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(TRABAJO DE GRADO PARA ACCEDER AL TÍTULO DE MAGISTER EN TEOLOGÍA)
JUAN ALBERTO CASAS RAMÍREZ
PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA Facultad de Teología
Programa de Maestría en Teología Bogotá, D.C.
2
TABLA DE CONTENIDO
INTRODUCCIÓN... 5
1. EL ANÁLISIS NARRATIVO EN LA EXÉGESIS DEL CUARTO EVANGELIO ... 10
1.1 R. Alan Culpepper y Anatomy of the fourth Gospel ... 10
1.2 Aplicaciones posteriores de la crítica literaria al cuarto evangelio ... 12
1.3 Algunos estudios realizados o traducidos en idioma español: ... 14
2. PERSPECTIVA GLOBAL DEL CUARTO EVANGELIO ... 16
2.1 Datación y lugar de redacción ... 16
2.2 Autoría ... 17
2.3 El género literario del Evangelio: un testimonio actualizante ... 19
2.4 La comunidad joánica ... 21
2.5 Proceso redaccional ... 23
2.6 Rasgos estilísticos ... 23
2.7 Estructura del evangelio ... 24
2.8 Finalidad del Evangelio ... 25
2.9 Cuestiones narrativas del Cuarto Evangelio ... 26
2.9.1 Especificidad del método narrativo en el Cuarto Evangelio ... 27
2.9.2 Narrador y Focalización ... 28
2.9.3 Relaciones dentro el texto ... 33
2.9.4 Tiempo narrativo del Cuarto Evangelio ... 35
2.9.5 Personajes del Cuarto Evangelio: ... 39
2.9.6 Comentarios implícitos ... 42
2.9.7 El lector implícito ... 44
3. ACERCAMIENTO GLOBAL AL RELATO DE ―LOS PRIMEROS DÍAS‖... 47
3.1 El texto de ―Los primeros días‖ ... 47
3.2 Primera aproximación textual (acercamiento a la ficción) ... 48
3.3 Críticas de la Tradición y de la Redacción en torno al texto de ―Los primeros días‖... 51
3.4. Límites del texto ... 52
3.4.1 Desde la acción narrativa ... 52
3.4.2 Desde el marco de la escena ... 53
3
3.5 Estructura del texto de ―Los primeros días‖ ... 55
3.6 Trama narrativa de ―Los primeros días‖ ... 57
3.7 Personajes de ―Los primeros días‖ ... 66
4. ANÁLISIS DE CADA UNA DE LAS PARTES NARRATIVAS DE ―LOS PRIMEROS DÍAS‖... 67
4.1 Primera Parte. Días 1 y 2: ―El testimonio de Juan‖ (Jn 1,19-34) ... 67
4.1.1 Observaciones en torno al inventario lexical de la perícopa ... 68
4.1.2 Personajes... 69
4.1.3 Trama narrativa del conjunto... 72
4.1.4 Análisis por escenas ... 73
4.1.4.1 Día 1. Primera escena: Testimonio de Juan sobre sí mismo ante las autoridades judías (1,19-28) ... 74
4.1.4.1.1 Estudio del entramado verbal de la escena ... 74
4.1.4.1.2 Trama narrativa ... 76
4.1.4.2 Día 2. Segunda escena: Testimonio de Juan sobre Jesús ante todos (1,29-34) ... 80
4.1.4.2.1 Estudio del entramado verbal de la escena ... 80
4.1.4.2.2 Trama narrativa ... 82
4.1.5 Observaciones narratológicas particulares del conjunto ... 84
4.2 Segunda Parte. Días 3 y 4: El proceso de la fe en los primeros discípulos: Encuentro, seguimiento, testimonio (1,35-51) ... 86
4.2.1 Observaciones en torno al inventario lexical de la perícopa ... 87
4.2.2 Personajes... 89
4.2.3 Trama narrativa del conjunto... 91
4.2.4 Análisis por escenas ... 93
4.2.4.1 Día 3. Primera escena: Testimonio de Juan sobre Jesús ante sus discípulos y encuentro de estos con Jesús (1,35-39) ... 93
4.2.4.1.1 Estudio del entramado verbal de la escena ... 94
4.2.4.1.2 Trama narrativa ... 95
4.2.4.1.3 Cuestiones narratológicas particulares ... 97
4.2.4.2 Día 3. Segunda escena: Encuentro con Simón Pedro (1,40-42) ... 97
4.2.4.2.1 Estudio del entramado verbal de la escena ... 98
4.2.4.2.2 Trama narrativa ... 98
4.2.4.2.3 Cuestiones narratológicas particulares ... 99
4.2.4.3 Día 4. Tercera escena: Llamamiento a Felipe (1,43-44) ... 100
4.2.4.3.1 Estudio del entramado verbal de la escena ... 100
4
4.2.4.3.3 Cuestiones narratológicas particulares ... 102
4.2.4.4 Día 4. Cuarta escena: Encuentro con Natanael (1,45-51) ... 102
4.2.4.4.1 Estudio del entramado verbal de la escena ... 103
4.2.4.4.2 Trama narrativa ... 104
4.2.4.4.3 Algunas cuestiones narratológicas particulares ... 109
4.2.5 Cuestiones narratológicas particulares en torno al conjunto de la segunda parte ... 109
4.3 Tercera Parte: Día 6. Revelación de la Gloria de Cristo en la boda de Caná (2,1-12)... 111
«La Sabiduría prepara un banquete» (Prov 9,2.5; Is 55,1-3; Eclo 15,3;24,19) ... 111
4.3.1 Observaciones en torno al inventario lexical de la perícopa ... 112
4.3.2 Estudio del entramado verbal de la escena ... 113
4.3.3 Personaje ... 115
4.3.4 Trama narrativa ... 116
4.3.5 Cuestiones narratológicas particulares ... 128
CONCLUSIONES ... 134
BIBLIOGRAFÍA... 143
ANEXOS ... 152
ANEXO 1 ... 153
ESTRUCTURA GENERAL DE LA INVESTIGACIÓN ... 153
ANEXO 2 ... 154
El texto griego de ―Los primeros días del Cuarto Evangelio‖ y su Crítica Textual: ... 154
ANEXO 3 ... 158
Análisis Morfológico y sintáctico del texto de ―Los primeros días‖ ... 158
1 El testimonio de Juan (Jn 1,19-34) ... 158
1.1 Análisis morfológico y sintáctico ... 158
3. Revelación de la Gloria de Cristo en las bodas de Caná (Jn 2, 1-12) ... 176
5
INTRODUCCIÓN
Del mundo de la vida a la Narración
La contra-carátula de la obra doctoral ―Teología Narrativa‖ de José María Siciliani inicia con la siguiente narración: ―Dos expertos estaban discutiendo sobre el camino más corto. El matemático: ¿Sabía usted que el camino más corto entre dos puntos es una línea recta?. El místico: ¿sabía usted que el camino más corto entre un ser humano y la verdad es un relato?. Estas palabras se podrían añadir a la pregunta del místico: el camino más corto entre Dios y el hombre es un relato; el camino más corto entre la fe y la vida es un relato; el camino más corto entre un ser humano y otro es un relato‖1.
Dentro de las coyunturas contextuales que han incidido en la cultura occidental en las últimas décadas se destacan la crisis de legitimación del conocimiento científico y la emergencia de nuevas racionalidades a partir del giro lingüístico planteado desde la filosofía del lenguaje y la semiótica. Por otra parte, desde la teología ―se viene buscando respuestas a un hecho que Pablo VI calificaba como un drama: la separación entre fe y vida‖2. En el campo de los estudios exegéticos se ha alcanzado una profundización inédita en torno al origen, sentido y devenir histórico de los textos bíblicos, pero sus conclusiones se han hecho incomprensibles y ajenas al pueblo creyente, convirtiéndose en una elaboración discursiva privada, desencarnada de la realidad y sin mayores implicaciones para la fe y la vida cristiana. Así, los mismos estudios bíblicos se han visto interpelados y puestos en conflicto desde los procedimientos, intencionalidades y usos de las interpretaciones que ofrecen3. En palabras de Joseph Ratzinger,
«la Escritura se ha
convertido también en un libro cerrado: se ha transformado en objeto de los expertos; los laicos, incluso los especialistas en teología que no sean exégetas, ya no pueden arriesgarse a hablar de ella. Casi parece sustraerse a la lectura y reflexión del creyente, puesto que lo que de ellos resultase sería tachado sin más como ―cosa de diletantes‖. La
1 Siciliani Barraza, José María. Teología Narrativa, un enfoque desde las florecillas de San
Francisco de Asís. Bogotá: Universidad de la Salle, 2009. Contracarátula
2 Pablo VI. Evangelii Nuntiandi n°20. Bogotá : San Pablo, 2001. p.20. Citado por: Siciliani Barraza,
José María. Teología Narrativa, un enfoque desde las florecillas de San Francisco de Asís. Bogotá: Universidad de la Salle, 2009.
3 Barrios Tao, Hernando.
6
ciencia de los especialistas levanta una valla en torno al jardín de la Escritura, que se ha hecho casi inaccesible a los no expertos»4.
Lo anterior ha generado la necesidad de una nueva configuración del conocimiento, para la cultura en general, y, para la teología en particular, de una propuesta integradora de la fe que incida eficazmente en el mundo de la vida tanto del creyente como de su entorno. De esta manera se constata que ―lo religioso y las religiones, al servicio expresivo del creer, tornan a definirse en términos de dación de sentido puesto que se enmarcan, ya no en el ser en sí sino en la pregunta que interroga por su sentido. Y este tipo de pregunta sólo permite un acercamiento desde la óptica de la sabiduría más que de la ciencia, instaurando así, la pragmática del saber expresada en modo narrativo-metafórico en contraposición a la pragmática del conocimiento científico expresada en modo discursivo- demostrativo‖5. En consecuencia, resulta pertinente agregar a los análisis de tipo histórico-genéticos y retórico-estructuralistas de la Biblia la perspectiva de la narratividad como una estrategia para profundizar en el sentido teológico de los textos y su dimensión actualizante y reinterpretadora de la vida de las comunidades cristianas de todos los tiempos6.
En esta coyuntura contextual y epistemológica, se enmarca la propuesta de un acercamiento narrativo a los ―Primeros días‖ del Cuarto Evangelio7: Por una parte, se
4 Ratzinger, Joseph. Informe sobre la fe. Madrid: BAC, 1985. p.84
5 Parra, Alberto, S.J. ―Hacia la legitimación del creer‖. En: Theologica Xaveriana. Nº 150
(abr.-jun.2004), p.281-298.
6
El documento ―La interpretación de la Biblia en la Iglesia‖ otorga al análisis narrativo la categoría de método exegético, indicando al respecto que ―la exégesis narrativa propone un método de comprensión y de comunicación del mensaje bíblico que corresponde a las formas de relato y de testimonio, modalidades fundamentales de la comunicación entre personas humanas, características también de la Sagrada Escritura. El Antiguo Testamento, en efecto, presenta una historia de salvación cuyo relato eficaz se convierte en sustancia de la profesión de fe, de la liturgia y de la catequesis (cf. Sl 78 3-4; Ex 12, 24-27; Dt 6, 20-25; 26, 5-11). Por su parte, la proclamación del kerigma cristiano comprende la secuencia narrativa de la vida, de la muerte y de la resurrección de Jesucristo, acontecimientos de los cuales los evangelios nos ofrecen el relato detallado. La catequesis se presenta también bajo forma narrativa (cf. 1 Cor 11, 23-25). Particularmente atento a los elementos del texto que conciernen a la intriga, a los personajes y al punto de vista tomado por el narrador, el análisis narrativo estudia el modo como se cuenta una historia para implicar al lector en el "mundo del relato" y en su sistema de valores‖. (Pontificia Comisión Bíblica. La interpretación de la Biblia en la Iglesia. Madrid: PPC. 2001. p. 43).
7Se ha optado por la expresión ―Primeros días‖ puesto que la denominación tradicional: ―Semana
7
pretende responder a las búsquedas de horizontes de comprensión y de sentido que desde la cultura interpelan a la teología y le exigen una tematización de la fe más encarnada, que parta de la vida y sea expresada en la forma propia de la experiencia vital, en forma narrativa. Por otra parte, para dicha tematización, se quiere abordar uno de los relatos fundantes del seguimiento de Cristo plasmado en las Sagradas Escrituras - texto de tradición normativo para la comunidad cristiana-: El relato de los primeros días del Cuarto Evangelio (Jn 1,19-2,12) en el que llama especialmente la atención el manejo de la trama de corte cristológico y discipular realizado por el narrador en el contexto del desde las aproximaciones clásicas, los especialistas advirtieron frecuentemente la presencia del desarrollo del relato a lo largo de unos ―días‖. Muchos los han relacionado con los siete días de la creación (por ejemplo, Boismard, L´Evangelie de Jean, 32-36, quien en su ejercicio de reconstrucción de las fuentes del evangelio, en la etapa Juan II-B, ve la estructura del evangelio compuesta por ocho semanas, precedidas del prólogo. La primera de ellas sería la ―Semana Inaugural‖; y ésta es la denominación que adopta la Biblia de Jerusalén. Por su parte, A. Serra y B. Olsson fijan como trasfondo de esta semana la teofanía del Sinaí), mientras que posteriormente otros apenas le otorgan significado alguno a la utilización de los ―días‖ (por ejemplo Schnackenburg, El Evangelio según San Juan; y Léon-Dufour, Lectura del Evangelio de Juan). Por otra parte surge la controversia en torno a la unidad entre los relatos del Testimonio de Juan Bautista y los primeros discípulos (Jn1,19-51) y el relato de las bodas de Caná (Jn 2,1-11) puesto que algunos autores consideran la primera parte como la correspondiente narrativa del prólogo, desligándola del relato de Caná, ubicada ésta al inicio del ―Libro de los Signos‖; además, George y Grelot, con Dodd y A. Fuillet, consideran que el cap. 1 forma un todo, que concluye con una fórmula de revelación (1,51) ya que sostienen que el género literario de 1,19-51 difiere mucho al empleado en el cap.2. (Ver, George, Augustin y Grelot, Piere. Introducción crítica al Nuevo Testamento. Ver además, la estructura del evangelio propuesta por Guijarro Oporto et alii en La Biblia de América); en oposición a ellos Tuñi y Alegre opinan que, a diferencia del prólogo propiamente dicho (1,1-18), el relato de 1,19-51 se enmarca ya en el contexto de la narrativa del cuarto evangelio. Otros autores afirman un nexo muy estrecho entre los relatos desde la perspectiva del proceso de la formación de la fe de los discípulos a partir del dato cronológico ―al tercer día‖ (Jn 2,1), cuya función sería la de ligar la escena de Caná con las anteriores; sin embargo no consideran apropiada la expresión ―Semana Inaugural‖ al no poderse constatar con certeza la identidad ordinal del ―tercer día‖ con respecto a los relatos del capítulo primero, tratándose de una indicación más de tipo teológico que cronológico (por ejemplo Ortiz Valdivieso,
8
testimonio de Juan (―el bautista‖), el encuentro de Jesús con los primeros discípulos y la manifestación de su gloria en las bodas de Caná; surge al respecto la pregunta en torno a la manera de interpretar esta introducción al Evangelio desde la perspectiva de la narrativa. Así, se quiere ofrecer una comprensión que, tomando como punto de partida los métodos exegéticos tradicionales, recurra a las nuevas racionalidades como instancias sapienciales y portadoras de sentido vital donde el saber narrativo adquiere un especial interés por su papel de puente entre la comunidad cristiana del Nuevo Testamento y la comunidad humana de hoy. De esta manera, el presente proyecto de investigación busca responder al siguiente interrogante de orden metodológico-exegético:
¿Cuál es el sentido del mensaje que comunica el autor del cuarto Evangelio en la trama narrativa de Jn 1,19-2,12?, ¿con qué estrategias organiza el autor el desciframiento del sentido de la trama por parte del lector?
Para dar respuesta de forma sistemática a la pregunta problémica propuesta, el ejercicio investigativo se articula a partir de los siguientes objetivos:
Objetivo general:
Comprender cuál es el sentido del mensaje que comunica el autor del cuarto Evangelio y con qué estrategias organiza el desciframiento de dicho sentido por parte del lector en la trama narrativa de Jn 1,19-2,12.
Objetivos específicos:
1. Presentar el análisis narrativo de la Sagrada Escritura como una propuesta complementaria e integradora de los métodos exegéticos tradicionales, su origen, alcances, desarrollo metodológico y límites.
2. Realizar un acercamiento narrativo a los ―Primeros días‖ del cuarto evangelio (Jn 1,19 -2,12) tratando de comprender las estrategias narrativas del autor para generar un efecto determinado en el lector.
3. Proponer una perspectiva actualizante del texto de los ―Primeros días‖ a partir del análisis narrativo desarrollado.
9
de ―Los primeros días‖, tiene como procedimiento metodológico la investigación documental8. El segundo, correspondiente al desarrollo del análisis narrativo efectuado en el relato de los ―Primeros días‖ del Cuarto Evangelio, concepto rector de la investigación, tendrá como procedimiento metodológico el método del análisis narrativo como tal. De este modo, las fases de documentación y realización de la investigación se han estructurado de la siguiente manera (en el anexo 1 podrá apreciarse una visión global del proceso metodológico):
1. Fase de formación metodológica: Profundización teórica en el método del análisis narrativo.
2. Fase de investigación documental (Elaboración del estado del arte): Revisión de las fuentes bibliográficas que han abordado la exégesis del cuarto Evangelio, particularmente el texto de Jn 1,19-2,12 y síntesis de sus resultados.
3. Fase de desarrollo del análisis narrativo: Aplicación del instrumental de la narratología en el análisis de ―Los primeros días‖ del cuarto Evangelio (Jn 1,19-2,12).
4. Fase de conclusión y síntesis: Sumario de los datos arrojados por el análisis narrativo con miras a la profundización en el ministerio y seguimiento de Jesús – cuya introducción narrativa aparece en la ―Los primeros días‖ - y el sentido teológico que ello comporta para la vida cristiana de hoy.
5. Fase de proyección teológica: Tematización actualizante de los resultados del ejercicio exegético con implicaciones para la praxis creyente del seguimiento de Cristo.
Todo ello confluirá en el análisis de algunas instancias narrativas del relato mencionado, no sólo para ahondar en su comprensión, sino principalmente, para comprender sus estrategias comunicativas al propiciar y trasmitir la fe.
8
10
1. EL ANÁLISIS NARRATIVO EN LA EXÉGESIS DEL CUARTO EVANGELIO
El interés por el cuarto evangelio ha surgido por su especial fuerza de involucrar al lector, tal como se indica en el epílogo: ―éstos, sin embargo, han sido escritos para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre‖ (20,31)9.
Los estudios quieren mostrar cómo, precisamente a través de los elementos narrativos, el cuarto evangelio consigue su finalidad de mover al lector a la fe en Jesús. Se pone de manifiesto aquí el doble aspecto de la Escritura: narrar la salvación (aspecto informativo) y narrar en vista de la salvación (aspecto performativo)10. A modo de estado del arte señalamos a continuación los principales momentos en el desarrollo del análisis narrativo en la exégesis del Cuarto Evangelio a partir de la presentación que de ellos realiza Emiliano Hong11.
1.1 R. Alan Culpepper y Anatomy of the fourth Gospel12
La obra de Culpepper está precedida por los estudios de David Rhoads, Joanna Dewy y Donald Michie en torno al evangelio de Marcos13, los cuales querían responder al deseo de R. Alter de que el tipo de aproximación literaria puesta en práctica en su libro fuera ―a su vez imitada, ampliada, aquilatada por otros lectores y a partir de otros textos‖14. Alan Culpepper indica que su escrito se ha beneficiado del trabajo de relectura y de las sugerencias de David Rhoads15; sin embargo su libro es más técnico puesto que marca
9
Hong, Emiliano. ―El análisis narrativo en la exégesis del cuarto evangelio‖. En: Revista bíblica
N°3-4, 2005. p.211.
10 Ibíd., p.212. 11 Ibíd.
12 Culpepper, R. Alan. Anatomy of the fourth Gospel, a study in literary design. Philadelphia:
Fortress Press, 1987.
13 Rhoads, David; Dewy, Joanna y Michie, Donald. Marcos como relato. Introducción a la narrativa
de un Evangelio. Salamanca: Sígueme, 2002.
14 Alter, Robert. The art of Biblical narrative. Nueva York: Basic Books, 1981. p.242.
15 «Anatomy of the Fourth Gospel (1983) was written at a significant juncture in the discovery of the
11
una etapa en la presentación y definición de nuevos conceptos. Cada capítulo sigue una presentación en dos tiempos. Una primera parte introduce los términos técnicos y los conceptos que serán útiles para tratar la materia del capítulo. Para ello, Culpepper se apoya de manera importante en los trabajos de Seymour Chatman, Boris Uspensky, Meir Stemberg, Norman Petersen y Gérard Genette. En un segundo momento, analiza el evangelio de Juan según la perspectiva literaria mencionada (el narrador, la intriga, el tiempo…). A continuación, Culpepper dedica todo un capítulo a la cuestión del tiempo narrativo, particularmente importante para comprender el evangelio de Juan. Aquí se apoya principalmente en Genette. Después logra diseñar con claridad los contornos del ―lector implícito‖ del cuarto evangelio‖. Es un análisis narrativo en el que se estudia desde qué punto de vista se cuentan los acontecimientos (la perspectiva), cuál es el itinerario de la narración (el tiempo y el espacio), quiénes son los actantes (personajes, elementos determinantes), qué tipo de comunicaciones se establecen a partir del relato (autor-narrador-lector), cómo se estructura (la trama), etc16.
A diferencia de los primeros estudiosos que emplearon el análisis narrativo de los evangelios, Culpepper entra constantemente en diálogo con las relaciones que se producen a partir del texto (tema perteneciente a la pragmática). Le interesa destacar sobre todo la importancia de la experiencia de la lectura del texto para la comprensión de su composición: ―precisamente a través de los elementos narrativos el evangelista comunica su finalidad de mover al lector a la fe en Jesús‖17. El evangelio permite un modelo de comprensión de la historia (history) de Jesús a través de un relato (story) que es retrospectivo. De este examen anatómico del evangelio de Juan se deriva una síntesis nueva y equilibrada que ha contribuido indiscutiblemente a conceder al análisis narrativo su carta de naturaleza18.
thought in the field of narratology, how can students of Bible begin to enter into interdisciplinary research? Can a model for such study be developed – one that would introduce key concepts, survery narrative theory on specific topics, and then explore its significance for the study of a gospel?» (Culpepper, Anatomy of the fourth gospel., ix)
16
Hong, Emiliano., ―El análisis narrativo‖, .212.
17 Culpepper. Anatomy of the fourth góspel ,5.
12
1.2 Aplicaciones posteriores de la crítica literaria al cuarto evangelio19
El estudio de J.L. Resseguie20 sobre los puntos de vista y el diseño narrativo del cuarto evangelio puede considerarse como una profundización y corolario de las huellas de Culpepper. Cabe mencionar también el trabajo de D.F. Tolmie, que abordó el discurso de despedida de Jesús a los discípulos bajo los aspectos del análisis narrativo21. Pero por otro lado el análisis narrativo fue aplicado conjuntamente con otros métodos según la perspectiva de cada autor. Así, el estudio de la narración se combinó con la pragmática, con la sociología, con la crítica histórica, con la aproximación feminista, con la cristología bíblica, etc. A continuación se citan algunas de estas aplicaciones.
Se puede destacar, en primer lugar, el ámbito del estudio de la pragmática como lugar de aplicación del análisis narrativo. En concreto se subrayan las teorías de los actos de habla (speech – act theory) como la clave para concebir el modo de hacer análisis narrativo. Por ejemplo, M. Davies, en su obra Rhetoric and Reference in the Fourth Gospel22, analiza la
situación de la comunicación en la comunidad que fue escrito el cuarto evangelio y observa cómo la historia ya era conocida para los lectores. De esta forma concluye que la narración le serviría al autor del cuarto evangelio para dar a conocer el sentido de los hechos.23
En este contexto de multi-metodología se inserta el estudio de D. Tovey24. La teoría de los actos de habla le sirve para analizar la naturaleza y la descripción de la situación del habla literario, en concreto de la narratología evangélica. El autor parte del modelo del punto de vista para descubrir la funcionalidad del cuarto evangelio y entender cómo reciben ese texto los lectores. Esta obra y la de Davies se centran en el poder retórico del cuarto evangelio, que depende en gran medida de la habilidad para crear un mundo lingüístico, textual e imaginativo para una comunidad concreta. De esa forma se descubren en el texto la comunidad, la historia y la teología.
19 Seguimos aquí, tanto en el contenido como en la citación de las fuentes, la presentación de
Emiliano Hong. ―El análisis narrativo‖, 215-220.
20 Resseguie, J.L. The Strange Gospel. Narrative Design and Point of View in John. Leiden, 2001 21 Tolmie, D.F. Jesus´ Farewell to the Disciples. John 13,1-17,26 in Narratological Perspective.
Leiden, 1995.
22 Davies, M. Rhetoric and Referencia in the Fourth Gospel, Sheffield, 1992. 23
Para la autora, ―todo el Evangelio es una preparación para la correcta comprensión teológica de la crucifixión de Jesús‖ (Davies, M. Op. Cit. p.31)
13
Otro campo de aplicación del análisis narrativo – siempre dentro de la combinación con la pragmática- es el de la ―respuesta del lector‖ (reader- response). J.L. Staley25 interpola los resultados del trabajo de Culpepper con algunas intuiciones del reader-response, con una gran dosis de subjetivismo. Un estudio más equilibrado es el de Francis Moloney26, que busca la respuesta a la lectura del primer lector, acudiendo para esto a la técnica formalista narratológica. Su argumento se basa en la idea de que ―el lector implícito en una narración está siempre comunicándose con el lector real del relato, a medida que la narración se despliega‖, por tanto hay que hacer todo lo posible para llegar al nivel del lector real.
También es sugerente el artículo de A. Reinhartz27 sobre la cristología joánica que hace a partir del modelo de repetición narrativa. Intenta seguir los pasos de la fe del lector a través de las narraciones y descubre un esquema coherente en varios pasajes y luego en todo el evangelio. Esta autora observa que hay una microestructura en los milagros en el cuarto evangelio, que consiste en comenzar con una sugerencia que despierta una respuesta negativa, antes de la acción positiva que supera toda expectativa. Por ejemplo, en el caso del primer signo de Caná, la sugerencia que se propone es la petición de María, a la que sigue una respuesta negativa de Jesús antes de su intervención milagrosa, que supera en calidad y cantidad las expectativas que se habían creado. Pero el esquema no se da sólo a nivel de un episodio sino que es la base de comprensión de todo el evangelio. La presentación de la vida de Jesús tiene repercusión en la comprensión del lector, puesto que crea una expectativa, pero que no se cumple del modo esperado sino que se proyecta dinámicamente hacia el futuro, haciendo que el lector modifique sus expectativas hasta reconocer el verdadero don de Jesús. La vida de Jesús en el cuarto evangelio no se entiende si no es en este esquema de don esperado, rechazado, pero otorgado.
Por último, otros autores se sirvieron de algunas conclusiones de estudios literarios para desarrollar una visión global del cuarto evangelio. Un buen ejemplo es la obra de V.
25 Staley, J.L. The print´s First Kiss. A Rhetorical Investigation of the implied Reader in the Fourth
Gospel. Atlanta, 1988.
26 Moloney, Francis. Belief in the Word. Reading the Fourth Gospel. John 1-4. Minneapolis, 1993. 27
14
Mannucci28, en la que hace un amplio resumen de los temas principales del análisis literario sobre el evangelio de Juan: la trama, los personajes, el narrador, la presencia del malentendido y la ironía, el tiempo y el espacio como lugar de narración, etc. Su finalidad es hacer una teología narrativa sobre el cuarto evangelio, abordando los temas teológicos planteados por el análisis histórico-crítico, como la identidad de Jesús, la eclesiología, la antropología o la escatología, siempre desde las características de la narración.
1.3 Algunos estudios realizados o traducidos en idioma español:
Entre las publicaciones más difundidas en torno a acercamientos narrativos al cuarto evangelio cabe destacar las obras de Xavier Léon-Dufour29 y Francis Moloney30. La primera, distribuída en cuatro volúmenes, realiza una crítica literaria del cuarto evangelio a partir de la identificación sincrónica de sus unidades literarias principales y de las relaciones entre el narrador y el lector implícito, proponiendo, al final de cada análisis, una apertura del texto hacia un nivel teológico existencial relevante para la vida del cristiano. La segunda obra centra su atención en el plan narrativo del cuarto evangelio y sigue la pista a la influencia que este relato evangélico tuvo en sus lectores; averigua el modo en que el autor contó el relato de Jesús para hacer que sus lectores tomaran una decisión. Para Moloney, el autor del evangelio tiene su propio punto de vista, que da a la obra su unidad literaria y teológica. Así, el evangelio de Juan no está limitado a sus destinatarios del siglo I, sino que habla a los cristianos de todas las épocas, y les llama a tomar, la decisión de creer en Cristo y seguirlo.
Por otra parte se encuentra la obra de Mercedes Navarro Puerto31 en la que, a través de la narratología, muestra en los textos de Mc 14, 3-9 y Jn 12,1-8 indicios de una antropología pascual, positiva y nueva, presentada a través de símbolos, metáforas y elementos significativos que estimulan la interpretación del lector, señalando también los límites del método. La principal estrategia aplicada a los textos fue la identificación de conexiones analépticas y prolépticas de los relatos.
28 Mannucci, Giovanni. Il Vangelo narrante, Brescia, 1993.
29 Léon-Dufour, Xavier. Lectura del Evangelio de Juan. Vol I. Salamanca: Sígueme, 1998. 30 Moloney, Francis J. El evangelio de Juan. Estella: Verbo Divino, 2005.
31 Navarro, Puerto. Mercedes. Ungido para la vida, exégesis narrativa de Mc 14, 3-9 y Jn 12,1-8.
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Una presentación global del cuarto evangelio y de las cartas joaneas desde la perspectiva narrativa es desarrollada por Yves-Marie Blanchard32, quien se centra tanto en las instancias de enunciación (donde aborda la cuestión de la relación discípulo – narrador- comunidad) como en la conciencia editorial del evangelio (ampliando la perspectiva de la crítica de la redacción.
Finalmente, se encuentra la obra de Adeline Fehribach33, la cual arroja nueva luz sobre las mujeres en el cuarto Evangelio. A diferencia de la mayoría de las obras que abordan este tema desde una perspectiva histórico-crítica, en ésta se enfoca dicha cuestión desde una perspectiva histórico-literaria y se trata de mostrar al lector moderno cómo entendería un lector del siglo I la caracterización de las mujeres, habida cuenta de las normas culturales y literarias y de la teología del autor implícito. La tesis de la autora es que el principal propósito de las mujeres en el cuarto Evangelio es servir de ayuda para la presentación de Jesús como el Novio mesiánico y fomentar la trama según la cual Jesús da a las gentes el poder de hacerse hijos de Dios (Jn1,12).
32 Blanchard, Yves-Marie. Los escritos joánicos, Una comunidad atestigua su fe. Estella: Verbo
Divino, 2009.
33 Fehribach, Adeline. Las mujeres en la vida del Novio. Un análisis histórico-literario feminista de
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2. PERSPECTIVA GLOBAL DEL CUARTO EVANGELIO
342.1 Datación y lugar de redacción
Parece que toda la literatura joánica se escribió al final del siglo I (alrededor del 100 d.C). Mientras que al Apocalipsis se le relaciona en general con las persecuciones del emperador Domiciano (81-96 d.C), el Evangelio y las Cartas, aunque están fechadas más o menos en este mismo período, proceden de un trasfondo diferente35. Probablemente, afirma Moloney a partir de los datos de la investigación, el evangelio se escribió a finales del siglo I y las Cartas un poco después. Se escribió en un lugar donde se codeaban, de forma dolorosa, el judaísmo, el cristianismo primitivo, las complejas religiones del helenismo y el mundo griego, y un gnosticismo incipiente. La investigación contemporánea está centrándose cada vez más en los estrechos nexos que existen entre el cuarto evangelio y el judaísmo sincretista y sectario, tal como se encuentra reflejado en los manuscritos del mar Muerto36. El lugar donde tradicionalmente se ha ubicado la redacción del evangelio de Juan – Éfeso- sigue siendo una de las mejores localizaciones para explicar la mezcla de las tradiciones que subyacen en el evangelio37. Existen
34 El cuarto Evangelio, al igual que todos los textos bíblicos que se nos han transmitido mediante la
tradición judía y cristiana, es un texto difícil; una gran parte de esta dificultad procede de la extrañeza que produce cuando se lee en nuestro actual contexto cultural. Los lectores originales del evangelio constituyen un importante punto de referencia para seguir la interacción entre autor y lector en el texto. A este respecto, Adela Yarbro Collins ha insistido en que deberíamos ―dar más peso al contexto histórico del texto. Este contexto no puede, ni tampoco debería, determinar todo el sentido posterior y el uso que se ha hecho del texto. Pero si todo sentido está delimitado contextualmente, el contexto y el sentido original tienen un cierto carácter normativo. Los teólogos bíblicos no son solamente los mediadores entre los géneros, sino que también son mediadores entre los períodos históricos. Sea cual sea la tensión que pueda existir entre los métodos críticos literarios e históricos, lo cierto es que ambos enfoques son complementarios‖ (Yarbro Collins, Adela. ―Narrative, history and Gospel‖. Semeia 43 (1988) 150-153. Citada por: Moloney, Francis. El evangelio de Juan, 42).
35 Ibid, 25. 36 Ibid, 29.
37 Sin excluir el Asia Menor, exégetas como Jean Zumstein, proponen a Siria como el espacio
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argumentos contrarios a esta ubicación38, y si no fuera por la asociación tradicional del evangelio con esa ciudad, bastaría con decir que se trataba de un lugar donde una comunidad cristiana emergente consumó su separación del judaísmo y se insertó en el torbellino más amplio de religiones y prácticas religiosas a finales del siglo I39.
2.2 Autoría
Aunque es imposible estar seguros de la identidad de su autor (o autores), el evangelio y las Cartas proceden del mismo trasfondo, aun cuando las Cartas reflejen una situación conflictiva completamente diferente a la del evangelio40. Tradicionalmente, se ha considerado que el evangelio mismo, por referencia interna, propone una autoría: El discípulo amado, que estaba en el seno de Jesús durante la última cena (13,23), que estaba presente al pie de la cruz (19,25-27), y vio y creyó cuando encontró vacío el sepulcro (20,3-19); Jn 21,24 afirma que este personaje del relato es el autor del evangelio: ―Este discípulo es el mismo que da testimonio de todas estas cosas y las ha escrito. Y nosotros sabemos que dice la verdad‖. Así, las menciones del discípulo al que Jesús tanto quería vienen a calificar al personaje como la autoridad fundadora del testimonio apostólico del cuarto evangelio. ―En este sentido, el Discípulo amado es sin duda el autor cabal que reivindica el narrador, por tanto mucho más que un redactor en el sentido literario del término‖41. La posterior identificación del discípulo amado con Juan, el hijo de Zebedeo, estaría atestiguada por el arte y la historia cristiana, principalmente gracias a la obra de Ireneo42. Sin embargo, hoy en día, la discusión sobre la identidad del discípulo
38 Por ejemplo, Smith, D.M. John. The theology of the Gospel of John, New Testament Theology.
Cambrige: Cambrige University Press, 1995. Citado por Ibid, 29.
39 Ibid, 29. 40 Ibid., 28.
41 Blanchard, Yves-Marie. Los escritos joánicos, una comunidad atestigua su fe. Cuadernos
bíblicos n° 138. Estella: Verbo Divino, 2009.
42 Afirma Ireneo:
«Juan, el discípulo del Señor, el mismo que se había recostado en su pecho,
publicó también el Evangelio mientras permanecía en Asia» (Ireneo de Lyon. Adversus Haereses III,1,1). Opuesto a Ireneo, Eusebio de Cesarea, hace eco de tradiciones tan antiguas como las del obispo de Lyon, según las cuales habría que considerar dos autores con el mismo nombre, Juan el discípulo, apóstol y evangelista, y Juan el presbítero, mencionado en las cartas. Eusebio comienza citando a Papías, obispo de Hierápolis, en Frigia, a principios del siglo II. Papías menciona a dos personajes de nombre Juan, uno que forma parte de los Doce, el segundo calificado de ―presbítero‖, en compañía de un tal Aristión, que jamás tuvo el estatuto de apóstol. Dice Eusebio: «Aquí es conveniente observar que Papías menciona dos veces el nombre de Juan: señala al
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amado continúa también abierta y la perspectiva narratológica que asumiremos aquí, siguiendo a Sarasa, será la de considerarlo, en tanto que autor y personaje del evangelio, como un prototipo43. Según Brown, ―el evangelista, que tejió su reflexión teológica en una obra de una técnica literaria única, debió de ser posiblemente un discípulo del Discípulo amado, sobre el que escribe en tercera persona. Y el redactor debió de ser otro discípulo‖44. De este modo se afirmaría el hecho de que ―el evangelio canónico no es obra del evangelista, sino del redactor final (¿hay que pensar en un individuo o en un grupo?); éste dio la forma final al evangelio, añadiéndole en particular el capítulo 21 e insertando diferentes glosas en el texto‖45. En definitiva, si se postula que el autor de las epístolas joánicas es diferente al del evangelio y que existió la figura del redactor, se podría estar de acuerdo con aquellos que piensan en una ―escuela joánica‖, es decir, varios discípulos que emplean un mismo estilo y material tradicional en la comunidad tradicional porque en todo o en parte le había dado forma el Discípulo amado46.
Finalmente, Tuñi y Alegre afirman que ―la cuestión del autor ha pasado claramente a un segundo plano. En cambio se comienza a percibir que el acento del método de la historia de la redacción aplicado a los sinópticos tiene en los estudios joánicos un impacto muy fuerte. Por ello últimamente se pasa insensiblemente de la cuestión del autor a la historia
presbítero» (Eusebio de Cesarea. Historia Eclesiástica III, 39,5). Se puede profundizar más sobre la cuestión de la autoría del Cuarto Evangelio en Blanchard, Yves-Marie. Los escritos joánicos, .4-20. 43 Al respecto ver: Sarasa, Luis Guillermo, S.J.
―Una indicación exegética sobre el discípulo amado como un prototipo‖. En: Theologica Xaveriana – Vol 57 N°165 (253-286) Enero-Junio de 2008. Para él, ―el discípulo amado, como personaje para un fin literario, aun cuando muy posiblemente tenga asiento en un personaje histórico muy cercano a Jesús, que después desemboca en una tradición oral y escrita concretas, no tiene ningún género, ningún nombre, no puede ser identificado. Se trata de un prototipo que en el curso de los siglos el lector ha debido nombrar e identificar, so pena de no haber entendido literaria y narrativamente el Evangelio (…). Tal vez no haya que hurgar demasiado para notar que el patrón literario de este personaje (el discípulo amado) lo hace inidentificable, precisamente porque se trata de no tener nombre para que pueda serle puesto por el lector o, en últimas, para que el lector asuma su identidad y se sienta así amado
o amaday capaz de ser modelo‖ (Ibid., 256 y 262)
44 Brown, Raymond. Introducción al Nuevo Testamento. Vol. 1.Cuestiones preliminares, evangelios
y obras conexas. Trotta, 2002, 489. Sobre la perspectiva narratológica de la autoría y su relación con el narrador del evangelio ver apartado 2.8.3 del presente escrito.
45―Hay que buscar las razones que motivaron esta última relectura en el cambio de situación de las
iglesias joánicas después de su probable desplazamiento de Siria hacia hacia Menor y en su búsqueda de una integración en la gran Iglesia‖ (Zumsstein, ―El evangelio según Juan‖ En: Marguerat, Introducción al Nuevo Testamento p.361).
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de la literatura joánica47 y a los diversos momentos de esta historia como contexto social de la comunidad (Sitz Im Lebem), donde van surgiendo los diversos niveles que componen el evangelio‖48.
2.3 El género literario del Evangelio: un testimonio actualizante
Para John Ashton, el evangelio de Juan es una proclamación de fe en forma narrativa, que cuenta la trayectoria terrena de Jesús con el fin de persuadir a sus lectores de que lo acepten como su Señor resucitado. Esto significa que se ha de leer en dos planos: en primer lugar, el plano histórico, y en segundo lugar el plano de la comprensión espiritual. Los enigmas del evangelio, sus símbolos y sus ironías: todo va encaminado a reforzar esta intencionada ambivalencia49.
Por otra parte, en el cuarto evangelio faltan los términos consagrados del kerigma apostólico (evangelio-evangelizar; proclamar =
khru,ssw
). Aparecen, en cambio, con abundancia las palabras de la raíz ―testificar‖ (marturw/
, 33 veces;marturi,a
, 14 veces). Ante esta observación, George y Grelot proponen la cuestión: ―¿No habrá que recurrir a ellos para definir la obra joánica? Así parece sugerirlo la conclusión comunitaria que pone fin al escrito: ―Éste es el discípulo que da fe (marturw/n
) de estas cosas y sabemos que su testimonio ( marturi,a) es verdadero‖50.Los apocalipsis judíos no ignoraban estas palabras: el libro de Henoc las emplea para designar el testimonio ―profético‖ del patriarca que le presta el nombre. Pero figuran también en el lenguaje judicial y, por este camino, se dan la mano con una serie de términos perfectamente joánica; juzgar (
kri,nw
) y juicio (kri,sij
) (31 veces las palabras de esta raíz), acusar (kathgore,w
), convencer de una falta, etc. (evle,gcw
), asistente o abogado (para,klhtoj
). Los testigos desempeñan un importante papel en los procedimientos judiciales de todos los países. Su responsabilidad era aún mayor en el mundo antiguo, que ignoraba la institución del ministerio fiscal para los procesos criminales. A su cargo47 Al respecto ver: Beutler, Johannes. ―La conclusión del evangelio de Juan (Jn 21,20-25)‖. En:
Theologica xaveriana. Vol.60 n°169 (301-328). Ene-Julio 2010. p.318.
48 Tuñí, Josep Oriol y Alegre, Xavier. Escritos joánicos y cartas católicas. Estella: Verbo Divino.
2005., 162.
49 Ashton, John. ―Juan y la literatura joánica. La mujer del pozo‖. En: Barton, John (ed.). La
interpretación bíblica, hoy. Santander: Sal Terrae, 2001., 301.
50 George, Augustin y Grelot, Piere. Introducción crítica al Nuevo Testamento, Vol.2. Barcelona:
20
corría perseguir al culpable ante el tribunal o defender a un hombre injustamente acusado. De ellos se esperaba no sólo la objetividad, siempre tan difícil, sino también el valor de promover el justo derecho y defender la verdad51.
Así, el cuarto evangelio puede ser presentado en su conjunto como un proceso entre Dios y el mundo, en el que los judíos desempeñan el papel de kosmos52 cerrado a la
llamada divina. Jesús está en el centro del proceso, que se desarrolla sobre dos planos contradictorios: de un lado, el proceso que el mundo abre contra Jesús, para acusarle y, al fin condenarle a muerte; del otro, el proceso en que el mundo es juzgado por no haber recibido la luz que vino a él (Jn 3,18-21)53.
Josep-Oriol Tuñí y Xavier Alegre apoyan esta posición viendo en el evangelio un verdadero proceso contra Jesús que culmina con su muerte: ―Este aspecto ha sido ampliado en Jn, de manera que toda la actividad de Jesús se encuentra situada en un clima verdaderamente judicial. En él los judíos piden cuentas a Jesús de su actuación, lo persiguen para juzgarlo, lo declaran culpable y, finalmente, lo prenden y consiguen del
51 Ibid., 322.
52―El concepto bíblico de
ko,smoj
(mundo) llega a su punto culminante en los escritos joánicos. Delas 185 veces que se usa en el Nuevo Testamento, 105 corresponden a los escritos joánicos. En primer lugar, se trata del mundo creado; pero también puede significar algo más que el universo material en cuanto dice relación al hombre. Se trata del teatro en el cual se desarrolla el drama de la redención. Es decir, el mundo alcanza su sentido último del hombre mismo. Por tanto, el mundo, como creación es bueno; como continuación de la obra co-creadora del hombre es neutro. En el pensamiento joánico se advierte con claridad que el mundo no se ha vuelto malo en sí mismo, sino más bien que está dirigido y dominado por el mal. La gran novedad joánica será, sin duda, que por amor a este mundo Dios le envía a su Hijo (3,16) como salvador (12,47) y si bien el mundo lo odia y se opone a su obra, el Hijo triunfará sobre el cosmos (16,33) porque él es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo (1,29).‖ (Sarasa, Luis Guillermo S.J., ―Una indicación exegética sobre el discípulo amado‖, p.280) ―Sin embargo, el desarrollo de esta victoria contra el mundo continúa después de la partida de Jesús. Jesús envía a sus seguidores al mundo (17,18), y la fe que ellos tienen en Jesús vencerá al mundo (1Jn 5,4-5). Su objetivo es conseguir que el mundo crea en Jesús y reconozca que ha sido enviado por el Padre (Jn 17,21.23). El mundo y sus atractivos pasarán ante el desafío de Jesús y los suyos (1Jn 2,17)‖. (Brown, El evangelio según Juan II,
1483).
53―Los dos hilos conductores se entrecruzan de continuo. Puede seguirse con facilidad el que se
21
gobernador romano la sentencia de muerte‖54. Paralelamente al proceso contra Jesús, Jn presenta un proceso de Jesús contra aquellos que creen poder juzgarlo. De manera que, cuando los jueces creen haber vencido y aparentemente parece que el proceso ha terminado y Jesús ha sido ejecutado, el lector sabe que la victoria es de Jesús55.
Por otra parte, Tuñí y Alegre56, en contraste con la presentación sencilla y breve de los diálogos en los sinópticos, encuentran que Jn se extiende largamente en presentar aspectos doctrinales o discusiones en el marco de grandes diálogos de Jesús. Incluso el extenderse en grandes monólogos (vg. 5,19-47) no tiene tampoco paralelo en los sinópticos. Así, en los doce primeros capítulos del evangelio se encuentran muchos diálogos de Jesús. Dichos diálogos se catalogan en ―controversias‖ (centradas en el templo de Jerusalén, con motivo de las fiestas judías) y los ―diálogos‖ propiamente dichos, donde – a diferencia de las controversias cuyo objeto era la clarificación doctrinal con respecto a los temas centrales del judaísmo- se desarrollan temas ―cristianos‖: el bautismo (Nicodemo), el culto (samaritana), la eucaristía (Cafarnaúm) y la resurrección (hermanas de Lázaro).
2.4 La comunidad joánica
Durante mucho tiempo centrada en el análisis redaccional de los textos, con identificación de fuentes e intento de reconstrucción de estratos literarios sucesivos, la exégesis joánica parece hoy más sensible a la historia de la propia comunidad. En este terreno, los trabajos de Raymond E. Brown y Senén Vidal son ejemplares, incluso aunque algunas hipótesis puedan dar lugar a revisión57. Según Brown, la lectura del propio evangelio tiende a distinguir: 1) las informaciones relativas a los comienzos de la comunidad joánica en el seno del grupo apostólico contemporáneo a Jesús, 2) los elementos relativos a un primer período postpasucal, vivido en Palestina, 3) los datos relativos a la emancipación de la comunidad joánica, trasladada fuera de Palestina y confrontada con un entorno diversificado, aunque finalmente considerado como globalmente hostil, y 4) los indicios que anuncian la grave crisis de identidad cuyo desencadenamiento acompañará la
54 Tuñí, Josep Oriol y Alegre, Xavier. Escritos joánicos, 79. 55 Ibid, 80.
56 Ibid, 43-57.
22
redacción de las cartas, antes de que se exprese una solución de compromiso a través del capítulo 2158. De esta forma se pueden bosquejar varios rasgos, enunciados por Blanchard59:
a. El arraigo bautista: La comunidad joánica no nació tardíamente. Los ―cristianos de San Juan‖ echan raíces en el mismo comienzo del ministerio de Jesús en Palestina, más precisamente en el seno del movimiento bautista transjordano. En efecto, más que llamar a sus primeros discípulos a orillas del lago, como en los sinópticos, el Jesús del Cuarto Evangelio los recibe de la mano misma de Juan Bautista (Jn1,19-51).
b. Encuentro con los samaritanos: La comunidad joánica supo superar muy pronto la tradicional hostilidad del pueblo judío con respecto a la disidencia samaritana. Se atestigua un compromiso en la misión con los samaritanos, considerados como la primera etapa de un proceso de evangelización universal.
c. La acogida de los griegos: La comunidad joánica manifestó desde sus comienzos una real capacidad de acogida con respecto a los griegos, es decir, judíos helenizados que frecuentan Jerusalén con ocasión de las grandes fiestas de peregrinación.
d. En un primer momento, las relaciones con el judaísmo parecen fáciles, a pesar de que el debate hace que aparezcan sensibles diferencias entre el movimiento fariseo dominante y la fe crística confesada por el grupo joánico.
e. El encuentro con los paganos: En un segundo momento, consecutivo a los acontecimientos del 70, la comunidad joánica se encuentra trasplantada a un ambiente griego, probablemente en Éfeso, aunque algunos piensan también en Siria. En efecto, en su opinión, esta región tendría la ventaja de hacer presente la cultura griega pagana, los ambientes judíos orientales y los grupos religiosos de orientación gnóstica.
f. La ruptura con el judaísmo: Paralelamente al encuentro con el ―mundo‖, la comunidad joánica experimenta dolorosamente el hecho de que sus propias concepciones cristológicas la alejan cada vez más de la sinagoga. Semejante situación de ruptura es vivida como una verdadera ―excomunión‖.
g. La ruptura con el mundo: Cuando la ruptura con el judaísmo se encuentra consumada, las relaciones con el mundo, es decir, la sociedad pagana circundante, comienzan a deteriorarse. A partir de ese momento, a la comunidad joánica le parece que el mundo no está dispuesto, desde luego no más que los judíos, a acoger el testimonio relativo a Jesús.
h. La crisis interna y la cuestión de la unidad: Mientras la comunidad experimenta así tanto el rechazo de los judíos como la hostilidad del mundo pagano (Jn 1,9-11), aparece una dificultad añadida, esta vez interna a la vida comunitaria. Se trata de profundas divisiones de las que la primera carta nos informa que afectan tanto a la autenticidad de la fe en Cristo como a la verdad de las relaciones entre los hermanos. Incapaces de combatir a los secesionistas apelando simplemente a la tradición, y habiendo perdido a sus oponentes, algunos de los seguidores del autor aceptaron la necesidad de maestros oficiales provistos de autoridad (los presbíteros-obispos). Al mismo tiempo, la ―iglesia católica‖ se mostró abierta a la alta
58 Brown, Raymond E., S.S. La comunidad del discípulo amado. Salamanca: Sígueme, 1983,158-161.
23
cristología juánica. Se dio una gradual asimilación en la gran iglesia, la cual, sin embargo, tardó en aceptar el cuarto evangelio, puesto que había sido mal utilizado por los gnósticos.
2.5 Proceso redaccional
La historia redaccional del cuarto evangelio ya ha dado un buen número de resultados. Tales estudios conservan todo su interés y aún pueden ganar en la expresión nuevas hipótesis. De todas formas, los ―modelos‖ propuestos sobre la materia pretenden menos describir exactamente una realidad histórica, que sigue siendo inverificable, que sugerir claves que permitan hacerse una cierta idea de un proceso de otro modo complejo60. Noratto61, citando a Senén Vidal62, que sigue la misma perspectiva de análisis de R.E. Brown, insiste en la importancia de observar el proceso de elaboración del Cuarto Evangelio a la par con la comunidad joánica. De acuerdo con este criterio, en la emergencia del texto, se identifican cinco fases:
1) Los orígenes y la época antigua, donde se ubican las tradiciones básicas (TB), entre los años 30 a 80, aproximadamente, las cuales comprenden una serie de tradiciones sueltas sobre Juan el Bautista y Jesús (T), una colección de milagros (CM), y un relato tradicional de la pasión (RP).
2) La expulsión del seno del judaísmo, entre los años 70 a 80, aproximadamente, época a la que corresponde el primer evangelio (E1), donde las confrontaciones con el judaísmo desembocan en la expusión de la sinagoga de los simpatizantes del cristianismo, es literalmente, expresión de la integración de los discursos de Jesús al conjunto de las tradiciones básicas.
3) Gran transformación a la que corresponde el evangelio transformado (E2), entre los años 80 y finales del siglo I, donde el material discursivo sufre ampliaciones, al tiempo que se introducen glosas y el prólogo a la obra, haciendo evidente el nuevo lenguaje de cristiología elevada.
4) División interna entre ortodoxos y heterodoxos heréticos, a la que corresponde el evangelio glosado (E3), también de finales del siglo I y comienzos del siglo II; aquí se acentúa la comprensión espiritualista de Jesús.
5) Evolución posterior (E4), donde se experimentan cambios de orden en el texto del evangelio, se añaden textos y se escriben las tres cartas de Juan.
2.6 Rasgos estilísticos
Siguiendo a Brown63, es posible identificar varios rasgos estilísticos en el Cuarto Evangelio:
60 Ibid., 30.
61 Noratto, José Alfredo. La Vuelta de Jesús a los discípulos, los rostros de la parusía en el cuarto
evangelio. Bogotá: Facultad de Teología, Pontificia Universidad Javeriana, 2008.
62 Vidal, Senén. Los escritos originales de la
comunidad del discípulo “amigo” de Jesús.
Salamanca: Sígueme, 1997. Citado por: Noratto. La vuelta de Jesús a los discípulos, p.53.
24
1. Formato Poético: Jesús habla más solemnemente en Juan que en los Sinópticos apelando al discurso divino de AT que es poético y marca las diferencias con la comunicación humana, más prosaica. El Jesús joánico procede de Dios, por lo que es apropiado que sus palabras sean más solemnes y sagradas (Cf. Cap. 17).
2. Malentendidos: Aunque procede de arriba y habla de lo que es ―verdad‖ o ―real‖, Jesús debe usar el lenguaje de abajo para transmitir su mensaje. Para resolver esta situación anómala, el Verbo emplea frecuentemente un lenguaje figurado o metáforas con las que se describe a sí mismo o presenta su mensaje (Cf. 2,19-21; 3,3-4; 4,10-11; 6,26-27).
3. Doble significado: En lo que dice Jesús a menudo hay un doble significado que desemboca en un malentendido o que muestra las múltiples facetas de la revelación (cf. 3,38; 8,28; 12,34).
4. Ironía: Aparece una combinación de doble sentido y malentendidos cuando los adversarios de Jesús formulan juicios sobre él derogatorios, sarcásticos o incrédulos. Irónicamente esos juicios son a menudo verdaderos o tienen más sentido con un significado que el hablante no llega a captar (3,2; 4,12; 6,42; 7,35; 9,40-41; 11,50)64.
5. Inclusiones y transiciones:Como transición de una subdivisión del evangelio a otra, el autor utiliza un motivo o sección que sirve de ―bisagra‖ que concluye lo precedente e introduce lo que sigue.
6. Paréntesis o notas a pie de página: Juan ofrece frecuentemente notas parenéticas que explican el significado de términos o nombres semíticos con lo que prepara el trasfondo para ulteriores desarrollos de la narración, futuras indicaciones geográficas o perspectivas teológicas (1,41-42; 2,9; 2,21-22).
2.7 Estructura del evangelio
Dentro de los estudios joánicos se ofrecen diferentes maneras de estructurar el contenido del evangelio, teniendo en cuenta diferentes aspectos, como por ejemplo: la geografía, la cronología de las fiestas, el simbolismo de los números, la tipología de los seis días de la creación, la teología y también el estilo circular o semita. Sin embargo, cualquiera que sea el aspecto de la estructura que se tome, casi todos coinciden en la misma composición básica bien demarcada: el prólogo (1,1-18), el libro de las señales (1,19-12,50), el libro de la gloria (13,1-20,21) y el epílogo (21,1-25)65. Según lo anterior, muchos autores están de acuerdo en admitir que el Evangelio aparece dividido en dos grandes secciones, y que el punto de articulación se encuentra en 13,1. Un estudio detenido del Evangelio muestra que todo él está dominado por un doble movimiento: un primer movimiento descendente (desde el Padre al mundo) y un segundo movimiento ascendente (del mundo al Padre). Parece innegable que este doble movimiento caracteriza toda la persona y la obra de
64 Tanto la Ironía como los malentendidos serán desarrolados con mayor amplitud desde la
perspectiva narratológica como comentarios implícitos del narrador (apartado 2.8.6 de la presente obra).
65 Zorrilla, Hugo y Chiquete, Daniel. Evangelio de Juan, comentario para exégesis y traducción.
25
Jesús: viene del Padre y regresa al Padre (13,3; 16,28)66. Reunimos aquí las estructuras propuestas por Raymond Brown, Pedro Ortiz Valdivieso e Yves Simoens67:
Parte I: “Libro de los signos” (Jn 1,1-12-50)
El Hijo Viene al mundo. Doble acogida: fe, rechazo. Prólogo: El punto de partida (1,1-18)
1. ¿Quién es Jesús el hijo de José? (Jn1,19-6,71) A. Revelación y nacimiento de la fe (1,19-3,36)
B. Crecimiento de la fe. Comienzo del rechazo (4,1-6,71) 2. ¿Quién es el Cristo que viene a su hora? (Jn7-12)
C. Incredulidad y rechazo (7,1-12,36) Conclusión (12,37-50)
Parte II: “Libro de la Gloria” (Jn 13,1-21,25) El regreso al Padre.
1. El hijo glorificado (Jn 13-17)
A. La cena de despedida (13,1-17,26) 2. El Cristo Entregado (Jn18-21)
B. La pasión (18,1-19,42)
C. Jesús Resucitado (20,1-21,25)
2.8 Finalidad del Evangelio
En 20,30-31 leemos: “Muchos otros signos realizó Jesús delante de sus discípulos, que no están escritos en este libro. Estos han sido escritos para creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre”. De aquí se sigue que la finalidad primera del Evangelio es la fe de los lectores68. El Evangelio no ha sido escrito para satisfacer la curiosidad ni para dar informaciones biográficas acerca de Jesús, sino para servir a la fe de los lectores u oyentes69. De aquí que el eje narrativo desarrollado en Juan es la cuestión de cómo la identidad de Jesús viene a ser reconocida y cómo se falla en su reconocimiento. Según Noratto70, esta fe está caracterizada por tres elementos:
66 Ortiz Valdivieso, Pedro, S.J. El evangelio de Juan, Introducción y exégesis. Bogotá: Facultad de Teología Pontificia Universidad Javeriana, 1999, 18-19.
67 Simoens, Yves. Secondo Giovanni, Una traduzione e un´interpretazione. Bologna: Centro
Editoriale Dehoniano, 2002. 122-124.
68 Cabe anotar que esta fe no es de tipo temática o estática sino dinámica y vital; de allí que en el
evangelio de Juan no aparezca en ningún momento el sustantivo
pi,stij
(fe) sino el verbopisteu,w
(creer) un total de 98 veces, lo que indica su importancia y centralidad en el evangelio.
69 Ibid., 8. 70
26
a. Fe en Jesús (1Jn 4,2 y 2 Jn 7): Hace referencia a la condición humana de Jesús. b. Fe en que él es el Mesías (1Jn 2,22; 5,1): Referencia a la condición mesánica de
Jesús.
c. Fe en que él es el Hijo de Dios (1Jn 4,15; 5,5): Referencia a la condición divina de Jesús.
Ahora, dicha fe no es fin es sí misma sino que su dinamismo conduce a tener vida, ―vida en su nombre” (Cfr. 3,15; 3,36; 5,24; 6,40; 6,47).
De este modo, ―desde el punto de vista de la pragmática de la comunicación, el evangelio según Juan tiene la intención de reestructurar la fe de los creyentes. Quiere que pasen de una fe debilitada y vacilante a una fe fortalecida y formulada de un modo claro. Esta reestructuración de la fe tiene lugar en el hecho de que el evangelio, en cada una de sus partes, aplica una hermenéutica por etapas, lo cual significa que los creyentes son captados en su fe elemental y debilitada para ser encaminados hacia una concepción más acabada‖71.
2.9 Cuestiones narrativas del Cuarto Evangelio
Como punto de partida es necesario tener una referencia narratológica básica: El proceso donde una narración es transmitida desde el autor hasta el lector debe ser visto esencialmente como un proceso de comunicación; que podría diagramarse de la siguiente manera72:
71
Zumsstein, ―El evangelio según Juan‖ En: Marguerat, Introducción al Nuevo Testamento p.364.
27
Entre los participantes de la situación de comunicación narrativa se identifican los conceptos de ―autor real‖ y ―lector real‖. El concepto ―autor real‖ es usado para referirse a la persona o personas que escribieron el texto narrativo. En el caso de la narrativa bíblica se piensa en términos de una pluralidad de personas que intervinieron en la creación del texto. El concepto ―lector real‖ es usado para indicar a la persona que está leyendo actualmente el texto narrativo. Así como el narrador es diferente al autor, el narratario es diferente del lector. El narratario es la persona dentro del texto a la cual está hablando el narrador73.
2.9.1 Especificidad del método narrativo en el Cuarto Evangelio
A juicio de Gómez Fernández, el verdadero suelo de la exégesis joánica lo constituye la exégesis judía tal como se practicaba en la sinagoga y en las escuelas rabínicas, principalmente desde el método derásico74 cuyo principio es que, ―Así como un hierro se afina con otro hierro” (Prov 27,17), un texto se ilumina desde otro texto paralelo. Por ello se puede afirmar que la exégesis de Jn es deudora de Hillel y de sus siete reglas75. A dicha constatación Gómez Fernández añade76:
Pero Jn no sólo se explica desde el Antiguo Testamento y a la luz de tradiciones que nos han llegado por el judaísmo midrásico y talmúdico, sino que se explica también desde sí mismo. Su pensamiento se desarrolla de una forma tan concéntrica y su terminología es tan típica que los dos por sí mismos, nos pueden informar a veces mejor que todo comparatismo y búsqueda de los trasfondos que sugiere. Esta complementariedad y equidistancia hacen que las distintas secciones con sus diversos materiales arrojen luz unas sobre otras. Partimos, pues, del presupuesto siguiente: nos encontramos ante una obra unitaria que puede leerse como un escrito en el que las partes están en función de una estructura determinada, pretendida por el autor, que a su vez ilumina el sentido de cada una de las partes que lo componen.
73
―Narratee‖ En: http://academic.reed.edu/english/Courses/analyzinglit/narratee.html [consultado el 26 de octubre de 2009]
74
―Los rabinos, para llevar a cabo la actualización hermenéutica de determinados textos y evitar que el proceso fuera arbitrario, elaboraron una serie de reglas (middot) que han dejado una huella profunda en la exégesis intertestamentaria. Los autores del NT utilizaron los mismos procedimientos exegéticos judíos de la época, introduciendo una novedad radical: el AT habla del Mesías Jesús‖. (Gómez, Fernandez, Alonso. Ti emoi kai soi. ¿Qué hay entre tú y yo? Jn2,4a. Nuevas perspectivas. Salamanca: Universidad Pontificia de Salmanca, 2003., 20).
75―La argumentación de tipo qal wahomer (a fortiori) (1ª regla) o por analogía (gezerah shawah) (2ª
regla), la construcción de una familia de textos a partir de un solo texto (3ª regla) o la afirmación de que un texto se explica por su contexto (7ª regla)‖. (Ibid., 21)