del Grupo, la evolución en el Grupo
TENDRÍA QUE SER DE OTRA MANERA…
A la penúltima sesión vienen Cecilia, Carmina y José. Falta Tricia. La terapeuta relata:
Se sientan y permanecen en silencio. Ayudo a empezar con preguntas como: «Cómo estáis, qué ha habido estos días, qué contáis». Noto que les cuesta empezar y lo comento.
Carmina, mirándome directamente, dice: «Yo… hoy… yo hoy no quería venir… pero al final mi madre me ha convencido». Calla. Hay un silencio.
La miro con actitud interrogativa y le propongo que lo explique. Le digo que quizá nos podría decir el motivo. Dice: «No sé… es que… es un grupo que tendría que ser de otra manera…».
Los demás están callados, la miran, se miran entre ellos y me miran a mí. Le digo que está muy bien que pueda hablar esto aquí hoy y lo po- damos hablar entre todos, implica confianza en el Grupo. La animo a que lo amplíe.
Carmina dice: «Bueno, pues, por ejemplo, aquel otro grupo al que fui antes de venir a este, era distinto. Primero, el sitio era diferente, más amplio, aquí… encerrados…». Mira a su alrededor con cara de disgusto. «Había dos personas que lo llevaban, éramos un grupo… no sé… aquí estamos muy callados, siempre o casi siempre hablo yo… ¿Sí o no?», pre- gunta dirigiéndose al resto.
Observo que Cecilia y José se la miran con cara de enfado cada vez mayor, pero al mismo tiempo contenidos. Me miran asustados. Al mo- mento, Cecilia, explotando, dice: «Hablas porque quieres… nosotros no te decimos nada… no hables y ya está…».
Se crea un enfrentamiento entre ambas. José sigue callado aunque apoyando a Cecilia con su actitud y mirada. Carmina dice: «¿Ah, sí? Pues me callo y qué pasa…». Hay un silencio largo. «¿Lo veis?…»
Cecilia dice: «Aquí nadie te obliga a hablar». Carmina responde: «Ya lo sé… Pero podíamos haber hecho otras cosas, por ejemplo haber pensa- do en cada sesión lo que íbamos a hablar en la siguiente; traer algún tema preparado para comentar».
José salta: «¿Ah, sí? Como en el colegio ¿no? ¡Qué rollo!».
Carmina sigue: «Hay otra cosa, y es que somos un grupo de personas distintas, por ejemplo, José es más pequeño… hacemos cursos diferentes».
Les digo que, como saben, hoy es la penúltima sesión y muestran que hay diferentes maneras de sentirse frente al hecho de acabar. Hemos hablado del deseo de no venir. Tricia por ejemplo no ha venido, Guillermo dejó de venir hace un mes. En otros momentos hemos hablado de pena, rabia, satisfacción y hoy veo que, ante la despedida, predomina el disgusto
193
7 La despedida |
y la insatisfacción por cómo ha sido el Grupo. Lo expresa Carmina como portavoz de un sentimiento del Grupo. Sin embargo, también expresan satisfacción por lo que se ha hecho, transmitida más bien por José y Ceci- lia, y pienso que dialogando ahora esto entre todos, cada uno a su manera, estamos consiguiendo algo importante. Permanecen en silencio.
Sigo diciendo: «Habéis hablado de diferencia de edad, de curso… También podemos darnos cuenta de otras diferencias entre nosotros: dife- rentes maneras de sentirnos en el Grupo y diferencias entre nuestro Grupo y otros Grupos. Vemos también limitaciones y dificultades, nos parece que hemos hecho poco, no hemos hecho todo lo que se podía hacer y cuesta tolerarlo…». Sigue el silencio.
Carmina lo interrumpe para decir: «Otra cosa, cuando acabemos ¿qué haremos? porque mi madre me ha dicho que no lo sabe, que la doc- tora tiene que decirlo… ¿Iremos con ella?».
Me dirijo a los demás para preguntarles qué les parece, qué saben de esto… José y Cecilia se encogen de hombros y Carmina dice: «Iremos con la doctora que nos visitó aquí la primera vez. Porque creo que entonces podemos ir a otro grupo ¿no? ¿O solos?». Pone cara de disgusto. «Pero… si vamos a otro grupo no será este mismo ¿verdad? Serán otras personas…» Me mira buscando mi respuesta. «Claro… Oh, qué pena, me da mucha pena. No sé, pero pienso que cuando nos despidamos haremos algo ¿no? No me voy a poner a llorar, ni voy a decir que todos nos pongamos a llorar, pero ¿nos vamos a despedir así? ¿Como si nada? ¿Adiós?»
José y Cecilia ahora la miran y escuchan sonrientes, con empatía, con aire de compartirlo.
Les digo que en este tiempo en que nos hemos ido reuniendo una vez por semana se ha creado un vínculo entre nosotros, los veo interesados por el Grupo y por ellos mismos, su futuro. Produce sentimientos de pena y de disgusto que se acabe aquello que nos interesa, a lo que uno se siente vinculado. Continúo diciéndoles que no sé cómo será el final, la última sesión, pero no importa, lo que importa es que llevamos varias sesiones despidiéndonos, intercambiando lo que sentimos frente a esta despedida, la del Grupo, y frente a otras de nuestra vida fuera de aquí, como en la escuela, en casa… Haciendo referencia al Grupo anterior de Carmina les digo que así como ella recuerda ese Grupo, también podremos guardar en el recuerdo las cosas que hemos hablado aquí.
Hay un silencio largo. Están pensativos. Carmina dice que está pen- sando lo que le gustaría hacer más adelante. Antes pensaba que haría for- mación profesional pero ahora ya no. Cecilia le dice que F.P. es difícil, que para eso ya es mejor hacer bachillerato.
Me intereso por lo que piensan sobre esto. José dice: «No sé, todavía no lo he pensado». Cecilia dice que tampoco y añade: «quizá económi- cas…». Carmina explica que ha empezado a pensar en estudiar psicología.
«¿Por qué no? Me gustaría. Me gusta esto de pensar. En otros países la psi- cología es algo muy normal, aquí parece que es para locos y luego es difícil trabajar… No sé. Pero pienso que es bueno que se nos ayude a hablar de lo que nos pasa. Una persona con problemas puede llegar a hacer el bachille- rato, una carrera y a ser alguien importante, pero si está mal por dentro es algo que siempre tendrá, no será feliz, se sentirá mal.»
Falta poco para que sea la hora. El final de esta sesión me causa im- pacto. Con la intención de que llegue a los otros y de que si lo desean puedan aún participar, digo algo como: «Carmina da prioridad a lo que tenemos por dentro las personas…». Espero unos momentos. La forma en que he hablado indicaba el final de la sesión. En esta no lo anuncio de ninguna otra manera. Se van.
COMENTARIO
Me parece que no solamente a la terapeuta le causa impacto el final de esta sesión.
Sabemos que todo cambio en la composición del Grupo modifica su dinámica y por tanto la dinámica de esta sesión debe estar influida por la ausencia de Tricia. No sabemos cómo hubiese sido con su presencia.
Carmina se da cuenta hasta un cierto punto de que ha asumido el papel que los otros le delegan: se encarga de hablar por todos y es la que expresa sentimientos. Se queja de que el Grupo está compuesto por personas diferentes. Parece que, por un lado desea un Grupo donde sean todos iguales, idénticos, no haya diferencias. Por el otro, este es el Grupo que quiere, no desea terminar y continuar en otro. Sin embargo, a me- dida que el Grupo progresa, como dice la terapeuta, van estableciéndose vínculos, pero también perfilándose las diferencias, la identidad de cada uno. Cada uno va siendo más él mismo. Por eso puede integrarse en un Grupo en lugar de ser «una oveja en un rebaño».
En algunos momentos Carmina cree que deberían haber decidido te- mas y organizado debates. Ella había asistido antes a otro Grupo y parece que allí la experiencia consistió en esto. La terapeuta pone en palabras la frustración de todos, expresada por Carmina, por lo que este Grupo ha sido, por lo que no han hecho. Este es un sentimiento defensivo frecuente en la despedida, pero en el fondo la pérdida es otra: lo que frustra, lo que duele, es que el Grupo acaba, que no se va a tener más, como Carmina confirma. Cuando la terapeuta acepta sus sentimientos de disgusto, ella puede recuperar otros sentimientos: de aprecio, de pena. Pero veamos cómo fue la última sesión.
195
7 La despedida |