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La urgencia de la hora presente, 13:11–

In document COMENTARIO BÍBLICO DE ROMANOS (página 193-196)

VI. LA CONDUCTA DIARIA DEL HOMBRE JUSTIFICADO, 12:1–15:

6. La urgencia de la hora presente, 13:11–

Pablo ahora ubica la obediencia del creyente en el contexto escatológico. Bruce sugiere que los eventos de los años 64 y 66 d. de J.C., el comienzo de la persecución imperial de cristianos y la rebelión judía con las consecuencias para la nación judía que Jesús había previsto en Marcos 13 y Mateo 24, ya estaban arrojando su sombra en anticipación de los acontecimientos mismos. ¿Serán los precursores del desenlace escatológico que el Apóstol describe en 2 Tesalonicenses 1–2? Para el creyente la inminencia del retorno de su Señor da un gran sentido de urgencia a su obediencia.

Semillero homilético

Debemos pagar las deudas

13:8-14 I. Hay deudas que hay que pagar (13:6-8). 1. Deudas públicas (vv. 6, 7).

2. Deudas privadas (v. 8).

II. Hay una deuda que nunca podremos pagar en su totalidad (vv. 9-14).

1. ¿Quién es el deudor? Cada creyente. 2. ¿Quién es el acreedor? (vv. 8-10).

El versículo 11 empieza con una frase de dos palabras cuyo sentido es incompleto: ―Y esto‖ (RVR-1960). Hay dos maneras de entender la frase. Podemos suplir un verbo como ha hecho la RVA: Y haced esto (Así también NVI y BLA). O se puede entender que la frase es una especie de recapitulación de lo anterior. Por ejemplo, DHH traduce ―En todo esto‖. El término ―esto‖ puede referirse a lo que Pablo acaba de decir en 13:8–10, pero probablemente abarca todo lo que ha dicho en 12:1–13:10.

La palabra tiempo representa el término griego kair 2540

(para otros ejemplos en Romanos, ver 3:16; 5:6; 9:9; 11:5). Aquí el sentido distintivo de tiempo propicio para algo parece apropiado. Pablo da por sentado que ellos entienden que con la venida de Cristo el tiempo del cumplimiento ha llegado y deben vivir acorde con este momento trascendente de la historia. El término ―ya‖ da un sentido especial de urgencia a la exhortación. No es hora para estar dormido. El sueño es una metáfora vívida para un estado de estupor que es el opuesto a la disposición a hacer frente a una crisis (comp. Ef. 5:14 y 1 Tes. 5:6–8).

Es claro que salvación en este versículo se refiere a la consumación de nuestra salvación al volver Cristo, la adopción que estamos esperando, ―la redención de nuestro cuerpo‖ (8:23). Al decir que la salvación está más cercana que cuando ellos habían creído, Pablo no está afirmando necesariamente que él esperaba la segunda venida de manera inmediata. Es una manera de reconocer que para todo creyente en todas las épocas de la historia cada día nos acerca más al gran día. El creyente siempre vive en el borde de la historia. El Señor siempre está cerca (Fil. 4:5), a la puerta (Stg. 5:9). La esperanza del evento final siempre es una motivación a la fidelidad (Fil. 4:4–7; 1 Tes. 5:1–11; Heb. 10:24, 25; Stg. 5:7–11). El comentario de Brunner ilumina el pasaje. El futuro del creyente no es algo remoto, algo que se vislumbra lejos en el horizonte de la historia, ―es el futuro del Señor, y este futuro ya está en el proceso de hacerse realidad‖. Agrega Brunner, ―de hecho, la fe es nada más que vivir a la luz de lo que ha de venir‖.

Todo el versículo 12 se caracteriza por el uso metafórico de noche y día, tinieblas y luz; la referencia a despertarse del sueño del versículo anterior nos ha preparado para estas figuras que son comunes en la Biblia y en los textos de Qumrán. Es claro que la noche se refiere a la edad presente y el día se refiere a la edad venidera. La noche casi se ha terminado y el día se avecina. Otra vez es necesario señalar que Pablo no quería decir necesariamente que la venida de Cristo era inmediata. Cranfield cita un comentario de Calvino sobre 1 Pedro 4:7 que es pertinente: ―Desde el tiempo cuando Cristo apareció, no hay otra cosa para los fieles sino siempre estar mirando hacia adelante a su segunda venida con mente alerta‖. La ilustración de Hunter es genial: ―Los cristianos son

semejantes a gentes que viven en algún valle alpino; allá en la altura, la montaña viste el oro de la mañana; y aunque abajo la oscuridad se demora aún, los primeros rayos del día han iluminado sus rostros‖.

La metáfora de quitarse y ponerse ropa como referencia a eliminar los vicios de la vida previa y desarrollar las virtudes propias de la vida nueva es frecuente en el NT (Ef.

RVR-1960 Revisión de 1960 de Reina-Valera. RVA Versión Reina-Valera Actualizada. NVI Nueva Versión Internacional. BLA Biblia de las Américas. DHH Dios Habla Hoy.

4:22–25; Col. 3:8–15). Se ha sugerido que puede haber formado parte de la tradición catequística de la iglesia temprana. Sin embargo, la figura es muy obvia y se usaba en ambientes helénicos y judíos. Por lo tanto, su uso por parte de diferentes autores bíblicos no dependía necesariamente de una tradición catequística común. El creyente ha de desvestirse de las obras de las tinieblas, las obras que pertenecen a y son características de las tinieblas. Posiblemente hay una alusión a que se hacen de noche en la oscuridad (comp. Juan 3:20, 21).

Por contraste, el creyente ha de vestirse de las armas de la luz. Quizás el lector estaba esperando ―las obras de la luz‖, aunque en un pasaje semejante Pablo contrasta ―las obras de la carne‖ con ―el fruto del Espíritu‖ (Gál. 5:19–24). La palabra traducida armas es la misma que en Romanos 6:13 se traduce ―instrumentos‖. Puede tener el sentido de ―armas‖ o de ―herramientas‖. El consenso de traductores y comentaristas es que aquí significa ―armas‖ o ―armadura‖. La vida cristiana no es un sueño, sino una lucha (Denney). Por lo tanto, el creyente debe vestirse de la armadura apropiada para esta lucha.

A veces se ha sugerido que el contraste entre noche y día indica que Pablo está pensando en desvestirse de la ropa que se ha usado para dormir durante la noche y vestirse de ropa apropiada para las actividades del día. Sin embargo, esto no es probable ya que la evidencia demuestra que en el primer siglo la gente comúnmente no tenía ropa especial para dormir. Antes de dormirse, simplemente quitaban algo de la ropa que usaban de día. Lo que significa el acto de despojarse de las obras de las tinieblas y vestirse de las armas de la luz se explicará en los dos versículos siguientes.

El uso del acto de andar (v. 13) para referirse a la conducta cristiana es frecuente en el NT y Pablo lo ha usado ya dos veces en Romanos (6:4 y 8:4). La metáfora sirve para enfatizar el progreso más bien constante que espectacular de esta vida. Se refiere a la manera de vivir (―Vivamos‖, NVI), actuar (―Actuemos‖, DHH). Los creyentes deben vivir ―como en pleno día‖ (BC, DHH, BJ) o ―como a la luz del día‖. Su conducta debe estar de acuerdo con los principios de la nueva edad que empezó con la venida de Jesús. El término traducido ―decentemente‖ (―decorosamente‖, BC) originalmente se refería a la apariencia exterior, lo que era elegante, pero llegó a tener un sentido metafórico, lo que se consideraba decente, apropiado, presentable. En el NT se usa en 1 Tesalonicenses 4:12 en un sentido muy semejante y en 1 Corintios 14:40 para describir lo que es apropiado en el culto.

La última parte del versículo 13 da ejemplos de las obras de las tinieblas que deben evitarse mediante tres pares de términos en los que el significado de los dos términos de cada par es muy semejante; la semejanza es tan marcada que casi se puede entender cada par como expresando una sola idea. El primer par enfatiza el vicio de la bebida. El segundo término de este par se refiere precisamente a borracheras y el primer término se usaba de fiestas nocturnas alegres y prolongadas donde los participantes bebían hasta la embriaguez. La traducción de la RVA y la RVR-1960 del primer término, glotonerías, no es precisa. Mejor es la traducción de NVI y BLA, ―orgías‖; la traducción de DHH de los dos términos es sugestiva aunque representa una inversión en los sentidos propios de los

BC Versión de José María Bover y Francisco Cantera. BJ Biblia de Jerusalén.

términos griegos, ―borracheras y banquetes ruidosos‖. El uso del plural de las dos palabras puede sugerir frecuencia.

El segundo par de palabras se refiere a pecados sexuales: ni en pecados sexuales y desenfrenos. NVI traduce ―ni en inmoralidad sexual y libertinaje‖. El segundo término se refiere a la lujuria descontrolada. También aquí el uso del plural sugiere la frecuencia de las prácticas.

Mientras los primeros dos pares se refieren a pecados de los sentidos, el tercer par se refiere a pecados del espíritu: ni en peleas y envidia. En lugar de ―peleas‖ NVI tiene ―disensiones‖, DHH, ―discordias‖ y BLA, ―pleitos‖. Es también cierto que muchas veces los pecados asociados a la bebida y al sexo terminan en peleas. Los pecados mencionados aquí nos recuerdan el ambiente pagano en el cual vivían los creyentes y la clase de vida que habían llevado antes de su conversión. Viene al caso recordar la lista tan fea de pecados de 1 Corintios 6:9–11 y la declaración de Pablo: ―Y esto erais algunos de vosotros‖.

El versículo 13 describe lo que significa despojarse de ―las obras de las tinieblas‖ y el versículo 14 describe lo que significa vestirse de ―las armas de luz‖. Vestirse de ―las armas de la luz‖ es vestirse del Señor Jesucristo. Al bautizarse el creyente se ha vestido de Cristo (Gál. 3:27). No obstante esto, el acto de vestirse de Cristo debe repetirse todos los días. Vestirse de Cristo en este sentido significa ―abrazar una y otra vez, en fe y confianza, en lealtad y obediencia a aquel a quien ya pertenecemos‖ (Cranfield). La persona de Cristo por su Espíritu es la armadura que nos ha de defender y capacitar para la vida cristiana.

Además de vestirse de Cristo, el creyente no ha de hacer provisión para satisfacer los malos deseos de la carne. El término carne aquí significa la naturaleza humana

pecaminosa (ver 7:18 y 25 y especialmente 8:3–9). El tiempo que se usa indica la prohibición de una acción en proceso; se podría traducir, ―dejad de hacer provisión para los malos deseos de la carne‖ como refiriéndose a lo que había sido característico de su vida antigua. La expresión ―no hacer provisión para‖ tiene el sentido de ―no pensar en proveer para‖ (BLA) o ―no preocuparse por satisfacer‖ (NVI). El comentario de Foreman citado por Morris capta el sentido. ―No planee para el pecado; no le dé la bienvenida; no le ofrezca ninguna oportunidad. Cierre la puerta en su nariz y no lo tendrá en casa‖.

El cristiano

y sus responsabilidades El cristiano y las autoridades civiles

A veces pensamos que nuestra obediencia a las autoridades civiles está condicionada a nuestro criterio de su idoneidad o falta de ella. La Biblia enseña que el principio de autoridad fue instituido por Dios y que como cristianos debemos respetarlo.

El cristiano y las actividades políticas

La Biblia nos enseña que una de las cosas más importantes en relación con la política es orar por nuestros gobernantes. Esa es una manera práctica y muy importante de participar.

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