DOCTORADO EN CIENCIAS SOCIALES Y HUMANAS
LA REELECCIÓN DE ÁLVARO URIBE VÉLEZ COMO UNA INSTANTÁNEA DE LA DEMOCRACIA
COLOMBIANA. Un estudio comparativo del debate mediático sobre los dos proyectos reeleccionistas.
Requisito parcial para optar al título de
DOCTORA EN CIENCIAS SOCIALES Y HUMANAS
DE LA PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA
2013
ESTUDIANTE:
Anna Klara Uhl
DIRECTORA DE LA TESIS: Catalina Montoya Londoño
3
Bogotá, D.C., 30 de septiembre de 2013
Padre
Gerardo Remolina Vargas, S.J. Director
Doctorado en Ciencias Sociales y Humanas Pontificia Universidad Javeriana
Respetado Padre
Por edio de la prese te, e per ito prese tar a usted la tesis titulada La reele ió
de Álvaro Uribe Vélez como una instantánea de la democracia Colombiana. Un estudio
o parativo ediáti o so re los dos proye tos reele io istas de la estudia te A a
Klara Uhl, la cual estimo, está lista para ser presentada a los jurados.
La tesis presenta un trabajo riguroso de análisis del debate mediático suscitado frente a los dos proyectos reeleccionistas y la manera como éste reflejó valores y representaciones dominantes sobre la democracia en Colombia. El estudio, en términos teóricos y metodológicos, aporta a la discusión de modelos clásicos en la comunicación política, en particular, el Modelo de Cascada de Robert Entman y permite ver sus limitaciones y alcances para la comprensión de contextos como el nuestro. Además, es una mirada comprensiva a los roles que en la comunicación pública y la política, adquieren los actores políticos, los medios y la opinión pública en temas tan definitivos como la reafirmación o reforma de nuestras reglas de juego democráticas.
En términos del contexto de investigación, la tesis aporta una mirada novedosa a los proyectos reeleccionistas, trascendiendo de la mirada al candidato-presidente (objeto de estudios anteriores) a los valores y concepciones de la democracia en el corazón de nuestra cultura política dominante. Esta mirada, creo, es importante hoy, cuando los cambios realizados durante estos años comienzan a verse reflejados más allá de la persona de Uribe, para comprender sus implicaciones presentes y futuras.
Atentamente,
Dra. Catalina Montoya Londoño Directora de tesis
Postdoctoral teaching fellowship Liverpool Hope University
4
Agradecimientos
Esta tesis es el producto de un largo camino en búsqueda de conocimiento. Mi aprendizaje no fue solamente académico y no hubiera sido posible de forma tan plena sin el respaldo y apoyo de muchas personas. Si bien redacté esta disertación a dos manos – que no quepa duda que se trata de las mías – durante los altibajos, las fases de frustración y soledad del difícil proceso de redacción, siempre me sabía acompañada y alentada por manos amigas.
A Catalina Montoya, mi tutora, gracias por su apoyo y paciencia.
Clara, Lida y Tita me acogieron y me regalaron inolvidables domingos en familia, llenándome de amor y comida. Así me enseñaron que en Colombia se mide el amor por el tamaño del plato. Gracias a Rosmarie, mis amigos caminantes y biodanzeros ese amor abundante nunca se pudo manifestar en caderas ni abdomen. Mejor compañía no hubiera podido tener en mis (an)danzas por el país. Así que le doy las gracias por sus cuidados, consentimientos y cariño a toda mi numerosa familia colombiana – tengo madrinas, hermanas, hermanos, tíos, abuelitos e incluso sobrinitos. Lili y Rafa, se volvieron unos de mis familiares colombianos más queridos.
Mi familia y mis amigos en Alemania nunca dudaron en respaldar mi decisión de emprender un doctorado en Colombia moral e financieramente:
Meine Lieben, ich danke euch für euer Vertrauen, eure stets offenen Ohren, Arme und Türen, eure herzliche Wiedersehensfreude, eure Abschiedstränen und dafür, dass ihr mich immer habt ziehen lassen, begleitet von euren besten Wünschen.
5
Índice
Lista de tablas y figuras
Introducción
1. Marco contextual – La reelección en América Latina y los proyectos reeleccionistas de Álvaro Uribe Vélez en Colombia
1.1Antecedentes sobre la reelección presidencial en América Latina 1.2Antecedentes sobre la reelección en Colombia
1.2.1 Los inicios – De la República de Nueva Granada a la República de Colombia
1.2.2 La Constitución de 1886
1.2.3 La Constitución de 1991 – prohibición rotunda de la reelección 1.2.4 “El articulito” – La modificación de la Constitución de 1991 1.2.5 El referendo popular sobre la segunda reelección de Álvaro Uribe
Vélez
1.3Álvaro Uribe: Con “Mano firme, corazón grande” rumbo al Estado Comunitario
1.3.1 El Estado Comunitario 1.3.2 La Seguridad Democrática 1.3.3 Los Consejos Comunitarios 1.3.4 El Estado de Opinión 1.4Recapitulación
2. Fundamentación teórica – Democracia, medios, poder y opinión pública 2.1Revisión literaria
2.1.1 Estudios sobre la democracia en América Latina y en Colombia 2.1.2 Estudios sobre la reelección
2.1.3 Estudios sobre la triada medios de comunicación–democracia– poder
2.1.4 Recapitulación 2.2Marco conceptual y teórico
2.2.1 Democracia - De la Poliarquía hacia Nuevas Democracias 2.2.2 Marcos de interpretación
6
2.2.3 Opinión pública
2.2.4 Modelos para explicar el debate sobre la democracia 2.3Recapitulación
3. Metodología
3.1Métodos de recolección de información 3.2Variables y categorías
3.3Establecimiento y justificación de la muestra 3.4Recapitulación
4. Resultados/Trabajo de campo
4.1Marcos de interpretación de los diferentes actores 4.1.1 Administración
4.1.2 Otras élites 4.1.3 Medios 4.1.4 Público
4.2Protagonismo de los actores y nivel de resonancia 4.3Tono de la discusión
4.3.1 Tono en El Espectador
4.3.2 Tono en El Tiempo
4.4Representación y uso de la opinión pública 4.5Recapitulación
5. Conclusiones
Bibliografía
87 90 108
112 114 117 120 126
128 128 128 131 147 165 173 189 189 191 192 195
197
7
Lista de tablas y figuras Tablas
CAPÍTULO UNO. Marco contextual – La reelección en América Latina y los proyectos reeleccionistas de Álvaro Uribe Vélez en Colombia
Tabla 1: Reglas respecto a la reelección presidencial en el 2001 CAPÍTULO CUATRO. Resultados/Trabajo de campo
Tabla 2: Primera reelección – Actores y marcos de interpretación Tabla 3: Segunda reelección – Actores y marcos de interpretación Tabla 4: Primera reelección – Marcos de interpretación de los medios Tabla 5: Segunda reelección – Marcos de interpretación de los medios
Tabla 6: Protagonismo de los actores – El Espectador, primer proyecto reeleccionista
Tabla 7: Protagonismo de los actores – El Espectador, segundo proyecto reeleccionista
Tabla 8: Protagonismo de los actores –El Tiempo, primer proyecto reeleccionista Tabla 9: Protagonismo de los actores – El Tiempo, segundo proyecto reeleccionista
Figuras
CAPÍTULO DOS. Fundamentación teórica – Democracia, medios, poder y opinión pública
Figura 1: Esferas de consenso, controversia y desviación Figura 2: Cascading Network Activation
CAPÍTULO TRES. Metodología
Figura 3: El Tiempo – Publicaciones por tipo de artículo
Figura 4: El Espectador – Publicaciones por tipo de artículo
Figura 5: Cantidad de artículos publicados en comparación El Tiempo-El Espectador
CAPÍTULO CUATRO. Resultados/Trabajo de campo Figura 6: Tono de discusión en El Espectador
Figura 7: Tono de discusión en El Tiempo
26
142 145 162 163 174
175
176 176
91 98
124 124 125
8 Introducción
1. Problema
El trasfondo del asunto de la reelección pasa por la forma y la naturaleza de democracia que los colombianos están dispuestos a construir. (Herrera 2006, p. 162)
En América Latina el debate sobre la reelección presidencial se remonta hasta los tiempos de la Independencia. Al elaborar las primeras constituciones, las nuevas naciones, mejor dicho los constituyentes, tenían que definir la duración del período presidencial y decidirse por permitir la reelección presidencial o no. Los debates que se fomentaron respecto al tema se han repetido varias veces durante la historia del continente, cada vez que se elaboró una constitución nueva o cuando un presidente manifestó su deseo de ser reelecto a pesar de que su reelección estaba prohibida y para lo cual habría que llevar a cabo reformas constitucionales. Durante el siglo XIX existía una prohibición de la reelección inmediata en casi todos los países latinoamericanos, tal restricción fue anulada temporalmente en algunas naciones – a saber entre otras en Brasil, Argentina, Costa Rica, Perú y Bolivia – en el siglo XX. Tras malas experiencias, se prohibió siempre de nuevo la reelección. Pero a finales del siglo XX e inicios del siglo XXI se acumularon las modificaciones constitucionales para permitir la reelección. Frente a las reelecciones presidenciales en Venezuela, Bolivia, Ecuador y Colombia se empezó a hablar de una ola reeleccionista que no sólo tocó al continente suramericano sino también al africano y a Rusia.1 No obstante, un análisis más profundo revela la existencia de grandes diferencias
entre los distintos países: Mientras en Venezuela la reelección es ilimitada, en Colombia fue restringida a un período y en la República Dominicana se permite la reelección no inmediata, después de haber pausado un período. En cambio en Argentina y el Perú el primer mandatario puede permanecer dos períodos consecutivos en el cargo, pero debe pausar otro antes de postularse de nuevo para un período más. En Chile Michele Bachelet y en Brasil Ignacio Lula se despidieron al final de su período presidencial sin tratar de prolongarse en el poder mediante un cambio constitucional.
1 Por ejemplo, en el Congo se facilitó la reelección del presidente Kabila mediante la modificación de la Constitución en el 2011, en Uganda se modificó la Constitución en el 2006 para anular la limitación del cargo presidencial a dos periodos continuos.
9
Este proyecto doctoral se centra en el caso colombiano, en particular en el período de 2003 a 2009. En Colombia, la Constitución de 1991, percibida como símbolo de esperanza y renovación democrática, impuso la prohibición rotunda de la reelección presidencial. Es decir, no se permitía ninguna forma de reelección, inmediata o no. Sin embargo, en el año 2003, a tan sólo 18 meses de haber asumido la Presidencia colombiana Álvaro Uribe Vélez, los medios de comunicación empezaron a registrar propuestas de anular dicha prohibición desde sectores políticos cercanos al primer mandatario – Uribe como candidato había prometido promover la reelección, pero solamente en beneficio de su sucesor en el cargo. Mediante la aprobación del Congreso en noviembre de 2004 y luego de la venia de la Corte Constitucional, en octubre de 2005 se modificó la Constitución para permitir la reelección presidencial inmediata, no obstante limitándola a un período. El 28 de mayo de 2006 Álvaro Uribe fue reelegido como Presidente de la República con el mayor número de votos obtenidos en la historia electoral del país.2 A
finales del 2007 los partidarios del presidente lanzaron la iniciativa de una segunda reelección. En esta ocasión se buscaba lograrla por medio de un referendo popular, pero a pesar del alto respaldo popular, en noviembre de 2009 la Corte Constitucional denegó el segundo proyecto reeleccionista.
Como permitir la reelección implicó cambiar la Constitución, ambos proyectos reeleccionistas iniciaron un debate que se expresó más explícitamente en la prensa escrita por tener espacios de opinión como el editorial, columnas de opinión y cartas del lector. Aunque la discusión respecto a prohibir o permitir la reelección escasamente se desprendió de la persona Álvaro Uribe,3 en el fondo giraba alrededor de la democracia:
¿La reelección es un punto de quiebre para la democracia porque ataca la constitucionalidad – como lo sostienen los anti-reeleccionistas – o acaso – siguiéndole a los reeleccionistas – la mejora por conceder el derecho de votar incluso para el presidente a cargo? Es decir, en la discusión acerca de la reelección se evidencian las concepciones y prácticas democráticas en Colombia: Por un lado, los que perciben la reelección como fomento de la democracia participativa, que amplía el rango de candidatos, y por el otro,
2 Uribe fue reelegido con 7’363.421 votos, es decir, el 62 por ciento de la votación. Cf. http://www.presidencia.gov.co/prensa_new/presidente/, recuperado el 7 de mayo de 2011.
10
los que temen una democracia personalista, una democracia, que la reelección hace sacudir en su base, su constitucionalidad. Es decir, se manifiestan dos concepciones democráticas opuestas; la de democracia pluralista versus la de democracia personalista. La primera implica concebir la democracia y el Estado de manera más pluralista e institucional; entonces debe existir un sistema de contrapesos al Ejecutivo garantizado por la amplía distribución del poder y de las decisiones a través de las instituciones gubernamentales. En cambio, la concepción personalista de la democracia implica una tendencia hacia la concentración de las decisiones y la función gubernamental en la figura del Presidente lo que debilita el sistema de contrapesos. Es decir, el poder se concentra en el Primer Mandatario, una tendencia denominada como presidencialismo; no obstante, no significa que disponga de un poder total.4 Además, por parte de los reeleccionistas, se
evoca la democracia participativa que significa una participación ciudadana fuerte y activa, que no se limita simplemente a votar en las elecciones (“Der Grundsatz der partizipativen Demokratie, 2012). Por ende, al manifestarse estos dos niveles en la discusión reeleccionista, se podría comprender la reelección como una instantánea de la democracia colombiana; entonces la pregunta de investigación es: ¿Cuál es el rol de la prensa de referencia en visibilizar y legitimar marcos de interpretación sobre la práctica democrática en Colombia a partir del cubrimiento a los dos proyectos reeleccionistas de Álvaro Uribe Vélez (2003 y 2009)?
2. Justificación
Una pregunta que vale la pena hacerse considerando la relevancia del tema tanto en Colombia como en otros países del continente suramericano. A finales del siglo XX y principios del siglo XXI se llevaron a cabo reformas constitucionales reeleccionistas en seis naciones latinoamericanas: en Venezuela (1999), la República Dominicana (2002), Costa Rica (2003), Colombia (2005), Ecuador (2008) y en Bolivia (2009). En cuanto al caso colombiano, tanto la reelección ligada a la persona de Álvaro Uribe como él mismo siguen presentes en la vida política colombiana, a pesar de que su intento de ser
11
reelegido falló. Uribe participa activamente, sea apoyando la campaña de un candidato a la Alcaldía de Bogotá o sea haciendo uso de su cuenta en Twitter para comentar acontecimientos de la vida pública y para atacar a otros políticos – entre ellos el actual primer mandatario Juan Manuel Santos –; no es raro escuchar comentarios como “Yo reelegiría de una a Uribe.” o “Ya es hora que vuelva Uribe y arregle todo, porque la seguridad…”.5 Según rumores, Uribe está preparándose para un tercer mandato
presidencial (“Abierta la puerta a reelección de Uribe en 2014”, 2012).
Pero la reelección no es solamente un tema actual, sino se destaca al mismo tiempo por su consolidación histórica siendo un fenómeno recurrente tanto en la historia colombiana como en la de las otras naciones latinoamericanas; la reelección forma parte de la cultura política en América Latina.6 Durante la historia la mayoría de las reformas
constitucionales reeleccionistas han tenido nombre propio, el Acto Legislativo 2 de 20047
y el referendo popular no son excepciones en las que se manifiestan tendencias personalistas.
En esas facetas personalistas se centran los estudios existentes sobre la relación democracia–medios de comunicación. Así, en una compilación editada por Omar Rincón (Rincón, 2008) se describe cómo los presidentes con ayuda de la televisión se presentan como los héroes de telenovela, los únicos capaces de salvar a la patria. Mediante su omni-presencia tanto en la radio como en la televisión buscan imponer su discurso y callar discursos alternativos. Por ende, se da por hecho la política como espectáculo y la democracia mediática (Rincón, 2010). Sin embargo, existe un vacío en la literatura; escasamente los estudios desde una perspectiva comunicativa van más allá de las facetas personalistas y mediáticas de la política y llegan a conclusiones bastante generales en cuanto a sus consecuencia para la democracia. Así, Exeni sintetiza las posturas respecto al papel de los medios para la democracia de esta manera: Unos creen que los medios van a mejorar la democracia brindando información y espacio para participar activamente,
5 Seguidores incluso crearon un grupo en Facebook, llamado “Uribe Presidente 2014”, disponible en: http://www.facebook.com/groups/195217247187503/, recuperado el 30 de mayo de 2012.
6 Para Werz, unas de las características generales de la política latinoamericana son preciso múltiples periodos en cargos públicos o la reelección (Werz, 2010, p. 32).
12
mientras otros temen una mediocracia, un gobierno de los medios y de la lógica de la imagen en detrimento de la democracia (Exeni 2005, p. 53).
La escasez en la literatura también se extiende a los trabajos académicos sobre la naturaleza de la democracia en Colombia ligada a las coyunturas reeleccionistas. En América Latina en general, el análisis se empeña en determinar el grado de consolidación democrática y en calificarla según los resultados por ejemplo como “democracia plena”, “democracia defectuosa” o “democracia débil” (Merkel, Puhle y Croissant, 2003), más no en describir cómo son las prácticas en tales democracias. Mediante una lista de variables o de encuestas se busca medir la calidad democrática tanto en América Latina – piénsese entre otros en los informes anuales de Latinobarómetro8 o The Economist (The
Economist, 2011) e índices como el BTI9– como en Colombia, donde Rodríguez Raga
presenta un estudio del estado de la democracia en el 2005 (Rodríguez-Raga, Seligson y Donoso, p. 37).10 Descripciones de las prácticas democráticas como la de Emir Sader, que
ve la democracia colombiana dividida en una democracia formal-institucional y una real, que es marcada por el conflicto armado en vastas regiones del país (Sader, 2004), son raras. Respecto a estudios de las prácticas democráticas colombianas en el momento específico de la reelección, cabe resaltar que las publicaciones académicas consisten en análisis puntuales; por ejemplo, Ana Cristina Vélez López (Vélez, 2006) hace un análisis crítico de discurso de los editoriales sobre la reelección y la figura de Álvaro Uribe Vélez publicados en El Tiempo. Sin embargo, al concentrarse únicamente en los editoriales de sólo un diario, poniendo además énfasis en la opinión de dicho periódico, se da una perspectiva muy parcial del debate reeleccionista en el país. Incluso hay publicaciones académicas que forman parte del debate reeleccionista, sea figurando como columna de opinión (Llano, 2004, julio-diciembre) o sea en forma de libro (Castro, 2004), siempre destacando las consecuencias beneficiosas (reeleccionistas) o negativas (anti-reeleccionistas) para la democracia colombiana. Mientras los primeros sostienen que la
8 Cf. para los informes: www.latinobarómetro.org
9 El BTI (Bertelsmann Transformation Index) mide cada dos años la transformación de unos 128 estados hacia la democracia y la economía de mercado libre. Es considerado un instrumento mundial para dar información acerca del estado de desarrollo y la calidad democrática de una nación.
13
reelección fomenta la democracia participativa, los segundos temen una democracia personalista. Ningún estudio compara los dos proyectos reeleccionistas uribistas.
Como se ha visto, hay escasez en la literatura respecto a estudios sobre la relación medios-democracia y a análisis de la medios-democracia ligada a la coyuntura reeleccionista. Pero no se pudo encontrar ni un estudio que relacione democracia, medios de comunicación y reelección presidencial en América Latina y tampoco en Colombia. O se estudia la democracia desde una perspectiva comunicativa o desde el momento específico de la reelección – sin darse cuenta de que tanto la reelección como la mediatización y el papel de los medios dividen las opiniones respecto a sus consecuencias para la democracia; o la mejoran o ayudan a desestabilizarla. Sin duda alguna, el papel de los medios de comunicación en relación con el sistema político es importante; según Exeni, los medios actúan “como difusores (testigos de lo que ocurre), como escenario (lugar donde las cosas ocurren) y como protagonistas (impulsores de lo que ocurre)” (Exeni, 2005, p. 23)y muchas veces se mezclan las tres acciones. Como se verá más adelante, precisamente la interdisciplinariedad permite relacionar ambos aspectos, la democracia vista desde la comunicación y en el momento de la reelección.
Desde los fundamentos teóricos de esta investigación doctoral, aplicar el Cascading Activation Model elaborado por Robert Entman (Entman, 2004) al contexto latinoamericano y a un asunto de política interior como lo representa la reelección presidencial, es novedoso. Dicho modelo fue elaborado para explicar la interacción de la administración, de las élites non-gubernamentales, los medios de comunicación y la opinión pública en formar, difundir y promover marcos de interpretación respecto a la política exterior de los Estados Unidos. Hasta ahora escasamente ha sido transferido a otros contextos.11 Se justifica aplicar el modelo mencionado a Colombia, mejor dicho, a
los dos proyectos reeleccionistas de 2003 y 2009 y los marcos de interpretación sobre la
11 Jordi Rodríguez Virgili y Manuel Bartolomé Castro aplican el modelo de cascada al debate sobre la situación económica de España para averiguar si el entonces Presidente José Luís Zapatero pudo imponer su encuadre sobre la situación económica del país. Tras el análisis de contenido cualitativo y cuantitativo del cubrimiento mediático y de los discursos parlamentarios más importantes concluyen que no ha funcionado la activación en cascada de Entman por diferencias del sistema político y mediático estadounidense y español. Además sostienen que Zapatero no logró encuadrar la situación exitosamente porque no recibió apoyos ni en la oposición ni en los medios. Cf. Rodríguez Virgili, Jordi y Manuel
Bartolomé Castro, “La lucha de encuadres sobre la situación económica en España en el debate
14
práctica democrática, porque se trata de un modelo de comunicación política estratificada que reconoce tanto la interacción comunicativa entre actores y subsistemas como la presencia de actores políticos, mediáticos y opinión pública. Además reconoce el papel de la cultura, la estructura y la agencia de los actores en legitimarse a sí mismos y sus agendas en la esfera pública.
15
Así lo plantea Dominique Wolton definiendo la comunicación política como “el espacio en que se intercambian los discursos contradictorios de los tres actores que tienen legitimidad para expresarse públicamente sobre la política, y que son los políticos, los periodistas y la opinión pública a través de los sondeos.”.(Wolton, p. 31)
Mi investigación doctoral se propone analizar el papel de la prensa de élite en legitimar marcos de interpretación sobre la práctica democrática en Colombia mediante el análisis cuantitativo y él de contenido de los editoriales, columnas de opinión, entrevistas y cartas del lector respecto a los dos proyectos reeleccionistas de Álvaro Uribe Vélez publicados en los periódicos El Tiempo y El Espectador entre el año 2003 y 2009.
¿Por qué centrarse en la prensa de referencia? Según el periodista Daniel Coronell los periódicos tienen más poder en la toma de decisiones que los otros medios masivos porque es la élite que lee la prensa (Coronell, 2011, p. 171), le sirve de fuente de información. Es un importante foro de discusión mientras en la televisión escasamente existen estos espacios, dominan las noticias deportivas y faranduleras (Martínez 2010, p. 171). Entonces la prensa escrita permite una articulación de opiniones más clara que otros medios (McNair, citado en Montoya, 2011, p. 45), también porque no estaba directamente en la mirada de Uribe. Como buen tele-presidente prefería y se concentraba en los medios audiovisuales (Vengochea, 2008, p. 143).
El Tiempo y El Espectador se escogieron por ser los únicos diarios nacionales12 y de
mayor circulación, están en mejor contacto con la administración y personas importantes de la vida política que la prensa de menor circulación. Los medios mainstream, como los denominan Bennett, Lawrence y Livingston, tienen función representativa en cuanto a su contenido: “In short, the mainstream press sets the tone of national politics, and sources outside it are simply not considered authoritative for most people – including the mainstream media themselves.” (Bennett, Lawrence y Livingston, 2007, p. 57)
Los géneros escogidos, se determinaron porque son precisamente los de opinión y permiten encontrar los argumentos del debate reeleccionista así como finalmente dar pistas sobre relación de los medios escritos con la democracia: ¿La prensa es o se
16
comprende como el “perro guardián” de ésta? Así, en los editoriales se manifiesta la opinión del diario, en las columnas de opinión los intelectuales y políticos del país tienen la palabra y mediante las entrevistas se cede la posibilidad de expresar su opinión directamente a importantes personas de la vida pública y política (Amat 2008, 15 de junio; 2008, 26 de octubre; 2010, 29 de mayo).13 Las cartas del lector les ofrecen a los
ciudadanos comunes y corrientes la oportunidad de participar activamente en el debate.
El período de observación inicia con el año 2003, cuando se empezaron a escuchar los primeros rumores acerca de la reelección presidencial, y termina con el año 2009, cuando la Corte Constitucional desaprobó el segundo proyecto reeleccionista.
3. Objetivo
3.1 Objetivo General
El Objetivo General consiste en explicar el rol de la prensa de élite en visibilizar y legitimar marcos de interpretación sobre la práctica democrática en Colombia a partir del cubrimiento a los proyectos reeleccionistas de Álvaro Uribe Vélez (2003 y 2009).
3.2 Objetivos Específicos
Para lograr esta meta se debe
- Analizar qué marcos de interpretación sobre la práctica democrática en Colombia son
promovidos públicamente y a través de la prensa de élite por actores políticos pro y anti-reeleccionistas en relación con los dos proyectos reeleccionistas estudiados (2003 y 2009).
- Identificar el protagonismo de los actores y el nivel de resonancia que adquieren en
la prensa de élite los marcos de interpretación en disputa sobre la práctica democrática en Colombia en relación con los dos proyectos reeleccionistas estudiados (2004 y 2009).
13El Tiempo publicó entre otras entrevistas con Rubén Salazar, Pedro Rubiano y con los empresarios del
17
- Analizar el tipo de discusión crítica, de apoyo, neutral o mixta de la prensa de elite
frente a los marcos de interpretación promovidos respecto a la práctica democrática, en el marco de los proyectos reeleccionistas estudiados.
- Analizar la representación y el uso de la opinión pública por parte de actores políticos
y los propios medios de comunicación en su argumentación a favor o en contra de los dos proyectos reeleccionistas.
4. Alcance de Estudio y Contribución
Esta tesis doctoral busca aportar a los estudios sobre la democracia, que generalmente consideran a América Latina entre dictadura y democracia y al conflicto armado como punto de partida para analizar la democracia en Colombia. A partir del análisis de cubrimiento de los dos proyectos reeleccionistas (2003 y 2009), mi investigación permite profundizar nuestro conocimiento de los valores sobre la práctica institucional de la democracia y el papel de la prensa en su debate o reafirmación. Generalmente, los estudios hasta ahora realizados centraron el análisis de la reelección en la figura del candidato-presidente, su estilo de comunicación y la personalización de la política. Desde un punto de vista interdisciplinar, la presente tesis doctoral trasciende dicha vertiente de análisis al ahondar también los conceptos de democracia que salen a relucir en la discusión reeleccionista y el papel de los diferentes actores (el gobierno/la administración, los medios, las elites políticas y académicas, la opinión pública) en visibilizar y reforzarlos. Además, aporta a la discusión de un modelo de Comunicación Política, el Modelo de Cascada elaborado por Robert Entman, mostrando su grado de aplicabilidad en el contexto colombiano.
5. Definición de Términos 5.1Democracia
18
(Dahl, 1975, p. 2; Schubert y Klein, 2011a) – y que al mismo tiempo otorga responsabilidad individual. El término “práctica democrática” se refiere a cómo se percibe la democracia en la práctica; se trata de percepciones sobre la democracia en Colombia.
En el debate reeleccionista se mencionan diferentes concepciones de la democracia: la democracia pluralista/institucional, que implica una amplia distribución del poder y un balanceado sistema de contrapesos al Ejecutivo (Borja, 2002, p. 1087), la democracia con tendencia al liderazgo personalista, esto es la exacerbación de la persona del líder político como centro de gravitación expresado en un fuerte liderazgo individual y aideológico (Borja 2002, p. 1075), y la democracia participativa. La última se comprende como una forma de democracia que busca aumentar la participación ciudadana (“Der Grundsatz der partizipativen Demokratie”, 2012).14
5.2Reelección presidencial
La reelección presidencial es un fenómeno electoral: Un ciudadano que ya haya sido presidente puede postularse nuevamente como candidato y repetir su cargo en caso de obtener los votos necesarios (Serra, 1999, p. 957). Existen diferentes formas de reelección presidencial; la no inmediata que implica pausar durante por lo menos un período presidencial, la inmediata que permite períodos consecutivos y la indefinida que contrario a las primeras dos no limita el cargo presidencial a cierto número de períodos legislativos.
5.3Medios
Esta investigación se centrará en medios noticiosos, particularmente en la prensa de referencia; éstos difunden información, imágenes y noticias (Schubert y Klein, 2011b). Aquí se enfoca en medios de comunicación masivos cuyos mensajes son diseñados para un público grande y disperso, un público de masas. La prensa, la radio, la televisión y la internet son medios masivos. Son complejos instituciones sociales que influyen entre
14No obstante, Borja sostiene que “no hay para qué hablar de democracia participativa. Esto es casi un pleonasmo. La democracia es participativa o no es democracia. Lo que deben discutirse son los campos y
los límites de esa participación.” (Letras cursivas por el autor.) Para él, la participación es junto a la
19
otras en la educación y la formación de opinión,15 y que a su vez pueden ser expuestos a
influencias provenientes de la política, la economía y la justicia.
5.4Marcos de Interpretación
Por marcos de interpretación se comprenden paquetes de sentido que están influidas por esquemas cognitivos y que a su vez influyen en la percepción sobre la realidad; la definen y proponen un norte de acción. También se pueden definir como características de textos noticieros y discursos que reflejan las intenciones de los actores quienes los promovieron (Montoya, 2011, pp. 16 y 42). Aquí se atiene a la segunda definición. Los marcos de interpretación definen un problema, diagnostican su causa, emiten un juicio moral y sugieren soluciones (Entman, 1993, autumn, p. 52). El framing, la acción de enmarcar un acontecimiento, un tema o un actor, resalta algunos aspectos de la realidad y omite otros: Para Entman framing consiste en “selecting and highlighting some facets of events or issues, and making connections among them so as to promote a particular interpretation, evaluation, and/or solution”. (Entman, 2004, p. 5)
5.5Opinión pública
Por opinión pública se comprende, siguiendo la definición propuesta por D`Adamo et al., la discusión de “cualquier colectivo que tenga la capacidad de manifestarse acerca de un objeto de origen público o privado pero de exposición pública, en un ámbito socialmente visible.”(D’Adamo et. al., 2007, p. 21). Cabe añadir que la opinión pública no equivale a los resultados de las encuestas de opinión, que evalúa más que se refiere a hechos y finalmente que es algo manipulable y variable, ya que cambia a menudo.16 Según su
Modelo de Cascada, Entman entiende y describe la opinión pública de una manera más específica como opinión pública percibida y finalmente como un factor de estrategia y motivación. Porque por un lado, los ciudadanos dependen de información ya procesada y enmarcada para formar su opinión acerca de un acontecimiento – rara vez están en el
15 Por su influencia a menudo los medios de comunicación masivos son denominado como el cuarto poder en la democracia. Cf. p. ej. Rettberg, 2011, p. 1).
20
lugar de los hechos y pueden observarlos con sus propios ojos en vivo y directo. Por el otro lado, las élites tampoco cuentan con la opinión pública real, dependen de la percepción de la opinión pública promovida por las encuestas y los medios de comunicación. Pero esta percepción influye las decisiones políticas, aunque según Entman es imposible determinar dicha influencia clara y separadamente por la dependencia mutua entre opinión pública, el comportamiento de los políticos y los marcos de interpretación (Entman, 2003, p. 421). Por ejemplo, si la opinión pública es percibida como conforme con el frame oficial por las élites, generalmente éstas se abstienen de retar dicho marco para no perder popularidad.
6. Organización de los Capítulos/Estructura del Trabajo
Esta tesis doctoral se divide en cinco capítulos (sin contar la Introducción):
El primer capítulo abarcará el marco contextual del trabajo, dando cuenta tanto de los antecedentes históricos de la reelección en América Latina y Colombia como de la concepción democrática de Álvaro Uribe Vélez con base en su programa político y del contexto de los dos proyectos reeleccionistas (2003 y 2009).
El segundo capítulo está constituido por la fundamentación teórica. Ella abarcará la revisión literaria que muestra el estado de arte respecto a los estudios sobre la democracia, la reelección presidencial y la triada medios-poder-democracia, detectando los vacíos en la literatura académica que dan pie a esta investigación. También se explicitará el marco conceptual y teórico de esta tesis doctoral que consiste en presentar dos modelos de democracia, la poliarquía de Robert Dahl y uno más diferenciado propuesto por Boaventura De Sousa Santos y Emir Sader, y en aplicarlos al contexto colombiano. Además se introducirá la teoría de los marcos de interpretación y el Modelo de Activación de Cascada (Cascading Activation Model) desarrollado por Robert Entman, que sirve de marco teórico.
21
y la calificación de los marcos de interpretación sobre las prácticas democráticas colombianas, la representación y el uso de la opinión pública por los actores políticos y la propia prensa –, se hará un análisis de las columnas de opinión, editoriales, entrevistas con personas destacadas de la vida pública colombiana y cartas del lector publicados en
El Tiempo y El Espectador con relación a los dos proyectos reeleccionistas uribistas y la opinión pública correspondiente del año 2003 hasta el 2009. En total, la muestra consiste en 180 columnas, 19 editoriales, 22 entrevistas y 57 cartas de lectores.
22
23
1. Marco contextual – La reelección en América Latina y los proyectos reeleccionistas de Álvaro Uribe Vélez en Colombia
En este capítulo se dará un breve resumen histórico de la reelección en América Latina y en Colombia, porque no es el único país latinoamericano que pasó por debates reeleccionistas y por modificaciones de la Constitución respecto a la (re)elección presidencial. Por eso resulta ser útil dar un panorama del contexto latinoamericano y aún más si se tiene en cuenta que en Colombia tanto defensores como opositores de la reelección presidencial a menudo utilizan argumentos históricos y citan ejemplos (latino)americanos para fundamentar sus opiniones.17 Además se caracterizará la
concepción democrática de Álvaro Uribe Vélez con base en su programa político y el contexto de los dos proyectos reeleccionistas (2003 y 2009), explicando los términos e ideas esenciales como el Estado Comunitario, la Seguridad Democrática y los Consejos Comunitarios.
En América Latina, los primeros debates sobre la reelección se dieron después de la Independencia al elaborar las primeras constituciones de las nuevas naciones que tenían que fijar la duración del período presidencial. Durante el siglo XIX existía una prohibición de la reelección inmediata en casi todos los países latinoamericanos, tal restricción fue anulada temporalmente en algunas naciones – por ejemplo en Brasil, Argentina, Costa Rica, Perú y Bolivia – en el siglo XX. Tras malas experiencias, se prohibió siempre de nuevo la reelección. Pero a finales del siglo XX e inicios del siglo XXI, entre otras en Venezuela, Bolivia, Ecuador y Colombia se llevaron a cabo modificaciones constitucionales para permitir la reelección.
En el caso colombiano, mientras una de las primeras constituciones del país, la de Cúcuta, permitió la reelección inmediata en 1821, las siguientes, como la Constitución de Rionegro y la de 1886,18 la prohibieron pero admitían su forma mediata, es decir pausando
17 Por ejemplo José Obdulio Gaviria, asesor presidencial y defensor de la reelección, culpa a México de haber causado la prohibición de la reelección inmediata. Jaime Castro que publicó un libro entero argumentando en contra de la reelección ofrece en el último capítulo una lista de todos los países latinoamericanos y sus respectivas normas en cuanto a la reelección.
24
por lo menos un término presidencial, hasta que la Constitución de 1991 expresó una prohibición rotunda de toda reelección. Por medio del Acto Legislativo 2 de 2004, durante el gobierno de Álvaro Uribe Vélez se instaló de nuevo la reelección inmediata, limitada a un período. En el 2009 el intento de modificar la Constitución nuevamente para ampliar la reelección inmediata a dos períodos consecuentes – esta vez mediante un referéndum – falló ante la Corte Constitucional.Como ya se mencionó anteriormente, también se analizará el concepto de democracia de Álvaro Uribe expuesto por él mismo en su
Manifiesto Democrático (“Manifiesto Democrático. 100 puntos”, 2002) y en diferentes
discursos durante su presidencia.
1.1 Antecedentes sobre la reelección presidencial en América Latina
[…] esos gobernantes latinoamericanos, sobre todo los del siglo XX hacia acá,
tienen características en común detrás de gruesas capas de maquillaje
democrático. Generalmente llegan al poder “a regañadientes”, como “salvadores” o “restauradores” de la patria, y su primera preocupación se centra en que su “revolución” rompa con el pasado para ofrecer, ahora sí, una “verdadera democracia”. Tienen un comienzo auspicioso, en el que despliegan
gran vigor en organizar al país y dotarlo de adelantos, es decir, son en un principio impulsadores del progreso. Por eso mismo son inmensamente queridos, ya sea porque hayan desplegado una retórica populista, o porque sus políticas hayan brindado algún asomo de bienestar en situaciones generalmente precarias. Y cuando se acerca el final de sus periodos, están siempre prestos, con su núcleo de seguidores incondicionales, a modificar la Constitución para quedarse en el
poder, ‘solo el tiempo suficiente para consolidar los logros conseguidos’. (Sáenz,
2010, p. 12s.)
El emblemático lema “No reeleccionismo” que usó Francisco Maderas en 1910 en su campaña electoral contra Porfirio Díaz, presidente mexicano por 34 años, fomentó discusiones sobre dicho fenómeno en toda América Latina. No obstante, según Carey, el debate sobre la reelección se remonta hasta la fundación de las repúblicas latinoamericanas. El propio Bolívar argumentó inicialmente, en 1819, a favor de la prohibición de la reelección destacando el peligro de que el primer mandatario pudiera acostumbrarse al poder y luego, en 1826, cambió de opinión diciendo que el pueblo necesitaba una estrella fija – encarnada en un presidente vitalicio (Carey, 2003, spring, p. 121). En el siglo XIX casi todos los países latinoamericanos prohibieron la reelección inmediata influenciados tanto por teorías constitucionales como por experiencias propias:
25
In practice, Latin American prohibitions on presidential reelection appear to have been motivated both by theory and by experiences of individual politicians who endeavored to entrench themselves in power. All countries adopted prohibitions on immediate reelection during the nineteenth century, in most cases early in their national histories. (Carey, 2003, spring, p.122)
Así, dicha prohibición se efectuó en el 1853 en Argentina, en el 1822 en el Perú – con una pausa transitoria en el 1826 cuando se instaló la presidencia vitalicia bolivariana –, en el 1830 en Colombia, en Chile después de 1871, en el 1871 también en Costa Rica y en el Brasil de una a partir de 1891.
En el siglo XX algunos países levantaron la prohibición de la reelección inmediata, entre ellos Argentina en 1949 (Juan Domingo Perón), Brasil en los años 30 (Getúlio Vargas) y el Perú en los años 20 (Augusto Leguía). No obstante, la manera de emprender la presidencia en los casos relatados desilusionó a la población y condujo nuevamente a la prohibición de la reelección: “In all the cases reviewed here, disillusionment with the performance of these presidencies and the upheaval with which they ended fueled a reaction against continuismo and the reestablishment of constitutional prohibitions on reelection.”. (Carey, 2003, spring, p. 124) En consecuencia y a pesar de excepciones y derogaciones esporádicas, en el siglo XX prohibir la reelección inmediata era la norma general en Latinoamérica. A finales del siglo mencionado varios países levantaron la prohibición de la reelección inmediata contando con un fuerte respaldo popular – el Perú en el 1993, Argentina en el 1994, el Brasil en el 1996 y Venezuela en el 1999 – mientras la República Dominicana, Nicaragua y Paraguay optaron por leyes más rigurosas respecto al tema (Carey, 2003, spring, p. 124).
26
Tabla 1: Reglas respecto a la reelección presidencial en el 2001(traducción propia) No Reelección Después de un
período intermedio
Después de dos períodos intermedios
Dos períodos consecutivos, después no más reelección Dos períodos consecutivos, después uno intermedio Colombia Costa Rica Guatemala Honduras México Paraguay Bolivia Chile República Dominicana Ecuador El Salvador Nicaragua Uruguay
Panamá Brazil
Venezuela
Argentina Perú
Fuente: tomado de (Carey, 2003, spring, p. 125)
En el 2002 se modificó la Constitución de la República Dominicana para permitir la reelección inmediata, el año siguiente Costa Rica optó por la reelección mediata, ya se anotó anteriormente que en el 2005, Colombia cogió el mismo camino, limitando la reelección a un período, en Ecuador la reelección inmediata se adoptó en el 2008 y en Bolivia en el 2009. Además en Venezuela se introdujo la reelección indefinida, abriendo las puertas para una presidencia vitalicia.
1.2 Antecedentes sobre la reelección en Colombia
1.2.1 Los inicios – De la República de Nueva Granada a la República de Colombia Antes de la Constitución del 1886, que significó “una verdadera revolución en la organización política del país” (Melo, 1989, p. 43), hubo una serie de constituciones que a menudo no duraron más de diez años. A pesar de que no se pueden situar en un contexto democrático ya que el Presidente no fue elegido por voto popular, se enumerarán las constituciones más importantes y las respectivas reglas en cuanto a la reelección presidencial.
27
Art.34. Son funciones de las asambleas electorales sufragar: 1oPor el Presidente de la República […]
Art. 107. La duración del Presidente será de cuatro años, y no podrá ser reelegido más de una vez sin intermisión. (Pombo y Guerra, 1986, pp. 74 y 89)
Para Manuel Pombo y José Guerra, “la Constitución de 1830 nació muerta” (Pombo y
Guerra, 1986, p. 230) por las circunstancias que condujeron a la separación de Venezuela y Ecuador. En consecuencia, en 1832 se expidió la Constitución de la Nueva Granada,19
que prescribió un término presidencial de cuatro años y permitió la reelección mediata: Art. 95. El Presidente de la República será elegido por las asambleas electorales […]. (Pombo y
Guerra, 1986, p. 278)
Art. 102. El Presidente y Vicepresidente de la República durarán en sus funciones cuatro años […]
y no podrán ser reelegidos para los mismos destinos hasta pasado un período constitucional. (Pombo y Guerra, 1986, p. 280)
La Constitución aprobada en el 1843 no trajo cambios esenciales con respecto a la (re)elección presidencial:
Art. 87. El Presidente y Vicepresidente de la República durarán cuatro años en sus destinos; y el Presidente dentro de los cuatro años siguientes no podrá volver a ejercer el mismo destino, ni el de Vicepresidente de la República. […]
Art. 89. La elección del Presidente de la República se hará por electores de cantón […]. (Pombo y
Guerra, 1986, pp. 346s.)
En 1853 se instauró la Constitución de la Nueva Granada que introdujo el voto directo:
Art. 13. Todo ciudadano granadino tiene derecho a votar directamente, por voto secreto y en los respectivos períodos: 1oPor Presidente y Vicepresidente de la República […]. (Pombo y Guerra, 1986, p. 12)
Art. 27. El Presidente de la Nueva Granada durará cuatro años en el ejercicio de su empleo […].
Art. 32. El período de duración del Presidente y Vicepresidente se contará el día 1o de abril inmediato a su elección. Ninguno podrá ser reelegido sin la intermisión de un período íntegro. (Pombo y Guerra, 1986, p. 16)
Con la Constitución de los Estados Unidos de Colombia, que fue expedida en Rionegro en 1863, sigue en pie la prohibición de la reelección inmediata:
Art. 75. La elección de Presidente de la Unión se hará por el voto de los Estados, teniendo cada Estado un voto, que será el de la mayoría relativa de sus respectivos electores, según su legislación.
[…] El ciudadano que hubiere ejercido la presidencia no podrá ser reelegido para el próximo
período. (Pombo y Guerra, 1986, p. 153)
28
Elegido Rafael Núñez como Presidente, declara que la Constitución de Rionegro ha dejado de existir (Liévano, citado en Buitrago 2003), por lo cual considera necesario redactar una nueva Carta Política, la Constitución de 1886.
1.2.2 La Constitución de 1886
La Constitución del 1886 es un hito en la historia colombiana, según el ex presidente Virgilio Barco es una “etapa de reorganización institucional” que le dio cierta estabilidad al país fragmentado, buscando la unión nacional.20 Por lo cierto permaneció vigente
durante más de cien años, mientras las Constituciones anteriores a menudo no duraron mucho más de una década. Además marcó el fin del federalismo porque
[…] consagraba el carácter unitario de la nación, en la que residía la soberanía, modificaba el
nombre de estados por el de departamentos, ordenaba que la legislación penal, civil, comercial, minera, etc., fuese de orden nacional, y eliminaba la elección de funcionarios ejecutivos regionales.
Ahora el presidente designaría a los gobernadores […]. (Melo, 1989, p. 48)
Es decir, gracias al centralismo y el derecho de designación el poder del presidente aumentó.
Aunque hubo una serie de constituciones en los inicios de la República de Colombia, el primer debate verdadero sobre la reelección inmediata se dio en la Asamblea Nacional que expidió la Constitución del 1886. A los miembros de la Asamblea les correspondió fijar el período presidencial y las posibilidades de reelección. Las actas del Consejo de Delegatarios de 1886 (Academcia Colombiana de Historia, 1983, pp. 242-254) dan testimonio del debate histórico entre Miguel Caro, José Domingo Ospina, Carlos Calderón y José María Samper. Mientras Caro advocaba la reelección inmediata, argumentando que brindaría mayor estabilidad política, Samper la rechazaba, basando su oposición en lo siguiente:
Yo creo que si durante seis años un Presidente no puede promover la felicidad de Colombia, será porque aquel hombre sea un inepto, o porque Colombia esté condenada a infelicidad y miseria irremediables. Pienso que el sistema de las reelecciones es funestísimo.(Samper, citado en Gaitán, 2004, abril, p. 59)
Aunque según Arteaga (Arteaga y Arteaga, 1986, p. 467) en la Constitución de 1886 se nota una fuerte influencia de Miguel Caro, no se permitió la reelección inmediata y el
29
período presidencial fue ampliado a seis años: “El ciudadano que haya sido elegido Presidente de la República no podrá ser reelegido para el período inmediato si hubiere ejercido la Presidencia durante los dieciocho meses inmediatamente presentes a la nueva elección.” (Arteaga y Arteaga, 1986, p. 467)
Por ende, se instaura la reelección no inmediata. Un expresidente puede aspirar un segundo gobierno siempre cuando deje pasar un tiempo intermediario de por lo menos un período presidencial. Ya antes de haber iniciado la Constitución de 1886 Rafael Núñez había desempeñado el cargo presidencial dos veces – de 1880 a 1882 y de 1884 a 1886 – y se vuelve el primer Presidente de la recién fundada República de Colombia. Se trata de una reelección inmediata por disposición de la asamblea para seguir con la política de regeneración. A pesar del Artículo 127 Núñez es reelegido en 1892, pero se retira a Cartagena dejando el poder en manos de Miguel Caro y muere en 1894 antes de terminar el período presidencial.
En 1904 el General Rafael Reyes asume la Presidencia; cuando el Congreso no le permite las autorizaciones propuestas, lo clausura y por ende da paso a un régimen dictatorial llamado el Quinquenio. A continuación, Reyes convoca una asamblea nacional constituyente que expide según su voluntad un Acto reformatorio permitiéndole permanecer en el poder por diez años: “El período presidencial en curso y solamente mientras esté a la cabeza del gobierno el señor general Reyes durará una década, que se contará desde el 1º de enero de 1905 al 31 de diciembre de 1914.”. (Citado en Arteaga y Arteaga, 1986, p. 509) También queda escrito que el período presidencial de su sucesor y todos los períodos subsiguientes se limitan a una duración de cuatro años. Reyes no llega a terminar su período porque la oposición contra él aumenta y se ve forzado de salir a Europa en 1909. Tras revocar las medidas dictatoriales impuestos por Reyes, se aclara en el acto legislativo número 3 del 31 de octubre de 1910 explícitamente que la reelección inmediata es prohibida y que el período presidencial dura cuatro años.
30
quiénes eran los iniciadores o cómo y cuándo se expresó la “repugnancia”. De hecho, López Pumarejo no terminó su segundo gobierno. En los años anteriores a los gobiernos de López Pumarejo y en los siete siguientes no hay modificaciones mencionables con respecto a la reelección a pesar de que Colombia pasa por un tiempo violento e inestable después del asesinato del candidato presidencial Jorge Eliécer Gaitán. En 1953 se legitima la Presidencia de Gustavo Rojas Pinilla que tomó el poder tras un golpe de Estado y en
1954 La Asamblea Nacional Constituyente (ANC) mediante el Acto legislativo Nº 1, suspende la prohibición existente sobre la reelección presidencial, contemplada en el artículo 127 de la Constitución y nombra nuevamente como Presidente, para un período de cuatro años, al General
Rojas Pinilla […]. (Buitrago 2003, pp. 39s.)
El General Rojas Pinilla tampoco pudo terminar su segundo período debido a que la resistencia a su forma de asumir el poder y de gobernar aumentó. Aunque se le acreditan importantes innovaciones como el reconocimiento del derecho al voto a las mujeres en 1954, la construcción del aeropuerto El Dorado en Bogotá y la introducción de la televisión al país, el asesinato de estudiantes durante una protesta en junio 1954 por el Batallón Colombia, la instauración de la censura y la posterior clausura de los periódicos
El Tiempo, El Espectador y El Siglo rompieron la armonía entre gobierno y dirigentes civiles. Para Jaime Castro es la primera vez que la opinión pública jugó un papel importante (Castro, 2004, pp. 20s): Las manifestaciones organizadas por los partidos, la Iglesia, los estudiantes y los sindicatos en contra de la reelección de Rojas Pinilla para el período siguiente de 1958 a 1962, finalmente lo hicieron abstenerse y retirarse.
31
López Pumarejo asumió la presidencia en 1945 hasta que se realizaron las elecciones en el año siguiente. En sentido estricto no se trata de una reelección porque asumió su primer gobierno como Designado Presidencial y no como presidente elegido.
Después de su Presidencia, que duró de 1966 a 1970, Carlos Lleras Restrepo intentó dos veces, en 1973 y en 1978, postularse como candidato presidencial del Partido Liberal pero fue derrotado por Alfonso López Michelsen y después por Julio César Turbay Ayala. A su vez, Alfonso López Michelsen, presidente de 1974 a 1978 e hijo de Alfonso López Pumarejo, se presentó nuevamente a las elecciones presidenciales de 1982 por el Partido Liberal. Debido a la división del Partido Liberal por la candidatura de Luis Carlos Galán Sarmiento, representante y fundador del Nuevo Liberalismo, ganó el candidato conservador Belisario Betancur.
Otro expresidente que buscó en vano la reelección es el político conservador Mariano Ospina Pérez, que gobernó de 1946 a 1950. Aunque fue sugerido como candidato presidencial en 1962 y en 1974 nunca llegó a serlo.
1.2.3 La Constitución de 1991 – prohibición rotunda de la reelección
Con excepción de la primera Constitución de 1821, la reelección inmediata siempre ha sido vetada; no obstante, se admitía la reelección con intermisión. Por ende, el debate del 1886 no era sobre la reelección en general, sino acerca de la reelección inmediata. En la Asamblea Constitucional que elaboró la Constitución de 1991 se discutieron varias variantes: prohibición de la reelección, sea inmediata o no, en conjunto con una ampliación del período presidencial; reelección con interregno;21 la prohibición de toda
reelección presidencial sin ampliar el período.22 A pesar de las diferencias, todas las
propuestas coinciden en no permitir la reelección inmediata, en este punto sí hay unanimidad (Gaceta ConstitucionalN°4 – 9, N° 21-24, N°41, N° 73, N° 108, N°109, N° 127, citado en Buitrago 2003). Finalmente, con los artículos 190 y 197 se aprobaron la prohibición categórica de la reelección, es decir en cualquiera de sus formas, y la duración de cuatro años del período presidencial:
21 Esta propuesta fue apoyada entre otros por Horacio Serpa, Guillermo Perry y Eduardo Verano.
22 Antonio Navarro Wolf sugiere con su propuesta además restricciones en cuanto a los candidatos
32
Art 190: El Presidente de la República será elegido para un período de cuatro años, por la mitad más uno de los votos, que, de manera secreta y directa, depositan los ciudadanos en la fecha y las
formalidades que determine la ley. […]
Art 197: No podrá ser elegido Presidente de la República que a cualquier título hubiere ejercido la presidencia. Esta prohibición no cobija al vicepresidente cuando la ha ejercido por menos de tres meses, en forma continua o discontinua, durante el cuatrienio. Tampoco puede ser elegido
Presidente de la República […] el ciudadano que un año antes de la elección haya ejercido
cualquiera de los siguientes cargos: Magistrado de la Corte Suprema de Justicia, o de la Corte Constitucional, Consejero de Estado o miembro del Concejo Nacional Electoral, o del Consejo Superior de la Judicatura, Ministros del Despacho, Procurador General de la Nación, Defensor del Pueblo, Contralor General de la República, Fiscal General de la Nación, Registrador Nacional del Estado Civil, Director de Departamento Administrativo, Gobernador de Departamento o Alcalde Mayor de Santa Fe de Bogotá. (Gaceta Oficial N° 127 del jueves, 10 de octubre de 1991, citado en Buitrago, 2003)
Además se prohíbe postularse a personas que hayan ejercido altos cargos en la administración, el gobierno o en el ramo legislativo un año antes de la elección presidencial. Es un intento de asegurar la igualdad de condiciones de los candidatos y de evitar la manipulación del electorado por abuso del poder o de influencias que un puesto tan eminente como él de Alcalde Mayor de Bogotá, Defensor del Pueblo o de cualquier Ministro automáticamente trae consigo.
1.2.4 “El articulito” – La modificación de la Constitución de 1991
Sólo 18 meses después de la posesión de Álvaro Uribe Vélez como Presidente de los colombianos, el 7 de agosto del 2002, surgen los primeros rumores acerca de un segundo periodo (Esguerra, 2004, 23 de enero). A comienzos del 2004 la entonces embajadora colombiana en España, Noemí Sanín, y el asesor presidencial Fabio Echeverri se pronuncian a favor de la reelección presidencial y la promueven fuertemente, aunque el primer mandatario no se exprese al respecto. Paralelamente al trámite del proyecto en el congreso (Acto Legislativo 2 de 2004), desde febrero de 2004, partidarios de la reelección del presidente Uribe empiezan a recolectar firmas para convocar un referendo popular en caso de que el proyecto se frustrara en el Congreso (Posada, 2005, 24 de enero). La primera versión de la reforma presentada al Congreso solamente se refería a las elecciones presidenciales del 2006 en adelante:
33
completaría los tres que piden algunos de sus amigos y el país ahorraría el esfuerzo de una nueva reforma dentro de cuatro años. (El Tiempo, 2004, 12 de noviembre)
Para Jaime Castro se revisó la propuesta y se permitió sólo una reelección gracias a que
El Tiempo“denunció la contradicción entre el discurso oficial (una reelección) y lo que las cámaras estaban aprobando”. (Castro, 2008, 4 de abril) Resulta difícil probar si el texto de la reforma fue redactado nuevamente gracias a la influencia de dicho periódico o no. Pero de hecho, el proyecto de reforma generó una amplia discusión en el Congreso y en los medios de comunicación; se volvió un tema importante en el debate público como lo reflejan por ejemplo las cartas de los lectores de los periódicos.23
Sorprendentemente El Tiempo, un periódico de larga tradición liberal, respalda abierta y oficialmente la reelección del Presidente aunque hubiera preferido estrenarla sin Uribe. Al mismo tiempo destaca que el cubrimiento de noticias seguirá ser crítico, cumpliendo con el deber periodístico: “No significa esto que al Presidente haya que girarle un cheque en blanco, ni que este diario vaya a suspender las críticas a su gobierno, o romper el equilibrio informativo en el cubrimiento electoral.”. (El Tiempo, 2005, 28 de agosto) También el embajador norteamericano, William Wood, respaldó oficialmente la reelección inmediata (El Tiempo, 2008, 10 de febrero).
Aunque fue respaldado por la mayoría de los colombianos, por sectores empresariales y por países extranjeros, también encontró resistencias:
El proyecto de reforma, según las encuestas, fue respaldado a lo largo de su gestión por la mayoría de la población. Pero encontró resistencias en amplios sectores de la prensa y tuvo que enfrentarse en el Congreso a las fuerzas políticas de oposición –el Partido Liberal, el Polo Democrático Independiente y Alternativa Democrática–, a sectores del Partido Conservador, y hasta a algunos amigos del gobierno. (Posada, 2005, 24 de enero)
También el entonces Procurador General de la Nación, Edgardo José Maya Villazón, se opuso tras haber analizado 17 demandas en contra del proyecto reeleccionista: Después de haber sido aprobado por el Congreso el 30 de noviembre de 2004, Maya Villazón solicitó a la Corte Constitucional la inexequibilidad de dicho acto legislativo en julio de 2005. Constató que “se vulneró el trámite previsto en la Constitución y en el Reglamento del Congreso, para la formación de los actos legislativos y con ello, se configuran vicios
34
insubsanables” (Reelección presidencial. Concepto del Procurador General de la Nación, 2002, p. 151) y justificó su decisión diciendo que
[…] el control de constitucionalidad debe ser riguroso y exhaustivo, con el fin de cumplir ese control, que no es otro que la guarda e integridad de la misma Constitución, en donde el origen de las modificaciones al texto constitucional debe ser el resultado de un proceso democrático y no simplemente un acto de avasallamiento de las mayorías frente a las minorías. (Reelección presidencial. Concepto del Procurador General de la Nación, 2002, pp. 7s.)
A pesar de las sugerencias hechas por el procurador, la Corte Constitucional declaró constitucional el acto legislativo en cuestión el 19 de octubre de 2005. A partir de esa fecha, se permite legalmente la reelección inmediata limitándola, no obstante, a un solo período. El Artículo 197 quedó así:
“[…] Nadie podrá ser elegido para ocupar la Presidencia de la República por más de dos períodos”.
No podrá ser elegido Presidente de la República o Vicepresidente quien hubiere incurrido en alguna de las causales de inhabilidad consagradas en los numerales 1, 4 y 7 del artículo 179, ni el ciudadano que un año antes de la elección haya ejercido cualquiera de los siguientes cargos:
Ministro, Director de Departamento Administrativo, Magistrado de la Corte Suprema de Justicia, de la Corte Constitucional, del Consejo de Estado, del Consejo Superior de la Judicatura, o del Consejo Nacional Electoral, Procurador General de la Nación, Defensor del Pueblo, Contralor General de la República, Fiscal General de la Nación, Registrador Nacional del Estado Civil, Comandantes de las Fuerzas Militares, Director General de la Policía, Gobernador de Departamento o Alcaldes. (Diario Oficial 45.775, 2011)24
Finalmente, el 27 de noviembre del 2005, Álvaro Uribe anunció oficialmente su deseo de participar en las elecciones del 2006 (“Presidente Uribe anuncia voluntad de participar en elección presidencial”, 2005, 27 de noviembre). Por primera vez, un presidente participaba como candidato en la campaña electoral del país. Los otros candidatos presidenciales, Horacio Serpa, Carlos Gaviria y Antanas Mockus, se vieron casi sin perspectivas y en efecto, el candidato-Presidente ganó las elecciones con mayor número de votos obtenidos en la historia electoral del país: “Álvaro Uribe Vélez fue reelegido Presidente de la República de Colombia el pasado 28 de mayo con 7’363.421 votos, es
decir, el 62 por ciento de la votación”.
(http://www.presidencia.gov.co/prensa_new/presidente/)
35
Posteriormente, en el 2008, una investigación del periodista Daniel Coronell (Medina, 2008, 20 de abril) reveló que los congresistas Yidis Medina y Teodolindo Avendaño, que se habían expresado en contra del proyecto de reforma durante el debate en el Congreso, apoyaron la reforma a cambio de favores prometidos por funcionarios del Gobierno. Medina votó a favor y Avendaño se ausentó de la votación. El escándalo entró como
Yidispolítica en los anales de la historia política de Colombia.
1.2.5 El referendo popular sobre la segunda reelección de Álvaro Uribe Vélez A finales del 2007 los partidarios del presidente lanzaron la iniciativa de una segunda reelección.25 En esta ocasión se busca lograrla por medio de un referendo popular, pero
la Corte Constitucional cierra el camino al no aprobarla a finales del noviembre de 2009, aunque esta vez el Procurador, Alejandro Ordoñez, apoyó el referendo sin referirse a las intervenciones ciudadanas (“El Procurador, formalista en lo que perjudica la reelección y flexible en lo que la beneficia”, 2010, 12 de enero).26 Mientras la primera reelección es
respaldada abierta y explícitamente por la Iglesia Católica, por importantes representantes de la Economía, por los Estados Unidos,27 por El Tiempo (El Tiempo, 2005, 28 de agosto)
y por la mayoría de la población, el intento de una segunda reelección no es positivamente recibido. El número de las intervenciones en contra de la segunda reelección creció, incluso las personas y las entidades que avalaron la inmediata reelección se retiraron: los empresarios del Andi (Amat, 2008, 15 de junio), las eminencias de la Iglesia Católica en Colombia (Amat, 2008, 26 de octubre; 2010, 29 de mayo; 2011, 4 de mayo), el periódico
El Tiempo (El Tiempo, 2008, 13 de diciembre), los políticos extranjeros (Posada, 2009, 10 de julio) e incluso los fieles seguidores de Uribe como Fabio Echeverri, Rudolf
25 Se formó la Asociación Colombia Primero, un grupo organizado como sociedad civil, para la recolección de firmas para el referéndum. Luis Guillermo Giraldo, antiguo senador y secretario del Partido de la U, lideró dicho grupo que presentó la propuesta del referéndum para la reelección al Congreso el 10de septiembre de 2008. (International Crisis Group (Bruselas), p. 14)
26 Para ver el pronunciamiento completo del Procurador Ordoñez (“Procuraduría pide a la Corte
Constitucional aprobar el referendo reeleccionista”, 2010, 12 de enero). El pronunciamiento consiste en
ocho puntos que se concentran en sentencias y la legislación en cuanto a la reelección. Contrario a su antecesor Edelgardo Maya Villazón, Ordoñez no incluye las intervenciones ciudadanas. Cf. el pronunciamiento de Maya (Reelección presidencial. Concepto del Procurador General de la Nación, 2002).
27El embajador norteamericano, William Wood, respaldó oficialmente la reelección inmediata el 9 de
febrero del 2004: “La Constitución de Estados Unidos permite la reelección de presidente, por eso no vemos