• No se han encontrado resultados

(Roma, finales de enero o principios de febrero del 45) Cicerón a Lepta 451

Al mismo tiempo que he recibido de tu querido Seleuco una [1] carta tuya452, inmediatamente he preguntado a Balbo por escrito cuál era la ley453 al respecto. Me ha respondido que quienes lleven a cabo subastas454 están vetados para desempeñar cargos municipales, pero los que ya han dejado de subastar, no lo están. Por eso deben estar tranquilos tus próximos y los míos. Pues no era tolerable —dado que quienes hoy practican la ciencia de los arúspices son elegidos para el Senado en Roma455— que a aquellos que en algún momento llevaron a cabo subastas no les estuviese permitido ser nombrados decuriones456 en los municipios.

[2] De las Hispanias no hay noticias. Con todo, está claro que Pompeyo cuenta con un gran ejército. Pues el propio César envió a los suyos una copia de la carta de Pacieco457 en la que constaba que estaban aquellas once legiones. También había escrito Mesala458 a Quinto Salaso que su hermano Publio Curcio459 había sido ejecutado por orden de Pompeyo ante la mirada de todo el ejército, porque había conspirado con algunos hispanos que, en el caso de que Pompeyo llegase a cualquier ciudad para negociar el abastecimiento de trigo, lo apresarían y lo conducirían ante César.

[3] Sobre tu negocio, del que eres garante de Pompeyo, si Galba —una persona muy hábil en asuntos de patrimonio— que es garante contigo volviese, no dejaré de ponerme en contacto con él, por si puede encontrar alguna solución; me parece que él confía en ello460.

Me alegra mucho que El Orador461mío te haya complacido [4] de esta manera. Por mi parte estoy persuadido de que he recogido en este libro toda mi opinión crítica462 sobre la oratoria. Y si el libro es tal como escribes que te parece, yo también soy algo; pero si no es así, no me opongo a que la buena reputación de mi juicio crítico sea tan censurada como merezca serlo este libro. Deseo que nuestro Lepta463 ya encuentre placer en estos escritos; aunque le falta la madurez de la edad, sin embargo no es un esfuerzo baldío que en sus oídos resuene este tipo de lenguaje.

El parto de mi hija Tulia me ha retenido por completo en [5] Roma. Pero cuando ella, como espero, esté bastante recuperada, todavía me quedaré hasta obtener de los abogados de Dolabela el primer plazo del pago464. Y, por Hércules, ya no soy tan aficionado a viajar como solía: me complacían mis casas y su tranquilidad. Mi casa de Roma, que no es inferior a ninguna de mis casas de campo, me proporciona ahora mayor tranquilidad que cualquier lugar totalmente desierto. Así que ni siquiera mi actividad literaria se ve obstaculizada: me dedico a ella sin interrupción alguna. Por eso, creo, te veré aquí antes de que me veas ahí donde estás. Que el muy agradable Lepta aprenda

Hesíodo de memoria y tenga en la boca

‘antes que la virtud, el sudor’465

y lo que sigue.

219 (XVI 18)

(Roma, según parece, después de octubre del 47)

Tulio saluda a Tirón.

[1] ¿Qué hacemos entonces? ¿No conviene así? Yo, por mi parte, creo que sí, incluso hay que añadir «a su querido»466. Pero si te parece bien, evitemos el odio, que yo a decir verdad he despreciado con frecuencia.

Me alegro que ‘la sauna’ te haya aprovechado; a ver si también te aprovecha la zona de Túsculo. ¡Dioses benévolos, cuánto más agradable me resultaría aquello! Y si me aprecias —cosa que claramente haces o simulas a la perfección, y que incluso se acomoda a mi ritmo—, sea como sea, cuida de tu salud, que desde luego hasta la fecha, mientras me has servido, no la has atendido lo suficiente. No desconoces sus exigencias de ‘buena digestión’, ‘descanso’, ‘un paseo moderado’, ‘masaje vigoroso’, ‘una evacuación adecuada’467. Procura volver con buena salud a fin de no sólo quererte más a ti, sino de apreciar más también mi casa de Túsculo.

Anima a Paredro a que sea él quien alquile el jardín; así impresionarás [2] al propio jardinero. El desvergonzado de Helicón pagaba 1.000 sestercios, sin instalar un solanar468, ni un canal de desagüe, ni una valla, ni un almacén. ¿Quiere reírse este sujeto de nosotros con un gasto tan importante?469 No le des tregua a este hombre, tal como yo he hecho con Motón, y así hiervo de coronas de flores470.

Me gustaría saber qué sucede con Crabra471, aunque ahora [3] mismo haya incluso demasiada agua. Enviaré mi reloj de sol y los libros si el cielo está despejado. Pero ¿no tienes contigo ningún librito?472 ¿O es que estás componiendo algo al estilo de Sófocles? Procura que tu obra vea la luz.

Ha fallecido Aulo Ligurio473, un amigo íntimo de César, un hombre bueno y amigo mío. Hazme saber cuándo he de esperarte. Cuídate mucho.

Adiós.

220 (XVI 20)

Tulio saluda a Tirón.

[1] Por mi vida, querido Tirón, que me inquieta tu salud; pero confío que, si dedicas el cuidado que te has impuesto, te repondrás rápidamente. Organiza los libros474; haz el catálogo cuando a Metrodoro475 le parezca bien, puesto que debes organizar tu vida según sus dictados. Con el jardinero actúa como te parezca bien. Tú podrás asistir al espectáculo de gladiadores a primeros de mes476 y volver al día siguiente: así te lo aconsejo. Pero haz lo que te parezca. Cuídate mucho, si me aprecias.

Adiós.

221 (VI 22)

(Roma, mayo del 46, según parece)

477

Outline

Documento similar