1.3. Escasez y margen decreciente
1.3.3. Utilidad, precio de mercado y alienación
En las paradojas no resueltas por los doctores escolásticos españoles, encontramos el origen de la distinción entre valor y precio adoptada por Turgot. Tanto para aquéllos como para éste, el precio es el omnibus valeret o
communiter fungi equivalente a una suma de dinero fijada en los currens
intercambios del mercado. Tanto para unos como para otro, la utilidad es idoneidad de las cosas para lograr cierto fin. El precio, es una medida de intercambio acordada por los currens intercambiantes. La visión matemática del
economics’ imperialism inaugurada por Gossen y Jevons identificó valor y
precio.
Si bien cualquier cosa tiene calidades inherentes que influyen en su valor, “la palabra valor, dice el economics’ imperialism, en tanto pueda usarse correctamente, expresa simplemente la circunstancia de su intercambio en una
cierta relación por alguna otra sustancia”200. El intercambio, agrega, tiene lugar hasta cuando cualquier cantidad adicional de mercancía intercambiada a la
misma tasa, deja de aportar utilidad a los intercambiantes201: “lo que estoy dispuesto a dar coincidirá con lo que me veo obligado a dar, y la diferencia de satisfacción que me produce un poco más o un poco menos de un bien que yo consuma será idéntica a la diferencia de cualquier otro consumidor de esa mercancía”202. Con esta visión se ampliaba aún más el radio de acción de la ley
del decrecimiento de Gossen.
Ciertamente, aunque el economics’ imperialism sea incapaz de explicarlo debido a su creencia en la inevitabilidad de la producción, previo al intercambio existen diversos procesos productivos, derivados de la especialización de los intercambiantes. De este modo, “una persona fácilmente puede tener mucho de
199 K
IRZNER, I., Creatividad, capitalismo y justicia distributiva, Folio, Madrid, 1989, 69. 200 JEVONS, W., op. cit., p. 120.
201 Cfr. Ibid., p. 134. 202 W
una cosa, digamos lana, que al utilizarla en todo lo que puede ser usada, tiene una utilidad marginal baja en cada uso; y al mismo tiempo puede tener muy poco de alguna otra cosa, digamos madera, cuya utilidad marginal es muy alta. Entretanto algunos de sus vecinos pueden tener una gran necesidad de lana, y menos de madera que ellos intercambiarían a buena cuenta”203. La utilidad marginal de la madera y de la lana será baja o alta para cada parte porque, según
la ley del decrecimiento, la abundancia de una u otra hace disminuir su utilidad,
mientras su escasez la aumenta.
Sentado lo anterior, el economics’ imperialism pretendió establecer el
quantum que debe producirse para obtener determinados ingresos. En otros
términos, lo precios o tasas de intercambio que ocurrirán en el mercado204. Para los escolásticos era algo imposible porque dependía de muchas cosas. Igualmente imposible era para Adam Smith porque en el gran tablero de la
sociedad humana cada una de las piezas posee su propio impulso. Para las
matemáticas del economics’ imperialism resultó algo simple: determínese el
quantum de producto total intercambiado, en el punto en que una unidad
adicional del mismo deja de agregar utilidad a las partes que intercambian205. Esto es, el quantum al que la utilidad de cada intercambiante, derivada de una unidad adicional de lo que se intercambia, es idéntica para ambos.
El análisis se refirió inicialmente al intercambio indirecto, suponiendo conocidos los futuros precios del mercado206. Como recaía en el problema insoluble del quantum de utilidad207, se dio un rodeo suponiendo, además del precio de mercado, un intercambio directo que sustituye bienes entre sí208. En el primer acercamiento, formulado por Marshall, se dice que la producción para el intercambio estará determinada por el ingreso que el productor espera o calcula derivar de la producción o venta. Esto, a su vez, “dependerá de los precios que el consumidor pagará”209. En consecuencia, prodúzcase en una cantidad tal que
203 M
ARSHALL, A., op. cit., p. 118.
204 Sobre su exposición matemática, aunque sin la notación propia de esta ciencia, cfr. Ibid., pp. 139-319. En términos de Tomás de Aquino la pretensión es progresar en la ciencia “non profecisset quantum ad numerum scitorum, sed quantum ad modum sciendi, quia quae sciebat intellectualiter, scivisset postmodum per experimentum”, que es como conocía el hombre antes del desorden original causante de su ignorancia y, con ella, del rendimiento marginal decreciente,
S. Th., I q. 94, a. 3, ad 3.
205 Cfr. J
EVONS, W., op. cit., p. 134. 206 Cfr. M
ARSHALL, A., op. cit., pp. 92-93.
207 Cfr. HICKS, J. R., Valor y capital, ed. cit., pp. 3-4. 208 Cfr. Ibid., pp. 5-8.
209 M
el quantum del precio pagado por una unidad adicional de producto, sea idéntico al costo de producirla210.
En el segundo acercamiento debido a Hicks211, subyace la idea de por que
comprar es el fin de la venta. La compraventa o intercambio indirecto puede
verse como intercambio directo de dos quantum de bienes: uno al que se renuncia, y otro que se adquiere. El precio que supone conocer, expresa la tasa a la que se sustituyen tales bienes en el mercado. Supone, además, que los recursos para obtener tales bienes están dados en cantidades fijas212, de tal modo que entre ellos existe determinada y fatal tasa marginal de sustitución: adquirir
cierto quantum del uno, implica renunciar a cierto quantum del otro213. Sobre estos supuestos termina explicando el intercambio: está dado por la identidad de la tasa marginal de sustitución entre los bienes considerados, y la relación que guardan entre sí sus precios de mercado214.
Los supuestos de estas explicaciones son insostenibles215. De una parte, el precio no es el currens del mercado, sino que está supuesto según intercambios pasados216. Como enseñaron los escolásticos217, lo atisbó el derecho romano218 y lo demuestra la teoría económica219, el precio currens del mercado está determinado por el quantum de producto para intercambiar y por la utilidad
210 Ibid., 118, pp. 174-175. Para una corta explicación crítica de esta tesis, cfr. B
UCHANAN J., and PLOTT C., “Marshall's Mathematical Note XIX”, en Economic Journal; 1965, 75 (299) 618-620. 211 Cfr. HICKS, J. R., Valor y capital, ed. cit., pp. 3-12.
212 Mientras Marshall supone fijos ya los insumos, ya el dinero para intercambiar; Hicks sólo supone fijo el ingreso o dinero para intercambiar. Cfr. MARSHALL, A., op. cit., pp. 117-118; 172- 173; HICKS, J. R., Valor y capital, ed. cit., p. 9.
213 Cfr. M
ARSHALL, A., op. cit., pp. 117-118; 172-173; HICKS, J. R., Valor y capital, ed. cit., pp. 8,14. Al suponer que los recursos están dados en cantidades fijas, de tal modo, que inevitablemente adquirir mayor quantum del uno, implique renunciar a un quantum del otro (tasa
marginal de sustitución), se elimina la medida de la utilidad.
214 Cfr. Ibid., p. 14.
215 “Nothing of this is true in the world in which we live. Here every economic forces is contantly changing its actions under the influence of other forces wich are acting around it. Here changes in the volume of production, in its methods, and in its cost are ever mutually modifying one another; they are always affecting and being affected by the character and the extent of demand (…). In this world therefore every plain and simple doctrine as to the relations between cost of production, demand and value is necessarily false”. MARSHALL, A., op. cit., p. 184.
216 Cfr. M
ISES, L., La acción humana, ed. cit., pp. 499-500. 217 Cfr. DE SOTO, D., op. cit., p. 548.
218 “Unusquisque secundum necessitatem temporum ac rerum utilibus inutilia permutabat, quando plerumque evenit, ut quod alteri superest alteri desit”. Digesto, XVIII. I, 1.
219 Cfr. B
marginal decreciente: se intercambia hasta que las cantidades objeto de intercambio dejen de ser útiles a los intercambiantes. ¿Cómo explicar que la decisión de producir, tomada por el productor que calcula, no afectará el precio futuro?220 ¿Acaso su producción no llega al mercado, no afecta el quantum de bienes y, consecuencialmente, su precio?221. Sin duda, son explicaciones que parten de supuestos contradictorios e irreales.
Sin discusión alguna, la producción del productor que calcula afectará el
quantum intercambiable; lo que supone variar la cantidad de recursos utilizados
en la producción. En consecuencia, es inconsistente suponer que el quantum de tales recursos está dado en cantidades fijas. De otra parte, suponer que con la nueva producción los precios seguirán siendo los del pasado, contraría una de las primeras realidades económicas sentadas desde la escolástica: los precios son currens tasas de intercambio, afectadas por la variación en el monto del objeto intercambiando. Sin duda estamos ante explicaciones que “se basan en la noción de igualdad, lo cual muestra que estamos antes asuntos mentales”222: refieren lo que pasó en el mercado y, rogando porque permanezca invariable en el futuro, incitan al estacionamiento de los agentes económicos223. La escolástica tenían razón: el precio, omnibus valeret o communiter fungi depende de tantas cosas, que es imposible determinarlo por fuera del communi foro224.
220 “En todo el estudio (…) casi siempre desdeñaremos la influencia que puedan tener sobre la oferta los cálculos hechos por vendedores respecto al efecto que produzcan sobre los precios las ventas que hagan ellos mismos. (Igual para la demanda) (…) es muy difícil tener en cuenta esta influencia salvo en los problemas más sencillos”. HICKS, J. R., Valor y capital, ed. cit., p. xxii. “We do not suppose time to be allowed for any alteration in the character or tastes of the man himself”. MARSHALL, A., op. cit., p. 94.
221 La respuesta de la visión económica dominante es un supuesto absolutamente imposible, según el cual todos los participantes en el mercado “tienen un conocimiento perfecto de las condiciones de oferta y demanda y de la consiguiente relación de intercambio”. JEVONS, W., op. cit., p. 127. Se trata, indudablemente, de un sujeto con el conocimiento superior que reclaman los escolásticos para poder determinar el precio fuera del communi foro. Cfr. FERNÁNDEZ, P., op. cit., p. 71. 222 SELLÉS, J.F., Los hábitos intelectuales según Tomás de Aquino, ed. cit., 198.
223 Es lo que llaman “condiciones de equilibrio”: la tasa marginal de sustitución de dos mercancías, igual a la relación entre sus precios, se mantendrá en el futuro. Cfr. HICKS J., Valor y
capital, ed. cit., pp. 14, 21. Sobre el significado de este asunto cfr. también: MARSHALL, A., op. cit., pp. 182-185.
224 Hasta Jevons sabía que “la verdadera condición de la industria es la de perpetua movilidad y cambio. Las mercancías están continuamente siendo producidas, intercambiadas y consumidas. Si deseáramos tener una completa solución al problema en toda su complejidad, deberíamos tratarlo como un problema de movimiento”. JEVONS, S., op. cit., p. 131.
Resulta de la prudencia común de vendedores y compradores: sólo puede explicarse por “su vinculación con la voluntad y la operatividad humana”225.
Desde los escolásticos españoles el objeto de la economía estaba referido a cosas objeto de intercambio en el mercado. Si bien Robbins acentúo la elección y los fines humanos como temas esenciales, su objeto se mantuvo en el campo de los bienes intercambiables. Gossen, sin embargo, había iniciado su visión de la economía centrándose en que la maximización de las jouissances o placeres, fin de la existencia humana, tenía un límite : “la vida dura un cierto
tiempo”226.También Robbins lo avistó: “la actividad humana con su
multiplicidad de objetivos no es independiente del tiempo (…). El tiempo a
nuestra disposición es limitado (…). Tenemos que elegir entre los diferentes usos para las que pueden usarse (…). No tenemos vida eterna”227. ¿Por qué no aplicar toda la parafernalia matemática empleada en el análisis del disfrute, producción e intercambio de bienes, al uso del recurso substancialmente escaso cual es el tiempo?228. Es la más clara y completa manifestación del economics’
imperialism229. Su máximo exponente es Gary Becker230.
Becker pretende explicar cómo se maximiza la utilidad derivada del uso del escaso tiempo disponible. Para el efecto parte de considerar que el tiempo sólo
225 SELLÉS, J.F., Los Hábitos intelectuales según Tomás de Aquino, ed. cit., 320-321. 226 G
OSSEN, H., op. cit., p. 69. 227 R
OBBINS, L., op. cit., p. 15
228 “Different constraints are decisive for different situations, but the most fundamental constraint is limited time. Economic and medical progress have greatly increased length of life, but not the physical flow of time itself, which always restricts everyone to 24 hours per day. So while goods and services have expanded enormously in rich countries, the total time available to consume has not”. BECKER, G., “Nobel Lecture: The Economic Way of Looking at Behavior”, ed. cit., p. 386. 229 Cfr. B
ECKER, G., “The Economic Approach to Human Behavior”, ed. cit., pp. 7-8. Sobre los orígenes benthamitas de Becker, cfr. POSNER, R., “Some Uses and Abuses of Economics Law”, en University of Chicago Law Review; 1979, 46 (2) 281-283. En realidad Coase solo describía una realidad que estaba sucediendo: el movimiento de los economistas hacia otras ciencias sociales. Brenner, por su parte, dio fundamentación científica a tal movimiento. Uno y otro citan reiteradamente a Becker. Cfr. COASE, R., “Economics and Contiguos Disciplines”, ed. cit., pp. 203, 206, 208; BRENNER, R., op. cit., pp. 179, 185.
230 “Gary Becker’s research contribution consists primarily of having extended the domain of economic theory to aspects of human behavior which had previously been dealt with - if at all - by other social science disciplines such as sociology, demography and criminology. In so doing, he has stimulated economists to tackle new problems”. THE SVERIGES RIKSBANK, Prize In
Economic Sciences in Memory of Alfred Nobel 1992, Press Release, 13 October 1992.
puede usarse en dos diferentes vías231: nonworking time para obtener non market
goods tales como dormir, casarse o educar hijos. La otra es asignarlo a working time obteniendo ingresos que permitan adquirir market goods, de los que son
ejemplo las camas para dormir, los trajes para el matrimonio o los costos de colegio para los hijos. La diferencia entre uno y otro uso radica en que working
time implica market goods, esto es, intercambios en el mercado. Al contrario, non market goods, obtenidos cuando se elige nonworking time, excluyen tales
intercambios.
Becker supone la utilidad marginal decreciente con las implicaciones de su formulación inicial por Gossen232: la máxima utilidad resultante de combinar el limitado tiempo disponible entre working time y nonworking time, impone asignar el tiempo en forma tal que cada unidad adicional de market goods o non
market goods obtenibles, efectivamente aumente la utilidad total resultante. Las
matemáticas del economics’ imperialism tienen sentado que esto ocurre cuando las utilidades marginales de los bienes a elegir son cuantitativamente idénticas:
una proporción tal que el tamaño o intensidad de cada jouissance sea la misma para todos ellos al momento de abandonárseles233. En palabras de Becker: cualquier individuo “combina time y market goods para producir la mayor cantidad posible de commodities básicas, que entran directamente en su función de utilidad (…) elige la mejor combinación de esos comodities en la forma convencional de maximizar su función de utilidad”234. Su tesis retrotrae el eterno problema de la economía fundamentada en el utilitarismo: ¿Cómo medir la utilidad resultante del time o non market goods?
El trance se resuelve afirmando que, como el time es el recurso común a unos y otros bienes, los non market goods (nonworking time) “pueden ser convertidos en bienes (market goods) mediante ingreso monetario”235. En otros términos: asignar tiempo a los market goods es usarlo en obtener ingresos que permitan adquirirlos y, correlativamente, disminuir tiempo a los non market
goods236. Como el precio de los market goods cuantifica la tasa de mercado a la que un bien se intercambia por otro, y la asignación de tiempo a estos y a non
231. Cfr. BECKER, G., “A Theory of the Allocation of Time”, en The Economic Journal; 1965, 75 (299) 493-508.
232 Cfr. B
ECKER, G., “The Economic Approach to Human Behavior”, ed. cit., pp. 13-14. 233 Cfr. G
OSSEN, H., op. cit., p. 78.
234 BECKER, G., “A Theory of the Allocation of Time”, ed. cit., p. 495. 235 Ibid., p. 498.
236 “For example, they might increase their leisure time, take a pleasant job in preferencie to a better-paying unpleasant one, employ unproductive nephews, or eat more than is warranted by considerations of productivity. In these and other situations the amount of money income forfeited measures the cost of obtaining additional utility”. Ibid., p. 498.
market goods es intercambio de tiempo para unos por tiempo para otros, el
precio de mercado de los market goods cuantifica lo mismo que enseñó Hicks: la tasa marginal de sustitución entre working time, cuyo producto es market
goods, y nonworking time, cuyo producto es nonmarking goods237. Los precios de mercado han devenido quantum de utilidad, aún para medir aquellos bienes que, como dormir, casarse o educar hijos no son objeto de transacciones de mercado.
Las anteriores bases permiten a Becker sostener que cuando un hombre y una mujer “deciden casarse, tener hijos o divorciarse están intentando aumentar su bienestar mediante la comparación de beneficios y costos”238. De este modo se explica que como el tiempo gastado en el cuidado de los hijos deviene muy costoso cuando los países son más productivos, el “alto valor del tiempo incrementa el costo de los hijos y en consecuencia reduce la demanda por familias numerosas”239. La decisión de discriminar a ciertos individuos está determinada “por el monto de beneficios o salarios que se pierden por evitar contratar o trabajar con miembros del grupo discriminado”240. Los individuos eligen delinquir “porque al comparar un trabajo legítimo con las recompensas financieras y de cualquier otro tipo derivadas del crimen, consideran la probabilidad de ser sancionados y la severidad de la pena”241.
Los supuestos de Becker son idénticos a los de sus predecesores242. De una parte, los precios de los market goods que le sirven de referentes no son los de
237 “The economic approach is clearly not restricted to material goods and wants, or even to the maker sector. Prices, be they the Money prices of the market sector or the ‘shadow’ imputed price or the nonmarket sector (…). Even without a market prices, either directly or indirectly, each commodity has a relevant marginal ‘shadow price’, namely, the time required to produce a unit change in that commodity; in equilibrium, the ratio of these prices must equal the ratio of the marginal utitlities”. BECKER, G., “The Economic Approach to Human Behavior”, ed. cit., p. 6. 238 B
ECKER, G., “Nobel Lecture: The Economic Way of Looking at Behavior”, ed. cit., p. 395. Recientemente este supuesto ha sido discutido en una investigación económica que concluye: (a) las personas contraen matrimonio con el fin de reforzar un compromiso, “dominant role of the mariage contract is to act as a commitment device”; (b) “a reform that reduces the costs of divorce (…) can undermine the purpose of the marriage contract”. De aquí puede inferirse que el acto de casarse supera las herramientas tradicionales del análisis económico utilizadas por Becker. Cfr. MATOUSCHEK, N., and RASUL, I., “The Economics of the Marriage Contract: Theories and Evidence”, en Journal of Law and Economics, 2008, 51 (1) 59-110.
239 BECKER, G., “Nobel Lecture: The Economic Way of Looking at Behavior”, ed. cit., p. 397. 240 Ibid., p. 389.
241 Ibid., p. 391.
242 “The combined assumptions of maximizing behavior, market equilibrium, and stable preferences, used relentlessly and unflinchingl, form the heart of the economic approach as I see
las currens transacciones cuando las personas reasignan su tiempo entre
working time y nonworking time: son los que rigen cuando proyectan su
decisión. También, como sus predecesores, supone que tales precios serán idénticos o estables en los futuros intercambios, cuando las personas ejecuten la reasignación. Si el precio de los market goods cuantifica las tasas marginales de sustitución entre market goods y non market goods, dependientes a su vez de la mayor o menor abundancia de ellos, debe explicarse por qué la reasignación