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SUBDIRECTORA DE COOPERACIÓN INTERNACIONAL DE LA CRUZ ROJA

2 2 0 2 2 1 ción internacional, a cargo de los presupuestos anuales y

del seguimiento de proyectos, y otros, en los que la conta- bilidad y las estadísticas son herramientas fundamentales. Así como la formación en Recursos Humanos. En nuestro departamento trabajamos 70 personas en Madrid y casi un centenar repartidos por distintos países en desarrollo. El marketing es otro tema que también aprendí en EOI, y que me viene muy bien porque mucho de lo que hacemos es, en cierto modo, “vender” solidaridad. El marketing co- mienza desde el momento en que te pones la camiseta de la Cruz Roja y estás representando a la organización.

¿CÓMO LLEGÓ A CRUZ ROJA?

Por amor. Trabajando en Bruselas, en la Comisión Euro- pea, un buen día, por casualidad, me propusieron partici- par como ponente en un curso de Cruz Roja en Cáceres, donde estaban formando a delegados internacionales. El dinamizador del curso era quien hoy es mi marido. Acabó el curso, regresé a Bruselas y al año, Cruz Roja me planteó que necesitaban una persona que llevara los asuntos euro- peos aquí, en Madrid, de modo que vine a España.

¿EN QUÉ CAMBIÓ SUS PLANES PROFESIONALES?

En realidad, yo nunca había pensado en dedicarme a la ayuda humanitaria. Al principio de mi carrera me imagi- naba en el departamento de importación-exportación de una empresa, pero la propuesta de Cruz Roja se ajustaba a todas mis necesidades del momento. No me arrepiento de haber cambiado de perspectiva; es más, estoy encantada porque este trabajo da muchas satisfacciones, te aporta mucho humana y profesionalmente.

¿LA AYUDA HUMANITARIA SE HA CONVERTIDO EN UN TRABAJO MÁS Y NO SÓLO PARA PERSONAS SOLIDARIAS?

Para algunas personas es un trabajo más, pero la mayoría lo hace por su contenido social. Lo cierto es que cuan- do Cruz Roja Española empezó a trabajar en cooperación internacional, apenas eran seis personas en Madrid, des- pués doce, y ahora somos setenta en la sede y un cente- nar de delegados internacionales trabajando en países en desarrollo. A medida que ha crecido el volumen y la espe-

cialización de las operaciones, se requieren profesionales de muchos campos: arquitectos, médicos, enfermeros, ingenieros agrónomos, químicos, y también personal ge- neralista. Lo que pasa es que el componente humanitario pesa mucho. Si a mí un fin de semana me envían a un país que ha sufrido un terremoto, me voy sin dudarlo. En cierto modo, Cruz Roja me ha fagocitado, porque no hay que olvidar que aquí trabajamos con personas que tienen problemas muy graves.

PERO SI LA AYUDA NO SE HACE BIEN, EL IMPACTO PUEDE SER EN OCASIONES NEGATIVO.

Cierto. Le daré un ejemplo: nunca llevamos comida desde España, porque el coste del transporte sería enorme y, so- bre todo, porque podríamos cargarnos los precios de los productores locales. Podríamos hacer más daño del que se quiere remediar, por esto nos apoyamos en los merca- dos locales. Igualmente, trabajamos con los profesionales del país, por ejemplo los médicos, que conocen mejor los protocolos de actuación de su país y sus enfermedades. Distinto es el caso de los productos no perecederos o de equipamientos, como tiendas de campaña o equipos de potabilización, de cuya llegada e instalación rápida depen- de la subsistencia de las personas en casos de emergen- cia. No obstante, en el caso de la Cruz Roja, al pertenecer a la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, siempre trabajamos con la Cruz Roja o Media Luna Roja del país, compartimos las formaciones y el manejo de los equipamientos, y esto es muy importante, porque es una forma de fortalecer las ca- pacidades de respuesta local ante futuros desastres.

LA LOGÍSTICA ES FUNDAMENTAL...

Sí, y varía mucho de unos países a otros. En los campos de refugiados de Tanzania, que llevan más de 10 años funcionando, la logística, aunque compleja, está muy im- plantada. Pero en otras ocasiones, como algunas misiones de emergencia, en las que hay que fletar aviones con pro- visiones rápidamente, lo que se hace es enviar un equi- po ya entrenado, que se encarga de mover lo que llega y distribuirlo. Llegan aviones de todo el mundo, hacemos el

tracking de los paquetes, para evitar que lo que llega no se lo lleve nadie, nos encargamos de que todos los camiones estén disponibles en los puntos de distribución y de que la gente que los va a recibir esté informada. Todo ese trabajo no se ve en televisión, pero es básico.

LO QUE SE VE EN TELEVISIÓN ES GENTE DESESPERADA RO- DEANDO LOS CAMIONES...

Desde luego, en el caso de Cruz Roja todo está perfecta- mente organizado; tenemos el volumen, el contenido y el número de cada paquete. En algunos casos la gente se descontrola, claro que sí. Hay que tener en cuenta que nosotros trabajamos con la Cruz Roja o la Media Luna Roja del país, y que nuestros voluntarios son, a la vez, beneficia- rios y pertenecen a la comunidad a la que apoyan; y ésta es nuestra mayor ventaja, pertenecer a la red de Cruz Roja, con presencia en todos los países y rincones del mundo.

¿Y LAS OTRAS ONG? ¿ESTÁN IGUALMENTE ORGANIZADAS?

No se puede generalizar. Lo que pasa con la Cruz Roja es que somos una federación internacional, con una larga ex- periencia, y auxiliar de los poderes públicos, lo que nos da una capacidad de reacción y organización que no tienen otras organizaciones más pequeñas pero que hacen una labor muy buena.

¿QUÉ CARACTERÍSTICA DEBEN TENER LOS LÍDERES EN UN CAM- PO TAN SENSIBLE COMO EL DE LA AYUDA HUMANITARIA?

Deben ser personas capacitadas para tomar decisiones con rapidez y sentido común. Hay que ser diplomático –porque los tiempos de algunos países no se miden como los nues- tros– y aunque podemos empujar, sería un error imponer lo que la gente del lugar puede hacer por sí misma. Ser paciente y tener una gran capacidad de adaptación, nunca sabes lo que va a pasar.

PARA ESTO, ¿AYUDA EN ALGO LO APRENDIDO EN EOI, ESCUELA DE NEGOCIOS?

Sí, saber trabajar en equipo, saber delegar. Esto es impor- tantísimo en mi trabajo actual, porque si no sabes delegar las cosas no funcionan, una sola persona no lo puede

hacer todo. Con más razón cuando te enfrentas a situa- ciones extremas, donde eres testigo del sufrimiento de las personas.

¿Y CÓMO INFLUYE EL FACTOR HUMANO?

En estas situaciones no te puedes ablandar. Tienes que ser psicológicamente estable para no derrumbarte. Yo estuve en Argelia 15 días, durante el terremoto del 2003, y re- cuerdo haber acumulado mucho cansancio y estrés. Pero cuando estás allí, trabajas, trabajas y trabajas. Con la adre- nalina a tope. Cuando volví, me pasaban cosas como no poder contar el dinero que me devolvían en las compras.

¿SE ESTÁ PREPARADO CONTRA LA VULNERABILIDAD?

En varias ocasiones he podido comprobar cómo, frente a situaciones extremas, sacas fuerzas y te empleas a fondo, muy por encima de lo que uno pudiera pensar que era su capacidad. Creo que el ver de cerca el sufrimiento de otros te da fuerzas y, de alguna forma, te prepara para poder hacerle frente. En Cruz Roja disponemos de varios equipos de psicólogos que apoyan en esta tarea y, además, antes de la salida en misión, se nos informa sobre los aspectos de la cultura del país, de sus gentes... Ayuda mucho cono- cer los códigos de conducta de cada país, pero, aún así, hay algunas misiones que machacan mucho, como las de los campos de refugiados en Sudán o los campamentos en el Sáhara. Hay personas que no aguantan, y si se tienen que volver, pues vuelven y no hay nada que reprocharles. Esto es así.

POR ÚLTIMO, ¿QUÉ ACONSEJA A QUIENES QUIERAN TRABAJAR EN ORGANISMOS INTERNACIONALES?

Lo primero, aprender idiomas. Aunque en España hemos mejorado mucho, todavía falta. Acumular toda la experien- cia internacional posible: leyendo, viajando, acercándose a otras culturas. Si a esto le añades alguna especialización en algún campo de interés como la nutrición, la salud, el desarrollo económico, las migraciones..., pues mucho me- jor. Lo importante es no renunciar a las oportunidades que se van presentando porque todas las experiencias nos ayu- dan a ir forjando un camino. ■

1. Elena González rodeada de sus compañeros el día de la graduación del máster de EOI, Escuela de Negocios. 2. Un día de trabajo en la oficina. 3. Terremoto en Argelia 2003: con el equipo sanitario de la Media Luna Roja Argelina y Cruz Roja Española.

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2 2 4 2 2 5 La primera pregunta da la clave de la conversación. Animado

por la empresa para la que trabaja, que es el mayor grupo pri- vado de comunicación en Andalucía, Juan Manuel Marqués (1966) cursó un Máster de EOI en Comunicación y Periodismo Económico, en 1996/1997. La trayectoria de este periodista ga- ditano ha seguido un recorrido inesperado para un licenciado en Químicas, circunstancia que añade matices al diálogo: una dicotomía entre formación universitaria y práctica profesional, y los dilemas que se plantean cuando un periodista asume ta- reas directivas en un medio de comunicación que, finalmente, es una empresa. Las relaciones entre el llamado cuarto poder, la prensa, y el poder económico aparecen también en la en- trevista, complementadas por una visión del tejido empresarial andaluz. Por último, opina, la irrupción de los medios digitales, vistos al principio como una amenaza, se ha convertido en un factor de salvación para la prensa, que gracias a Internet puede conectar con las nuevas generaciones que han desertado de los medios convencionales.

¿QUÉ RAZONES LLEVAN A UN PERIODISTA ECONÓMICO EN EJER- CICIO A CURSAR UN MÁSTER DE EOI, PRECISAMENTE DE PERIO- DISMO ECONÓMICO?

En buena medida, la iniciativa partió de la empresa para la que trabajo, el Grupo Joly, que tiene establecida una política de for- mación continua de sus profesionales en todos los niveles, para

facilitarles el seguimiento de un plan de carrera. Había otras motivaciones, personales, y lo cierto es que me vino muy bien el año del máster, que cursé aquí en Sevilla, en el centro que la Escuela tiene en el edificio que fue el pabellón de Canadá du- rante la Expo. En el curso pude penetrar en los rudimentos de la economía, que yo desconocía pese a que venía trabajando como periodista económico.

ESO SUENA A AUTOCRÍTICA...

Lo es, cómo no. En este país, la mayoría de los periodistas vie- nen de letras, o se consideran como tales, y muchos tienen poco o ningún conocimiento vinculado con las ciencias, entre las que incluyo la economía. Ésta es una reflexión mía, gené- rica, que me planteo desde hace tiempo, y de la que podría dar muchos ejemplos, el último de la semana pasada. Muchos autores han escrito que este problema tiene raíces históricas, se remonta al siglo XVIII, cuando los saberes se escindieron, creando una barrera que ha subsistido hasta hoy y que la Uni- versidad no ha resuelto.

NO SERÍA SU CASO, PUESTO QUE ESTUDIÓ QUÍMICA.

Mi caso sería una variante, porque en realidad no era capaz de leer un balance, no sabía cómo funcionaba una empresa ni casi nada de política económica. Empíricamente, sabía algo acerca de la comunicación institucional. Pero estas limitacio-

marqués peralesjuan manuel

“Las empresas están incorporando profesionales de la comunicación

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