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III. METODOLOGÍA

III.5 Justificación de la elección de países a comparar

III.5.2 Proceso de elección – Buscando similitudes

III.5.2.3 Sector Industrial

Es posible afirmar que las bases de la industrialización comenzaron a generarse después de mediados del siglo XIX en Finlandia. Una causa importante fue la eliminación de aranceles a las exportaciones finlandesas al imperio ruso, lo que posibilitó el surgimiento de las primeras fábricas. Desde fábricas textiles, producción de vidrio y plantas siderúrgicas hasta ramas forestales, comenzaron su desarrollo en este período (Kokko y Haavisto, 1990: 203). En particular fue en la rama forestal que se dio un mayor crecimiento. A los mercados de Alemania e Inglaterra, se sumaba la demanda proveniente del Imperio. A su vez, el aumento de las exportaciones estimuló una mayor demanda interna de bienes de consumo y de maquinaria, y así generó efectos positivos en toda la economía, distribuyendo los ingresos obtenidos.

Durante el siglo XIX el Estado tenía escasa participación directa en la industria. Sin embargo en comparación con las formas de financiamiento privado, se convirtió en el mayor prestamista, participando a través de instituciones de crédito públicas, como lo eran el Tesoro del Estado o el Banco de Finlandia. Brindó un apoyo explícito al desarrollo económico, el que se manifestó principalmente a través de inversión en infraestructura, construyó caminos, canales y vías de tren de forma de aumentar el tráfico y estimular el comercio doméstico y el transporte de las exportaciones (Myllyntaus, 1990: 34 y 35).

En cuanto a las formas de financiamiento en este período, existían mercados de crédito pero no instituciones financieras desarrolladas. El financiamiento directo por parte del extranjero era escaso, principalmente dirigido hacia los aserraderos o en forma de crédito. Por parte del Estado fue el endeudamiento externo una de las principales fuentes de financiamiento (Myllyntaus, 1990: 34 y 35).

Finlandia se favorecía mayoritariamente de las exportaciones al Imperio Ruso, no solo debido a su posición geográfica, si no por los beneficios que le otorgaba el estar bajo su dominio -tarifas aduaneras convenientes y preferencias arancelarias-. Sin embargo, a medida que dicho Imperio se potenciaba se hizo más difícil mantener el nivel de exportaciones. Como consecuencia, tuvo que reorientar su producción al mercado interno, lo que implicó un incentivo al desarrollo industrial. Al mismo tiempo se dio una expansión del mencionado mercado, incentivada por el excedente de exportación, principalmente derivado de la rama forestal. Un aumento general de salarios y la extensión de la red de transporte, son consecuencias directas del mismo.

El área forestal, se convirtió en un elemento clave para la economía finesa, distribuyendo sus excedentes y repercutiendo en el crecimiento de otros sectores. Es el caso de la rama industrial del papel, cuya capacidad de producción excedía la demanda interna, se debió salir en busca de mercados. Para ello se concentró en el desarrollo de la tecnología a través de la incorporación de conocimiento (Myllyntaus, 1990: 41 a 43).

Hasta aproximadamente 1880, la competencia externa del sector industrial se hacía posible vía precios y no por calidad. Se carecía de aprendizaje tecnológico y la transferencia tecnológica comenzó a desarrollarse no solo a través de adquisición de maquinaria del exterior sino también a través de transferencia de conocimiento. Por un lado, se enviaban estudiantes al exterior con el fin de adquirir conocimiento y técnicas nuevas para que las aplicaran cuando regresaran y por otro lado, se traían profesionales y artesanos con nuevas técnicas que constituían valor agregado para la producción (Myllyntaus, 1990: 36).

Uruguay contaba con el mismo patrón de producción capitalista agropecuario consolidado a fines del siglo XIX, basado en un modelo de crecimiento hacia fuera, y liderado por una clase terrateniente que carecía del poder suficiente como para propulsar el proceso de cambio necesario hacia una industrialización. Durante la primera guerra mundial, las exportaciones cayeron, pero la elevación de los precios internacionales de las materias primas determinó una acrecida sensación de riqueza, la que constituyó un desincentivo a la diversificación productiva.

Se habla de una “industria temprana” desarrollada en el periodo considerado e incentivada por medidas proteccionistas. Surgieron fábricas de hilado y tejido, así como industrias sustitutivas de importaciones: muebles, calzado, vino, curtiembre, entre otras. Existió más de un factor incidente en la creación de esta industria incipiente. Un elemento fundamental a tener en cuenta es que fue un país de inmigración. Dicha inmigración, con predomino italiano y español, se caracterizó por una cultura que consagraba el ahorro como una virtud, debido la experiencia de vivir en un sistema capitalista ya desarrollado. Así, dicho ahorro se constituyó en un factor relevante para lograr un capital inicial que posibilitara el trabajo independiente y de ese modo el surgimiento de las primeras fábricas. Dicho factor fue significativo si consideramos que el desarrollo institucional financiero era magro, en particular respecto al sector industrial.44

Fue relevante también la inmigración de profesionales y técnicos que proveyó de mano de obra abundante con experiencia en diversas actividades artesanales e industriales. Del mismo

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Según una investigación realizada por BERETTA CURI (1996) el 87% de los empresarios había recurrido a la autofinanciación entre 1875 y 1930.

modo funcionó el contacto con información científica que podía aplicarse a la producción, y que se recogía en revistas especializadas extranjeras y en publicaciones de organizaciones empresariales de Europa y América. En el ámbito institucional no se crearon instituciones financieras específicas para la industria, sino que más bien se utilizaron las ya existentes para la actividad agropecuaria.

Así, encontrábamos a fines del siglo XIX dos economías cuyo sector productivo dominante era el agropecuario, que contaban con un gran porcentaje de la población ocupada en él, con una productividad baja, y escasa o nula diversificación productiva. Un sector industrial poco desarrollado, fomentado por políticas proteccionistas y principalmente dependiente del capital importado. En el ámbito institucional, el desarrollo era escaso en ambos países, no existían instituciones de crédito específicas. Encontramos también, dos sociedades heterogéneas al interior, en donde los beneficios del sector productivo dominante recaían en pocas manos y donde existía un gran sector de la población marginado, desocupado o sub-ocupado.

En el ámbito político, se presentaba una clara fragmentación, con divisiones partidarias que constituían la base de guerras civiles y dictaduras, lo que desestabilizaba el sistema e imposibilitaba el surgimiento de instituciones que contribuyeran a respaldar el desarrollo productivo e industrial, en muchos casos incipiente.

Iniciado ya el siglo XX, observamos que ambos países lograron consolidar una inserción exitosa al mercado mundial, basada en el crecimiento de exportaciones de origen primario y presentaron una mayor diversificación productiva. No obstante, mientras Finlandia logró un cambio estructural en su sector productivo dominante, Uruguay no llegó a hacer una reforma sustancial. La estructura de propiedad de la tierra quedó incambiada a partir de que se consolidó el latifundio, mientras que en Finlandia las unidades productoras “tipo” pasaron a ser los pequeños granjeros, surgidos a partir de dos reformas agrarias.

No es posible hablar de que en dicho período se haya dado un proceso de industrialización, puesto que en ninguna de las economías se consolidó el sector industrial como el de mayor contribución al PBI. Como se observa en el gráfico 2, para ambos países el sector con mayor peso continuaba siendo el primario y el sector industrial no representaba valores de importancia comparado con aquel.

Gráfico 2

Aporte de los sectores primario y secundario al PBI – en porcentaje

0 10 20 30 40 50 60 70 80 1900 1901 19021903 1904 1905 1906 1907 1908 1909 19101911 1912 1913 1914 1915 1916 1917 1918 1919 1920 Sector primario Uy Sector secundari o Uy Sector primario Fin Sector secundari o Fin

Fuente: Elaboración propia en base a datos de BERTINO y TAJAM (1999) y HJERPPE (2007). Ver cuadro B, de anexo de cuadros.

Sí se puede afirmar que en ambos países se asientan las bases para la industrialización. En Uruguay impulsada por el Estado, con políticas proteccionistas y cambiaras. En Finlandia, además de políticas especificas de parte del Estado -políticas tributarias tendientes a una mayor inversión y creación de empresas claves-, por la existencia de empresarios privados e innovadores.

Otra diferencia sustancial a la hora de considerar el distinto desarrollo del proceso de industrialización de cada país, es el destino de la producción industrial; en Uruguay es orientada cada vez más al mercado interno, mientras que en Finlandia algunas industrias lograron insertarse al mercado mundial y adquirieron ya niveles competitivos.