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Urgencia y no urgencia frente a triaje estructurado

ESTRUCTURA DE LA TESIS

II. PARTE TEÓRICA

1. URGENCIA Y TRIAJE

1.2.1. Urgencia y no urgencia frente a triaje estructurado

Tal como hemos visto en la definición de urgencia, la impresión del paciente es fundamental a la hora de activar una urgencia médica. El paciente es el que presenta la urgencia y el que solicita atención médica. Este hecho, indiscutible desde cualquier punto de vista, lleva consigo que se generen consultas que no sean realmente urgencias. La subjetividad va a estar muy presente en la decisión tomada por el paciente, siendo misión del profesional diferenciar el “tipo” de urgencia que presenta. Un ejemplo de clasificación de la urgencia inspirada en este pensamiento, lo tenemos en la establecida en Estados Unidos a partir de un consenso entre las

2 Término procedente del inglés que hace referencia al hecho de asignar pacientes a un proceso asistencial concreto, determinado en función de unos criterios más o menos definidos, tras el triaje o una breve valoración médica.

principales sociedades científicas (ABEM, ACEP, CORD, EMRA, RRC-EM & SAEM, 2009, p.10)3:

“Emergencia: paciente que presenta signos o síntomas de una enfermedad o lesión que amenaza la vida con una alta probabilidad de mortalidad si no se practica una intervención inmediata que revierta el compromiso existente en la vía aérea, en la respiración, en el soporte hemodinámico y/o en el estado neurológico.

Urgencia: paciente que presenta signos o síntomas de una enfermedad o lesión que puede progresar en gravedad y complicaciones con una alta probabilidad de aparición de morbilidad si el tratamiento no se inicia rápidamente.

Menos urgente: paciente que presenta signos o síntomas de enfermedad o lesiones que tienen una baja probabilidad de progresión rápida a una enfermedad más grave o al desarrollo de complicaciones”.

Esta clasificación entronca perfectamente con los sistemas de triaje estructurado que diversifican más aún el nivel de urgencia con el fin de racionalizar la asistencia.

Los sistemas de triaje estructurado más usados utilizan una clasificación en cinco niveles (Tabla 1) donde tienen cabida todos los pacientes que acuden solicitando asistencia. Siendo el nivel 1 el paciente “más urgente”, es decir, el que precisa intervenciones inmediatas de soporte vital y el nivel 5 el paciente “menos urgente”, que es aquella consulta por problemas menores o no urgentes o que no van a requerir intervención alguna. Este enfoque deja de considerar la pertinencia o no de la urgencia y pasa a racionalizar su asistencia (Fitzgerald et al., 2010).

1.3.TRIAJE

El término “triaje” procede del vocablo francés “triage” Esta palabra, en la actualidad, no tiene entrada en el diccionario de la Real Academia Española (RAE, 2001). Sin embargo, en otras lenguas, como el catalán, ha sido definida como “clasificar personas accidentadas o enfermas de acuerdo con la gravedad de las lesiones o su padecimiento, la prioridad con la que deben ser atendidas y la disponibilidad asistencial disponible" (Enciclopedia Catalana, 2014). También ha sido recogida en el Diccionario de Términos Médicos (DTM) como sinónimo de priorización (Real Academia Nacional de Medicina, 2012), y su uso ha sido aceptado de forma generalizada en el ámbito médico. Aunque algunos autores no recomiendan su escritura en cursiva, puesto que no se trata de un término de otra lengua y, además, su grafía y pronunciación se han adaptado plenamente al castellano (Poch, 2014), en esta obra se seguirá escribiendo en cursiva.

Para comprender el concepto de triaje, Iserson & Moskop (2007) se plantean diferenciar tres actividades que comparten el fin común de distribuir recursos entre personas necesitadas, dichas actividades son: la asignación, el racionamiento y el

triaje.

Cuando hablamos de asignación estamos utilizando un concepto amplio de distribución, dando a entender que todos los solicitantes van a poder acceder a los recursos que precisen. Hace referencia a la distribución de recursos médicos y no médicos y no contempla en ningún momento la existencia de recursos disponibles limitados. Por ejemplo, sería como el proceso de asignar butaca en un supuesto teatro con capacidad ilimitada. Sin embargo, este no suele ser caso, y los médicos de urgencias presentan graves problemas éticos y morales cuando tienen que elegir qué paciente se va a beneficiar de una disponibilidad limitada de recursos (Pauls, LeBlanc & Campbell, 2002).

Si por el contrario los recursos son limitados pero se van a distribuir por igual a todos los solicitantes, estaríamos hablando de racionamiento. Es un término más restrictivo, en este caso la distribución de recursos se realiza en un entorno de clara limitación y se aplica una norma o regla para efectuarla. Lleva implícita la premisa de que nadie conseguirá satisfacer plenamente sus necesidades. Es propia de épocas de carestía y limitaciones, como ocurre durante las guerras con los alimentos de primera necesidad. La principal objeción ética al racionamiento es que los médicos, como tales, deben fidelidad a sus pacientes, sin importar el costo y sin poder de dejar de asistir a un paciente necesitado (Brody, 2012).

Por último, cuando hablamos de triaje, nos referimos a una situación diferente. Como en los casos anteriores, los recursos disponibles son limitados; pero a diferencia de lo ocurre en el racionamiento, las demandas de los solicitantes son distintas, tanto en calidad como en cantidad, es decir, hay que distribuir una serie de prestaciones limitadas de forma individualizada, atendiendo a las necesidades particulares de los pacientes y manteniendo los principios de equidad y justicia. Se hace necesario introducir un plan, regla o sistema para poder distribuir los recursos en función de una variable que represente un bien o fin admitido por

todos. Por ejemplo, establecer un algoritmo de toma de decisiones que identifique y dé prioridad a la asistencia de los pacientes con procesos más graves y más urgentes, frente a pacientes con procesos menos graves y menos urgentes (Wuerz, Milne, Eitel, Travers & Gilboy, 2000).

Una vez desarrollado el concepto de triaje, Iserson & Moskop (2007) se plantearon cuáles son las condiciones que lo hacen posible y encontraron las siguientes: un problema asistencial, el profesional que realiza el triaje y el sistema de triaje que se emplea.