Docente Facultad de Ciencias de la Educación La comunidad indígena Guanaqueña se encuen-
tra en el municipio de Inzá, en el departamento del Cau- ca. En este territorio y específicamente en la vereda de Guanacas, niños, niñas y jóvenes ocupan gran parte de su tiempo leyendo y esto lo pueden hacer acudiendo a la biblioteca que construyeron con trabajo comunita- rio. Los adultos, al verlos tan motivados, quisieron leer también, pero sus horarios de trabajo no les permitían utilizar la biblioteca, por lo cual solicitaron un espacio apropiado y es así como los viernes acuden a ella de 7 a 10 de la noche para leer novelas, poesías, cuentos, consultar enciclopedias, para contar historias locales, para recrear su tradición oral y para utilizar el compu- tador. Lo anterior lo pude observar en mi trabajo como docente de programas de Especialización que ofrece la Fundación Universitaria Los Libertadores, la cual llega a múltiples lugares del territorio colombiano.
Hacia el 2000, los Inzaeños habían advertido que los bachilleres que llegaban a inscribirse a las universida- des se enfrentaban a exámenes de Estado que pregun- taban por cosas que ellos no habían estudiado, debido a que no disponían de acceso a esa información, ni con- taban con bibliotecas actualizadas y fue así como esta
preocupación se convirtió en motivo de elaboración de una propuesta comunitaria que inicialmente contem- pló la posibilidad de adaptar el Salón Comunal y do- tarlo de estanterías que soportaran libros de consulta, pero fue creciendo la idea hasta querer construir una gran biblioteca y encaminados a hacer realidad esta propuesta se fueron en busca de apoyo económico a Bogotá.
El reto de construir la biblioteca para Guanacas impli- caba una gran inversión de la que carecían, por lo que acudieron a solicitar apoyo a la Embajada de Japón, quien escuchó la propuesta pero les exigió más fun- damentación y estructuración, por lo cual llegaron a tocar las puertas de la Pontíficia Universidad Javeriana en Bogotá, en donde encontraron eco, asignando esta idea a dos estudiantes de Arquitectura: Simón Hossie y Ana María Perea, quienes se transladaron a Guanacas y vivieron allí, recorriendo la región y reconociendo las caractarísticas de esta cultura.
La guadua abunda en esta zona y se ha constituido tra- dicionalmente en material básico para la construcción de sus viviendas. La guadua es también el material bá-
87 sico y sobresaliente en la hermosa fachada y eje de la
estructura de esta biblioteca comunitaria.
Simón Hossie se apropió de la idea de esta comunidad para poner todo su empeño y conocimiento para hacer- la realidad, y aprovechó para plasmar en ella elementos característicos de la cultura indígena guanaqueña. La Embajada del Japón se interesó en apoyar financie- ramente la propuesta y otorgó la suma requerida para la primera fase de construcción: consolidar las bases y parar las guaduas que se constituirían en pilares para la biblioteca. La forma de esta construcción guarda armo- nía con la naturaleza y es así como los peldaños de la escalera representan analógicamente la raíz de un ár- bol, el eje central representa el tronco de la planta y el techo tiene la forma de una hoja seca, cuya nervadura central hace de vértice de unión del techo de dos aguas. Además en sus paredes hay ventanas de diferentes for- mas y tamaños que enmarcan y dejan entran particula- ridades del paisaje, según lo que abarque la mirada del espectador.
El arquitecto Hossie trabajó intensivamente con la co- munidad, explicando el proyecto y dirigiendo el trabajo de corte, inmunización e instalación de las guaduas; trabajo que el grupo comunitario realizó con gran es- mero y sentido de apropiación. Para la segunda fase encontraron apoyo en el Ministerio de Cultura, quien aportó un volumen significativo de libros, algunos com- putadores, un televisor y una grabadora. Por segunda vez volvieron a encontrar apoyo financiero en la Emba- jada de Japón y como el presupuesto incluía pago para los trabajadores, estos, como eran de la misma comu- nidad, decidieron no cobrar por el trabajo realizado y con los recursos dotaron la biblioteca de sillas, compu- tadores y más libros.
Durante la construcción se creyó que el lugar era sagra- do y que inicialmente los dioses no querían que se hicie- ra la construcción, por lo que cada vez que iniciaban el trabajo y cavaban, se inundaba, y fue necesario trabajar arduamente en la preparación de un sistema de drenaje subterráneo en forma de espina de pescado, hasta que se logró tener un terreno firme.
Esta biblioteca forma parte de la Red Nacional de Bi- bliotecas Públicas y recibe el apoyo de la Biblioteca Nacional, a la que deben enviar informe mensual de su dinámica de trabajo. En el 2004 recibió el premio Bienal
de Arquitectura otorgado por la Sociedad Colombia- na de Arquitectos en reconocimiento a la belleza de la construcción, a la armonía que guarda con en entorno y al significado social y cultural para la comunidad. En la planta superior de la Biblioteca hay un espacio reservado como galería para hacer homenaje a cada uno de los líderes vivos, reconocidos por su significati- va labor y aportes a la región. Fueron escogidos por las mismas comunidades de cada una de las veredas de la región, considerando de común acuerdo que eran quie- nes merecían estar en esta maravillosa construcción. El ambiente ofrecido en el interior de esta Bibliote- ca, en medio de una adecuada disposición de madera y guadua, es cálido, amable y acogedor; tanto que es llamado por los habitantes de Guanacas como “La casa del pueblo”, lugar en donde además de leer, realizan las reuniones comunitarias y es el actual centro de referen- cia de Guanacas.
Esta comunidad indígena se ha apropiado de la Biblio- teca; la cuidan, la usan, la protegen y sobretodo, se sien- ten muy orgullosos de su obra, la que además cambió la dinámica de Inzá, demostrándoles a sus habitantes que es posible realizar los sueños, si hay de por medio un in- tensivo trabajo que compromete a toda la comunidad. Sin embargo el proyecto comunitario no culmina, pues ahora están trabajando en otro orientado a acabar con el analfabetismo de esta región, además de realizar la ampliación de la obra arquitectónica y la construcción de un gran centro recreativo y cultural que promete mejorar significativamente su calidad de vida.
La Asociación comunitaria de Guanacas asumió la idea de la biblioteca, pues están convencidos de que estu- diar y profesionalizar a su gente es la manera de for- marlos para estar en mejores condiciones para respon- der a las necesidades de la región, y la mejor forma es garantizando un lugar de estudio.
En la actualidad esta biblioteca es espacio para el cono- cimiento, para la recreación, para la reflexión y para la reunión de la comunidad. Es el orgullo de la comunidad guanaqueña, es el lugar construido por una comuni- dad y a su vez una comunidad fortalecida por el lugar construido, lo cual me permitió entender por qué esta biblioteca se llama: La casa del pueblo.