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TESIS SOBRE EL ORIGEN.

In document Jans Sebastian - Trazados Entre Columnas (página 147-149)

Buscar los antecedentes germinales del cristianismo es una tarea casi imposible, considerando que las fuentes principales que revelan su origen, tienen su fundamento en los textos bíblicos correspondientes al Nuevo Testamento, por cierto, una elaboración marcada por la fe y la distancia, más que una referencia historiográfica, escritos cuando la iglesia necesitaba darle forma al dogma cristológico.

No está de más recordar que los datos históricos más concretos son los referidos por Flavio Josefo, quien habla brevemente de los cristianos y Cristo, en su obra "Antigüedades Judías" (Libro XVIII, capítulo III). Tales datos apuntan a la constatación de la presencia cristiana en la llamada Tierra Santa, más o menos en el contexto temporal que tiene cierta coherencia con nuestra referencia calendaria cristiano-occidental.

Autores que han estudiado el cristianismo, como es el caso de Karl Kautsky35, P.L.Couchoud36, así como Adeodato García37, han basado su refutación a la historicidad de Cristo, precisamente, en los antecedentes que impone Flavio Josefo, así como en la carencia de toda referencia a Jesús, el Cristo, en otros autores importantes, ubicados cronológicamente y contemporáneamente con su probable existencia, y que pudieron dar cabida a los hechos relatados por los Evangelios, los que no lo mencionan ni para bien ni para mal: Justo de Tiberiades, un historiador judío; Juvenal, un escritor que satirizó las supersticiones de aquella época; Plutarco, Séneca o Filón, el gran filósofo hebreo de Alejandría.

No es la intención de éste trabajo, en todo caso, indagar en lo eventual de la historicidad de Cristo, sino más bien, explicarse el desarrollo del cristianismo primitivo, por lo cual, nuestras preguntas se encaminan en otro sentido. Suponiendo que Jesús, el Messiah en judío o el Cristo en griego, tiene

35 "El cristianismo: sus orígenes y fundamentos". Karl Kautsky. Ediciones Frente

Cultural, México, 1939.

36 “Le Mystére de Jesús”. J.P.Couchoud.

37 "Jesús ¿Entidad histórica, legendaria, espiritualista o mitológica?” Adeodato

147 un fundamento histórico, ¿tuvo realmente ubicación su vida, pasión y muerte en el escenario espacial y temporal que indican los Evangelios? ¿Es posible que los personajes del drama de Jesús (Herodes, Poncio Pilatos, Barrabas, etc.) hayan sido convocados literariamente en los Evangelios, para sustituir otros personajes cuyos nombres el relato oral fue perdiendo en sus referencias?

Ahora bien, ¿constituyen los Evangelios una fuente confiable, en cuanto a permitir la determinación en el tiempo, con nuestras referencias cronológicas cristiano-occidentales, del momento en que surgen las primeras comunidades cristianas, no solo en Judea o Palestina, sino que más allá de la Tierra Santa?

Si analizamos los datos existentes, que tienen su presencia en el Nuevo Testamento, respecto de comunidades cristianas en el siglo I d.C., repartidas en lugares tan distantes en su ubicación, como Judea, Siria, Capadocia, Macedonia, Egipto y Roma, es obvio que cabe preguntarse si los antecedentes de que se disponen no están ocultando una existencia muy anterior a la etapa judaico herodiana.

Si tomamos en consideración las dificultades de comunicación de aquellos tiempos, especialmente para creyentes pobres, como eran los primeros cristianos, es lógico suponer que no pudieron tener el crecimiento tan acelerado que se pretende en los textos bíblicos, y que las comunidades cristianas existían antes de la supuesta definición cronológica que se establece con el año 1, correspondiente a nuestro calendario, que se inicia con el eventual nacimiento de Jesús.

Considerando que hacia en el primer siglo cristiano, ya habían comunidades en Antioquía, Capadocia, Efeso, Filipos, Tesalónica, Corinto, Roma, Sicilia, Egipto, y otros lugares tan distantes de Judea, es dable suponer que el desarrollo del cristianismo comienza a lo menos un siglo antes que aquellos posibles acontecimientos originarios.

Todo parece confirmar que el drama de Jesús y el nacimiento de la fe, se produce efectivamente en Palestina, en medio de un grupo sectario judío, que da forma a una primera comunidad, en el contexto de la ley mosaica, pero, con una interpretación distinta a la tradición judía. De Palestina, la naciente fe pasó a las comunidades de la diáspora, que durante algún tiempo la mantuvieron como algo propio de su condición cultural. Sin embargo, ella trascenderá hacia los gentiles.

Renán38, sostiene la idea de que, el punto de partida de la Iglesia de los gentiles, el hogar primordial de las misiones cristianas se encuentra en Antioquía, siendo allí donde se constituyó, por primera vez, la iglesia cristiana

148 desligada del judaísmo, y que allí es donde parte la gran propaganda apostólica, y donde, además, se formó Pablo. Desde ese lugar, aquella doctrina se esparcirá hacia las costas del Mediterráneo, con la particular característica de hacerlo en medio de los desheredados y el bajo pueblo. Así, los primeros vestigios del cristianismo, en ámbitos diversos del Imperio Romano, se encuentran entre los humildes, los proletarios, los esclavos, los oficios menos significativos, en fin, los desprovistos de cualquier bien o riqueza. Los Evangelios hablan de que los primeros discípulos de Jesús, fueron un grupo de humildes pescadores del lago de Galilea, lo que marca el ambiente social en que comienza su prédica. Jesús mismo es hijo terrenal de un carpintero.

Esta característica determina la esencia del mensaje cristiano, en su difusión hacia distintas comunidades sometidas al poder romano, que produce una audaz ruptura con la magnificencia del mensaje y la forma de las divinidades que, hasta entonces, habían predominado en la cultura mediterránea. La definición de la figura y el mensaje de Jesús, no tiene que ver con la grandilocuencia de los dioses griegos, ni tampoco con el soberbio perfil del dios israelita o con la complejidad de las divinidades persas, mesopotámicas o egipcias.

En éste caso, se trata del Hijo de Dios, que vino a compartir la vida terrenal con un grupo de humildes pescadores, que plantea una nueva doctrina, basada en el amor y en la humildad, y que muere crucificado, para sellar una nueva alianza entre el Dios Único y su pueblo elegido.

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