146 El autor es catedrático para teología sistemática y social en la Universidad de Heidelberg, Alemania. 147 HEINSOHN G. y STEIGER, O: Eigentum, Zins, Geld – Ungelöste Rätsel der Wirtschaftswissenschaft [La
propiedad, el rédito, el dinero – enigmas sin resolver de las ciencias económicas], Hamburgo. 1996. Compárese al respecto: DUCHROW, U. y HINKELAMMERT, F.: Leben ist mehr als Kapital. Alternativen zur globalen Diktatur des Eigentums [La vida es más que el capital. Alternativas a la dictadura global de la propiedad]. Oberursel. 2002. Cap.1.
devolver el préstamo, sino también intereses adicionales (“prima de propiedad“, en palabras de los autores). Por el crédito (que en su momento normalmente eran las semillas después de una mala cosecha) había que dar una prenda. Esta garantía solía ser, por lo general, la propia mano de obra y las tierras de la familia. En caso de insolvencia, ésta tenía la consecuencia que todos los miembros de la familia tendrían que trabajar como esclavos y/o perdían sus tierras. De este modo, los acreedores ricos podían acumular cada vez más tierra, esclavos y dinero.
Se sabe que desde el siglo VII a.C. los profetas –Amós fue el primero de ellos148–
criticaban duramente estos mecanismos mediante los cuales la sociedad se dividía entre los que se empobrecían y los que se enriquecían. En Isaías 5,8 se encuentra la siguiente frase: “Ay de los que juntan casa a casa y añaden hacienda a hacienda hasta ocuparlo todo. ¿Habitaréis vosotros solos en medio de la tierra? “.149 También las
reformas legales del Código de la Alianza (Ex 21-23), del Deuteronomio y del Código Sacerdotal (Lev) proponían mecanismos de cómo Israel podía evitar el peligro de esta nueva forma de economía, por ejemplo, mediante la prohibición del pago de intereses o con una reforma social del sistema prendario (Ex 22,24). Las normas correctivas consistían en la condonación de la deuda y la liberación de los esclavos por endeudamiento cada siete años, esto es, cada año sabático (Dt 15,2) así como la redistribución de las tierras después de 50 años en el año de jubileo (Lev 25).
El argumento clave desde el punto de vista teológico es: La tierra le pertenece a Dios “La tierra no se venderá a perpetuidad, porque la tierra mía es; pues vosotros forasteros y extranjeros sois para conmigo” (Lev 25,23).150 Es decir, los seres
humanos somos arrendatarios en la tierra de Dios. Dios pone a disposición los medios de producción para la vida de todos. Esta argumentación significa que la Biblia condena la elevación de la propiedad privada a algo absoluto y por lo tanto, critica también la comercialización de la tierra. En vez de ello aboga por el derecho de todos al uso de la tierra. Es decir: ¿Uso de la propiedad para vivir? Sí. ¿Uso de la propiedad para tener un valor de cambio para acumular riqueza a costa de los demás? No.
Detrás de esto está la confrontación de dos sistemas económicos opuestos. Uno, es el sistema ”de lo suficiente para todos“. Su ejemplo clásico es la historia del maná (Ex 16, 18). Dios da lo suficiente para todos, si nadie acumula para sí más de lo que necesita. ”Y lo medían por gomer [recipientes en los que se recogía el maná – nota del autor], y no sobró al que había recogido mucho, ni faltó al que había recogido
148 Profeta crítico social de Judá, imperio del sur, que predicaba en el siglo VIII a.C. en Israel, el imperio del Norte. El libro que se le adjudica forma parte de la serie de los doce profetas menores.
149 KESSLER, R.: Staat und Gesellschaft im vorexilischen Juda vom 8. Jahrhundert bis zum Exil [El Estado y la sociedad en Judá antes del exilio desde el siglo. VIII hasta el exilio]. Leiden. 1992.
poco; cada uno recogió conforme a lo que había de comer.” Jesús hace que se pida el pan ’de cada día’. Y rechaza la tentación del diablo de multiplicar las piedras para hacer pan de ellas, y basa su rechazo en la historia del maná.151 Otra historia de
maná es la historia de la alimentación de los 5000 (Mc 6,35 y ss.), donde compartir lo traído por la gente alcanza para todos. Además, otra referencia es Pablo quien invoca la historia del maná (2 Co 8,13-15) para alentar la colecta para los pobres de Jerusalén.
Este enfoque de compartir e igualar es además característico de las comu- nidades primitivas cristianas. Esto se puede ver en la compensación de bienes dentro de la comunidad que se describe en los Hechos de los Apóstoles.152Aquí, el compartir voluntariamente dentro de la comunidad inspirada por el espíritu de Pentecostés, es descrito como una práctica generalizada: “Nadie llamaba suyos a sus bienes, sino que todo era en común entre ellos. Los apóstoles daban testimonio con gran poder de la resurrección del Señor Jesús, (en la versión alemana se usa aquí la palabra ’kyrios’ [Nota del T.)]. Y gozaban todos de gran simpatía. No había entre ellos ningún necesitado ... “ (2,44 sig.; 4,32-35). Seguía: ”y se repartía a cada uno según su necesidad“ (V. 35).
Referirse a Jesús con la palabra de ‘kyrios’ hace referencia a un aspecto importante que se aplica a todos los escritos del Nuevo Testamento: Aquí se presenta una alternativa al Imperio Romano. El título de kyrios estuvo reservado al Emperador. Y el derecho romano había convertido la concepción greco-helenística de la propiedad en algo legalmente absoluto. Esto encuentra su expresión en la palabra griega para el padre del hogar, para el dueño de la tierra, de la casa, de la mujer, de los hijos, de los esclavos y de los animales: despotes. En latín se llama dominus y la propiedad misma se llama: dominium, es decir, dominio. Más tarde, esto fue resumido en las siguientes palabras:”Dominium est jus utendi et abutendi re sua, quatenus juris ratio patitur“ [El dominio es el derecho de usar una cosa y de abusar de ella/consumirla/destruirla en la medida en la que esto sea compatible con la ratio legis, es decir, la lógica de la ley].153
La historiadora india Uma Chakravarti describe en su ponencia titulada »Can Dalit/Buddhist Culture be an Anti-Capitalist Resource?« (¿Puede la cultura
151 Mt 4,4 remite a Dt 8, donde la historia del maná en contra de la multiplicación de la riqueza y la confianza en ella se interpreta de una manera nueva.
152 Cf. SCHOTTROFF, Luise y STEGEMANN, Wolfgang: Jesus von Nazareth - Hoffnung der Armen [Jesús de Nazareth, esperanza de los pobres]. Kohlhammer, Stuttgart. 1981. pp. 143-153.
153 No se sabe de qué fuente viene esta frase. Es probable que se trata de un dicho erudito de la Edad Media. Lo decisivo es que en todos los derechos civiles de la Época Moderna, se convierte en algo fundamental (ver abajo). Cf.. BINSWANGER, Hans Christoph: Die Glaubensgemeinschaft der Ökonomen [La comunidad de fe de los economistas]. Gerling Akademie Verlag, Munich. 1998. 128 y ss.
Dalit/budista ser un recurso anti-capitalista?)154el contexto en el cual Buda llegó a
convertirse y a iluminarse de la siguiente manera: entre el siglo VIII y el siglo VI en el norte de la India se empezó a imponer una forma de producción económica que se basaba en la propiedad privada y en el dinero y fue apoyada por el rey. Así, la sociedad empezó a dividirse en los que se empobrecían y en los que se enriquecían. La experiencia de esta pobreza y del sufrimiento que conlleva hicieron que el príncipe, en su conmiseración, dejara atrás todos sus bienes y privilegios para encontrar dentro de la sociedad el camino para superar el sufrimiento. Fue madurando en él la idea de que la pobreza y el sufrimiento son causados por la avaricia, razón por la cual se dedicó a la meditación y dejó atrás todo lo superfluo buscando una salida para ello.
La descripción de este contexto corresponde exactamente al de la Biblia hebrea. Con eso constatamos el hecho histórico asombroso que tanto el judaísmo, como Jesús que se basa en él por una parte, y el budismo por otra parte empezaron a adquirir sus características básicas en el mismo contexto. Éste es precisamente el de la aparición de la economía de propiedad y el dinero, es decir, la forma precursora del capitalismo de la época moderna.
También el filósofo griego Aristóteles (siglo IV antes de nuestra era) observó de manera genial que lo ilimitado del deseo no puede estar relacionado únicamente con el consumo,155porque en algún momento ni siquiera el consumo de lujo más loco
podrá incrementarse. De este modo, llega a la conclusión que el problema básico de la multiplicación desmedida debe estar relacionado con el dinero.156El dinero no se
echa a perder y se puede ir guardando ilimitadamente. Por ese motivo, genera dentro del ser humano el deseo (epithymia) de acumular dinero de manera ilimitada. La razón de ello es la ilusión (dokei – 'parece como si fuera') de que uno puede comprar víveres sin límite y, por lo tanto, la vida eterna. Esto significa que detrás de este afán por acumular cada vez más, está la incapacidad de aceptar eventualmente la propia muerte y los límites de uno mismo en tanto que ser físico necesitado. Sin embargo, continúa Aristóteles, que aquél que lucha por multiplicar el dinero de manera ilimitada, destruye la comunidad y por ende destruye su propia vida, misma que depende - precisamente por sus necesidades - de la comunidad. Aquí ya predomina la idea de que un sistema económico que tiene como objetivo la acumulación de
154 2005, sin publicar. Cf. también CHAKRAVARTI, Uma: The Social Dimensions of Early Buddhism in India [Las dimensiones sociales del budismo temprano en la India]. Oxford University Press, Delhi. 1987. 155 Cf. ARISTOTELES: Politik Buch I. Kap. 8-13 [Política Libro I, Cap.8-13].
156 Cf. DUCHROW, Ulrich: Alternativen zur kapitalistischen Weltwirtschaft – Biblische Erinnerung und politische Ansätze zur Überwindung einer lebensbedrohenden Ökonomie [Alternativas a la economía mundial capitalista – recuerdo bíblico y enfoques políticos para superar una economía que amenaza la vida]. Gütersloh/Mainz. 19972(1994). 20 ss.
riqueza por parte de unos cuantos, destruye no solamente a los demás, sino también a los mismos que acumulan. Aristóteles exige como contramedida de la polis que intervenga políticamente en la economía (regulación), sobre todo prohibiendo el cobro de intereses y los monopolios, y exigiendo educación para los ciudadanos.
Cuando aparece por primera vez la economía de réditos y de dinero encontramos en diferentes contextos culturales de la antigüedad fuentes de resistencia y de enfoques alternativos: crítica profética y derecho sustentados en la fe en Yahvé, experimentan como fuerza de liberación y solidaridad, espiritualidad de la empatía al compartir los bienes de Dios y al superar la avaricia; una política y ética guiadas por la razón.