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Mi exposición acerca de las relaciones entre probabilidad, capacidad y restricción de la libertad en los textos de Waldron me ha traído a la conclusión de que sus posturas en “Homelessness and the Issue of Freedom” y en “Pettit’s Molecule” son contradictorias. En concreto, mi análisis conduce a la conclusión de que en el caso de las personas sin hogar y las leyes de la propiedad Waldron entiende la capacidad o “mero potencial” como restricción de la libertad. Pero la razón por la que en este trabajo interesan los conceptos de probabilidad y capacidad no es otra sino que ambos se refieren a las condiciones que pueden ocasionar que haya una pérdida de libertad. El examen de estas condiciones, en “Homelessness…”, no debe ignorar este tercer elemento: cómo se establece la relación entre probabilidad y restricción de la libertad y la relación entre capacidad y restricción de la libertad.

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Comenzaré con algunas observaciones sobre el concepto de interferencia en Waldron. Será oportuno empezar por recordar que el propio Waldron nos informa que, “estrictamente hablando, ‘libertad negativa’ es el nombre de una familia de posiciones, que se distinguen una de otra por (entre otras cosas) lo que reconocen como interferencia”. Así, mientras unas posiciones sólo aceptan como interferencia la obstaculización física, otras aceptan también la amenaza, y mientras algunas sólo ven interferencia en la acción humana deliberada, otras también la ven en las restricciones que derivan de acciones intencionales, por inadvertencia o imprudencia, sean estas acciones individuales o colectivas (2007, 144). Recordemos además que el autor define la libertad negativa en estos términos: “A lo que me refiero como libertad negativa implica una definición de la libertad como la ausencia de

interferencia externa con las acciones de una persona, específicamente la ausencia de

interferencia humana”21

(143, cursivas mías). Pues bien, pienso que de estas afirmaciones es lícito derivar las siguientes consecuencias: en primer lugar, que, dentro de la “familia” negativa, un cambio en el concepto de interferencia exige necesariamente algún cambio en una correspondiente teoría de la libertad; en otras palabras, que el significado que se le dé al término interferencia es decisivo en cualquier descripción o caracterización que se haga de la libertad. Y en segundo lugar, que en una teoría negativa toda pérdida de libertad es una interferencia.

Con esta segunda conclusión en mente volvamos al caso de las personas sin hogar. Si aceptamos la posición de Waldron según la cual estas personas ven reducida su libertad en virtud de la probabilidad de ser sancionadas si infringen las leyes de la propiedad privada, podremos afirmar que dicha probabilidad, en tanto que determina una pérdida de libertad,

es una interferencia. Esta proposición según la cual la probabilidad es interferencia —que

es compatible con el planteamiento de “Pettit’s Molecule” y es decisiva en el planteamiento de “Homelessness…”— exige ahora algunas reconsideraciones: la proposición completa dice que la probabilidad de que sobrevenga una interferencia es una reducción de la

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Si seguimos a Waldron, diremos que hay acuerdo, en la “familia” negativa, respecto a la definición de la libertad como ausencia de interferencia externa y humana; las diferencias entre las teorías radican en cómo se entiende, en qué significado darle al término interferencia, es decir, radican en el concepto de interferencia.

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libertad, o lo que es estrictamente lo mismo, que la probabilidad de que ocurra una

reducción de la libertad es una reducción de la libertad. Si afirmamos, ajustándonos a un

planteamiento de “Homelessness…”, que para quien no tiene hogar las leyes de la propiedad privada son restricciones de la libertad porque condicionan sus decisiones, y que las condicionan porque este agente se da cuenta de la probabilidad de que sean usadas en

su contra (cf. 1993, 319), ¿no hay algo extraño en este enunciado? En rigor, podemos

reformular el enunciado así: para quien no tiene hogar las leyes de la propiedad privada son interferencias (= restricciones de la libertad) porque condicionan sus decisiones, pero las condicionan porque este agente se da cuenta de que son interferencias (= probabilidad de que sean usadas en su contra). En suma, encontramos un enunciado circular: las leyes son interferencias porque condicionan las decisiones, y condicionan las decisiones porque son interferencias.

Ahora bien, en el apartado anterior anoté que la cuestión de la probabilidad de que una persona sin hogar sea sancionada por violar una norma de propiedad privada está necesariamente vinculada a la de la situación de esta persona ante el propietario —o ante quienquiera que cuide el interés de este—, que puede admitirla, impedirle la entrada o expulsarla de su propiedad a discreción. Como vimos, Waldron trae a cuento este vínculo cuando se refiere, por medio de una comparación con los oficiales encargados de hacer cumplir las leyes sobre la disidencia, al “elemento impredecible” de la discreción del propietario (1993, 319). De acuerdo con esta observación, el planteamiento que dice que para quien no tiene hogar las leyes de la propiedad privada son restricciones de la libertad porque condicionan sus decisiones, y que las condicionan porque este agente se da cuenta de la probabilidad de que sean usadas en su contra, puede reformularse así: para un agente sin hogar el poder —la capacidad— que las leyes de la propiedad privada le confieren al propietario para actuar a discreción es una restricción de la libertad porque condiciona sus decisiones, y las condiciona porque este agente se da cuenta de la probabilidad de que sea usado en su contra. Y, una vez más, este enunciado significa lo siguiente: para quien no tiene hogar el mencionado poder es interferencia (= restricción de la libertad) porque condiciona sus decisiones, pero las condiciona porque este agente se da cuenta de que ese poder es una interferencia (= probabilidad de que sea usado en su contra). De manera que

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esta vez el enunciado circular dice: el poder —la capacidad— es interferencia porque condiciona las decisiones, y condiciona las decisiones porque es interferencia.22 A mi juicio, por las razones expuestas en este apartado y en el anterior, este argumento circular resume la postura de “Homelessness…” según la cual la probabilidad de que las leyes de la propiedad privada se hagan efectivas en su contra es una restricción de la libertad de las personas sin hogar.

Conservemos dos ideas: (i) si, en “Homelessness…”, la sola existencia de un poder es una restricción de la libertad, entonces es una interferencia, y en consecuencia puede afirmarse que, en el caso que nos ocupa, la capacidad es interferencia; (ii) el planteamiento que dice que la capacidad es interferencia porque condiciona las decisiones y que condiciona las decisiones porque es interferencia tiene una estructura circular que manifiesta bien la condición particular del concepto de interferencia en la posición negativa de Waldron.