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La voluntad moral de Dios

In document La Voluntad de Dios (página 34-36)

2. EXPOSICIÓN DE LA POSTURA TRADICIONAL Y SUS ARGUMENTOS

2.2 Definición de la voluntad de Dios

2.2.2 La voluntad moral de Dios

La voluntad moral puede definirse como un conjunto de mandamientos que son revelados en las Escrituras para enseñar a los seres humanos cómo deben creer y vivir para agradar a Dios.

La Biblia nos revela toda la voluntad moral de Dios. Desde la primera página hasta la última, podemos encontrar, a lo largo de todo el Antiguo y el Nuevo Testamento, cómo Dios quiere que vivamos en relación a Él, en relación a los demás seres humanos, en relación a nosotros mismos, y en relación a Satanás y el pecado. Por esta razón es que Pabló describe a los judíos incrédulos, en su carta a la iglesia de Roma, como personas que por medio de las Escrituras conocían la voluntad moral de Dios, sabiendo cómo debían vivir, y pudiendo distinguir entre lo bueno y lo malo (Rom 2:18):

LBA

y conoces su voluntad; que apruebas las cosas que son esenciales, siendo instruido por la ley,

Si prestamos atención, vamos a encontrar pasajes en los que los mandamientos van precedidos o seguidos por frases como porque la voluntad de Dios es que… o porque esta

es la voluntad de Dios… (1 Tes 4:3; 5:18; 1 Ped 2:13-15):

LBA [1 TES 4:3] Porque esta es la voluntad de Dios: vuestra santificación; es decir, que os abstengáis

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dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para vosotros en Cristo Jesús.

LBA [1 PED 2:13-15]

Someteos, por causa del Señor, a toda institución humana, ya sea al rey, como autoridad, [14] o a los gobernadores, como enviados por él para castigo de los malhechores y alabanza

de los que hacen el bien. [15] Porque esta es la voluntad de Dios: que haciendo bien, hagáis enmudecer

la ignorancia de los hombres insensatos.

Estos pasajes, sumados a aquellos en los que aparezca algún mandamiento, conforman lo que denominamos voluntad moral de Dios. Aquí también entrarían los mandamientos del Antiguo Testamento (a excepción de aquellos que fueron abolidos por Dios en el nuevo pacto, como los rituales y los dietéticos), y también todos los del Nuevo Testamento (Éxo 20:3ss; 2 Cor 6:14):

LBA [EXO 20:3-16] No tendrás otros dioses delante de mí. [4] No te harás ídolo, ni semejanza alguna de

lo que está arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. [5] No los adorarás

ni los servirás; porque yo, el SEÑOR tu Dios, soy Dios celoso, que castigo la iniquidad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen, [6] y muestro misericordia

a millares, a los que me aman y guardan mis mandamientos.

[7] No tomarás el nombre del SEÑOR tu Dios en vano, porque el SEÑOR no tendrá por inocente al que

tome su nombre en vano. [8] Acuérdate del día de reposo para santificarlo. [9] Seis días trabajarás y

harás toda tu obra, [10]

mas el séptimo día es día de reposo para el SEÑOR tu Dios; no harás en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu ganado, ni el extranjero que está contigo.

[11]

Porque en seis días hizo el SEÑOR los cielos y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, el SEÑOR bendijo el día de reposo y lo santificó. [12] Honra a tu padre y a tu

madre, para que tus días sean prolongados en la tierra que el SEÑOR tu Dios te da. [13] No matarás. [14]

No cometerás adulterio. [15]

No hurtarás. [16] No darás falso testimonio contra tu prójimo. [17]

No codiciarás la casa de tu prójimo; no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni nada que sea de tu prójimo.

LBA [2 COR 6:14] No estéis unidos en yugo desigual con los incrédulos, pues ¿qué asociación tienen la

justicia y la iniquidad? ¿O qué comunión la luz con las tinieblas?

Tal como acabamos de ver, la Biblia da instrucciones generales que afectan a cada área de la vida del creyente pero que, al mismo tiempo, no determinan cada decisión que tomamos. Está bastante claro que las Escrituras prohíben a un cristiano casarse con una persona no cristiana; pero la Biblia no puede especificarle a esa persona con cuál de todas las personas cristianas debería casarse, ni tampoco si un creyente determinado debería casarse o no. Por eso, de alguna manera, la voluntad moral de Dios puede ser llamada voluntad general, ya que marca los límites del camino por los que un cristiano debe caminar, pero no indica en qué piedra debe pisar para avanzar por ese camino.

Sin embargo, el creyente debe tomar cada una de sus decisiones en armonía con la voluntad moral de Dios, y no debe esperar que Dios le muestre su guía con respecto a algo que ya ha sido revelado en la Biblia. Por ejemplo, un cristiano no debe preguntarse si es la

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voluntad de Dios colarse en el tren para ir a la iglesia, o mentir en la declaración de impuestos para invertir el dinero ahorrado en la iglesia, o realizar o consentir acciones claramente contrarias a la ética cristiana, aprovechándose de vacíos legales. Dios ya ha dicho que esa no es su voluntad, y Él jamás guiará a un creyente a hacer algo que ha prohibido en su Palabra (a través de la expresión de su voluntad moral).

A pesar de esto, existen muchas cuestiones sobre las hay que tomar una decisión y la voluntad moral de Dios permanece en silencio con respecto a ellas. En algún momento de su vida, cada creyente deberá decidir dónde vivir, a qué escuela o universidad asistir, en qué iglesia va a congregarse, y con quién va a casarse, además de otras miles de decisiones diarias que puede ir desde a dónde pasar el fin de semana, hasta si es mejor alquilar un piso o pagar una hipoteca. Estas decisiones escapan a la voluntad moral de Dios y caen dentro de lo que denominamos voluntad particular.

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