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RELIGIOSIDAD pOpULAR pRISIONIZADA

In document LA RESPONSABILIDAD SOCIAL CORPORATIVA (página 106-110)

Complexity and meaning of the «religious prison subculture» (Most Representative Typologies)

4. RELIGIOSIDAD pOpULAR pRISIONIZADA

consideramos que el modelo explicativo de la «religiosidad popular» nos permite el registro e interpretación de aquellas expresiones religiosas, con una inequívoca orientación funcional y utilitarista para un sector signi- ficativo de la población privada de libertad, esto nos permitirá el estableci- miento de aquellas manifestaciones y expresiones más representativas de este modelo funcional. Desde esta perspectiva se entiende que la «religio- sidad popular prisionizada» se va desarrollando en un ámbito «público», en el que inciden sobremanera las mediaciones colectivas o representacio- nes socioculturales propias de los sujetos privados de libertad.

4.1. Modalidades sociorreligiosas más relevantes

ciertamente, podríamos considerar a las formas sociorreligiosas de la «religiosidad popular prisionizada» como una modalidad sacral expresiva

de lo Sagrado, ya que en ésta se destacan los aspectos y dimensiones de la cercanía de lo divino, en el que se experimenta la salvación religiosa en términos de una permanente: «segunda oportunidad» ofrecida por la Divi- nidad, que el interno la percibe como cierta. esto es, la experiencia salva- cionista religiosa se sitúa en el nivel de la liberación interior y en la reali- zación personal conseguida (MarDOneS, 1994:158).

La «soteriología carcelaria». esta modalidad situada en el contexto so- cial de una prisión siempre parte de una percepción: la realidad carcelaria es percibida como un espacio alienante y opresor que despierta la necesi- dad de una salvación-liberación, ya que la noción de «pecado» adopta unos rasgos sociales y psíquicos perfectamente observables.

esta vivencia de lo religioso impregna muchas de las vivencias y expe- riencias de los presos, ya que denota una expectativa de «salvación» frente al entorno despersonalizador del centro Penitenciario. Por consiguiente esta «soteriología» permite a los sujetos y grupos, entre otras cosas, un me- jor equilibrio psicosocial, junto con una activación de su sentido de inte- gración societaria y de los mecanismos de refuerzo de las pautas de con- ducta normalizadoras.

Ética religiosa carcelaria. Complejidad intrínseca

Generalmente, las pautas de conducta de los reclusos no suelen ajustar- se a las pautas normativas específicamente religiosas, aunque sí que se observa, por otro lado, una cierta correlación entre un mayor nivel de reli- giosidad tradicional y una menor justificación de los hechos delictivos.

aunque, sí que podemos destacar, en algunos internos, la positiva influen- cia de las vivencias religiosas; en cualquier caso, los sujetos que participan en los actos cultuales presentan mayores índices de satisfacción vital y de bien- estar subjetivos. es la importancia del «factor religioso» como elemento dife- renciador en la percepción de la situación existencial del recluso.

De este modo, el sentido religioso se va asociando con unas actitudes favorables a la socialización de los sujetos: se valora el esfuerzo personal en aras de la propia autosuperación, el valor de la solidaridad intragrupal, el sentimiento de libertad interior, la importancia de la autoestima, o el planteamiento de expectativas de cambio; de hecho, los niveles de reinci- dencia son significativamente menores en estos reclusos.

La «religiosidad étnica», como factor cohesionador del grupo

con esta expresión queremos referirnos a la significación e importancia del grupo sociorreligioso de referencia, donde se aprecia una singular afi- nidad u homogeneidad cultural; y en el que la praxis religiosa guarda una estrecha relación con las singularidades pertenecientes a estos colectivos socioculturales. consideramos que este factor conlleva el reforzamiento de la solidaridad grupal y la cohesión interna del colectivo social. esto es, cuando unas minorías son controladas de forma opresiva por la mayoría que manda, no es raro que los oprimidos apelen a las propias creencias religiosas para dar un fundamento a su oposición (MILaneSI 1974:104).

Las notas o rasgos propios, que definen esta modalidad sociorreligiosa registrada, son las que vienen a continuación: los aspectos devocionales están singularmente destacados en la estructuración de la experiencia reli- giosa, primando las actitudes fatalistas y providencialista; sentido vitalista tanto en la génesis como en el desarrollo de sus actitudes, representacio- nes, imágenes, etc.; importancia determinante del sentimiento en el des- pliegue del sentido religioso por parte del recluso; sentido de culpabilidad acentuado, junto con un deseo por mejorar sus expectativas de vida inme- diata; percepción providencialista de Dios; concepción dualista de la vida: lucha cruenta entre el bien y el mal, se trata de un cierto dualismo cotidia- no; relieve especial de la figura de Jesucristo como mediador fundamental entre la omnipotencia de Dios y la debilidad, con un fuerte componente emotivo,en el que los rasgos de entusiasmo, espontaneidad y naturalidad están muy marcados; preponderancia de la «gestualidad litúrgica», esto es, la importancia de los cantos, el baile, las exclamaciones, etc.

en definitiva, en la «religiosidad étnica» se valora, en gran medida, las mediaciones o símbolos religiosos, ya que la vivencia y el testimonio emo- cional de las experiencias religiosas representan ser el centro de gravedad de esta modalidad socioreligiosa, en el que las cuestiones de tipo doctrina- rio-dogmáticas o canónico-jurídicas aparecen muy descuidadas y carentes de relevancia formal.

4.2. Tipología sociorreligiosa más representativa

a la hora de establecer los tipos socioreligiosos que mejor representan la religiosidad popular en prisión hay que tener muy presentes el hecho de

la propia complejidad del medio carcelario, lo que repercute en la diversi- dad y pluralidad de las formas o expresiones de carácter sociorreligioso. este análisis tipológico que nosotros constatamos permite la agrupación de los reclusos en relación a su singularidad presentada, ya que nos sirve de aproximación conceptual a una realidad plural y compleja.

Religiosos Tradicionales

Se trata de un segmento sociográfico minoritario, aunque con una cierta visibilidad; se trata de sujetos cuya practica religiosa ya era habitual en sus ambientes de procedencia. Se suelen corresponder con un perfíl específico: internos de media edad, con baja conflictividad y escasa prisionización, de ahí que se manifiesten altas expectativas de integración social, buena adap- tación al sistema normativo del sistema penitenciario; junto con unas pautas de conducta religiosa en sintonía con la institución eclesiástica, por lo que el significado de la práctica religiosa normalizada resulta estar estrechamen- te ligado al sentimiento de pertenencia eclesial. añadamos también que pertenecen a las clases medias y medias-bajas, y sus delitos están relaciona- dos con estafas y otras irregularidades administrativas o monetarias. Religiosos Ocasionales

nos encontramos con una amplia representación de reclusos que se integran en esta modalidad tipológica observada. Los motivos de la asisten- cia a las celebraciones religiosas suelen obedecer a una asistencia de índo- le más bien instrumental e interesada, en el que su grado de identificación y confianza con la Iglesia es más bien pragmática. en cualquier caso, lo que se suele detectar es una baja conciencia de identidad y pertenencia eclesiales. Manifiestan una serie de características singulares: relativa adap- tación al régimen de vida carcelario, bajas expectativas de integración so- cial y; generalmente, implicados en delitos contra la salud pública. Religiosos Nominales

Se trata de una modalidad religiosa carcelaria con poca o escasa consis- tencia interna, que refleja una débil estructuración de la identidad religiosa.

en cualquier caso, se muestran alejados del sistema religioso oficial; donde sus creencia son deslavazadas y confusas; siendo, además, renuentes a la personalización de la fe. Desde luego, predominan las actitudes utilitaristas respecto a la significación de la religión en su vida personal; evitando, por supuesto, posibles compromisos vitales o exigencias de tipo ético, ya que su sentido religioso denota una inequívoca tendencia acomodaticia a sus nece- sidades más inmediatas. Su práctica religiosa suele ser esporádica, lo que termina por trivializar o frivolizar la identidad religiosa.

Suelen tratarse, de internos escasamente impregnados del ambiente car- celario. normalmente están cumpliendo penas de escasa entidad y rele- vancia, se tratan de pequeños hurtos, relacionados con el tráfico de estupe- facientes a pequeña escala; aunque, sí podemos destacar como particulari- dad: la especial reincidencia delictiva.

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