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Capítulo I. El papel de Shakespeare en la renovación literaria española del

A. Los temas shakespearianos en la obra de García Lorca

A.3. Los celos de Otelo en dos obras lorquianas

A.3.2. La Zapatera prodigiosa

En La zapatera prodigiosa, el tratamiento del tema de los celos difiere de lo que había hecho Federico García Lorca en sus Títeres de cachiporra. Sin embargo, todavía es perceptible la influencia del esperpento de Ramón de Valle-Inclán, especialmente en la forma que tiene de enterarse el pobre Zapatero de las supuestas infidelidades de su mujer: las murmuraciones del pueblo. Conviene recordar que el Teniente esperpéntico empezó a dudar de la lealtad de doña Loreta tras el descubrimiento de una carta anónima y por culpa de las alusiones de la beata vecina. También le echan la culpa al protagonista de no saber someter a la Zapatera. El Alcalde, a la manera de un Yago grotesco, incluso le explica cómo debe castigar a su esposa para que sea fiel y casta:

ALCALDE. […] Si tu mujer habla por la ventana con todos, si tu mujer se pone agria contigo, es porque tú quieres, porque tú no tienes arranque. A las mujeres, buenos apretones en la cintura, pisadas fuertes y la voz siempre en alto, y si con esto se atreven a hacer quiquiriquí, la vara, no hay otro remedio. […] [2012b: 174]

Asimismo, en la denominada farsa violenta de Federico García Lorca, la fuerte personalidad de la Zapatera favorece los cotilleos de las gentes. Demuestra tener mucho más carácter que su maduro marido, como ocurre con Belisa y Perlimplín:

ZAPATERO. A mí no me importa nada de nada. Ya sé que tengo que aguantarme. ZAPATERA. También me aguanto yo... piensa que tengo dieciocho años.

ZAPATERO. Y yo... cincuenta y tres. Por eso me callo y no me disgusto contigo... ¡demasiado sé yo!... Trabajo para ti... y sea lo que Dios quiera...

[…]

ZAPATERA. Tú no has tenido en tu vida dieciocho años... […]

34 Es de notar la proximidad del nombre del personaje de la tragicomedia con el del protagonista de El maleficio

de la mariposa, Curianito. Ambos conocen una historia de amor frustrada: el insecto por la muerte de la

mariposa de la cual se enamoró, el amante de Rosita tras descubrir la existencia de otro enamorado. Ninguno conocerá la felicidad, como suele ocurrir en las obras lorquianas.

ZAPATERO. (Golpeando furioso.) ¿Te quieres callar? Eres mi mujer, quieras o no quieras, y yo soy tu esposo. Estabas pereciendo, sin camisa, ni hogar. ¿Por qué me has querido? ¡Fantasiosa, fantasiosa, fantasiosa

ZAPATERA. (Levantándose.) ¡Cállate! No me hagas hablar más de lo prudente y ponte a tu obligaciòn […] [2012b: 168-169]35

En la farsa lorquiana, el Zapatero sorprende una conversación entre su mujer y el Mozo de la Faja. Perturbado por los rumores que circulan en el pueblo sobre la muchacha, en seguida se imagina lo peor:

ZAPATERO. (Entrando y retrocediendo.) ¡Con todo el mundo y a estas horas! ¡Qué dirán los que vengan al rosario de la iglesia! ¡Qué dirán en el casino! ¡Me estarán poniendo!... En cada casa, un traje con ropa interior y todo. (Zapatera ríe.) ¡Ay, Dios mío! ¡Tengo razón para marcharme! Quisiera oír a la mujer del sacristán; pues ¿y los curas? ¿Qué dirán los curas? Eso será lo que habrá que oír. (Entra

desesperado.) [2012b: 178]

Por temor a lo que los vecinos puedan pensar de él y pensando que es cornudo, el Zapatero toma la radical decisión de abandonar el domicilio conyugal. Mientras, su esposa tiene que sufrir las peores humillaciones, como las coplas que se van cantando por las calles:

NIÑO. […]

La señora Zapatera, al marcharse su marido, ha montado una taberna donde acude el señorío. […]

Quién te compra, Zapatera, el paño de tus vestidos y esas chambras de batista con encajes de bolillos. Ya la corteja el Alcalde, ya la corteja don Mirlo. ¡Zapatera, Zapatera,

Zapatera, te has lucido! [2012b: 188]

Esta situación no es sin recordar la ofensa que Otelo hace sufrir a Desdémona delante de Ludovico, su primo:

OTELO.- Pláceme verte loca.

DESDÉMONA.- ¿Qué dices, esposo mío? OTELO.- ¡Aparta, demonio!

DESDÉMONA.- ¿Tal he merecido? […]

OTELO.- ¡Víbora! Si el llanto de las mujeres pudiera fecundar la tierra, de cada gota nacería un cocodrilo. ¡Lejos, lejos de aquí!36 [2009: 159]

35 La irreverencia de la Zapatera para con su marido no es sin recordar uno de los personajes femeninos con más

carácter dentro de la dramaturgia de William Shakespeare: Catalina, protagonista de La fierecilla domada. Ambas mujeres son independientes, testarudas e indomables.

Pero, ambas mujeres, si bien tienen caracteres muy distintos, resultan ser fieles y leales esposas. La Zapatera lo demuestra en varias ocasiones, especialmente cuando vuelve su marido disfrazado para intentar engañarla y confirmar sus sospechas de que es una adúltera:

ZAPATERO. Y ahora casi me alegro de tenerme que marchar, porque usted sola, yo solo, usted tan guapa y yo con mi lengua en su sitio, me parece que se me escaparía cierta insinuación...

ZAPATERA. (Reaccionando.) Por Dios, ¡quite de ahí! ¿Qué se figura? ¡Yo guardo mi corazón para el que está por esos mundos, para quien debo, para el que está por esos mundos, para quien debo, para mi marido!

ZAPATERO. (Contentísimo y tirando el sombrero al suelo.) ¡Eso está pero que muy bien! Así son las mujeres verdaderas, ¡así! [2012b: 200]

Al igual que en la tragedia shakespeariana, al final de la farsa de Federico García Lorca, se produce un baño de sangre. En Otelo, salen heridos Emilia, Casio y Yago y el moro de Venecia se suicida. En La zapatera prodigiosa, el niño viene a avisar a la protagonista de una pelea que se está produciendo en el pueblo entre varios hombres que desean conquistarle:

NIÑO. Se han hecho heridas con las navajas dos o tres mozos y te echan a ti la culpa. Heridas que echan mucha sangre. Todas las mujeres han ido a ver al juez para que te vayas del pueblo, ¡ay! Y los hombres querían que el sacristán tocara las campanas para cantar tus coplas... [2012b: 201]

En ambas obras, los celos de los maridos son los que acarrean tales escenas sangrientas. En la pieza del Bardo, la venganza de Otelo desemboca en múltiples heridas y en la muerte del moro. En rigor, el héroe shakespeariano se da cuenta, demasiado tarde, del valor de la mujer que tanto amaba:

OTELO.- […] Decid que he sido un desdichado: que amp sin discreciòn y con furor, que aunque tardo en recelar, me dejé arrastrar como loco por la corriente de los celos; decid que fui tan insensato como el indio que arroja al lado una piedra preciosa que vale más que toda su tribu. Decid que mis ojos, que antes no lloraban nunca, han destilado luego largo caudal de lágrimas, como destilan su balsámico jugo de los árboles de Arabia. […] [2009: 185-186]

En la obra lorquiana, el abandono del domicilio familiar hace que todos los hombres, convencidos de sus ligeras costumbres, se maten para conseguir poseerla. Pero, gracias a su astuto plan, el Zapatero se da cuenta de los muchos méritos de su joven esposa. Sus palabras, en las cuales compara a la muchacha con oro, no son sin recordar las de Otelo, que comparaba a Desdémona con una piedra preciosa:

ZAPATERO. Sí, sí, canallas... pero pronto ajustaré cuentas con todos y me las pagarán... ¡Ay, casilla mía, qué calor más agradable sale por tus puertas y ventanas!; ¡ay, qué terribles paradores, qué malas

36 En las palabras de Otelo también se ven reflejados los pensamientos de los vecinos de la Zapatera. Intentarán

comidas, qué sábanas de lienzo moreno por esos caminos del mundo! ¡Y qué disparate no sospechar que mi mujer era de oro puro, del mejor oro de la tierra! ¡Casi me dan ganas de llorar! [2012b: 201]

A pesar de los remordimientos del moro de Venecia, no hay otra alternativa para él que la muerte. Pero, Federico García Lorca elige otro camino para su Zapatero: el de la felicidad conyugal. Al darse cuenta de que los pueblerinos sólo despreciaban a su esposa por su carácter, sin conocer la pureza de su corazón, consigue superar su gran miedo: la opinión que podrían tener de él sus vecinos.

No obstante, los temas inspirados por las grandes tragedias de Shakespeare no son la única fuente de inspiración para el artista granadino en la construcción de su universo literario. También se pueden observar paralelismos entre los personajes de Shakespeare y los de Federico García Lorca. La matriarca de las Alba presenta rasgos de carácter muy parecidos a los de Lady Macbeth. Asimismo, Perlimplín, Adela y Mariana están hermanados con la mítica Julieta. Prefieren la muerte a la ausencia del ser querido. Por último, no se puede dejar de lado las Figuras de Cascabeles y de Pámpanos, dignos herederos de Ganimedes.