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V. Artículos de Portada

4. Relevancia de los gestos

Esta transformación del enfrentamiento político en un enfrentamiento de estilos, en que lo político se concentra en sólo un candidato, se ve reforzada por la ausencia de temas programáticos en los artículos de portada, lo cual hace posible plantear la campaña, al menos en este espacio, como una oposición entre formas de hacer lo mismo. Esta desaparición de los elementos programáticos como materia informativa permite elevar los gestos y detalles “escénicos” a la categoría de datos destacados acerca de la campaña presidencial, puesto que constituyen, a pesar de su insignificancia política, los únicos elementos para representar y comprender la diferencia.

En concordancia con esta estrategia, se afirma en general que los enfrentamientos pautados entre los candidatos (fundamentalmente los debates televisivos y las entrevistas consecutivas sin enfrentamiento directo) no revelan diferencias de fondo. “Debate sin Divergencias Importantes” es el titular para el artículo que evalúa el único debate televisivo desarrollado el 2 de noviembre. “Lavín y Lagos Coinciden en Sancionar Presión Electoral” es el titular del artículo en que se describe un programa especial de televisión que presentó en una misma emisión entrevistas consecutivas a ambos candidatos. Particularmente significativo, en este último caso, resulta el hecho de que al comentar la sesión fotográfica realizada por la cadena de televisión, se añade un dato que ejemplifica los mecanismos utilizados para manipular el estilo informativo con fines ideológicos. Desde el punto de vista del enunciador, pues es claramente una opinión personal, se señala: “Llamó la atención que en los instantes previos a la foto Lagos percibió que Lavín iba sin chaqueta por lo que se sacó rápidamente la suya de manera que ambos quedaron sólo en camisa.” (P B2 10E)

El gesto señalado describe una espontaneidad-proximidad natural frente a una espontaneidad-proximidad fingida, muestra un acercamiento sincero ante la gente común frente a un acercamiento interesado y motivado por finalidades políticas. Igualmente, nos presenta un candidato que es quien pretende ser, frente a otro que no sólo finge, sino que imita los procedimientos de su oponente,

procedimientos que no conoce previamente y que debe “rápidamente” seguir para no quedarse atrás.

Esta misma estrategia de valoración de los candidatos de acuerdo con aspectos formales se expresa en la descripción del lenguaje empleado por cada uno de ellos en el debate televisivo. El lenguaje utilizado por Lagos es presentado como un “lenguaje académico” y en algunos casos “menos explícito”, mientras Lavín habría optado por “un lenguaje sencillo, directo y concreto para exponer muy resumidamente las medidas que contempla su proyecto.”

“Lavín exhibió un lenguaje sencillo, directo y concreto, enumerando casi siempre las medidas que contempla su proyecto de Gobierno. No perdió la oportunidad de mostrar en cámara el documento que contiene su programa con 60 medidas, las que piensa financiar con US$ 8 mil 400 millones, con mejor eficiencia de gasto público y políticas sociales que lleguen a la gente.

“Lagos, en cambio, mantuvo un lenguaje académico y, por momentos, muy elíptico, tratando de enfatizar que la diferencia con su contrincante está más que en las medidas, en la concepción de país y de sociedad que él persigue.” (A1 13N)

En el plano contextual, existe una notoria desigualdad en la cantidad y cualidad de los datos seleccionados para estos párrafos. El primero incorpora datos numéricos acerca de la cantidad de medidas y los recursos económicos que se destinarán para aplicarlas, así como las finalidades que dichas medidas tendrán. En el caso del párrafo destinado a Lagos, no existe ninguna referencia a medidas propuestas para obtener sus fines y la descripción se concentra en aspectos que enfatizan el proceso de comunicación “defectuoso” mediante el cual estaría “tratando de enfatizar” los aspectos centrales de su propaganda, pero ya que los medios utilizados para este objetivo son descritos en términos negativos, se desprende que los objetivos no son alcanzados. Esta conclusión se confirma cuando el artículo añade que “Lagos intentó infructuosamente llevarlo (a Lavín) a la arena política” mientras que “Lavín insistió en lo que ha sido el centro de su campaña electoral, es decir, apartarse de las dirigencias y disputas políticas.”

Las diferencias en el lenguaje se utilizan en relación con una cuestión de contenido que no se explicita, puesto que ni las “60 medidas” de Lavín, ni “la concepción de país y de sociedad” que postula Lagos son tratadas por el artículo. No obstante, la utilización de un lenguaje “sencillo, directo y concreto” es transparente, impide el engaño, no se antepone ni encubre los actos o contenidos de fondo, simplemente los señala; porque lo importante no son las palabras (sospechosas de ideologizar la cuestión de fondo, la forma de gobernar), y debido a esto el candidato de la Alianza no pierde “oportunidad de mostrar en cámara” sus medidas, el verdadero asunto que debería preocupar.

En contraposición, Lagos no sólo es “académico”, sino que en algunos momentos es “muy elíptico”, es decir, no sólo evita mostrar propuestas concretas, también recorta el razonamiento, lo entrega fragmentado. La pregunta se puede generar espontáneamente sobre esta valoración explícita ¿por qué es elíptico? ¿por qué oculta parte de la información? Este tipo de dudas no puede favorecer a un candidato político que se supone debe ser claro y transparente.

Finalmente, en el plano espacial, podemos aprecias cómo es presentada primero y de forma más extensa la valoración positiva de Lavín, tras la cual se sitúa el comentario acerca de la participación de Lagos en el foro.