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CAPÍTULO 5. De la idea al texto y del texto a la escenificación

5.6 Sumando valor simbólico como capital y mercadotecnia

En el capítulo 3 de esta investigación, habíamos apuntado que no podemos considerar el trabajo del artista escénico como únicamente lo que ocurre en el escenario, ya que su labor creativa comienza desde la manera en la que se plantea cómo modificar el mundo social exterior para que el otro, a quien va dirigida su obra, responda a la convocatoria. En el discurso de artisticidad de Claudio Valdés Kuri la búsqueda de reconocimiento está presente. Él ve, tanto en dicho “reconocimiento” como en la “fama”, la posibilidad de que se le abran puertas que le permitan “convocar fuerzas de toda índole: económicas, de recursos humanos, de abrir espacios”, como señalamos arriba.

Por lo tanto, su labor creativa también consiste en aplicar una serie de estrategias que le permitan lograr dicho “reconocimiento”; primero, por el gremio teatral (que incluye al Estado, representado por la Coordinación Nacional de Teatro) y, después, por el

público. Hay que señalar que Valdés no desdeña la presencia del este último60;

consideramos, incluso, que gran parte del valor de su “reconocimiento” lo soporta en la enorme cantidad de personas que acudieron a ver la puesta en escena de De monstruos y prodigios. Por ese dato, podemos deducir que el proyecto de Valdés, como artista escénico, incluyó buscar estrategias para convocar a dicho público.

Es posible que la crítica especializada haya tenido un papel fundamental para reforzar la

labor de convocatoria de Valdés Kuri. Emmanuel Lévinas, en Los Imprevistos de la

Historia, explica que, aunque a la crítica se le ha considerado como que tiene una “existencia parasitaria” al arte de culto, hay un fondo de realidad inaccesible a la inteligencia conceptual que tiene su origen “en el espíritu del oyente, del espectador, del lector”. Por una parte, esta crítica cumple un papel esencial en la promoción y difusión de las artes escénicas y, por otra, como dice Levinás, “existe como comportamiento mismo del público”, ya que

No contento con absorberse en el gozo estético, el público experimenta una necesidad irresistible de hablar. Que tenga algo que decir por su parte, cuando el artista ha rehusado a decir de la obra algo más que no sea la obra misma, que uno no pueda contemplar en silencio, justifica al crítico. Al cual podemos definirlo así: la persona que tiene aún algo que decir cuando todo ha sido dicho;

60 Ver sección Anexos.

la persona que puede decir algo de la obra distinto de la obra misma (Lévinas 2006b, 117 y 118).

Así, el crítico representa, en cierto sentido, la resistencia a que la obra se pierda en el mar inasible de lo efímero y se convierta en la memoria repetida, el recuerdo (o no) de que la musa poiética pisó el escenario y convocó a la trinidad creadora. La crítica periodística, entonces, es testimonio en palabras de aquél que ha sido convocado para participar como observador del acto escénico. Para Margarita Tortajada, este último debe ser considerado como un componente más del campo escénico; ella está enfocada al estudio de la danza e integra al público en el quehacer del bailarín. “La sociedad está presente en el campo en la medida en la que consume sus productos artísticos, es decir, si se constituye un público asiduo y conocedor de la danza” (Tortajada, 19).

Hay, de hecho, en el discurso de Valdés, una presencia constante de éste no sólo desde

su visión como director, sino también como empresario. Asegura que De monstruos y

prodigios la hizo pensando en un público como el mexicano, aunque a lo largo de la enorme cantidad de países visitados con este montaje, fue descubriendo una enorme variedad de reacciones no sólo del público asistente, sino de los mismos actores con respecto a la respuesta de los observadores. Y la reacción de esa diversidad de públicos,

en muchos casos, determinó el tipo de trabajo que los actores hacían en el escenario61.

Dentro de las razones para que ese público asistiera a las funciones de De monstruos y prodigios, es importante considerar las notas publicadas por la prensa. De este tipo de material periodístico recabado encontramos, principalmente, tres tipos de documentos: medios mexicanos que hablan a favor de la puesta en escena, medios de diferentes países que expresan opiniones favorables al trabajo de Teatro de Ciertos Habitantes, así como medios nacionales e internacionales que no expresaron una opinión positiva sobre el trabajo de esta compañía teatral. Es prudente aclarar que los dos primeros tipos de nota los obtuvimos, precisamente, de la página oficial de Teatro de Ciertos Habitantes, donde existe un apartado dedicado a lo que los periodistas especializados en teatro escribieron sobre el montaje de esta compañía. Se trata de textos escritos por 25 diferentes críticos y periodistas que son exhibidos en una sección denominada “La Crítica”.

Asimismo, estos escritos fueron editados por la misma compañía, para resaltar lo más relevante del montaje. La página, además de las notas publicadas por el estreno de la

obra, presenta comentarios sobre la reposición que se realizó en 200562, con motivo del

fallecimiento de Jorge Kuri. Pensamos que la presencia de esas líneas en este sitio de internet tiene una función importante para Ciertos Habitantes, la cual es ayudar a promocionar la puesta en escena; es decir, la labor de los periodistas contribuye sumar capital simbólico a Claudio Valdés Kuri, a Teatro de Ciertos Habitantes, así como a la misma puesta en escena.

En el caso de las notas mexicanas, no podemos extraerlas de la tradición periodística nacional que, efectivamente, ayuda a la promoción y difusión de las artes escénicas, pero que se trata, como dice Karin Bohmann, de un periodismo que tiene una herencia en la que hay un “abuso de la declaración”, además de que tiene una tendencia “al ‘yo opino’. En un país desinformado resulta fácil caer en la tentación de comentar lo que sucede –es decir, lo que se publica–63 sobre la base de especulaciones e intereses

personales” (Bohmann, 301). Salvo algunos casos (sobre todo de aquellos textos redactados por profesionales de las artes escénicas; es decir, no periodistas), la mayor parte de los autores se concentraron en alabar las virtudes del trabajo de Valdés Kuri y Ciertos Habitantes, sin proporcionar muchos elementos que ayudaran a una profundidad de análisis de la puesta en escena. Así, la mayoría de estas notas periodísticas concentran su discurso en el placer estético que produce la puesta en escena, pero no invitan a la reflexión, con lo cual, consideramos, se pierde, precisamente, su capacidad de hacer crítica64. Los medios mexicanos expuestos en el sitio de Ciertos Habitantes publicaron, entre otros asuntos, que:

· (…) Claudio Valdés es un arquitecto del teatro por su cualidad de

visualización y construcción de fragmentos. Su racionalidad se convierte en intuición y capacidad de análisis (Adalid, 2007).

62 En su primera temporada, en el año 2000, De monstruos y prodigios estuvo en el Teatro El Galeón: jueves y viernes, 20:30 horas; sábados, 19 horas. y domingos, 18 horas. El proyecto comprendía, en el mismo foro, el monólogo ¡Al agua sirena!, dirigido por Claudia Mader y Rubén Ortiz, los lunes a las 20:30; un ciclo de conferencias por la CNT en torno del tema y el programa radiofónico con el título de la obra en Opus 94 F.M., los jueves a las 21 horas., y los domingos a mediodía, conducido por Claudio Valdés Kuri (Proceso 2001).

63 El paréntesis es del autor.

64 “Criticar significa, en primer lugar, distinguir, extraer diferencias de lo que parece, desde un punto de vista extrínseco, amalgamado, oscuro o ingobernable. Así pues, la crítica también necesita análisis, pero además, como ya hemos dicho, medios para acumular los datos originales en los que tal análisis pueda apoyarse, que le permitan su ejercicio con total conocimiento de causa” (Boltanski, 653-654).

· (…) Lleva de la gloria al caos el montaje dirigido por Claudio Valdés Kuri. (…) El público dio aplausos prolongados a la obra que divirtió y conmovió con su contenido y actuaciones (Espinosa 2006).

· (…) El montaje De monstruos y prodigios reunió a más de mil

espectadores, de los cuales también arrancó los mejores aplausos (Gutiérrez 2006).

· (…) El valor principal del texto radica, sin duda, en el hecho de que aborda el tema de los castrati desde varios puntos de vista. (Brennan 2001).

· (…) aborda con profundidad tanto psicológica cuanto social y musical, la

aberración operística suprema, a través de un texto bien documentado que plantea una atinada y comprimida historia de la ópera (…) un cuestionamiento hondo y conmovedor acerca del canto, de la voz humana, de su uso y abuso, de su capacidad de ir más lejos, de su ser prodigiosa, de la adicción que causa, del sometimiento que logra, de su terrible monstruosidad. (…) Kuri logra lo que parecía imposible al abordar el tema: tensión dramática. Y por la afortunada y erudita amplitud estética, la obra rompe los límites de género y tiempo que los simples referentes operísticos habrían planteado. Es sorprendente ver a un grupo de artistas hacer tantas cosas distintas al mismo tiempo y con tal nivel. (Kleinburg 2001).

· (…) Espectáculo multidisciplinario o grand divertissement muy

disfrutable y consecuente con la línea heterodoxa, proteica e imaginativa que ya se prefiguraba en Becket, el anterior trabajo del director (Mirabal 2001).

· (…) Un humor desparpajado, sin pedantería, recorre esta dolorosa

historia de paradojas, de grandezas y crueldades humanas, que a la par que nos asoma al horror, hace del teatro una experiencia capaz de provocar el raro deseo de volver más de una vez al mismo espectáculo y de confirmar que una obra experimental puede agotar localidades con días de anticipación (Zinser 2001).

· (…) De monstruos y prodigios refrenda el enorme talento de Valdés Kuri

y ofrece un regocijo visual y sonoro para el espectador (Perches 2001).

· (…) Sorprendente y enriquecedora de Jorge Kuri. Claudio Valdés Kuri

dirige la escena, valga la redundancia, prodigiosamente. (Numa 2001).

· (…) Un montaje que ofrece a los sentidos del espectador una experiencia

teatral diferente a la acostumbrada (…) No hay dramaturgia, se trata, más bien, de un relato-escénico-musical-humorístico que parece ser la excepción a la regla: demuestra cómo sí es posible, bajo determinadas condiciones, hacer teatro sin un texto “dramático” (…) Este espectáculo ofrece una propuesta teatral fresca, interesante y, sobre todo, entretenida (Escalante 2000).

· (…) Una obra que conjuga el talento (del director, actores, diseñadores, y

todo el equipo artístico), la belleza (de la propuesta escénica, de las imágenes, del canto), el sentido del humor, la posibilidad de compartir el inquietante mundo de los castrati, la sorpresa y la intrusión del público

en la escena, la fascinación por la historia de la música, la cultura del espectáculo, la precisión y la exigencia de un teatro de gran calidad. (Peláez 2000).

· (…) Claudio Valdés Kuri refrenda todas las expectativas que causó con su primer montaje, Becket de Anouilh. Resulta el director ideal para este texto, en el que logra emparejar música y actuación con gran sentido lúdico que llega a ser un gran espectáculo con un mínimo de recursos (Harmony 2000).

Por su parte, un alto porcentaje de las notas internacionales publicadas en la web de Teatro de Ciertos Habitantes destaca, primordialmente, el tema de los castrati y la forma en que fue abordado por los artistas escénicos:

· (…) La historia de los castrati llenó de magia a los espectadores (Heredia

2000).

· Una obra original y novedosa. Una obra de calidad que tuvo gran éxito en Cádiz. (Choza 2000).

· (…) Tanto el director como el dramaturgo tienen un firme manejo de las

convenciones del teatro barroco, y saben explotarlas hasta alcanzar estupendos efectos (…) Al ver la compañía mexicana recrear tan brillantemente la ópera barroca, es imposible no recordar que, en la cumbre de la era barroca, la Ciudad de México era la capital cultural de un imperio universal. El joven sopranista Javier Medina tiene una voz clara y pura, con un rango vocal prodigioso y una extraordinaria dicción en italiano. (Bruckner 2001).

· (…) La historia de los castrados revisada por una compañía mexicana

inclasificable. La fuerza de Valdés Kuri radica en hacer cohabitar los contrarios, bufonadas y armonía, violencia y dulzura (Solís 2001).

· Historia y fantasía, bien acoplados, describen el apogeo de los castrati en

el Siglo de las Luces. Lo bello no es lo que le preocupa a Claudio Valdés Kuri, le tiene más bien sin cuidado. Aborda el escenario descaradamente, poniendo en juego todas las disciplinas, musicales y teatrales. (Le Soir 2001).

· México envía un hermoso espectáculo iconoclasta, muy documentado y

con valor casi pedagógico. Cantante, actor y director, Claudio Valdés Kuri presenta una pintura picaresca, marcada por la estética circense, que celebra en tono irónico y tierno a los castrati (Ph. T. 2001).

· (…) Una sofisticada y bien intencionada sátira de la ópera del siglo XVIII; una parodia de corazón, sumamente divertida incluso para aquellos que no son amantes de la ópera (Hampton 2007).

En el sitio oficial de Ciertos Habitantes no estaban incluidos, entre otros documentos

periodísticos, la crítica de Rodolfo Obregón65. Evidentemente, lo que este investigador

65 Ver texto completo en la sección Anexos.

teatral publicó no contribuía, positivamente, a la promoción y difusión de la puesta en escena. En la sección “Teatro” de la revista Proceso, escribió que:

(…) con el aval de la Compañía Nacional de Teatro, Valdés Kuri reaparece con De monstruos y prodigios, un espectáculo subtitulado como "la historia de los castrati (…) De monstruos y prodigios, que revive –a pesar de tantos certificados de defunción– al teatro El Galeón, se aprecia de entrada como una forma poco habitual sobre nuestros escenarios (…) ni monstruos ni prodigios hacen su aparición sobre la arena que cubre el piso de El Galeón, pues la escena, complementada con números musicales y ecuestres, ilustra constantemente aquello que ya dice el texto y no logra establecer la liga entre la información y la experiencia íntima de los personajes; a excepción del brillante momento en que un siamés resume apasionadamente el argumento de Orfeo y Eurídice, mientras el otro marca el ritmo acompasado de la partitura de Gluck (…) La falta de autenticidad es puesta en evidencia por la "espontánea" que interrumpe brillantemente la representación, o por la súbita metamorfosis de Kaveh Parmas, quien logra unir palabra y gesto a sus contenidos emocionales hasta el momento en que puede expresarse en su propia lengua. Consecuente ausencia de complejidad, por desgracia, mina un brillante y atractivo espectáculo cuyo objetivo, en efecto, sería devolver su humanidad a los castrati (Obregón 2001). Otra nota de la misma publicación, presentada en el año 2007 y titulada “De monstruos y prodigios”, hablaba positivamente de la puesta en escena, pero abre un paréntesis pequeño para cuestionar sobre el origen de los recursos usados para el montaje (no aclara si se refiere a recursos materiales o artísticos):

(…) El objetivo de entretenimiento y de abordar un tema interesante se cumplió, la empatía y aceptación con el público fue clara, aunque nos quedamos con la inquietud acerca de los recursos usados. Con aplausos de pie, la pieza De monstruos y prodigios se despidió de México complacida. Estamos seguros de que su gira será un éxito (Proceso 2007).

En Argentina, en el número 2332 de la revista Criterio se publicó una nota titulada “De monstruos y prodigios”, la cual apuntaba que

El grupo mexicano Teatro de Ciertos Habitantes, bajo la dirección de Claudio Valdés Kuri, cerró este VI Festival con uno de sus más reconocidos espectáculos, estrenado en octubre de 2001 en España, y presentado ahora en homenaje a su autor, Jorge Kuri, fallecido en 2005 (…) El director ha procurado reproducir la estética del Barroco mediante un montaje donde prevalece la yuxtaposición de escenas, sin demasiada ligazón causal, las variaciones sobre un mismo motivo –la exorbitancia–, el recurso del teatro dentro del teatro, el juego y la improvisación. El efecto es de vértigo y llega, hacia la media hora final, al exceso y al desborde. Con todo, prevalece el fuerte impacto que producen el excelente desempeño de un elenco sólido y versátil, que incluye la portentosa voz de Javier Medina y la ejecución musical de Edwin Calderón, y el deslumbrante diseño del vestuario sobre un escenario casi despojado (Criterio

Finalmente, y sólo con la intención de mostrar la contraposiciones de voces en torno al trabajo de Claudio Valdés y de Jorge Kuri, que podría ayudarnos a tener una idea de que esta puesta en escena no le pareció tan virtuosa a todos los que asistieron a verla, a pesar de la extraordinaria venta de boletos, presentamos la nota que Wílliam Venegas (sic) publicó en el diario La Nación de Costa Rica. El documento se llamó “Monstruos y prodigios: castrati” y venía acompañado del siguiente balazo: “Llega de México. ¿Es teatro castrado? Crítica para la polémica”. Éstos son algunos fragmentos del cuerpo de la nota:

(…) Es un texto absolutamente magisterial (didáctico), que no magistral (estupendo). Le sobran datos, pero le falta estructurarlos. Para evitarle la fatiga al público, ante la ausencia de un texto teatral propiamente dicho, de poca inteligencia dramática en su planteamiento y en sus parlamentos, solamente descriptivo, el grupo y su director se las ingenian con pura inventiva escénica (…) No niego que buenas lecciones se pueden aprender en el uso de la imaginación para convertir en burlesco un texto aburrido, propio de un diccionario monográfico sobre las artes dramáticas (…) Si no salí en este momento del Melico fue por una razón profesional. Me llené de paciencia. Igual debo decirles que el público aplaudió furibundo al final lo bueno y la vulgarización de este teatro castrado conceptualmente, ¿qué aplaudía más?, no sé (Venegas 2008).

Con las citas periodísticas que hemos incluido en este apartado, podemos darnos cuenta de que, aunque no todos estuvieron de acuerdo con la propuesta escénica de Claudio Valdés Kuri y su compañía Teatro de Ciertos Habitantes, el acontecimiento escénico no pasó desapercibido para la comunidad teatral mexicana, ni para la mayor parte de los países que recibieron la puesta en escena. Aunque, en muchos casos, la crítica teatral no promueve la reflexión sobre dicho acontecimiento escénico, sí cumple un papel sustancial, principalmente, en coadyuvar al artista escénico a lograr la convocatoria social sin la cual, como hemos dicho antes, su exhibición sería impensable. Y esta labor se logra con cada una de las notas publicadas sin importar, en muchos casos, como en esta puesta en escena, que se hable a favor o en contra.

Sin embargo, para que la participación de esa crítica se dé, es necesario que el artista escénico tenga cierto “reconocimiento”, como dice Valdés. Este “reconocimiento”, a la manera de este director escénico, no es sino, como dice Pierre Bourdieu, la acumulación de un cierto un capital simbólico. Acumulación en la que participan, entre otros factores, la opinión de los consagrados sobre el quehacer de un artista escénico, la crítica periodística y, en algunos casos, como éste que exponemos, el Estado. A este

último aspecto, el del Estado, dedicaremos el siguiente capítulo, ya que consideramos que, para la consolidación de la puesta en escena de De monstruos y prodigios, así como de su internacionalización, jugó un papel fundamental que, asimismo, potenció el proceso de consagración de Valdés como director teatral.