5.3 Factores que determinan el lenguaje de las traducciones audiovisuales
5.3.2 El texto de partida
Desde luego, entre los elementos que determinan el lenguaje de las traducciones audiovisuales también hace falta considerar el texto de partida. Efectivamente, como en el proceso de traducción se produce un movimiento constante del texto original al texto de llegada y viceversa, entendemos que el texto de partida ejerce una influencia importante sobre el lenguaje de las traducciones audiovisuales.
Si partimos del supuesto de que la traducción constituye una reproducción del texto original, entonces, el lenguaje del texto traducido debería representar siempre el reflejo del lenguaje que se emplea en el original. De la misma manera, la aproximación al discurso coloquial en la traducción debería depender cada vez de la aproximación al discurso coloquial del texto de partida, es decir, que el lenguaje del texto de llegada podría acercarse a las conversaciones espontáneas solo si existiera una semejanza con el discurso oral en el original. Aunque es verdad que, efectivamente, el lenguaje del texto traducido, a menudo, está determinado por el lenguaje del texto original, también es verdad que, a veces, se producen casos en que la traducción se aleja del texto de partida, es decir, que el lenguaje del original no afecta completamente el lenguaje del texto de llegada. A este respecto, resulta interesante ver lo que ocurre en la traducción cuando en el original se encuentra una prevalencia de elementos típicos del registro escrito que aleja el texto de partida del discurso coloquial.
De hecho, cuando en el texto original no se verifica una clara aproximación al discurso coloquial, se produce una situación altamente problemática desde el punto de vista de la traducción ya que emerge de manera evidente el carácter prefabricado de los diálogos que puede influenciar fuertemente el lenguaje de la traducción. A este propósito, consideramos necesario presentar el concepto de «oralidad prefabricada» introducido por Chaume Varela (2001: 78, cito a través de Pavesi, 2009: 63) para referirse al discurso que está elaborado escrito pero que debe expresarse como si no fuera escrito. Concretamente, el término «oralidad prefabricada» se refiere a un discurso oral prefabricado que comparte numerosas características con el discurso oral espontáneo, pero que cuenta con otras tantas características propias de un registro escrito. De acuerdo con el teórico español, estos tipos de discursos tienen convenciones propias y directrices específicas, con determinados elementos que tienen que emplearse con el objetivo de introducir en los
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diálogos características típicas de las conversaciones orales espontáneas. Sin embargo, a veces, puede que en el texto de partida este carácter prefabricado del discurso resulte excesivamente evidente, con la prevalencia de elementos típicos de un registro escrito que puede condicionar el lenguaje que se encontrará en la traducción. En estos casos, los traductores se encuentran ante una situación particularmente problemática, ya que, a pesar de que en el texto de partida no se encuentren las características del discurso oral espontáneo, deben tratar de reproducir un lenguaje que se acerque al discurso oral espontáneo en el texto de llegada con el objetivo de facilitar la identificación del público con el producto audiovisual. De hecho, como hemos visto anteriormente, si se quiere facilitar la identificación de los espectadores con el producto que están viendo resulta necesario presentar un lenguaje muy parecido a las conversaciones de todos los días. Por esta razón, en estos casos, independientemente del discurso del texto de partida, la traducción debe intentar presentar cada vez un lenguaje semejante a las conversaciones de nuestra vida diaria, lo que representa una tarea particularmente complicada para el traductor porque, a la vez, tendrá que respetar los contenidos del texto original. En pocas palabras, aunque normalmente la traducción suele reproducir el lenguaje del original, cuando el texto de partida presenta un carácter fuertemente prefabricado, el lenguaje de las traducciones audiovisuales tendrá que alejarse del lenguaje del texto original tratando de imitar el discurso de las conversaciones orales espontáneas a fin de permitir la identificación de los espectadores con el producto audiovisual.
De todo esto, queda claro que dentro de los estudios sobre el lenguaje de las traducciones audiovisuales resulta interesante analizar también el papel que ejerce el texto de partida y si ocurre una alineación en menor o mayor medida con el texto original. A este propósito, es importante introducir el concepto de interferencia que concierne a la interacción de la traducción con las convenciones de la lengua de partida, lo que desempeña un papel fundamental en la caracterización del lenguaje que se proyectará en la pantalla. En otras palabras, si se quieren explicar las características del lenguaje de las traducciones audiovisuales, será necesario profundizar de manera más adecuada la relación que se puede establecer entre el texto de partida y el texto de llegada.
Según Toury (1995: 275, cito a través de Pavesi, 2005: 57), en el proceso de traducción se verifica una tendencia a la interferencia de acuerdo con la que se transfieren elementos de la estructura y de la configuración del texto original. Estas transferencias
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pueden manifestarse como interferencia negativa, cuando causan deviaciones con respecto a lo que representa una norma en la lengua de llegada, o interferencia positiva, cuando aumentan la frecuencia con la que se manifiesta un fenómeno utilizado en la lengua de llegada. De todas formas, la interferencia representa un proceso mental natural que deriva de la comparación sistemática del texto de partida con el texto de llegada y viceversa que se realiza durante el trabajo de traducción. De acuerdo con el teórico israelí, para medir el impacto de la interferencia de la lengua de partida resulta necesario considerar el nivel de tolerancia de la lengua de llegada que depende de numerosas variables, entre las cuales, por ejemplo, el tipo de texto, el contexto y la cultura. Además, también hace falta tomar en cuenta el hecho de que los varios niveles de la lengua se someten de manera diferente a la interferencia del texto de partida. En suma, la interacción de todos estos factores determinará el nivel de aceptabilidad de la interferencia según el que el traductor se adecuará en mayor o menor medida a la lengua y al texto de partida (Pavesi, 2005: 58).
Desde el punto de vista del lenguaje de las traducciones audiovisuales, resulta particularmente útil enfocarse en los distintos factores que pueden favorecer o limitar la interferencia de la lengua de partida. En este sentido, para identificar la entidad del impacto de la interferencia del texto original sobre el lenguaje de las traducciones audiovisuales se puede tomar en consideración el factor textual, de acuerdo con el que la fuerza de la interferencia dependerá de la estructura del texto y del proceso de traducción que se adopta.
Partendo dalla legge dell’interferenza di Toury si possono enunciare predizioni sull’impatto della lingua o del testo di partenza nella traduzione filmica. Toury, si è visto, mette in relazione la modalità con cui viene affrontato il testo da tradurre, prevalentemente olistica o prevalentemente parcellizzata, con la minore o maggiore influenza della struttura del testo di partenza. Si avrà, così, maggiore interferenza quanto più la traduzione procederà per piccoli segmenti testuali. (Pavesi, 2005: 59)
De esta descripción entendemos que se produce una mayor interferencia si el texto está elaborado como un conjunto de múltiples unidades, es decir, que cuanto más segmentado será el texto de partida, más la traducción seguirá la configuración del original. En concreto, la influencia de las estructuras de la lengua y del texto de partida resulta ser más fuerte cuando en la traducción se procede por segmentos textuales breves.
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En efecto, este es precisamente el caso del lenguaje de los productos audiovisuales que está caracterizado por enunciados concisos y simples. Por consiguiente, a menudo, en las traducciones audiovisuales se suele seguir la configuración del texto de partida desde cerca, lo cual resulta necesario también para favorecer la sincronía y respetar las restricciones temporales y espaciales del texto (Pavesi, 2005: 59). Además, también hace falta considerar que el lenguaje de los productos audiovisuales resulta fragmentado incluso a causa de los turnos de habla y de la organización de las intervenciones de los hablantes, lo cual representa un aspecto que en el proceso de traducción no se puede ignorar. Por todas estas razones, es muy probable que en la traducción se adhiera a las estructuras de la lengua y del texto de partida, lo que tendrá consecuencias directas sobre el lenguaje que se empleará en la traducción audiovisual.
De todo lo expuesto se desprende que en el análisis del lenguaje de las traducciones audiovisuales el texto de partida desempeña un papel fundamental. Efectivamente, como hemos visto, el texto original constituye un factor crucial ya que puede condicionar fuertemente el lenguaje de la traducción, con múltiples factores que pueden favorecer la influencia del texto de partida.