2. MARCO TEÓRICO
2.2. La intervención social
2.3.2. El graffiti como lenguaje cultural
2.3.2.1. Antecedentes modernos del graffiti
Desde el acercamiento al origen de la palabra, graffito, graphis, grafia, que nos remite al concepto de rallar, marcar, garabatear, afectar una superficie como un muro o una piedra, nos adentramos como ya se mencionó al instinto natural del hombre de dejar marca y, señalamos las cuevas de Altamira, el parque la Poma, las piedras de Usca, el Puente del indio como muestras de la gran diversidad que hay alrededor del mundo. Sin embargo y, sin restar importancia a estas manifestaciones, queremos en este apartado adentrarnos en los antecedentes históricos más recientes y de los cuales aún hoy en día existen testigos de la memoria de los hechos que llevaron al uso de graffitis, principalmente como herramienta movilizadora de expresiones contestatarias y revoluciones sociales ocurridas en el siglo XX y XXI. Si bien estas inscripciones tienen un carácter expresivo, comunicativo y artístico, no se desliga de otros aspectos de la vida cotidiana en la medida en que, el hombre es multidisciplinar y multidimensional. Por lo tanto, no debe ser reducido a una sola variable, pues en todo momento y circunstancia este se ve cruzado por variados, diversos y diferentes estímulos, pensamientos e intenciones que lo constituyen en su totalidad. Es así que, esta herramienta expresiva viene a dar respuesta a una serie de
acontecimientos políticos, económicos y sociales que en suma generaron un disgusto
generalizado, siendo los jóvenes principalmente quienes se movilizaron y levantaron sus voces usando múltiples medios, dentro de los cuales el arte es el principal.
Los elementos constitutivos del graffiti se pueden hallar en algunos movimientos dentro de los cuales hay unos con mayor fuerza que marcan el temperamento del graffiti. El romanticismo como huella histórica en la constitución moderna del graffiti no solo es un movimiento artístico de producción de obra, sino un movimiento social que dio origen a la idea de lo joven2,
permitiendo la expresión de las ideas, primando los sentimientos y la subjetividad. Este movimiento se inscribe en un marco político de descontento e inconformidad por la situación social, económica y política que se vivía por esa época (siglo XIX), lo que motivo la revolución francesa como consenso del malestar general y las situaciones posteriores que se generaron de las luchas ciudadanas.
En esta medida el fraccionamiento social llevó a nuevas manifestaciones de sentires en donde los artistas segmentaron la tradición artística plasmando los sentimientos, la libertad, el
patriotismo, el nacionalismo, entre otros, primando en las obras el color. Claramente no podemos señalar que en el romanticismo se evidenciaran graffitis tal cual como los conocemos ahora, sin embargo, el fraccionamiento social permitió mostrar el cambio en los discursos que crearon sentidos y significatividades del fenómeno revolucionario en nuevas formas expresivas que señalaban la polarización de las manifestaciones de la resistencia civil, y así el arte se subordinó como ejercicio simbólico participe en la vida cotidiana. “Según la época considerada, nos enfrentamos a condiciones particulares de existencialidad (a las que desde luego es posible atribuir razones éticas y sociales, científicas y religiosas) que ha hecho indispensable la formación y evolución de una técnica particular.” (Dorfles, 1986, p, 44).
Fotografía 10. La libertad guiando al pueblo (1830). Eugene Delacroix.
Es de gran importancia este referente con relación al graffiti, ya que nos permite situar un quiebre en el trabajo simbólico de las imágenes artísticas, apartándose de la tradición religiosa y monárquica de las temáticas que llevaban implícitos discursos de fe, herencia religiosa,
supremacía de la aristocracia y manifestaciones recargadas. Este cambio de discurso promovió nuevos fenómenos que abrieron sendas expresivas y comunicativas, ya que “en momentos histórico-políticos represivos, la necesidad de expresión se agudiza y busca otros escenarios comunicacionales en los cuales no exista la censura.” (Gaggero, Jiménez, López, Poblete, 2002, p, 103).
Esta herencia se observó en los discursos del impresionismo (siglo XIX) que recogió el espíritu del romanticismo en el cambio de temáticas, representando formas cotidianas. Sumado a esto, aumentó el uso del color y la luz, permitiendo que el artista tomara el sentido efímero que los diversos momentos del día les adjudicaban a las imágenes observadas, reformando la técnica y los procesos pictóricos, siendo la rapidez y el movimiento los que conformaban la producción
de las obras, de las cuales muchas se realizaron al aire libre. Estos movimientos en donde la sensibilidad afloraba estimularon la trasformación de las obras creadas, avanzando hacia la incursión en la vida diaria, las pasiones, pulsiones, instintos y sentimientos plasmados por el artista, que como ser humano representaba lo que muchos sentían, pero no sabían cómo
expresarlo o simplemente no se atrevían a hacerlo. La espontaneidad y el nuevo estilo pictórico se trasformó en el postimpresionismo (siglo XIX-XX) reformulando la importancia de la forma en contraste con el color, el uso de la geometría y el sentir personal del artista que cargaba su obra de emociones, sentimientos y pensamientos, que conectan sensibilidades con quien observa e interpreta desde su historia personal, llevando la cotidianidad al estrado del arte formal.
“Aparece en escena un ser humano explorador y creador, ya no solo del mundo que lo rodea, sino de sus propias capacidades, habilidades y posibilidades.” (Valencia et al., 2007, p, 26).
Fotografía 11. El negro Escipión (1865). Paul Cézanne.
Esta relación social asigna al arte la capacidad de explotar y sacar todo el fuego interior que consume y calienta la vida de los hombres, permaneciendo la riqueza emocional que se conjuga con la razón y la acción para ser, hacer, dejar hacer o no hacer, promover ser o no ser.
“Únicamente la continuidad y la constante transformación del lenguaje artístico pueden
justificar la comprensión y también el consumo del arte.” (Dorfles, 1986, p, 44).
La transformación social y la ruptura temática con relación a la religión, fueron puntos
esenciales en la metamorfosis del arte (no solo la plástica), que llevaron a nuevas formas de ver y relacionarse con el mundo y, por lo tanto, una manera diferente de representar y proyectar las emociones, sensaciones, pensamientos e ideologías.
Se puede postular que las sociedades entran y salen de sus espacios plásticos tanto como el hecho de que se establecen materialmente en espacios
ojos es la aventura de una sociedad que, dotada de un nuevo material técnico e intelectual, tiende a salir del espacio en que los hombres se habían movido con comodidad desde el renacimiento. (Francastel, 1960, p, 173).
La movilidad social que con la incursión de diferentes tecnologías se desplaza de un pasado religioso y entra en otras dinámicas que dejan a la persona en una posición de libertad de pensamiento, en donde es el hombre, habitante del mundo, quien haciendo uso de su libre albedrio, dispone de su vida y la forma de relacionarse con la naturaleza, dejando a la iglesia en una posición regente de la moral y otras disposiciones, pero no regente de la totalidad de las acciones del ser humano.
El fraccionamiento de la iglesia católica y la conformación de la iglesia protestante dieron lugar a una brecha espiritual que poco a poco se fue abriendo paso en la disputa entre los dos bloques, permitiendo la incursión de la subjetividad en el juego de la vida cotidiana de las relaciones interpersonales. De tal modo que, la expresión de lo que se lleva a dentro se fue haciendo manifiesto en diversas formas, sobre todo en el arte, de manera que la realidad, la existencia y la verdad no eran dictámenes exclusivos de la religión. Así, y para nuestro caso, entra en escena el expresionismo (siglo XIX-XX) que en adición a los movimientos que lo precedieron, se fundamenta en la subjetividad del artista, no solo como artista que representa la realidad, sino como sujeto que manifiesta en su expresión, su psiquis. El color, las formas, las líneas, los planos adquieren una nueva relación y advierten otra función compartimentada de sensación y clasificación de signos, que dan cuenta de la variación de los valores, intereses y disposiciones de la sociedad. “Los artistas recrean imaginarios sociales, los ciudadanos proyectan sus deseos con formas estéticas.” (Silva, 2008, p, 9).
Tanto el romanticismo, impresionismo, postimpresionismo y expresionismo son movimientos predecesores de las vanguardias del siglo XX que continuaron con el quiebre estético y la
manifestación subjetiva del ser, en donde cánones y parámetros fueron depuestos, entrando en el orden la ruptura que las márgenes establecidas durante siglos de lo que debía ser el arte.
Claramente cada movimiento posterior a los ya citados tienen cierta influencia en el graffiti, pero son estos los que abren la fuga hacia unas formas expresivas que reaccionan a los hechos sociales como la guerra, el hambre, la moral pacata, la religión, la cultura, “enriqueciendo los dominios de la sensibilidad y de la imaginación que cuestionando las relaciones entra la percepción y la representación tradicional de las cosas.” (Óp. Cit., 1960, p, 179).
En este recorrido llegamos a los años 30 a una representación cercana al graffiti actual, en donde el contexto urbano es el protagonista. Arthur Stace un australiano con una vida difícil, encontró en la espiritualidad y la religión su sentido de vida, sentido que lo llevó a trasmitir su mensaje, el cual sintió en el momento de recibir una predicación que llevaba por título “Los ecos
de la eternidad”. Eternity," fue precisamente la palabra que conjugaba el sentido de su
expresión. Así, Stace durante tres décadas (1930-1960) escribió en las aceras de Sidney y territorios aledaños “eternity”, como huella personal que lo llevó a convertirse en símbolo de la ciudad3. De esta forma podemos observar como el territorio urbano se convierte en escenario de
comunicación y trasmisión de discursos que llevan tras de sí una simbología.
Fotografía 13. Mr-Eternity
Como hemos venido relacionando la situación social, política, moral y económica dan pie a formas de cambio, permitiendo que se desarrollen intenciones que se ven estimuladas con gran fuerza por un suceso en particular. En la segunda guerra mundial, un contexto caótico y fortuito para quienes lo vivieron en plenitud, en donde la seguridad de preservar la vida o de regresar a casa, sanos y salvos era incierta. Quizás esta fue la razón de por la que un sujeto decidió realizar
3 Para profundizar esta historia puede remitirse a sitios web como http://urbanario.es/articulo/arthur-stace-mr-eternity-1884-1967/ y http://www.mreternity.info/
la inscripción Kilroy was here (Kilroy estuvo aquí), “que a su vez iba acompañada de una sencilla ilustración de un personaje asomando sus ojos y nariz.” (Marín, 2015, p, 14). Alrededor de esta historia existen diversas versiones que no permiten determinar cuál es la veracidad de la intención, sin embargo, nos atrevemos a especular y señalar que más allá de la pretensión de su autor, el mensaje que logró trasmitir permeo la psiquis y la emoción de muchos.
Es tanto el mito que se ha creado alrededor de este grafiti, que se cuenta que la inteligencia germana le comento a Hitler que el tal Kilroy podría ser el nombre clave de un espía de alto nivel de los americanos. También se comenta que Stalin vio el grafiti en un baño durante la conferencia de Potsdam en 1945, y de inmediato pregunto a los Aliados acerca de quién era ese famoso Kilroy. (Tavoohio, 2013).
Fotografía 14. Kilroy
En este recorrido nos situamos ahora, después de la segunda guerra mundial, en donde empezaron a aparecer los Monikers que
[…] estaban estrechamente vinculados con los servicios de carga que transportaban insumos y mercancías de todo tipo desde un estado a otro, e incluso de costa a costa. Así, aprovechando su estrecho contacto con los trenes de carga, empezaron a poner sus Nicknames acompañados de pequeñas
ilustraciones (posiblemente procurando imitar el trabajo de Kilroy). Dentro de los más destacados encontramos a Colosus of roads, Bozo Texino, Herby,
Coaltrain, The rambler, entre otros más. (Gastman, citado en Óp. cit., 2015, p,
14).
Tras estas huellas hemos llegado a un punto determinante para la constitución del graffiti, si bien sus predecesores tienen mucho que ver con este movimiento, es hasta los años 60’s 70’s en donde se elaboró una confección más cercana a la actual.
Para entender el uso estandarizado que se tiene hoy en día del graffiti, nos remitimos a la ciudad de Nueva York en donde jóvenes empezaron a usar los muros para dejar su marca personal con seudónimos.
Quizás el ejemplo más significativo y a la vez el más conocido por todos sea el de Taki 183, un chico de origen griego que a la edad de 17 años comenzó a poner su apodo. Su verdadero nombre era Demetrius (de ahí el diminutivo “Taki”) y 183 era la calle donde vivía (poner el nombre de la calle fue un elemento usado por muchos más escritores). Taki trabajaba como mensajero y viajaba constantemente en el metro de un lado a otro de la ciudad. En el trayecto estampaba su tag (firma) en todos los lados, dentro y fuera del vagón. Él no lo consideraba como algo malo, de hecho, respondía así a las preguntas que le formularon en una entrevista en el New York Times: “Simplemente es algo que tengo que hacer. Trabajo, pago mis impuestos y no hago daño a nadie”. Estos actos le convirtieron en un héroe y poco después cientos de jóvenes empezaron a imitarle. (Méndez, s.f.).
Estas voces se levantaron permitiendo un fraccionamiento en las relaciones que se daban con la ciudad, haciendo un alto en el camino para apropiarse de su territorio y dejar la marca de la existencia de sujetos que viven, habitan y transitan un espacio.
Fotografía 15. Taki
Fotografía 16. New York
La relación con la urbe comenzó a poner parámetros de identificación, motivando la creación de estilos, técnicas y particularidades que permitieron divulgar la identidad de los jóvenes que practicaban la inscripción de sus nombres en los muros. Además, esta imagen pública permitió estrategias asociativas en procesos relacionales que fue causando la constitución de
movimientos, agrupaciones, organizaciones, partidos políticos que encontraron en este modo expresivo, el graffiti, una herramienta de comunicación.
No va dirigido a un público específico y no determina su audiencia, pues está abierto a cualquier persona que por casualidad, opción, o destino se enfrente a él. Estamos hablando de un medio de comunicación totalmente abierto, pues cualquiera puede escribirlo como cualquiera puede leerlo. (Gaggero, Jiménez, López, Poblete, 2002, p, 103).
La espontaneidad detrás de estas inscripciones dio apertura a las barreras mediáticas que empezaron a darle un tratamiento investigativo que incluso, ha generado desde entonces la aparición en periódicos, hasta la web en la actualidad. Estas actuaciones se fueron trasformando y complejizando al introducir al texto y/o seudónimos imágenes, que poco a poco se tecnificaron inscribiéndose en técnicas específicas, que se reforzaron con la pertenencia a pandillas o
movimientos juveniles.
Aquí entramos a otra cara del graffiti, que estimuló la oportunidad de levantar la voz diciendo lo que se piensa o, marcando territorios a manera de códigos signados de demarcación, en procesos de identificación con un grupo determinado como “el deseo, expresado en los graffiti, de marcar presencia, de afirmación de identidad, de manifestación de sentimientos personales o propios de los grupos de pertenencia.” (Machado, 2002, p, 25).
En este recorrido se hace imposible referenciar a todas las personas que han tenido trascendencia en el graffiti, pues es el objetivo de esta investigación no es realizar una historiografía del mismo, sino acercar al lector al reconocimiento en la transformación e incidencia que este movimiento ha tenido en el contexto urbano. Es así que nos remitimos únicamente a los hechos y personajes representativos. Con respecto a esto, ahora nos desplazamos hacia Francia, a mayo del 68, que nos dice mucho del graffiti, para lo cual
prestamos gran atención a la relación entre los jóvenes y esta actividad que en su momento fue revolucionaria, rebelde y subversiva. Retomando parte de la historia del mayo francés, los jóvenes estudiantes vienen a conformar el grueso de la protesta en la medida en que fueron ellos precisamente quienes no se dejaron coartar o amedrentar por el gobierno de Gaulle, exigiendo la renovación y reestructuración del sistema universitario. Este hecho desencadenó en protestas que fueron sumando otras inconformidades y malestares del estudiantado con relación al sistema laboral. Sin embargo, el hecho que marcó el punto más álgido de la protesta fue la violación de la
autonomía universitaria al ser ocupadas las instalaciones de la Sorbona, hecho que movilizó a los jóvenes universitarios, el sindicato de maestros y posteriormente, poco a poco se fueron sumando sindicatos obreros y población en general, lo que desencadenó un gran movimiento que
desestabilizó al gobierno de aquel entonces y permitió la manifestación generalizada del inconformismo social. Razón por la cual estas acciones se extendieron a otros territorios
franceses y creo un ambiente de protesta que se desplazó a otras latitudes. Como ya hemos dicho, no queremos profundizar en la historia, que, si bien es de suma importancia, su estudio se puede encontrar en otras fuentes dedicadas a la indagación, análisis e interpretación de forma detallada. Aquí hemos de señalar como este movimiento estudiantil apoyó su protesta en la voz del
grafismo, siendo el graffiti el medio por el cual extendieron su mensaje por las calles francesas y marcaron una pauta determinante en las agrupaciones juveniles y revolucionarias. “Los jóvenes junto con los trabajadores empiezan a promocionar nuevas vanguardias mediante nuevos medios de expresión, capaces de estar a la altura de las nuevas circunstancias regentes en el momento.” (Sánchez, 2010, p, 93).
Las marcas dejadas en aquella época se han convertido en parte de la cultura juvenil y en arengas infaltables de las luchas revolucionarias, frases como:
"Prohibido prohibir. La libertad comienza por una prohibición." Sorbona
"Los que tienen miedo estarán con nosotros si nos mantenemos firmes."
Facultad de Medicina
"Gracias a los exámenes y a los profesores el arribismo comienza a los seis años."
Sorbona
"Decreto el estado de felicidad permanente." Ciencias Políticas
La elocuencia de las frases escritas en los muros da muestra de un fraccionamiento social, en donde la acción rebelde manifestó una molestia generalizada que accionó una voz colectiva, en donde las paredes gritaban lo que en la individualidad era difícil decir. Los muros se convirtieron en la voz del pueblo que decían las verdades y permitían un punto de encuentro, en la medida en que cada lector se convertía en actor al validar lo dicho ahí.
Fotografía 17. Mayo Francés.
La “apropiación de las calles como escenarios urbanos, surge de la misma necesidad de expresión y exteriorización de sentimientos como una protesta o también por la simple creencia de transformar la protesta en una forma más creativa y con estética.” (Camargo, 2007, p, 33-34). Este quiebre logró abolir muchas de las políticas francesas y motivo a miles de jóvenes en otros lugares del globo terráqueo a levantarse y expresar lo que tienen en su interior, y fue
precisamente el graffiti quien permitió hablar manteniendo cierto anonimato que resguarda la identidad y seguridad de quien ve en el muro un escenario de comunicación.
Muy probablemente en su momento no se previó la magnitud de este levantamiento
ciudadano y mucho menos que las acciones sucedidas iban a ser ejemplo y estímulo para otros alrededor del mundo. Sin embargo, este movimiento dejó una herencia en diferentes esferas, que para nuestro caso, el graffiti se vio acogido y utilizado como mecanismo de expresión. Es así como en Portugal, España, Alemania, Chile, Argentina, Brasil, México, Guatemala, entre muchos otros, fue y es utilizado en manifestaciones públicas y colectivas como agente trasmisor de sentimientos frente a dictaduras y separación de los pueblos como es el caso alemán. “Ante