LA CONSTRUCCIÓN Y LA FUNCION DEL SINTHOME EN LA ESTABILIZACIÓN DE LUDWIG WITTGENSTEIN
Andrés Felipe Palacio Pérez
DEPARTAMENTO DE PSICOANALISIS
FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES Y HUMANAS UNIVERSIDAD DE ANTIOQUIA
LA CONSTRUCCIÓN Y LA FUNCION DEL SINTHOME EN LA ESTABILIZACIÓN DE LUDWIG WITTGENSTEIN
Andrés Felipe Palacio Pérez
Trabajo de investigación presentado como requisito para obtener el titulo de Magíster en Investigación en Psicoanálisis
Director:
Jorge Iván Zapata Hernández
DEPARTAMENTO DE PSICOANALISIS
FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES Y HUMANAS UNIVERSIDAD DE ANTIOQUIA
AGRADECIMIENTOS
Al Maestro Jorge Iván Zapata Hernández, por su dedicación, paciencia y sabiduría, al guiarme, como Virgilio, por el inefable mundo de la locura.
Al Dr. José Fernando Velásquez, por sus indicaciones y sugerencias tan pertinentes, atinadas y enriquecedoras.
A la psicoanalista Clara Cecilia Mesa, por ser una interlocutora crítica y dialéctica.
A lo cual se añade, según la costumbre, una mención de mis docentes en psicoanálisis, por mantener vigente, a pesar de las contingencias, al discurso
psicoanalítico; y sobre todo al Sr. Jorge Enrique Correa Uribe, por haber rechazado estas ideas, muy acorde a la doxa psicoanalítica.
A la memoria de mi Abuelo…
“Un pensamiento que no conduce a nada;
una matemática que no prueba nada;
un arte sin obras;
una arquitectura sin materia”.
TABLA DE CONTENIDO
INTRODUCCION. ……….1
1. LA FUNCIÓN Y EL USO DE LA PSICO-BIOGRAFIA EN EL PSICOANÁLISIS
1.1. El paradigma de la psico-biografía freudiana. ………..…7
1.2. La posición de Jacques Lacan con respecto a la psico-biografía de
Leonardo de Vinci………14
1.3. Los post-freudianos y su visión de la psico-biografía. ………..21
1.4. El abordaje y la comprensión Lacaniana de la obra. ……….…28
1.5. ¿Por qué abordar y construir el caso de Ludwig Wittgenstein? …………. 35
2. LAS PSICOSIS EN EL PSICOANALISIS
2.1. Las psicosis en Freud. ………...38
2.1.1. El concepto de síntesis y las implicaciones en la concepción freudiana
del yo. ………..… 38
2.1.2.1. Las neuropsicosis de defensa: el rechazo como mecanismo defensivo
del yo. ……….…. 48
2.1.2.2. El caso Schreber, aplicación de la teoría de la defensa como
rechazo………. 52
2.1.3. La segunda comprensión de las psicosis en Freud. ………..57
2.1.3.1. Las neurosis narcisistas. ………...…..57
2.1.3.2. La esquizofrenia o el uso del lenguaje ante la falla de la función de
síntesis del yo. ………...63
2.2. Las psicosis en Jacques Lacan: de la forclusión del significante del
Nombre-del-Padre a la construcción delSinthome. ………..79
2.2.1. De la falla en la función de síntesis del yo a la forclusión del significante
de Nombre-del-Padre. ………79
2.2.2. La construcción de un Sinthome frente a la forclusión del significante
Nombre-del-Padre. ………..………...………...……….94
3. LA CONSTRUCCION DEL SINTHOME Y LA ESTABILIZACION DE LUDWING WITTGENSTEIN
3.1. El despliegue delirante. ………103
3.1.1. La escala de los delirios. ……….103
3.1.1.1. P0: deslocalización del goce y desencadenamiento del significante105
3.1.1.2. P1: la significación del goce deslocalizado. ………...107
3.1.1.4. P3: localización del goce y anudamiento significante. ………….…….112
3.2. La construcción del Sinthome y la estabilización de Ludwig Wittgenstein.
……….…….113
3.2.1. La ausencia de P0 en Ludwig Wittgenstein. ………113
3.2.2. P1 en Wittgenstein: los antecedentes de la construcción del cuerpo del
lenguaje, las Notas Sobre Lógica. ……….116
3.2.3. P2 en Wittgenstein: el primer momento del despliegue del cuerpo del
lenguaje, El Tractatus Logico-Philosophicus. ………..123
3.2.4. P3 en Wittgenstein: el final de la construcción del Sinthome cuerpo de
lenguaje, de los Cuadernos Azul y Marrón a las Investigaciones Filosóficas. 147
3.2.5. Análisis final del caso de Ludwig Wittgenstein. ………..……..166
4. CONCLUSIONES. ………173
5. RESUMEN. ………176
6. BIBLIOGRAFIA. ………...178
RESUMEN
La siguiente tesis de grado, hace un abordaje de una parte significativa de la obra del filosofo Ludwig Wittgenstein con el objetivo de construir analíticamente su caso en torno al concepto de sinthome. Construcción subjetiva de una realidad que, por un lado, no permitió su desencadenamiento, y por el otro, apaciguo y le sirvió para hacer frente a la forclusión del significante del Nombre-del-Padre que caracteriza a las psicosis. Por lo anterior es que el concepto de Sinthome se convirtió en el punto central de esta indagación, y en el elemento fundamental para entender la estabilización que el filosofo construyo a lo largo de su vida, por medio de la aplicación del método lógico-filosófico que él desarrollo a lo largo de sus elaboraciones de pensamiento.
Lo primero que abordamos para la elaboración de la presente tesis fue la labor analítica e interpretativa que hace uso de escritos y textos de un autor, la psico-biografía, y de la cual se puede extraer material enriquecedor para la construcción de un caso.
Lo segundo que abordamos fue un repaso de la concepción freudiana de las psicosis. El principal hallazgo de este momento fue el termino que se refiere a la función dialéctica de síntesis del yo; función que es inexistente para la estructura psicótica, y frente a lo cual el sujeto recurre a la elaboración delirante para tratar de suplir la falla que ello implica, explicación que en último término no es suficiente a la hora de dar cuenta de todos los fenómenos que caracterizan a las psicosis.
Lo tercer que se hizo fue abordar la concepción que Jacques Lacan tiene sobre las psicosis en su primera clínica. Lo que se encontró en ello, fue esencialmente que parece existir un estrecho vínculo entre la inoperancia de función dialéctica de síntesis del yo y la forclusión del significante del Nombre-del-Padre como su consecuencia directa y más radical. Descubrimiento que permitió entender, de manera más clara, muchos de los fenómenos característicos de las psicosis, sobre todo la relación que el psicótico guarda con los fenómenos de lenguaje.
Luego de establecer esta relación, llegamos a la segunda clínica de Lacan y las últimas elaboraciones teóricas en torno al concepto de Sínthome, el cual es comprendido aquí, como la construcción más particular que un sujeto psicótico logra hacer frente la forclusión del significante del Nombre-del-Padre.
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INTRODUCCIÓN
Se sabe que uno de los grandes campos de investigación y de indagación propio de las disciplinas que se ocupan del ser humano es el que concierne a lo llamado desde antaño la locura. De manera más específica, es éste el campo que la medicina, y en especial la psiquiatría desde el siglo XVIII, ha nombrado como las psicosis. Es un espacio de indagación que en la contemporaneidad, a pesar de los adelantos de la farmacología y de las neurociencias, muestra aun interrogantes coyunturales, sobre todo, desde que el psicoanálisis ha hecho su aparición en la escena de la medicina mental.
Ahora bien, es al lugar que el psicoanálisis ocupa con respecto a las comprensiones de las psicosis al que se dirige la siguiente investigación, y por tanto, aquello que justifica y da razón a la pregunta central que nos atañe aquí; ya que permite pensar al caso por caso, como la única manera de mostrar las excepciones a las reglas estadísticas que, en su pretendida universalidad, terminan por olvidar los casos excepcionales, allí donde se encuentra una verdad no hecha aun presente, -para no decir aun consciente-, como es el caso de personajes como Joyce, de Leonardo de Vinci, de Antonin Artaud, entre otros.
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1975-76, al abordar y pensando la obra escrita por James Joyce como un
sinthome para su psicosis.
Se pretende con todo esto exponer otro caso, el caso Ludwig Wittgenstein, en el cual se trata de analizar, como pregunta fundamental de este trabajo de investigación: cómo su impetuosa preocupación filosófica hecha discurso, dirigida
al entendimiento profundo de la lógica del lenguaje, operó para él a la manera de
una construcción de un sinthome, estabilizando su psicosis al punto de no permitir,
ni su desencadenamiento psicótico, ni su suicidio.
Debe advertirse algo para no prestarse a malos entendidos. Si se trae para ello como ejemplo el análisis y la interpretación que Lacan hiciera con Joyce, no puede entenderse que se juzgue el caso Wittgenstein de la misma manera, como se hizo con Joyce. Si hay algo claro para el psicoanálisis, es que el caso por caso no es más que la corroboración de lo ya sabido por las vías de lo no conocido, es decir, mostrar como un caso distinto puede generar, por vías diferentes y diversas, resultados similares para el sujeto y su estructura, privilegiando en dicho proceso lo particular del caso, el detalle, como aquello que termina por enriquecer el conocimiento psicoanalítico mismo. Es esto lo que se pone en práctica, no es la aplicación de una metodología ya explicitada, es más bien, la aplicación de un método de abordaje de obras diversas, que tanto Freud como Lacan utilizaron para trasmitir sus ideas; teniendo siempre presente que lo que al final se encontrará debe ser lo suficientemente lógico como para enriquecer un poco a la teoría psicoanalítica.
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Wittgenstein. Al abordar su construcción discursiva, como una otra forma de hacer algo con la forclusión del significante del Nombre del Padre y sus consecuencias, se muestra otra vía posible para la construcción de un sinthome; la utilización que él le dio a su preocupación filosófica y al método filosófico por él creado para replantear la lógica del lenguaje, como formas de estabilizar psíquicamente las consecuencias psíquicas y estructurales que dicha forclusión tiene.
Ahora bien, el Estado de la Cuestión de la presente investigación que se encuentra contenido en el capitulo uno, arrojó una serie de indicios que demuestran la importancia que tiene para el psicoanálisis el abordaje de diversas obras. Ya que será en el campo de la creación, cualquiera ella sea, y en la forma en que Freud y Lacan lo hicieran en su momento, que se encontrará el material más pertinente para desarrollar el análisis y la interpretación que el caso de L. Wittgenstein implica. Será la incursión en su lógica-filosofía, en su método para abordar el lenguaje, y en la relación que esto guarda con su vida, los temas que nos servirán de terreno para interpretar y analizar la construcción del sinthome, que este filósofo operó como forma particular de hacer frente al desanudamiento estructural propia de las psicosis.
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Ahora bien, lo que se pretende demostrar es la relación que tienen dichas idea antes expuestas, con ese último abordaje que Jacques Lacan hará de la clínica, y que transforma la forma de pensar y de abordar a las psicosis mismas; con lo cual nos referimos a la clínica borromea y lo que ella implica, cuando se tienen en cuenta las tesis que la segunda clínica explicita sobre la estabilización psicótica y la lógica psíquica del sinthome. Es pues esto lo que delimita el problema y los ejes temáticos que se abordarán en la presente investigación.
Por todo lo anterior es que la estructura de la presentación de toda esta indagación psicoanalítica hace un recorrido inicial por los aportes freudianos y de lo que de allí se pudo extraer como lo más importante y pertinente. En el primer capítulo se encontrará el valor que tiene para Freud, y para el psicoanálisis mismo, el abordaje de la psico-biografía; esto acompañado por el importante estatuto que tiene la creación como producción del sujeto y como posición del mismo frente a lo inconsciente.
Por su parte, en el capítulo dos se hallara la referencia al concepto de función
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Por último, en el capítulo tres y con la ayuda de todo lo ya expuesto, se abordará el caso de Ludwig Wittgenstein, en tanto, se pretende con él dilucidar otra forma de articulación y de construcción del sinthome como un nuevo ejemplo de estabilización de las psicosis.
Se finaliza así en el capítulo cuarto, donde se tratarán de manera breve y concisa las conclusiones que arrojó el caso del filosofo y las consecuencias que ello tiene para la clínica de las psicosis; buscando dar un pequeño aporte a la ilustración de la segunda clínica, la de los nudos borromeos, además y sobre todo, sobre los llamados aquí casos de estabilización de las psicosis.
Ahora bien, una de las bases para el abordaje analítico del caso Wittgenstein incluye uno de los aportes más prolijos desarrollados en esta investigación, son las ideas expuestas en un libro que lleva por título: Lógica del delirio, el cual contiene una propuesta para pensar los delirios en términos de un “escalonamiento” de los mismos; que el autor del texto, Jean-Claude Maleval, propone para analizar e interpretar las formas en las que puede desplegarse, organizarse y construirse el mundo delirante de algunas locuras excepcionales. El autor no solo demuestra sus ideas en casos fallidos de metaforización delirante, como es el caso de Antonin Artaud; sino también, en procesos de suplencia transitoria y de estabilización lograda, como el caso del presidente Schreber; y de construcción de un sinthome como en James Joyce, entre otros ejemplos importantes.
6 clínica de las psicosis.
Todo esto nos permite pensar una nueva mirada sobre los fenómenos psicóticos: la alucinación, el delirio, el momento fecundo, los fenómenos elementales, etc., y la asunción por parte del sujeto de un sinthome que le permitiera suplir el desanudamiento que inscribe en la estructura la forclusión del significante del Nombre del Padre. Y cómo, con la articulación de una metáfora en un delirio lógico, hacerse a un discurso y construirse con ello un sinthome; es el modo como algunos psicóticos pueden hacer frente a las consecuencias que la forclusión tiene; por un lado, a la falla de la función dialéctica de síntesis del yo como consecuencia, y por el otro, al desencadenamiento del significante y a la deslocalización del goce, aquellos elementos estructurales que determinan el desencadenamiento del sujeto.
Por último, habrá que advertir que cuando se habla de articulación y construcción de un sinthome, no nos referimos a un uso generalizable del mismo para todos los casos. Dicha articulación del sinthome es una construcción particular de cada caso y sujeto, es decir, la forma y la manera singular como un sujeto psicótico afronta las consecuencias que tiene la forclusión del significante del Nombre del Padre que son: la falla en la función dialéctica de síntesis del yo, la deslocalización del goce y el desanudamiento de los tres registros Real, Simbólico e Imaginario del nudo.
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1. LA FUNCIÓN Y EL USO DE LA PSICO-BIOGRAFIA EN EL PSICOANÁLISIS
En el siguiente capítulo se expone la lógica de los métodos de abordaje de la creación por parte del psicoanálisis en términos de lo que se nombra como
psico-biografía; desde la propuesta hecha por Sigmund Freud al analizar distintas
creaciones como formas de hacer este ejercicio analítico, para luego mostrar algunas de las diferencias existentes entre él y los llamados post-freudianos. Esta primera parte continua con la propuesta y los aportes hechos por Jacques Lacan, en tanto renovador de dicha metodología psico-biográfica; para luego finalizar con una breve exposición y la justificación de la presente propuesta de investigación que aborda el caso de Ludwig Wittgenstein.
1.1. EL PARADIGMA DE LA PSICO-BIOGRAFÍA FREUDIANA.
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Podría advertirse la pertinencia de abordar la exposición hecha por Freud del caso del presidente Schreber y la utilización de las Memorias de un neurópata para mostrar dicha lógica, implicando con ello además la comprensión de las psicosis que en Freud se encuentra; sin embargo, en esta primera parte confiamos al pie de la letra en el mismo Freud, y como ya se dijo, en el texto sobre Leonardo de Vinci considerado por él mismo como su mejor análisis logrado; análisis que en último término muestra la relación del sujeto con su creación y su obra.
Para empezar, Freud basa sus hipótesis en dos puntos fundamentales: las anotaciones personales que Leonardo hacia en sus cuadernos y un recuerdo infantil que él mismo relata en uno de estos manuscritos; es esto último lo que más interesa a Freud, y lo que se reproduce a continuación:
“Parece como si me hallara predestinado a ocuparme tan ampliamente del buitre, pues uno de los primeros recuerdos de mi infancia es el de que, hallándome en la cuna, se me
acercó uno de estos animales, me abrió la boca con su cola y me golpeó con ella,
repetidamente entre los labios”1.
Este recuerdo le muestra a Freud un camino muy preciso, que no puede reducirse a la conocida obsesión que tenia Leonardo por determinar los secretos del vuelo como una prescripción de su destino. Más allá de esto, Freud descubre una tendencia: la articulación de este recuerdo como un mito que revela encubiertas verdades legendarias de la historia del artista.
La interpretación que Freud desarrolla, demuestra el carácter erótico que este mito individual implica. La cola del buitre, “coda” en italiano, es un símbolo conocido y muy general de una sustitución del miembro viril; y a ello une el abrirle la boca con la cola como una fantasía de felación. Fantasía de carácter pasivo; por tanto, de la
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pasividad femenina o de la homosexualidad latente del artista. Sobre la base de estos dos datos es Freud analiza todo el carácter singular del genio de Leonardo.
Detrás de dicha fantasía, lo que se encuentra es una reminiscencia del acto de mamar del seno o de ser amamantado por la madre, lo que puede incluso, señala Freud, encontrarse en su obra en los cuadros dedicados a la virgen con el niño o en los cuadros donde se encuentran mujeres que cuidan a niños. Ahora bien, la homosexualidad que la fantasía de felación demuestra no puede ser reducida a la actividad sexual, sino a una predisposición sentimental del carácter de Leonardo, disposición de su emoción que se desarrollará y explicara más adelante. Por ahora sólo se subrayamos la importancia de la fantasía oral.
Freud comienza en este momento del texto a determinar el carácter simbólico que tiene la figura del buitre, lo cual puede definirse de la siguiente manera: el buitre ha sido una representación mítica de la madre, representación que se acompaña por la creencia en su único sexo femenino para toda la especie. A lo cual se une la idea de que su descendencia era adquirida por la preñez que alcanzaban en el vuelo, y por la influencia del aire en ello; es decir, los buitres, todos hembras, eran fecundados en pleno vuelo por el aire que entraba por sus vaginas. Estas creencias las conocía Leonardo, según Freud, por su avidez por la lectura y el conocimiento, creencias populares que le sirvieron entonces para articular su mito fundador y entender, por tanto, su origen y su destino. Freud lo muestra así:
Así, podemos representarnos ya la génesis de la fantasía de Leonardo en la forma
siguiente: Había leído una vez en un Padre de la Iglesia o en un libro de Historia Natural
que todos los buitres eran hembras y se reproducían sin necesidad de la cooperación del
macho, surgió en él un recuerdo que quedó trasformado en la fantasía citada; pero cuyo
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madre, pero no padre como un eco del placer hallado en la succión del seno materno2.
Y más adelante:
“La sustitución de la madre por el buitre nos indica que el niño echó de menos al padre y
se sintió solitario al lado de su madre abandonada. Su ilegítimo nacimiento constituye el
punto de partida de su fantasía, pues solo tal circunstancia podía llevarle a compararse
con la cría de los buitres”3.
Así, Freud se permite la licencia de determinar el papel que cumple la investigación asidua sobre el vuelo, a la que Leonardo se entregó durante gran parte de su vida, uniéndolo, para justificar su interpretación, a la idea de la teorización sexual de los niños. Para Leonardo, esto implicaba que su actividad investigativa girara en torno al papel del padre y al origen de los niños que sin referente en la realidad no le permitían otra salida que simbolizar la condición de su madre como la de un buitre que, preñado por el aire, determinaba con ello su destino: dedicarse a dilucidar el vuelo de las aves. A esto se une su denodada dedicación a las investigaciones sobre la base de su naturalismo. Par de vertientes de su pensamiento que, en el fondo, tratan a la vez de simbolizar el origen de la preñez de su madre y el origen bastardo del artista.
Ahora bien, a la figura del buitre en la mitología, y a esta forma femenina en particular, se le ha atribuido un carácter andrógino que debe ser entendido en el mito leonardesco. El Mutt egipcio o el buitre-madre-andrógino, representa una cierta virilidad que debe ser inscrita en la fantasía del artista. Cito a Freud en este punto, en donde explica esto, en tanto con ello sostiene la tesis sobre la constitución homosexual de Leonardo:
”En todos los homosexuales sometidos al análisis se descubre un intensísimo enlace
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infantil, de carácter erótico y olvidado después por el individuo, a un sujeto femenino,
generalmente a la madre; enlace provocado o favorecido por la excesiva ternura de la
madre y apoyado después por un alejamiento del padre de la vida infantil del hijo”4,
y continua más adelante:
“El amor a la madre no puede seguir ya el desarrollo consciente ulterior y sucumbe a la represión. El niño reprime el amor a su madre, sustituyéndose a ella, esto es,
identificándose con ella y tomando como modelo su propia persona, a cuyo semejanza
escoge sus nuevos objetos eróticos”5.
He aquí pues el análisis del carácter homosexual que Freud determinó para Leonardo, carácter fijado por una elección narcisista de objeto. Esta lógica explica el hecho de que una parte de la libido, parte a su vez sublimada, se dirigiera a la animosa y bondadosa relación que Leonardo mantenía con sus discípulos, atención benevolente en demasía, tierna e incondicional hacia todos estos jóvenes y niños elegidos por él, por su belleza y delicadeza, y no por su talento para las artes. Leonardo se mostraba con ellos, entonces, como una madre tierna, conclusión que Freud extrae de las anotaciones minuciosas que el artista hacía de los gastos que estos niños le implicaban para su educación artística, anotaciones exhaustivas que para Freud demuestran una forma obsesiva de descarga de los sentimientos más intensos que sobre estos jóvenes recaían.
A esto debemos unir lo que la sublimación implica para la persona de Leonardo, y que Freud hace depender de aquella idea de la investigación sexual infantil y de las teorías que el niño determina a tan temprana edad, para dar explicación a esto que es inexplicable: el problema del origen. La sublimación es entendida por Freud en este texto como:
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“El instinto sexual es particularmente apropiado para suministrar estas aportaciones, pues resulta susceptible de sublimación, esto es, puede sustituir un fin próximo por otros
desprovistos de todo carácter sexual y eventualmente más valiosos”6.
Estas ideas llevan a determinar, para Leonardo, algo que Freud llama una homosexualidad ideal, en tanto es la que se muestra como la sublimación perfecta y total de las mociones pulsionales, las cuales son puestas al servicio de tareas o actividades sobrevaloradas por la humanidad.
Es pues el caso de Leonardo, su entrega a la labor artística e investigativa, a la vez que la incondicional relación con sus discípulos de aprendizaje artístico, relación intersubjetiva que Freud demuestra como inhibida en cualquier posible modalidad de afecto erótico, es decir, como determinada aparentemente por la inexistencia de pasiones hacia otras cosas que no fueran el saber y el arte en sí mismos.
Por otro lado, se debe subrayar de paso algo que Freud dice al final del texto: el carácter del padre de Leonardo y la relación tardía que tuvo con él, que considera Freud influyen en su posterior posición frente a su actividad de artista e investigador. Rasgo que parece importante nombrar, ya que Freud se detiene en un error de redacción de los manuscritos del artista, error de repetición de la hora de su deceso, errata que para el ojo atento de Freud no puede ser desdeñada, acto fallido que muestra la expresión del inconsciente del artista. Este fallido en la escritura es interpretado por Freud como la perseveración que demuestra la expresión afectiva encubierta, lo que da cuenta de su importancia para la constitución del carácter del artista. Freud lo define de la siguiente manera:
“El artista se considera como el padre de sus creaciones estéticas. Para la actividad
pictórica de Leonardo tuvo una fatal consecuencia su identificación con su padre. Creaba
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la obra y cesaba en el acto de ocuparse de ella, como su padre había hecho con él”7.
Así las cosas, Leonardo era una madre para sus discípulos, y un padre para su obra creativa, una doble implicación de su posición subjetiva.
Para finalizar esta parte anoto los principales ejes del análisis de Freud, puntos nodales de los cuales se extrae su importante aporte. Leonardo de Vinci, genio inconfundible y único, tenia una singular relación con el mundo y con su trabajo de artista e investigador, trabajo que se determina por el destino que traza para él la relación con su madre, relación que, por medio de la sublimación, logra articular, y aquello que nos permite entender el carácter enigmático del artista. La realidad psíquica de Leonardo muestra dos vertientes, que no son más que los campos en los que el artista hace devenir su existencia: las relaciones imaginarias con sus aprendices y la relación simbólica con su obra. La primera forma no es más que la inhibición de sus deseos eróticos hacia sus juveniles alumnos. La segunda, es la sublimación que se presenta inscrita en la obra creativa, lo que evoca la relación hacia su arte y su investigación. Estos rasgos llevan a Freud a determinar una patografía en Leonardo: es un homosexual y un obsesivo.
Como conclusión puede entonces establecerse el trabajo analítico llevado a cabo por Sigmund Freud, en tanto aplicación de la psico-biografía. Freud se sirve de los textos de Leonardo de Vinci para interpretar y configurar su modalidad fantasmática, es decir la explicación de su particular comportamiento, análisis que en este caso va de la historia del sujeto, plasmada en sus cuadernos y manuscritos, a la elaboración de un diagnóstico. Por lo que puede determinarse que la creación y la obra de un autor son utilizadas como fuentes importantes, y por tanto, interpretarse por esa vía la fantasía de la cual partió este análisis, como una construcción del sujeto que le permite a Freud elaborar sobre el artista un panorama de las determinaciones de su realidad psíquica.
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1.2. LA POSICIÓN DE JACQUES LACAN CON RESPECTO A LA PSICO-BIOGRAFÍA DE LEONARDO DE VINCI.
El texto que viene a continuación es una elaboración hecha con base en la última sesión del seminario 4 de Jacques Lacan, que lleva por nombre: De Juan el fetiche al Leonardo del espejo. Se aborda aquí, ya que se trata de dilucidar el valor paradigmático que Lacan extrae del método de análisis que Freud hace del recuerdo infantil de Leonardo. Y por otra parte, exponer lo que el Dr. Lacan privilegia como inédito en ello, es decir, la importancia de la obra y la relación que ésta guarda con el sujeto.
El problema general que Lacan plantea es el de poder explicar cuál es la relación que guardan en el artista los registros de lo imaginario y de lo simbólico, y de cómo esto se conecta con los modos en que se presentan las relaciones que el sujeto establece de manera especular. Para explicarlo, Lacan desarrolla un análisis que lo lleva a determinar las formas en las que se desenvuelve en el artista la inversión de las posiciones del otro, es decir las relaciones imaginarias a
– a’; y en las formas en las que en su obra se invierten las relaciones con el Otro, que serían de orden simbólico; relaciones estas últimas, que se reducen a relaciones eminentemente especulares. He aquí el campo en el que se desarrolla la siguiente exposición.
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fantasía de felación que Freud subraya en las notas del artista.
(Leonardo de Vinci, Santa Ana)
A propósito de esta fantasía, Lacan señala una inconsistencia en el análisis de Freud: ¿cómo podría Leonardo tener una fantasía infantil de este tipo si sólo tuvo contacto con un ser masculino a partir de los cinco años? Para explicar esto, Lacan hace intervenir la lógica de dicha fantasía, que en Leonardo se inscribe en la particular forma de identificación que en el recuerdo se suscribe entre la madre y el buitre. Conjunto de personajes imaginarios que son para Lacan el punto de origen de la intrusión imaginaria.
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del Milano*. Esta errata es significativa, ya que Freud conocía los manuscritos de Leonardo, manuscritos que indican que hay algo importante en este error. El Milano, que no es la figura representante del Mutt de los egipcios, presenta entonces un problema que es: o es un animal que carece de sexo, o es un animal sólo de sexo femenino; he ahí lo realmente cardinal del problema y en lo que Lacan se detendrá. Para Lacan, la contribución a tener en cuenta de este texto de Freud se enmarca en la siguiente serie de aportes, que se hacen teniendo en cuenta las tesis de los Tres ensayos para una teoría sexual y la idea de la bisexualidad infantil; que en los aportes escritos hasta aquí son: la función del complejo de castración y la importancia del falo imaginario como objeto de la envidia del pene por la mujer. Lo que aporta a esta serie el texto aquí analizado, es la importancia que adquiere la función de la madre fálica; Lacan lo escribe de esta manera:
“Que el niño está vinculado con una madre que, a su vez, esta vinculada en el plano
imaginario con el fálo como falta, ésta es la relación que Freud introduce, completamente
distinta de todo lo que había dicho de la relación de la mujer con el falo”8.
Se resaltar en este punto dos cosas con respecto a la posición de Freud: por un lado, es la primera vez que él nombra al narcisismo, y por otro, la jerarquía que tiene en este análisis el papel de la sublimación, referencias sobre las que gira la comprensión freudiana del carácter de Leonardo.
Lo importante de la introducción del narcisismo es la estructuración que permite del registro imaginario en Freud. La sublimación, por su parte, es una contradicción para Lacan, ya que Freud quiere demostrar con ello el carácter neurótico de la personalidad de Leonardo. Sin embargo, para el mismo Lacan,
* Milano es el nombre que recibe una especie de pájaros que presentan la peculiar característica de que su cola es un miembro muy importante para la realización del vuelo.
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esta relación entre narcisismo y sublimación no basta para su explicación; e incluso lo llevan a decir que este argumento de Freud no es suficiente para decir que Leonardo sea un homosexual y un neurótico obsesivo.
Para continuar con la argumentación lacaniana es necesario hacer ingresar una definición de sublimación, importante para tener en cuenta:
“La sublimación se dirige a objetos distintos de los primitivos, a los objetos más elevados de todo lo que se ofrece a la consideración humana e interhumana”9.
Lacan aquí se refiere a una categoría de objeto muy específica e importante en Leonardo: el objeto como sublime, aquel objeto que quiere ser elevado a la categoría de Otro absoluto por parte del artista. Ahora bien, el aporte que hace el artista y que puede captarse en sus dibujos, y no en su obra estética más importante, explica esto de la categoría del objeto como sublime. Hay todo un uso de la intuición en el trabajo investigativo de Leonardo, que el Dr. Lacan subraya, y que es toda una utilización de intuiciones parciales de la experiencia que el artista utiliza en su trabajo científico y no en el artístico; es decir, aquel que se encuentra en sus anotaciones y manuscritos, y que habla de su idea de la naturaleza y de su particular naturalismo. En este punto, el material que ello arroja puede considerarse como una creación que se muestra en todo lugar como creación imaginaria. Búsqueda investigativa del artista, que trata de dar cuenta de problemas reales más elevados que la naturaleza, y que como pregunta se le imponían, y que sólo podrían ser abordados y entendidos por él, valiéndose de lo que es propio del orden simbólico; nociones que, por ejemplo, la geometría, la matemática y la física le prestarían, y que lo convertirían en un gran ingeniero.
Hay otro rasgo característico que se vislumbra aquí y que el mismo Freud no desarrolla, pero al cual Lacan le da toda su importancia: la religión de Leonardo es
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la naturaleza. Cosa singular: la religión, lugar del padre por excelencia, tiene aquí el matiz de ser el lugar de la madre. A la religión de Leonardo, la naturaleza, como elemento absolutamente primordial, Lacan la presenta de la siguiente manera:
“Es otro al que hay que oponerse, cuyos signos se trata de descifrar, haciendo su doble y
su cocreador. Confusión de lo imaginario con una especie de otro que no es Otro como
lugar del inconsciente”10.
Hay que aclarar de qué otro se trata entonces. Leonardo interroga a la naturaleza como a un otro imaginario que no responde, este otro que no es un Otro absoluto, es más bien algo a modo de un trueque del doble, es decir, como ya se ha dicho, una interrogación eminentemente especular dirigida hacia la naturaleza.
Algo más puede extraerse de los rasgos estéticos leonardescos, y que está en directa relación con lo que se desarrolla sobre sus relaciones especulares: aquel dedo levantado que encontramos en gran parte de su obra, y que se enmarca en ésta misma línea que se desarrolla de las series imaginarias. Ese dedo levantado, más allá de la vulgar simbolización del falo, da cuenta de la estructura de lo imaginario que el artista presenta, y que tiene relación con la ambigüedad de la madre real y la madre imaginaria, en relación con el origen del niño real; y que no es otra cosa que el deseo indeterminado de la madre en su relación con el falo y la castración. Citemos a Lacan para entender mejor las cosas:
“Ese dedo representa, por todas partes en Leonardo, la indicación de esa falta de ser”11.
A todo esto se hace necesario añadir un detalle, extraído de la obra estética más reconocida del artista: las trinidades, que en realidad son juegos de a cuatro. Factor que Jacques Lacan demostrará como el correlato de la relación que este
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cuaternario guarda con la intrusión de la muerte en ese cuarto lugar, como aquello que remite a una de las partes de la dimensión real de la estructura.
Leonardo toma una posición particular frente a esta relación imaginaria con su madre hecha doble; posición frente a la problemática del Otro, que puede ser, u Otro absoluto, el inconsciente, la mujer, o lo que está detrás de ella, la muerte como último Otro absoluto. Lacan explicará esto de la siguiente manera:
“Cómo [Leonardo] reintroduce en su interior toda la vida de los intercambios imaginarios, cómo desplaza la relación radical y última con una alteridad esencial para hacerla habitar
por una relación de espejismo”12.
He aquí pues el Leonardo en el espejo: el genio y su creación no son más que el juego del doble que pone sobre la mesa la falta que se representa en relación al falo. Elementos que guardan una relación también directa con el estatuto de la sublimación en el caso del artista, y que explican este juego de espejismos entre las mujeres de sus cuadros, cosa que se refleja a su vez en la manera en que se nombraba y se dirigía a sí mismo en sus manuscritos, una manera impersonal y en tercera persona, como si se dirigiera a yo-otro ausente.
La muerte, representada en el cordero, es el criptograma que deja ver la representación de la muerte de la sexualidad del genio; es éste el problema fundamental, la progresiva falta de interés y de pasión que se veía perder en la elaboración de sus múltiples obras abandonadas sin terminar; cosa que se refleja además en las relaciones que mantenía con sus discípulos. Por todo ello es que Lacan desmentirá la homosexualidad de Leonardo, y lo que tal vez nos permita hablara de una a-sexualidad del artista. Es esto también lo que se representa en el cordero que el niño Jesús quiere montar, acción a la cual la virgen se interpone, pero frente a lo cual Santa Ana no opone ninguna resistencia. Figuración del
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destino final del Cristo, convertirse por su destino en el representante del sacrificio, en el cordero, muerte que representa la muerte de la sexualidad de Leonardo. Es Santa Ana, la Otra, la que da el equilibrio a esta obra.
Así, podemos concluir con Lacan, que la atípica sexualidad del artista y la sublime realización artística y creadora, no pueden entenderse si no se ve la reproducción de esa singular relación del yo con el otro, y la necesidad de hacer operar al Otro absoluto en tanto la muerte. Es la aplicación del esquema de lo imaginario lo que Lacan presenta sobre la base de cierta relación imaginaria de Leonardo con su obra, su creación y su avidez de saber.
En Leonardo, el tema erótico es absolutamente inexistente, su presunta inversión sexual se muestra como una inhibición en todas sus letras. Sus manuscritos, por tanto, una parte importan te de su obra, no son otra cosa que el reflejo de esto mismo, un espejo, una relación especular que se desenvuelve consigo misma.13 Las identificaciones se hacen así a partir del yo en el sujeto Leonardo, correlativamente a toda sublimación, es decir, al proceso por el cual se desubjetiva al otro y a la naturaleza; el Otro solo se despliega, por tanto, en el plano de la relación dual imaginaria.
Ahora bien, exponemos este análisis que Lacan hace del genio de Leonardo para subrayar dos cosas: por una parte, los aportes que le hace al análisis realizado por Freud, que terminan por mostrar que la psico-biografía no es completamente desdeñable como metodología en psicoanálisis. Y por otra, mostrar que Lacan rescata de esta metodología usada por Freud el aporte fundamental de este texto: haber extraído la lógica de la madre fálica como determinante de las distintas relaciones y elecciones imaginarias de Leonardo de Vinci.
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1.3. LOS POST-FREUDIANOS Y SU VISIÓN DE LA PSICO-BIOGRAFÍA.
El siguiente apartado trata de mostrar cuál es la posición que los post-freudianos han mantenido con respecto al estatuto de la escritura en su modalidad de psicoanálisis. Esta posición está marcada, por un lado, por la lectura e interpretación que hacen de la perspectiva freudiana misma, es decir, su abordaje sigue los lineamientos que ellos aislaron de la metodología de la psico-biografía de Freud. Por otro lado, este abordaje se determina por la posición teórica que el post-freudiano de turno tenga, es decir, la lectura de la psico-biografía será un tanto distinta si el que lo hace es un Psicólogo del yo o un teórico de las Relaciones objetales. Así, el análisis y la interpretación de la escritura estarán determinados por una de estas posiciones, y por lo que cada una de estas escuelas defiende desde su perspectiva. Es esta perspectiva paradigmática de la psico-biografía lo que se expondrá a continuación.
Como ya se ha visto lo que Freud hizo con la obra, continuemos con los post-freudianos, quienes supuestamente siguieron al pie de la letra la idea de Freud: psicoanalizar la creación escrita y al escritor por esta vía, es decir que utilizaron la obra literaria como un material que el inconsciente arrojaba, y por tanto, sobre el cual se podía ejercer un análisis y una interpretación. Con ello buscaban probar y corroborar las hipótesis principales que ellos mismos habían articulado para sus teorías psicoanalíticas.
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formación del inconsciente. Así pues, si lo que Sigmund Freud logra con su trabajo es extraer cuestiones inéditas para el psicoanálisis, los post-freudianos buscaban, con la aplicación de su modalidad de psico-biografía, demostrar sus propias teorías o corroborar descubrimientos ya determinados por el mismo Freud.
Un ejemplo de ello es la búsqueda incesante de los símbolos en el arte psicótico, y cómo estas creaciones han sido exploradas en relación con el sistema delirante del paciente; es decir, utilizar de manera directa la interpretación de símbolos, como si ellos fueran creaciones oniroides, como lo hace Freud en La Interpretación de los sueños. Esta es una de las modalidades de investigación más difundida entre los primeros post-freudianos que se ocuparon de intervenir sobre las psicosis.
Así, su búsqueda se encaminaba a esclarecer la significación que la creación puede adquirir durante un proceso delirante. La conclusión a la que llegan, en su mayoría, es que la creación hace parte de los síntomas, y por tanto, se convierte, como el delirio, en una forma de restitución o recuperación de las partes afectadas de la personalidad o del yo; es decir que la creación, sea cual sea, tiene el estatuto de una forma de curación como lo es para Freud el delirio. La diferencia con Freud estriba, específicamente, en que para la mayoría de los post-freudianos, la creación artística es considerada una forma de defensa que el individuo utiliza contra la escisión del yo, proceso que se vislumbra en el proceso psicótico y, con ello, se le considera una forma de restituir las funciones del yo que en este proceso se han malogrado.14 Es esta la posición más general adoptada por los llamados Psicólogos del Yo.
Otro de los elementos que deben tenerse en cuenta, en este tipo de aplicación de la psico-biografía, es el excesivo simbolismo que utilizan para interpretar la creación. Dígase de paso que, a pesar de que existe una abigarrada crítica a la
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posición de Jung con respecto a su simbolismo, aquel que se dirige a la búsqueda de las formas arquetípicas universales, dicha crítica no parece ser tenida en cuenta, ya que el simbolismo utilizado por los post-freudianos sólo se aleja de este gesto en relación con el delirio mismo, es decir, buscan el símbolo en el delirio particular y no en una forma universal y universalizable del simbolismo inconsciente como ocurre con Jung. La diferencia es pues la levedad entre lo universal y lo particular.
Por tanto, los post-freudianos consideran a la escritura, en los casos de psicosis, como llevada a cabo por el proceso primario de pensamiento y, por ello, la conclusión necesaria es que todo esto se debe a la pérdida de las funciones del yo que la controlan, y que permiten con su primacía la utilización por parte del individuo de los procesos secundarios de pensamiento y de la prueba de realidad, en síntesis, como un mero proceso defensivo del yo. Leámoslo:
“Pero en el caso de las verbigeraciones esquizofrénicas (...) nos encontramos con condiciones distintas: el yo se aparta de los procesos de elaboración secundaria y de
juicio de realidad y se dedica a juegos con palabras y formas.”15
Uno de los puntos que prueba que se apartan de Freud, es la idea de mantener a la proyección como el mecanismo psíquico por excelencia en la psicosis, y lo utilizan para reducir la producción literaria a una mera proyección de la realidad psíquica que se ve regida por el proceso primario y no por el secundario. En caso contrario, esta hipótesis termina por probar, en estos teóricos, que la escritura en la neurosis es el resultado de la inversión de las influencias de los procesos psíquicos, es decir, la escritura estará regida por el proceso secundario y no por el primario. Leámoslo:
“Las experiencias analíticas, la sugestión de Sharpe y Fenichel, muestran que en la
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creación artística el mecanismo de proyección sirve también para la recuperación de los
objetos introyectados y en consecuencia perdidos”16
Por otro lado, debe subrayarse que la mayoría de los trabajos de este grupo de psicoanalistas, pretendieron con todo esto hacer una “psicología general del artista”. Otro punto a tener en cuenta, es que consideraron a la escritura como una forma de comunicación, por tanto, ella quedaba bajo la sombra de las teorías comunicacionales anteriores al estructuralismo, donde todo podía ser interpretado y todo era comunicable y tenía, por tanto, algún sentido.
Así, se buscaba analizar la personalidad del artista en su “reflejo proyectado”, es decir, en lo que escribía. Estos objetivos antes expuestos trazaron la forma como se abordaría cualquier creación, ideas que aun hoy se encuentra en la mayoría de las psico-biografías hechas por estas escuelas teóricas del psicoanálisis.
En este punto se resumen los tres elementos esenciales con los cuales se mira a la escritura:
1) La universalidad de ciertos temas conocidos que se leen en la fantasía del individuo y que tienen relación con la tradición mitológica.
2) La estrecha relación existente entre la historia de la vida del artista, en el sentido psicoanalítico antes mencionado, y su obra.
3) La relación entre el funcionamiento de la imaginación creadora, la capacidad productiva del hombre y los procesos de pensamiento observados en el estudio clínico.
Así, el objetivo de estos estudios y del abordaje de la escritura se determina por la
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búsqueda de los “problemas estructurales de la personalidad del artista”.
Veamos otro ejemplo, teniendo presente uno de los aportes de esta psicología, la noción de neutralización de la energía de las pulsiones por parte del yo. La neutralización es comprendida como uno de los mecanismos utilizados por el yo para ejercer influencia sobre la energía de las pulsiones que le vienen del ello. El yo se sirve de los llamados Aparatos de autonomía primaria, que no son más que las funciones superiores que comprende la psicología de laboratorio. Por medio de ellos, el yo obtiene su propia energía, y sirviéndose en este proceso de un mecanismo más, llamado síntesis, puede por tanto afrontar las demandas que el ello le impone, permitiendo que el proceso secundario de pensamiento, o principio de realidad, se sobreponga al proceso primario o principio del placer. Con estas nociones, la creación se muestra como una de estas forma y modalidades de trabajo yóico, es decir, la obra creativa, cualquiera ella fuese, no es más que una forma más de neutralización y de síntesis.
Con estas ideas, los Psicólogos del yo parecen borrar el importante aporte y la propuesta freudiana que apunta al trabajo de la sublimación. En ésta, Freud expone la idea de una cierta flexibilidad de la represión en los artistas, flexibilidad que permite la emergencia de la sublimación, quedando con ello la posibilidad de que las pulsiones puedan hacerle un quite a la represión por este medio. Así, la escritura, será el fruto del proceso que esta flexibilidad permite.
En estos términos, la creación supone una comunicación más directa entre inconsciente y consciente, entre las presentaciones-cosas y las representaciones-palabra; así, se pueden establecer vínculos entre las ideas y sus representaciones. En esta línea, el mecanismo de la sublimación permite, por tanto, la tramitación de las pulsiones admitiendo con esto su desplazamiento hacia el objetivo de la creación artística.17
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Sin embargo, y a pesar de estos aportes freudianos, estos psicólogos explican esta flexibilidad utilizando el concepto de neutralización antes expuesto, y con ello entienden y argumentan el por qué de la creación literaria, extendiendo dicha explicación a la personalidad del artista y, por tanto, a lo que ocurre con las psicosis y su relación con cualquier forma de arte.18
Estos psicoanalistas, en conclusión, terminan por hacer su estilo psico-biográfico, psicoanalizando a la escritura como una formación más de lo inconsciente, y a la vida del artista, con los conceptos que su teoría de predilección les dictamina. Los Psicólogos del yo, por ejemplo, terminan por aplicar sus tesis sobre el yo y sus funciones, y los Relacionales objetales, realizan la búsqueda de los conflictos inconscientes con las figuras primarias de amor, los objetos buenos y malos que se configuran en el inconsciente siguiendo los lineamientos dejados por la Dra. Melanie Klein.
Para terminar mostremos, para sostener esta idea, otro ejemplo. Tomemos el caso del aporte de W.D Winnicott y su objeto y espacio transicional. Winnicott no abordó a la obra escrita como tal; sin embargo, tenía una apreciación sobre la creatividad que algunos de sus seguidores tomaron prestada junto con estas dos nociones de la transicionalidad, para terminar pensando a la literatura como un objeto transicional y un espacio transicional para el escritor. La idea fundamental de este psicoanalista aplicada a las artes, expresa que en la relación precoz madre-hijo, en donde se juegan el objeto y el espacio transicional, la creatividad se origina y se despliega en tanto elemento femenino trasmitido al niño en dicha relación. Lo trasmitido es en esencia una mirada metaforizante en cuanto permite proyecciones imaginarias de lo que pasa en la realidad psíquica del niño.19
18 KRIS, Ernst. Psicoanálisis y arte. Ed. Paidós. Buenos Aires. 1955. Pág. 35
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En general, el espacio transicional es considerado como lo propio del ámbito del juego, la creatividad y la cultura. En dicho espacio, los objetos o fenómenos de la realidad exterior se agrupan y se sintetizan, y con ello son puestos al servicio de la realidad interna y personal, es decir, al servicio de la construcción de la realidad psíquica. Con esto, el individuo puede manipular fenómenos exteriores con el objetivo de darles significación y sentido, es decir, ponerlos al servicio de los procesos secundarios de pensamiento o principio de realidad, con lo cual queda cancelada toda forma de proceso primario de pensamiento o principio del placer.20
Por tanto, el espacio transicional por excelencia es un área de experiencia ilusoria y de simulacro, en el sentido de que lo que ocurre allí es comunicable intersubjetivamente. Es, en último término, un lugar imaginario, un lugar donde el sentido se afinca, un sitio donde el objeto transicional no es más que el utensilio del principio de realidad.21 Así pues, la obra escrita es un objeto transicional en sí mismo, y la escenificación literaria nada más que un espacio transitorio y de tramitación de conflictos inconscientes.
Con todos estos lineamientos teóricos, estos psicoanalistas abordan la literatura, convirtiéndola con estas premisas en una simple proyección en un espacio imaginario de los elementos transicionales inconscientes. Así, ésta queda reducida a puros elementos imaginarios y simbólicos, y por tanto, sometida a una operación psíquica que el individuo hace para organizar el mundo y comprenderlo, a la manera en que el niño utiliza los objetos transicionales con el objetivo de deshacerse de conflictos inconscientes y hacerse a la realidad.
En conclusión, el abordaje de la escritura por los post-freudianos termina por reducirla a una simple manifestación disfrazada de cuestiones personales y
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sucesos de la historia del escritor, cualesquiera estos sean. Y la obra escrita, o cualquier obra de arte, son, por tanto, consideradas de esta manera como un espejo en el cual la personalidad del autor se refleja, una especie de autorretrato donde el escritor o el artista se traicionan, a su yo, a pesar suyo.
1.4. EL ABORDAJE Y LA COMPRENSIÓN LACANIANA DE LA OBRA.
El siguiente apartado de este capítulo expone y tiene como objetivo mostrar cómo puede abordarse la obra de un autor con el psicoanálisis desde la propuesta del doctor Jacques Lacan, metodología original que permite pensar a la obra como una creación en todas sus letras, como invención original del autor, en donde, más que servirnos del psicoanálisis para su interpretación y análisis, el psicoanálisis se aboca a la obra misma para aprender algo de ella. Este es el paradigma de abordaje de la literatura que Lacan propone y que sirve además para demostrar que dicho material, en tanto creación original, se muestra pertinente para llevar a la clínica casos que no son propiamente clínicos. Las ideas que soportan esto es lo que se expondrá a continuación.
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El concepto de síntoma así articulado, muestra dos sentidos involucrados en la palabra: en inglés sin (pecado) y home (casa u hogar); en francés, por su parte,
seint (santo) y homme (hombre).22 Así planteado, James Joyce se muestra como determinado por la paradoja de habitar en el pecado o ser un hombre santo. Con esta idea se reúne y se explica la particular posición que el escritor tiene con respecto a lo que su obra escrita implica. La escritura para Joyce es la solución planteada a esta paradoja, que le impone hacer algo con su goce y, por tanto, tomar una posición frente a él.
Por esto su obra se concibe como inédita, ya que entendemos en este caso a su escritura como un sinthome en tanto en cuanto crea con ella una versión del Nombre-del-Padre que ha sido forcluido. Por todo ello Lacan considero a Joyce como desabonado del inconsciente. La escritura entonces, en este caso, es una versión del sujeto del sinthome que se instaura como estabilización del agujero que ha quedado en lo simbólico por la forclusión; pero también, como posibilidad de hacer frente a lo real del goce desarticulado y como forma de hacer frente al desanudamiento de lo imaginario, logrando con ello el anudamiento del nudo y la estabilización de su psicosis.
En adelante se desarrollarán estas ideas aquí enunciadas, y cómo ellas nutren al saber psicoanalítico más allá del ejercicio de la crítica de arte, de la psico-biografía de los autores y de la primera clínica planteada por el mismo Lacan.
Ahora bien, el problema que implica el concepto de sínthome y el uso que el psicoanálisis hace de la obra literatura, tienen que ver directamente con la apreciación que se tiene de la letra. No entendida en el sentido literario, sino en el sentido que Jacques Lacan le da en su relación con lo Inconsciente.
Lo que autoriza al psicoanálisis para hablar de una obra escrita, tiene como
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argumento los aportes que su abordaje arroja. Por una parte, Goethe, Jensen y Dostoievski, como estructuras del fantasma, en cuanto es lo que Freud interpreta y analiza en algunas de sus obras. Por otra parte, Joyce el sínthome, como fruto del desciframiento de la letra que Lacan extracta de la obra joyceana.23
Esta posición del psicoanálisis con respecto a la escritura no desdeña la importancia de la obra. El mismo Freud, en múltiples ocasiones, reconoció en los artistas a los precursores del psicoanálisis, y en los textos literarios una oportunidad para poner en juego sus descubrimientos y su método de interpretación. Así, para Freud, la ficción literaria es considerada como una anticipación del inconsciente, y por tal motivo, llamó a la historización neurótica la novela familiar, fabulación que no es otra cosa que el fantasma estructurado a la manera de una novela.
Lacan, por su parte, continuará a Freud al mostrar que, tanto la creación como el síntoma, comportan un elemento más que los convierte en algo que no puede subordinarse solamente a las series articuladas por las formaciones del inconsciente. Esta posición de Lacan termina por enriquecer la concepción del síntoma y la de la obra como creación, más allá de lo que encierran de simbólico y de imaginario. Formulación que sólo se logra contando con la dimensión de lo real, es decir, poniendo a operar al goce implicado en ello. Así, se hace un corte en el síntoma freudiano. El síntoma lacaniano, articulando lo real del goce como fuera del inconsciente, separa al síntoma del cifrado significante convirtiéndolo así en sinthome; es, en última instancia, una objeción a su cifrado simbólico, o en otras palabras, a que el sujeto sea gozado por el inconsciente.24
Esto tiene como consecuencia, con respecto a la obra cualquiera ella sea, lo que termina por convertirla en una de las posibles formas del sínthome, ya que la
23 Ibíd. Pág. 14.
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creación misma puede mostrarse como una objeción a dicho cifrado. La obra escrita entonces puede por su estructura introducir una objeción plena al goce del inconsciente. Es esto lo que Lacan interpreta y analiza en la obra de Joyce.
Lacan hará también otra cosa: invertir la perspectiva freudiana del abordaje de la literatura. Para Lacan, no es el texto escrito el que debe ser psicoanalizado, sino más bien los psicoanalistas los que deberían leer mejor.25 Esto no quiere decir que un texto no pueda ser interpretado o que no devele algún sentido; la cuestión es que la existencia de la obra escrita, en sí misma, está del lado del sin-sentido mismo del enigma que ocupa, como creación, en el espacio del discurso. Por ello es que va más allá de la idea de la psico-biografía.
Ahora bien, en qué medida podemos considerar el uso de la escritura como un síntoma. La creación literaria puede ser un signo del sínthome en sí mismo, si se le concibe como creación, en tanto en cuanto, producción e invención de algo inédito y original ahí donde existe un vacío, o al lugar que viene a ocupar en el orden del discurso. Lugar que está marcado, lugar que no existiría sin que el orden simbólico lo permitiera, ya que cada marca simbólica engendra el vacío del lugar que ella misma crea. Es allí donde adviene la escritura, en ese lugar marcado por la forclusión del significante del Nombre-del-Padre, y que es el lugar que deja la imposibilidad de hacer frente a lo real del goce que la forclusión implica.
La obra de un autor entonces es concebida aquí como aquello que emerge ahí donde existe dicho vacío dejado por la forclusión. Producción de algo inédito que se encarna como sínthome, ya que lo entendemos como lo más original que el sujeto crea para vérselas con el vacío, con el goce fuera del inconsciente, y por tanto, con el estigma de lo real.
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En Freud, el cifrado que debe ser descifrado en el síntoma, revela la fórmula del fantasma y la satisfacción que ello encarna, es lo que él nombra como formación
de compromiso. El síntoma allí no es más que el retorno del representante representativo de la pulsión que ha sido sometido a la represión, y por tal motivo, desfiguración de lo que una vez fue reprimido. El sínthome por su parte implica un más allá en la memoria pulsional, es el goce fuera de sentido hecho actual, y sobre el cual el sujeto ejerce una cierta operación original que le permite, en un momento determinado, hacer algo con ello y tomar distancia del mismo.
Pero antes de estos planteamientos de 1975-76, Jacques Lacan planteaba que la naturaleza del síntoma es la del lenguaje y por ello su otra fórmula: el inconsciente estructurado como un lenguaje. Aparece una aparente contradicción en todo esto: cómo pensar la inercia propia del síntoma en relación con lo que es propio del lenguaje, es decir, con la siempre posible sustitución de los significantes; tesis fundamental que sostienen las ideas de Lacan cuando se encontraba abocado sobre la lingüística, antes del desarrollo de los Matemas, periodo que va hasta los años 70’s.26 El concepto de síntoma en Freud, en la interpretación de Lacan, tiene un acompañante, un algo otro que lo trasforma y que se pronuncia en el sufrimiento que engendra, como aquello que se aloja en su correlato, el fantasma, y que no es otra cosa que lo que cae como resto de toda operación significante, el goce y su relación con el objeto a.
Así, el goce, al fijarse en un significante termina por sustituir al cifrado del inconsciente transformándolo con ello en letra. La letra, en este caso el S1, esta fuera del sentido, elemento mínimo del lenguaje que es por tanto real. Fijación del ser de goce del sujeto; por esto, en el sínthome el significante vuelve en forma de letra. No es ya aquello que representa al sujeto como significante con respecto a otro significante en el inconsciente. Es más bien, el retorno de aquello que del inconsciente es sustraído como letra. Función que se determina por la articulación
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de lo que Lacan llama la letra pura, los S1, como uno indescifrable y sin-sentido. Con esta lógica es que se logra deslizar el síntoma freudiano hacia el sínthome lacaniano.
La obra es entonces considerada como un sínthome ya que sirve como vehículo para localizar el goce. Sin embargo cualquier tipo de escritura no puede ser considerada como un sínthome. Hay un goce de sentido que se puede ver como ejemplo en las novelas de ficción que abogando por lo imaginario crean dicho sentido. Aquí la cuestión con Joyce va por otro camino, por la vertiente de la invención o creación literaria y no por la fantasía imaginaria, invención aquí en el sentido de lo inédito en ella implicado.
Lo inédito remite a otro juego de palabras que Lacan utiliza: père-versión, una versión del padre, un condicionamiento que viene del discurso, lo que implica que cualquier obra no es creación siempre. El sínthome crea algo para el sujeto, por tanto, la obra es algo radicalmente nuevo que convierte al escritor en un sin-padre que debe creárselo, y con ello termina por arrastrar su ser. El escritor, entonces, no es más que el hijo de su obra y es allí donde la obra, desentendida del discurso, se muestra como la alternativa para hacer algo con ese vacío, con ese sin-sentido fundante y fundamental, con lo real que el goce engendra, y que en el caso de Joyce es la solución que su escritura encara frente a la forclusión del significante del Nombre-del-Padre.
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Soler, en su texto La aventura literaria, refiriéndose al sinthome qué es la escritura para Joyce:
“Fascina, porque testimonia un goce opaco que tiene más afinidad con el goce del
matemático cuando saca sentido de los signos (…)”27.
Ahora bien, y para finalizar, se preguntará por qué el psicoanálisis se interesa por el sínthome de un escritor como Joyce, o por el pensamiento y la obra de un filosofo como Ludwig Wittgenstein, en tanto saber-hacer con la letra. Porque ello es lo que marca uno de los límites del psicoanálisis. El sinthome de Joyce es inanalizable, goce opaco que se cierra en los efectos del sentido. Y hay algo más, que es lo realmente importante y que Lacan demuestra: el fuera de sentido que libera al sujeto del goce-sentido (joui-sens) gozado por el inconsciente en la creación verdadera.
Vemos en este desarrollo sobre la escritura, el sínthome y su relación con James Joyce, una manera como Lacan aborda y se sirve de una obra escrita. Su objetivo principal, en este caso, es el que se determina por la pretensión de dejarse enseñar por ella.28 Así, la creación escrita alcanza el estatuto de un verdadero sínthome al que debemos escuchar, y a la obra, por lo que trasmite más allá de su autor y de las condiciones históricas que la determinan. Su finalidad, por tanto, no pretende psicoanalizar a las artes y mucho menos psicoanalizar al artista. Lo realmente importante es aislar el rasgo del autor, o del filósofo en nuestro caso, que articulado al sínthome le permitió, de una u otra manera, vérselas con la forclusión del significante del Nombre-del-Padre, y abrir con ello la posibilidad de una estabilización de su psicosis.
27 SOLER, Colette. La aventura literaria o la psicosis inspirada. Ed. No Todo. Medellín. 2003. Pág. 16
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1.5. ¿POR QUÉ ABORDAR Y CONSTRUIR EL CASO DE LUDWIG WITTGENSTEIN?
La pesquisa desarrollada durante la elaboración del estado de la cuestión, mostró el hecho de que los psicoanalistas de orientación lacaniana han abordado la obra literaria de varios escritores psicóticos, buscando, en su gran mayoría, las condiciones que determinan la relación que guarda el autor, en tanto psicótico, con su obra, vía el entendimiento de la forclusión del Nombre-del-Padre. Sin embargo, no se encuentran de manera formalmente elaborada, consideraciones que permitan pensar a la obra escrita como una forma de estabilización y de construcción de un sinthome, es decir, como la articulación que le permitiera al escritor o al autor hacer un verdadero anudamiento de los tres registros.
¿Cuál es la pretensión fundamental de esta investigación? Con el abordaje de un caso que, presumiblemente, está en la misma línea de lo que Lacan determinó para James Joyce, se procura aportar algo al nivel de los conocimientos sobre las psicosis, sus mecanismos y formas de desarrollo, en términos de una clínica guiada por las últimas ideas teóricas elaborados por Jacques Lacan en torno a los nudos borromeos. De manera específica, determinar la relación que existe entre la psicosis y la obra filosófica en el caso de Ludwig Wittgenstein. En tanto se advierte el hecho de que las hipótesis de trabajo con las cuales se pretende abordar esta investigación no han sido aun lo suficientemente desarrolladas, por lo menos en nuestro contexto.