CUBA: EL PROCESO DE DESDOLARIZACIÓN DE LA ECONOMÍA.
E VOLUCIÓN DEL DÉFICIT DE CUENTA CORRIENTE , 1990-2004 ( EN MILLONES DE PESOS )
En relación con el PIB (%) 12,2 8,3 2,6 2,2 1,3 2,3 2,3 0,7 1,8 1,5 1,8 1,9 0,9 0,4 0,5 nd Año 1990 1991 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 2003 2004 2005 Déficit de cuenta corriente -2 545 -1 454 -420 -372 -260 -518 -167 -437 -392,4 -461,8 -776,0 -552,7 -276,8 -132,4 176,4 nd
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portamiento de los flujos turísticos? ¿En qué medida fa- vorece las exportaciones de bienes? ¿Cuál es su proba- ble incidencia en el propósito de la unificación moneta- ria?
La política de tipo de cambio es una de las áreas más sensibles y polémicas de la política económica de un país, debido a que, tanto la devaluación, como la sobrevaloración, generan efectos no siempre deseados. Sin embargo, los especialistas coinciden en que el ade- cuado manejo de la política cambiaria tiene importancia estratégica, por su incidencia en la creación de condi- ciones macroeconómicas básicas para facilitar la compe- titividad de las empresas e industrias de un país respec- to a la economía internacional.
La política cambiaria aplicada en Cuba durante los últimos años se ha caracterizado por estar orientada, preferentemente, a preservar los equilibrios macro-eco- nómicos y, en menor medida, a la creación de condicio- nes para elevar la competitividad. La combinación de ambos comportamientos ha resultado compleja. Por una parte, el mantenimiento de los equilibrios macroeconó- micos se convirtió en un requisito esencial para el rea- comodo estructural de la economía después de los im- pactos del shock externo y en un contexto de dualidad económica; por otra parte, la elevación de la compe- titividad adquirió una importancia singular, derivada de las exigencias del nuevo proceso de reinserción interna- cional que fue necesario enfrentar.
En la práctica, ha tenido prioridad la primera orien- tación de la política cambiaria; empero, se debe consi- derar que avanzamos hacia un nuevo reacomodo es- tructural. En ese sentido, se requiere que la política cambiaria se oriente a estimular el incremento de la com- petitividad, pues, de lo contrario, se mantendrá la pro- pensión natural a acrecentar las importaciones. A esto se añade que la mejoría de los mecanismos de control, registro contable y asignación de los recursos, no condu- ce automáticamente a la competitividad.
La consolidación de la tendencia al incremento de los ingresos provenientes de las exportaciones de servi- cios, exige una evaluación más profusa de las acciones
a instrumentar, la cual nos permita transitar, de un pa- trón de competitividad caracterizado por el predominio de las ventajas comparativas estáticas, hacia otro en que tengan un peso decisivo las ventajas competitivas. En el desarrollo de esta transición, se requiere una me- jor articulación entre la estrategia de exportaciones de bienes y la de servicios, e introducir ajustes inevitables en la política de tipo de cambio.49
En relación con los flujos de turísticos, es poco pro- bable que se produzcan afectaciones inmediatas bajo el efecto de la sobrevaloración del peso convertible; en perspectivas, esta situación pudiera variar por la recu- peración de los mercados aludidos. A corto plazo, pudie- ra tener mayores implicaciones negativas el proceso de centralización de las divisas, en particular, en la gestión de comercialización internacional e, incluso, en la activi- dad corriente de este sector. 50
Por otra parte, la revalorización del peso convertible es congruente con el propósito de la unificación mone- taria, pues uno de los resultados más importante de esta decisión es que posibilita incrementar los dividendos por operaciones cambiarias y destinar parte de estos fon- dos a engrosar las reservas monetarias del país. Sin em- bargo, esta tendencia será factible mientras no se pro- duzcan trastornos significativos en la economía interna- cional.
En general, la consecución de la plena convertibilidad del peso requiere tiempo y la solución a fondo de un grupo de problemas acumulados en la economía. Por consiguiente, resulta posible afirmar que, si complejo fue construir un sistema de funcionamiento económico ba- sado en las divisas, más complicado aún será recons- truirlo sobre la base del peso, como destaca González (1998).
Finalmente, lo más interesante del proceso de desdo- larización de la economía cubana es que el conjunto de los cambios asociados a este proceso se ha verificado en la esfera de la circulación. No obstante, la efectivi- dad de este proceso requerirá, en el futuro, comple- mentar estos resultados con otras decisiones que con- duzcan a la reactivación efectiva del sector productivo.
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Notas
1 La dolarización puede medirse, técnicamente, como la relación entre los depósitos en monedas extranjeras y la suma del M2 moneda nacional, más los depósitos en monedas extranjeras.
2 En América Latina, han adoptado diferentes variantes de dolarización: Argentina, El Salvador, Guatemala y Ecuador. 3 El gobierno de los Estados Unidos ha tratado de estimu- lar sistemas asimétricos de dolarización plena, debido a los múltiples beneficios que reportan a los bancos y transnacionales norteamericanas e, incluso, propuso crear el International Monetary Satability Act (IMSA). Véase: “Dolarization: A Guide to the Internacional Monetary Stability Act.”, 3/2000, htpp//www.senate.gov/ dollararct.htm.
4 Marquetti (2000).
5 Si no se indica lo contrario, los aspectos fundamentales abordados en este epígrafe provienen de Marquetti (2000).
6 Las magnitudes reales de la inflación no se fijaron en relación con el movimiento de los precios de la econo- mía real, sino de la informal, cuya expresión concreta fue el crecimiento de la liquidez acumulada, que en el primer semestre de 1994 duplicaba los montos existen- tes en 1989.
7 El grueso de la circulación de la divisa lo concentró el dólar de los Estados Unidos, a pesar de la ulterior deci- sión de facilitar el empleo del euro en varios polos turís- ticos y de que otras siete monedas extranjeras estaban en capacidad de circular libremente.
8 En rigor, no existe una tasa de cambio del mercado in- formal, sino un tipo de cambio que se fija periódicamen- te por la entidad no bancaria Casas de Cambio, S. A., cuya licencia y límites operacionales fija el Banco Cen- tral de Cuba.
9 Según cifras del Fondo Multilateral de Inversiones del Banco Interamericano de Desarrollo (FOMIN), las remesas hacia la región sumaron, en 2003, unos 40 000 millones de dólares, cifra que representó un 25% más que en 2002. Este resultado superó en casi 50% el vo- lumen de las inversiones extranjeras directas.
10 Marquetti (1998 y 2000).
11 La población puede realizar depósitos a plazo fijo, tanto en pesos convertibles, como en dólares.
12 El sistema bancario nacional pudo conceder estos cuan- tiosos recursos porque se eliminó la realización de in- versiones por medios propios.
13 En la actualidad, éste constituye una prioridad en el análisis por las autoridades políticas y gubernamenta- les.
14 El proceso de saneamiento financiero incluyó un am- plio grupo de medidas –movimiento de precios y tarifas de bienes no esenciales, mayor control de los gastos del presupuesto, disminución de los subsidios al siste- ma empresarial, etcétera–, las cuales constituyeron el soporte principal del proceso de estabilización macroe- conómica iniciado en 1994.
15 El progresivo avance de la tendencia a la descentraliza- ción en la primera mitad de los años noventa, se desa- rrolló en ausencia de un marco regulatorio efectivo y de una política explícita al respecto. De tal forma, la evolu- ción de esta propensión se sustentó en el enfoque prag- mático en que descansó el proceso de reformas econó- micas desarrollado en este período. Véase, para mayor detalle, Marquetti (2001), p.7-8.
16 Algunas ideas en torno a este tema se encuentran en BCC (1999) y BCC (2000).
17 Se estimó el movimiento financiero en divisas, en el sec- tor empresarial, al culminar el año 2001, en un nivel su- perior a los 650 millones de dólares. No obstante, esta cifra debe tomarse con reserva, pues arrastraba los pro- blemas de duplicidad de cálculos y sobrefacturación. 18 La Comisión Central de Divisas estaba presidida por el
secretario del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministro y participaban en ella el BCC y los ministerios de Econo- mía, Finanzas y Precios, Turismo, Transporte, Inversión Extranjera e Industria Básica. La Comisión de Aproba- ción de Divisas (CAD) asumió las funciones que realiza- ba anteriormente la CCD y está integrada por funciona- rios del BCC (dependiendo de la actividad o sector, pue- den conformarla directivos de otros bancos), y los minis- terios de Economía, Comercio Exterior y Transporte. 19 Objetivamente, esta transformación condujo a una par-
ticipación más activa del sistema bancario en el cum- plimiento de los principales objetivos de la política eco- nómica.
20 Este proceso incluye compatibilizar con el Ministerio de Economía y Planificación los flujos financieros que requieren las diferentes entidades para enfrentar sus ope- raciones corrientes, lo que, sin duda, incorpora un me- canismo de control con peculiaridades únicas.
21 Con la particularidad de que no se dispone de la cober- tura de recursos que requiere el funcionamiento de la actividad económica, como ocurría hasta finales de los años ochenta.
22 La materialización de este propósito enfrenta proble- mas de ejecución concreta, debido a que el CAD sugie-
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re a quién se le debe comprar (en el ámbito nacional e incluso internacional), sustituyendo, en muchos casos, la capacidad de gestión económica de las diferentes entidades. En la práctica, la instrumentación de la Re- solución 92 debe conducir a la parálisis temporal de algunas actividades económicas e, incluso, a la insol- vencia financiera.
23 Véase Granma, 31 de diciembre de 2004, p. 2-3. 24 Esta decisión se concibió para controlar operaciones
superiores a los 5 000 pesos convertibles.
25 Esta tendencia mantendrá una lógica más administrati- va que de estímulo al crecimiento económico.
26 El marco regulatorio de este proceso son las resolucio- nes conjuntas de los ministerios de Finanzas y Pre- cios, y de Economía y Planificación, de 2004 y 2005. 27 Véase el Acuerdo Núm.15 del Comité de Política Mo-
netario del BCC. Granma, 26 de marzo de 2005. 28 Esta tendencia debe mantenerse, con independencia
del incremento de los artículos a distribuir mediante el sistema de racionamiento.
29 En algunos productos específicos, pudieran producirse reducciones debido al incremento de las ventas de pro- ductos en el mercado subsidiado y también por los acuerdos firmados con China, que permiten eliminar las compras que antes se realizaban mediante intermedia- rios.
30 Este problema requería de la introducción de correccio- nes. Según González (1998), los costos en moneda nacional no ejercían una regulación adecuada sobre el gasto en divisas, al tiempo que el registro contable y el análisis financiero debían realizarse de forma indepen- diente. La contabilidad separada logró resolver el pro- blema de controlar las divisas, pero no el de la valora- ción conjunta de las decisiones que involucraban, tanto recursos nacionales, como importados.
31 En un grupo de productos, esta situación es tangible e, incluso, en casos específicos, los incrementos han sido notables en fechas recientes.
32 En la actualidad, son definidas como Zonas Logísticas Especiales.
33 Esta decisión resulta interesante, porque no supone aún la derogación del Decreto Ley 165, que dio amparo legal al surgimiento de las zonas francas.
34 Véase, para mayor detalle, Marquetti (2002).
35 Se estima que, por este concepto, el país tuvo que erogar más de veinte millones de dólares en 2003.
36 El 78% del intercambio comercial del año 2003 fue eje- cutado por diez empresas.
37 Según cifras del Centro de Promoción de Inversiones del Ministerio de la Inversión Extranjera y la Colabora- ción Económica, en 2004 sólo se constituyó una nueva asociación con capital extranjero y 45 cesaron sus ope- raciones.
38 Véase, para mayor detalle, Pérez Villanueva (2003). 39 Los criterios que rigen, en la actualidad, en relación
con la inversión extranjera, son los siguientes: 1) debe estar constituida por proyectos de gran impacto; 2) sectorialmente, debe ser más selectiva; 3) debe priorizar las inversiones en el exterior.
40 Reducción de los contactos familiares, prefijar la con- sanguinidad para poder recibir remesas y la virtual sus- pensión de las licencias para facilitar los intercambios académicos.
41 Según las autoridades bancarias, entre el martes 25 y el jueves 28 de octubre, las ventas de dólares por pe- sos se incrementaron en 60 veces en relación con la media histórica de las operaciones de CADECA. Los depósitos en cuentas bancarias crecieron en 10 veces, en relación con los acumulados hasta entonces por el sistema bancario nacional.
42 El discurso pronunciado en la clausura del evento “Globalización y Desarrollo”, Ciudad de La Habana, 11 de febrero de 2005 y el discurso pronunciado en la celebración del Día Internacional de la Mujer, 8 de mar- zo de 2005. Estos discursos no han sido publicados posteriormente.
43 Se refiere a los acuerdos con China y Venezuela, prefe- rentemente, aunque se incluye también las facilidades financieras otorgadas por Irán y Brasil.
44 La tendencia a la terciarización debe acrecentarse en diferentes direcciones. Sin embargo, la evolución de esta tendencia tiene en su contra el deterioro acumulado en el sector productivo y las propias insuficiencias que pre- senta, en términos de estructura y funcionamiento, el sector de los servicios en diferentes ámbitos. Véase Marquetti (2003b).
45 En el caso específico del turismo, se requiere replan- tearse la transición de un enfoque de economía de en- clave a otra que permita un mayor aprovechamiento de los recursos y potencialidades existentes en los dife- rentes territorios e, incluso, evaluar la pertinencia de fomentar “clusters”.
46 En estos momentos, se encuentra en proceso de ela- boración un nuevo proyecto de “bases generales” del perfeccionamiento empresarial.
47 Por diversas razones objetivas, ha habido dificulta- des para honrar en tiempo las obligaciones contraí- das.
48 Estos aspectos son analizados con mayor detalle en Marquetti (2003).
49 Véase, para mayor detalle, Quiñones, Mañalich y Pico (2000 y 2001) y García (2004).
50 En la actualidad, el cambio de mobiliario, acondiciona- dores de aires e, incluso, la compra de material gastable (servilletas, portavasos u otros medios) requiere de la aprobación directa de las cadenas y la CAD.