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Pedagogía del Paráclito en Jn 14,26: aportes para la reflexión teológica del discipulado

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Academic year: 2017

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PEDAGOGÍA DEL PARÁCLITO EN JUAN 14,26

Aportes para la reflexión teológica del discipulado.

JULIO CHRISTIAN JIMÉNEZ CARRILLO

PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA

FACULTAD DE TEOLOGÍA

DEPARTAMENTO DE TEOLOGÍA

PROGRAMA DE LICENCIATURA EN TEOLOGÍA

Bogotá D.C.

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PEDAGOGÍA DEL PARÁCLITO EN JUAN 14,26

Aportes para la reflexión teológica del discipulado.

JULIO CHRISTIAN JIMÉNEZ CARRILLO

Trabajo de Grado para optar por el Título de Licenciado en Teología

Tutor: P. Luis Guillermo Sarasa, S.J

Doctor en Sagradas Escrituras

PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA

FACULTAD DE TEOLOGÍA

DEPARTAMENTO DE TEOLOGÍA

PROGRAMA DE LICENCIATURA EN TEOLOGÍA

Bogotá D.C.

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Nota de aceptación

La universidad no se hace responsable por los conceptos emitidos por los alumnos en sus trabajos de síntesis, sólo velará porque no se publique nada contrario al dogma y la moral católica y porque las tesis no contengan ataques o polémicas puramente personales, antes bien, se vea en ellas el anhelo de buscar la verdad y la justicia.

(Reglamento General de la Pontificia Universidad Javeriana. Artículo 23 de la Resolución N°. 13 del 06 de Junio de 1964)

________________________________________

FIRMA DEL PRESIDENTE DEL JURADO

________________________________________ FIRMA DEL JURADO

________________________________________ FIRMA DEL JURADO

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AGRADECIMIENTO

A mis Familiares por darme la vida y los primeros estudios; a mis amigos, quienes han sido presencia viva de Dios en sus consejos y oportunidades regaladas; a mis compañeros, con quienes he compartido grandes momentos de reflexión teológica las cuales ayudaron a tener mayor claridad sobre este Trabajo de Grado; a los profesores de la Pontifica Universidad Javeriana, por compartir sus conocimientos y experiencias en las asignaturas cursadas; y a mis acompañantes tanto espirituales y de formación, quienes supieron con paciencia y cariño acompañarme en este camino de acercamiento y amor por las Sagradas Escrituras gracias a los estudios de Teología, Filosofía y Biblia.

Pὁr esὁ, hagὁ mías las palabras del apóstὁl y…

α υ π π ἐπ ῇ ῇ ῃ

ῖ ἐ Χ Ἰ , ὅ ἐ πα ἐπ υ ἐ α , ἐ πα ῳ α π ῃ , α α Χ ἐ α ἐ ῖ έ (1 Cor 1, 4-6)

(Doy gracias a Dios sin cesar por vosotros, a causa de la gracia de Dios que

os ha sido otorgada en Cristo Jesús, pues en él habéis sido enriquecidos en

todo, en toda palabra y conocimiento, en la medida en que se ha consolidado

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ÍNDICE TEMÁTICO

INTRODUCCIÓN ... 5

OBJETIVO GENERAL ... 7

OBJETIVOS ESPECÍFICOS ... 7

CAPÍTULO I EL PARÁCLITO COMO MAESTRO EN EL EVANGELIO DE JUAN ... 8

1.1. APROXIMACIÓN AL EVANGELIO DE JUAN ... 8

1.1.1. Autor del evangelio ... 9

1.1.2. Redacción ... 9

1.1.3. La Teología del Evangelio ... 10

1.1.4. Fuentes del Evangelio ... 11

1.1.5. Estructura del Evangelio ... 11

1.2. LA PRESENCIA DEL PARÁCLITO EN EL EVANGELIO DE JUAN ... 13

1.2.1. La figura del Paráclito ... 13

1.2.2. Análisis del término ... 14

1.2.3. Soluciones que aporta el Paráclito ... 17

1.2.4. Los dichos sobre el Paráclito ... 19

1.3. EL PARÁCLITO EN JN 14,26 ... 21

1.3.1. Delimitación del texto ... 21

1.3.2. Segmentación del texto ... 22

1.4. EL PARÁCLITO Y SU FUNCIÓN DE MAESTRO. ... 24

1.4.1. La enseñanza del Paráclito ... 25

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CAPITULO II

LA ENSEÑANZA DE JESÚS MAESTRO ... 27

2.1. LOS TÉRMINOS QUE IDENTIFICAN A JESÚS COMO MAESTRO ... 27

2.1.1. Análisis del término ῤα ... 27

2.1.2. Análisis del término ́ α ... 30

2.2. JESÚS ES EL MAESTRO ... 32

2.2.1. La enseñanza de Jesús considerada similar a la de sus contemporáneos ... 32

2.2.2. La diferencia de la enseñanza de Jesús ... 33

2.2.3. Jesús enseña como El Maestro. ... 35

2.3. LA ENSEÑANZA DE JESÚS EN EL EVANGELIO DE JUAN ... 37

2.3.1. Jesús, su contexto y auto identificación ... 37

2.4. LA ENSEÑANZA DE JESUS: AGUA DE VIDA Y LUZ DEL MUNDO ... 40

2.4.1. La enseñanza de Jesús: Él es el Agua de la vida ... 40

2.4.2. La Enseñanza de Jesús: Él es la Luz del mundo... 44

2.5. LA ENSEÑANZA DE JESÚS ... 48

CAPÍTULO III EL PARÁCLITO Y SU ACOMPAÑAMIENTO EN EL PROCESO DISCIPULAR . 49 3.1. EL DISCIPULADO ... 49

3.1.1. Los discípulos en los evangelios ... 50

3.1.2. La misión del discípulo desde Aparecida ... 53

3.1.3. La importancia de una espiritualidad del seguimiento ... 56

3.2. LO QUE JESÚS ENSEÑÓ Y EL PARÁCLITO RECORDARÁ. ... 58

3.2.1. La presencia del Paráclito en la comunidad ... 59

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3.3. LA PRESENCIA DEL PARÁCLITO EN LA FORMACIÓN

DISCIPULAR ... 65

3.3.1. El testimὁὀiὁ de “alguieὀ” ... 66

3.3.2. La motivación por conocer a Jesús ... 67

3.3.3. El diálogo con Jesús ... 67

3.3.4. El reconocimiento de Jesús por parte del discípulo ... 68

3.3.5. La vivencia-Testimonio ... 69

CONCLUSIÓN ... 71

BIBLIOGRAFÍA ... 75

ARTÍCULOS DE REVISTA ... 77

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INTRODUCCIÓN

El Paráclito en su pedagogía tiene como misión acompañar a los discípulos luego de que Jesús ya no esté presente entre ellos. Como el pedagogo de los discípulos tiene la función de enseñar/recordar todo lo que Jesús ha proclamado; con lo cual se puede asegurar que mantendrá viva la experiencia del encuentro personal con Jesús; de manera que los discípulos puedan dar testimonio de su fe y la experiencia íntima en Cristo, el Hijo de Dios, en quien tienen vida (20, 31).

El testimonio de los discípulos tiene como objetivo vincular a otros a la experiencia personal con Cristo resucitado; lo cual, incita a los espectadores a conocer, experimentar y por último testimoniar también a ese Jesús Resucitado. En este sentido se encuentra inmersa la pedagogía del Paráclito, la cual, acompaña el proceso de discipulado (ver, ser y hacer). El evangelio de Juan, considerado un escrito doctrinal cuya intención primera es la enseñanza, es el único que hace mención del término Paráclito. Este término es una novedad en la literatura neo-testamentaria y se lo ha identificado con el Espíritu Santo o el Espíritu de la Verdad (14,17); además, con la figura de Jesús en sus relaciones, misión y funciones. Una de las funciones del Paráclito que se destaca en la presente investigación, en su relación con los discípulos: la función docente. El Paráclito, enviado por el Padre y por Jesús, les enseñará y les recordará todas las cosas a los discípulos (Jn 14,26).

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autor (o comunidad), trata de vincular a los seguidores de Cristo en su misterio y, como el evangelio mismo lo muestra, adentrarnos a la experiencia mística de Jesús.

Es por ello que en esta investigación se tratará de profundizar sobre la figura del Paráclito y mediante una comprensión amplia de sus características, misión y relaciones; además de una profundización en el término y la referencia que el mismo hace al Maestro, dar respuesta a la pregunta sobre ¿Cuáles son los aportes pedagógicos que ofrece la figura del Paráclito en el Evangelio de San Juan para la reflexión sobre la teología del discipulado? Dado que en los inicios de la Iglesia, éste personaje hizo presente a Jesús demostrando la relación mutua entre Dios y el hombre; en la actualidad nos da aportes para la formación y evangelización de discípulos y misioneros.

Mediante la Exégesis, utilizando algunos aspectos del Método Histórico-crítico, se profundizará en los términos gracias al uso de algunos aspectos de los Métodos Sincrónicos y los Métodos diacrónicos. La bibliografía a utilizarse está delimitada al uso de diversos autores sobre el término Paráclito; el autor en el cual se profundizará es principalmente, Raymond Brown y las categorías que fundamentan la investigación están tomadas de la cita bíblica de Juan 14,26 (recordará y enseñará); profundizando además en las categorías de Maestro ( ́ α ) y Rabí (ῤα )con lo cual se pretende reconocer la pedagogía de Jesús y la del Paráclito; además, una comprensión de la situación histórica en la que se dio la elaboración del texto del evangelio de Juan nos facilitarán aportes en la investigación para tener una clara representación del mensaje que pretende el Evangelista sobre la pedagogía del Paráclito.

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OBJETIVO GENERAL:

 Mediante el análisis exegético investigar los aportes pedagógicos que ofrece la figura del Paráclito en el Evangelio de San Juan para la reflexión sobre la teología del

discipulado.

OBJETIVOS ESPECÍFICOS:

 Presentar de manera general los conceptos, misión, comportamientos y funciones del Paráclito en el Evangelio de San Juan de manera que se comprenda al Paráclito como pedagogo de los discípulos.

 Realizar un análisis exegético neo y vetero-testamentario de las categorías: Maestro, Enseñanza y Rabí para una mayor comprensión de la pedagogía del Paráclito propuesta en el Evangelio de San Juan.

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CAPÍTULO I

EL PARÁCLITO COMO MAESTRO EN EL EVANGELIO DE JUAN

1.1.APROXIMACIÓN AL EVANGELIO DE JUAN

El evangelio de Juan es conocido como el evangelio “espiritual”1; en el cual, el autor del escrito o la comunidad, se introduce en la experiencia misma de Jesús, en su relación con Dios y con los hombres; y, a su vez, revela un camino de seguimiento discipular de una persona/comunidad en la aceptación/creer en Cristo.

El Espíritu es un eje trasversal en todo el cuarto evangelio. Es guía de la comunidad y del lector que se involucra con este escrito. Seduce al “cὁὀὁcimieὀtὁ” de Diὁs, de maὀera pedagógica, mediante el proceso de seguimiento en la persona de Jesús el Cristo para así creer y creyendo en él tengan vida en plenitud (Jn 20, 30-31). El evangelio es la cristalización de fe de la experiencia espiritual y de seguimiento de una comunidad; la cual, supo reconocer las enseñanzas e instrucciones del Espíritu Paráclito, en su papel explícito de hacer comprender el misterio de Jesús2.

En la comunidad, lo mismo que el evangelio en el que cristaliza su fe, es la más “espiritual”, es decir, aquella eὀ la que más fuertemeὀte sὁpló el Espírituέ Estὁ la llevó a descubrir la más alta cristología; a no entenderse como comunidad sino desde ella. (…) la preseὀcia del espíritu llevó tambiéὀ a esta cὁmuὀidad a deducir tὁdas las conclusiones ético-morales derivadas de una imagen de Cristo captada desde la iluminación intensa del Paráclito; a centrar su respuesta a la acción salvadora de Dios en la fe y en el amor; a censurar con una ironía tan fina como implacable a todos aquellos que no eran coherentes con la confesión de su fe, como era el caso de los cristiaὀὁs “vergὁὀὐaὀtes” (Jὀ 1β,4β)3.

1 Fernández, Evangelio Según Juan, 263.

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1.1.1. Autor del evangelio

Sobre el autor del libro, tema de difícil precisión, algunos consideran la hipótesis de que sea el Discípulo Amado4, quien tiene una función simbólica en el cuarto evangelio; sin dejar de ser una persona real en el escrito. Considerado como testigo ocular que, dentro del evangelio, se refiere al Discípulo Amado. Por otro lado, algunos autores (Brown, Barret, Marsxen y Leon~Dufour), consideran que la redacción del evangelio no se realizó por un solo redactor, sino por una comunidad de pensamiento, llamada así: “comunidad Joánica”. Comunidad que acogió la reflexión y elementos históricos de un testigo ocular; y que, luego de una reflexión y meditación de ciertos temas, además de circunstancias históricas, va moldeando y dándole forma determinada al escrito que hoy encontramos.

Consideramos que la edición del evangelio no se ha realizado por medio de una sola redacción, sino que se elaboró a través de diversas ediciones y en diversas épocas. Podemos unirnos a la definición que hace Barret de autor como «la persona (o el grupo) que asumió la responsabilidad del libro tal como se lee en los antiguos manuscritos»5.

1.1.2. Redacción

La redacción del evangelio tiene diversas etapas antes de llegar a su forma actual. Aunque no se da un acuerdo sobre el número de redacciones, en su mayoría, los autores optan por suponer la intervención mínima de dos redactores. A pesar de sus diversas formulaciones, seguiremos la presentación de Brown la redacción del cuarto evangelio. Teoría que no se muestra muy complicada en su compresión y a su vez resulta más plausible al tener en cuenta la redacción de los evangelios sinópticos.

Brown opta por la teoría de la redacción en cinco etapas: a) utilización de hechos y dichos de Jesús por una figura destacada de la iglesia primitiva, b) configuración teológica y expresiva

4 Martín-Moreno, Personajes del Cuarto Evangelio, hace una aclaración sobre cómo entender la autoridad del Discípulo Amado como autor del cuarto evangelio, dado que el concepto de autor se diferencia del concepto de redactor. 27-33.

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de estos hechos, c) primera elaboración del evangelio, d) segunda elaboración, con adaptaciones a nuevos problemas y e) la redacción final del evangelio, la cual se dio por parte de un discípulo6.

1.1.3. La Teología del Evangelio

La teología del cuarto evangelio es la respuesta a la fundamentación de la fe apostólica de la realidad que vivía la comunidad joánica. Esta teología trata de reelaborar completamente la tradición cristiana, sin imponer terminologías o formas extrañas, sino favoreciendo el entendimiento del pensamiento contemporáneo. Esta reelaboración, como nos precisa Barret, se encuentra matizada por diversos elementos donde «la escatología7 va unida a la cristología, la salvación a la fe y al conocimiento, los milagros a los sacramentos… »8.

El autor no trata de dar una obra teológica sistemática, siὀὁ que trata de mὁstrar que el “actὁr priὀcipal”, Jesús, se maὀtieὀe eὀ cὁὀtiὀua refereὀcia a ὁtrὁ ser: El Padre. Es por ello que «El evangelio se refiere a Jesús; pero Jesús se refiere, por decirlo así, a Dios. El evangelio es una obra teológica, en el sentido más estricto de la palabra. El interés de Juan es llevar a sus lectores a un encuentro con Dios, a través de Jesús»9.

6 Cfr. Brown, El Evangelio según Juan I-XII, 33-47.

7 Cabe reconocer que al referirnos sobre la escatología que en Juan hace referencia a una escatología comenzada, la cual no desvirtúa el sentido de la tensión futura escatológica, “Juaὀ ὀὁ reὀuὀció a uὀa escatὁlὁgía futurista, a expensas de una experiencia cristiana puramente presente, sino que, como profundo teólogo, fue capaz de mantener el presente y el futuro en iὀdisὁluble uὀidad”έ Para uὀa prὁfuὀdiὐacióὀ del usὁ del térmiὀo, ver Barret, El evangelio según san Juan, 54.

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1.1.4. Fuentes del Evangelio

Sobre las fuentes y tradiciones observamos una serie de posturas: en su estructura interna se puede reconocer una cierta similitud con la tradición sinóptica, especialmente con el evangelio de Marcos y cierto conocimiento del evangelio de Lucas, no como texto escrito sino como tradición oral; una fuente de signos; una fuente de discursos y la narración de la pasión10. Como fuentes externas se pueden enumerar: la presencia del Antiguo Testamento11; la tradición judía, centrada en Jerusalén; la presencia de la filosofía griega, aunque ya no como una filosofía meramente pura sino como simbiosis con algunas prácticas religiosas (misticismo); la presencia de gnosticismo, como lo afirma Bultmann12, que está en etapa de formación; la relación con las religiones mistéricas, que proponen el mito de un dios salvador, que muere y resucita, o a través del conocimiento13. Lo que no es sencillo de precisar es en qué medida el redactor del evangelio tuvo en cuenta estos elementos para la elaboración del evangelio. Lo que sí se puede considerar, como acabamos de decir, es que el evangelio realiza una reelaboración de tradiciones para estructurar su evangelio.

1.1.5. Estructura del Evangelio

La estructura del evangelio está organizado en dos grandes bloques: el Libro de los Signos (1,19-12,50)14 y el libro de la Gloria (13,1-2031)15; a los cuales les antecede un Prólogo (1,1-18)16, y finaliza con un Epílogo (21,1-25)17. En el primer bloque encontramos a un Jesús realizando signos ( η ῖ - semēion), y luego, una narración (explicación del signo) para

10 Para mayor profundización sobre las fuentes: Barret, El evangelio según san Juan, 40-49.

11 Sὁbre la preseὀcia de citas del χὀtiguὁ Testameὀtὁ “Eὀ cὁmparacióὀ cὁὀ ὁtrὁs autὁres, sus citas explícitas son menos numerosas; y rara vez aduce la llamada «prueba textual» con la que los primeros cristianos trataban de demὁstrar que Jesús era el εesías prὁfetiὐadὁ eὀ el χὀtiguὁ Testameὀtὁ”έ Ibídέ, ηι.

12 Cfr. Brown, El Evangelio según Juan I, 66-69.

13 Para profundizar en el tema ver Barret, El evangelio según san Juan, 56-74.

14 Exposición de los signos y palabras de Jesús que sirven para profundizar en la Fe de Jesús y en el conocimiento del Padre.

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que el oyente profundice en la Persona de Jesús, no simplemente en el signo, y crea que es el Hijo de Dios.

En el segundo bloque, el Libro de la Gloria, a diferencia del primero, encontramos un discurso de despedida que sirve como introducción al gran acontecimiento (signo) que Jesús realizará al ser elevado en su gloria. «La razón de este cambio de esquemas es fácil de entender: sería demasiado violento interrumpir la acción de la pasión, muerte y resurrección, mientras que colocar tan extenso discurso después de la resurrección iría contra el sentido de culminación que esta posee»18.

El segundo bloque está subdividido en: La Última Cena, El relato de la Pasión, la Resurrección de Jesús y el Epílogo. La primera parte de esta subdivisión del libro de la Gloria, La Última Cena, será el lugar en el cual nos centraremos para el tema propuesto de esta investigación. Delimitando el espectro, trabajaremos con uno de los versículos que tienen en cuenta la presencia del Paráclito19 y su acción pedagógica.

Aunque nuestro interés en este trabajo no es profundizar en la persona del autor, ni en las diversas etapas de redacción, sino dar unas pistas iniciales sobre el desarrollo y las discusiones respecto al tema, consideramos viable tomar la reflexión que hace Martín Moreno en relación a la importancia del evangelio: «El valor del evangelio y de su testimonio sobre Jesús no depende de la identidad de su escritor o de su autor, sino del valor intrínseco del evangelio, del testimonio que el Espíritu Santo ha dado a sus lectores a lo largo de toda la historia, y de la autoridad de la Iglesia que desde muy pronto lo acogió en su canon»20.

18 Brown, El Evangelio según Juan II, 891.

19 Brown en su libro El Evangelio según Juan II, respecto a la Última Cena, realiza una organización de los temas en: La Cena y El último discurso. El segundo tema se encuentra dividido en tres secciones y a su vez cada una de ellas en tres subdivisiones. Seguido a ello se considera la primera sección del Último discurso como una de las más antiguas formas escritas del evangelio. Para mayor profundización sobre el tema ver Brown, El Evangelio según Juan II, 899-901.

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1.2.LA PRESENCIA DEL PARÁCLITO EN EL EVANGELIO DE JUAN

El Paráclito es un término particular de los escritos Joánicos. En 1 Jn 2,1 se define a Cristo resucitado como el primer Paráclito y en el evangelio de Juan encontramos cinco dichos21 donde se menciona al Paráclito, distinto de Jesús ubicados en el Último Discurso, entre los capítulos 14 al 16. En estos versículos encontramos, la misión, su relación con los discípulos y con el mundo y, en especial, se pone en claro la identificación del Paráclito como el Espíritu Santo, el Espíritu de la verdad22

1.2.1. La figura del Paráclito

El término Paráclito es de difícil traducción para comprender todo su contenido. Su traducción al castellano siempre queda inconclusa y no recoge toda la significación que se le da en el contexto joánico. Bultmann considera que el evangelista lo toma desde sus propias fuentes y lo interpreta en el contexto de la tradición cristiana como el π ῥ α (Espíritu Santo), considera además que el significado original lo podemos comprender a través de las funciones del mismo23.

Raymond E. Brown considera que la utilización del término Paráclito nace en la literatura griega24, ya que no se encuentra referencia alguna en la literatura hebrea25. La figura del Paráclito se caracteriza por estar en relación con el Padre y el Hijo; presenta similitud en la

21 Los dos primeros dichos sobre el Paráclito (14, 16-17 y 14, 26) se encuentran en lo que Brown considera la primera sección del discurso final (13, 31-14,γ1)ν esta es la primera “ὁ al meὀὁs” la más aὀtigua fὁrma del evangelio. En el capítulo 14 encontramos las palabras finales de Jesús a sus discípulos, donde se hace presente el Paráclito, culmina con la indicación de 14, 31, donde finaliza el primer discurso. Los tres siguientes dichos (15, 26; 16, 7 y 16, 1314) los encontramos en la segunda sección (caps. 15-16) donde se encuentra un material más amplio que la primera parte. Brown, El Evangelio según Juan II, 899-901.

22 Cfr. Kittel, Theological Dictionary of the New Testament V, 800. 23 Cfr. Bultmann, The Gosple of John, 566.

24 χ mὁdὁ geὀeral se lὁ puede cὁὀsiderar cὁmὁ “ayuda”έ δa idea de cὁὀfὁrtadὁr ὀὁ siὀtetiὐa las iὀteὀciὁὀes y vocabulario del evangelio, ver Kittel, Theological Dictionary of the New Testament V, 803-806.

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dependencia tanto del Padre como del Hijo; su identificación llamado otro Paráclito (14,16), Espíritu de la verdad (14,17) y Espíritu Santo (14, 26); en relación con los discípulos se presenta un amplio conglomerado de categorías y, finalmente, su relación con el mundo que no lo acepta ni lo reconoce (14, 17).

1.2.2. Análisis del término

Xavier Léon-Dufour afirma que el Paráclito es «una palabra literaria joánica con la cual no se determina a una naturaleza sino la función de alguien: el que es «llamado al lado de» (para-kaleo, πα α α ); desempeña el papel activo de asistente, abogado, de apoyo»26, y es, a su vez, el que aclarará las dudas de la comunidad. Este personaje posibilita la comprensión del misterio realizado por Jesús. Respecto al título asegura que «en la presentación joánica, «Paráclito» es una designación particular del Espíritu Santo (14, 26)»27. Podemos concluir diciendo que el término es plurifacético y su interpretación de forma aislada no llega a captar la complejidad de significación28.

Respecto a los términos πα α α y πα ́ η se debe señalar que su uso lingüístico están compuestos del término α ῖ y sus sigὀificadὁs se remὁὀtaὀ al seὀtidὁ de “llamar a alguieὀ para sí mismὁ” y ὀὁ “llamar a (alguieὀ)”έ Su usὁ eὀ el griegὁ29 muestra las siguientes acepciὁὀesμ “llamar a” uὀa persὁὀa determiὀadaν “implὁrar”, utilizado en las oraciones a los diὁses iὀvὁcaὀdὁ su ayuda diviὀaν “exhὁrtar” eὀ el seὀtidὁ de dar estímulὁν y “cὁὀsὁlar” como estímulo amistoso en los momentos de dolor.

En los LXX30, mediante la influencia del Hebreo, los términos adquieren nuevos significados eὀ su utiliὐacióὀμ se maὀtieὀe el usὁ de “cὁὀsὁlar” (auὀque puede asumirse cὁmὁ “disculpas”, “lameὀtarse”)ν tambiéὀ se lὁ asume cὁmὁ “dar expresióὀ de simpatía a alguieὀ”

26 Dufour, Vocabulario de Teología Bíblica, 643. 27 Dufour, Lectura del Evangelio de Juan III, 192.

28 Para mayor profundización sobre el tema ver Bultmann, The Gosple of John, 566; Dufour, Lectura del Evangelio de Juan III, 300-302.

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(β Sam 1ί,β)ν “estímulὁ” (Dt γ,βκ) ὁ uὀa “exhὁrtacióὀ amistὁsa” (Est η, 1)ν pero su uso especial se da en la promesa y el testimonio de Dios a su pueblo en el día del juicio divino o en los tiempos de tentación.

El uso en el Nuevo Testamento31 tiene vínculo con el evento de salvación: en el sentido de “rὁgar pὁr ayuda” se hace presente en el contexto de los sinópticos (aquellos que en situaciones de necesidad ruegan a Jesús: el ruego del centurión en Mt 8,5; un anciano de los judíὁs eὀ δc ι,4)ν cὁmὁ “exhὁrtacióὀ” de la Palabra prὁclamada pὁr el pὁder del Espíritu Saὀtὁν y cὁmὁ “cὁὀsuelὁ” prὁmetidὁ eὀ la salvacióὀ fiὀal (εt η,η)έ

Davil Noel afirma que existen cuatro razones por las cuales es difícil llegar al significado pleno de la palabra paraklētosμ 1) la palabra muestra una posible forma pasiva, aunque no se descarta la forma activa de la misma; 2) tanto la forma activa, como la pasiva, de parakalein, asumen con precisión las funciones atribuidas al Paráclito en el Evangelio; 3) estas funciones no pueden ser resumidas o sustituidas por un término integral que pueda sustituir a

paraklētosν 4) la traducción del término en un contexto legal (abogado, consolador, etc.), simplemeὀte sὁὀ “aprὁximaciὁὀes” al térmiὀὁ32. Por eso, como seguiremos en la presente investigación, lo mejor es mantener la transliteración del término.

El Paráclito es distinto de Jesús, permanecerá con los discípulos para siempre (14, 16); será enviado por el Padre en el nombre de Jesús para enseñar y recordar todo lo que él ha dicho (14,26). Para que sea enviado es indispensable la partida de Jesús (16,7). Tiene como función llevar a los discípulos a la verdad completa (16,13), y dar gloria y testimonio de Jesús (15, 26; 16,14). A diferencia de Jesús no será ya una presencia viva, hecha carne, ni mucho menos tendrá que pasar por la crucifixión.

Raymond E. Brown33 considera que la utilización del término Paráclito nace en la literatura griega al no encontrarse referente en la literatura hebrea. Respecto a la figura del Paráclito se

31 Cfr. Ibíd., 791-799.

32 Noel, The anchor Bible Dictionary, 152-154.

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pueden mencionar las siguientes caracterizaciones: en relación con el Padre y el Hijo se presenta similitud en la dependencia tanto del Padre como del Hijo; en su identificación es llamado otro Paráclito (14,16), Espíritu de la verdad (14,17) y Espíritu Santo (14, 26); en relación con los discípulos se presenta un amplio conglomerado de categorías; y finalmente su relación con el mundo que no lo acepta ni lo reconoce (14, 17).

Del término Paráclito se destacan las siguientes acepciones: en forma pasiva es llamado para ayudar34; en su aspecto forense hace referencia a la defensa de Jesús, enseñando a los discípulos que Jesús salió vencedor y que el príncipe de este “mundo” ha sido derrotado; en sentido activo se lo entiende como intercesor o mediador que habla y da testimonio a través de los discípulos, a quien el mundo no puede ver (14,17); en voz activa es confortador, consolador, y, por último, en su relación con la paráclesis (exhortación o estímulo), es considerado maestro y guía de los discípulos.

Felipe Fernández35 muestra que gracias al Paráclito las dos épocas de la historia de la salvación se unen, siendo éste el hermeneuta de Cristo, como él lo fue del Padre; el intérprete de Jesús, su sucesor, abogado (llamado por alguien y como asistente de alguien), Espíritu de la Verdad, Intercesor o mediador, don supremo, otro Jesús, maestro, testigo cualificado de Jesús, enviado, animador, acusador y revelador.

Para una mejor compresión del concepto y la acción del Paráclito consideraremos algunas pautas que pueden haber servido como trasfondo para la concepción y formulación de la figura del Paráclito. En el AT se presenta la relación sucesiva de una figura principal que deja a otra en su lugar para proseguir su obra36; el espíritu de Dios que desciende a los profetas. El Espíritu de la verdad, en los escritos de Qumrán, hace referencia a un estilo de

34 δa cὁὀcepcióὀ de “ayudaὀte” puede teὀer ciertas características cὁὀ la Gὀὁsis εaὀdea en la consideración de enviado de lo alto para impartir la revelación. Las características y los rasgos constitutivos del Paráclito en Juaὀ ὀὁ eὀcueὀtraὀ cὁὀtraparte eὀ la ideὁlὁgía de lὁs “ayudaὀtes” del maὀdeísmὁέ Eὀ el evaὀgeliὁ lὁs versὁs respecto del Paráclitὁ, tieὀeὀ variὁs paralelὁs que se puedeὀ iὀterpretar cὁmὁ “abὁgadὁ” cὁὀ autὁridad de Maestro para los creyentes (14, 26), un testigo de la revelación (15,26) y el que da testimonio en el tribunal de Dios en contra del mundo (16, 8-11). Kittel, Theological Dictionary of the New Testament V, 807-812. 35 Fernández, Diccionario del mundo Joánico, 359ss.

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vida o la penetración del mismo en la intimidad del ser humano. Puede ser comparado con la figura de la Sabiduría que procede de Dios y que mora en el pueblo elegido (Si 24,12), además otorga el don de entendimiento (vv. 26-28). Son varios los elementos judíos que se pueden reconocer en el concepto del Paráclito:

«una relación sucesiva en que una segunda figura, que se configura a semejanza de una primera, prosigue la obra de ésta; la transmisión de su espíritu por una figura salvífica principal; el don del espíritu por Dios que capacitará a quien lo recibe para entender e interpretar con autoridad la acción y la palabra de Dios; un espíritu (angélico) personal que guiará a los elegidos en su lucha contra las fuerzas del mal; la Sabiduría que viene a los hombres de parte de Dios, mora con ellos y los instruye, pero es rechazada por algunos»37.

El Paráclito es considerado como otro Jesús que no puede estar presente mientras el primero permanezca con sus discípulos, sino que será su presencia durante su ausencia. La intención de Juan no es dar una fundamentación de la teología trinitaria posterior, sino hacer notar las semejanzas entre las personas de Jesús y del Paráclito.

1.2.3. Soluciones que aporta el Paráclito

El evangelista, mediante el Paráclito, da respuesta a dos grandes problemas en el contexto de la comunidad Joánica que servirá para mantener la unión y el nexo en y con Jesús. El primer problema, a consideración de Brown, es que el Paráclito, mediante su presencia y acción, da solución a la confusión causada en las comunidades por la muerte de los testigos, especialmente el Discípulo Amado. Los discípulos fueron los guías de las comunidades, y con la muerte de los mismos suponía un corte en el nexo entre la Iglesia y Jesús; al morir los testigos, y gracias a la acción del Paráclito, no se rompe la continuidad con la presencia del resucitado; sino que el Espíritu se mantiene guiando y enseñando en la comunidad.

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En este sentido el Paráclito realiza su papel de intérprete, de recordar las cosas a los discípulos, guiándolos a la verdad. Su papel es ser Maestro de todo cristiano ya que «… ὀὁ cesa de actuar una vez desaparecidos los testigos presenciales, pues mora con todos los cristiaὀὁs que amaὀ a Jesús y guardaὀ sus maὀdamieὀtὁs (14,1ι)έ (…) está con ellos tanto cὁmὁ estuvὁ cὁὀ lὁs testigὁs preseὀcialesέ (…) el Paráclitὁ guía a cada uὀa de las ὀuevas generaciones ante las circunstancias cambiantes, pues interpreta las cosas que van viviendo (16,13)»38.

El segundo problema al que se da solución es al retraso de la parusía. Los cristianos no se desaniman por que Jesús permanece presente en ellos en y a través del Paráclito (escatología comenzada). El evangelio presenta repetidas veces elementos de la parusía como una realidad inmanente en la vida del cristiano. El Paráclito se muestra como revelador de la filiación divina, conduce a la vida eterna, hace presente la persona de Jesús y su presencia misma es el juicio del mundo. En este sentido, la presencia del Paráclito es cumplimiento de la promesa de Jesús de que todas estas cosas sucederían antes del fin de aquella generación39; además, el evangelista muestra que «Jesús retornó ya mientras vivían sus compañeros, pues había venido en y a través del Paráclito»40 que permanecía y vivía ya en cada uno de los creyentes. Finalmente podemos reconocer que el Paráclito trata de mantener la misión iniciada por Jesús no de manera de sucesión, sino con autonomía e independencia. El Paráclito es quien interpreta, actualiza y enseña en cada época el misterio de Jesús a aquellos que quieren conocerlo; es considerado una figura paralela e independiente de la de Jesús, conclusión que es confirmada por el hecho de que a los dos se les asigne el mismo título41. Para el evangelista, por medio del Paráclito, «El texto transmitido tiene que ser interpretado continuamente, so pena de quedarse en letra muerta»42.

38 Ibíd., 1678.

39 Cfr. Brown, El «Paráclito» en el cuarto evangelio, 304-307. 40 Brown, El Evangelio según Juan II, 1679.

41 The Paraclete therefore is a parallel figure to Jesus himself; and this conclusion is confirmed by the fact that the title is suitable for both. Bultmann, The Gosple of John, 567.

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1.2.4. Los dichos sobre el Paráclito

En el evangelio de Juan encontramos sólo cinco dichos sobre el Paráclito. En ellos descubrimos características que nos pueden ayudar a comprender más sobre el término; pero además, nos servirá para la profundización en la comprensión docente del mismo. Haremos un breve repaso sobre lo que algunos autores dicen de cada uno de los dichos43, para después profundizar sobre el tema de consideración de este trabajo.

1 En el primer dicho (Jn 14, 16-17) Jesús se presenta como mediador del Padre que enviará «otro Paráclito» que continuará su obra en los discípulos. El Paráclito ejercerá un papel de defensor de los discípulos y mantendrá la unión de Jesús con ellos; lo cual sucederá en el momento de la glorificación de Jesús. La función del Paráclito es «estar para siempre» entre los discípulos, quienes ya lo conocen porque «permanecía» en Jesús (1,33) y sus palabras eran «espíritu y vida» (6,53). En su condición de Paráclito el Espíritu adquiere un carácter más personal. El Paráclito se diferencia de Jesús al no ser corpóreamente visible.

2 El segundo dicho (Jn 14, 26) presenta al Paráclito en su función docente por medio de los verbos «enseñar» y «recordar». La función docente se encuentra vinculada con la revelación: la compresión plena de las cosas que Jesús dijo. Este ayudará en la penetración y apropiación de las palabras de Jesús, de una manera más clara y profunda a como las escucharon los discípulos por primera vez. El Paráclito está autorizado para interpretar a Jesús: «la era del Espíritu santo es aquella en la que el pasado se ilumina para el presente»44.

43 Para mayor profundización sobre cada uno de los dichos sobre el Paráclito: Cfr. Madonia, Cristo siempre vivo en el Espíritu, 81-87; Dufour, Lectura del Evangelio de Juan III, 93-192; Brown, El Evangelio según Juan II, 963-1068.

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3 El tercer dicho (Jn 15,26) hace referencia al testimonio que el Espíritu dará contra el odio del mundo. Testimonio que tiene relación con el acto de «enseñar» y «recordar» del Paráclito. A diferencia del primero y el segundo dicho, ahora se afirma que Jesús lo enviará; pero el envío será «de junto al Padre». Este envío no contradice a 14,26 porque Jesús y el Padre son uno mismo en la mentalidad del evangelista. El testimonio es doble: el del Paráclito en los discípulos y el de los discípulos en el mundo. El testimonio del primero no puede hacerse visible si los segundos no lo testimonian. El objeto de este testimonio es el Hijo y su misterio, afianzar la fe de los discípulos, y mediante estos convencer al mundo. El testimonio del Paráclito será conocido en el mundo gracias al testimonio de los discípulos. En alguna medida el testimonio de los discípulos y el del Paráclito guardan relación al testimonio del Padre y del Hijo.

4 En el cuarto dicho (Jn 16,7) Jesús trata de convencer a los discípulos del beneficio de su partida. Con la partida de Jesús se da su glorificación y regreso al Padre; lo cual asegura la venida de Paráclito quien se mantendrá en y con los discípulos. El beneficio de la partida de Jesús se entiende desde el hecho que el Paráclito llevará a la realización plena la revelación de Jesús. La venida del Paráclito dará cumplimiento de la revelación que asegura la continuidad y plenitud de la obra de Jesús.

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1.3.EL PARÁCLITO EN JN 14,26

1.3.1. Delimitación del texto

Juan 14,26 se encuentra en el contexto del Último Discurso; el cual, se da en un ambiente de intimidad de Jesús con los suyos (13,1); la entrega de su amor, su testamento. Testamento que, según Brown, aunque está dirigido a los discípulos en un contexto concreto, se puede identificar a Jesús hablando ya como el Cristo Resucitado y elevado al Cielo. La finalidad de este testamento está dirigido a todos los cristianos para que, a la luz de la resurrección y mediante la promesa cumplida de la venida del Paráclito, tengan vida45.

El Macrotexto de este versículo es la primera sección del Último discurso. Dicha sección (Jn, 13,31-14,31) es considerada el primitivo discurso de las palabras finales de Jesús a sus discípulos; aunque no es posible atestiguar que los versículos contenidos hayan sufrido alguna modificación. El género literario de esta sección es un «discurso de despedida»46 y la presencia del Paráclito en esta sección hace reconocer una tradición latente en la comunidad joánica sobre el Espíritu; a pesar de que algunos autores consideren que son agregados47. La primera sección del Último discurso se encuentra dividida en una introducción y tres unidades. En la introducción, diferente a la primera sección por el auditorio al que se dirige Jesús, encontramos los temas de: la Glorificación de Jesús (31-32); su partida (13,33), el don del mandamiento del amor (13,34)48 y finaliza con la negación de Pedro (13,38).

Los temas de la primera unidad son: Jesús partiendo a organizar un lugar a los discípulos y la promesa de su regreso (14, 1-4), donde se presenta como el camino del creyente para acercarse al Padre (14, 6. 12-14) con quien tiene íntima identidad (14, 9). En la segunda unidad encontramos un esquema tríadico respecto a la(s) venida(s): del Paráclito (14,15-17),

45 Cfr. Brown, El Evangelio según Juan II, 892-895. 46 Cfr. Ibíd., 911-917.

47 Cfr. Ibíd., 902-911.

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retorno de Jesús (14,18-21) y la del Padre (junto con Jesús) (14,23-24). La tercera unidad contiene unas recomendaciones que tienen un aire de conclusión y despedida; en la cual, se dan los siguientes temas: El envío y misión del Paráclito como maestro (14,25-26), el don de la paz (27), la partida de Jesús (14, 27c-29), y la lucha contra el príncipe del mundo (14, 30-31).

1.3.2. Segmentación del texto

v SBL Greek New

Testament49

Biblia de Jerusalén 1976

Traducción Literal

1θ a πα , Perὁ el Paráclitὁ, Perὁ el Paráclitὁ, b π α ἅ el Espíritu Santo el Espíritu (el) Santo c ὃ π πα ὴ que el padre eὀviará (a) quieὀ el padre eὀviará d ἐ ό α υ, en mi nombre en el nombre mío

e ἐ ῖ ᾶ π α os lo enseñará todo aquel enseñará a ustedes todo f α π ᾶ π α y os lo recordará todo y recordará a ustedes todo g ἃ ἶπ ῖ lὁ que yὁ ὁs he dichὁ (las) cuales (yὁ50) dije a

ustedes

49Tὁmadὁ deμ

httpμήήwwwέbiblegatewayέcὁmήpassageήςsearchο%ωE%λχ%ωE%λ1%ωE%χ4%ωE%λ1+%ωE%λλ%ωE %χλ%ωE%λ1%ωE%λD%ωE%λD%ωE%λι%ωE%λD+14&versiὁὀοSψδGσT

50 La traducción de 1881 Westcott-Hort New Testament, agrega a la última parte lo siguiente: α π υ

εγω. Ver en:

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El versículo inicia con una conjunción adversativa (pero- ), que realiza un cambio en la narración anterior y hace una aclaración. Jn 14, 18-25 presenta a Jesús comentándoles a sus discípulos sobre las cosas les ha dicho a ellos (25)51. El siguiente versículo, mediante la conjunción, aclara lo dicho por Jesús mediante la promesa del Paráclito y su función. Las secciones “c”, “d” y “g”, de la división del versículo, son conjunciones subordinadas que aclaran la procedencia del Paráclito y la mediación del envío. En el caso de “b” la consideramos una aclaración adjetivada del sujeto de la oración (el Paráclito). La sección “a” nos aclara el sujeto de la oración y las secciones “e” y “f” cumplen la función de predicado, dándonos a conocer la actividad a realizar por el sujeto de la oración.

Los verbos referidos al Paráclito son: enseñará ( ́ ) y recordará (ὑπ ). Están relaciὁὀadὁs eὀ igualdad mediaὀte la cὁὀjuὀcióὀ “y” ( αὶ). El tiempo de conjugación, futuro indicativo, nos informa que dicha acción se realizará posterior al momento presente del narrador (Jesús), con equivalente de imperativo. Un tercer verbo, secundario, es enviará

), se predica del Padre, y nos da información sobre la proveniencia del Paráclito. Hay un cuarto verbo: he dicho ( ἶπ ) que corresponde al narrador del texto (Jesús), y está conjugado en otro tiempo, pretérito perfecto indicativo, que expresa que dicho acto (las cosas que Jesús les ha dicho) ya son un hecho verificable.

Después de esta introducción al versículo, podemos re-organizarlo de la siguiente manera:

El Paráclito enseñará y recordará a los discípulos sobre las cosas que Jesús les dijo, yéste es enviado por el Padre en el nombre de Jesús. Su misión no es la de realizar una nueva revelación, sino la de llevar al discípulo a una verdadera y total comprensión de las cosas que Jesús había manifestado desde su vida terrena; como, en su Pasión, Muerte y Resurrección.

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1.4.EL PARÁCLITO Y SU FUNCIÓN DE MAESTRO.

Brown identifica las funciones del Paráclito como dobles: «viene a los discípulos y permanece junto a ellos, guiándoles e instruyéndoles acerca de Jesús, pero es hostil al mundo y emplaza a juicio al mundo»52. Su tesis principal es que «Juan presenta al Paráclito como el Espíritu Santo en un cometido especial53, concretamente como la presencia personal de Jesús junto a los cristianos mientras el mismo Jesús permanece junto al Padre»54.

En su relación con los discípulos, el Paráclito, presenta varias funciones. La primera es su presencia, estar con los discípulos, que a la luz de la esperanza judía se concretiza en la alianza prometida por parte de Dios a los antepasados: derramar su Espíritu al pueblo elegido. Este derrame del Espíritu ya no sería como en la antigüedad a determinadas personas, sino que sería de manera más plena y completa a todas las personas del pueblo.

El evangelio de Juan, mediante esta primera función, nos hace reconocer que el cumplimiento de la alianza se realiza gracias a la prὁmesa y eὀtrega del Paráclitὁ dadὁ que “a difereὀcia de la presencia terrena de Jesús, el Paráclito estará con los discípulos y «en» ellos para siempre (14, 16-17). El don del Espíritu caracterizará en adelante la existencia de los creyentes; su preseὀcia eὀ ellὁs para siempre sigὀificará que se ha cumplidὁ la aliaὀὐa”55.

La segunda función del Paráclito, la de enseñar (14, 26; 16, 13-15), según Dufour, es el aspecto principal que engloba los demás aspectos. La función de enseñar del Paráclito la encontramos en su actividad didáctica con las comunidades primitivas y en nuestra actualidad. Es el encargado de educar y dar a comprender los eventos realizados por Jesús. Esta función tiene mucho que ver con la revelación; dado que en 14, 26 «es el Paráclito el que hace comprender el sentido y alcance de las palabras de Jesús»56. En su función de

52 Brown, El Evangelio según Juan II, 1668.

53 La insistencia de Brown sobre el cometido especial de que no se puede identificar directamente al Paráclito con el Espíritu Santo al no encontrarse las funciones básicas de este en la imagen del Paráclito: la regeneración bautismal, la nueva creación o el perdón de los pecados. Brown considera que el autor trazó una imagen diferente al del Espíritu, en su cometido especial, que con toda razón le dio el nombre de Paráclito; aunque siempre aparece una semejanza entre los dos.

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enseñar se concibe su capacidad de conducir a la verdad entera (16, 13-15), que no se limita a la compresión profunda de lo dicho por Jesús, sino «comunicar» a la comunidad (a los creyentes) lo que éste escucha del mismo Jesús.

1.4.1. La enseñanza del Paráclito

La actividad de enseñar ( ́ ) del Paráclito hace referencia siempre a lo que ya se ha dicho Jesús a los discípulos (Jn 14, 26). Jesús es el maestro ( ́ α ) por excelencia en el Nuevo Testamento. Aunque el verbo en algunos momentos designe «la actividad de los discípulos de Jesús, de los apóstoles y de Pablo, y el sustantivo expresa un determinado ministerio en el seno de la comunidad»57.

La actividad de enseñar del Paráclito no es una enseñanza nueva o diferente a que Jesús les ha dicho a sus discípulos; sino que profundiza en la misma desde la intimidad del Discípulo. El Paráclito, que permanece en y con los discípulos, les enseñará a mantener una relación íntima con Jesús y a su vez con el Padre. En esa intimidad es como profundizarán en el misterio y en la verdad que ha sido revelada por Jesús.

La enseñanza del Paráclito no se limita a la interpretación de lo que Jesús había dicho a los discípulos o las primeras comunidades cristianas; la pedagogía del Paráclito sigue siendo presente y actual; el Paráclito es y sigue siendo el Maestro de todo cristiano que quiere entablar una relación de intimidad y de “cὁὀversióὀ” del discípulὁν lὁ cual se maὀifestará pὁr medio del testimonio que el Paráclito da mediante el discípulo.

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1.4.2. Comprensión del Paráclito como Maestro

Al principio de este capítulo iniciamos adentrándonos a los diversos contenidos del evangelio. La afirmación de que Juan es un evangelio espiritual lo reafirmamos al reconocer que el Espíritu-Paráclito es un actor trasversal en el evangelio: es guía y acompañante de la comunidad joánica, en su reflexión y de la elaboración del evangelio; lo cual no se dio en un solo momento, sino que al sentir la inspiración y manifestación la comunidad fue entendiendo el mensaje del Espíritu. Por medio de dicha revelación pudieron re-elabὁrar y “ampliar” el evangelio a otras culturas y situaciones históricas. El Paráclito es enviado en nombre de Jesús

y Jesús vino en nombre del Padre58. La figura del Paráclito guarda una estrecha relación con Jesús, lo idéntico entre los dos se debe sus motivaciones: el contenido es su revelación; «la adhesión cada vez más profunda de los creyentes a Jesús y el testimonio seguro que dan de él en el mundo»59.

Luego nos adentramos en la figura del Paráclito, el Espíritu Santo o Espíritu de la verdad, que en el evangelio de Juan tiene un significado distinto, con características únicas y una personalidad que las podemos reconocer a través de sus funciones. En su ser maestro es hermeneuta de Cristo que interpreta, actualiza y enseña la verdad; y en su misión soluciona las preocupaciones de la comunidad: la continuidad de la guía y nexo de la comunidad con el resucitado (posterior a la muerte de los discípulos, y cumplimiento de la presencia, para siempre, del Resucitado: escatología comenzada).

El Paráclito lleva a cabo las promesas realizadas por Jesús a sus discípulos: de llevarlos a la verdad y de hacerles eὀteὀder las cὁsas dichas pὁr élέ Para cὁmpreὀder la “pedagὁgía” del Paráclito es indispensable profundizar en el ser de maestro ( ́ α ) y a su forma de enseñar; dado que por medio de este acercamiento inicial reconoceremos el modo de la enseñanza del Paráclito. Por ello en el siguiente capítulo profundizaremos en la forma como Jesús es presentado en su actividad de Maestro ( ́ α , ῤα ) y su enseñanza; para después, vislumbrar cómo se realiza la enseñanza del Paráclito en la actualidad.

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CAPITULO II

LA ENSEÑANZA DE JESÚS MAESTRO

En el capítulo anterior hemos profundizado sobre el término Paráclito y su actividad como maestro, llegando a la conclusión que para profundizar en su pedagogía, es menester profundizar en la pedagogía y en las enseñanzas impartidas por Jesús. El Paráclito, aunque independiente de Jesús, no enseñará cosas nuevas, sino que su presencia y permanencia en los discípulos ayudará a profundizar respecto a las cosas ya dichas por Jesús y a la verdad plena.

2.1.LOS TÉRMINOS QUE IDENTIFICAN A JESÚS COMO MAESTRO

Jesús es identificado como maestro en su actividad pedagógica. En los evangelios encontramos la mención de Jesús como maestro y las enseñanzas que imparte. En este primer apartado profundizaremos en los términos Rabí (ῤα ) y Maestro ( ́ α ); con los cuales se identifica la actividad de Jesús y misión. Mediante este acercamiento, profundizaremos en el sentido de los términos en la persona de Jesús y su enseñanza.

2.1.1. Análisis del término ῥαββί

En el Antiguo Testamento el término ῤα proviene de la raíz hebrea Rab (בר) y su significado es “graὀde” ὁ“maravillὁsὁ”. También con la raíz mencionada, era común realizar formulaciones de nombres60 que se refieren a cargos determinados: “ὁficial” ὁ “jefe” (el caso del “Jefe de ὁficiales” ה ׁ־ב [rab šāqeh] en 2Re 18,17). El termino rabí (יב ) denota siempre la relación de personas de alta y respetuosa categoría superior al hablante. Este término se ha utilizado para referirse a los profetas (en especial Elías), al Mesías y con más reverencia a Dios61.

60 Cfr. Freedman, The Anchor Bible Dictionary, vol V O-Sh…, 600.

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En el siglo primero antes de Cristo el término יב (rabí) se utiliza ya como referencia hacia un maestro (el caso del Rabbí Joshua ben Perachya). Gradualmente el término irá limitándose con exclusividad a personas que hayan completado sus estudios y sean ordenados como Maestros (doctores) de la Ley62. Para la literatura rabínica el término יב es utilizado en dos formas: designar al “maestre de lὁs esclavὁs” ὁ para desigὀar a uὀ maestrὁ en general. En el Nuevo Testamento el término ῤα se encuentra exclusivamente en los evangelios, aunque se da una variante en el evangelio de Lucas. Predominantemente el término ῤα aparece en vocativo y está dirigido a Jesús63, de manera general se lo puede entender como un título honorífico al referirse a él con respeto. En el evangelio de Marcos encontramos el uso de ῤα tres veces (9,5; 11,21; 14,45) y el término ῤα υ 64 (mi señor) una sola vez (10,51). La utilización demuestra la grandiosidad con la que Jesús se presenta. El término es respuesta a sus acciones milagrosas (la Transfiguración, la higuera y la curación del ciego de Jericó), y a una vez es utilizada en labios de Judas, cuando entrega a Jesús. El término ῤα υ , sin embargo, es utilizada por Bartimeo, su significación es un título honorífico que no tiene sentido de docente65.

En Mateo el uso del término ῤα es polémico. La única persona que llama a Jesús con este término es Judas (26, 25. 49). Las otras dos veces en que se utiliza el término (23, 7-8) se refieren a la enseñanza pública: los “maestrὁs” que buscaὀ el recὁὀὁcimieὀtὁ públicὁ y, además, anhelan ser llamados de tal manera. Por medio de estas dos citas Jesús enseña a los discípulos que sólo existe un Maestro: Él; y, entre ellos, deberán evitar ser llamados con este título porque su relación es de fraternidad (23, 8). En este evangelio el uso del término ῤα está limitado, mayoritariamente, a los maestros de la ley66.

Hay una excepción con el uso del término en el evangelio de Lucas, al encontrarlo como equiparación a este término, y con referencia de los demás evangelios, encontramos el

62 Cfr. Ibíd., p. 962-963; Balz, Diccionario Exegético del nuevo testamento II, 1293. 63 Crf. Balz, Diccionario Exegético del nuevo testamento II, 1292.

64 En los dos casos que se presenta éste término en el NT, al igual que α , se encuentra en vocativo dirigido a Jesús.

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término epistatēs (Ἐπ ́ α, en Lc 5,5; 8,24. 45; 9, 33. 49; 17, 13). Éste término corresponde a la utilización del término de ῤα que se ha utilizado en el evangelio de Marcos (Lc 9,33; Mc 9,5). Dos veces está referido al término didáskalos ( ́ α ) utilizado en Marcos (Lc 8, 24= Mc 4,38; Lc 9,49= Mc 9,38). Existe la posibilidad de que el término Ἐπ ́ α, que es utilizado por Lucas, refleje de alguna manera las fuentes de ῤα utilizadas en el hebreo y el arameo67.

El evangelio de Juan llama a Jesús ῤα , luego ofrece a sus lectores el equivalente griego del término: Maestro ( ́ α ). La primera mención se da por dos discípulos del Bautista que siguen a Jesús (1,38). Éste término, también, es asignado a Juan el Bautista por sus discípulos (3, 26). Natanael, sorprendido por la visión de Jesús, utiliza el mismo término (1,49) y confiesa a Jesús como Hijo de Dios. En 3,2 Nicodemo llama a Jesús ῤα y menciona su procedencia divina, le da el título de Maestro capaz de realizar signos. La gente sorprendida de la llegada de Jesús a la otra orilla lo llama ῤα (6,25), y sus discípulos también lo llaman así (4,31; 9,2; 11,8). María magdalena sin embargo, en su primer contacto con el resucitado, lo llama Κ (Señor 20,15) y al reconocerlo lo llama ῤα υ . Término con el cual el evangelista trata de resaltar que sobrepasa a la primera mención de la Magdalena. Es importante notar que los términos ῤα y ῤα υ tienen para Juan un significado especial y se encuentran emparentados con el término α (Maestro)68 el cual seguiremos a analizar.

67 Cfr. Ibíd., 601-602.

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2.1.2. Análisis del término δ δ́σ α ος

Antes de profundizar en el término ́ α , para una mejor comprensión del sentido del término, haremos una ampliación del termino ́ (enseñar) a nivel general y su sentido en los evangelios. El térmiὀὁ deriva de la raíὐ α ( ) y significa “eὀseñar” ὁ “iὀstruir”, y se comprende como traspasar conocimientos a determinadas personas para que adquieran ciertas habilidades. El término ́ (enseñanza) se aplica especialmente a un proceso gradual, sistemático y fundamental de asimilación de contenidos.

En la filosofía estoica, Hermes es llamado ́ α al tener conexión con el έ En los LXX el uso del término está referido a la enseñanza (ל ִמֵד) de la Torá. En el Judaísmo Rabínico corresponde (ל ִמֵד) a las instrucciones dadas, mediante la Ley y la Revelación de la voluntad de Dios, para las relaciones individuales con Dios y con la comunidad de acuerdo a la voluntad divina69.

En las comunidades primitivas, sin embargo, las enseñanzas de los discípulos en la iglesia se refieren al bautismo, llamada al arrepentimiento acompañada del Kerygma de Jesús. La enseñanza, que hace referencia a las Escrituras, siempre está enfocada a demostrar que Jesús es el Mesías prometido en el pueblo de Israel y que dio fin a las promesas realizadas por Dios.

En la literatura joánica se encuentran varios versículos donde se habla de ́ 70. La mayoría de los versículos hablan enfáticamente de la enseñanza de Dios y del Espíritu; aunque algunos pocos son referidos a Jesús71 y uno en especial al ciego de nacimiento72. Los versículos 8, 28; 14, 26 y 1 Jn 2, 27, la actividad de enseñanza refleja una presencia directa de la revelación: en especial en Jn 14, 26 se enfatiza en la continuidad de la misión de Jesús. En el evangelio de Juan, Jesús es siempre presentado como ́ α a quien los discípulos muestran un sometimiento incondicional a ser dirigidos por Jesús73.

69 Cfr. Kittel, Teological Dictionary of the New Testament, 135-138.

70 Jn 1, 59; 7,14, 18, 35; 8,20, 28; 9,34; 14, 16; 18,20; 1 Jn 2, 27; Ap 2, 14, 20. 71 Jn 6, 59; 7, 14, 28, 35; 8, 20; 18, 20.

72 Jn 9, 34.

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El uso del término ́ α , entre los griegos se refiere al maestro. Sobre algunas características del término se considera que no se concebía simplemente como maestro (como la enseñanza de las escuelas), sino aquel que enseña determinadas habilidades para que los estudiantes puedan desarrollar, como: escribir, luchar o poder interpretar cualquier instrumento. En los LXX el uso de ́ α se da en Ester 6,1 y 2 Mac 1,10; en estos textos se menciona a uὀ “esclavὁ iὀstruidὁ” que tiene el encargo de leer los documentos.

En el Nuevo Testamento el término ́ α es utilizado 58 veces, de los cuales 48 veces, es utilizado en los evangelios y un gran porcentaje, 41 veces, hacen referencia a Jesús. En la utilización del término, 29 veces están directamente referidas a Jesús. La traducción del término siempre se hace por Maestro en los cuatro evangelios; a excepción de Lc 2, 46 donde se traduce por doctores74. En el evangelio de Juan el término α es la referencia griega del término ῤα (Jn 1, 38; 20, 16). El término utilizado con Jesús no implica la atribución de dignidad, como lo es el término (Señor)75, sino que es un título de respeto de igual manera como se dirigían a los escribas judíos (Lc 2,46); era una costumbre utilizarlo en esa época. A diferencia de los escribas, Jesús asume el títulὁ absὁlutὁ de “el εaestrὁ” (εt 26, 18; Jn 13, 13-14). Cuando se refiere a Nicodemo (Jn 3, 10) no especifica un estatus en general sino que designa a un miembro de una clase. Como tal, el término hace referencia a la persona que enseña cosas respecto de Dios y las actividades de los hombres.

74 Las biblias de Reina Valera y la Biblia del Peregrino traducen por doctores la palabra α . A diferencia de ello la Biblia de Jerusalén sí hace la traducción por maestros.

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2.2.JESÚS ES EL MAESTRO

En los Evangelios encontramos que Jesús no se limita a la enseñanza tradicional de la Ley; en algunos momentos pareciera mostrarse en contradicción a la misma; pero la enseñanza de Jesús se encuentra en orientación a la vida del ser humano referenciado a Dios y al prójimo. Sus enseñanzas siempre están orientadas a la aceptación de la voluntad de Dios. Para Jesús la Ley y las escrituras son un paso para poder llegar a esa relación con Dios, para llegar a ser sus hijos. Claro está, y es de reconocer, que dicha enseñanza para los círculos judíos es muy escandalosa; por ello, la respuesta contraria de muchos contemporáneos de Jesús a sus enseñanzas. Podríamos decir lo siguiente: la enseñanza de Jesús lleva al oyente a confrontarse con la voluntad de Dios mediante la revelación de su Palabra76.

En los escritos joánicos el término ́ , en los versículos de Jn 8,28; 14, 26 y 1 Jn 2, 27, sugieren la presencia directa de revelación. En Jn 14,26, versículo de nuestro interés, Jesús les promete la presencia del Paráclito a los discípulos, el cual les revelará todas las cosas dichas por Él. Se enfatiza que el Paráclito continuará la labor iniciada por Jesús en la presencia de los discípulos. A pesar de que se pueden encontrar algunas ambivalencias en el usὁ del térmiὀὁ eὀ lὁs escritὁs jὁáὀicὁs, siempre está eὀ especial utiliὐacióὀ cὁὀ el seὀtidὁ de “revelacióὀ” y el sujetὁ de la eὀseñaὀὐa es Jesús77.

2.2.1. La enseñanza de Jesús considerada similar a la de sus contemporáneos

Según el Tehological Dictionary of the New Testament, cuando los discípulos y otras personas llaman a Jesús ῤα es porque Jesús se presenta como un escriba judío; al ser ésta nominación y actividad del ambiente de la sinagoga y, además, estar relacionada con la enseñanza de las escrituras. La relación de los discípulos con Jesús se asemeja a la relación

76 Cfr. Ibíd., 138-142.

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de los estudiantes con su maestro; por ello la mención de ῤα se lo interpreta como símbolo de respeto78.

Cabe resaltar que la relación de los discípulos con los maestros siempre estuvo determinada por el servicio79 que, al ser común en la tradición, los discípulos le brindaban a su tutor. En el caso de Jesús, como bien es sabido, su vínculo de maestro es diferente a lo tradicional. Encontramos que Jesús, en la última cena relatada por Juan, es el que les sirve a sus discípulos enseñándoles por medio del ejemplo de servicio80. En sentido general se puede considerar que la enseñanza de Jesús, como tal, no tiene mucho de novedad con respecto a las enseñanzas de los demás maestros contemporáneos. La enseñanza de Jesús se presenta de manera pública, a toda la gente, y de manera privada, a los discípulos.

2.2.2. La diferencia de la enseñanza de Jesús

Entre las diferencias de la enseñanza de Jesús, y que será causa de acusación, está que su doctrina no está respaldada por ninguna de las escuelas rabínicas contemporáneas81 (Jn 7, 15; Mt 13, 54 y par). Jesús presenta su enseñanza a la manera de los profetas realizaron sus enseñanzas en el Antiguo Testamento; donde sus enseñanzas van más allá de las formulaciones tradicionales y proclaman la voluntad de Dios, de manera renovada y directa. Pero Jesús no sólo se presenta como un profeta, él es más que un profeta. Jesús llega a describirse él mismo como aquel que trae a cumplimiento, de manera directa, la revelación

78 Cfr. Kittel, Tehological Dictionary of the New Testament, Vol VI, - , 964.

79 Entre los servicios que le prestaban los pupilos a sus maestros están: llevarle las sandalias, ayudarle en las situaciones necesarias, abrirle (limpiarle) el camino cuando esto lo precisaba y guiar el asno en el cual se transportaba. Para mayor profundización: ver. Kittel, Tehological Dictionary of the New Testament Vol II, Δ

-Η, 154.

80 La distinción entre la enseñanza de Jesús y los maestros de su tiempo quizá se dé a primera instancia en esta expresión de Jesús, pero no se puede negar la similitud del comportamiento de los discípulos como los pupilos de los maestros ya que también los discípulos de Jesús le sirven: manejando el barco (Mc 4, 35 y par.), distribuyen la comida (Mc 5,37 y par.), llevan el asno en la entrada de Jerusalén (Mc 11,1 y sig.) y también preparan la celebración de la pascua (Mt 26, 17).

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de la voluntad de Dios llegando al punto de presentarse como el camino para llegar al cumplimiento de esa voluntad82. Esto lo puede afirmar porque es el Hijo de Dios que permanece en el Padre porque lo conoce en plenitud y lo puede dar a conocer a los demás. Se puede resaltar, entre las diferencias, que a los escribas sus discípulos los buscaban como sus maestros; en cambio, Jesús llama a los discípulos a estar con él, los escoge. Sus enseñanzas no contienen el desarrollo y la explicación de materiales tradicionales que se probaba mediante la exégesis de las escrituras. La forma de predicar de Jesús era con ἐ υ α (poder Mt 1, 22 y par.) y en cierta medida se oponía a la concepción tradicional de la Ley (Mt 5, 21-48)83. En este sentido, «Jesús, en cuanto maestro, tiene el poder de enseñar. En cuanto señor, tiene la facultad de dar preceptos y mandamientos»84.

Finalmente se puede decir que el discurso de Jesús no está referenciado a la explicación de la Ley, con toda la casuística minuciosa de las interpretaciones. Jesús no se presenta explicando la Ley de manera casuística, mucho menos enfatizando el sentido de la Ley como la concebían los judíos de su tiempo. Es evidente que Jesús no educó a sus discípulos, y a las multitudes, como los rabinos judíos lo hacían. No se puede decir que Jesús no haya enseñado sobre la ley, pero cuando lo realiza es importante notar que «la enseñanza de Jesús no se limita nunca a la explicación de un texto sagrado para probar su autoridad. La realidad de Dios y la autoridad de su voluntad están siempre presentes inmediatamente y en Jesús se convierten en un acontecimiento»85.

82 Cfr. Kittel, Tehological Dictionary of the New Testament, Vol II -Η, 156. 83 Cfr. Ibíd. Vol VI, - , 964-965.

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2.2.3. Jesús enseña como El Maestro.

En los evangelios cuando llaman a Jesús maestro el término tiene una designación diferente a la referida a los escribas y maestros de la Ley. El término maestro aplicado a Jesús indica su autoridad y dignidad. Además de la dignidad que le da la designación de maestro, su ministerio también está vinculado con los actos de curación que realiza86. Jesús es presentado como el Maestro absoluto que trae consigo la revelación plena de Dios y con ello la salvación. Es por ello que para encontrar la salvación es necesario hacerse seguidor de Jesús, el Maestro por excelencia.

Sobre la enseñanza de Jesús podemos decir lo siguiente: la realizó de manera pública, en las sinagogas y en el Templo; no fue participe de la creación de una escuela de interpretación, pero envió a sus discípulos en misión de evangelización; como maestro respondió a determinadas preguntas acerca de la conducta, la doctrina y sobre los mandamientos (entre ellos el más importante: Mc 12, 28-34 y par). La forma de enseñanza de Jesús, que en su mayoría se presenta mediante dichos, parábolas y discursos, no se resumen en las palabras dichas; sino que también su enseñanza tiene que ver con las acciones que realizaba. Su enseñanza viene de la verdadera interpretación de la voluntad de Dios y entre los mayores temas de su enseñanza se encuentra, de manera dominante en los sinópticos, la proclamación del Reino de Dios.

Es importante también notar que el público al cual Jesús le enseña marca una gran diferencia con la enseñanza judía. Los rabinos de su tiempo preferían mantener cierta distancia con un gran grupo de personas: las mujeres, niños, publicanos y pecadores, mientras a Jesús podemos verlo enseñando en lugares públicos, al aire libre, en el camino, cerca del lago; y las personas a las cuales les enseña Jesús, en su mayoría, son los excluidos.

La interpretación de la Ley que hace Jesús demuestra el conocimiento de la voluntad de Dios y propone un acercamiento a Dios. Podemos rescatar los puntos importantes del proyecto de Jesús: El proyecto de Jesús es un proyecto que tiene como propuesta la igualdad de los

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miembros de la comunidad; dicha igualdad, debe ser vivida en fraternidad ya que mediante esta se instaura una nueva relación con Dios; luego, está la solidaridad que se expresa y se rige mediante el amor y la preferencia por los más desgraciados; por último, y no menos importante, es la vivencia de la libertad para aceptar y seguir este proyecto de Jesús87.

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