En forma paralela al desarrollo del conductismo en los EEUU, se desarrolla en Europa la teoría psicológica de la Gestalt, que da origen a la teoría homónima del aprendizaje. Muchas de sus afirmaciones han quedado definitivamente incorporadas al aula.
Su nombre se debe a la palabra Gestalt, de origen alemán, que significa “estructura, forma, configuración, figura”. Como teoría psicológica se inició en Alemania a fines del siglo XIX y principios del XX. La Gestalt o forma designa una estructura psíquica integrada por elementos o miembros solidarios entre sí, interdependientes, cuyo sentido está dado por la totalidad que integran. Se da una superioridad de la forma total sobre sus partes.
Esta teoría se desarrolló con éxito en el terreno de la psicología, y luego se extendió a otros dominios de la realidad y las ciencias, arte, biología, física, etc. Es de tipo estructuralista y organicista, ya que concibe como unidad mínima de análisis la estructura o la globalidad (lo cual es muy evidente en su postulado fundamental, “el todo es más que la suma de las partes”). Esta totalidad, a su vez, porta un significado que no es divisible en elementos más simples. Es decir, las unidades de análisis son totalidades significativas y el conocimiento implica comprensión y no mera asociación, como en el caso del conductismo.
Se establece una diferencia entre pensamiento reproductivo, que remite a la mera acumulación de conocimientos y pensamiento productivo, donde lo que se produce es el descubrimiento de una nueva organización perceptiva o conceptual de un problema. El primero consiste en “aplicar destrezas o conocimientos adquiridos con anterioridad a situaciones nuevas” mientras que el segundo implica “el descubrimiento de una nueva organización perceptiva o conceptual con respecto a un problema (lo cual) implica una comprensión real del mismo. La comprensión que resulta de este proceso es más fácil de generalizar a otras situaciones. Para lograr esta comprensión Wertheimer dice que hay que captar los rasgos estructurales de la situación más allá de los elementos que la componen”28.
Frente a la concepción “ciega” del aprendizaje de los primeros conductistas, la Gestalt propone como clave la comprensión de la relación estructural entre una serie de elementos que se requieren unos a otros. Así tanto la repetición como el error ayudan al sujeto a comprender, a llenar de significado esta relación, reinterpretando los fracasos.
En la Gestalt, el concepto de insight (significa en inglés, literalmente “discernimiento, perspicacia; penetración; comprensión; conocimiento, idea; percepción de la naturaleza interior de una cosa”) es uno de los más importantes. Hace referencia a la forma en que un sujeto adquiere la comprensión de un problema o situación dados. De acuerdo con los experimentos realizados por los teóricos de la Gestalt, tal comprensión sobreviene en un momento clave, en el cual se logran reunir una serie de elementos que ya se conocían separadamente tal vez. Si bien el insight aparece en forma repentina, puede tener por detrás largo tiempo de análisis y de conocimiento de las “partes” del problema en cuestión. Su puesta en común y el descubrimiento de las
conexiones estructurales entre ellas, es lo que da lugar al insight. La experiencia previa es valorada tanto en sentido positivo cuanto en su aspecto negativo, porque según cómo sean las estructuras, pueden anularse unas a otras. Los gestaltistas consideran la posible influencia de los intereses y motivos personales, es decir, el mundo afectivo del sujeto. Todos estos aspectos que propone la teoría constituyen una buena aportación para acercarse al aprendizaje desde la significación y veremos que en otras corrientes va a ser considerado. Por otra parte, es la primera teoría que se plantea el aprendizaje como resultado de una reestructuración teniendo en cuenta el significado que el sujeto aporta a las estructuras en cada caso.
Los investigadores más destacados de esta posición son Von Ehrenfels, Wertheimer, Kohler y Koffka, que aunque alemanes desarrollaron la teoría en los EEUU.
Todos ellos son discípulos de Brentano, filósofo aristotélico que rescata a la Psicología a fines del siglo pasado, tanto del idealismo como del materialismo. No obstante ello, al estudiar la percepción, lo hacen prescindiendo de toda hipótesis metafísica, y se complacen en destacar la unidad de la misma, en su aspecto físico y psíquico, cognoscitivo y emotivo29.
Von Ehrenfels se plantea si en la percepción lo que percibimos en las cosas son simplemente sensaciones y suma de sensaciones o hay algo de nuevo. Por ejemplo, al escuchar una melodía, para el asociacionismo se percibiría una suma de sonidos dispuestos de algún modo matemático. Lo mismo, al observar una figura. Ésta no sería más que una suma de puntos, líneas. Por el contrario, Von Ehrenfels dice que:
a) La forma es otra cosa, o mejor, algo más que la suma de las partes. Los componentes de la “forma” no se fundan por mera adición.
b) Se puede cambiar todo el complejo de los elementos sin alterar por ello la unidad primitiva del “todo”. La asociación prepara el material con el que la mente capta el contenido nuevo. La unidad o la forma se resiste a ser analizada. Aquí tienen que ver tanto la fantasía cuanto la inteligencia.
Max Wertheimer publica en 1912 su artículo sobre la percepción del movimiento aparente que de alguna manera es el punto inicial de todo este movimiento. Él parte de lo que llamó fenómeno phi al estudiar el movimiento aparente. Éste es en realidad la ilusión óptica de movimiento de la luz cuando al apagarse una se prende otra inmediatamente, fenómeno que se utiliza por ejemplo en los carteles luminosos en los que “se mueven” las letras. Se ve en estos casos que cada parte no explica la sensación de movimiento en su totalidad. Lo que se capta es una totalidad dinámica, una gestalt. Este fenómeno físico es analizable en Psicología. Se perciben todos segregados, separados del trasfondo en el que se dan. Así una melodía se percibe con unidad, separada de las voces o ruidos del trasfondo. El conjunto constituye la gestalt. Siempre en ésta se distingue entre figura y fondo. En el caso anterior la melodía es la figura que se distingue del fondo que son los otros ruidos y sonidos, incluso el silencio. Puede en un momento determinado pasar a constituir el fondo la figura y la figura el fondo.
Wertheimer constata ciertas leyes que rigen la percepción de las gestalten: 1. de la vecindad, también aplicable a una melodía;
2. de la semejanza o de la buena forma; 3. del destino uniforme o común; 4. de la acentuación de la estructura;
5. del complemento; 6. de la clausura; 7. de la posición;
8. de la experiencia pasada30.
Todos los objetos son percibidos en relación con un cierto fondo. Este fondo es una condición indispensable por la objetivación en general: de ahí que los objetos tienen la posibilidad de emerger como “cosas”. Esto que es importante para la percepción visual o auditiva lo es también para la percepción interna y la fijación en la memoria. Un ejemplo que Wertheimer da es el de la imposibilidad de captar el fenómeno de Napoleón sin tener en cuenta como fondo a la Revolución Francesa31. Esto tiene muchas aplicaciones para mejorar las condiciones de enseñanza aprendizaje y volveremos a ello en los Principios de Aprendizaje, en el capítulo IV.
El fenómeno de las ilusiones obedece como cualquier otro fenómeno a las leyes unitarias de la percepción. Y Gemelli va a dar importancia en la función integrativa al
significado del objeto. En cualquier caso “la aprehensión de un objeto implica siempre
un proceso de construcción, por lo cual se plantea el problema de la verdad y del error”32. Esta construcción implica crear en el sujeto las condiciones mejores para el descubrimiento y contemplación de la naturaleza del objeto en cuanto pertenece al objeto (difiere de la construcción de tipo kantiano en cuanto que en ésta el sujeto es quien pone la forma en un material caótico exterior).
Las ideas de Wertheimer se pueden sintetizar en dos características fundamentales, que comparte con el resto de los gestaltistas. Éstas son:
• el antiatomismo, en cuanto “rechazan la concepción del conocimiento como una suma de partes preexistentes”, y
• el estructuralismo o antiasociacionismo, por concebir como unidad mínima de análisis a la estructura o globalidad 33.
Por su parte Köhler propone un ejemplo muy gráfico de su pensamiento diciendo que “nadie puede comprender una partida de ajedrez si únicamente observa los movimientos que se verifican en una esquina del tablero”. Esto significa que la psicología debe estudiar el significado (que supone globalidad) y éste no es divisible en elementos más simples. Las unidades de análisis deben ser totalidades significativas o gestalten.
Más tarde también Michotte destaca en la percepción de las formas la importancia relevante de los significados. Considera que el significado de los objetos está ligado a la organización intuitiva de la forma y ésta a aquél.
Además, la estructura intuitiva de la percepción está influida por la experiencia pasada y se funda sobre la aprehensión global del objeto, que supone la captación de las relaciones concretas del objeto en sí y con otros objetos. Así el valor concreto del objeto es aprehendido sobre todo por referencia a la experiencia pasada y la organización intuitiva se modifica en dependencia del significado.
En esta línea Gemelli 34 parte de la teoría de la forma, si bien le hace a ella importantes críticas. Considera que en el conocimiento del objeto hay dos momentos
30 Cfr. Fabro, C.: Ídem., págs. 233-241. 31 Cfr. Fabro, C.: Idem, págs. 240-241. 32 Cfr. Fabro, C.: Idem, pág. 291. 33 Pozo,J.I.: Ob. cit., pág. 170.
que son esenciales: la organización de los datos sensoriales y la significación. La percepción de la forma y el todo no excluyen sino que implican la presencia de las partes. El sujeto las puede advertir e individualizar aún cuando el todo esté en sí organizado.
Destaca Gemelli la función finalística del significado sobre la organización sensorial, lo que es importantísimo para el problema del aprendizaje y sus principios: • la organización de los datos de origen sensorial se hace según un criterio de
economía máxima;
• en la construcción del todo las partes gozan de una autonomía funcional relativa; • la percepción tiene siempre un carácter definido;
• en la percepción se tiene la rectificación de los datos sensoriales y la constancia relativa de la organización intuitiva en vista siempre del objeto;
• la organización intuitiva subyace a una finalidad intrínseca, gracias a la significación de los objetos en la percepción. Se incorpora así un elemento intelectual con una función totalizadora 35.