CULTIVO DE LA PAPA, CON ÉNFASIS EN CUNDINAMARCA Y BOYACÁ
PAPEROS Y LA DISPONIBILIDAD DE MICROELEMENTOS
4. RESPUESTA DE LA PAPA A LA FERTILIZACIÓN CON MICROELEMENTOS
4.1 Resultados con el boro
Actualmente la variedad más cultivada en el altiplano Cundiboyacense es la “parda pastusa”, en un 80%. Recientemente están en el mercado las variedades ICA-“Morita” e ICA- “Zipa”. La primera de estas se ha encontrado susceptible a la quebradura de tallos y la “Zipa” es más susceptible a la fitoxicidad.
FOTOGRAFÍA 3. Desarrollo vegetativo exhuberante en los surcos con la aplicación de boro (lado izquierdo) los cuales cerraron calle” comparado con los de la parte derecha que no recibieron boro al suelo (Foto: L. Barrera).
En Colombia son pocas las investigaciones realizadas con el B en el cultivo de la papa. Lora (1978) reporta un nivel crítico para B disponible en el rango de 0,6 a 0,8 ppm, por el método del agua caliente. En trabajos de campo con la variedad ICA-“Guantiva”, se encontró altas respuestas en suelos con contenido de B menores de 0,7 ppm. Posterior investigación realizada por Avella y Gerenas (1984), en un Andisol de páramo, indicaron alta respuesta en las variedades “San Jorge”, “Pastusa” y “Monserrate” e, igual a lo encon- trado por Lora, la aspersión foliar resultó promisoria.
De otras investigaciones realizadas por el ICA en 1985-1986, con la variedad “Parda Pastusa” en varias localidades de Cundinamarca y Boyacá, se encontraron altas respuestas a las aplicaciones de boro, tanto en aplicación al suelo como al follaje. La fertilización con boro aumentó el desarrollo vegetativo de las plantas desde su emergencia, lo cual se reflejó en un mejor desarrollo vegetativo total (Fotografía 3). En las figuras 5 a 7 se presentan algunos de los resultados obtenidos:
Se encontró que las parcelas bien abastecidas con boro al suelo presentaron un follaje elástico y resistente a la quebradura de tallos. Las aspersiones foliares contrarrestaron, igualmente, este efecto. Las parcelas testigo fueron severamente afectadas por la quebra- dura de tallos, particularmente en Villapinzón.
De estas investigaciones se concluyó que el desarrollo foliar del cultivo de la papa (varie- dad “Parda Pastusa”) es favorecido ampliamente por aplicaciones radicales o foliares de boro. Este efecto incidió significativamente en el incremento de los rendimientos, los cuales fueron muy rentables para el agricultor.
De los métodos de aplicación evaluados, los mejores resultados se obtuvieron con la aplicación radical del boro al momento de la siembra.
Una dosis de 1 kg/ha de B aplicado al suelo, al momento de la siembra, en forma granular o en solución, fue suficiente para corregir deficiencias en los suelos cuyo contenido fue inferior a 0,6 ppm (método de Hunter). Aunque de menor magnitud, también fueron efectivas las aspersiones foliares de solubor en concentraciones del 0,4 y 0,6% aplicados 15, 30 y 45 días después de la emergencia.
No se ha encontrado, a nivel de campo, fitoxicidad por la aplicación al suelo. Por el contrario, aspersiones foliares de solubor superiores al 0.6% sí presentaron fitotoxicidad. Por esto último deben tenerse precauciones en el uso de este método y preferir el de aplicación al suelo.
Se considera promisoria la aplicación al suelo de solubor disuelto en agua, como método para facilitar la aplicación de boro, teniendo en cuenta que por ser cantidades pequeñas se dificulta su aplicación como polvo o granulado. En este caso, debe aplicarse en banda, en el fondo del surco, al momento de la siembra. Para la aplicación de boro en aspersión
FIGURA 5. Respuesta de la papa al boro en tres suelos de Cundinamarca y Boyacá.
Rendimiento total (ton/ha)
0 10 20 30 40 50 Test 1 1,5 2,0 2,5 0,4% 0,6% 0,8% Bórax (kg B/ha)
Ventaquemada Turmequé Tausa
Rendimiento total (ton/ha)
0 10 20 40
Test Borax 10 Borax 15 Sol F.1 Sol F.2
30
FIGURA 6. Respuesta promedio de la papa a la aplicación de boro*. Villapinzón Cundinamarca, 1986.
* Promedio de tres experimentos
FIGURA 7. Efecto semestral de las aplicaciones de boro, al suelo (Bórax) y foliar (Solubor), sobre el rendimiento de la papa.
0 10 20 30 40 50
Rendimiento total (ton/ha)
Sin B Borax 10kg Borax 15kg Solubor 0,4% Solubor 0,6%
al suelo se puede disolver un kilo de boro equivalente a 5 kilos de solubor, haciendo una calibración adecuada de la aspersora. La aplicación puede hacerse al momento de la siem- bra, al fondo del surco, antes de colocar los tubérculos.
4.2 Resultados con la aplicación de otros nutrimentos
Son pocas las investigaciones realizadas para el cultivo de la papa con otros nutrimentos y las realizadas no han dado respuestas consistentes, como sí ha ocurrido con el boro. La literatura internacional reporta que las aplicaciones de Cl2Zn o de SO4Zn alivian los síntomas de deficiencia. Se ha obtenido un aumento en el rendimiento, en ausencia de síntomas visibles, después de una aplicación de sales de Zn al follaje, o como tratamiento del suelo. El manchado de la base responde favorablemente a aplicaciones de quelato de Zn al follaje. El punteado necrotico y la clorosis de las hojas basales, que progresa hacia arriba, también responde favorablemente a aplicaciones de Zn.
El ICA, en su V aproximación sobre el uso de fertilizantes recomienda aplicar en banda, en forma de quelato, una dosis de Zn de 0,3 - 1 kg/ha.
En relación con el manganeso, la experiencia demuestra que los suelos calcáreos y sobre encalados, con pH alto, requieren de una aplicación de manganeso, cuando los análisis del tejido de la hoja muestran menos de 25 ppm de Mn. Aplicaciones de sulfato de manganeso al follaje, a razón de 1,1 a 2,2 kg de Mn/ha, corrigen la deficiencia de éste elemento. Así mismo, ciertos fungicidas que contienen Mn alivian el problema. Tanto para el manganeso, como para el hierro, la aplicación de sus sales al suelo es relati- vamente ineficaz debido a su rápida conversión a formas no asimilables. En este caso, los elementos podrán aplicarse al suelo en forma de quelatos.
Respecto al cobre, en la mayor parte de los suelos es eficaz la aplicación de una sal de cobre, puesto que si se aplica una cantidad de cobre suficiente, este seguirá disponible en el suelo durante varios años. Tanto los fertilizantes orgánicos como los inorgánicos son utilizados para corregir las deficiencias de cobre. El sulfato de cobre (CuSO4-) es el más utilizado. Una sola aplicación de 1-10 kg de Cu/ha es normalmente adecuado en suelos minerales, mientras que se requieren cantidades más altas en suelos orgánicos. Hay, sin embargo, un número de problemas asociados al CuSO4-. Cuando la sal es aplicada al suelo, una alta proporción de los iones de Cu2+ pasan rápidamente a la solución y son inmovilizadas por sitios de adsorción activos. Adicionalmente, efectos residuales fuertes pueden resultar en algunos suelos. A nivel general y para varios cultivos se recomienda una aplicación total no mayor de 22 kg/ha. Los quelatos de cobre pueden dejar un mayor efecto residual que los orgánicos.
El cobre es firmemente unido al suelo y, por esta razón, la cantidad de cobre aplicado con los fertilizantes debe exceder los requerimientos del cultivo considerablemente. En la Tabla 5 se presentan algunos compuestos de cobre usados para aplicación foliar o al suelo.
En el caso de la mayoría de los microelementos, la aspersión foliar de sales o quelatos es eficaz, pero solo si se realiza al inicio del periodo vegetativo del cultivo.
5. TECNOLOGÍA DE LA APLICACIÓN DE MICROELEMENTOS