8. ARTE CISTERCIENSE
8.2. El Císter en León.
8.2.3. Santa María de Sandoval.
La fundación de Santa María de Sandoval respondió a uno de los presupuestos básicos de los monjes cistercienses, la desecación y cultivo de una zona pantanosa como era la confluencia de los ríos Esla y Porma para lo cual llegaron monjes procedentes del monasterio de la Santa Espina de Valladolid.
Fueron llamados los monjes por parte del conde Ponce de minerva, que en consenso con su mujer Estefanía fundaron el citado monasterio en unos terrenos que les había concedido el rey Alfonso VII años atrás como pago a los servicios prestados.
La fecha de la donación es de 1167, pero las obras no comenzaron hasta 1171.
Vista aérea y planta del monasterio de Sandoval.
Del primer momento constructivo solo conservamos la iglesia monástica realizada durante el siglo XII y la panda este del monasterio
construida durante el siglo XIII y modificada en época barroca para la creación de los claustros.
La iglesia además, consta de dos épocas constructivas, una primera que acabamos de mencionar y que llegaría hasta el primer tramo tras el crucero de la iglesia y una segunda en época plenamente gótica de la que pertenece la portada de los pies y los dos tramos que completan la iglesia. Esta imposibilidad para conseguir terminar los planes originales se verá claramente en los grandes monasterios cistercienses leoneses, que nunca llegaron a tener la pujanza económica que alcanzó Carracedo y su congregación o la abadía de los santos Facundo y Primitivo de Sahagún, lo cual pudo deberse en parte a que tanto Gradefes, como Sandoval o
Carrizo, se hallaron siempre sujetos a un monasterio madre, léase La Santa Espina o Moreruela por ejemplo. A esto, se unió su situación, cercana al Camino de Santiago pero no a la ruta de la Plata, que es el camino que más auge comienza a tener en esta época , como era el caso de Moreruela en Zamora.
Presenta una estructura de tres naves, crucero y tres capillas semicirculares. Todo el espacio es abovedado. En su conjunto la disposición resulta bastante desproporcionada, ya que las naves solo disponen de tres tramos, siendo dos de ellos, como hemos dicho, de época gótica.
En esos espacios los tramos se delimitan mediante arcos ligeramente apuntados, que descansan en columnas adosadas a pilares de estructura cruciforme. Los de las naves laterales son de medio punto y transmiten los empujes de la cubierta al igual que en la nave central, a las columnas adosadas a los pilares. Al muro, en el exterior, se adosaron contrafuertes.
Un espacioso crucero separa las naves de las capillas de la cabecera, el cual se puede poner en relación con la arquitectura de San Isidoro, modelo de las iglesias con crucero hispanas. En el muro septentrional se abrió una puerta, la única que conservamos de estos momentos en la iglesia, y sobre ella un amplio óculo de luz a la zona.
La cabecera se compone de tres capillas semicirculares y escalonadas precedidas de un tramo recto.
Estructura externa de la cabecera y del brazo derecho del crucero.
En cuanto a los capiteles hemos de hacer dos grupos. En el primero son los de estructura tronco cónica invertida, de caras ligeramente cóncavas y no falta algún ejemplo prismático. Se coronan con ábaco liso. En todos prevalece la decoración sencilla, que no molesta los presupuestos estéticos cisterciense. Abundan los lisos, los almenados, que podemos encontrar también en Gradefes y Carrizo, del mismo tipo que los que se utilizan en la catedral de Zamora, los diseños geométricos que cubren el espacio mediante cintas enlazadas. Hay también algún ejemplo adornado con arquerías yuxtapuestas, lo cual lo acerca a Gradefes en cuanto a la fecha de construcción y los talleres que pudieron trabajar en su fábrica.
El recuerdo de la tradición románica pervive en estos relieves, como algunos capiteles cubiertos con decoración floral a base de rosetas
inscritas en círculos, palmetas, grandes hojas nervadas, hojas soldadas a modo de cáliz o piñas.
Se utilizan para cubrición del edificio, dos tipos de arcos, los apuntados y los de medio punto, aunque como ya hemos mencionado, algunos toques de arcaísmo quedan de manifiesto en el uso de arcos ligeramente en herradura en los arcos de triunfo de las capillas laterales.
Todo el edificio está abovedado. En los ábsides se construyeron bóvedas de cañón y de horno para los tramos rectos y semicirculares respectivamente. Las de cuarto de esfera se refuerzan con nervios en abanico que descansa en el interior de las columnas adosadas mientras que, como ya vimos, el exterior del paramento se refuerza con grupos de columnillas geminadas.
proporciones que se advierten en la cabecera y en el crucero. Lo cierto es que el interrogante sigue sin esclarecerse y no tenemos, como solución del problema, una respuesta única y plenamente satisfactoria. Sin embargo, no sería demasiado arriesgado intuir, a modo de hipótesis, que la conjunción de circunstancias no fue ajena a la obra que nos ocupa.
Así, por ejemplo, desde el punto de vista técnico parecen advertirse ciertos desajustes en el calculo de los empujes de la cubierta, hecho que se percibe en la inseguridad con que se terminan los primeros pilares de la
La iluminación del edificio se lleva a cabo mediante las ventanas de las capillas que son de tipo románico, aunque algunas de ellas apuntan en sus arcos que se hallan enmarcadas por columnillas con decoración vegetal y lisa en sus capiteles en casi todos los casos y como elemento innovador propio del arte cisterciense aparecen óculos que se sitúan sobre el ábside central y en los extremos de los brazos del crucero. Estos óculos, también los podemos encontrar entre la decoración del monasterio de Carracedo.
No hay duda de que la fábrica en sus inicios, respondía a un proyecto ambicioso a juzgar por las
nave central y las correspondientes pilastras de las naves laterales. Dichos apeos no tienen un acabado limpio y las huellas de tales problemas se intentan solucionar “forrando” esas estructuras de apoyo con sillares a modo de refuerzo. Igualmente se ensayan soluciones distintas sin criterio unitario, en las entregas de arcos y molduras.
Aún quedan restos deteriorados en la crujía este del claustro. En primer lugar, dos puertas muy similares de medio punto, enmarcadas por gruesos boceles que llegan al suelo. Situadas a la altura de lo que debió ser la biblioteca. A continuación se hallan los restos de la sala capitular, de mediados del siglo XIII, al igual que la sala de los monjes, como se sabe por las recientes excavaciones.