presión regional e internacional. A finales de diciembre la llegada de una delegación de observadores de la Liga Árabe estuvo precedida por una nueva oleada de violen- cia que provocó 200 muertos en dos días, a la que siguió un doble ataque con coche bomba que causó 44 muertos en Damasco.
1.4. Factores de alerta
para el año 2012
Tras el análisis de la evolución de los conflictos armados durante 2011 es posible identificar factores de riesgo de escalada de la violencia o de agravamiento de la situación política o social en una serie de casos. Se trata de con- textos en los que, independientemente de la intensidad de la violencia, existen factores de alerta, coyunturales o estructurales, que pueden conducir a un deterioro a lo largo del año 2012. En algunas de estas situaciones de conflicto armado pueden existir simultáneamente elemen- tos y dinámicas positivas para una posible mejora de la situación. En ese sentido, la identificación de elementos de alerta pretende dar visibilidad a factores y contextos de riesgo sobre los que sería necesario actuar para pre- venir un deterioro en dichos conflictos armados. ron reivindicadas por el Ejército Sirio Libre (ESL), que
tendría bases en Turquía y Líbano y que podría estar formado por unos 15.000 efectivos armados, según al- gunas fuentes, aunque hay dudas sobre su número, su nivel de coordinación y sus capacidades.121 Analistas
destacaron que el grupo no constituía un gran desafío a las fuerzas de seguridad sirias, muy superiores en térmi- nos numéricos y poderío militar, y subrayaron que Assad continuaba teniendo una importante base de respaldo entre las minorías del país y en sectores que temen una fragmentación, el caos o el devenir de un régimen isla- mista. El ESL señaló entre sus objetivos el derrocamien- to del régimen, la protección de la población siria y la prevención del caos tras la caída de Assad. Sectores de la oposición reconocieron el papel legítimo del ESL en la protección de manifestantes, pero demandaron que limitara sus operaciones para preservar el carácter pací- fico de la revuelta. Cabe destacar que la respuesta inter- nacional ante la crisis en Siria estuvo marcada por la división y fue comparada con la experiencia de otros países de la Primavera Árabe, en especial Libia.122 Du-
rante meses, China y Rusia bloquearon la adopción de medidas en el Consejo de Seguridad. En octubre, la Liga Árabe comprometió a Damasco con un plan de paz, pero la violencia continuó.123 Siria fue suspendida y sancio-
nada por esta organización, en un contexto de creciente
121. Las estimaciones –difíciles de corroborar por la limitada información– apuntan a que el ESL podría estar constituido por entre 15.000 y 20.000 hombres armados, entre desertores y civiles que han tomado las armas, pero que no contaría con un comando definido, ni comunica- ciones ni armas pesadas. El Ejército regular sirio, en cambio, contaría con unos 300.000 efectivos, además de 200.000 miembros de los servicios de inteligencia y otras unidades, como la guardia presidencial, de unos 30.000 hombres. Según algunos análisis, el ESL es un para- guas que aglutina a diferentes milicias más que un comando central, ya que muchos de los grupos armados operan a nivel local y en forma relativamente autónoma.
122. Véase el resumen sobre Libia en este capítulo.
123. La propuesta de la Liga Árabe incluía el cese inmediato de la violencia, el repliegue de las fuerzas de seguridad de las calles, la liberación de prisioneros y el inicio de conversaciones entre el Gobierno y la oposición. Además, Damasco permitiría el acceso al país de periodistas, grupos de derechos humanos y representantes de la Liga Árabe. Véase el capítulo 3 (Procesos de paz).
Tabla 1.4. Factores de alerta en conflictos armados para 2012
ÁFRICA África Occidental
Nigeria (Boko Haram)
El aumento de la capacidad operativa de la secta islamista, que ha ampliado su radio de acción y la letalidad de sus ataques; sus posibles vínculos con la élite política nigeriana y la red internacional al-Qaeda; la incapacidad del Gobierno de establecer un diálogo con los insurgentes y la falta de preparación del Ejército nigeriano para combatir a un enemigo que no responde a la estrategia del enfrentamiento directo podrían contribuir al agravamiento del confl icto armado en 2012.
Cuerno de África Etiopía (Ogadén)
La creciente presencia de empresas extranjeras en la región de Ogadén para explotar sus recursos naturales puede llevar a un incremento de los ataques por parte del grupo armado ONLF contra éstas, acusadas de connivencia con el Gobierno etíope, lo que puede signifi car una escalada de la inestabilidad.
Somalia
Las ofensivas llevadas a cabo en 2011 por Kenya y Etiopía en Somalia en apoyo de la AMISOM y del Gobierno Federal de Transición suponen una escalada de la violencia que podría fortalecer a al-Shabaab, como ya sucedió entre 2006 y 2009 tras la invasión etíope, y reducir todavía más, si cabe, el apoyo de la población local al proceso de paz en marcha. Los enfrentamientos difi cultan el acceso ya limitado de las organizaciones humanitarias, lo que podría deteriorar la grave crisis humanitaria que padece el sur del país e incrementar el desplazamiento de población.
Grandes Lagos y África Central
África Central (LRA)
La coordinación militar entre las Fuerzas Armadas de RD Congo, Sudán del Sur, R. Centroafricana y Uganda, con el apoyo de EEUU, puede contribuir a desarticular al LRA y la amenaza que supone el grupo a nivel regional pero a la vez puede implicar un incremento de la violencia, del desplazamiento de población y de la fragmentación del grupo en diversas unidades menores e inconexas que continúen con su política de depredación en zonas remotas con total impunidad.
Burundi
El boicot por parte de la oposición política a las elecciones de 2010 para denunciar el fraude electoral, y la ausencia de diálogo entre el Gobierno y la oposición para reconducir la situación ha ido acompañado de una creciente represión de la oposición y de un incremento del autoritarismo del régimen. Estas medidas gubernamentales han alimentado la reconfi guración de la insurgencia y una escalada de los enfrentamientos con los cuerpos de seguridad que podría reabrir la grave espiral de violencia e inseguridad que sufrió el país entre 1993 y 2006.
R. Centroafricana
El vacío de poder en el norte del país y la ausencia de la autoridad estatal fuera de la capital, la inexistencia de un proceso de DDR nacional que contribuya a reducir la presencia de armas, el control que la insurgencia ejerce en amplias zonas y la conti- nuidad de los choques entre los grupos armados en un marco de total impunidad pueden fomentar la ruptura de los acuerdos de paz que se han ido fi rmando en los últimos años e incrementar la inestabilidad durante 2012.
Sudán del Sur
La incapacidad del Gobierno para ofrecer protección a su población a través de unas fuerzas de seguridad operativas y regidas por la legalidad, unas instituciones descentralizadas y capaces de dar respuesta a las necesidades de la ciudadanía y un desa- rrollo económico sostenible que ofrezca alternativas a los jóvenes y antiguos combatientes y miembros de milicias, amenazan con generalizar los enfrentamientos intercomunitarios registrados en Jonglei en 2011 ampliándolos a otros estados.
Magreb y Norte de África
Argelia (AQMI)
El confl icto protagonizado por AQMI en Argelia y en otros países del Sahel podría agravarse por el uso de los arsenales adqui- ridos por el grupo en Libia y por la eventual cooperación con otros grupos armados (al-Shabab, Boko Haram). La falta de una estrategia común y una posible fragmentación del grupo a causa de disputas de poder internas podrían derivar en una acción más independiente de sus distintas células en un área geográfi ca más extensa. La intensifi cación de la respuesta militar a nivel regional también podría favorecer un aumento de los enfrentamientos.
Libia
La extrema fragilidad del escenario post-gaddafi puede agudizarse por la resistencia a desarmarse de las milicias que lucharon contra el antiguo régimen, acciones de venganza y ajusticiamiento entre sectores rivales, brotes de insurrección de fuerzas leales a Gaddafi y difi cultades en la reforma al sector de seguridad. Las dinámicas de violencia también estarán condicionadas por un proceso político pleno de desafíos y riesgos, donde está en juego el diseño de una nueva arquitectura institucional.
ASIA Asia Meridional
Afganistán
Las complejas relaciones con Pakistán y la desconfi anza que las negociaciones entre las milicias talibanes y EEUU generan en el Ejecutivo afgano pueden ser factores de inestabilidad en un contexto de retirada de las tropas internacionales del país sin que las fuerzas de seguridad afganas sean capaces de garantizar la seguridad y la protección de la población civil.
India (Assam)
En un contexto de negociaciones de paz con amplios sectores de la insurgencia, la negativa de la facción del ULFA liderada por Paresh Baruah a llevar a cabo conversaciones con el Gobierno y las divisiones en el seno de la organización podrían llevar a una nueva escalada de violencia en el estado.
India (CPI-M) La ruptura de las negociaciones en Bengala Occidental y la muerte del líder naxalita Kishenji en un operativo militar difi cultan un posible acercamiento entre maoístas y Gobierno y el inicio de negociaciones de paz.
Pakistán
El deterioro de las relaciones con EEUU y Afganistán incrementa el riesgo de inestabilidad y de aumento de la violencia a gran escala en la región. Además, la difícil convivencia entre el Ejecutivo y el Ejército –contaminada por las relaciones con EEUU y su intervención en las operaciones contrainsurgentes– y los crecientes rumores de un posible golpe de Estado militar, hacen prever un convulso 2012 para el país.
Pakistán (Baluchistán)
La extensión del radio de acción de la insurgencia talibán del noroeste sumada a la presencia del liderazgo talibán en la pro- vincia amenazan con hacer más complejo el confl icto armado baluchi. En paralelo, la falta de adopción de medidas concretas para hacer frente a los agravios de la población local podría llevar a un incremento de la violencia.
Sudeste Asiático y Oceanía
Filipinas (NPA)
El incremento de los ataques del NPA a empresas extractivas, un sector clave para la economía del país, podría provocar una escalada de la presión militar por parte del Ejército. Por otra parte, ante el anuncio del Gobierno de que el NPA se había visto enormemente debilitado durante el 2011 (número de miembros, ataques o provincias en las que opera), el grupo podría incre- mentar su actividad armada, tal y como ya ha insinuado.
Filipinas (Mindanao- MILF)
El avance de las negociaciones de paz hacia un acuerdo que evidencie la renuncia del MILF a la independencia o a algunas de sus reivindicaciones religiosas podría provocar nuevas deserciones o bien incrementar los enfrentamientos entre el MILF y algunas facciones escindidas (como el Bangsamoro Islamic Freedom Movement). Además, persiste el riesgo de enfrentamientos entre miembros de distintos grupos armados por cuestiones de tierras o de rivalidades familiares.
Filipinas (Mindanao- Abu Sayyaf)
Ante la creciente presión militar del Ejército en los feudos tradicionales de Abu Sayyaf en el archipiélago de Sulu, el Gobierno ha advertido sobre el riesgo de que el grupo trate de extender su radio de acción a Manila y otras áreas urbanas en las que hasta el momento no ha operado. El creciente debilitamiento del grupo también podría provocar un incremento de su actividad delincuencial o una alianza más sólida con organizaciones regionales consideradas terroristas.
Myanmar
La persistencia de los enfrentamientos con el KIO empaña la posibilidad de poner fi n a los confl ictos armados etnopolíticos durante 2012, en paralelo al riesgo de que los acuerdos de alto el fuego alcanzados en 2011 se rompan por la falta de confi anza entre los actores o porque el compromiso del Gobierno no sea genuino.
Tailandia (sur)
Los patrones de la violencia observados en los últimos meses indican un mayor grado de preparación, organización y visión estratégica en el modus operandi de los grupos armados secesionistas, además de una mayor disponibilidad de armas. Ello sugiere que en el futuro la insurgencia podría tener una mayor capacidad de confrontar directamente al Estado y, por tanto, el nivel de la violencia podría incrementarse.
EUROPA Y CÁUCASO Sudeste de Europa
Turquía (sudeste)
La creciente presión del Estado tanto sobre sectores pro-kurdos que no participan en la lucha armada –incluyendo cargos políticos electos, periodistas y abogados– como sobre el líder del PKK, Abdullah Öcalan –a través de posibles cambios legales en 2012 para difi cultar su comunicación exterior y las visitas de su equipo de abogados– puede llevar a un mayor antagonismo entre el Estado y el movimiento nacionalista kurdo y hacer escalar el confl icto bélico.
Rusia y Cáucaso
Rusia (Chechenia)
Existe el riesgo de aumento de las violaciones de derechos humanos por parte de las fuerzas de seguridad, ante la pauta de incremento de secuestros, desapariciones y detenciones ilegales en 2011. Además podrían producirse nuevas acciones de gran envergadura en territorio ruso por parte de la insurgencia regional bajo el liderazgo checheno, lo que generaría reacciones belicistas por parte de Rusia y del régimen local checheno.
Rusia (Daguestán)
La trayectoria de escalada violenta de los últimos años en la república apunta a un posible incremento de los ataques selectivos de la insurgencia contra altos cargos de la administración local y de los atentados suicidas, lo que aumentaría a su vez las operaciones especiales antiterroristas, que tienen un impacto grave sobre la población civil.
Rusia (Kabardino- Balkaria)
La rápida reestructuración de la insurgencia local en 2011, para hacer frente a las bajas en su liderazgo, y el aumento gra- dual de víctimas mortales apunta a un posible recrudecimiento de este confl icto de baja intensidad, infl uido por la espiral de violencia regional.
ORIENTE MEDIO Al Jalish
Irán (noroeste)
El patrón de internacionalización podría intensifi carse, con un aumento de las acciones iraníes en el norte de Iraq –en coor- dinación o no con Turquía–, en un intento por despejar la zona fronteriza de bases de la insurgencia kurda. Un incremento de las tensiones sectarias en Iraq podría afectar este confl icto, ya que las ofensivas iraníes contra el PJAK podrían deteriorar la relación de Teherán con el gobierno regional kurdo de Iraq, pero contar con la anuencia del Gobierno central iraquí dominado por shiíes. La violencia también podría forzar nuevos desplazamientos de población civil.
Yemen
La continuidad de los patrones de violencia dependerá en parte de cómo se implemente el acuerdo de traspaso de poder alcan- zado en 2011. Los riesgos están vinculados a la falta de claridad sobre el papel que jugará el ex presidente y su entorno, las difi cultades para el repliegue y desarme de facciones armadas rivales y la legitimidad que se reconozca a unas elecciones con un candidato único, que no necesariamente aplacarán las demandas de cambio que movilizaron a la población en 2011.
Yemen (al-houthistas)
Aunque el grupo dio señales de compromiso con el proceso de transición post-Saleh, no se puede descartar que un estanca- miento de la vía política derive en nuevos choques armados con las fuerzas de seguridad y milicias progubernamentales. Aun cuando la participación de los al-houthistas en el proceso político prosperara, no se puede excluir una intensifi cación de los enfrentamientos, en clave sectaria, con milicias sunníes salafi stas o militantes de AQPA, como ya ocurrió en 2011.
Yemen (AQPA)
Señalada como una de las fi liales de al-Qaeda con mayor potencial a nivel global, AQPA podría continuar aprovechando la desestabilización general en Yemen para ampliar sus operaciones y el control de territorios en el centro y sur del país. Los enfrentamientos podrían continuar involucrando a miembros de AQPA y a las fuerzas de seguridad, pero también a un mayor número de milicias tribales, no necesariamente progubernamentales, decididas a frenar el avance del grupo.
Mashreq
Iraq
El deterioro de la seguridad, un aumento de la polarización en clave sectaria y una escalada de violencia que derive en una guerra civil son riesgos para el país. La búsqueda de mayor autonomía por kurdos y sunníes y los intentos de sectores shiíes por mantener la ascendencia del gobierno central pueden agudizar las tensiones, en un contexto marcado por la percepción de agravio y marginación de la comunidad sunní y por denuncias de sectarismo en el Ejército. La acción de actores externos también puede infl uir en un deterioro de la situación.
Israel– Palestina
El bloqueo de las negociaciones, la persistencia de las acciones unilaterales israelíes –construcción de asentamientos en Cisjordania, judeización de Jerusalén–, la decepción por la limitada repercusión de la estrategia internacional de la dirigencia palestina en busca de reconocimiento a un Estado palestino y la falta de voluntad política internacional para presionar por un cambio en el statu quo del confl icto pueden infl uir en un deterioro de la situación.
Siria
El patrón de creciente militarización del confl icto en Siria puede intensifi carse y conducir a una guerra civil de gran escala. En medio de una creciente polarización y de una severa represión gubernamental, la disputa se ha convertido en un juego de suma cero. Consciente de las represalias que sobrevendrían tras un eventual fi n de la era al-Assad, todo indica que el régimen utiliza- rá todos los recursos disponibles para luchar por su supervivencia. Su caída supondría desafíos a nivel interno y regional.
Argelia RD Congo Etiopía Filipinas India Israel Myanmar Nigeria Pakistán Palestina Rusia Somalia Sudán Tailandia Ye men
Sudán del Sur
Siria Irán Côte d’Ivoire Chad EEUU Bolivia Haití Honduras Paraguay Perú Venezuela (Sáhara Occ.) Marruecos Túnez Arabia Saudita Egipto Bahrein Líbano Armenia Azerbaiyán Belarús Bosnia y Herzegovina Chipre España Georgia Moldova Reino Unido Serbia Kosovo RPD Corea Rep. de Corea Japón Indonesia Kazajstán Kirguistán RDP Lao Nepal Sri Lanka Camboya Tayikistán Uzbekistán China Angola Burkina Faso Comoras Rep. Congo Djibouti Eritrea Guinea Guinea-Bisssau Guinea Ecuatorial Kenya Madagascar Malawi Mauritania Níger Rwanda Uganda Senegal Malí Swazilandia Zimbabwe
Países con situaciones de
tensión (indicador nº 2)
2. Tensiones
El presente capítulo analiza los contextos de tensión que tuvieron lugar a lo largo del año 2011 (indicador Nº2)1 y se
divide en cuatro partes. En el primer apartado se definen las situaciones de tensión y sus características. En el se- gundo se analizan las tendencias globales y regionales de las tensiones durante 2011. En el tercer apartado se des- cribe la evolución y los acontecimientos más relevantes del año en los diferentes contextos. Por último, se identifica una serie de casos en los que las dinámicas del conflicto podrían derivar en una escalada de violencia y/o en un agra- vamiento de la situación a lo largo de 2012. Además, al principio del capítulo se incluye un mapa en el que se seña- lan las situaciones de tensión durante 2011.
2.1. Tensiones: definición
Se considera tensión aquella situación en la que la persecución de determinados objetivos o la no satisfacción de ciertas demandas planteadas por diversos actores conlleva altos niveles de movilización política, social o militar y/o un uso de la violencia con una intensidad que no alcanza la de un conflicto armado, que puede incluir enfrentamien- tos, represión, golpes de Estado, atentados u otros ataques, y cuya escalada podría degenerar en un conflicto armado en determinadas circunstancias. Las tensiones están normalmente vinculadas a: a) demandas de autodeterminación y autogobierno, o aspiraciones identitarias; b) la oposición al sistema político, económico, social o ideológico de un