Aunque a veces habíamos dudado que pudiéramos encontrar la respuesta a la tercera pregunta de nuestra búsqueda, ahora sabíamos quién se hallaba detrás de la formación de los Caballeros del Temple. Pudimos identificar a los personajes principales, y la información que obtuvimos sobre las familias Rex Deus fue un descubrimiento fundamental que nos proporcionó una respuesta probable para la cuarta pregunta que planteábamos: ¿Por qué decidieron los templa- rios excavar bajo el templo? Su misión había sido recuperar los tesoros y los manuscritos que sabían que sus antepasados les habían legado.
Las cartas del tarot habían demostrado ser una fuente de información acertada sobre los templarios al analizarla en relación con otros hallazgos. Aunque consideramos que las cartas del tarot son totalmente inútiles como medio para predecir el futuro, resultaron ser de gran ayuda para esclarecer el pasado. Las personas hoy día a menudo revelan al mundo sus pensamientos internos de muchas formas, desde autobiografías a documentales, y los estudiantes de historia contemporánea pueden perfilar rápidamente una imagen exhaustiva de las actitudes y aspiraciones de cualquier grupo o individuo que elijan investigar. Todo aquel que estudie la Edad Media tiene una tarea mucho más ardua, porque hay muy pocos documentos que expresen los sentimientos humanos respecto a las ideas y creencias fuera de la norma.
Desde mediados del siglo XII hasta principios del siglo XIV, los Caballeros del Temple eran una orden muy acaudalada e influyente que daban cuenta de sus actos directamente al papa, y hubiera supuesto un suicidio para ellos permitir que cualquiera supiera que tenían formas de pensamiento «alternativas». No podían redactar abiertamente sus opiniones auténticas, pero las conservaron en código. Por tanto, el juego del tarot debe considerarse un «documento» histórico valioso.
El uso templario de las cartas del tarot parecía estar relacionado con la leyenda del santo Grial, por lo que se hacía necesario investigar estas fábulas para ver si existía un vínculo sólido. Tal vez las historias del Grial fueran una tapadera más para conservar las ideas y creencias templarías secretas. Teníamos buenas razones para albergar esperanzas porque habíamos visto a la familia St. Clair aparecer en escena como la corte del sur de la lanza, y Pendragon, por otra parte, de la corte de oriente de la espada, era el nombre del padre del rey Arturo.
En los últimos años, muchas personas han afirmado haber identificado algún objeto oscuro que era el «auténtico» santo Grial que, según la tradición, fue el cáliz del que Jesús bebió en la Ultima Cena. Sin embargo, tras considerar las pruebas disponibles, nos pareció que no existe nada que se asemeje al «auténtico» santo Grial, en sus diferentes acepciones. La noción del Grial se ha convertido en una metáfora de una misión imposible, casi tan fútil como buscar el caldero de oro en el extremo del arco iris, y éste ha sido identificado con muchas cosas diferentes por aquellos que han escrito sobre el tema durante los últimos ochocientos años.
Según la tradición más conocida, el Grial era el cáliz sagrado que Jesús usó en la Ultima Cena, que fue guardado por José de Arimatea tras recoger en él la sangre del cuerpo de Cristo crucificado. Esta leyenda cuenta que posteriormente llevó el objeto sagrado a Bretaña, donde fue entregado a sus descendientes de generación en generación. Estar expuesto al Grial puede ser positivo o negativo, dependiendo de las virtudes del que lo observa. Los que están libres de pecado reponen fuerzas, los impuros de corazón quedan ciegos y los irreverentes pierden el habla.
Esta versión de la historia es de interés porque sugiere que existe una sucesión apostólica alternativa a través de José de Arimatea y de su familia. Además, se afirma que este linaje posee conocimientos secretos que la Iglesia oficial desconoce.(1) Esto parece bastante
fantástico, pero encajaría muy bien con la teoría de Rex Deus, ya que el linaje de José de Arimatea podría haber sido fácilmente uno de los grupos que llegó a Europa con estos conocimientos secretos.
Otras definiciones del santo Grial dicen que es «la piedra sobre la que los reyes son coronados» y, sorprendentemente, un libro que contiene las enseñanzas secretas de Jesús.(2)
Da la impresión de que el santo Grial puede ser casi lo que uno quiera. Por tanto, teníamos que hallar realmente los orígenes de cada interpretación para poder establecer una cronología y entender el propósito que cada una de estas fábulas tenía. Las primeras referencias al santo Grial aparecen en la leyenda artúrica que muchos conocen superficialmente, gracias a películas tales como Excalibur o El Rey Arturo y los caballeros de la tabla redonda. Es probable que la mayoría piense que estas leyendas nacen de cuentos folclóricos que se remontan a los tiempos en que Inglaterra y Gales formaban una serie de pequeños reinos, lo que podría significar que eran muy anteriores a los templarios.
Según la versión más corriente de la leyenda, Arturo era el hijo ilegítimo de Igerna, esposa del duque de Cornualles, que fue violada por Uther Pendragon, mientras estaba bajo el hechizo del mago Merlín. Siendo muy joven, Arturo demostró ser el rey legítimo de Bretaña al sacar la espada Excalibur, que había sido clavada en la piedra por un rey anterior.
Una vez que fue rey, se casó con Ginebra y formó la tabla redonda, un grupo de caballeros valerosos que lo ayudaban a mantener el cumplimiento de la ley y la estabilidad del reino. En la leyenda, las relaciones siempre son complejas y las de Arturo no eran ninguna excepción. Sin su conocimiento, concibió un hijo ilegítimo, Mordred, bajo un hechizo mágico, al ser seducido por su hermanastra Morgana. Cuando el chico se hizo adulto apareció en la corte del rey Arturo, en Camelot, y desafió al rey. Mientras tanto, Lancelote, uno de los caballeros, fue amante de Ginebra, lo que lo distanció de Arturo durante muchos años. La tabla redonda entró en decadencia y desprestigio; Arturo mismo enfermó y el reino se convirtió en tierra yerma. Se dijo que el reino sólo podía salvarse si se encontraba el santo Grial, y el rey enfermo envió a los caballeros que le quedaban en su busca.
Sir Lancelote consiguió encontrar el Grial y regresó a la corte justo a tiempo para sanarlo y apoyarlo en la última lucha de poder contra su hijo Mordred. Tanto Lancelote como Mordred murieron en el combate. Arturo recibió heridas mortales, aunque la fábula cuenta que no falleció, sino que se alejó navegando hacia el oeste, a las tierras de Avalon, donde sanó, dispuesto a volver para salvar a su país, cuando fuera necesario en el futuro. Su espada Excalibur fue arrojada a un lago, donde fue tomada por la Dama del Lago, que la guardó bajo su custodia hasta que volviera a ser necesaria.
Las preguntas fundamentales para nosotros eran saber la antigüedad de esta leyenda y si tenía alguna relación con los templarios. En su sentido literal, parece tener más antigüedad que los templarios, pero enseguida averiguamos que no era así.
En realidad, la referencia más antigua que se conoce del personaje artúrico proviene de un monje del siglo v llamado Gildas, que relató la última derrota de una batalla contra los invasores anglosajones, por un guerrero militar conocido con el nombre de Aurelius Ambrosianus del Occidente de Bretaña. Cuatrocientos años después, otro monje, conocido como Nennius de Bangor, narró la historia de Bretaña en la que mencionaba al caudillo de guerreros «Arturo» y afirmaba que la última batalla perdida había sucedido en un lugar llamado Mons Badonicus en el año 500 d. J.C.(3)
Sin embargo, esta primera referencia a un caudillo de guerreros llamado Arturo describe a un personaje muy diferente del de la leyenda moderna. La primera referencia al rey Arturo que pudimos reconocer aparecía, como llovida del cielo, en 1136: justo ocho años después de la formación de la orden de los Caballeros Templarios y precisamente en el mismo año en que Hugues de Payen falleció.
La historia se titulaba The Matter of Britain y la escribió en la ciudad de Oxford un canónigo secular llamado Godofredo de Monmouth.(4)
2. Ibídem.
3. N. Chadwick, The Celts.
En este caso, Arturo es descrito por primera vez en un tono de salvador mesiánico de su pueblo, procedente de la unión mágica entre Igerna y Uther Pendragon. Según el relato, el reino de Arturo, situado en un lugar que su autor denomina Caerleon, comienza en el año 505 d. J.C. y finaliza cuando el rey es trasladado hacia el oeste a la isla sagrada de Avalon, donde permanecerá hasta el momento en que resucite y vuelva triunfante. Su espada mágica en este texto se denomina Caliburnus, que evoca la espada llamada Caladcholg, uno de los objetos sagrados de Irlanda según la leyenda irlandesa.
A diferencia de las fábulas artúricas posteriores, la primera versión de Godofredo de Monmouth no hace referencia al santo Grial, a Lancelote o a la tabla redonda. La narración en latín de Godofredo tuvo mucho éxito, y en seguida fue traducida al gales por un escriba desconocido, al francés por Wace de Jersey, y al anglosajón por Layamon. El relato se extendió por toda Europa, y durante siglos se lo consideró un hecho histórico.(5)
Ahora sabíamos que la cronología era decisiva para que se estableciera una relación directa con los fundadores templarios, pero nos preguntábamos qué había inducido a Godofredo de Monmouth a escribir sobre este rey guerrero bretón antiguo y oscuro precisamente en ese período de la historia. La fecha de aparición del relato y el hecho de que la leyenda de Arturo se extendiera en el mundo cristiano justo en el momento en que las historias de las prácticas se- cretas templarías abundaban, podía ser una mera coincidencia. ¿Había algún vínculo entre Godofredo y los templarios? Y, si existía este lazo, ¿qué podía significar?
Las crónicas históricas relatan que Godofredo era gales, nacido en 1100 en Gwent, en el seno de una familia llegada desde Bretaña una generación antes de la invasión norman da. Fue canónigo de Oxford durante muchos años antes de convertirse en archidiácono de Monmouth y, finalmente, obispo de San Asaph (norte de Gales) en 1152.(6)
Godofredo nunca declaró haber inventado la historia de Arturo; prefirió darle un tono teatral diciendo a sus seguidores que la había traducido de un «documento ancestral» legado por su tío. La mayoría de los libros que tratan sobre el tema relatan que el tío de Godofredo era Walter Map, el archidiácono de Oxford,(7) pero el único Walter Map que pudimos encontrar no nació hasta un año después de que Monmouth publicara por primera vez su relato sobre el rey Arturo, y se convirtió en archidiácono de Oxford cuarenta años más tarde del fallecimiento de Godofredo.(8) Puede que hubiera dos Walter Map; pero, en cualquier caso, la mayo ría de los académicos no parecen inclinarse a creer en la existencia de este documento desconocido. Si realmente existió, ¿por qué Godofredo nunca lo mostró?
Toda esta situación nos parecía muy extraña.
El libro de Godofredo fue un gran éxito; ¿por qué no reconoció simplemente que era una gran obra de ficción basada en oscuros mitos? En lugar de ello, insistió en que estaba basado en hechos que habían sido esbozados en un documento ancestral desconocido que no podía hacer público, y no consiguió dar una explicación satisfactoria sobre cómo él, siendo gales de linaje bretón y viviendo en Oxford, había tenido acceso a este documento.
Convencidos de que había algún error en todo este asunto, examinamos con más detalle el relato que Godofredo había escrito.