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Ciencias Sociales, Geografía e Historia ESO

Reflexionar sobre el desarrollo (sobre todo el económico) Educación para el Desarrollo

Textos dados a continuación Dos sesiones.

PROCEDIMIENTO: Las alumnas y alumnos se pondrán en grupos de tres. En cada trío cada alumno o alumna leerá una de las tres cartas y se la resumirá a sus dos compañeros/as. Luego entre los tres intentarán responder a las preguntas.

Texto A.

Aupa!

Te iba a mandar una postal pero como hay mucho que contar y tú siempre lo quieres saber todo, te escribo esta primera carta desde R.B.

Cuando llegué, lo primero que me sorprendió es que el aeropuerto no estaba nada mal. Pensaba que iba a ser de esos aeropuertos supercortos que al final ponen un pajar por si a los aviones no les da tiempo a frenar, para que choquen contra algo blando. Pero, ¡que va! El avión pudo frenar.

Cuando salimos, hacía muchísimo calor. Por lo me- nos 300º C a la sombra. Yo estaba preocupado con lo de la aduana. Pensaba si los policías sabrían in- glés o español. Si me tendrían ahí horas hasta que al final les pagara una multa por algo que vete tú a saber qué podría ser. Pensaba que me iban a regis- trar de arriba a abajo y me iban a quitar todos los dólares con la excusa de que así no entrarían en el mercado negro.

Pero ¡qué va! La aduana, para mí, como si no existie- se. Junto a las escalerillas del avión me estaba espe- rando un indígena, alto, uniformado, con una sonrisa de oreja a oreja. Era mi chófer, y hablaba en un inglés casi peor que el tuyo, que ya es decir, pero se le enten- día, no como a ti.

Me llevó, casi de la mano, por delante de los guardias, les dijo no se qué, y pasé como si fuera el señor embaja- dor, y como yo otra pareja de horteras que parecía que estaban forrados, y que se habían comprado medio «Duty free shop» antes de embarcar. Los demás pasajeros, en cambio, allí se quedaron explicando hasta para qué que- rían la máquina de afeitar. Tuve suerte, gracias a Pepe. Pepe, era el chófer del uniforme. Luego a él y a mí, se nos acercó un montón de gente, ofreciéndonos taxi,

hotel, y llevarnos la maleta, y vete tú a saber qué más. Pepe (me dijo su nombre, pero es más fácil llamarlo Pepe) espantaba a todos en medio segundo, menos al más crío de todos, al que le dio mis maletas, luego otro crío tuvo que ayudarle, y tuve que darles un par de dólares a cada uno. Me gustó que me timara el Pepe: en vez de gastarme dos dólares en un porteador nor- mal, me tuve que gastar cuatro en dos críos.

El coche que la empresa había puesto no estaba mal, aunque prefiero tu bicicleta, pero no te pienses, por aquí he visto unos bugas que te cagas. Pocos, eso sí, hay pocos carros, y la mayoría están para el desgua- ce. Lo bueno que tienen es que los coches los aprove- chan al máximo. Todos van siempre llenos, y todos hacen servicio de taxi. Con un código de señas tienen organizado un sistema de taxis que resulta barato hasta para ellos.

Por cierto, a la pareja de horteras, les estaban espe- rando dos chóferes con sendos Mercedes y Cádillac úl- timo modelo. A saber quiénes serían esos dos. Pero para mí que peces gordos de la República B. Gordos, desde luego. Le pregunté a Pepe y este me resumió: «very rich, very powerful people, strong, very strong». Pare- cía que hablaba con admiración. Yo le respondí, «like Tyson, isn’t It». El Pepe conocía a Tyson y parece que le hizo bastante gracia mi respuesta.

Bueno, ahora he quedado con gente de la empresa y tengo que desarrugar un poco las camisas para po- nerme una seca. Menos mal que aquí en el hotel hay aire acondicionado, ducha, yacuzzi y todo eso. Empezaba a oler como un oso polar encerrado en una sauna. Le dejo esta carta a alguno del servicio del hotel que están por todas partes, a ver si llega. Luego te escribo otra.

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Texto B.

Aupa!

Aquí va la segunda. A ver si te ha llegado la primera, que le he dado dos dólares a una buena mujer que te- nía pinta de tener por lo menos tantos hijos como tú deudas. Luego he preguntado cuál es el sueldo medio de un obrero aquí y me parece que estoy haciendo el yanqui dando dos dólares a todo el mundo. Me han recomendado que sólo dé uno cada vez y que todavía estoy siendo generoso. (En el mercado negro un dólar vale por dos).

Te sigo contando lo de Pepe. Después de lo del aero- puerto hemos venido hacia aquí, hacia el hotel. Al prin- cipio la carretera parecía muy buena, al lado del aero- puerto, pero luego he visto que la mayoría de las carre- teras aquí están sin asfaltar. Por cierto, había un gru- po de gente asfaltando en plena tarde, tragando calor junto al alquitrán, echando grava con palas. Con el calor que hace te puedes imaginar. Me han dado tanta pena, a mí, que tenía calor a pesar del aire acondicio- nado del coche que no daba abasto con los 300º C, que le he comentado a Pepe que ese trabajo lo podían hacer con máquinas. Pepe me ha dicho que mejor dejar las cosas como siempre. «If the machines do the job, the mens will have no job, and the mens will be very hungry, and the womens will be very hungry and also the childrens. Hot is very bad, but hungry’s very very bad. The hot is better than the hungry». Deberías aprender inglés como Pepe. Por lo menos se hace entender. Yo le he dicho a Pepe: «hard work»,«very hard, isn’t It». Pepe se ha reído, me ha dicho: «when the boss is watchin’, hard work, but when the boss doesn’t watchin’, better work», y en esto me ha señalado a un grupo de currantes todos a la sombra charlando y be- biendo infusión.

Luego hemos pasado junto a un latifundio. Creo que se dedican al cacao. He visto una casa blanca, estilo co-

lonial, que parecía mejor que la de Wasingthon. Le he preguntado a Pepe si vivía ahí el presidente de la Re- pública, y me ha dicho riendo que no, que ahí vivía «the Landlord». Supongo que quería decir que ahí vive el dueño del latifundio. He visto que la tecnología pun- ta en el latifundio, en lo que respecta a los agricultores, era un arado con un burro. Pero el jefe está comprando tractores.

Después nos hemos acercado a un pueblo y le he dicho a Pepe que quería que parara. El tío me ha mirado como si me acabara de volver loco: «There is nothin’in that village, sir, n o t h i n’ «, yo le he dicho que no importaba, el tipo me ha intentado convencer, como si alguien le hubiera dicho que no parara en ninguna parte y me llevara derecho al hotel. Al final le he convencido. La verdad es que Pepe tenía razón. El pueblo era superpobre, de chabolas. Seguramente nuestro coche era el primero que se mete ahí en meses. Bueno, no te voy a contar, críos sucios y sin ropa, con las barriguitas hinchadas como aquellos que salían en los telediarios antes, cuando los de la publicidad todavía no se queja- ban. Por incordiar un poco le he preguntado a Pepe por la escuela. Pepe estaba incómodo, no quería estar allí: «No school, sir, those childrens have no school» me ha dicho serio por primera vez. Luego más serio me ha dicho «school is not the problem, the problem is the food».

Bueno, te tengo que dejar otra vez. Había aquí antes una mujer fregando de rodillas en el suelo y le he dicho por qué no se le pone palo al cepillo, para hacer el tra- bajo de pie. Me ha dicho que aquí se ha hecho siempre así, y se ha quedado tan ancha. Esta segunda carta se la he dado a otra mujer, esta vez con un solo dólar. Espero que no le parezca poco y le ponga sello y la mande...

Texto C.

Aupa!

Bueno, venga la tercera y última, que no he venido aquí a escribir cartas. En la última carta te conté cómo me respondió la mujer a lo del palo para no fregar de rodillas. Aquí son todos así. Las cosas son como son porque siempre han sido así. A esta gente, todo les pa-

verdad, que no tenía ninguna esposa, y esto ya no se lo creía.

Lo único potable que tenía el pueblecillo ese del que te he hablado era una taberna. Quise ir y Pepe otra vez con: «the bar in the hotel much better, sir, please sir, I

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venir me había propuesto conocer al máximo el país, así que le he preguntado por las antenas de televisión. Me ha dicho que sí, que muchos tienen televisión. Yo le he dicho que cómo es que la comida es problema y tie- nen televisor, y otra vez me ha hecho el gesto ese suyo de “ni lo sé ni me importa”.

Luego, del camino casi de tierra, nos hemos metido en una especie de autovía. Así hemos llegado a la ciudad y luego al hotel. En esta ciudad hay edificios que ya nos gustaría a nosotros, pero también hay chabolas que no las querrían ni las ratas de un campo de con- centración. Y cada día llega gente nueva del campo a instalarse donde puede. He visto que en los mejores edificios y en los mejores vehículos se repetía la marca L & L. Pepe me ha dicho que es la empresa dueña de las minas, y que como tiene los barcos y el muelle, tam- bién trae de todo y se lleva el cacao además del mine- ral. «Strong, very strong and powerful the L & L... ¡like Tyson!» me ha respondido Pepe otra vez de buen hu- mor. Luego me ha dicho que los de L & L están pensan- do construir una central eléctrica, creo que termoeléctrica, porque aquí el petróleo es barato. El hotel este es una pasada. Levantas la mano y vie- nen tres a servirte. Seguro que si pidiera angulas me

las traerían, aunque fuera por servicio de mensajería urgente. Pidas lo que pidas se vuelven locos por hacer- lo lo más rápido posible para que luego vuelvas a lla- marlos a ellos y puedan así ganarse otro dólar. He venido aquí a trabajar en un proyecto de desarro- llo, pero me están tratando como a un turista de lujo. Me parece que no les interesa el hospital que queremos construir. Aquí los ricos cuando enferman cogen el avión. Lo de la depuradora de aguas les interesa me- nos. Alguno se está forrando vendiendo pequeñas purificadoras caseras a precios «sin competencia» o vendiendo agua embotellada. Me parece que nuestros proyectos van a ser inviables. Por cierto, a nadie se le ocurrió que aparte del hospital tendremos que hacer las alcantarillas. Aquí si quieres alcantarillas tienes que hacértelas. Tampoco va a pasar nadie a vaciar los contenedores higiénicos. Tendríamos que organizar un servicio...

En fin. Está aún más complicado de lo que pensába- mos. Pero a mí estas «vacaciones» me están sentando superbién. Aunque no vendamos ni una escoba, ¡que me quiten lo bailao!

Hasta la vuelta.

Identificar en el texto los siguientes problemas que dificultan el desarrollo económico en la República de Bananalandia:

1.- Falta de inversiones en educación.

2.- Falta de capital. (Medios de producción que aumentan la productividad.) 3.- Desequilibrio demográfico. (Grandes tasas de natalidad y de mortalidad infantil.) 4.- Falta de infraestructuras de transporte.

5.- Falta de infraestructuras sanitarias. 6.- Paro encubierto, subempleo. 7.- Alimentación deficiente.

8.- Desequilibrio entre los sectores productivos: (sector primario, agricultura y pesca; sector secundario, industria; sector terciario, servicios.)

9.- Falta de ahorro. 10.- Recursos ociosos.

11.- Comercialización deficiente.

12.- Desequilibrios monetarios. (Cuando el dinero está muy mal repartido, se producen simultáneamente gastos en bienes de lujo y falta de recursos para bienes de primera necesidad.)

13.- Dependencia económica respecto al exterior. (Financiera, tecnológica...) 14.- Gran peso de la tradición y de inercias que impiden el progreso. 15.- Grandes desigualdades sociales.

16.- Dependencia técnica del exterior. 17.- Baja productividad.

18.- Falta de iniciativa en la población autóctona. 19.- Conflictos armados.

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21.- Campos de refugiados.

22.- Subdesarrollo político. Decisiones tomadas por una minoría en beneficio propio, anteponiendo los deseos de la minoría dominante al bien de la comunidad en su conjunto.

Relacionar los distintos apartados, por ejemplo,

(a) ¿Tiene algo que ver la alimentación deficiente con la baja productividad y la falta de iniciativa? (b) ¿Tiene algo que ver ésta con la falta de inversiones en educación?

(c) ¿Cuáles son las consecuencias de la falta de ahorro? (d) ¿Por qué no hay ahorro?

(e) ¿Qué tipo de formación e información recibirán los habitantes de la RB en la escuela (los pocos que acudan)? (f) ¿Dónde estudiarán los hijos de los ricos?

(g) ¿Qué tipo de formación recogerán los habitantes de la RB a través de sus televisores? (h) ¿En la RB entra más dinero del que sale, o sale más del que entra? ¿Por qué crees eso?

(i) ¿Qué hará la empresa L & L con sus beneficios?

(j) ¿Cómo serán los impuestos en RB? ¿A qué se dedicarán? (k) ¿Cómo deberían ser? ¿A qué se deberían dedicar?

(l) ¿Dónde invertirá sus beneficios L & L?

(m) ¿La RB recibirá ayuda externa, o se puede decir que es más bien el exterior quien recibe ayuda de la RB? ¿Por qué?

(n) Si te nombraran presidente de la República de Bananalandia, ¿qué política económica aplicarías en beneficio de tu país? ¿Y si lo que te interesa es sólo tu propio beneficio?

(ñ) Para aplicar las políticas que propones en (k) y en (n), ¿contra qué te tendrías que enfrentar?

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Área o materia Etapa Objetivo Área de interés Materiales Tiempo