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LA LLAMADA DE JESÚS

1. Las vocaciones junto al lago

Estas nos plantean los siguientes interrogantes: ¿Dónde tuvieron lugar estas llamadas? ¿En qué situación llama Jesús? ¿Cómo llama Jesús? ¿A qué llama? ¿Con qué resultado llama?

a) ¿Dónde tuvieron lugar estas llamadas?

Junto al lago. Marcos insiste claramente en este detalle, y lo repite tres veces. «Caminando junto al lago de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés» (1,16); la misma connotación de lugar se repite en la llamada de Santiago y Juan: «Un trecho más adelante» (1,19). Encontramos la misma situación local en el capítulo segundo: «Salió de nuevo a la orilla del lago» (2,13); «al pasar (el verbo que se emplea en griego es paragon, como en 1,16) vio a Leví de Alfeo, sentado junto al banco de los impuestos» (2,14).

¿Qué significa el «lago» en la presentación de Marcos? El lago es el lugar donde vive y donde trabaja la gente de Galilea: Jesús busca y encuentra a la gente en su propia situación. Marcos nos presenta a Jesús caminando por las calles del mundo en busca de la gente allí donde se encuentra.

b) ¿En qué situación llama Jesús?

El evangelista precisa de manera insistente: en su propio lugar de trabajo. Aparece la misma circunstancia en todos: «Vio a Simón y a su hermano Andrés que echaban las redes al mar, pues eran pescadores» (1,16). Se encuentran, por tanto, junto al lago, realizando su trabajo. Lo mismo ocurre en el caso de Santiago y Juan: «que arreglaban las redes en la barca» (1,19). Por consiguiente, no solo son pescadores, sino que están pescando o bien se disponen a hacerlo, preparándose para la pesca. Es interesante esta insistencia en el hecho de que están allí y realizando su trabajo de cada día.

Esta misma precisión la encontramos en el capítulo segundo: «Al pasar vio a Leví de Alfeo, sentado junto al banco de los impuestos» (2,14); por consiguiente, no solo se habla de su oficio, recaudador, sino que está sentado en el banco de los impuestos, haciendo su trabajo de cada día.

¿Qué nos quiere decir Marcos? Que Jesús llama a la gente a seguirlo allí donde se encuentra, en su propia situación concreta. Va a presentar a cada uno su invitación allí donde está, en una situación común, honesta y honrada como la de los pescadores, o bien en una situación deshonrosa y moralmente difícil como la del recaudador. Jesús se dirige al uno y al otro y les llama.

El catecúmeno reconoce en esta situación su llamada, que tanto a él como a cada uno de nosotros se le ha dirigido allí donde estaba: en una situación geográfica, ambiental,

familiar, social, caracterial, diferente. Dios nos ha salido al encuentro y nos ha llamado allí donde estábamos, invitándonos a la fe y al seguimiento de Cristo.

En consecuencia, la llamada se ofrece a cada uno allí donde se encuentra, en su propia situación.

c) ¿Cómo llama Jesús?

Se subraya el aspecto personal: a través de una conversación familiar. Ve a Simón y a Andrés, se acerca a ellos, habla y les llama. Ve a Santiago y a Juan, se acerca a ellos familiarmente, habla y les llama. Ve a Leví de Alfeo y también a él, de una manera singular, se le presenta, le habla y le llama.

Jesús se acerca a cada hombre y le hace escuchar, allí donde se encuentre, la palabra de esperanza y de confianza que es la llamada a seguirle.

d) ¿A qué llama?

Esto no se especifica más que de una manera genérica, pero al mismo tiempo global: a seguirle. «Veníos conmigo (deute opiso mu)» (1,17); o bien: «Sígueme (akoluthei moi)» (2,14). O sea que llama a ir detrás de él, a recorrer su camino, y, por consiguiente, pide sobre todo una inmensa confianza en él. Hay, en verdad, una frase misteriosa, «Os haré pescadores de hombres» (1,17), que permanece envuelta en el misterio del futuro. Ahora bien, es preciso fiarse totalmente de él. De este modo leía la instrucción catecumenal de la Iglesia primitiva el abandono confiado a Jesús, necesario para recorrer el camino hacia el conocimiento del misterio. El catecúmeno ha visto algo de Jesús, de su Iglesia, ha experimentado una atracción y debe decidirse a comprometerse, porque de otro modo no podrá llegar a recorrer el camino. Confianza total, entrega completa a la persona de Jesús y no a una causa. Y es que Jesús no dice «ven a hacer una cosa u otra», sino ten confianza en mi persona.

e) ¿Con qué resultado llama Jesús?

Marcos subraya el carácter subitáneo, la urgencia de la respuesta; todos aceptan enseguida: en 1,18; en 1,20; en 2,14.

Esta primera serie de llamadas nos invita a todos a tomar conciencia de la medida en que nuestra vida se ha visto transformada por la llamada de Jesús. Esta es, tanto para el catecúmeno como para nosotros, la vocación bautismal: una llamada fundamental en la que hunde sus raíces cualquier otra, y que nos ha introducido en un camino que es el camino cristiano; itinerario global, que abarca toda nuestra existencia y está ligado siempre a la persona de Jesús, a quien seguimos. Nos invita a todos a tomar conciencia, con reconocimiento, de lo mucho que depende nuestra vida del nombre personal que Jesús, en su infinita bondad, trayendo hacia nosotros la misericordia de Dios y haciendo que se convierta en Cuerpo y Palabra, ha querido pronunciar sobre cada uno de