Los arquitectos no sabemos, y de hecho ninguna persona puede saber suficientemente, acerca de las ramificaciones múltiples del amplio campo de la planificación social y física, para que podamos cargar con el total, o aún con las principales responsabilidades. Thomas Sharp
Los cuatro episodios sobre los que nos hemos detenido fueron expresamente elegidos para poner en resalto esta historia paralela, y generalmente poco entrevista, de los esfuerzos de la Arquitectura para resistir en su especificidad los avances del Urbanismo en la transformación de la ciudades. Sus participaciones nos permitieron iluminar el debate a lo largo de estas dos décadas sobre la enseñanza de esta nueva disciplina en la carrera de Arquitectura, y sobre las posibilidades de intervenir en tres problemáticas urbanas cruciales: los nuevos escenarios para la recreación programada de las multitudes, la coordinación de los sistemas de transporte y los nuevos espacios para la vida cívica. Su posición fue clara: el arquitecto debía ser un colaborador fundamental en las intervenciones urbanísticas interpretando desde el arte los desafíos de la vida contemporánea mediante la concepción de construcciones singulares que, articuladas con un redefinido entramado circulatorio, proveyeran de los escenarios para la sociabilidad, el intercambio y la representación.
A principios de los ’50 De Lorenzi no estaba más tan solo. El fracaso de la profesionalización del Urbanismo capturado por los arquitectos que -al imprimirle en algunos casos un sesgo formalista extremo- contribuyeron desde otro ángulo a propiciar la fragilidad de la nueva disciplina y su disgregación en la metodología abstracta y autónoma de la Planificación, volvió a poner en consideración este perfil de modesto colaborador. Thomas Sharp fue un vocero elocuente de esta posición. En su conferencia en el VIII Congreso Panamericano de Arquitectos de 1952 hizo un llamado a abandonar las pretensiones de experto y recuperar la posición discreta y modesta del artista creador, aceptando un pequeño rol en la localización y proyecto de los grandes edificios -“trabajo noble y ampliamente suficiente en si”- que de ninguna manera necesitaba sustentarse en los estándares objetivos y en los procedimientos técnicos complejos del Urbanismo o la Planificación, sino en la sabiduría de la tradición arquitectónica y su sensibilidad a la individualidad del sitio y a las tradiciones de vida del lugar. “Quizás nuestra única función profesional sea la de aconsejar sobre la obligación práctica de las decisiones sobre asuntos sociales tomadas por el gobierno a nombre del pueblo que representa, poniendo estas decisiones a efecto con toda la habilidad que poseamos con el objeto de crear un modo y ambiente para vivir prudente, eficiente y, si es posible, bello”.36
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1 Noemí Adagio“El arquitecto frente al fenómeno urbano”, presentado en Seminario Internacional Vaquerías, setiembre 1996 y publicado por el IDEHAB; La Plata.
2 Rigotti, Ana María. “Many plans, the plan. Practices on Argentine Cities around 1900” en Architectural Culture around 1900, U. T. Di Tella, Buenos Aires, 2003.
3 Benedetto Gravagnuolo, La progettazione urbana in Europa 1750-1960, Laterza e Figli, 1991 (5-7).
4 Seguiendo a David N. Livingstone en The Geographical Tradition, Cambridge, Blackwell Publishers, 1996, elegimos la categoría detradiciónpara reconocer e incluir los perímetros cambiantes de una práctica en el tiempo que incluye dos vertientes ya presentes en el Quattrocentoitaliano: la formalización de recintos abiertos y el diseño de un sistema primario de calles y plazas.
5 Ésta fue la posición defendida en principio por Ángel Guido, director de la revista Arquitectura de la recientemente creada Sociedad de Arquitectos de Rosario. Desde sus editoriales resistió los reclamos de un Plan Regulador (por la “grandiosidad” del instrumento técnico, la multiplicidad de problemas a abarcar y la falta de expertos nacionales), proponiendo a cambio una estrategia más acorde con los modos de intervención de los arquitectos: el concurso de anteproyectos sobre problemas específicos Sin embargo no dudó en formar parte del equipo contratado en forma directa para la ejecución del Plan Regulador de Rosario, usando para este tipo de tareas su título de ingeniero.
6 Los delegados en Rosario fueron Juan Durand, los hermanos Micheletti, Guido y De Lorenzi.
7 En este caso De Lorenzi tuvo una actuación comprometida. Decidida la contratación directa, envió una carta a la SCA
denunciando el hecho y ésta se negó a nominar un jurado para la aprobación final del plan que hubiera supuesto poco más que un aval a lo actuado, distorsionando el sentido de competencia entre posiciones artísticas variadas que daba sentido a los concursos.
8 International Congress of Architectural Education, (del 28 de julio al 2 de agosto 1924) Londres, RIBA, 1925.
9 Raúl E. Fitte “Planes de estudio de Arquitectura. Resumen de programas de algunas Escuelas de Europa” Revista del Centro de Estudiantes de Ingeniería N° 276, Buenos Aires junio 1925, pp. 5-11.
10 Ermete De Lorenzi, Segundo informe a la Comisión de Planes de Estudio de la FCM del Litoral, 17 diciembre de 1932. FDDL 0261.
11 René Karman se oponía. Consideraba la grand composition como un estadio reservado a los más talentosos, que predisponía a “una bella retórica sobre temas más ideales que reales”. Así fue que el Plan finalmente presentado por la SCA lo sustituyó la realización de un “legajo completo y pliego de condiciones para una supuesta licitación”, incorporando dos cursos de por Urbanismo para competir con ventajas en este nuevo mercado con las otras profesiones afines.
12 Esta participación y las publicaciones en que dio a conocer sus ideas fueron desarrolladas en A. M. Rigotti “Un plan de estudios para la carrera de Arquitectura construcción”en Ermete De Lorenzi: ideas, lecturas, obras, inventos, UNR editora, Rosario 2003.
13 Se trataba de la primera y todavía única cátedra del país que desde 1929 se dictaba simultáneamente para las carreras de Ingeniería, y Arquitectura en Rosario. Recién en 1933 se incorporó –con el mismo programa y profesor- en la Escuela de Arquitectura de la UBA.
14 Esta postura la había sostenido como ponencia en el III Congreso Panamericano de 1927. Ver Carta de Alberto Coni Molina del 7 de octubre 1932y Ermete De Lorenzi, Primer Informe a la Comisión de Planes de Estudio de la FCM del Litoral, 29 noviembre de 1932, FDDL 0261.
15 E. De Lorenzi, Segundo informe…op. cit. El vínculo entre urbanismo y arte de trazar jardines debe rastrearse en las precisiones de Marc Antoine Laugier en su Essai sur l’architecturede1753 sosteniendo que la ciudad debía ser considerada como un bosque y cuya belleza derivaría del número, ancho y alineamiento de los senderos-calles, y la forma y diseño de los carrefours-plazas, según los preceptos de este arte signado por la sabia combinación de orden y fantasía, simetría y variedad, incorporando las aperturas, largas perspectivas y atravesamientos.
17 Este énfasis tuvo una tradición duradera a través de la figura de Mauricio Cravotto quien propuso la distinción entre Urbanología como nueva disciplina sustentada en la conjunción de distintas ciencias y técnicas, y la Urbanística como gran composición. 18 Esta nota, junto a otras iniciativas tendientes a ampliar los cursos de la Escuela de Bellas Artes incorporando la carrera de
Artesanos de Artes Plásticas anexa, fueron publicadas por el autor en mayo de 1944. 19 La redactó en enero de 1970 para la Sección de Arquitectura de la Universidad del Plata.
20 Della Paolera, Farengo y Guido,Plan Regulador y de Extensión, Municipalidad de Rosario, 1935.
21 El parkwayfue explorado por F. L.Olmsted y C. Vaux por la inadecuación del gran parque a la creciente extensión de la planta urbana; no sólo proveían de belleza escénica a las grandes vías de comunicación, sino que debían oficiar como lugar de recreo a las poblaciones cercanas. La costanera, en cambio, derivaba de una visión estrictamente recreativa, siendo las de Montecarlo, Niza, San Remo y Budapest las más difundidas como modelos.
22 Una primera actuación reconocida fue la nivelación de la pista del hipódromo del Parque Independencia en marzo de 1920, ocasión en que José Gerbino estuvo a cargo del proyecto de las tribunas populares. En octubre de 1923 realizó un proyecto de urbanización para un terreno triangular entre el arroyo Ludueña y el actual Bv. Rondeau, que por su excepcionalidad -calles con un rumbo diagonal, manzanas estrechas y donación de las tierras irregulares para un parquización a cargo del municipio- le valió ser frecuentemente mencionado en los debates del Concejo Deliberante. Probablemente fue el autor de un segundo proyecto concéntrico con diagonales en tela de araña del parque Casas en 1925. En 1932, como concejal radical, haciendo referencia a lo normado por los manuales de Urbanismo y a “su experiencia europea” (que hasta era motivo de mofa en los periódicos y refería a cursos que habría realizado en Paris en 1930), presentó un proyecto para la creación de una reserva de parques boscosos y espacios libres en las terrenos bajos de las cuencas de los arroyos Ludueña y Saladillo. También fue autor del anteproyecto para una nueva ordenanza de urbanización que desarrollaba en treinta artículos criterios de buen diseño alternativos a la cuadrícula tradicional.
23 Vinculado a una política explícita de expansión cultural norteamericana, el Rotary Club había sido fundado en Rosario en 1922 y rápidamente supo demostrar la productividad de su “preocupación comunitaria” participando activamente en los debates urbanísticos que conmocionaban el medio local. Incluso promovió algunos proyectos: el Parque Público La Florida (1928), la costanera norte y la visita y exposición de Werner Hegemann, un premio de Arquitectura y el apoyo al concurso de viviendas obreras del Instituto Social de la UNL en 1934, la construcción de una estación fluvial (1938) y una propuesta para la urbanización del barrio Pichincha nuevamente de Devoto y De Lorenzi a la que nos referimos en el próximo título. Ver Bodas de Oro del Rotary, Rotary Club Rosario, 1955. Ofrecía un ámbito propicio para la legitimación social de los jóvenes
profesionales que usufructuaron varios implicados en cuestiones urbanísticas Devoto, Buchanan y De Lorenzi (secretario entre 1934/5 y bastonero en 1936), Guido, H. Hernández Larguía, el ingeniero Laporte decano de la FCM y Alberto Montes autor del Plan Rosario de 1951.
24 Publicada en El Constructor Rosarinode enero de 1929.
25 Hasta el momento se habían difundido dos proyectos detallados: el parque metropolitano de 70 Km. vinculando la Capital Federal con el Tigre de Carrasco de 1924: un parkwaysobre la costa baja con una sucesión de motivos y equipamientos diversos en coincidencia con las estaciones ferroviarias existentes para hacerlos accesibles a “todas las clases”, y el proyecto de J. N. Forestier donde ensayó un paisajismo mediterráneo que fuera rechazado por su frialdad.
26 El proyecto fue publicado en parte en El Constructor Rosarinode enero de 1931. Noemí Adagio refirió a sus características subrayando su ejemplaridad respecto a la perspectiva arquitectónica sobre la ciudad en La formación de un pensamiento
sobre la ciudad y la vivienda, II Taller de Historia Urbana, 1993 inédito.
27 En la mencionada propuesta de 1970 es uno de los tres pilares del ciclo artístico, complementario al estrictamente
arquitectónico, sustentando en tres proyectos: un jardín, una decoración y un monumento presentado en maqueta de barro o yeso.
28 Tony Garnier, Une cité industrielle. Étude pour une construction des villes,Ed. s/d, 1917. Como sabemos, en las viviendas exploró los paramentos lisos sin cornisas adecuados para el encofrado de los tabiques de hormigón; en la Sala para la Asamblea, los grandes voladizos y horizontales; la grilla inmaterial en la estación de trenes; variaciones escalonadas de las
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cúpulas y las bóvedas en los hangares para las industrias; y el contrapunto entre la verticalidad de las columnas y la horizontalidad de las vigas de los pórticos, ocultando unos u otros por la disposición de la envolvente en la Sala para las Exposiciones Temporarias.
29 El proyecto comprendía una Playa y Estación de Camiones para la zona norte, un estacionamiento para autos próxima a la Estación Rosario Norte del FCCA, la Estación Terminal del Norte para ómnibus “vinculando el riel al motor”, una plaza y la reestructuración vial con una diagonal en línea con el túnel Celedonio Escalada que se ensanchaba a 30m, una avenida conectando las avenidas Francia y Aristóbulo del Valle, y tres fracciones (en celeste en el original) para ser revendida para su construcción según criterios modernos. En los considerando de la ordenanza Devoto señala como objetivos: encauzar y descongestionar el tráfico intenso de vehículos sorteando los pasos a nivel, demoler y hacer desaparecer el barrio que fue de los prostíbulos “incapacitado para atraer el interés de la vida familiar, generador de conventillos y asilo del vicio y la corrupción”, suplantando las viejas construcciones por una edificación moderna y ofreciendo a la densa población de ese barrio (cómo permanecería es un misterio) los beneficios del aire, luz y tranquilidad, valorizando el barrio y haciendo desaparecer las prevenciones por su “tan mala fama”. Texto del proyecto de ordenanza del 30 de mayo 1939 archivado con un plan de financiación y los informes positivos de los directores de las distintas dependencias municipales y de consultores jurídicos en Exp. 23642-C-1939, aprobada como Ordenanza 173/39 de la Municipalidad de Rosario. Su justificación fue publicitada en una serie de artículos del mismo Devoto en La Capitalde los días 25, 38 y 29 de julio y 4 y 10 de agosto de 1939. La intervención suponía una ampliación de la ingerencia del Municipio expropiando grandes superficies y construyendo instalaciones que usufructuarían las empresas privadas de transporte, en la que no es nuestro objetivo avanzar ahora.
30 Los errores de la traza de Devoto por la multiplicación de los conflictos y cruces en “un laberinto contumaz” –descartada apenas unos años mas tarde- fueron desarrolladas por el ingeniero José Fascella en “Problemas viales de Rosario. Estudio crítico del proyecto de estación municipal de ómnibus interurbanos”Edilicia julio 1943.
31 La documentación en C-189y P-072 del FDDL.
32 Del texto del discurso de Ermete De Lorenzi ocasión de otorgarse el 21 de octubre de 1934 el premio de Arquitectura instituido por el Rotary Club a propuesta suya. FDDL 0284.
33 Siegfried Giedion El presente eterno: los comienzos de la arquitectura, Madrid, Ed. Alianza, 1981 (494-5). 34 Las bases, programas sintetizados en gráficos y prefiguraciones volumétricas fueron publicados junto a los premios y
menciones en Tribunales de Justicia, Revista de Arquitectura Nº 335,Enero 1949, Palacio Legislativo: Revista de Arquitectura Nº 337marzo 1949 y Palacio de Gobierno: Revista de Arquitectura Nº 339,mayo 1949.
35 De Lorenzi y su estudio lo incorporarán como tema en el anteproyecto para Instituto Geográfico Militar, por el que reciben una mención. Ver Revista de Arquitectura Nº 351, marzo 1950, pero reduciendo su potencialidad expresiva al plantearlo como mera continuidad de un planteo en placa.