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CAPÍTULO 3. CONTEXTO DE ESTUDIO

3.1.1 Selección y delimitación del ámbito

Entre las varias indagaciones realizadas previas al inicio formal de la investigación se encuentra el análisis y reflexión sobre el ámbito elegido para realizar el estudio de caso. Dentro de los objetivos planteados en la investigación, se tomó la decisión de fundamentar el estudio sobre un caso en concreto que posibilitará indagar con precisión y de forma amplia, las diversas dinámicas que podrían estar incidiendo sobre los fenómenos objeto de estudio, por lo cual existía una clara necesidad por seleccionar un ámbito que reuniese una serie de características que fuesen óptimas para la realización de la investigación en ese ámbito.

Este fue el motivo por el cual previo a la selección del contexto de estudio se observó con atención un barrio de la ciudad de Madrid llamado Embajadores, ya que a priori reunía características que le hacían interesante para el estudio, pues se percibía una fuerte identidad de barrio, no tan evidente en otros entornos de esta ciudad. También eran substancialmente perceptibles en este barrio, algunas conductas que podían estar evidenciando procesos de apropiación espacial y varias dinámicas que reflejaban importantes lazos entre vecinos y agrupaciones muy involucradas en el seguimiento o evolución de este entorno. Además, Embajadores presentaba una composición social y unas características urbanas muy particulares, evidenciaba también una fuerte identificación de sus pobladores con su entorno y contaba en su historial con eventos sociales que habían marcado su desarrollo. Algunos de éstos fueron movimientos sociales o vecinales de gran impacto que le concedieron un fuerte carácter de barrio, el cual ha tenido también un fuerte flujo de población inmigrante que le ha conferido cierta particularidad. Estas características, le han otorgado a Embajadores, un carácter de barrio que lo hacía especialmente interesante para los propósitos de esta investigación.

También, la observación participante realizada inicialmente permitió advertir la evidente presencia de aspectos simbólicos en el contexto, algunos de los cuales hacen referencia a poblaciones o colectivos concretos. En muchos casos estos simbolismos se manifiestan en aspectos físicos, como la utilización de señales en el contexto público y privado o marcas que delimitaban un territorio percibido por quienes habitan o visitan el lugar. Otros aspectos no han fueron fácilmente cuantificables o evidentes al inicio pues se basaban más en costumbres o determinados usos por quienes habitan el lugar. Sin embargo, se observaron los patrones de

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comportamiento en el contexto, permitiéndonos valorar la constancia de uso de los espacios públicos y el tipo de actividades que se desplegaban en él, lo esporádico y lo cotidiano, proporcionando al ámbito características propias. En definitiva, la exploración cualitativa llevada a cabo en este ámbito de la ciudad de Madrid constató que éste mostraba características adecuadas para el estudio de cuestiones como la identidad, la apropiación urbana, la satisfacción residencial y el sentido de comunidad en relación con la dimensión urbana.

Otro aspecto importante de considerar a la hora de evaluar el caso a seleccionar fue la cantidad y relevancia de la información disponible sobre el entorno. Esto fue tomado en cuenta por las posibilidades que una mayor disponibilidad de información suponía para esta investigación. Debido a la naturaleza del estudio, el hecho de poder contar con fuentes de información que ayuden a comprender la naturaleza del sitio, ofrecía una ventaja comparativa y una mayor robustez para acompañar a los análisis estadísticos. Y es que, este barrio, al presentar características tan particulares, ha generado gran interés en investigaciones anteriores para la comprensión de procesos urbanos y sociales. Siendo esto así, la recopilación de datos previos, la ejecución de análisis o discusiones precedentes basadas en teorías que rondasen la comprensión del barrio, eventos o circunstancias relativas a él, pasaron a ser consideradas un requisito más que un valor añadido para el contexto.

Adicionalmente, este barrio presenta una serie de similitudes con otros ámbitos analizados en otras investigaciones, permitiéndonos inferir posibles efectos similares y presentándose así una oportunidad para cotejar la teoría existente. Por ejemplo, el hecho de presentar una población desfavorecida tan amplia, hace que el barrio pueda tener también una función de enclave para estos colectivos y favorezca el efecto de sentirse en casa en este barrio más que en otros (Mazumdar et al, 2000 cit. en Brown, Perkins y Brown, 2003). O también, puede que se estén presentando una serie de dinámicas económicas relacionadas con los negocios étnicos —como ha sucedido en otros contextos— que estén impactando en los patrones de uso del barrio. Sin embargo, como se dijo anteriormente, estas son deducciones que podrían desprenderse de anteriores investigaciones y presentarse simplemente como informaciones complementarias relacionadas con el estudio, para lo cual era necesario profundizar en su análisis.

Tras este acercamiento inicial llevado a cabo por varios meses de observación directa del contexto y el estudio inicial de los principales aconteceres del lugar para comprender su evolución histórica, análisis de la cantidad y calidad de la información disponible, etc., se seleccionó el barrio de Embajadores para realizar la investigación en profundidad. Sin embargo, el problema no quedaba resuelto ahí, sino que se hacía necesario una definición más precisa del territorio que sería abarcado en la investigación pues sin lugar a dudas, existían claras diferencias entre zonas del barrio y las investigaciones anteriores hacían mención a esta particularidad. De hecho, gran cantidad de los estudios realizados dentro del barrio se centran

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en el área de Lavapiés, el corazón de Embajadores, pues es donde se muestran más evidentes, una serie de problemáticas o características del barrio. Siendo esto así, estaba claro que una de las principales dificultades a las que nos enfrentábamos era la de delimitar el ámbito de estudio dentro de ese contexto. Evidentemente, las particularidades que caracterizan al ámbito no suelen ser coincidentes con las delimitaciones político-geográficas, pues la conformación de estas áreas tiene fundamentos totalmente disímiles. Sobre eso existen sendas investigaciones que abogan por la utilización de diversos criterios para delimitar las zonas de estudio y sobre cómo debería ser considerado un barrio como tal.

Sin embargo, el barrio es todavía considerado una unidad local de gran importancia porque en él se dan gran cantidad de las transacciones entre la sociedad y el espacio y entre el individuo y el espacio (Taylor, Gottfredson y Brower, 1984). Éste viene siendo el escenario principal donde llevamos a cabo la vida cotidiana y donde nos relacionamos más frecuentemente. Es el entorno inmediato básico donde se da gran parte de nuestra vida social y afecta por lo tanto nuestra calidad de vida. Esta visión queda bien expresada por Pine (2011), para quien los barrios no son actores completamente independientes ni dependientes, sino sitios donde se intersecan las relaciones sociales que deben ser manejadas tanto por los residentes urbanos como por quienes realizan las políticas públicas.

Y es que, la definición de barrio ha sido una cuestión compleja, como ha sido en general denominar a las distintas escalas de agregación espacial. Muchas distintas definiciones podríamos encontrar al recorrer la teoría al respecto ya que algunas utilizan parámetros como densidad de población o cantidad de habitantes, otros se apoyan de cuestiones más bien económicas o de servicios, mientras que otras por ejemplo utilizan parámetros basados en cuestiones como la extensión del territorio que abarcan. Desde el punto de vista de Chaskin (1995 cit. en Spielman y Yoo 2009), existen tres maneras de entender los barrios: barrios como unidades sociales, como unidades espaciales o como redes de asociaciones. Sin embargo según estos autores, fueron las conceptualizaciones de barrio de la escuela de Chicago, las que más han trascendido en las definiciones que siguieron.

Un sinnúmero de estudios han evaluado los criterios empleados para determinar las escalas del territorio al recurrir en sus estudios a criterios diferentes para abarcarlas. Por ejemplo, Hipp (2007) demostró en su estudio que cuando un barrio es definido en términos de los efectos de la experiencia de sus residentes con respecto al crimen o composición étnica o racial, la escala de área censal es más significativa que la de bloques o manzanas. Por su parte, Taylor (1988, 1997 en Brown, Perkins y Brown, 2003) hace referencia a la importancia del estudio del apego a nivel de bloque o a ámbitos determinados, debido a la frecuencia con la que se generan grupos territoriales naturales al estar expuesto a pequeñas áreas residenciales y grupos. Mientras que en el estudio realizado por Logan et al. (2011) se cuestiona la funcionalidad de las áreas

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censales y se prueban diferentes métodos para estudiar los barrios étnicos, llegando a la conclusión de que el acercamiento más adecuado es aquel que concuerde mejor con el estudio empírico utilizado.

Es decir, si realizamos una revisión teórica de diferentes investigaciones, encontraremos una variedad de posiciones con respecto al tema. Sin embargo, está claro que el valor o fiabilidad que tienen las conceptualizaciones del espacio definidas desde una manera administrativa ha sido discutida por diversos académicos. A pesar de ello, existe una necesidad de definir espacialmente áreas o zonas dentro de la ciudad, pues se entiende como una necesidad para gestionar, administrar y controlar adecuadamente el territorio, aunque se conoce que ello tiene a la vez un sinnúmero de desventajas que siguen provocando crítica hoy en día. Y es que, es a esta escala donde se definen una serie de condicionantes que nos afectan directamente en la vida cotidiana. Por tanto, aspectos urbanos o del entorno, como equipamientos, viviendas, actividad económica, etc., definen las dinámicas que influirán directamente en la calidad y modo de vida del habitante. De ahí se apoya la necesidad de herramientas básicas para los gobiernos locales, como la necesidad de establecer áreas o sub-áreas en el territorio, crear censos, etc.

Teniendo todo lo anterior en consideración y debido a los objetivos de esta investigación y su interés por aportar al desarrollo de una herramienta que posibilite una mejor ejecución en la planificación urbana, las delimitaciones político-administrativas no se han percibido necesariamente como una limitación, sino como una herramienta para acceder a los datos a una escala menor. Esto no quiere decir que coincidamos o consideremos que las delimitaciones geográficas existentes son las idóneas o las más consecuentes con la realidad, con las cuales en realidad no estamos de acuerdo en gran parte, sin embargo consideramos que su naturaleza, al segregar el territorio en pequeñas unidades como las secciones censales, permiten un estudio de los datos con un nivel de detalle mayor, lo cual es valioso para investigaciones como ésta. Dejando de lado esta discusión sobre lo acertado o no que son estas fragmentaciones espaciales —pues se alejan del objetivo de la presente investigación— partimos del hecho de que la información disponible sobre las diferentes escalas geográficas iba a ser de gran valor para el desarrollo del estudio estadístico. Por esta razón, una de las determinaciones iniciales fue la de conformar un ámbito de estudio que estuviese compuesto por pequeños fragmentos de territorios políticamente definidos, eligiendo las áreas censales por tener mayor detalle.

En conclusión, para la elección del ámbito de estudio se tomaron en consideración la gran variedad de características urbanas y sociales comentadas anteriormente, pues son de gran interés y relevancia para la ejecución de la investigación. Así, tras la observación participante y el análisis inicial de las diferentes condicionantes se eligió al barrio de Embajadores con sus

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respectivos límites administrativos y se consideraron sus 36 secciones censales para la obtención de información relevante sobre el ámbito. Este capítulo pretende por tanto situar al lector en el contexto de estudio y propiciarle una descripción del barrio y del contexto ciudad donde se enclava para así poder conducirle a una mejor comprensión de la investigación y las dinámicas bajo exploración.