Maestría en Investigación social Interdisciplinaria
Encabezado: EL GRAFFITI EN LA LOCALIDAD DE BOSA
EL GRAFFITI DESDE PROCESOS DE INTERVENCIÓN EN LA LOCALIDAD DE BOSA
Luzby Ángela Esperanza Barrera Bernal Universidad Distrital Francisco José de Caldas
Notas del autor
Luzby Ángela Esperanza Barrera Bernal, Facultad de Educación, Maestría en Investigación Social Interdisciplinaria, Universidad Distrital Francisco José de Caldas.
La correspondencia relacionada con este proyecto debe ser dirigida a Luzby Ángela Esperanza Barrera Bernal, Facultad de Educación, Maestría en Investigación Social Interdisciplinaria, Universidad Distrital Francisco José de Caldas, Sede posgrados Avenida
Maestría en Investigación social Interdisciplinaria
Encabezado: EL GRAFFITI EN LA LOCALIDAD DE BOSA
El Graffiti desde Procesos de Intervención en la Localidad de Bosa
Luzby Ángela Esperanza Barrera Bernal Asesor: Nelson Arturo Alonso
Universidad Distrital Francisco José de Caldas Febrero 2018
Notas del autor
Luzby Ángela Esperanza Barrera Bernal, Facultad de Educación, Maestría en Investigación Social Interdisciplinaria, Universidad Distrital Francisco José de Caldas.
Trabajo presentado para optar al título de Magister en Investigación Social Interdisciplinaria
La correspondencia relacionada con este proyecto debe ser dirigida a Luzby Ángela Esperanza Barrera Bernal, Facultad de Educación, Maestría en Investigación Social Interdisciplinaria, Universidad Distrital Francisco José de Caldas, Sede posgrados Avenida
III Maestría en Investigación social Interdisciplinaria
Encabezado: EL GRAFFITI EN LA LOCALIDAD DE BOSA
Página de aceptación
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Firma del presidente del jurado
___________________________ Firma del jurado
___________________________ Firma del jurado
IV Maestría en Investigación social Interdisciplinaria
Encabezado: EL GRAFFITI EN LA LOCALIDAD DE BOSA
Dedicatoria
A Dios por ser mi fortaleza,
guía y motor de vida.
A mi madre por su apoyo incondicional,
por su constancia y dedicación,
que sin importar las adversidades
siempre ha estado presente
de manera amorosa y paciente,
ensañándome a no darme por vencida,
sino a continuar y
aceptar las dificultades de la vida
como la exigencia de la existencia para crecer.
En memoria de mi abuelita Perpetua,
que con su amor, cuidado y fe en mí,
ilumino mi vida y me dio la certeza
de que siempre hay alguien que cuida de mí.
Siempre te recordare y
tendré presente tu ejemplo de vida.
V Maestría en Investigación social Interdisciplinaria
Encabezado: EL GRAFFITI EN LA LOCALIDAD DE BOSA
Agradecimientos
Agradezco a Dios por permitirme recorrer caminos de crecimiento y aprendizaje, que, pese a las dificultades, toda experiencia en mi vida ha sido para mi mayor beneficio.
A mi familia su inmenso amor y paciencia, que, con su apoyo y confianza en mí, me han impulsado para continuar pese a los obstáculos que la vida me presenta; a mis amigos Laura, Jhon y Nataly por enriquecer mi vida y llenarla de alegría; a Alexander García por sus aportes, orientación y guía en la realización de este trabajo, que, con su práctica y ejercicio como artista, me mostro nuevas sendas creativas e investigativas.
Al profesor Nelson Arturo Alonso, quien, con su conocimiento, esfuerzo y dedicación, me acompaño y oriento en este proceso.
VI Maestría en Investigación social Interdisciplinaria
Encabezado: EL GRAFFITI EN LA LOCALIDAD DE BOSA CONTENIDO
RESUMEN ... 12
INTRODUCCIÓN ... 13
1. ESTADO DEL ARTE ... 19
1.1. El graffiti como practica juvenil de acción colectiva ... 20
1.2. El graffiti como práctica de intervención territorial ... 22
1.3. El graffiti como práctica social e ideológica ... 26
1.4. Los jóvenes agentes sociales ... 29
1.5. El lenguaje como agente social ... 32
2. MARCO TEÓRICO ... 36
2.1. Los jóvenes agentes sociales ... 36
2.1.1. La identidad juvenil. ... 40
2.2. La intervención social ... 42
2.2.1. Intervención en contextos urbanos desde el graffiti. ... 48
2.3. El lenguaje como agente social ... 51
2.3.1. El lenguaje en la construcción de cultura. ... 52
2.3.1.1. Conectividad entre el lenguaje y la investigación social. ... 57
2.3.2. El graffiti como lenguaje cultural. ... 59
2.3.2.1. Antecedentes modernos del graffiti. ... 63
2.3.2.2. Tipos de graffiti. ... 73
2.3.2.2.1. Desde la forma. ... 74
2.3.2.2.2. Desde el contenido. ... 78
2.3.2.2.3. Desde el origen. ... 81
3. MARCO METODOLÓGICO ... 85
VII Maestría en Investigación social Interdisciplinaria
Encabezado: EL GRAFFITI EN LA LOCALIDAD DE BOSA
3.2. Contextualización del territorio ... 91
3.3. Contextualización de la población ... 93
3.3.1. Caracterización de la comunidad de Bosa. ... 93
3.4. Técnicas e instrumentos de investigación ... 94
3.4.1. Observación participante. ... 94
3.4.2. Diario de campo. ... 96
3.4.3. Entrevista semi-estructurada. ... 96
3.4.4. Preguntas y objetivos ... 97
4. ANÁLISIS Y RESULTADOS ... 101
4.1. Análisis de las entrevistas aplicadas a la comunidad de bosa y diario de campo 101 4.1.1. Consumo de graffiti realizado por jóvenes graffiteros. ... 101
4.1.2. Percepción de la comunidad frente a la práctica de los jóvenes graffiteros. ... 108
4.1.3. Reacciones generadas en la comunidad frente a las temáticas expuestas. ... 118
4.2. Resultados y consideraciones finales ... 129
CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES ... 136
Conclusiones ... 136
Recomendaciones. ... 141
REFERENTES BIBLIOGRÁFICOS ... 143
VIII Maestría en Investigación social Interdisciplinaria
Encabezado: EL GRAFFITI EN LA LOCALIDAD DE BOSA TABLA DE IMÁGENES
Fotografía 1. Imagen del autor con intervención digital. ... 11
Fotografía 2. Pieza elaborada en agosto de 2013 - Colegio Carlos Pizarro – Barrio Recreo – por Garpear ... 18
Fotografía 3. Pieza elaborada en agosto de 2016 – Fachada almacén Surtimax – Barrio Bosa Brasil – Por Pear BBC ... 35
Fotografía 4. Cuevas de Altamira ... 60
Fotografía 5. Cuevas de Altamira ... 60
Fotografía 6. Usme. Pintura rupestre en cercanías del cementerio indígena. D.M.C. 2008... Fotografía 7. Ciudad Bolívar, Bogotá, D.C. Pintura Rupestre. D.M.C. 2009 ... 61
Fotografía 8. Soacha. Pintura rupestre precolombina. Piedra conocida como “El Dios Sua”. A. Botiva, 2000. Resalte digital de pigmentos de D.M.C., 2009 ... 61
Fotografía 9. Quino. ... 61
Fotografía 10. La libertad guiando al pueblo (1830). Eugene Delacroix. ... 64
Fotografía 11. El negro Escipión (1865). Paul Cézanne. ... 65
Fotografía 12. El grito (1893). Eduard Munch. ... 66
Fotografía 13. Mr-Eternity ... 67
Fotografía 14. Kilroy ... 68
Fotografía 15. Taki ... 69
Fotografía 16. New York ... 69
Fotografía 17. Mayo Francés. ... 72
Fotografía 18. Muro de Berlín. ... 73
Fotografía 19. Bosa Brasil. ... 75
Fotografía 20. Pieza elaborada en diciembre de 2015 - Colegio Giovanni Antonio Farina – Bosa Holanda – Colectivo Bosa Boys Crew ... 84
RESUMEN
El presente documento da cuenta de la investigación realizada desde la línea de lenguaje e interpretación cultural, en donde se abordó desde lo social e interdisciplinario, el impacto del graffiti en la localidad de Bosa, reconociendo éste, como lenguaje cultural desde las dinámicas gestadas en la comunidad local. Así mismo, se tomó en consideración la voz de la contraparte de este movimiento urbano, realizando un ejercicio interpretativo desde el graffiti, la juventud, la intervención, la emoción y el lenguaje, en donde se logró establecer las tramas de sentido y significación que tiene este elemento plástico y visual en la población, cruzando su historia de vida, relaciones comunitarias y expectativas en torno al graffiti y su práctica en el territorio bosuno.
Palabras clave: Graffiti, comunidad, impacto, territorio, lenguaje, cultura, joven
ABSTRACT
This document reports on the research carried out from the line of language and cultural interpretation, where the impact of graffiti in the district of Bosa was approached from a social and interdisciplinary point of view, recognizing that graffiti is a cultural language based on the dynamics created in the local community. Likewise, the voice of the counterpart of this urban movement was taken into consideration, carrying out an interpretative exercise from graffiti, youth, intervention, emotion and language, in which it was possible to establish the plots of meaning and significance that this visual and plastic element has in the population, crossing its history of life, community relations and expectations around graffiti and its practice in the Bosa district territory.
INTRODUCCIÓN
El presente documento da cuenta de la investigación desarrollada entre el año 2016 y 2017, dentro de la línea de investigación sobre lenguaje e interpretación cultural, de la maestría en investigación social interdisciplinaria perteneciente a la Universidad Distrital Francisco José de Caldas.
Esta investigación busca aportar a la construcción del conocimiento de lo social, las prácticas y elementos cotidianos que afectan de una u otra manera a los sujetos. Así mismo, se desea aportar en la reflexión del lugar del lenguaje en su sentido más amplio, de la constitución del universo social, debido a que, en lo social hay mucho material para conocer y reconocer las narrativas cotidianas de las comunidades, que exponen una relación entre el lenguaje, los imaginarios sociales, la memoria colectiva, la estética, entre otros; influyendo en el armazón de los pueblos y las comunidades, que pese a lo reducido de su extensión territorial, en nuestro caso la localidad de Bosa de la ciudad de Bogotá, la construcción y constitución de comunidad pasa por diferentes factores dialógicos que recuperan y configuran discursos.
Aquí, el lenguaje juega un papel esencial y transcendental en las relaciones sociales
vinculantes de los miembros de una comunidad, en donde más allá del hecho de compartir una lengua, el constructo social en su relación cotidiana ha configurado unos lenguajes subjetivos y particulares de los miembros de un grupo social, siendo ellos mismos quienes fijan, modifican, hallan, o configuran modos de leer y escribir su realidad social.
como interrogante central de investigación ¿Cómo visibilizar el impacto del graffiti como lenguaje cultural desde intervenciones realizadas por jóvenes de la localidad de Bosa en la comunidad?.
Esta investigación pretende reconocer la voz de diferentes actores asociados en tres bloques, el primero desde la teoría, en donde se reconoce el bagaje investigativo entorno a esta temática desde dos líneas; una desde el estado del arte y dos, desde los elementos teóricos que cruzan la investigación desde diferentes disciplinas. En segunda instancia se reconoce y valora
ampliamente la voz de la comunidad como actores partícipes, que si bien, en este trabajo se quiso ahondar en la voz de la comunidad, no se desconoce la contraparte, los graffiteros. Sin embargo y, recuperando lo hallado en el estado del arte, se buscó abrir un espacio a la voz de la
comunidad, pues en lo recogido en los antecedentes de la investigación, se evidencio el enorme esfuerzo y trabajo de otros investigadores por referenciar la voz de los graffiteros. Por último y, en tercer lugar, la voz del investigador, que, desde un ejercicio responsable y respetuoso, tomó las fuentes y recogió las voces de los actores para relacionar su experiencia, observación y conocimiento en aras de alcanzar el objetivo central de la investigación: Visibilizar el impacto del graffiti como lenguaje cultural desde intervenciones realizadas por jóvenes de la localidad de Bosa en la comunidad local.
Dentro de esto se busca reflexionar e interpretar los procesos perceptivos de los habitantes del sector intervenido, desde el carácter denotativo y connotativo de los graffitis elaborados en estos espacios, teniendo en cuenta las opiniones de los habitantes del territorio, reconociendo su historia y las situaciones que atraviesan cotidianamente, como una manera de ver la transformación a nivel territorial y social de este tipo de actividades.
la comunidad frente a las temáticas expuestas por jóvenes graffiteros en intervenciones desarrolladas en la localidad de Bosa, proveyendo insumos para la consolidación de tres categorías de análisis, que dieron lugar al diseño e implementación de los instrumentos de investigación.
De esta manera el documento comienza con el estado del arte, que da cuenta de los antecedentes de investigación desde diferentes puntos, tomando investigaciones realizadas a nivel distrital, nacional, regional e internacional, que permiten situar la investigación desde el lenguaje, los jóvenes y el graffiti, reconociendo variadas líneas de abordaje y acción sobre estos, permitiendo un distanciamiento de estas investigaciones, reconociendo formas organizativas desde el agenciamiento frente a diferentes problemáticas sociales, al igual que la voz de los espectadores y consumidores cotidianos y habituales del graffiti. De esta forma se señalan elementos diferenciadores de los estudios presentados en el capítulo uno y la presente investigación.
En el segundo capítulo, se da cuenta del problema de estudio desde el marco conceptual, en donde los desarrollos teóricos entran a dialogar y presentar de forma organizada y pertinente, los elementos necesarios para el análisis y abordaje de las categorías de investigación, conceptos teóricos alrededor de la juventud, intervención, lenguaje y graffiti.
Al abordar el tercer capítulo, se expone la dirección metodológica que toma la investigación, enmarcado dentro del corte cualitativo, realizando triangulación desde la semiótica, la etnografía y el enfoque hermenéutico-interpretativo, en donde se contextualiza el territorio y la población de Bosa. Con este horizonte se toman como instrumentos de investigación la observación participante, el diario de campo y la entrevista semi-estructurada, que aportan el material necesario para desarrollar el análisis en el cuarto capítulo. Así mismo, se da cuenta de la organización estructural de las categorías de investigación en una matriz que cruza preguntas, objetivos, categorías y subcategorías, elemento esencial para la consolidación del análisis.
recogen las reflexiones finales, que de forma reflexiva, detallada y minuciosa da cuenta del alcance de la investigación y las consideraciones interpretativas del problema desarrollado.
Es de suma importancia resaltar la colaboración del colectivo artístico Bosa Boys Crew, que en cabeza de Pear, quien nos abrió las puertas de su trabajo e intervenciones, contactándonos con otros miembros de su colectivo, lo cual nos permitió enriquecer el estudio que a continuación se presenta. Así mismo, las imágenes que aquí exponemos como separadores de página,
corresponden al trabajo realizado por miembros de esta agrupación, la cual tiene una enorme trayectoria en el territorio bosuno, al igual que participación en diferentes festivales y eventos del orden distrital, nacional e internacional.
Es vital señalarle al lector la conexión que se tuvo con este ejercicio investigativo, en donde si bien se procuró mantener una rigurosidad, que permitiera evidenciar la voz de la comunidad de Bosa, se establecieron unos lazos vinculantes con los miembros a un nivel más profundo, que llevó a comprender muchas de las prácticas y problemáticas sociales vividas cotidianamente por los bosunos, no solo por el hecho de observar desde el papel del investigador, sino por el hecho de ser miembro, de participar e interactuar diariamente desde el ejercicio de residir y laborar en la misma localidad en donde se realizó el estudio. Esta condición de miembro activo de la comunidad de Bosa, me permitió establecer un diálogo más cercano, sensato y honesto con mis vecinos, los cuales accedieron a participar sin impedimentos o condicionamientos, con el interés de evidenciar, señalar un elemento que los agrede de alguna forma, no solo con el ideal de dar a conocer sus percepciones frente al graffiti, sino de generar un diálogo visible con esferas
institucionales y más aún, con los jóvenes graffiteros como miembros y participes de la comunidad.
Este interés subyacente en el ejercicio investigativo, expone otros alcances de este estudio, que más allá de un componente requerido para culminar un proceso académico, es un proceso de conocimiento y reconocimiento de unas problemáticas locales que me atañen a mí y a mi familia como miembros activos de la comunidad bosuna, en donde al reconocerme como agente, actor, tengo la capacidad y más allá, la responsabilidad de señalar y evidenciar públicamente lo que se da en torno al graffiti, éste no solo es un elemento pictórico de intervención plástica, sino, como ejercicio que se conecta con una realidad política, económica, ética, estética y social.
sino como productivo; adquiriendo una fuerza sin precedentes, en donde no solo nos relacionamos con la imagen desde el arte, sino que nos vinculamos con imágenes en las diferentes esferas de la vida, ya que, en un mundo interconectado, las imágenes se proyectan y propagan con mayor rapidez de lo que se producen. Estas imágenes no son aisladas, sino que motivan, incitan y generan reacciones de diverso tipo, en donde la verdad y las formas de poder se relacionan para afectar e intervenir poblaciones, grupos humanos.
Si bien el deseo juega un papel esencial en la relación con la imagen, siendo este muchas veces manipulado con lo que se expone; ejercicios de resistencia y critica, se movilizan en favor de un ideal esperanzador, de transformación, reformulación, de armonía, llevando a acciones participativas y organizativas en la construcción y consolidación de vínculos sociales. Es precisamente en estas manifestaciones en donde este ejercicio investigativo halla su fuerza, al reconocer lazos comunitarios más allá de antecedentes fundacionales, siendo el graffiti un elemento articulador que refleja problemáticas cotidianas y va más allá de un señalamiento, refiriendo a otras formas de interacción con lo visual en la cotidianidad transitada en el territorio, convocando y haciendo un llamado a los jóvenes hijos y miembros de Bosa, a ser agentes de cambio, de transformación, utilizando su talento y la fuerza de su voz juvenil.
Por lo tanto, aquí el lector encontrará recogida parte de la experiencia de esta investigadora en apuesta de motivar y gestionar procesos transformadores, que no se queden en los señalamientos de unas problemáticas, sino que lleven a prácticas y acciones reflexivas, criticas, en favor de que la voz de quienes hablan a través de estas páginas, encuentren receptores capaces de transformar la realidad desde lo micro social, vinculando otras voces en un dialogo coherente.
1. ESTADO DEL ARTE
Este estudio afronta una temática reconocida en el campo investigativo, en donde diversos investigadores han desarrollado aspectos ligados a la práctica de la intervención y del graffiti, abordando componentes psicológicos, sociológicos, comunicativos,
discursivos, estéticos entre otros. Por lo tanto, se hace necesario realizar una revisión de los antecedentes con el fin de permitir valorar las herramientas de los resultados, de manera que se pueda formular una propuesta de trabajo generadora de aportes nuevos al campo académico en aras de resolver la pregunta central ¿Cómo visibilizar el impacto del graffiti como lenguaje cultural desde intervenciones realizadas por jóvenes de la localidad de Bosa en la comunidad?
Con este interés a continuación se presentan tesis encontradas en la Universidad Distrital Francisco José de Caldas y en portales web, respositorios de otras universidades de orden nacional e internacional, junto con otros documentos investigativos que recogen el abordaje que se ha hecho en el tema de intervención y graffiti, de modo tal que se sitúe formas establecidas del estudio del graffiti y permita reconocer las potencialidades y limitaciones de la temática con respecto al ámbito social. En este recorrido se observa la importancia del graffiti a nivel investigativo y, cómo este elemento promueve el desarrollo de diversas propuestas de trabajo que, como eje relacional y articulado se asume desde un ámbito social y cultural, teniendo gran acogida, relevancia y determinación en la escena juvenil; siendo puntos en común para las investigaciones aquí presentadas: Sociedad, Cultura, Espacio público, Espacio Urbano, Arte, Movimiento, Comunicación y Ciudad.
1.1.El graffiti como practica juvenil de acción colectiva
Los jóvenes tienen la necesidad de establecerse como ciudadanos con voz y voto en su realidad social, produciendo así el surgimiento de diferentes tipos de asociaciones y colectivos con múltiples recursos, especialmente estéticos, accionando sus habilidades y capacidades en la manifestación de su subjetividad individual y colectiva, llevando sus saberes colectivos a formar resistencia desde la creación y abriendo nuevas posibilidades de conocimiento que delinean sus vidas. En este contexto, Álzate en la investigación titulada “El graffiti en Bogotá: práctica estética y representación” (2013), se plantea como pregunta central de investigación ¿Qué motiva a diversos jóvenes de la ciudad de Bogotá para apropiarse e intervenir con graffitis el espacio público?, que mediante instrumentos investigativos como la entrevista semi estructurada y la observación procura resolver sus interrogantes.
En su exposición realiza una reflexión sobre el arte tradicional y su ubicación en el espacio y en la sociedad, mostrando como esta forma del arte está validada desde los círculos artísticos ya establecidos y, adquiere unas particularidades que lo llegan a distanciar de otras formas artísticas. Así, realiza una descripción del lugar en donde se desarrolla el graffiti, llevándolo hacia un espacio público y las relaciones que se gestan desde esta configuración espacio-arte, asumiendo el graffiti como una práctica abierta. Desde una postura crítica, se apoya en el concepto de lo plástico (tomado del diccionario de la lengua española 22° edición) con relación a las estructuras de exhibición y desde ahí la interacción que se dan entre el artista y el observador; señalando las formas abiertas del graffiti con respecto al espacio donde se inscribe este tipo de arte, generando formas de representar la realidad y el territorio, configurando identidades en quienes se apropian de esos espacios públicos. En tanto, el concepto de lo estético ha estado limitado al campo de las artes, pues según el autor, este se extiende más allá de una percepción puntual de un elemento y se ensancha a la apreciación de una cultura, la cual se enriquece a partir de una interacción fija de sentidos y conceptos, aludiendo a atributos que se inscriben en el margen social, desprendiéndose de este conceptos como lo urbano, que se define por “la escenificación” que lo relaciona con las formas de establecimiento de contactos con otros.
educomunicativas que desarrollan los jóvenes del colectivo Antrax Street Art, a través del graffiti, como expresión de la acción colectiva juvenil en Bogotá?, demarcando el camino para la resolución del objetivo de investigación en donde se fijan “Analizar las prácticas educomunicativas que desarrollan los jóvenes del colectivo Antrax Street Art, a través del graffiti como expresión de la acción colectiva juvenil”. Allí dan cuenta del surgimiento de los movimientos sociales y su relación con la acción colectiva que se desprende de intereses políticos y pretenden la participación de sujetos en la toma de decisiones. De este modo, el papel de los jóvenes en prácticas políticas y comunicativas viene a dar apertura a la idea que socialmente se tiene de estos, lo que remite el surgimiento del concepto de graffiti, que los involucra directamente. En un recorrido histórico la percepción interpretativa que se ha tenido del graffiti que usa la web 2.0, expone nuevas maneras de socialización y
supervivencia de las imágenes que establecen una relación entre el mundo cibernético, jóvenes y graffiti, transformando la realidad con relación al espacio-tiempo, permitiendo una extensión comunicativa y educativa de este fenómeno.
Así mismo, en otras latitudes el interés investigativo en torno a la asociación juvenil y el uso del graffiti como agente y detonante movilizador de acción participante, encontramos a Gómez (2012) desde la Universidad de ciencias y artes de Chiapas, quien señala como objetivo central: “comprender de qué manera se realiza el graffiti en tanto producción sociocultural disidente entre los jóvenes graffiteros de San Cristóbal de Las Casas y analizar en qué sentido esta producción cultural puede ser considerada como una forma de participación política de jóvenes graffiteros alejada de los canales institucionales definidos para ello”.
Con esta línea marcada, el autor expone de forma amplia y profunda el concepto de joven, la relación que este tiene en un contexto de ciudadanía y la manera organizativa que esta categoría social ha venido desarrollando con gran fuerza y relevancia desde los años 60s, categoría que se ha movilizado en América Latina con gran sincretismo cultural; que desde el estado de Chiapas tiene una tradición indígena que se ve reflejada en las
manifestaciones estéticas realizadas mediante el uso del graffiti. Este trabajo se fundamenta teórica y prácticamente, visibilizando la problemática situada y se alcanza a comprender en contexto la situación que viven los jóvenes y las formas productoras de sentido
Da cuenta del concepto de joven desde un ideal desarrollado por la modernidad y realiza un análisis estadístico y demográfico de la población juvenil desde el orden mundial al regional (Estado de Chiapas y San Cristóbal de las Casas), socializando los capitales y las descapitalizaciones a las que los jóvenes mexicanos se ven sometidos, partiendo de tres órdenes: Cognitivo escolar, Capital social y Capital político, que desde la precariedad de éstos se extienden al ámbito económico, del acceso al mercado y los servicios;
simbolizando las restricciones que muchos jóvenes viven o son susceptibles de vivir, aumentando el riesgo por condiciones de raza, género, nivel, edad, entre otros.
La juventud graffitera es heredera de una disidencia juvenil, en donde momentos
políticos fundamentalmente, permitieron a los jóvenes hacerse visibles y protagonistas en el espacio público, asumiendo el graffiti como un elemento cultural que se inserta en lo social, propiciando relaciones de fuerza y poder. Para llegar a determinar esta descarga simbólica, ideológica, expresiva, de codificación y estilística en el campo, realiza un recorrido
histórico por el graffiti hasta su llegada a México y como las relaciones de los sujetos que realizan esta expresión plástica, produce y reproduce experiencias significativas que se interrelacionan con otras formas. Al desarrollar su propuesta, el autor realiza una
investigación de corte cualitativo, de orden etnográfico entre agosto del 2010 y agosto del 2012, en donde se plantea como temática analizar discursos en torno a la cultura, la identidad, la ciudadanía y la apropiación de los espacios urbanos.
1.2.El graffiti como práctica de intervención territorial
En este punto, se da apertura desde la idea de lo joven, siendo esta una forma no solo conceptual sino de acción viva que se gesta en la cotidianidad y que con una fuerza particular se desarrolla en el ámbito urbano, asumiendo otras formas expresivas y narrativas, de modo que, busca nuevas líneas comunicativas y abre paso hacia otras maneras de relacionarse consigo mismo, con los otros y con el territorio. Es así que
La investigación de corte cualitativo con enfoque etnográfico, hace una aproximación a los discursos realizando un análisis de los mismos, tomando como instrumentos de
investigación entrevistas en profundidad, semi estructurada y piloto, fotografías y
filmaciones de los trabajos analizados. La autora señala a la intervención artística como una acción no convencional con respecto al espacio, el cual ha tenido una evolución histórica y tiene una relación intrínseca con la identidad y el reconocimiento que los habitantes tienen con el mismo. En tanto, el graffiti se abre como una práctica territorial y se gesta en una lucha por el espacio, por cada muro y esquina que se carga de una intencionalidad y un sentido que moviliza al artista y su ideal de obra en el mismo lugar.
Lo joven se vincula a lo asociativo y se extiende a formas de acción visible, en donde es el graffiti el elemento relacional entre la acción creativa y comunicativa que se hace
manifiesta en la intervención de un territorio determinado, vinculando así la expresión y el sentir. Fernández (1999), desde la Universidad Complutence de Madrid, nos muestra como la producción artística se establece y se desarrolla como herramienta de comunicación que se extiende y da respuesta a unas situaciones socioculturales, en razón de relaciones inter e intrapersonales del ser humano, llevando mensajes de vida y acción; en donde en tiempos de tragedia, de incertidumbre, confusión y cambio, tienen su mayor auge y fortaleza, fortificando y movilizando momentos coyunturales. Esta autora hace un recorrido en el tiempo de tres décadas, situándose en Estados Unidos en el periodo comprendido entre 1965 y 1995, definiendo como objetivo general de investigación “Analizar las
intervenciones artísticas en el espacio urbano en Estados Unidos (durante el periodo mencionado anteriormente)” (p, xiii).
En esta medida, se define el concepto de lo urbano en la noción de ciudad y señala el papel que este cumple en la función social, política, económica, entre otras, siendo un territorio de movilidad. La ciudad se define como territorio de subjetividad e identidad en donde se cruzan múltiples individuos que se exponen, existiendo lugares y no lugares, evidenciándose la presencia o ausencia de identidades. La reflexión sobre el espacio
habitantes y los usuarios que habitan un espacio, destacando función y evolución del arte público en la última mitad del siglo xx y como este se ha convertido en un agente social-público de ideologías, servicio social, orientaciones activistas y trabajo comunitario.
Estas experiencias que se producen en urbes diversificadas, adjudican particularidades al surgimiento de lenguajes y formas expresivas, siendo el graffiti un elemento interventor que se gesta y se manifiesta vivamente en la ciudad. Por lo tanto; El graffiti: una
manifestación urbana que se legitima, investigación desarrollada por Camargo (2007), quien pone en escena elementos de esta manifestación urbana, revisando puntualmente la forma, el color y el mensaje; de los que se desprende el abordaje metodológico, siendo este, un análisis comparativo de la producción graffitera y su tratamiento en la Argentina con la influencia histórica del arte callejero norteamericano. En esta medida también se apoya en la semiótica para su análisis.
Camargo plantea la hipótesis: “a mayor calidad de trabajo estético en los muros es menor su calidad de protesta en ellos” (2007, p, 125), la cual resuelve afirmativamente desde la recolección de datos, observaciones y análisis en su foco investigativo,
determinando que la intervención urbana es un agente vivo de ciudad. Es precisamente esto, lo que recoge en la definición de intervención urbana y su asociación con la
producción estética. Así, se plantean dos líneas de trabajo, el arte vivo (que utiliza el cuerpo humano) y expresiones en el cuerpo de la ciudad (utilizan la ciudad como soporte),
llevando a unas manifestaciones urbanas dentro de un territorio citadino en donde el arte urbano viene a imponer expresiones en busca de sacar a los transeúntes de su cotidianidad. En esta medida, el papel del graffiti en la intervención urbana es el de trasmisor de ideales, que desde diferentes escenarios de ciudad llaman la atención del transeúnte, convocándolo a la interacción, siendo la forma, el espacio, el color, la luz, el mensaje, elementos clave en su análisis e interpretación denotativa y connotativa de manera individual y articulada.
Este análisis nos deja ver la historia del graffiti de una forma amplia realizando un recorrido por el ejercicio moderno de esta forma de expresión urbana iniciando en Estados Unidos, señalando como los cambios sociales, políticos y culturales motivaron e
dando lugar este inconformismo al uso de la ciudad como escenario de expresión y voz, en relación con culturas urbanas y movimientos musicales que se acogen a las artes plásticas, para de forma conjunta levantar la voz. Desde este análisis se sumerge en la historia y la evolución del graffiti en Argentina y Buenos Aires, que al igual que en otras partes del mundo las consignas políticas movilizan las manifestaciones ciudadanas, que pretenden señalar su inconformismo, resguardando muchas veces la vida al expresarse de forma clandestina frente a momentos históricos vividos. Esta apertura social promueve la acogida a un grupo identitario usando los muros para expresar su pertenencia a equipos de fútbol, grupos sociales, géneros musicales, entre otros.
La calle viene a convertirse así, en un escenario de encuentro y desencuentro común, en donde son sus habitantes quienes se apropian del mismo y revelan formas de relación y codificación que se desarrollan en él. Así, Entre vinilos y aerosoles: una aproximación analítica a los múltiples sentidos del writing en Bogotá, de Marín (2015) busca analizar los múltiples sentidos que los actores seleccionados atribuyen a la práctica del graffiti en el contexto espacio-temporal. Para esto el método de análisis cultural hermenéutico, se ocupa del discurso del grafiti, desarrollando el writting en la ciudad capital, entendido éste como uso de letras para el diseño y elaboración de una pieza. Si bien es claro que el graffiti es un elemento foráneo, ha venido a establecerse como instrumento expresivo callejero, pasando de ser extraño, a incorporar particularidades culturales del territorio en donde se inscribe. De este modo no solo en la plástica tiene una variación, sino que esta también se hace manifiesta en el lenguaje, marcándose profundamente una diferencia del grafiti americano y europeo.
primera escritora de grafiti. De esta manera, surge la posibilidad de analizar discursivamente el graffiti como herramienta comunicativa.
1.3.El graffiti como práctica social e ideológica
Cabe señalar que las consideraciones situadas de las acciones territoriales son particulares en cada espacio, sin embargo, tienen una coincidencia que, desde cada territorio físico, virtual y simbólico, surgen discursos y diálogos fundantes para la
configuración de estéticas alternativas a partir de prácticas como el graffiti, resignificación, dialectos (discursos practicados), territorios, identidad, poder, aceptación y reconocimiento de los creadores y el público.
Las circunstancias varían constantemente y obligan a ciudadanos a ejercer acciones que permitan manifestar sus ideales, intereses, molestias, motivaciones y acciones contestatarias de formas simbólicas que comunican sentires. Es así que, de manera reflexiva Quevedo (2006), aborda el graffiti como una herramienta de crítica social. En esta medida asume como hecho de análisis el episodio ocurrido en la Gran Bretaña, en el museo Británico en marzo de 2005, en donde Banksymus Maximus irrumpe con una de sus obras y
desencadena una serie de hechos que hace que la autora se cuestione sobre la naturaleza de este tipo de obras que hacen parte del arte urbano y que generalmente están fuera del circuito artístico regulado, lo que la lleva a enfatizar su investigación en la intensión del artista y la acción movilizante que este generó en el público británico.
Por otro lado, desde la Universidad de Chile, Gaggero, Jiménez, López y Poblete (2002), realizan un estudio sobre el fenómeno del graffiti en las calles de la Ciudad de Santiago de Chile como un fenómeno social que propone diversos discursos que son expuestos en las calles, imprimiéndole una singularidad dentro de su territorio pese a que el graffiti es un fenómeno global. Para esto, las investigadoras realizan una apuesta metodológica desde la etnografía y la semiótica.
En esta medida, se realiza un análisis comparativo entre graffiti y afiche, estableciendo los puntos diferenciadores entre estos dos medios de comunicación, como las autoras los definen, teniendo el afiche un público pre establecido, estereotipado, en donde antes de su creación se fijan unas pretensiones que en su mayoría tienen fines comerciales. Por otro lado, la relación con el graffiti se distancia en la medida en que este se aplica sobre una superficie que llega a un público transeúnte, pero se da licencia a mayores interpretaciones desde su forma de presentación y contenido. Una de las ventajas del graffiti, es la
masificación y la alternatividad de sus mensajes que promueven un amoblamiento de la ciudad, siendo calificado como una herramienta de expresión que recurre a escenarios abiertos para comunicar desde momentos sociales, políticos, históricos y culturales. En esta instancia el graffiti asume unas características distintivas, que pueden ser clasificables en siete categorías; Anonimato, ilegalidad, sin receptor determinado, efímero, sin censura previa, imágenes o textos, universal-particular.
Se desprenden de las categorías señaladas las funciones del graffiti dentro del contexto urbano; informar, marcar territorio y crear alternativas. De esta forma el graffiti se abre a la posibilidad de democratización de la información y la posibilidad de participación,
estableciendo un vínculo con la ideología y desde esta con el estado, sus estructuras de poder y la concepción capitalista que de este se tiene, así, desde Marx se plantean unas dinámicas de fuerza y opresión que deben ser superadas mediante la toma del poder por parte del proletariado.
superestructura y las fuerzas materiales de la infraestructura que son mantenidas mediante la dominación política y la ideología del aparato del estado. Es así como la fuerza
ideológica que está al servicio del estado desde diferentes agentes como los intelectuales, hace que el mundo se manifieste desde diferentes concepciones como el arte, el derecho, la economía entre otras manifestaciones de la vida individual y colectiva.
Partiendo de estos postulados, Garguero, Jiménez, López y Poblete (2002) aplican una lógica globalizante, en donde el estado no se reduce únicamente a la conformación
territorial y soberana, por el contrario, las formas ideológicas y de dominación trascienden las fronteras y se manejan a través la implementación de formas masificadas como lo son la estética, que se transmite a través de los medios de comunicación. Así la relación graffiti, hegemonía y globalización mantiene una estrecha correspondencia, que pudo ser recogida desde los graffitis documentados de las calles de Santiago, para acercarse a las
manifestaciones expresivas y ver su interacción temática, para lo cual se clasificó el material recogido por: ubicación, contenido, sintaxis visual y soportes materiales.
En la observancia de esta temática, el graffiti ha llevado a investigadores consagrados como Armando Silva a realizar diversos estudios y artículos periodísticos, como “Los enredos del grafiti” (2014), en donde el autor expone que no todo lo que se encuentra pintado sobre las paredes es graffiti, ya que para él, el graffiti tiene un carácter prohibido y muchos de los murales que se exponen tienen autorización, sin embargo, en este punto discrepamos, pues pintadas organizadas y consultadas si pueden constituirse como graffiti.. En los últimos años el espacio urbano ha tenido una transformación frente al accionar que se gesta en éste, llevando a que varios movimientos realicen diferentes creaciones en las calles y muros de las ciudades. El arte y el graffiti son cercanos, pero en muchas
oportunidades llegan a rivalizar, más por el carácter que se le da a uno y a otro, por
cuestiones de tradición y reconocimiento. Sin embargo, el arte propiamente dicho, cansado de los circuitos artísticos ha decido salir a las calles y tomarse los espacios mediante la relación de objetos e intervenciones como señala el autor. El graffiti por su parte conserva su carácter retador de autoridad y se mantiene en las esferas barriales de las urbes.
con la prohibición y que en la medida en que las intervenciones, expresiones visuales se realizan con el permiso correspondiente se separan del sentido original del graffiti de agitación.
Desde las expresiones ciudadanas que se dan en el graffiti, Carlos Alberto Pacini (2010), realiza un recuento histórico del origen del graffiti iniciando en la antigüedad, junto con el papel que este ha tenido en la vida del hombre como forma expresiva y de comunicación de sus pasiones internas, la influencia en las condiciones sociales, políticas y
medioambientales en la disposición técnica y material de estas creaciones. Desde este planteamiento, el autor se aproxima a la aparición del graffiti en América propiamente dicho y se remite a los conflictos sociales que se desprendieron de la crisis económica y política de la década del 30 y posteriores; conflictos que se dieron con gran fuerza en Estados Unidos y que permitiendo la conformación de grupos juveniles con una nueva mirada crítica del contexto político mundial que trajo consigo nuevas disputas ideológicas. Estas agrupaciones lograron establecer una identidad propia desde el sincretismo cultural, asumiendo elementos ancestrales, religiosos y territoriales como propios en la
conformación de sus colectivos, fomentando con ellos una transformación progresiva en toda América (hecho que también se dio en otros continentes como el europeo),
imponiendo nuevos estilos de vida asociados al arte, la música, la literatura y la moda, que iban en contra de las tradiciones.
Estos movimientos se extendieron desde el norte del continente hacia el sur de América, trayendo consigo nuevas formas de representación de su identidad, en donde se apropiaron de elementos tradicionales y jerarquizados como el arte y lo adaptaron como elementos de resistencia, tales como el graffiti en sus diferentes estilos y técnicas, elaborando formas simbólicas que los represente como otros en el mundo. Para Pacini el graffiti generó un nuevo “sentido estilístico-plástico” que se fortaleció en América Latina en los años 80, después de haber pasado por Europa (mayo del 68) y Estados Unidos (Subwey, años 70), en donde si bien se resaltaban las convenciones escritas, la forma y la figura, asumieron un nuevo protagonismo.
1.4.Los jóvenes agentes sociales
que generan movilizaciones y espacios circunstanciales, en donde agentes de diverso orden, articulan varios lenguajes y estimulan la comunicación en la dimensión de procesos
socioculturales.
En este sentido, los jóvenes desde su ubicación social entre el mundo adulto y el mundo infantil, promueven una serie de movimientos y transformaciones que se dan desde la mirada fronteriza entre estos dos universos. Así, Azahid (2016) manifiesta que problemas sociales que afectan la vida y la cotidianidad de una población, generan un agenciamiento juvenil, en donde estos ven y sienten la necesidad de convertirse en agentes políticos y éticos, actuando frente a conflictos territoriales, ambientales, económicos, sociales, políticos entre otros, en donde el joven se percibe como un sujeto resistente, que puede trasformar y/o redireccionar la realidad, siendo el caso puntual: Tasco-Boyacá. Aquí los conflictos mineros que acarrean afectación en la flora, fauna, medio ambiente, recursos hídricos, territorio entre otros, han promovido la conformación del colectivo “jóvenes por Tasco”, en la lucha y defensa del territorial y la población tasqueña, promoviendo la
manifestación pública, los talleres a sus conciudadanos, la vinculación de nuevos miembros y la resistencia desde lo político y normativo.
Este trabajo de grado desarrolla una metodología situada, en donde la autora realiza un ejercicio cartográfico que cobija lo político y lo ecológico, favoreciendo la revisión puntual del territorio problémico. En esta medida, este estudio establece un punto concordante con lo aplicado en el estudio presentado a continuación, pues aporta consideraciones
importantes al delimitar la investigación y establecer una población en particular como un elemento relevante para adelantar un estudio.
La necesidad participativa en los ámbitos políticos, sociales, democráticos y éticos que exponen los jóvenes, remiten a la intromisión o generación de espacios estratégicos que les permitan a estos individuos, vincularse como referentes participativos con voz y voto en asuntos colectivos. Rojas (2012) expone como el movimiento: gestores de paz, abre las puertas a la participación política activa y visible desde temprana edad, llegando a
ciudadano, demarcando un camino de participación que más allá de verlos únicamente como sujetos de tutela y protección.
Así mismo, la participación juvenil en diferentes movimientos sociales, promueve la posibilidad de ocuparse de su propia vida, asiéndose cargo de su existencia, modificando la noción de vida y paz, suscitando proyectos conscientes, dialógicos y reflexivos.
La reflexión frente a esta problemática se realiza bajo una metodología hermenéutica, en procura de analizar el fenómeno social desde un componte humano situado. Es importante resaltar el recorrido territorial, que, si bien se enmarca en Colombia, también acoge otras formas espaciales que asume desde el enfoque histórico social para analizar la niñez, la adolescencia y la juventud como agentes sociales en el movimiento gestores de paz. En este caso la participación juvenil permite dilucidar como los vínculos, la asociación y la
colectividad se gestan con fuerza en la población juvenil, movilizándose hacia diferentes actividades que los involucren como miembros activos y visibles de su comunidad.
En este marco de participación juvenil, la vida política se asume quizás, desde su carácter más esencial, que va no solo desde el gobierno de los otros, sino desde el gobierno de sí, desde el gobierno de la propia vida. De esta forma, la construcción de ciudadanía no se acoge a un marco referencial que se adopta y asume sin reflexión alguna, al contrario, esta apuesta por hacerse participe de la vida política y democrática de los jóvenes, trae consigo un carácter crítico, que cuestiona lo que sucede y hace apuestas propositivas para el cambio.
Moran junto a Benedicto (2008) plantean como la población joven europea, pero
principalmente la española, han pasado de ser sujetos de tutela a convertirse en ciudadanos plenos de derechos y deberes. Si bien organizaciones como la unión europea, el european knowledge centre for youth politicy, el consejo de Europa, entre otros han hechos apuestas en pro de la participación juvenil, las marcadas diferencias entre los sectores sociales, generan dificultades para implementar, coordinar y evidenciar resultados a gran escala.
cambio y la tradición, pues ser un ciudadano ejemplar, conlleva ser un sujeto que se acoge a las normas y leyes establecidas. Si bien la resistencia se hace latente, las formas
hegemónicas imponen con fuerza un discurso tradicional, que frena la impulsividad renovadora del accionar juvenil.
De este modo, la apuesta que hace Moran y Benedicto (2008), lleva implícito el papel del joven y la visión de la comunidad en la que este se inscribe, concordando con el interés de esta investigación, en donde se pretender determinar el impacto del graffiti realizado por jóvenes en una comunidad adscrita a una normativa.
1.5.El lenguaje como agente social
Sin establecer impedimentos de raza, cultura, ideología, religión, sexo, edad, nivel educativo y/o condición particular, el lenguaje siempre está presente, dando apertura al mundo individual en comunión con el colectivo. Razón por la cual el lenguaje es en todo momento un agente social que moviliza acciones de diverso orden. Para López (2015) es el lenguaje precisamente, lo que nos convierte en humanos, siendo la cotidianidad subjetiva lo que refuerza esta función del lenguaje. Desde el estudio fenomenológico, esta investigación plantea la importancia de la subjetividad en relación al lenguaje y en mayor detalle al lenguaje artístico, caso puntual la poesía, en donde la estética se vincula con la política para crear mundos, asumiendo el lenguaje un papel no solo socializante y reproductor, sino también creador de vidas y mundos posibles que no solo subyacen en la fantasía, sino que tienen el poder y la capacidad de manifestarse en la realidad habitual de los individuos, presentando vivencias auténticas que se manifiestan en un texto, haciéndose tangibles al conectar con las minucias y detalles que quizás puedan pasar desapercibidas en la vida diaria.
vivencias, permitiendo configurar una subjetividad activa que construye y deconstruye el mundo.
El alcance del lenguaje como agente social se extiende desde el ámbito personal y llega a cobijar a poblaciones enteras. El poder del lenguaje se muestra en todo momento y abarca experiencias que pueden abordar problemáticas de diverso orden, siendo en todo momento un agente movilizante. En este sentido, Cortes (2017) evidencia como el lenguaje acogido desde narrativas juveniles de jóvenes privados de la libertad, abre posibilidades de
construcción de identidad, manifestada en procesos autobiográficos, en donde el joven manifiesta su accionar reflexivo y da cuenta introspectivamente de su historia de vida, proyectando en el discurso elementos que a lo largo de su vida lo han llevado a ser quien es y a definir su propia identidad.
Si bien en este sentido el lenguaje se da desde un proceso personal subjetivo como plantea el autor, la construcción de identidad que aquí se evidencia en el lenguaje narrativo, expone la construcción de identidad desde el yo individual que se extiende al yo en colectivo. En este punto, el lenguaje da muestras del reconocimiento de la individualidad, pero también de alteridades al reconstruir una historia de vida que se conecta con una trayectoria y permite a su autor, reflexionar y asumir posturas externas desde sí. Por lo tanto, es claro que el lenguaje moviliza y manifiesta subjetividades, que en todo momento se accionan con la vida humana y todo lo que a esta rodea.
Cortés realiza un estudio de corte interpretativo pretendiendo comprender el campo de investigación, asumiendo problemáticas situadas y particulares de la sociedad, que, si bien están delimitadas en la sede Bosconia del centro educativo Amigoniano, su incidencia y repitencia en múltiples escenarios a nivel global, permiten ampliar la noción de como la jóvenes privados de la libertad han llegado a configurar identidades y como estas, se expresan en lenguajes que no solo dan cuenta de quienes son ellos en particular, sino remiten a los grupos sociales en donde esta población se desenvuelve.
Dentro de todo el proceso de revisión se agradece la riqueza documental que se dio y permitió situar la presente investigación en un peldaño conceptual, que aporto orientaciones para la realización de este estudio; estableciendo como punto diferenciador con los
ocupan en referencia y se mencionan, no se asume con fuerza la contra parte de los graffiteros y artistas urbanos, los transeúntes, espectadores y consumidores de las obras presentadas.
Por lo tanto, este punto permite salir a la luz una de las particularidades del presente trabajo, ya que, si bien los autores tomaron en cuenta varios elementos a desarrollar en este documento, el ejercicio investigativo que aquí se propone, desea mostrar la escena social desde la voz de los espectadores, entendidos no solo como observadores, sino como miembros activos de la comunidad que viven y sienten su territorio.
Así se manifiesta una característica importante de esta investigación, que consiste en un seguimiento testimonial de los sujetos involucrados y de las trasformaciones vividas en el territorio, documentando lo sucedido en las intervenciones, realizando un análisis detallado desde un enfoque etnográfico y hermenéutico de las transformaciones y los discursos dados por los actores de estas manifestaciones culturales.
2. MARCO TEÓRICO
2.1.Los jóvenes agentes sociales
La juventud suele percibirse principalmente desde una concepción fisiológica; en donde la edad es una condición fundamental y notable, que para el caso colombiano “se entiende por joven la persona que está entre los 14 y 26 años de edad.” (Ley 375 de 1997, art. 3, p, 1).
Igualmente, en otros ámbitos internacionales, la juventud, “según la organización de las naciones unidas oscila entre los 15 y 24 años, mientras para la organización mundial de la salud a este grupo pertenecen las personas entre los 10 y 24 años.” (Corte Constitucional Sentencia C-020/15). Así mismo esta se define como el “período de la vida humana que precede inmediatamente a la madurez.” (RAE, 2014, párr., 1).
La juventud es un concepto constituido por la sociedad en un contexto global como el ámbito de competencia en la adquisición de capacidades físicas e intelectuales para asumirse como miembro activo y productivo en su sociedad, es decir, que para llegar a ser un ser humano “maduro” en este sentido, primero se tiene que luchar por cumplir los parámetros y estándares sociales que se imponen a los jóvenes. Sin embargo, este rango de edad y esta definición no nos permite acercarnos ni tener un concepto claro y objetivo, acerca de lo que es la juventud; ya que es evidente que esto va mucho más allá de una condición fisiológica, lingüística o normativa.
Es necesario abrir el campo de observación e inscribir este concepto y todas sus significancias en un contexto social determinado, pues si se cambia el tiempo y el espacio, cambia la lógica simbólica, pues los modos de comunicación dependen de la construcción de códigos y mapas mentales compartidos, que permitan aproximarse a los conceptos de forma cercana. En esta medida, logramos interpretar el mundo “de manera aproximadamente igual, podemos construir una cultura compartida de sentidos y por tanto construir el mundo social que habitamos
conjuntamente. Por ello ‘la cultura’ es definida a veces en términos de ‘sentidos compartidos o mapas conceptuales compartidos’.” (Hall, 1997, p, 5). En este punto, es fundamental remitirnos a las diversas esferas sociales que existen en el planeta, ya que cada cultura asume la construcción de su mundo desde la conexión con sus pares y su entorno manifestando en sus formas de vida la expresión de su espíritu, un espíritu individual y particular que se conecta con otras
y para nuestro interés, los jóvenes. Ya que dependiendo de la cultura en donde se inscriba cada sujeto, se revelan las manifestaciones constitutivas de su realidad individual.
Por lo tanto, para culturas nativas, originarias y ancestrales, existe un periodo de niñez en el cual la persona debe ser instruida, cuidada y orientada para pasar al mundo adulto, que si bien tiene un periodo de transición, este no se expresa en un lapso de tiempo tan extenso como el occidental, por el contrario, se asume este paso de niño a adulto mediante una transformación biológica, que se conjugan con unos ritos de iniciación que tanto en hombres y mujeres establecen el desarrollo y la entrada a la vida productiva.
En estos espacios, los iniciados realizan actividades tales como caza, viajes de supervivencia, retiros, pruebas de honor, escarificaciones, pruebas de resistencia y valor, circuncisión entre muchos otros que tienen sentido para sus comunidades, marcando así una nueva etapa en la vida de la persona, dejando al final de estos ritos su calidad de niño y convirtiéndose en adultos jóvenes, que con el tiempo pasan a ser hombres y mujeres con experiencia, asociando la edad a la sabiduría que da la práctica de vivir, asumiendo diversos tipos de responsabilidades que deben cumplir por el bien de su comunidad y por el prestigio de su familia, capacitándolos así para desenvolverse como sujetos activos y productivos de su cultura.
Por otro lado, en culturas occidentales, no en el sentido de su ubicación geográfica, sino en su connotación política, económica y social, que asumen en su mayoría una tradición euro centrista, el periodo juvenil es mucho más amplio y tiene otras significaciones y licencias, que si bien se inscriben en ritos de iniciación como los 15 años o mis dulces 16 (celebración norteamericana), son muestras de apertura social en donde el individuo deja de ser un niño y pasa a ser un joven; sin embargo conserva gran parte de la tutoría del adulto, permaneciendo en un estado de protección y resguardo, no solo de su familia, sino de las autoridades políticas que reglamentan disposiciones de garantía de derechos a estos individuos, que se inscriben socialmente en una etapa de transición, en la que deben aprender las pautas y movidas sociales, para así lograr ingresar al mercado adulto y más específicamente al mundo laboral que le de opciones de independencia y autonomía.
particularidades de las interacciones hacen que cada persona no pueda ser estandarizada y universalizada, por el contrario cada individuo presenta divergencias frente a sus pares que lo constituyen como un ser particular.
Si bien estas particularidades dan singularidad a cada hombre y mujer sobre la faz de la tierra, sus interacciones como sujeto social le permiten adquirir características compartidas que lo convierten en un miembro especial, dentro de un organismo social. Así, la juventud viene a ser un asunto ideográfico, que particulariza al individuo como agente único, pero que al mismo tiempo lo inscribe dentro de un contexto determinado, enfocándose en las características singulares de su grupo, la cultura que lo ha dotado de herramientas para llegar a ser. Sin
embargo, estas peculiaridades no son opuestas, por el contrario, son “un reconocimiento de que, aunque las explicaciones que podemos dar de la estructuración histórica del universo natural y de la experiencia humana no son en ningún sentido idénticas, tampoco son contradictorias, y ambas están relacionadas con la evolución.” (Wallerstein, 2006, p, 86).
Así podemos decir que la juventud es un agente de cambio de las estructuras sociales y los propietarios legítimos, naturalmente de la continuidad o renovación social, pues si observamos la juventud desde cualquier contexto, esta manifiesta puntos de quiebre y fuga, con las que busca materializar su capacidad de expresión, goce y participación activa en la toma de decisiones que afectan directa e indirectamente sus prácticas individuales y colectivas, que permita representar verdaderamente las expectativas y necesidades de las realidades y experiencias de la población juvenil, (teniendo en cuenta su contexto plural, heterogéneo y la diversidad histórico-social-económico-política-cultural).
Estos puntos de fuga, llevan a una plegaria de libertad, de ser y de expresarse que comporta dos aspectos: (i) el derecho y la capacidad de las personas a crear y/o proyectar su pensamiento y (ii) el derecho y la capacidad de difundir y darse a conocer públicamente. Los jóvenes
establecen una conexión natural con la realidad elegida, creando un desbordamiento de
Entonces la juventud se observa desde un estado mental, emocional, desde una dualidad vivida en un tránsito, en un devenir que no opone, sino que suma y resta, transforma, crea, convierte, motiva, promueve, construye, destruye y reconstruye, siente y vive la vida en pleno. Así, el joven llega a conjugar sus ideales con un
[…] impulso espontáneo que por ser tal, es auténtico, y como la autenticidad es la condición de algo que se tiene por verdadero, por lo tanto, todo mito es verdadero, transformando mediante este proceder silogístico —y para algunos sofístico— la realidad o materia que representa el mito, en una racionalidad alternativa y consistente; al fin y al cabo, los mitos no son ni verdaderos ni falsos. (Lynch, citado por Gómez, 2009, p, 68).
Los jóvenes como encargados de adquirir conceptos, presentan rupturas con los paradigmas que no permiten una verdadera conexión de lo joven con la sociedad,presenciando el no demostrado hecho de que la materialización de las ideas permite involucrar el espíritu artístico creador en los jóvenes, para que, mediante las diversas expresiones culturales existentes, se logre transformar la realidad. Es importante resaltar que lo que se entiende por joven desde la
normatividad, limita y frustra parte de la población que no desarrolló sensibilidad a temprana edad, o que no pudo explotar sus habilidades expresivas antes de los 24 años.
[…] De la emergencia de unas formas de individualismo en donde el culto al cuerpo, el repliegue sobre sí mismo, la trasformación de los modelos axiológicos tradicionales y la era del vacío, aunado a la globalización, han promovido la reorganización de la producción y el auge del pensamiento débil como características importantes de la subjetividad juvenil. (Muñoz en, Ibíd., 2009, p, 64).
contemporáneo— de esa subjetividad imaginada por el romanticismo. (Ibíd., 2009, p, 64).
Sin embargo, en estas líneas de fuga que se validan en lo juvenil, entra en juego el papel de la creación, adquiriendo ésta un sentido absoluto, por qué el joven anhela la creación del mundo, no su descripción, ni su expresión; rechazando así el mundo regulado y la realidad en cuanto más poética, más verdadera es. La aventura prometeica del joven, es la expresión de la lucha humana por la creación y preservación de ésta, contra los obstáculos divinos en el sentido metafórico.
Pues en esta etapa de la vida estimula un alejamiento del asistencialismo adulto en todos los ámbitos de la vida, dejando el estado de niñez, aventurándose a encontrarse consigo mismo y con el universo que habita en su interior, sin importar los retos a los que se enfrenta. Por lo tanto, se puede decir que la juventud es un concepto social que varía dependiendo de la cultura en donde se concibe.
2.1.1. La identidad juvenil.
Cuando hablamos de identidad nos remitimos a lo que somos o no somos nosotros mismos desde nuestra subjetividad en la relación social, como construcción de individuos sociales y sujetos colectivos, en donde en esa interacción con un grupo determinado adquirimos
características y particularidades prescritas que nos acercan a una condición especifica dentro del conjunto social en el que nos desenvolvemos y desarrollamos, adquiriendo actitudes y
comportamientos propios del mismo que nos distancian de las demás formas asociativas que nos rodean.
Las características propias de cada persona por su constitución biológica pueden demarcar pautas de comportamiento y percepción, las que hacen que “aunque la naturaleza de lo que concebimos sea la misma, la diversidad de nuestra recepción de ella, motivada por las diferentes constituciones del cuerpo, y los prejuicios de opinión prestan a cada cosa el matiz de nuestras diferentes pasiones.” (Hobbes, 1651, p, 15).
social, que ha observado el comportamiento de niños en variados contextos, como es el caso de los niños salvajes.
El ser humano es un conjunto de elementos biológicos, psicológicos, emocionales y
trascendentales, que al igual que sus parientes cercanos según la teoría evolutiva, los primates, posee una particularidad magnifica, la que le permite la construcción de un sinfín de conexiones neuronales y desde ésta, el desarrollo de un pensamiento complejo, que solo se le ha sido
concedida al homo sapiens. Si bien la naturaleza humana es observable en todo lo que nos rodea, esta no ha sido resultado únicamente de las condiciones propias de la misma, por el contrario, esa infinitud de características ha tenido que desarrollarse en colectivo con otros seres que al igual que él, poseen las mismas capacidades de base.
Si volvemos sobre los niños salvajes, hemos de notar como la sociedad es un agente determinante en el desarrollo de ese material bruto con el que nacemos, siendo el lenguaje expresamente, quien nos inicia en el mundo de las relaciones colectivas. En este punto, el
lenguaje nos hace miembros activos y participes de un grupo, al ser éste un fenómeno social, que como fenómeno no se reduce únicamente a un solo elemento, por el contrario, se compone de una rica variedad de dispositivos que favorecen el acto individual de comunicación.
Al abordar al sujeto desde un mundo colectivo, se hacen vitales las experiencias y perspectivas subjetivas en las historias de vida, que, si bien y como ya se ha dicho, cada
individuo está dotado de un conjunto particular de herramientas, el uso y la transformación de las mismas se da en la interacción humana. En esta interacción “sujetos iguales construyen
cooperativamente el conocimiento mediante un aporte que es el resultado de la implementación de distintas formas de conocer.” (Vasilachis, 2006, p, 36).
Estas formas de conocer continúan con el giro ontológico de subjetividad y colectividad, que permiten generar aportes y trasformaciones a nivel particular y social, estableciendo estados de desarrollo del conocimiento, reconociendo en este punto el problema de la identidad que asigna un principio esencial de diferencia e igualdad en donde soy de una forma personal y grupal, llegando a ser por lo que no se es. Así se puede interrogar la realidad identitaria por los elementos diferenciales que asignan particularidades propias a cada persona y los elementos comunes que acercar y conectan a una agrupación de individuos.
aspectos de esa idea son aportados por la pertenencia a ciertos grupos o categorías sociales. (Tajfel, citado por Scandroglio, López, San José, 2008, p, 81).
Cada persona determina las características que desea adoptar y asumir del medio en el cual está inscrito, siendo la familia en el sentido amplio (más allá de la conformación parental) el núcleo primario de interacción y referencia que inicia al niño en el lenguaje y por ende en los sentidos que este produce, acogiéndolo en una cultura particular.
De esta forma cada individuo desde su infancia se hace a un compendio de signos (palabras, sonidos, imágenes, etc.) que se organizan en los diferentes lenguajes (verbal, proxémico, cronémico, emocional, etc.) que comparte con sus pares y por ende adquiere de esta misma forma una serie de mapas conceptuales y códigos de lenguaje que dan sentido a la interacción social, entrando en escena la representación social como la producción de sentido a través del lenguaje que se da en el intercambio entre los miembros de una cultura. (Hall, 1997). Dada esta adquisición de elementos necesarios para una práctica social que implican sentido, favorece un crecimiento no solo biológico sino mental en donde a medida que el niño crece, se desarrolla en todos los niveles de la existencia humana y llega a convertirse en un actor activo en la formación discursiva, pasando de la denotación de su mundo a una interpretación connotativa que le
permite la decodificación, clasificación y convención de signos, significantes, significados, códigos y mapas mentales dando una mirada polisemántica, involucrando el contexto y un pensamiento multidimensional de su realidad.
Así, la persona a medida que se desenvuelve y conecta con otras formas culturales con todo lo que esto implica, como son las variaciones en el lenguaje, nuevos signos, diferentes mapas mentales y demás, su bagaje cultural se amplia y su mundo interno se acrecienta, adoptando y asimilando gran variedad de elementos que van a ser partes de su identidad, siendo esta “el yo conscien-te de él mismo y principio de una existencia autónoma.” Gusdorf (citado por Da Conceiçao, 2011, p, 28).
2.2.La intervención social
queriendo con ello afectar, operar, disponer, acontecer, movilizar, disponer, entre otras acciones que se pueden acoger a este concepto. Si bien la intervención es un elemento que se asocia con diferentes ramas de la vida social para establecer unos parámetros de acción, el uso generalizado del termino evidencia cierta disparidad conceptual y se hace necesario el acompañamiento de un área determinada que le asigne un carácter particular en conexión con el mundo social, así:
La intervención constituye una forma de actuar de una categoría de profesiones del mundo social, orientada a la resolución de problemas sociales. Desde este punto de vista, la intervención es conceptualizada como una forma de actividad que integra aspectos políticos, filosóficos y procedimentales, evocando la idea de kinesis. Este hacer está vinculado con saberes teóricos y técnicos, pero especialmente con actitudes, valores y creencias que anteponen eticidad a la acción. (Saavedra, 2015, p, 137). Esta definición recoge tres elementos fundamentales para nuestro análisis: Mundo social,
actividad integrada y vinculación con saberes que nos llevan a un marco de referencia específico. En primera medida es trascendental el contexto del que se desprende la intervención, sea cual sea su carácter, ya que, según el contenido del mismo, se puede determinar los vínculos y las
relaciones sociales que de él se desglosan, comprendiendo las limitaciones y alcances de los diversos componentes que se desenvuelven en éste: grupos humanos, disposiciones territoriales, marco histórico, político, económico, etc. De tal modo que, estableciendo esta trama significante, se estructura la relación entre unos individuos, que en asocio o de forma particular intervienen o son afectados por la misma. Para Barriga, “la intervención puede ser impositiva o “solicitada por el intervenido.” (Montero, 2012, p, 5).
Este mundo social lleva en sí mismo la interacción humana que determina la constitución de vínculos, que desde el desarrollo humano se trasfieren a la elaboración de identidades y memorias, que, si bien se expresan de forma individual, su constitución viene a ser un proceso colectivo en la medida en que “nuestros sentimientos y pensamientos más íntimos se originan en entornos y circunstancias sociales definidos.” (Halbwash, 2006, p, 36).