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Roncalli, la magia del duende

In document Sumario. La Ratonera. (página 64-66)

Bernard Paul:

restaurador del circo moderno

Bernard Paul echó a andar en 1976 el Circo Roncalli, mientras que en España, Francia y otros países eu- ropeos hubo una crisis del circo po- cos años después; el público adulto dejó de acudir a un espectáculo que iba perdiendo su identidad: música grabada, instalaciones incómodas, intrusismo de personajes y muñe- cos de la televisión... Este aparejador austriaco y guitarrista es el creador del “circo poético”, un fenómeno ar- tístico del cual El Circo del Sol, inau- gurado en 1984, es una variante.

Supedita el éxito de su empresa a algo más que la cuenta de resulta- dos económicos: “El circo es un arte. No se puede hacer arte únicamen- te para ganar dinero. No se puede hacer circo sólo para ganar dinero, se tiene que ganar dinero para ha- cer circo”. Quizá su concepto más enriquecedor es el de atmósfera; conseguido por las instalaciones al estilo antiguo (madera) y del propio espectáculo (luz de teatro, su se- creto consiste más en saber apagar luces o iluminar parcialmente que en encenderlas todas; música en directo, “es la orquesta la que tiene

que seguir al caballo”; vestuario es- pecífi co; acogida, trato y despedida al público). “Selecciono los números con criterio artístico, no deportivo: lo importante no es lo que hace ni cuánto, sino cómo lo hace el artista”. Además existe la dirección escénica para que todo encaje en el conjunto; Roncalli es la obra de un director y autor, Bernard Paul.

Conoce las obras del futuro circo estable de Madrid: “Sería convenien-

te separar las duchas del almacén de ropas de las representaciones, los trajes no pueden estar cerca de la humedad”.

Un pilar de su espectáculo son los payasos y el humor. Roncalli ha querido recoger el testigo del Circo Medrano de París y ser el paraíso de los clowns, donde estos son prota- gonistas esenciales. De todo esto hablamos en la caravana de la fami- lia Paul, mientras que a Adrián, el

Francisco Martín Medrano

Bernard y Eliane Paul, directores del Circo Roncalli, con el diploma de la exposición dedicada en Santander a los Hermanos Tonetti recientemente.

hijo mayor, se le caen cacharros en la cocina, y a cada reproche de sus padres parece responder, involunta- riamente, con otro al suelo. Reímos, pues pensamos que es el hijo de un payaso, ya que Bernard ejerce como tal en muchas de sus producciones.

Eliane Paul

y los Hermanos Tonetti

Eliane, la mujer de Bernard Paul es hija de Eugenio Larible y Lucina Ca-

sartelli; es representante, pues, de dos de las más importantes familias de circo italianas. Es hermana del augusto David Larible, y la trapecis- ta Vivien, fi guras del Circo Ringling en Estados Unidos. “La madre de mi madre, Rosina Eleonora Gerardi (1898-1974), enviudó joven al morir de pulmonía Umberto Romeo Ca- sartelli en 1932. Con cuatro hijos, la mayor de 12, una caravana y un caballo, sin saber leer ni escribir,

sacó a su familia adelante actuando en posadas en invierno y en la calle en verano. Éste es el origen del Circo Medrano, ya que mi tío compró des- pués este nombre a la familia aus- triaca Svoboda. También tuvimos el Circo Aurora, con el que llegamos a trabajar en España”.

“Mi madre era amiga de Paquita, la mujer de Pepe Tonetti. Mis pa- dres y mis tíos trabajaron tres tem- poradas con el Circo Atlas de los

Todos los artistas españoles del Circo Roncalli 2005 y sus directores. De izquierda a derecha, arriba: Graziella Galán (2ª), Vanessa, Manuel Álvarez, Adela, Bella, Bernard y Eliane Paul, Oriol y Jacqueline. Abajo: Sandro Roque, Monti, su hijo pequeño y Fulgenci.

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Hermanos Tonetti. Tenemos anéc- dotas de aquella época. En una de las ocasiones, en 1960, estando mi madre en estado y yo en su vientre, ella se encontraba mal y la atendió el doctor Puga, padre de Julio Iglesias. Mi hermana Vivien nació estando el circo en el País Vasco. Mi padre admiraba a los hermanos Tonetti, todavía hoy dice de ellos que si no hubiesen sido los propietarios del Circo Atlas, que sólo trabajaba en España, habrían triunfado por todo el mundo. A este circo mi familia y yo le tenemos un cariño especial; con siete años trabajaba en su pista como patinadora”.

“También realicé otros números: equilibrios con espada, la cuerda vertical, suspendida de mi padre en el trapecio, fui la primera mujer en hacer el número de gauchos y aquí, en Roncalli, he trabajado con los ca- ballos”.

“Me gusta la vida del circo: mi fa- milia, mi caravana, la pista”.

Eliane y Bernard tienen tres hi- jos: Adrian, Vivien y Lilí. Eliane es una persona elegante y atenta, ense- guida te ofrece un capuccino. Antes de despedirnos quiso dedicarnos, junto a Graziella y su profesor de canto Fulgenci una de las melodías de La Verbena de la Paloma.

Acento español en Roncalli:

Una de las características de la veintinueve temporada de Roncalli es la presencia de un nutrido y se- lecto grupo de artistas españoles.

Manuel Álvarez Arriola, uno de los artista más apreciados por Roncalli, lleva muchas temporadas bajo su carpa. Premio Nacional de Circo 2004 en España, su número, una troupe de malabaristas cómicos de primeros del siglo XX, es muy alegre y dinámico; insiste mucho a sus compañeros en el “tempo” del número de circo, diferente del pro- pio del teatro, en el que hay que dar tiempo al espectador para que cap- te los diálogos. Consigue traer a la pista la gracia, la sorpresa y el vir- tuosismo. Su mujer, Bella Ferreira, y sus hijas —Jacqueline, Vanessa y Adela—, son algunos de sus com- pañeros. Vanessa además realiza el antipodismo de una forma vistosa y cosecha muchos aplausos. Y Jac- queline borda los equilibrios sobre pedestal. En 1974 actuaba en el Cir- co Bruxellas y nos recuerda que la primera empresa importante que le contrató al volver del servicio mili- tar fue el Circo Atlas.

Fulgenci, Monti y Oriol son el trío titular de payasos de esta tempo- rada. Pocas veces hemos visto labor tan completa y bien acabada. Muy seguros en el apartado musical (to- can lo mismo botellas, que globos o instrumentos clásicos), muy simpá- ticos y sin estridencias. Son en estos momentos uno de los mejores tríos

La banda de música del circo ameniza la entrada del público. Los artistas pintan narices rojas y corazones en las caras de los espectadores.

en activo. A Monti y Oriol les cono- cíamos del Circcómic, muy buenos, tienen un amplio repertorio con to- dos los elementos cuidados y los ca- racteres defi nidos. En Oriol prima el trabajo mímico, mientras que Monti emplea también recursos del habla (aunque está la mar de hilarante en el número de equilibrio sobre bolas). Fulgenci, el carablanca, resuelve con destacado acierto e inspiración to- das sus apariciones; destacamos su

intervención en el número de la fa- milia de malabaristas. Son idóneos para cualquier empresa de calidad. El número musical homenaje a los Fratellini, recuperación de una pa- rodia clásica, es exquisito.

Graziella Galán ya había parti- cipado en otras producciones de Roncalli, como trapecista, perchis- ta, bailarina... Es una artista fl exible y polivalente. Su aportación en esta ocasión es original, camina con los

pies por lo alto de la carpa, y cargada de connotaciones sutiles y hermosas. Durante unos minutos acaricia nues- tra alma y hace que sonriamos. La madrileña se encuentra en un mo- mento magnífi co. Su quehacer nos evoca a Annie Fratellini, Giulietta Masina o Victoria Chaplin. Consigue ser un paradigma de lo que represen- ta Roncalli: un mundo donde es posi- ble la magia, la poesía, el encanto, la pureza, la amabilidad y el duende.

Tablilla del Circo Roncalli

Frankfurt, 30-X-2005. 2º función.

1. Banda de música de siete profesores dirigida por Georg Pommer.

2. Presentador, Patrick Philadelphia.

3. Bienvenida de los artistas en la carpa de acceso. 4. Los mimo-clowns Sandro y Konstantin Mouraviev, juego con los aplausos.

5. El clown Fulgenci saluda al público y le invita a can- tar.

6. Los payasos Fulgenci, Monti y Oriol, parodia “Carga y descarga”.

7. Soireau de los mimo-clowns Sandro, Konstantin Mouraviev y el presentador, botando.

8. Los payasos Fulgenci, Monti y Oriol, parodia “Carga y descarga”, continuación.

9. La antipodista Vanessa Álvarez.

10. Konstantin Mouraviev dirige a los mozos de pista en la recogida de la alfombra.

11. Fulgenci, Monti, Oriol, Sandro y Saulo, parodia de doma de caballos.

12. Sara Houcke, caballos en libertad. Poni persiguiendo a Sandro.

13. Monti y Oriol vienen con botellas e instalan un bo- tellófono.

14. Mrs. Kai (Graziella Galán), camina al revés en lo alto

de la cúpula.

15. Monti y Oriol, concierto con botellas. 16. Marco, número aéreo con cintas verticales.

17. La familia de malabaristas y humoristas de Manuel Álvarez.

18. Oriol con un muñeco-elefante anuncia el descanso. 19. Violinista de la banda de música con música celta. 20. Los hermanos Curatola, acróbatas equilibristas mano a mano.

21. Fulgenci, Monti, Oriol y Saulo Roque, bailarinas so- bre bolas gigantes.

22. Elena Fiesta, número aéreo pendiente de un aro. 23. Konstantin Mouraviev, cómico en la rueda alemana. 24. Jacqueline Álvarez, pulsadora equilibrista.

25. Los payasos Fulgenci, Monti y Oriol, parodia musi- cal de los Fratellini.

26. Los Rokashkovs, barristas, tango y duelo.

27. Gran fi nal: Oriol al clarinete y Fulgenci con el violín realizan la imagen del cartel, todos los artistas con glo- bos, vals con el público, charivari de la compañía, rock y petardo con lluvia de serpentinas.

28. Monti y Oriol, con el truco de la silla que no se ve: Oriol interpreta Candilejas.

El número aéreo de los Sorellas no trabajó por estar realizando unas galas. Al día siguiente, Elena Fiesta no actuó y sí Irina Pitzur, que realizó un número de contor- sión con fi nal en el que dispara un arco con los pies.

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el soldáu babayu

Plautu

Torna de Xosé Nel Caldevilla

Editorial vtp

Coleición El Globu, Nu. 3 Xixón 2005, 96 páxines

Chechu García

La Editorial vtp sigue col apueste polos clásicos. Si anantes fueren La dama l’Alba de Alejan- dro Casona y El rei Ricardo III de William Shakespeare, dambes en versión asturiana, agora presén- tamos El soldáu babayu de Plau- tu, un teatru nel que podemos reconocer los estereotipos y per- sonaxes del teatru popular astu- rianu: el personaxe grandón y

farfantón, el criáu faltosu y chan- ción, les riñes, los amores, les pe- rres... Una temática qu´inda güei, con pequeñes variaciones, caltién un éxitu de públicu ayenu al pasu de los sieglos.

El primer aciertu de El Soldáu

babayu ye la eleición de Xosé Nel

Caldevilla Vega como traduc- tor. Xosé Nel entama’l llibru con una prestosa introducción del teatru clásicu romanu mui cla- ra y precisa. Narrador de puxu, como demostrare na magnífi ca novela La Llosa, Caldevilla conoz y domina’l llinguaxe, ufi ertán- donos tola frescura y axilidá del orixinal de Plautu. Ente los peros (de los qu´avisa l´autor nel enta- mu), dicir que l´usu de xuramen-

tos y cagamentos modernos rin- cha dalguna vegada con un estilu y una versión tan cercana en too al orixinal.

En El soldáu babayu, vtp si- gue ganando en prestixu, regála- mos una obra na que reconocer los raigaños propios, una amuesa de los cumales de guapura y ba- yura del nuestru idioma nel alma d´un clásicu inmortal. Una llínea perinteresante de la que nagua- mos siga ufi ertándonos exemplos d´altu teatru, con tanta calidá y pricuru como hasta agora.

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