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B. Los medios como recursos de apoyo al profesor para el desarrollo del curriculum: Parte concibiendo al docente “como agente principal responsable de la

4.3. Desafío del texto escolar en el desarrollo de competencias lectoras.

4.3.1. Situación actual de Chile a nivel internacional:

El dominio del lenguaje en una edad temprana, es la base para desarrollar gradualmente habilidades comunicativas, que a su vez constituirán el soporte para alcanzar la mayoría de las competencias que pretende desarrollar el curriculum nacional. Por lo tanto, la estimulación de las habilidades verbales constituye la plataforma del desarrollo del pensamiento del niño y de la calidad de sus futuros aprendizajes. (Marchar, 2009).

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Lamentablemente y por mucho tiempo, las técnicas de la enseñanza en la asignatura de Lenguaje y Comunicación han centrado el proceso de adquisición de la lectoescritura en la decodificación, enfrentando el aprendizaje del lenguaje escrito a través de un conjunto de mecanismos, que enfatiza el aprendizaje de letras, sonidos y sílabas aisladas y frases artificialmente producidas para fines didácticos. Como resultado de este tipo de enseñanza, obtenemos niños alfabetizados, pero no con habilidades que permiten desenvolverse con éxito en este mundo moderno (Medina, Gajardo y Fundación Educacional Arauco, 2010).

Este fenómeno responde a que hace unas cinco décadas el indicador de mejoramiento de los procesos de alfabetización era la cobertura. Hoy, el foco de atención está centrado en la calidad, y por lo tanto, en lo referido al lenguaje, las competencias lingüísticas que adquieran nuestros estudiantes serán de calidad, en la medida que respondan a las necesidades del mundo actual, es decir, a las demandas de este mundo moderno y globalizado. Esto significa que debemos formar ciudadanos que sean capaces de analizar críticamente su entorno, leer comprensivamente diversos textos, comunicarse eficazmente, que puedan vivir con principios éticos, entre otros Medina, Gajardo y Fundación Educacional Arauco, 2010).

Para lograr formar este tipo de ciudadano, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), propone una educación que desarrolle competencias, justamente porque estas son "habilidades que permiten al individuo enfrentar demandas complejas, apoyándose en y movilizando recursos psicosociales (incluyendo destrezas y actitudes) en un contexto particular" (OCDE, 2005, p. 3).

Para corroborar que los estudiantes han adquirido estas competencias, la OCDE, desde 1997, genera un programa para la evaluación internacional para estudiantes (PISA), cuya función es "monitorear cómo los estudiantes que se encuentran al final de la escolaridad

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obligatoria han adquirido los conocimientos y las destrezas necesarias para su completa participación en la sociedad" (OCDE, 2005, p. 2).

Para determinar el desempeño alcanzado en la lectura, PISA define niveles, los que están determinados por el "puntaje de corte específico al interior de las escalas y subescalas, que se definen sobre la base de la dificultad de las preguntas en la escala y del rendimiento proyectado de los alumnos" (MINEDUC, UCE y SIMCE, 2011). En otras palabras, se puede asociar el nivel de competencia con los puntos obtenidos por el estudiante.

En la última evaluación aplicada por la OCDE (2012), se revela que:

Los estudiantes chilenos se ubican en el lugar 47 (entre el 45 y 50) con 441 puntos en Lectura. Su promedio no es significativamente distinto al de Serbia, los Emiratos Árabes Unidos, Tailandia, Rumania, Bulgaria y Costa Rica; es superior al de los otros países latinoamericanos y de otros 8 países participantes en PISA, pero queda a 55 puntos del promedio OCDE y muy lejos de los países con mejores desempeños (MINEDUC, 2014, 60).

No obstante, al revisar los resultados por nivel de desempeño, se puede observar que el 33% de los estudiantes chilenos evaluados no logra el nivel requerido. Recordemos que para la OCDE, "los estudiantes que alcanzan el nivel 2 y los niveles superiores, tienen las competencias mínimas requeridas para participar completamente en una sociedad moderna" (MINEDUC y OCDE, 2013, p. 9).

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Gráfico 3.2.1-1: Resultados Pisa 2012 "Lectura Nivel de Desempeño"

Fuente: MINEDUC & OCDE, 2013. Por tanto, estos resultados no solo reflejan el nivel de desempeño que los estudiantes de 15 años han obtenido en este evaluación, también muestra el trabajo que ha desempeñado Chile en la formación educacional de los jóvenes y futuros ciudadanos. Al mismo tiemo, no se puede negar que nuestro país ha alcanzado importantes logros, como por ejemplo: "Chile obtiene el mejor resultado en Latinoamerica en Lectura 2012" (MINEDUC y OCDE, 2013, p. 23).

Sin embargo, aún tenemos una deuda pendiente que se ve reflejada en este 33% de estudiantes chilenos, que pese haber recbido una educación formal, no logran alcanzar un nivel que les "permita utilizar los textos para los propósitos que ellos plantean y se constituyen un obstáculo para adquirir conocimiento y participar en sociedad" (Medina, Gajardo y Fundación Educacional Arauco, 2010, p. 27). Lamentablemente, el futuro de los estudiantes chilenos que representan este 33% no es muy alentador. Sin embargo, el siglo XXI está demando nuevas competencias que son requeridas por nuestras sociedad y poseerla, ya no es una opción.

31 4.3.2. Situación actual de Chile a nivel Nacional:

Para desarrollar y potenciar las habilidades de comprensión lectora en nuestros estudiantes, el Ministerio de Educación presenta una propuesta curricular. Actualmente, Educación Básica se rige por las Bases Curriculares, las cuales comenzaron a implementarse gradualmente en 2012 y en 2013, entró en vigencia en todos los cursos (Espinoza, 2014). Las Bases Curriculares de Lenguaje y Comunicación están compuestas por un listado de 20 a 40 Objetivos de aprendizajes, los cuales explicitan las habilidades que durante un año los educandos deben alcanzar. Estos objetivos están organizados por ejes temáticos, los que a su vez están compuestos por dimensiones que "la literatura reciente reconoce como las más relevantes en el desarrollo de las habilidades" (MINEDUC, 2012, p. 36). A modo de ejemplo, se presenta cuadro que muestra la organización de la Base Curricular de 2° Básico:

Tabla 4.3.2.1: Organización de la Base Curricular de 2° Básico Objetivos de Aprendizajes Ejes Temáticos Dimensiones La Base Curricular de 2°

Básico, está compuesto por 26 OA.

Lectura Conciencia fonológica y

decodificación Fluidez Vocabulario Conocimientos previos Estrategias de comprensión lectora Importancia de los textos Motivación hacia la lectura

Escritura Escritura guiada y libre Manejo de la lengua

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Escritura como proceso

Oral Comprensión

Interacción Expresión Oral

Para corroborar el nivel de compresión que nuestros alumnos van logrando en el transcurso de su colegiatura, Chile aplica año tras año, la Evaluación SIMCE. Sus resultados a nivel nacional se presentan a continuación:

Tabla 4.3.2.2: Evaluación de Aprendizaje Simce: Comprensión de Lectura Curso 2005 2006 2007 2008 2009 2010 2011 2012 2013 2014 2015 6° Básico 250 240 247 4° Básico 255 253 254 260 262 271 267 267 264 264 265 2° Básico 250 254 255 253 (Fuente: MINEDUC, 2016)

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Gráfico 4.3.2.1: Porcentaje nacional de estudiantes en cada Nivel de los Estándares de Aprendizaje, según Simce 2º y 4º básico 2015.

(Fuente: MINEDUC, 2016) En la primera tabla, se puede podemos distinguir que "los resultados de 2° y 4° básico son estables durante los últimos años. Sin embargo, en 6° básico hay una fluctuación, sin una tendencia definida." (MINEDUC, 2015). Sin embargo, al observar el gráfico 4.3.2.1. se puede constatar que en 2° Básico, el 22,4% de nuestro estudiante no han logrado los aprendizajes establecidos en nuestras Bases Curriculares y solo el 34% lo hace de manera parcial. En consecuencia, tenemos que, más del 50% de nuestros educandos de 2° Básico, a nivel nacional, no han adquirido satisfactoriamente las habilidades básicas de comprensión lectora definidas en el currículum vigente para el periodo evaluado, resultado que se agrava en 4° Básico.

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Si a estos antecedentes le agregamos los resultados de la "Segunda Encuesta de Comportamiento Lector 2014, donde los porcentajes más altos de lectura de libros por motivos de estudio se sitúan en los rangos etarios de 9 a 13 años (93,8%), 14 a 18 (77,3%) y 19 a 25 años (60,9%), cifras que pueden tener su explicación en el alto grado de escolarización esperable en estos tramos de edad. Sin embargo, estas estadísticas disminuyen drásticamente cuando la población declara leer por motivos de entretención u ocio, situación en que los márgenes etarios van de 9 a 13 años (40,5%), 14 a 18 (49,3%) y 19 a 25 (55,3%), mientras que la cifra de lectura por este motivo es más estable para la población que comprende los tramos de edad de 26 a 40 años (54,9%), 41 a 55 (48,8) y 56 a 65 años (48,7%)" (Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, 2015, p. 18).

Por consiguiente, Chile presenta bajos índices de lectura y comprensión lectora, aspecto no menor si consideramos, que el lenguaje, ya sea escrito u oral, ha pasado a ser una práctica cultural, y como tal, evoluciona dependiendo del contexto histórico, social y cultural donde ocurre. En nuestra época, estas prácticas están determinadas por las necesidades del mundo actual y hoy no solo basta con saber firmar un papel y manejar algunas operaciones básicas, los propósitos con los cuales se lee en la actualidad son muy distintos a los de antaño. En otras palabras, "leer y escribir, ya no son actividades meramente instrumentales. Son actividades intelectuales y culturales de alto nivel, cuyos objetivos principales son la construcción y producción de significados" (Medina, 2010) En otras palabras, las competencias que actualmente exige la sociedad, implican habilidades para entender, localizar y aplicar información extraída de distintos tipos de textos como historietas, manuales de instrucción, nóminas, catálogos, textos que contengan mapas, tablas, cartas, gráficos, información numérica, entre otros. Es decir que, independiente del texto que leamos nuestro objetivo último es la comprensión y si no se logra seguiremos "reproduciendo una historia de desigualdad social, cultural, política y económica" (Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, 2015, p. 18).

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