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S EPTIMIO S EVERO P RONUNCIAMIENTO MILITAR Y LEGITIMACIÓN DINÁSTICA

MUJERES DE LA DINASTÍA SEVERA SUEÑOS DE DOMINIO Y DUEÑAS DE ROMA

4.    S EPTIMIO S EVERO P RONUNCIAMIENTO MILITAR Y LEGITIMACIÓN DINÁSTICA

Durante el año 192 se organiza en Roma una conjura de palacio para eliminar al autócrata Cómodo, en la que estaría implicado con toda probabilidad Septi- mio. En ese año Severo parte hacia Panonia como gobernador con el apoyo de Leto, uno de los jefes del complot, no sin asegurarse antes un refugio seguro para su familia. El 31 de diciembre de ese año murió asesinado Cómodo a manos de su concubina Marcia y del liberto Narciso con otros miembros cortesanos. Fue proclamado emperador de manera inmediata el senador de orígenes modestos, Elvio Pertinax, a quien Septimio juró fidelidad junto con sus legiones, pero que no duró en el gobierno más de tres meses.

A continuación entra en escena el rico senador Didio Juliano, que consiguió la púrpura imperial ofreciendo dinero a la guardia pretoriana, poniendo en su- basta al Imperio, en palabras de E. Gibbon, y provocando un pronunciamiento militar contra su persona por parte de tres generales del ejército apoyados por sus tropas y por la población de las provincias en las que estaban asentadas. Se declaró una guerra civil entre los sublevados y pretendientes al trono: Clodio Albino, africano, era respaldado por los ejércitos de Britania, La Galia e Hispania. Incluso en Hispania tuvo el apoyo de un grupo de senadores hispanos latifun- distas y del legado Novius Rufus de la P.H.C.; Pescenio Níger, gobernador de Siria y estaba apoyado sobre todo por la ciudad de Antioquia; y el mismo Severo, en Panonia, respaldado por las legiones asentadas en el Danubio, que fue el que se hizo con la situación en Roma (Herod. 3.1-8). En este periodo Julia Domna y sus hijos tienen que vivir en la clandestinidad hasta que su esposo alcance la victoria.

31 Sobre las propiedades y educación de Septimio Severo, cfr. A. BIRLEY, Septimius Severus, pp.

Severo se hizo proclamar emperador por las tropas, el 9 de abril del 193

(HA Sev. 4-6), entró en Roma al frente de sus legiones, subiendo al Capitolio y

dirigiéndose después al Palatino, al palacio real, y Julia Domna tomó posesión del palacio como emperatriz (HA Sev. 7.6)32. Sin embargo, la situación no era cla- ra ni el conflicto militar había concluido. Severo como emperador en un primer momento se presentó como vengador de la muerte del emperador Pertinax, pero durante la contienda desarrolló una política compleja y contradictoria (Herod. 2. 9.11-13; 3. 1-8). En una primera fase pactó con Clodio Albino al que reconoció in- cluso como César (Herod. 2.15.3). Se enfrenta en Oriente a Níger y sus apoyos, a los que derrota en el 194, y según Herodiano (3.4), gran parte de la población de Antioquia huyó al reino persa, y posteriormente se desencadenan rivalidades y conflictos entre diversas ciudades de Siria: Laodicea contra Antioquia, Tiro contra Berytus, etc. (Herod. 3.3).

Al regresar a Roma se entera de la rebelión que Albino había organizado contra él con el apoyo de la Galia e Hispania, se enfrentan entre sí y lo venció en el 197 en Lyón, comenzando una política de rehabilitación de la figura de Cómodo y una política represiva contra los que habían apoyado a Clodio Albi- no, confiscando sus tierras y bienes y ejecutando a muchos de ellos, como se indica en la HA (Sev. 13; Clod. Alb), muy favorable con Albino. Herodiano cuenta que muchos senadores que al principio apoyaban a Severo se pasaron a apo- yar a éste, al comprobar el creciente poder de aquél y su actitud contraria a las aristocracias provinciales senatoriales33. Finalmente de la guerra sale victorioso y el senado le legitima en la púrpura imperial, cumpliéndose así la profecía post

eventum ya aludida.

Posiblemente Julia Domna y sus hijos por estos años estarían en Roma en sitio seguro, pero acudió a su lado cuando entró triunfante en Roma en el 193 (DC 73.16). En la HA (Clod. Alb. 3.5) se afirma que Domna disuade a su esposo de pactar con Pescenio Níger y Clodio Albino y proponerlos como sucesore ss.; a cambio le aconseja que lo mejor para su futuro es eliminarlos, ya que los dos hijos nacidos del matrimonio estaban destinados a sucederle en su momento. A partir de ello Septimio organizó una dinastía muy estructurada y elabora con de- terminación un entramado político-ideológico basado en la sucesión hereditaria, asociando a los dos hijos al poder, designando a Caracalla como Augusto ante

32 Fecha confirmada en Feriale Duranum, 2.3.10 ss. Sobre el proceso del pronunciamiento y la

guerra civil, cfr. S. MAZZARINO, Trattato di storia romana, vol. 2. L’Impero romano, 1962, pp. 280 ss.;

G. ALFÖLDY, «Septimius Severus un der Senat», Bonner Jahrbücher 168, 1968, pp. 112-60; A. BIRLEY,

«The coups d’etat of the year 193», Bonner Jahrbücher 169, 1969, pp. 247-80; íd., Septimius Severus, pp. 81-128; M. MAZZA, Lotte sociali e restaurazione autoritaria nel III secolo d.C. Roma-Bari, 1973; C.

LETTA, «La dinastia dei Severi», en A. MOMIGLIANO-A. SCHIAVONE (eds.), Storia di Roma, II. L’impero mediterraneo. Il principe e il mondo. Torino: Einaudi, 1991, pp. 639-700, esp. 650-662; B. LEVICK, Julia

Domna, pp. 38 ss.; A. MAGNANI, Giulia Domna, pp. 30 ss.

33 Según DC (76.8.3-4) fueron ejecutados 29 senadores y 35 pudieron justificar su actitud. Sobre

las partes severianas, cfr. C. LETTA, op. cit., pp. 662 ss. Sobre el periodo anterior, cfr. A. BIRLEY,

las tropas en el 198. A ello se unen rasgos culturales que integraban elementos propios de la pars orientis.

Además para dar una mayor legitimidad a su reinado y ser aceptado por el senado se hace reclamar de manera ficticia hermano de los Antoninos, de Cómodo, y heredero suyo, al ser hijo de Marco Aurelio (HA Sev. 14.13). Por eso una de las primeras medidas que tomó como emperador fue la rehabilitación de Cómodo y su divinización (HA Sev. 19.3), con lo que se convertía en frater

divi Commodi. Incluso remontó su genealogía hasta el propio Nerva y cambió

el nombre de su hijo mayor Septimio Basiano, futuro Caracalla, por el de Marco Aurelio «Antonino», nomen que expresaba una trayectoria de autoridad sacral, de popularidad y sobre todo una fuente de legitimidad34. Al morir y ser deificado fue enterrado en el mausoleo de los Antoninos (Sev. 22.2; 24.2; Herod. 4.21), con lo que se conecta la idea de emperador divinizado a la continuidad de la sucesión imperial35. A todo esto se añade el uso político-ideológico de la visión onírica que tuvo al casarse con Julia Domna; este sueño, unido al horóscopo de Julia Domna, reforzaba aun más su idea de tener una legitimidad proveniente de la providencia divina y consagrada por los astros; todo ello entendido en el marco de su interés por la astrología y los oráculos, por otra parte tan presente entre los emperadores, incluido Augusto (Suet. Aug. 104).

Sin embargo, como sabemos, la realidad de su poder era más material; recaía en la victoria del ejército y en la legitimidad dinástica que le proporcionaban sus herederos, los futuros Augustos. Ninguno de los emperadores severianos fue de- signado por el senado, reflejando la debilidad del mismo. Heliogábalo fue acla- mado por los soldados de las legiones de Siria como hijo de Caracalla, Antonino, y Severo Alejandro por las cohortes pretorianas, después de haber sido adoptado por su primo como hijo y heredero, con lo que reforzaban su legitimidad al enlazar con el último de los Severos, aunque no tenían lazos de consaguinidad. Fueron por ello llamados los emperadores-soldados.

Se refunda así una vez más la aeternitas imperii, como antes lo habían hecho Augusto y Adriano, con sus esposas, y se inicia una versión renovada de la felicitas saeculi36, leyendas que aparecen en monedas de oro en las que figuran Julia Domna entre sus dos hijos, cuyo significado simbólico era proyec- tar la seguridad y continuidad del Imperio romano (BMCV, 157.58), a través de una pareja real unida, en armonía y con dos hijos que aseguraban la sucesión dinástica.

34 E. FRÉZOULS, «La succession impériale dans L’Histoire Auguste: Les Antonins et les Sévères»,

en C. BONAMENTE et al. (eds.), Historiae Augustae Colloquium Wullugzriuu. Macerata, 1991, pp. 197-212.

35 S. MAZZARINO, Trattato di Storia Romana, pp. 244-45; M.ª J. HIDALGO, «Formas de poder e

ideología: Imágenes, símbolos y valores en el Alto Imperio» en Dialéctica histórica y compromiso

social. Homenaje al Prof. Domingo Plácido. Madrid, 2010, pp. 341-58; íd., «Formas e ideología del

poder imperial en Santo Mazzarino», en Convengo Internazionale. Santo Mazzarino e la storiografia

moderna. Roma: Academia dei Lincei (en prensa).

36 Herod. 3.8.10; G. GIACOSA, Women of the Cesars. New-York: Arte e Moneda, 1980, p. 57; S. S.

5.   

J

ULIA

D

OMNA.

P

ODER POLÍTICO E IMAGEN PÚBLICA.

L

A GRAN

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