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JURÍDICA

4. E STIMULANDO LA CREATIVIDAD

El investigador no sólo debe seguir unas ciertas reglas métodicas. El método es ne-

cesario, pero no le garantiza el descubri- miento o la invención. Para ello es necesa- rio que estimule su curiosidad, que repase las alternativas, que dé vueltas a las ideas y que haya un instante de ingenio que haga “parir” una idea.

La intuición y la inspiración son nece- sarias también en el trabajo del científi- co, aunque ellas provengan de un trabajo previo bastante arduo. Como se dice, en cada trabajo intelectual el 90% es de “pers-

piration”(transpiración) y sólo un 10% de

“inspiration” (inspiración).

Aunque la creatividad no puede ser so- metida a reglas, algunos intentan explicitar conductas que pueden facilitar la imagi- nación y la fantasía creadora. Sierra Bravo indexa las reglas que formula Kirst,270 de las que entresacamos algunas:

– Exíjase a sí mismo. Los satisfechos de sí mismos son los otros.

– Hasta los mejores conceptos son hipóte- sis. No se confíe demasiado de sí mismo.

– Elimine prejuicios. Fortalezca la fan- tasía.

– Produzca más ideas de las que nece- site.

– Hágase preguntas que no tienen res- puestas. Invente lo imposible.

– La inquietud es la primera obligación del hombre creativo.

– ¿Ideas absurdas? Siempre es mejor que ninguna idea.

– Antes de resolver un problema, se ne- cesita conocerlo a fondo.

– Esté dispuesto a discutirlo todo. – La creatividad comienza con lo pequeño. Lo grande viene después por sí mismo.

– También es creativo comenzar de nuevo desde el principio.

– Sea tolerante con los demás: podrían tener razón.

– Las pausas son también creativas. – La comicidad es creativa.

Se han propuesto también procedimien- tos que estimulan la creatividad. Entre estos uno que ha tenido fortuna es el brain-stor-

ming, inventado por A. F. Osborn (1939).

270 SIERRA BRAVO, R., ob. cit., pp. 116-118.

El método se aplica en grupos de 6 a 12 individuos. Se trata de intentar emitir, con la más plena libertad, todas las ideas que surjan, dejando la crítica y selección para un momento posterior. Estos procedimientos sin embargo no suelen aplicarse al trabajo individual propio de las ciencias humanas, y parecen más recomendables para los equipos de trabajo en los proyectos de investigación de ciencias empíricas.

Como no es posible saber a ciencia cierta cuándo atacarán las musas de la inspiración creativa (como dice Nubiola,271 a algunos se les ocurren las ideas a primera hora de la mañana mientras se duchan o se arre- glan), conviene estar preparado y saber qué hacer. Para no confiarse en la memoria es aconsejable tener a mano un lápiz y un papel y apuntar brevemente en una o dos frases algo que nos permita recordar lo que se nos ha ocurrido: “cuando viene la inspiración hay que tomar de inmediato nota literal de ella, pues muchas veces se trata de un modo de decir, de un modo de articular una idea que, si no se escribe de inmediato lo más extensamente posible o al menos en sus palabras clave, se olvida lamentablemente”.272

Conviene tener presente, además, que las nuevas ideas rara vez se alumbran antes de que se haya comenzado a trabajar en un tema. Más que en el inicio del trabajo investigador la creatividad es una etapa que se sitúa en un tiempo intermedio: “la idea creadora –apunta Agustín Gordillo– no precede al estudio de un problema, sino que por lo general sucede a su investigación detalla- da, paciente y trabajosa, y requiere luego sucesivas reelaboraciones. La inspiración creadora se ubica así cronológicamente en medio de un largo e intenso trabajo por un tema determinado”.273

271 NUBIOLA, J., ob. cit., p. 141. 272 NUBIOLA, J., ob. cit., p. 141.

273 GORDILLO, AGUSTÍN, El método en Derecho, Ci-

1. ¿cuándocomenzArAescriBiryen quéorden?

Frente a la pregunta del “¿cuándo?” exis- ten dos opiniones contrapuestas. la más tradicional es la que posterga la escritura para la etapa final de elaboración de la tesis. Primero se recoge el material bibliográfico y documental (se lee), luego se reflexiona sobre él y se elaboran los planteamientos nuevos del autor (se piensa) y finalmente se redacta ese pensamiento en un volumen escrito (se escribe): “sólo cuando se esté así posesionado del tema, se puede tomar la pluma y redactar. esta es la parte más difícil, la más penosa del trabajo. es la obra de creación propiamente tal”, sostiene ca- pitant.274

sin embargo, según una opinión más “revolucionaria” el tesista debería comenzar a escribir desde los inicios y no esperar al último año de su doctorado. nubiola señala en este sentido que él comenzó a escribir su tesis desde el primer día y así se fue acla- rando en sus ideas, por lo que eso es lo que recomienda a sus doctorandos.275

nos parece que este consejo es sano. no conviene gastar todo el tiempo en acopio de información, sin ir a la vez destinando tiempo para ir preparando versiones escritas de partes de la tesis.

convendría comenzar por lo más sen- cillo y redactar primero las partes más des- criptivas de la tesis, donde se efectúa una síntesis del estado de la cuestión. hay que recordar, como dice nubiola, que si bien la tesis debe contener un planteamiento

274 cAPitAnt, h., ob. cit., p. 88. 275 nuBiolA, j., ob. cit., p. 173.

novedoso, “su primer mérito ha de radicar en la tarea rigurosa de acopio de lo que otros han dicho sobre la cuestión afronta- da, en el examen detenido de sus aciertos y limitaciones. sólo después de hecha esa tarea imprescindible, puede y debe el autor de la tesis aportar algo nuevo”.276

Para determinar el orden en que serán abordadas las materias, conviene tener a la vista el índice provisional y decidir, en conjunto con el director, por dónde comen- zará el abordaje. esto dice relación con el conocimiento previo del tesista y con los materiales que ya lleva reunidos.

es necesario alertar, sin embargo, que la mayoría de las veces es un error comenzar a escribir la tesis por el capítulo histórico o por el referido al derecho comparado. cuando el núcleo dogmático del tema nos es conocido sólo por nociones generales, es muy probable que la investigación histórica o comparada que hagamos no sea realmen- te pertinente y que perdamos el tiempo en divagaciones sobre derecho oriental, derecho romano, medieval, el common law y el derecho alemán, etc.

es natural que el tesista quiera empezar por un capítulo que defina los conceptos más generales y que forman el marco teórico del problema que aborda la tesis. no será sólo para definir el status quaestionis, sino para tomar partido, a manera de presupuesto, en aquellas materias en las que hay disputas doctrinales. este capítulo tendrá utilidad por la formación que proporcionará al autor, pero debemos advertir, como se verá más abajo, que está destinado al sacrificio.277

276 nuBiolA, j., ob. cit., p. 160. 277 Véase 2ª, iV, 9, b), pp. 170-171.

2. Prolegómenos

a) ¿Pluma o computador?

Aunque ya cada vez con menos fuerza se plantea el interrogante de si es mejor escribir primero a mano y después transcribir en un procesador de textos informático, o si es más conveniente escribir directamente en la pantalla del computador.

es una decisión que dependerá de los hábitos ya adquiridos. Algunos necesitan sentir la textura del papel, escribir después de pensar muy bien lo que se va a decir y tratar de hacerlo sin equivocaciones. este método es más seguro en el sentido de que previene errores y contribuye a una expo- sición más ordenada.

en la actualidad, sin embargo, los in- vestigadores se han habituado a escribir directamente en el computador, lo que hace que la escritura pueda ser más rápida, pero a la vez más frívola o improvisada.278 la continua recorrección que permite el texto virtual estimula la confianza de que no pasa nada si uno escribe con errores, ya que siempre pueden enmendarse sin dejar rastros.

en verdad, las facilidades que el com- putador y los programas procesadores de textos han proporcionado a la escritura son enormes. la posibilidad de intercalar, mover, reemplazar textos es casi mágica para quienes tuvimos la experiencia de elaborar una tesis con máquina de escribir.

las dificultades derivadas de la velocidad de la escritura informática pueden ser sal- vadas por medio de una prolija corrección de los borradores, tanto en pantalla como impresos en papel.

278 gordillo, A., ob. cit., pp. 192-193: “la com-

putadora permite hoy día escribir… casi a la misma velocidad que se está pensando, con lo cual no hay filtro alguno y el texto se llena inmediatamente de repeticiones, frases innecesarias, mal redactadas, etc.”.

b) Determinaciones previas: formatos y

abreviaturas

b.1) Determinar el formato

conviene desde la partida fijar algunos elementos que mantendremos uniforme- mente a lo largo del trabajo. Por ejemplo, es conveniente determinar desde el primer momento los detalles del formato en que se va escribir. en computación se debe elegir el “estilo”, determinando el tamaño y tipo de la fuente (letra), la distancia entre líneas y entre párrafos, la sangría de la primera línea (sangría francesa), la numeración, el tipo y márgenes de la página.

A modo de consejo, y sin ninguna impe- ratividad, podemos recomendar la adopción de los siguientes formatos a quien use un procesador de texto msword para Pc o word para macinstosh. es necesario pre- determinarlos en la opción de Style/estilos y Formatos, y no dar instrucciones parti- culares en el documento o archivo.

texto principal (estilo normal)

tipo de fuente: times o times new roman

tamaño de la fuente: 12

interlineado: 1,5 (espacio y medio) distancia con párrafo anterior: 6 pt. Alineamiento: justificado

sangría de la primera línea: 1 cm. texto de notas de pie de página

tipo de fuente: el mismo que el del texto principal

tamaño de la fuente: 10

interlineado: sencillo o mejor “exacto =14 pt.”

distancia con párrafo anterior: 6 pt. Alineamiento: justificado

sangría de la primera línea: 0 cm. conviene también predeterminar el estilo de los títulos de acuerdo a su jerarquía, ya que hecho esto el computador nos permitirá hacer el índice con indicación automática de página (por medio de la función index

and tables/índices y tablas).

si alguien no conoce los elementos bá- sicos de un procesador de texto es mejor que tome algunas clases antes de comenzar

a escribir, porque si se escribe sin conocer las reglas del programa puede tener con- secuencias fatales y producir la necesidad de transcribir todo un texto.

b.2) Abreviaturas

la tabla o listado general de abreviaturas debe fijarse al comienzo del trabajo con aquellas que parecen necesarias en ese momento. Posteriormente, se irán incorpo- rando otras que surjan en el desarrollo de la investigación. en todo caso, tendremos esta tabla siempre a la vista cuando redac- temos, ya que nos ayudará a mantener la uniformidad en el uso de los signos prede- terminados, y nos ahorrará correcciones posteriores.

no hay una regla uniforme sobre si las abreviaturas deben escribirse con inicial mayúscula o minúscula. Al parecer lo me- jor es referirse a la escritura de la palabra abreviada. Así, las abreviaturas de artículo, página, tomo, se escribirán con minúscula inicial: art., p. o pág., t. en cambio, la abre- viatura de corte suprema o constitución Política de la república, se hará con ma- yúscula inicial: c. sup., c. Pol.

A continuación, exponemos algunas de las abreviaturas más comunes utilizadas en los escritos jurídicos. las clasificamos según su función.

– Abreviaturas o expresiones que sirven para citas, referencias y reenvíos:

• anón.: anónimo.

• cfr.; cf.: cónfer (del latín conferre, sig- nifica literalmente compara)= com- párese.

• contra; en contra: para dar información

sobre una opinión que contradice la afirmada en el texto.

• et al. (del latín et alii o et altri): y

otros.

• ibid.; ibidem; ibídem: en el mismo lu-

gar.

• id.; idem; ídem: el mismo. • infra: más abajo (adelante). • loc. cit.: lugar citado.

• op. cit.; ob. cit.: obra citada.

• p. 10 y s.; p. 10 s.; pág. 10 y sgte.: sólo se refiere a las páginas 10 y 11.

• pp. 10 y ss.; pp. 10 ss.; págs. 10 y sgtes.: y varias que siguen.

• p.; pág.: página.

• passim (del latín “aquí y allí”): cuando

la idea citada está en varias y diversas partes de la obra.

• pp. 10 y 12; págs. 10 y 12: se salta la 11.

• pp. 10-15; págs. 10 a 15: incluye las páginas entre la inicial y la final. • pp.; págs.: páginas.

• sc.: (del latín scilicet traducido en este contexto como “es decir”): se emplea para introducir una explicación dentro de una cita textual y entre paréntesis cuadrados o corchetes que aclare algo al lector que puede no comprender el texto citado.

• s. f.; s. d.: sin fecha, sine data; sin año de publicación.

• s. l.; s. l.: sin lugar, sine locus; sin lugar de edición.

• s. e. : sin editor o editorial.

• s. p. i.; s. n. t.: sin pie de imprenta; sin notas tipográficas.

• sic: así, palabra textual.

• supra: más arriba (antes). • trad.: traductor.

• vid. (del latín: vide): véase.

• 225 pp.; 225 págs.: para indicar nú- mero de páginas de una obra.

– Abreviaturas que designan divisiones o sub- divisiones de un texto: • art.: artículo. • cap.: capítulo. • fasc.: fascículo. • lib.: libro. • nº; nº (también n.º; n.º): número. • nt.; n.: nota. • p.; pág.: página. • párr.: párrafo. • sec.: sección. • t.: tomo. • tít.: título. • v.; vol.: volumen.

– Abreviaturas de cuerpos jurídicos históricos:

• c.j.: código justiniano. • d.; dig.: digesto. • F. j.: Fuero juzgo.

• F. r.: Fuero real.

• ins. g.; Ins. Gai.: instituciones de gayo.

• inst. j.: instituciones de justiniano. • P.: código de las siete Partidas.

– Abreviaturas de cuerpos jurídicos moder- nos:

• cc; cód. civ.: código civil. • ccom: código de comercio. • cot: código orgánico de tribuna-

les.

• cPc: código de Procedimiento ci- vil.

• cPe, const., const. Pol.; cPr: cons- titución.

• cPP/AcPP: código Procesal Penal/ Antiguo código de Procedimiento Penal.

• lmc: ley de matrimonio civil. • loce: ley orgánica constitucional

de enseñanza.

– Abreviaturas de títulos de revistas (en cursi- va):

• F. del M.; F.M. o FM: Fallos del mes. • G. J.; GJ: gaceta jurídica.

• G.T.; GT: gaceta de los tribunales. • R.; RDJ : revista de derecho y juris-

prudencia.

• RCHD; Rev. Ch. Der.; R. chil. derecho:

revista chilena de derecho.

–Abreviaturas de instituciones:

• c. Ap. rancagua; c. rancagua; c. stgo.; c. Valpso.: corte de Apelaciones de…

• c. sup.: corte suprema.

• Pdte. de la rep.: Presidente de la república.

– Otras abreviaturas:

• ca. (del latín circa): cerca (se usa para

indicar fechas aproximadas).

• e. g. (del latín exempli gratia): por

ejemplo.

• i. e. (del latín id est): esto es.

• fl. (del latín floruit): floreció. se em-

plea para indicar la época en la que un autor estuvo más activo, cuando se desconocen las fechas de su nacimien- to y sobre todo la de su muerte. • ms; ms: manuscrito.

• n. del e.: nota del editor. • p. ej.: por ejemplo.

• p. s. (del latín post scriptum): escri-

to con posterioridad a la fecha de término de la redacción final de un documento.

• v. g. (de latín verbi gratia): por ejem-

plo. b.3) Siglas

la sigla es una forma de abreviación que utiliza las iniciales de un determinado nom- bre propio para abreviarlo, por ejemplo,

onu, otAn, omc, oeA, tlc.

se pueden usar en el texto principal y se escriben con mayúscula o versalita. no llevan puntos ni espacios de separación en- tre sí. carecen de plural (no se coloca “las

AFPes”, sino sólo “las AFP”). Algunas siglas para indicar el plural duplican la inicial que la conforma: ee. uu., FF. AA., AA . VV., FF. ee.

en este caso parece conveniente utilizar el punto para separar las expresiones.

en general, se traducen al castellano las que tienen nombre oficial en español (onu, oms).

los acrónimos son parientes de las siglas; son designaciones que se forman no sólo con las iniciales del nombre oficial sino con algunas sílabas combinadas para ello: por ejemplo: isapre, corfo, conama, corede, conadi. los acrónimos, no siendo siglas, pueden escribirse con minúsculas y admiten el plural: “las isapres”, “los coredes”, etc.

c) Persona en la que escribimos

una cuestión que conviene precisar en forma previa para así mantener la uniformidad, es la forma en que el autor se dirigirá a los lectores en su escrito.

existen tres alternativas:

1º. el plural mayestático: Por ejemplo, “Pensamos que la mejor forma de resolver este problema es…”; “A nuestro juicio…”; “estimamos que…”; “A nosotros no nos disgusta el tratamiento que hace Fulano…”. es la forma más tradicional y combina un elemento de grandeza (que recuerda el

“yo y el espíritu santo decimos” de los antiguos documentos pontificios con un elemento de humildad y ocultamiento de la individualidad: es una opinión que podrían tener varios y no sólo el que es- cribe.

2º. la primera persona del singular: en vez de “nosotros” se ocupa el “yo”; por ejemplo: “en mi opinión la doctrina se equivoca…”; “yo no podría decir que este razonamiento sea aventurado…”; “en lo que a mí respecta…”. este estilo es más directo y más personal y se aviene bien cuando quien escribe pretende traslucir su personalidad en el mensaje. en el último tiempo, ha ganado fuerza este criterio por autores que tachan al plural mayestático de presuntuoso e impreciso (se invoca que ya ni el Papa lo utiliza).

3º. el impersonal o neutro, por ejemplo, “no son suficientes las razones que aduce zutano para apoyar su teoría”; “con lo que se acaba de transcribir puede formarse una idea de como…”. se afirma que este estilo, que parecen adoptar muchos escritos de las ciencias empíricas, es el que presenta mayor capacidad de persuasión en los tra- bajos científicos.279

A nuestro juicio (y ya se habrá dado cuenta el lector por dónde van nuestras preferencias), el plural mayestático sigue siendo elegante y sobrio a la vez para las obras académicas. no parece que sea en- golado o presuntuoso, sino todo lo contra- rio: el autor se omite como personalidad individual para incluirse en el colectivo de todos los que comparten o compartirán sus planteamientos.280 es más, la reiteración de la primera persona del singular puede en ocasiones representar mayor presuntuosi- dad, por la insistencia en la personalidad individual del autor y sus ideas.281

279 nuBiolA, j., ob. cit., p. 173.

280 en este sentido también herrerA, e., ob. cit.,

p. 228. en contra scAVone, grAcielA m., Cómo se

escribe una tesis, la ley, Buenos Aires, 2002 reimp.

2005, p. 32.

281 dussAillAnt, j., ob. cit., p. 76, señala que “usar

la primera persona singular o yo a veces resulta nece- sario pero, si abusamos de esto, la redacción podría resultar algo ‘cansadora’ e incluso pedante”.

es cierto que el impersonal puede ga- nar en potencia persuasiva, pero lo hace al costo de ocultar (o mejor disimular) la personalidad de quien escribe, que en cien- cias humanas es un factor de credibilidad y autoridad. en todo caso quizás convenga flexibilizar el uso del plural mayestático si se trata de un escrito ensayístico en que el autor desea involucrarse más afectivamente con las ideas que se proponen.

la regla de oro como siempre es la uni- formidad, si elegimos un estilo debemos mantenerlo a lo largo de todo el trabajo.

d) ¿A quién le escribimos?

todos quienes describen lo hacen para que alguien lea. es la esencia del proceso comunicativo. el mensaje debe adaptarse a la capacidad e interés del receptor. en caso contrario fallará la comunicación.

es necesario entonces determinar, en la imaginación, quién es el potencial lector de nuestro trabajo. las tesis doctorales se hacen para que las lean expertos en una determinada área del saber. en el fondo son instrumentos de comunicación de hallazgos científicos di- rigidos a la comunidad científica.

Ahora, ¿cómo personalizar más gráfi- camente ese concepto quizás demasiado abstracto? una forma recomendable de concretarlo es considerando los primeros científicos que leerán nuestra tesis como tal: el director y sobre todo los miembros del tribunal de tesis. eco se muestra par- tidario de que el tesista le hable también a personas no especializadas en el tema; hay que hablar “a la humanidad, no al director de la tesis”,282 pero pensamos que se equivoca en identificar al director de la tesis con alguien experto en el tema, normalmente es sólo un experto en el área de conocimientos donde se inserta