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Sobre lo ideológico . Una mirada desde la semiótica

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Academic year: 2017

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SOBRE LO I DEOLÓGI CO. UN A MI RADA DESDE LA SEMI ÓTI CA

Pablo Fernando Schleifer Universidad Nacional del Com ahue / Universidad Nacional de Quilm es ( Argent ina) [email protected] .ar

Resum en

Est e art ículo se propone cont ribuir a las discusiones t eóricas acerca del orden de lo ideológico. Pues, si bien la cuest ión de lo ideológico puede ser abordada desde m últ iples m iradas y desde diversas disciplinas, en est e ensayo hem os adopt ado la m irada sem iót ica que sobre el t em a desarrollan cinco aut ores de reconocida t rayect oria, a saber: Roland Bart hes, Um bert o Eco, Cat herine Kerbrat - Orecchioni, Pierre Guiraud y Eliseo Verón. De est a form a, haciendo pie en la t eoría de los Discursos Sociales de Verón, int ent am os a lo largo del t rabaj o const ruir una especie de diálogo en t orno a los dist int os aspect os que hacen a la const rucción ideológica abordando aspect os com o el m it o, la ret órica, la connot ación, el poder.

Si bien se pueden encont rar diversas definiciones y sist em at izaciones en t orno a la cuest ión de lo ideológico, result a im posible negar que la ideología est á en t odas part es. A part ir de est a afirm ación, se abren m uchos cam pos de análisis, de sem ej anzas y discusiones ent re los diversos aut ores que int ent arem os indagar a lo largo de est e t rabaj o.

De est a form a, los libros “ Mit ologías” y “ Elem ent os de Sem iología” , de Roland Bart hes, “ La est ruct ura ausent e” de Um bert o Eco, “ La connot ación” de Cat herine Kerbrat - Orecchioni y “ La Sem iología” de Pierre Guiraud, servirán para recorrer aquellos aspect os que hacen a la ideología t om ando com o t ext o cent ral “ La sem iosis de lo ideológico y del poder” y, por consiguient e, la t eoría de los discursos sociales de Eliseo Verón.

Ahora bien, ant es de int roducirnos de lleno en el análisis es im port ant e dej ar en claro algunas cuest iones. La prim era es que hay diferencias ent re los prim eros aut ores cit ados en t orno al cam po de est udio de la sem iót ica o de la sem iología. Si para Eco, básicam ent e, la sem iót ica est udia los procesos cult urales com o procesos de com unicación, para Bart hes la sem iología sería la ciencia de t odos los sist em as de signos. Guiraud, por su part e, se propone considerar t res aspect os de la sem iología: los sist em as de com unicaciones por m edio de señales no lingüíst icas, ext ender la noción de signo y código a form as de com unicaciones sociales, considerar que las art es y las lit erat uras son m odos de com unicación basados en un sist em a de signos y derivados de una t eoría general de los signos. La t eoría de Verón, por ot ro lado, es una sociosem iót ica que est udia los fenóm enos de producción de sent ido, siem pre sociales, donde el suj et o ocupa un lugar im port ant e. El de Kerbrat - Orecchioni es, sin duda, un em prendim ient o m ucho m ás lingüíst ico.

La segunda cuest ión m arca diferencias not ables ent re los t res prim eros aut ores y los dos últ im os, aunque ent re est os t am bién hay diferencias. Si bien los prim eros reconocen que exist en m uchos y diversos códigos, no desarrollan diferencias ent re los dos polos del “ proceso com unicat ivo” . En cam bio, Kerbrat - Orecchioni plant ea, en La Enunciación, que no se puede hablar de un solo código con el que se m anej an em isor y recept or y, por lo t ant o, duplica el código ( hay un código en em isión y ot ro en recepción y en am bos polos hay com pet encias diferent es) . El m odelo de Verón, com o verem os a cont inuación, se acerca bast ant e - aunque lo com plej iza- , al que acabam os de enunciar.

La t ercera y últ im a cuest ión se refiere a un hecho que t odos los aut ores, explicit a o im plícit am ent e, con m ayor o m enor fuerza, en m ayor o m enor grado y con dist int os concept os, afirm an. Es decir, el sent ido siem pre es social y no exist e nada en la sociedad que no t enga sent ido. El sent ido depende, en últ im a inst ancia, de la cult ura en la cual se produce y circula. Sin cult ura y, por lo t ant o, sin ideología no puede haber sent ido.

I La sem iosis social y las prim eras consideraciones acerca de lo ideológico y el poder

La Teoría de los discursos sociales se plant ea com o un conj unt o de hipót esis sobre los m odos de funcionam ient o de la sem iosis social, que es la dim ensión significant e de los fenóm enos sociales. Su est udio, por lo t ant o, es el análisis de dichos fenóm enos en t ant o procesos de producción de sent ido.

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social es, en una de sus dim ensiones const it ut ivas, un proceso de producción de sent ido. Est as hipót esis, adem ás, son inseparables de la noción de discurso. Por ello est e anclaj e del sent ido en lo social y de lo social en el sent ido sólo puede ser develado cuando se considera la producción de sent ido com o discursiva.

Se t rat a de ent ender a la red sem iót ica com o un sist em a product ivo y com o un conglom erado de m at erias significant es. Todo sist em a product ivo, dice Verón ( 1997) , debe ser considerado com o un conj unt o de com pulsiones. Ahora bien, de est e conj unt o sólo nos int eresan en est e t rabaj o aquellas que rem it e al orden de lo ideológico y al orden del poder. O lo que es lo m ism o, aquellas que rem it en a los vínculos que el sent ido m ant iene con los “ m ecanism os de base de la sociedad” .

Baj o la t eoría de los discursos sociales, sólo podem os decir que hay sent ido si ést e aparece incorporado a disposiciones de m at erias sensibles. Al m ism o t iem po, ést as adquieren la form a de invest iduras significant es, que son “ la puest a en espacio – t iem po de sent ido, baj o la form a de procesos discursivos” ( Verón; 1997: 12) .

Todo sist em a discursivo, por ot ra part e, im plica t res aspect os fundam ent ales: producción, circulación, consum o ( reconocim ient o) . Para est udiarlas, hay que describir las condiciones a t ravés de las cuales funcionan. De est a form a, las condiciones de producción son las det erm inaciones que dan cuent a de las rest ricciones/ posibilidades que se ponen en j uego en la producción de un discurso, las condiciones de reconocim ient o son las det erm inaciones que dan cuent a de las rest ricciones/ posibilidades que perm it en recepcionar un discurso y ent re unas y ot ros circula el sent ido. La circulación es la diferencia, la dist ancia que se da ent re producción y reconocim ient o. Siem pre hay desfasaj e, la circulación del sent ido nunca es lineal. Desde producción sólo se puede post ular un cam po de efect os de sent ido posible, ya que no podem os definir las reglas de reconocim ient o.

La sem iosis social es, ent onces, una t ram a de relaciones que vincula ent re sí los sist em as de int ercam bio. La unidad m ínim a de est a red cont iene dos veces el m odelo t riádico de Peirce: las condiciones de reconocim ient o im plican un análisis en producción y, a la vez, analizar esa producción im plica analizar sus condiciones de reconocim ient o. En ot ras palabras, en t ant o que ot ros t ext os siem pre form an part e de las condiciones de producción de un t ext o, el proceso es un hecho de reconocim ient o al t iem po que un conj unt o de efect os de sent idos ( reconocim ient o) sólo puede at est iguarse de un t ext o ya producido. Lo que int eresa es saber cóm o fue leído el t ext o. La sem iosis social, por ende, es, t ant o diacrónica com o sincrónicam ent e, una “ red significant e infinit a” .

Pero aquí surge un problem a, si la red es infinit a y hay sent ido en am bos lados ¿cóm o la analizam os? Es el analist a, afirm a Verón ( 1997) , el que produce el cort e, selecciona un corpus y analiza las operaciones discursivas de producción de sent ido, las cuales son post uladas a part ir de m arcas present es en la m at eria significant e. Est as m arcas son propiedades significant es cuya relación ( con producción o con reconocim ient o) no est á especificada. Cuando esa relación se est ablece, se conviert en en huellas. Tant o una com o la ot ra sirven al analist a para proponer una gram át ica ( reglas) a part ir de lo que observó en el análisis.

Ahora bien, volviendo sobre lo ideológico y el poder en el seno de la sem iosis social, debem os decir que en el funcionam ient o de una sociedad t ant o el sent ido com o lo ideológico y el poder se encuent ran en t odas part es. Lo ideológico y el poder pueden ser leídos en la prensa, en los rit os, en los gest os cot idianos, en el cine, et c. Podem os agregar, t am bién, que est os disposit ivos est án est recham ent e ligados a la ret órica, a los m it os, a la connot ación.

El orden de lo ideológico y el orden del poder, ent onces, at raviesan la sociedad de lado a lado, lo cual no im plica que t odo en la sem iosis sea ideológico. Es decir, adem ás de ellos, en el universo social de sent ido, exist en m uchas cosas. Los concept os de “ ideológico” y “ poder” rem it en a “ dim ensiones de análisis de los fenóm enos sociales, y no a cosas o inst ancias que t endrían lugar en la t opografía social” ( Verón; 1997: 15) .

I I Sem iót ica, ret órica, ideología. La m irada de Eco ( 2 )

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próxim o capít ulo, la ret órica est á m uy ligada a la ideología al punt o que, por ej em plo, es fundam ent al en los m it os burgueses.

Ahora bien, cuando la experiencia se ha socializado, cuando las experiencias de vida han sido codificadas, el dat o cult ural pasa a ser un elem ent o del sist em a sem ánt ico y la sem iót ica los reconoce. La experiencia adquirida, la cult ura, en est e punt o, dej a de ser un residuo ext rasem iót ico y los elem ent os de la ideología, ent endida com o cult ura, “ pueden ser descrit os por el sist em a de lenguaj e” ( Eco; 1972: 185) .

Pero supongam os con el ej em plo de Eco, sin adent rarnos aún en el t em a de la connot ación y para int roducirnos en la cuest ión de la ret órica, que un det erm inado m ensaj e ( ZZZZ) se ident ifica siem pre con una det erm inada connot ación ( bienest ar) y es ut ilizado siem pre de la m ism a m anera. Aquí, la conexión ent re el significant e y la idea de bienest ar se conviert e en un sím bolo y act úa m et afóricam ent e. Es decir, se conviert e en un art ificio ret órico. Cuando est o sucede, t odos los acont ecim ient os denot ados por esa figura ret órica asum en una connot ación opt im ist a y en nuest ra asociación del m ensaj e con el subcódigo ( bienest ar) rechazam os cualquier connot ación pesim ist a. El uso de la connot ación opt im ist a, ent onces, conviert e al m ensaj e en un inst rum ent o ideológico que logra ocult ar las ot ras relaciones.

La ret órica es, para Eco, un art e de la persuasión que act úa en la m ayor part e de las relaciones de com unicación. En últ im a inst ancia, sirve para im pulsar a un oyent e a prest ar at ención a lo que se dice.

Est e art ificio oscila perm anent em ent e ent re la redundancia y la inform ación. Si por un lado t iende a llam ar la at ención de un oyent e para convencerlo de algo que t odavía ignora y de m anera inform at iva, por el ot ro est o se obt iene a part ir de algo que el oyent e ya sabe y quiere. Est a cont radicción se resuelve ent endiendo a la ret órica a la vez com o una t écnica generat iva y com o un depósit o de t écnicas argum ent ales ya com probadas.

Ent re las figuras ret óricas, sin dudas, la m et áfora y la m et onim ia son las de “ uso m ás corrient e” . Tant o Eco com o Bart hes, en Elem ent os de sem iología, concuerdan con la explicación de ellas que dio Jakobson ( 3) . Am bas son form as de sust it ución que act úan una sobre el ej e del paradigm a y la ot ra sobre el ej e del sint agm a.

Para Kerbrat - Orecchioni ( 1983) , la m et áfora t iene una t riple función connot at iva. Es un fenóm eno de denom inación inédit a que t iene com o función afect ivizar el lenguaj e y generar valores sem ánt icos adicionales.

Pero la ret órica, según Eco, suscit a em ociones que deben ser cat alogadas dent ro de los sist em as de signos, ya que una de las funciones de los signos es provocar em ociones. Est os fenóm enos int eresan en t ant o que pueden ser “ codificados siguiendo det erm inadas convenciones hist óricas y sociales” ( Eco; 1972: 204) . Con est o podem os volver, ent onces, a la cuest ión de la ideología y considerarla com o “ una unidad cult ural aparej able a una fórm ula ret órica com o unidad significant e” ( Eco; 1972: 204) .

Las fórm ulas ret óricas, por lo t ant o, rem it en a posiciones ideológicas ( en est e punt o est án de acuerdo Bart hes y Kerbrat - Orecchioni) . Eco explica est e punt o a t ravés del ej em plo de la fórm ula ret órica defensa del m undo libre, la cual aparece m uy ligada a la posición polít ica de Est ados Unidos y sus visiones ideológicas. A part ir de aquí se podría const ruir un código connot at ivo que haga corresponder la unidad ideológica con esa expresión ret órica. La m ism a operación podría efect uarse con una fórm ula polít icam ent e diferent e com o ayuda frat ernal a los aliados socialist as. Por lo t ant o, es individualizando est os códigos que la sem iót ica “ result a est ar por debaj o ( o, por encim a) del universo de los significant es y de sus significados m ás com unes y se m ueve en el universo de las ideologías, que se reflej an en los m odos preconst it uidos del lenguaj e” ( Eco; 1972: 205) .

El problem a que surge aquí es si al est ar t an unidos ret órica e ideología, pueden act uar por separado. Si bien Kerbrat - Orecchioni com part e con Eco la idea de que “ ciert a m anera de ut ilizar el lenguaj e se ident ifica con det erm inada m anera de pensar la sociedad” ( Eco; 1972: 205) , para la aut ora la subversión de los códigos de represent ación no necesariam ent e alt era los cont enidos ideológicos. En ot ras palabras, poner en crisis al lenguaj e no im plica obligat oriam ent e provocar la crisis de la ideología dom inant e.

En cam bio, para el it aliano las expect at ivas ideológicas se pueden alt erar si se alt eran los sist em as de expect at ivas ret óricos y, al m ism o t iem po, t oda alt eración de lo acept ado ret óricam ent e im plica dar una nueva dim ensión a lo ideológico. Es decir, la subversión de los cont enidos corre en paralelo con la de las form as de la expresión. La inform ación m odifica los códigos y las ideologías.

I I .1 Ret órica e ideología en los m ensaj es publicit arios

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ser explicados m ediant e cat egorías lingüíst icas.

Los signos icónicos, ent onces, reproducen sólo algunas condiciones de la percepción del obj et o, una vez seleccionados por m edio de códigos de reconocim ient o y anot ados por m edio de convenciones gráficas. El signo icónico no t iene propiedades en com ún con el obj et o en sí, sino con el m odelo percept ivo del obj et o. Pero para com unicar est as unidades exist e un código icónico que est ablece la equivalencia ent re un signo gráfico y una unidad del código de reconocim ient o. Es el código, por lo t ant o, el que est ablece las relaciones sem ánt icas ent re un signo gráfico y un significado percept ivo codificado. Todas las operaciones figurat ivas aparecen reguladas por convención.

Para Eco, los códigos icónicos, si exist en, son débiles, lo cual no im plica que escapen a t oda form a de clasificación y codificación. Pero a diferencia de lo que ocurre a nivel de la lengua verbal, donde result a sencillo realizar un cat álogo preciso, a nivel de los signos icónicos se encuent ran dist int os bloques de codificación en los que result a m ucho m ás difícil discernir los elem ent os de art iculación.

La im agen icónica puede ser analizada y producida digit alm ent e. Los signos icónicos est án fundados en códigos digit ales y el hecho que t engan una est ruct ura digit al le perm it e a Eco plant ear la hipót esis de que son convencionales a pesar de lo difuso del código y del m it o de la doble art iculación.

Sucede que hay códigos con dist int os t ipos de art iculaciones o con ninguna, e incluso hay códigos donde los niveles de com unicación son perm ut ables. Por ello no hay que acept ar el dogm a de que t odo act o de com unicación se funda en una lengua afín a lo verbal y debe t ener dos art iculaciones. Los códigos t ienen diversos t ipos de art iculaciones.

El enunciado icónico, por últ im o, es un idiolect o que por sí m ism o ya const it uye una especie de código. Est o no significa que no haya convención, sino que hay m uchas convenciones. Al m ism o t iem po, no se puede hablar de código icónico sino de m uchos códigos icónicos.

Ahora bien, dicho est o, est am os en condiciones de int roducirnos en el m ensaj e publicit ario, que nos perm it irá indagar la relación ent re ret órica e ideología ( 4) .

De est a form a, en el razonam ient o publicit ario se cruzan las seis funciones lingüíst icas “ de Jakobson” sobre el fondo de la em ot iva. Recordem os brevem ent e con Guiraud ( 1979) esas funciones:

- Función referencial: define las relaciones ent re el m ensaj e y el obj et o. Su problem a reside en form ular una inform ación verdadera.

- Función em ot iva: define las relaciones ent re el m ensaj e y el em isor.

- Función connot at iva: define las relaciones ent re el m ensaj e y el recept or.

- Función poét ica o est ét ica: define la relación del m ensaj e consigo m ism o.

- Función fát ica: t iene por obj et o afirm ar, m ant ener o det ener la com unicación.

- Función m et alingüíst ica: t iene por obj et o definir el sent ido de los signos que corren el riesgo de no ser com prendidos por el recept or.

El uso de la figura ret órica (t ropo) en publicidad, ent onces, t iene, básicam ent e, una finalidad est ét ica que conviert e en persuasiva y m em orable la com unicación. El obj et ivo del t ropo es at raer la at ención y hacer m ás nuevo el argum ent o que ut iliza, persuadir y est im ular em ot ivam ent e. Pero t am bién su función m uchas veces es fáct ica, ya que el m ensaj e dice lo que el lect or esperaba para hacerse com prensible.

Los códigos publicit arios, por ot ra part e, funcionan t ant o sobre el regist ro verbal com o sobre el visual y la función del prim ero es fij ar el m ensaj e. En el m ensaj e publicit ario hay dist int os niveles de codificación: icónico ( la codificación corresponde al est udio ret órico) , iconográfico ( hay una codificación hist órica y ot ra publicit aria) , t ropológico ( equivalent es visuales de los t ropos verbales) , t ópico ( lugares argum ent ales) , ent im énico ( art iculación de verdaderas argum ent aciones visuales) .

Eco analiza cinco m ensaj es publicit arios donde encuent ra casos de redundancia ideológica y ret órica, de inform ación ret órica y redundancia ideológica, de redundancia ret órica e inform ación ideológica y de inform ación ret órica e inform ación ideológica.

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aut om ovilíst ico. Provoca un reaj ust e de varias act it udes ideológicas que no podría asum ir nuevas form as ret óricas ( ...) He aquí un m ensaj e que forzando la redundancia en el aspect o ret órico, inform a en el aspect o ideológico” ( Eco; 1972: 308- 311) .

La ideología evocada por los m ensaj es publicit arios es siem pre, para concluir, la del consum o. La publicidad puso de m anifiest o un hecho clave para ent ender las sociedades m odernas y el usufruct o que ellas im plican: “ es evident e que t odas las buenas razones ( ...) que dam os para j ust ificar nuest ros gust os, nuest ros deseos, son t ot alm ent e irracionales ( ...) El com ercio vende sím bolos. Y esos sím bolos funcionan a niveles subconscient es e inconscient es t ot alm ent e irracionales” ( Guiraud; 1979: 130) .

I I I Mit o e ideología. La m irada de Bart hes ( 5 )

Si bien Bart hes, en Mit ologías, no nom bra en ningún m om ent o la palabra connot ación, según Kerbrat - Orecchioni el aut or francés ident ifica connot ación con ideología en t ant o que su soport e significant e const it uye la ret órica del t ext o. Por ello, en est e apart ado nos encam inarem os a describir qué es el m it o para Bart hes y luego a analizar las crít icas que la escrit ora le form ula, pero reservando el grueso del t em a para el capít ulo siguient e.

Así, lo prim ero que hay que dej ar sent ado es que, para Bart hes, el m it o es un habla, un m odo de significación, un sist em a de com unicación, un m ensaj e que se define por la form a en que se lo prolifere. Los m it os son hist óricos, no surgen de la nat uraleza de las cosas, y, por lo t ant o, cam bian con el t iem po. La m it ología, ent onces, “ form a part e de la sem iología com o ciencia form al y de la ideología com o ciencia hist órica” ( Bart hes; 2003: 203) .

El m it o es un sist em a sem iológico segundo. Es decir, exist en en el m it o dos sist em as que aparecen desencaj ados ( 6) . El prim ero es el lenguaj e obj et o, el sist em a lingüíst ico, que es el lenguaj e que el m it o capt ura para fabricar su sist em a. El segundo es el m et alenguaj e, el m it o m ism o, que es una segunda lengua que habla de la prim era. Los elem ent os que form an el signo ( asociación de concept o e im agen) en el lenguaj e obj et o se vuelven un significant e del m it o.

En est e punt o, Kerbrat - Orecchioni ( 1983) le reprocha a Bart hes el hecho de confundir m et alenguaj e con connot ación. Al m ism o t iem po, al no incluir nunca el t érm ino connot ación, la aut ora dice que result a com plicado saber si el m it o cubre t am bién lo que en ot ros libros el aut or llam ará “ lenguaj e de connot ación” .

La form a ( el significant e en el plano del m it o) em pobrece perm anent em ent e al sent ido ( el significant e en el plano de la lengua) que pasa a ser, para el m it o, una reserva de hist oria. El concept o ( el significado) es hist órico e int encional, rest ablece la cadena de causas y efect os, nunca es abst ract o com o la form a. Es a t ravés del concept o que se im plant a en el m it o una nueva hist oria y precisam ent e porque son hist óricos, la hist oria puede suprim irlos. La significación, por su part e, es el m ism o m it o. En el m it o la unión del concept o a la form a es una relación de deform ación. El m it o no ocult a, deform a. Su significant e t iene dos caras y la que el m it o deform a es la del sent ido, que est á llena. Es un sist em a doble donde la part ida del m it o aparece const it uida por la llegada de un sent ido y donde el concept o se vale de est a alt ernancia com o de un significant e am biguo.

No im port a, por ot ra part e, que el m it o sea verdadero o no. El m it o es un valor y m e int erpela: “ salido de un concept o hist órico, surgido direct am ent e de la cont ingencia ( una clase de lat ín, el I m perio am enazado) m e viene a buscar a m í” ( Bart hes; 2003: 216- 217) .

La significación m ít ica siem pre es, por lo m enos, parcialm ent e m ot ivada. Esa m ot ivación no es nat ural sino que es la hist oria la que provee de sus analogías a la form a.

El m it o, adem ás, no sólo es un lenguaj e robado sino que al est ar sus int enciones nat uralizadas, es percibido y vivido com o una palabra inocent e. Es el segundo sist em a sem iológico el que lo nat uraliza y hace que el lect or del m it o lo consum a com o si fuera un sist em a induct ivo y no un sist em a sem iológico.

Es aquí, ent onces, donde aparece la ideología. Es decir, el m it o const it uye el m ej or inst rum ent o para la inversión ideológica, la función del m it o es elim inar lo real y procurar, por lo t ant o, un pasaj e de lo real a la ideología ( la realidad) . El m it o es un habla despolit izada que suprim e las cont radicciones y las dialéct icas. No niega las cosas sino que habla de ellas, pero purificándolas. Los hom bres despolit izan el m it o según sus necesidades y es por ello que la const rucción de m it os le sient a t an bien a la burguesía. A t ravés de ellos const ruyen la realidad que m ej or sient a a sus int ereses, aunque según Verón ( 1997) hablar de “ int erés de clase” im plica una t eoría ingenua del suj et o.

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significant es, los lenguaj es, pueden ident ificarse con m it os y que confunde lenguaj e con lenguaj e verbal.

Exist e, volviendo a Bart hes, un lenguaj e que no es m ít ico. Se t rat a del lenguaj e del hom bre product or, del que habla para m odificar lo real y no para conservar lo real com o im agen. En est e caso el m it o es im posible porque el m et alenguaj e es devuelt o a un lenguaj e obj et o.

El m it o se encuent ra, principalm ent e en la derecha, ya que allí es “ bien alim ent ado, relucient e, expansivo, conservador, se invent a sin cesar. Se apodera de t odo: las j ust icias, las m orales, las est ét icas, las diplom acias...” ( Bart hes; 2003: 245) . En la izquierda, en cam bio, por la incapacidad de vaciar el sent ido real de las cosas, el m it o es art ificial, reconst it uido, t orpe.

Y es a t ravés de la ret órica, que const it uye la faz significant e de la ideología, que los m it os burgueses “ fabrican” el m undo m ediant e ciert as figuras:

- La vacuna: consist e en confesar un m al accident al para ocult ar el m al principal de una inst it ución.

- La privación de hist oria: el m it o priva de hist oria al obj et o del que habla.

- La ident ificación: lo ot ro se reduce a lo m ism o.

- La t aut ología: definir lo m ism o por lo m ism o.

- El ninism o: consist e en plant ear dos cont rarios y equiparar el uno con el ot ro con el fin de rechazarlos a am bos.

- La cuant ificación de la cualidad: al reducir t oda cualidad a una cant idad, el m it o com prende lo real con m enos gast o.

- La verificación: el m it o t iende al proverbio.

Sucede, para concluir, que las m it ologías expresan una visión del hom bre y del m undo, significan una form a de organizar la sociedad, “ perm it en hallar, baj o las variaciones accident ales de la fábula, sist em as de significaciones est ables y est ruct urados” ( Guiraud; 1979: 127) . Seguram ent e la m ayoría de nuest ras elecciones est án condicionadas por m it os, es decir, por qué a los argent inos nos gust a t ant o com er m ilanesa con papas frit as, por qué t om am os m at e en ronda. Las m it ologías de Bart hes t ienden a explicar los m it os que recubren y ocult an ese t ipo de elecciones, y ot ras.

I V Connot ación e ideología. La m irada de Kerbrat - Orecchioni ( 7 )

Si bien en est e capít ulo recorrerem os las diversas m iradas sobre la connot ación, nos det endrem os de lleno en la relación connot ación – ideología, ya que el t em a es dem asiado am plio y no hace al obj et ivo específico de est e t rabaj o. Por ot ra part e, en los capít ulos precedent es hem os t ocado ya el t em a.

Digam os, para ent rar en t em a, que para Guiraud ( 1979) un em isor siem pre cuent a con posibilidades de elección para form ular su m ensaj e. Est a oport unidad es generadora de est ilo. Ahora bien, la oport unidad de elegir se vincula con la dist inción ent re denot ación y connot ación. La prim era est á const it uida por el significado concebido com o t al. La segunda expresa valores subj et ivos at ribuidos al signo según su form a y su función. Am bos, aunque se com binen, son m odos fundam ent ales y opuest os de la significación.

Por ot ro lado, si el Bart hes de Mit ologías hablaba de la connot ación, sin nom brarla, com o de un sist em a sem iológico segundo, en Elem ent os de Sem iología desarrolló un poco m ás el t em a. Digam os, con est e Bart hes, que un sist em a de significación ( 8) puede ser un sim ple elem ent o de ot ro y que hay, por lo t ant o, dos sist em as im bricados pero desencaj ados.

De dos m aneras puede producirse ese desencaj e. O bien el prim er sist em a se conviert e en plano de la expresión del segundo y t enem os plano de denot ación y de connot ación respect ivam ent e. O bien el prim er sist em a se t ransform a en plano de cont enido o significado del segundo. Est os últ im os son los m et alenguaj es, que sería una “ sem iót ica que t rat a de ot ra sem iót ica” .

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Ahora bien, la ideología, en Bart hes ( 1990) , sería la form a de los significados de connot ación y la ret órica la form a de los significant es. Est os significant es, connot adores, est án const it uidos por signos del sist em a denot ado. Pero la connot ación no agot a al m ensaj e denot ado. Por su part e, el significado de connot ación t iene un caráct er general y difuso, es un fragm ent o de ideología, que sería, por lo t ant o, la form a de los significados de connot ación.

En est e punt o reaparece la crít ica de Kerbrat - Orecchioni que habíam os m encionado en el capít ulo ant erior. Es decir, la aut ora no com part e la ident ificación de los significados de connot ación con la ideología. No t odos los hechos de connot ación pert enecen plenam ent e a la ideología.

Según la aut ora, en libros que no hem os t rabaj ado en est e art ículo, Bart hes consideraba que si bien la connot ación es la ideología, la denot ación t am bién lo es y que, por ende, la denot ación es connot ación ( sería la últ im a de las connot aciones) , porque la ideología se disfraza en la denot ación aparent ando nat uralidad. Est e problem a, para Kerbrat - Orecchioni, necesit a ser discut ido, aunque por su enorm e com plej idad se conform a con aclarar algunos punt os: “ Creem os que no puede ident ificarse connot ación con ideología ni con ant i- ideología, dado que ent endem os por ideología un sist em a de represent aciones ( una form a de cont enidos) de nat uraleza int erpret at iva ( y no obj et iva) provist a de una función hist órica y polít ica precisa ( el t rabaj o ideológico apunt a a j ust ificar los int ereses de una clase dada) que t iende falazm ent e a universalizarse y nat uralizarse ( la ideología no se confiesa nunca com o t al; por el cont rario, dice cont inuam ent e: yo no soy ideología) y que, al invest irse en el lenguaj e verbal, const it uye por sí m ism a un lenguaj e relat ivam ent e aut ónom o” ( Kerbrat - Orecchioni; 1983: 234) . Um bert o Eco ( 1972) , por ot ra part e, int ent a analizar la denot ación y la connot ación desde una perspect iva sem iót ica. Para no recurrir a soluciones m ent ales, ent iende a la denot ación com o “ la referencia inm ediat a que el código asigna a un t érm ino en una cult ura det erm inada” ( Eco; 1972: 110) .

En lo que a la connot ación respect a, el aut or it aliano la ent iende com o “ el conj unt o de t odas las unidades cult urales que una definición in- t ensional del significant e puede poner en j uego; y por lo t ant o, es la sum a de t odas las unidades cult urales que el significant e puede evocar inst it ucionalm ent e en la m ent e del dest inat ario” ( Eco; 1972: 117) . Por connot ación se pueden ent ender m uchos fenóm enos y el t érm ino los abarca a t odos. La sem iót ica debe est udiar t ant o la connot ación com o la denot ación, aún a riesgo de ser im precisa. Si relegara la connot ación a un universo donde la sem ánt ica no t uviera acceso, se perdería m ucha de la riqueza del proceso com unicat ivo.

Kerbrat - Orecchioni com part e est a últ im a afirm ación e, incluso, agrega que en el lenguaj e encont ram os connot aciones por t odas part es. Adem ás, si bien es ciert o que el lenguaj e de connot ación se subordina al de denot ación, eso no im plica que las unidades de connot ación deban considerarse com o figuras “ decorat ivas y caprichosas” . Al igual que las de denot ación, las unidades de connot ación son const it ut ivas y fundam ent ales en el funcionam ient o sem iológico de los m ensaj es.

Pero a pesar de est a sim ilit ud, Kerbrat - Orecchioni reprocha a Eco el invent ario de connot aciones que propone. Lo considera un poco ya que abarca t odo el conj unt o de valores con que puede invest irse el significant e, aunque reconoce la im port ancia del list ado. Veam os el que m ás nos int eresa: las definiciones ideológicas, que son “ definiciones incom plet as que ponen a prueba la unidad cult ural o un com plej o de unidades cult urales baj o uno de sus posibles aspect os ( ...) Por ej em plo, / Napoleón/ puede definirse bien com o el ` vencedor de Marengo´ , bien com o el ` vencido de Wat erloo´ ” ( Eco; 1972: 118) .

Básicam ent e, Kerbrat - Orecchioni le crit ica el t érm ino que ut iliza. Adem ás, para ella las connot aciones ideológicas ( 10) est án ínt im am ent e vinculadas con las axiológicas. Ést as, son las unidades lingüíst icas que reflej an un j uicio de apreciación o desvalorización sobre un obj et o denot ado, son afines a las connot aciones afect ivas y a las em ot ivas, y result a com plicado descubrir sus efect os.

I V.1 El ej em plo de la inform ación arquit ect ónica. Eco

Veam os ahora, brevem ent e, la denot ación y la connot ación arquit ect ónica, que nos perm it irá seguir indagando en la cuest ión de la ideología. Desde el inst ant e en que exist e sociedad, decía Bart hes, “ cualquier uso se conviert e en signo de ese uso” . En el signo arquit ect ónico hay un significant e cuyo significado es la función que ést e hace posible.

Para Eco, un obj et o denot a su función convencionalm ent e según códigos. La form a de una puert a, por ej em plo, denot a su función al t iem po que connot a una ideología global.

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Com o t al, no sólo connot a una ideología de la habit abilidad, sino que al crear una nueva obra, dest ruye, j unt o con sus ideologías, ot ras m aneras de vivir. Los est ím ulos son ideologías, “ La arquit ect ura connot a una ideología del vivir y por lo t ant o, a la vez que persuade, perm it e una lect ura int erpret at iva capaz de ofrecer un acrecent am ient o de inform ación. Cuando quiere hacernos vivir de una m anera nueva, nos inform a de algo nuevo, y cuant o m ás quiere hacernos vivir de una m anera nueva, t ant o m ás nos persuade” ( Eco; 1972: 369) .

I V.2 Ot ros punt os de la relación ent re connot ación e ideología en Kerbrat - Orecchioni

El t rabaj o de la aut ora acerca del problem a de la connot ación es m uy am plio y variado. Pero al no ser el obj et ivo de est e ensayo indagar a fondo esa t em át ica, nos cont ent arem os con t erm inar de exponer sus reflexiones sobre la relación que une a la connot ación con la ideología, aunque m ucho ya fue dicho.

Perm it ám onos, sin em bargo, algunas aclaraciones m ás. Para la aut ora, el conj unt o de los com ponent es sem ánt icos se divide en dos subgrupos: los rasgos denot at ivos y los rasgos connot at ivos. Los prim eros se definen por su dist int ividad y por su pert enencia desde el punt o de vist a de la denom inación y la ident ificación del referent e. La pert enencia de los segundos depende de la sit uación de com unicación, pero es independient e de las propiedades obj et ivas del referent e.

Para Kerbrat - Orecchioni ( 1983) es un error creer, com o creía el Bart hes de Ret órica de la I m agen, en la ident ificación de la connot ación con el paradigm a y de la denot ación con el sint agm a. Las unidades de connot ación, para ella, no son paradigm át icam ent e am orfas, sino unidades form ales que m ant ienen ent re sí relaciones análogas a las de los cont enidos de denot ación y, a la vez, son independient es de ést as. Pero su organización est ruct ural no aparece siem pre, la m ayoría de las veces se present an com o una m asa am orfa cuya form a de lenguaj e no m uest ra la evidencia del lenguaj e de denot ación.

En cuant o a la organización sint agm át ica de las connot aciones, la aut ora dice que los hechos de connot ación casi nunca se present an en form a aislada y que, por lo t ant o, “ t ienden a organizarse en redes y a const ruir isot opías” ( Kerbrat - Orecchioni; 1983: 200) . De est a convergencia surge el efect o de sent ido.

Digam os, para int roducirnos en la part e final de est e apart ado, que la connot ación nunca es un m ero hecho de habla, que el concept o es ext rem adam ent e product ivo y que es om nipresent e en el lenguaj e cot idiano. Es im posible considerar a est e lenguaj e com o un puro lenguaj e de denot ación, ya que funciona com o un claro “ inst rum ent o de poder gracias a la posibilidad que t ienen las clases dirigent es de accionar una variada gam a de regist ros connot at ivos, en t ant o que las clases oprim idas est án encerradas, en el nivel de su com pet encia act iva, en un único nivel de lengua que les es fam iliar” ( Kerbrat Orecchioni; 1983: 218) . De est a form a, Kerbrat -Orecchioni enum era cont enidos connot ados que podrían calificarse com o de nat uraleza ideológica.

- Valores axiológicos: com o vim os, explicit an la act it ud valorat iva del enunciador.

- Connot aciones est ilíst icas: t oda elección est ilíst ica supone una valoración. I ndependient em ent e de su cont enido, que t am bién puede est ar ideologizado, se valoriza la función lúdica del m ensaj e, la cual no es inocent e ideológicam ent e.

- I deogram as que se vinculan con denom inaciones part iculares: com o vim os, revelan la posición que ocupa el enunciador en el t ablero polít ico – ideológico.

- Algunas connot aciones asociat ivas: por ej em plo las m et áforas. Pero conviene aclarar que, aunque t odas sean int erpret at ivas y subj et ivas, no t odas son ideológicas.

Por ot ra part e, el nivel de ideología que com port a un enunciado no es proporcional a la cant idad de connot aciones. Una ideología puede expresarse a t ravés de un lenguaj e denot at ivo, que es suscept ible de ideologizarse.

La connot ación, a pesar de que su suert e no es com plet am ent e solidaria con la de la ideología, no puede ser separada de la noción de norm a. Todo valor que se agregue a un sent ido norm al será un valor connot ado y m arcará axiológicam ent e a una det erm inada palabra.

La convención rige los códigos denot at ivos y los connot at ivos. Pero que t oda denom inación sea arbit raria no aut oriza a considerarla com o cargada de ideología. La convención se encuent ra en t odas part es en el lenguaj e, pero la ideología no se inscribe en él del m ism o m odo. Por ello, hay que averiguar los lugares y los m odos de su inscripción, y est os lugares est án t ant o en los lenguaj es de connot ación com o de denot ación.

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revelar ant e la vist a la arbit rariedad de los sist em as de represent ación, desbloquear infat igablem ent e los órdenes lingüíst ico y referencial, decir y m ost rar que el discurso no puede, por razones de const it ución, ser un análogo perfect o de la realidad” ( Kerbrat - Orecchioni; 1983: 241) .

En los lenguaj es de connot ación, la cost um bre, que conviert e lo cult ural en nat ural, es la responsable de la nat uralización y de que no veam os la convención denot at iva. Pero la connot ación no t rabaj a con la ideología sino con los códigos de represent ación. La ideología es una form a de cont enidos bast ant e independient e de la form a de expresión que realiza.

La ideología, por últ im o, im pregna t ant o al lenguaj e obj et o com o al m et alenguaj e. Decodificar las connot aciones, ent onces, im plica m ovilizar las com pet encias cult urales e ideológicas del decodificador.

V La sem iosis de lo ideológico y el poder. La m irada de Verón ( 1 1 )

Cuando hablam os de lo ideológico y del poder est am os t rat ando de com prender el m odo de funcionam ient o de la sem iosis invest ida en t oda form a de organización social. Sin la sem iosis la sociedad no puede organizarse. Trat ar, por lo t ant o, est os t em as es hablar de dos dim ensiones que, com o dij im os, at raviesan de lado a lado a la sociedad.

El m ayor obst áculo, dice Verón, para int erpret ar de est a form a la sociedad lo const it uye el m arxism o con su dist inción base – superest ruct ura ( 12) . El problem a que se plant ea, ent onces, es el de det erm inar “ la nat uraleza part icular y las m odalidades de funcionam ient o de est a sem iosis en el int erior de las relaciones sociales que el sociólogo y el ant ropólogo describen com o dependient es de lo económ ico, lo social, lo polít ico” ( Verón; 1997: 25) .

De lo que se t rat a, por lo t ant o, es de caract erizar lo ideológico y el poder en relación con la producción social del sent ido. Una ideología, hist óricam ent e det erm inada, es una fam ilia de gram át icas de producción, el sist em a de relaciones ent re un conj unt o significant e dado y sus condiciones sociales de producción. No es ciert o conj unt o significant e ( com o un “ discurso ideológico” ) , no es un conj unt o de cont enidos, es una gram át ica de generación de sent ido que puede, fragm ent ariam ent e, present arse baj o la form a de cont enidos.

Del ot ro lado, en reconocim ient o, se encuent ra la cuest ión del poder. El poder de un discurso designa los efect os de discurso en el int erior de relaciones sociales y esos efect os t om an allí la form a de ot ra producción de sent ido. Todo reconocim ient o, com o dij im os, im plica ot ra producción. O lo que es lo m ism o, t odo efect o de poder en reconocim ient o im plica la puest a en m archa de la dim ensión ideológica en producción.

Todos los discursos sociales engendran un sent ido ideológico. Pero para que el discurso t enga poder, debe poner en m archa una creencia. Pues bien, el paradigm a del efect o ideológico es el del discurso absolut o, el del único posible.

Lo ideológico no es, ent onces, una superest ruct ura. Su dom inio concierne a “ t odo sent ido producido sobre el cual hayan dej ado huellas las condiciones sociales de su producción” ( Verón; 1997: 30) ( 13) .

Ahora bien, rest a int roducir un concept o clave: suj et os. Est e t érm ino designa las m ediaciones ent re condiciones de producción y procesos de producción, ent re condiciones de reconocim ient o y procesos de reconocim ient o. El suj et o es el punt o de pasaj e de las reglas de la producción y del reconocim ient o.

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VI Reflexiones finales

Com o hem os vist o a lo largo de est e t rabaj o, la cuest ión de lo ideológico suscit a divergencias y sim ilit udes ent re los aut ores est udiados. Sin em bargo, no result a sencillo est ablecer “ j uicios de valor” ya que, com o se dij o en la int roducción, est os aut ores se plant ean, en algunos casos, dist int os t ipos de est udio, sobre t em át icas diferent es y en m om ent os hist óricos diversos. Tam poco es, por ot ra part e, el obj et ivo de est e ensayo valorar sus obras, sino m ás bien int ent ar ent ender el m odo de funcionam ient o de lo ideológico, y en segunda inst ancia del poder, en el seno de la sem iosis social.

La prim era conclusión a la que arribam os es que la ideología y el poder est án en t odas part es, aunque no t odo sea ideológico. Por ot ra part e, las diversas post uras que hem os analizado no im piden afirm ar que t ant o la ret órica com o los m it os est án est recham ent e ligados a lo ideológico. Podría discut irse, en t odo caso, los grados de im bricación ent re unos y ot ros, pero de ninguna m anera se podría dist anciar a est os “ art ificios” del orden de lo ideológico.

La connot ación, por su part e, t oca t odos los punt os que hem os analizado en t ant o que el lenguaj e est á lleno de connot aciones ( incluso el m it o, com o vim os, era para Bart hes un sist em a sem iológico segundo) . Sucede aquí, adem ás, lo m ism o que en los t em as ant eriores: de ninguna m anera se puede excluir a la connot ación de la ideología, lo cual no im plica afirm ar que t oda connot ación sea ideológica.

Por últ im o, si ent endem os a la sem iosis social de la m anera que la ent iende Eliseo Verón, podem os afirm ar que lo ideológico “ act úa” en producción y el poder en reconocim ient o. Pero, al m ism o t iem po, t odo reconocim ient o im plica una nueva producción. Est a es la form a por la cual se const it uye la red infinit a de producción de sent ido. Y es en est a red donde la ret órica, los m it os y las connot aciones se producen socialm ent e, circulan y son reconocidos.

N ot as

( 1) Según Verón, en lo que hace al sent ido, est as com pulsiones se localizan en las m at erias significant es que circulan por la sociedad, pero no const it uyen un conj unt o hom ogéneo, no rem it en al m ism o t ipo de leyes ni t ienen los m ism os fundam ent os.

( 2) A part ir de aquí, siem pre que hablem os de Um bert o Eco nos referirem os al libro “ La est ruct ura ausent e. I nt roducción a la sem iót ica” , Barcelona, Edit orial Lum en, 1972.

( 3) Hay que decir en est e punt o que en realidad Bart hes adj udica a Jakobson el haber cont inuado la t area de Saussure. Est e últ im o present ía que lo sint agm át ico y lo asociat ivo ( paradigm át ico) debían corresponder a dos form as de act ividad m ent al. A part ir de aquí, Jakobson ret om ó la ext ensión y aplicó la oposición de la m et áfora y la m et onim ia a lenguaj es no lingüíst icos. Est a apert ura, según Bart hes, anunciaba el pasaj e de la lingüíst ica a la sem iología.

( 4) Roland Bart hes, en Ret órica de la im agen, t rabaj ó sobre est e t em a. Pero al no est ar su libro incluido en el corpus, sólo nos referirem os a él en el capít ulo 4 cuando hablem os específicam ent e de connot ación y de las crít icas que Kerbrat - Orecchioni le form ula. Es im posible y ant iét ico hablar de algo que uno no conoce.

( 5) En est e apart ado, salvo indicación, cada vez que hablem os de Roland Bart hes, est arem os haciendo referencia al libro “ Mit ologías” , Buenos Aires, Siglo XXI Edit ores Argent ina, 2003

( 6) Com o verem os en el capít ulo I V, en Elem ent os de Sem iología, Bart hes califica así a la denot ación y a la connot ación.

( 7) En est e apart ado, cada vez que hagam os referencia a Kerbrat - Orecchioni, est arem os haciendo referencia al libro “ La connot ación” , Buenos Aires, Hachet t e, 1983.

( 8) Recordem os que est e sist em a im plica un plano de la expresión, un plano del cont enido y que la significación coincide con la relación de los dos planos.

( 9) Est e m odelo viene de Hj elm slev.

( 10) La aut ora no quiere hablar m ucho de est as connot aciones porque “ es un problem a que nos plant ea m uchas dificult ades” ( p. 121) . ( 11) En est e apart ado, al referirnos a Verón est arem os aludiendo al libro “ Sem iosis de lo ideológico y del poder” , Buenos Aires, Secret aría de Ext ensión Universit aria Facult ad de Filosofía y Let ras, Oficina de Publicaciones, Ciclo Básico Com ún, Universidad de Buenos Aires, 1997.

( 12) Digam os brevem ent e: la base económ ica det erm ina, en últ im a inst ancia, la superest ruct ura de lo ideológico, lo polít ico, et c. ( 13) Dice Verón, adem ás, que esa es una de las enseñanzas de Marx que no hay que olvidar: “ él nos ha enseñado que si se sabe m irar, t odo product o lleva las huellas del sist em a product ivo que lo ha engendrado” .

Bibliografía

Bart hes, Roland ( 1990) . “ Elem ent os de sem iología” , en La avent ura sem iológica, Buenos Aires, Paidós. Bart hes, Roland ( 2003) . Mit ologías, Buenos Aires, Siglo XXI Edit ores Argent ina.

(11)

Guiraud, Pierre ( 1979) . La sem iología, Buenos Aires, Siglo XXI Edit ores.

Kerbrat - Orecchioni, Cat herine ( 1983) . La connot ación, Buenos Aires, Hachet t e.

Verón, Eliseo ( 1997) Sem iosis de lo ideológico y del poder, Buenos Aires, Secret aría de Ext ensión Universit aria Facult ad de Filosofía y Let ras Oficina de Publicaciones Ciclo Básico Com ún, Universidad de Buenos Aires.

Referencias

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