Capítulo II Marco conceptual
II.4. Violencia contra las mujeres
II.4.2. Tipos de violencia
Las mujeres, sólo por el hecho de ser mujeres, en general viven diversas formas de violencia
30 Debido a que los derechos humanos son indivisibles, no se pueden reconocer o defender algunos más que otros. Los derechos de las mujeres deben recibir la misma atención que los demás y en conjunto con aquellos que suelen considerarse más apremiantes. La aplicación de un enfoque integrado con respecto a los derechos humanos puede asegurar la existencia real de cada uno de ellos, para que no se reduzcan a meras categorías formales. Los organismos internacionales instan constantemente a los gobiernos a profundizar las reformas y prestar atención a los distintos aspectos de la violencia de género. En la Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer, se recomienda "establecer, en la legislación nacional, sanciones penales, civiles, laborales y administrativas, para castigar y reparar los agravios infligidos a las mujeres que sean objeto de violencia; debe darse a éstas acceso a los mecanismos de la justicia y, con arreglo a lo dispuesto en la legislación nacional, a un resarcimiento justo y eficaz por el daño que hayan padecido" (artículo 4, párrafo d) (Naciones Unidas, 1993a).
56 de parte de sus parejas, exparejas o de su entorno, que van desde el control, la agresión física, llegando incluso hasta el asesinato. Esto encuentra justificación debido a que, en muchas culturas, incluida la paraguaya, todavía se cree que los hombres tienen derecho a controlar la libertad y la vida de las mismas.
De historizar el origen de la violencia contra las mujeres, algunos estudiosos señalan que ésta data del año 400 A.C., cuando las leyes de Bizancio establecían que el marido era un Dios al que la mujer debía adorar. Por citar ejemplos concretos, los testimonios antiguos señalan que en la India si la mujer enviudaba era quemada viva junto al cadáver del esposo, acto que quedaba incluido dentro de las obligaciones maritales. Asimismo, la mujer infecunda era repudiada, al igual que la que gestaba sólo hijas.
En las comunidades de Irán y Etiopía, el nacimiento de una mujer era una deshonra. En Grecia, cuando la pareja era acusada de cometer un delito, la pena sólo se imponía a la mujer. De igual forma, en la antigua Roma, los padres gozaban de la patria potestad que le daba el derecho a decidir sobre la vida de sus hijos. La mujer era considerada un ser inferior, y se la podía vender, castigar o matar según la voluntad del padre.
Estos pocos ejemplos sirven para evidenciar que las mujeres desde la antigüedad estaban supeditadas al marido, quien podía llegar, en el ejercicio de su dominio incluso, al castigo corporal. Estas raíces profundas de la historia siguen firmes en pleno siglo XXI.
Hoy, con mayor precisión se puede hablar de distintas formas de violencia a partir de la naturaleza del hecho violento, diferenciando en la mayoría de los casos, entre violencia física, psicológica, sexual y económica. Es importante acotar que algunas de estas formas cobran más importancia, mientras que otras, la van perdiendo a medida que las sociedades experimentan cambios demográficos, reestructuraciones económicas y transformaciones socioculturales. A continuación, se hace mención de ellas:
Violencia física: incluye una amplia gama de manifestaciones que deja una huella en el
cuerpo, aunque ésta no sea visible, y va minando la salud de las víctimas paulatina pero constantemente. Por lo general, este tipo de violencia suele ir aumentando en intensidad y frecuencia.
Violencia psicológica: Jacobson y Gottman (2001) definen a la violencia psicológica como una forma de agresión verbal y no verbal, encaminadas a intimidar, someter y controlar. Este
57 tipo de violencia trata de consolidar el poder y mantener el terror, adquiriendo su fuerza mediante los hechos violentos pasados, presentes y venideros por medio de la amenaza. No es fácil percibir la violencia psicológica como la física, pero su finalidad es la misma, lastimar, humillar, avergonzar y hacer sentir inseguridad a las víctimas. En definitiva, la violencia psicológica es una eficaz forma de recordar y sustituir la violencia física, pudiendo ser igual o más efectiva en el momento de controlar.
Violencia económica: implica la disposición y el manejo abusivo del dinero y los bienes
materiales. Consiste, normalmente, en no dar dinero o darlo en cantidades pequeñas, hacer que las mujeres tengan que pedir dinero y rechazar su petición, etc. Esta situación de dependencia económica aumenta la vulnerabilidad de las mujeres, las hace más proclives a otras formas de violencia, acentúa su aislamiento y les impide tomar decisiones concretas para salir de la relación de maltrato.
Violencia sexual: La violencia sexual puede presentarse de diferentes formas, algunas de
ellas son: el acoso, el abuso sexual y la violación. El acoso es la persecución insistente de alguien contra de su voluntad, donde el acosador sólo busca satisfacer sus propias necesidades. El abuso sexual consiste en tocar y acariciar el cuerpo de otra persona contra su voluntad, así como en la exhibición de genitales y en la exigencia de satisfacer sexualmente al abusador. La violación es la introducción del pene o algún otro objeto en el cuerpo de la víctima, mediante el uso de la fuerza física y moral.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) identifica la violencia contra las mujeres como un factor esencial en el deterioro de su salud, pues las agresiones suponen pérdidas, a veces irreparables, en la esfera biológica, psicológica y social de las mujeres. Este organismo en su informe del 2002 consideró que la violencia que sufren las mujeres constituye la primera causa de pérdida de años de vidas para éstas entre los 15 y los 44 años, por encima de las guerras, los accidentes de tráfico y los distintos tipos de cáncer.31
Sin embargo, se sostiene que la violencia contra las mujeres puede prevenirse a través de un largo y complejo proceso de sensibilización de la sociedad y del compromiso de sus actores
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Oficina Regional para las Américas de la Organización Mundial de la Salud (2002). Informe mundial sobre la violencia y la salud: resumen, Washington, D.C., Organización Panamericana de la Salud. Recuperado de: http://www.who.int/violence_injury_prevention/violence/world_report/es/summary_es.pdf
58 para eliminar la discriminación, promoviendo la igualdad, el empoderamiento económico y velando por el pleno ejercicio de los derechos humanos de las mujeres. La violencia contra la mujer no es inevitable y podría reducirse con la voluntad política y con los recursos necesarios.