Cualquiera que sea el sistema de reproducción que utilicen los productores, la selección es la clave del éxito en el negocio ganadero. Las preguntas que se plantean con frecuencia son: ¿Cuáles deberán ser las metas? ¿Cómo podrán lograrse mejor dichas metas con los recursos disponibles en condiciones tropicales? Para sistemas de producción doble propósito, algunas de las respuestas se incluyen a continuación.
En una explotación de leche y de doble propósito bajo condiciones tropicales, la venta de leche, la eficiencia reproductiva y el crecimiento de las crías constituyen la finalidad primordial del sistema de producción, aunque los ingresos adicionales obtenidos del ganado destinado para carne y venta de reproductores pueden suponer una contribución importante (Durán, 1975; Vaccaro, 1987).
En América tropical, Las fincas ganaderas con sistemas de producción de leche y doble propósito son unidades productoras muy complejas. Si se pretende mejorar el rendimiento económico de éstas, es indispensable considerar todos los aspectos de manera integral. El mejoramiento genético constituye uno de ellos y, aun cuando se trata de una ciencia relativamente nueva, debe ser considerada con igual énfasis que la nutrición, el manejo, la reproducción, la sanidad y todos los demás factores que afectan el sistema de producción.
El nivel productivo de los ganados existentes en los sistemas semi-intensivos y extensivos de doble propósito es bajo, pero mediante prácticas apropiadas en mejoramiento genético, pudiera ser elevado en el mediano y largo plazo alcanzando valores (económicos y sostenibles) considerablemente mayores que los actuales para los sistemas de producción predominantes, en los que varios grupos raciales se han explotado por muchos años en el trópico bajo americano.
La utilización de los recursos genéticos bovinos locales (razas criollas y colombianas) tiene importantes repercusiones económicas, sin cambios en el sistema de alimentación, manejo o sanidad han perdurado en el tiempo. Las vacas criollas del trópico americano, caracterizadas por una capacidad productora de leche por año entre aproximadamente 500 y 2000 kg., de una duración de lactancia de 73
enfermedades tropicales, constituyen el recurso genético bovino para condiciones de trópico bajo en sistemas de producción de doble propósito, donde los animales son mantenidos exclusivamente bajo condiciones de pastoreo y manejo tradicional (De Alba, 1981).
Las diferencias entre razas en habilidad para consumir y digerir forrajes han sido recientemente reconocidas. Estas diferencias son debidas principalmente al volumen del tracto gastrointestinal con relación al peso corporal.
La selección natural, principal fuerza de cambio de las frecuencias génicas en poblaciones, ha ejercido un diferencial para sobrevivencia y reproducción en el ganado bovino, donde los forrajes tropicales y subproductos agrícolas son los únicos recursos disponibles en el sistema de producción. Mould et al. (1982) demostraron que el ganado en Bangladesh tiene, con frecuencia, más del 30 % del peso vivo como contenido gastrointestinal. En el ganado Holstein el volumen gastrointestinal es del 15 a 20 % del peso vivo, lo mismo ocurre en ovejas. Wheyreter et al. (1981) demostraron que las ovejas criollas pueden retener heno en el rumen por más tiempo y consumir suficiente forraje para sobrevivencia, al compararlas con razas mejoradas que tiene mucho menos tiempo de retención y no consumían el suficiente forraje para sobrevivencia.
Debido a que el ingreso por venta de carne depende del peso de la carcasa o rendimiento en canal, ha predominado la tendencia a seleccionar por altos rendimientos en canal. Estos significa esencialmente que la selección se ha hecho en contra de altos volúmenes gastrointestinales. También, como el volumen de este sistema determina, en gran parte, la habilidad para consumir forrajes de baja calidad no es sorprendente que los animales de rápido crecimiento no se comporten bien en ambientes donde los recursos alimenticios consisten en forrajes de mala calidad. Los recursos genéticos locales o razas criollas en América tropical han demostrado que tienen la habilidad para consumir grandes cantidades de forraje y producir excelente calidad de la carne (Bodisco y Rodriguez, 1985; Rodriguez y Bodisco, 1991).
No hay duda que existe variabilidad en la capacidad de consumir forrajes entre razas y dentro de ellas, lo cual debe ser explotado. El tiempo de retención de los forrajes en el rumen puede ser medido y entrar a formar parte de un índice de selección. Es posible que cuando esta característica sea tomada algunas medidas externas puedan ser usadas con suficiente exactitud. El ganado lechero en Norte América y en la mayor parte de países europeos ha sido seleccionado por rendimiento, sin tener en consideración la calidad de los recursos alimenticios requeridos para lograr este rendimiento (Bodisco Y Rodríguez, 1985; Rodríguez Y Bodisco, 1991). Muchos de los fracasos que han ocurrido cuando estos animales son introducidos en regiones donde la base de las dietas es solo forraje es el mejor testimonio de estos problemas (Durán, 1975).
En el futuro de selección de animales para rápido crecimiento y alta producción de leche debe ser hecha usando los recursos alimenticios base en los cuales ellos y
las crías van a vivir (Durán, 1975). No hay duda que cuando la habilidad para consumir y digerir sea tomada en cuenta, será posible seleccionar animales para una mayor producción de leche y reproducirse regularmente con dietas altas en forrajes.
Volumen del rumen: El volumen del rumen determina la cantidad de forraje que se fermenta en cualquier tiempo, siendo esta una característica diferente entre y dentro de razas.