A partir de su experiencia en procesos de alfa- betización con la población brasileña en la década de los sesenta, Paulo Freire encuen- tra que la educación debe constituirse en una fuerza que posibilita el cambio en una socie- dad que ha estado marcada fuertemente por la exclusión social y por una visión de la edu- cación en la que el individuo ha sido domes- ticado o manipulado inhibiendo el ejercicio de su libertad o el desarrollo de su capaci- dad para pensar. El tipo de educación por el que apuesta Freire es una donde se realice un proceso de autorreflexión o concienciación del individuo tendiente a su integración en el proceso de su realidad local y nacional. En este sentido, el individuo se asume como parte de su contexto, siendo autor o actor y no mero espectador de lo que sucede a su alrededor, por ello este tipo de educación es eminentemente política, ya que tiende a gene- rar participación de los individuos en la solu- ción de sus problemáticas particulares. Freire propone una educación de tipo dialogante en el cual la palabra se constituye en elemento
de transformación social, siendo un derecho fundamental de todos los individuos y no pri- vilegio de ciertas clases sociales, de ahí, su interés por un proceso de alfabetización que involucre no la mera repetición de unas pala- bras, sino que permita el empoderamiento de los individuos al poder expresar de manera crí- tica la realidad circundante, en esa medida la palabra se convierte en creadora de cultura. Un tipo de pedagogía en este sentido debe ser elaborada o agenciada por las mismas comu- nidades educativas en un intento por liberarse de modelos o esquemas de educación impues- tos desde el exterior. Es tarea de las comuni- dades realizar esta labor, concibiendo una educación que deje de pensar un individuo como mero receptor de ideas o conocimien- tos (educación bancaria9) y empiece a pensar
un sujeto capaz de transformar su realidad desde las herramientas que le puede brindar una pedagogía de carácter liberador: una praxis fundamentada en el dialogo consciente y la deliberación con los otros quienes contri- buyen a la transformación de la realidad. En 9 Según Freire (1972), este tipo de educación tiende a mantener la contradicción entre el educador y el educando pues establece el conocimiento como una donación hacia aquellos que no saben o son con- siderados ignorantes en ciertos asuntos. Al respecto en la educación bancaria: “el educador es siempre quien educa; el educando el que es educado…, el educador es quien actúa, los educandos son aque- llos que tienen la ilusión de que actúan, en la actua- ción del educador…, el educador es el sujeto del proceso; los educandos meros objetos” (p. 53).
este sentido, le apuesta por una transformación incluso de las jerarquías que tradicionalmente se han mantenido en la escuela, entre quien posee el saber (docente) y quien lo ignora (estudiante) y debe estar dispuesto a recibirlo, pues todos los actores de la comunidad esta- rían en la capacidad de aportar en la trans- formación de su realidad.
Conclusión
La innovación educativa en la perspectiva de los agenciamientos comunitarios.
Pensar la innovación educativa en términos de agenciamientos educativos comunitarios signi- fica considerar el potencial de transformación que tienen las comunidades educativas para promover reflexiones y cambios en torno a sus problemáticas particulares, siendo una alter- nativa a los modelos pedagógicos tradicio- nales que analizan el contexto educativo. A partir de algunos desarrollo teóricos realizados desde la filosofía y la teoría política es posi- ble vincular categorías como acción, agencia y comunidad al ámbito educativo. La acción como actividad propia del ejercicio político del individuo deviene en agencia como con- dición de posibilidad o potencia de diversos elementos que subsisten en la realidad y que alteran o trastocan el orden o la estructura dominante en la sociedad; esta condición per- mite el devenir de nuevas significaciones. En el mismo sentido, la agencia se relaciona con la noción de una comunidad como potencial instituyente, es decir, un conjunto de personas en conexión con diversos elementos que crean
acciones y significaciones sobre el entorno. A partir de las diversas relaciones entre estos ele- mentos es posible reconocer en las comunida- des educativas su capacidad para transformar el contexto a partir de la toma de conciencia, identidad o autorreflexión sobre el papel que cumplen en la generación de alternativas a sus problemáticas particulares. Con esta postura, las comunidades tienen la posibilidad de crear modelos o esquemas de reflexión que respon- dan a sus intereses, fortaleciendo un aspecto fundamental en el ámbito educativo: el dia- logo y la deliberación sobre aquellos asuntos que tienen en común.
Referencias
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