UNIVERSIDAD AUTóNOMA
METROPOLITANA
UNIDAD IZTAPALAPA
DlVlSlÓN DE CIENCIAS SOCIALES Y HUMANIDADES DEPARTAMENTO DE FlLOSOFiA
“La
corte de
/OSi/usos,
nueva novela histórica”Tesis que presenta la alumna: Lidia Vázquez Garcia
93228434
Para la obtención del grado de: Licenciatura en Letras Hispánicas
Asesora: Dra. Ana Rosa Domenella Amadio, UAM- I y COLMEX Lectoras: Uthe Seydel, UNAM
Laura Cázares Hernández, UAM- I
I N D I C E
Introducción
I Bibliografía de Rosa Beltrán
I I La fiesta que no cesa
- Nueva Novela Histórica
-
¿Quiénes son los precursores de la NNH?I l l La relación paródica entre el texto y el pretexto
- La Coronación
-
El imperio y los enemigos-
Abdicación y destierroIV Personaje ficticio y personajes históricos
-
Personaje ficticio-
Personajes históricosV Aspecto social y costumbrista en LC1
P. 9
p. 12
p. 14
p. 18
p. 20 p. 28
p. 34
p. 46 p. 59 p. 59 p. 62 p. 70
p. 73
2
Cuando iniciamos un proyecto tenemos una clara idea de hacia donde nos encaminamos, pero el análisis literario, como cualquier otro trabajo de
investigación, se tropieza con un sin fin de distractores y por menores. ¿Por qué menciono esto? Porque después de realizar la primer lectura de la novela La corte
de los ilusos de Rosa Beltrán pensé que, al ser una novela histórica, podría
analizar el aspecto costumbrista y, de acuerdo con el lenguaje literario utilizado, también analizaría el género de la parodia, Estos dos aspectos fueron dos puntos que sobresalieron en mi primer acercamiento a esta novela.
Antes de analizar las costumbres de la época aludida y el tono paródico, tenía que conocer un poco del personaje histórico Agustín de Iturbide, no sólo la información elemental. También tenía que saber algo más de Fray Servando Teresa de Mier, Nicolás Bravo, Vicente Guerrero, Antonio López de Santa Anna y Nicolasa de Iturbide, personajes históricos que aparecen en la novela.
3
El resultado de mis largas horas de consulta en documentos de rigor
histórico, fue esta pregunta, ¿qué cantidad de citas, documentos históricos y tinta
de otros autores es permisible que el escritor transcriba, copie y parafrasee en la
novela que está escribiendo so pretexto de que es un hecho histórico.
Y es que al terminar de leer la novela me preguntaría sí de verdad “X”
personaje era como lo describe el autor o si tales hechos que parecen absurdos o
intrascendentes ocurrieron en verdad. Ya sé que uno no acude a una novela para
conocer la historia, damos por hecho que un autor es libre de recrear, inventar y
suponer lo que quiera, por eso es ficción; sin embargo, si el escritor pretende
recrear la vida de un personaje u hecho histórico es claro que éste realizará una
investigación mínima o exhaustiva para luego decidir qué hacer con ese vasto
archivo de datos y hechos.
En una entrevista, Rosa Beltrán declara que, “Todo ese material decid¡(ó)
meterlo en una novela que permiriera imaginar cómo pudo haber sido la historia al
margen de los documentos oficiales. Me daba la libertad de fantasear, por eso
mucho de mis personajes son inventados”’.
Entonces el autor elige el material que más conviene a sus intereses o
intenciones, y así en este caso, llega al mercado un libro ganador del premio
Planeta 1995: La corte de los ilusos.
Podríamos entender a la literatura como una especie de plagio, una
herencia, una transcripción; el escritor sólo reescribe y recrea, “no hay nada bajo
el sol”, son reescritores, no pueden escribir de la nada, escriben a partir de los
1 Pilar Jiménez Trejo, “Con
el virus de la literatura”, El Angel, suplemento cultural de Reforma
4
otros. La historia de la literatura es la historia de los palimpsestos, de aquel manuscrito de papiro, pergamino, que conservaba huellas de una escritura anterior, que se borraba artificialmente, y sobre el que se escribía otro texto. Cervantes no podría haber escrito el Quijote sin los libros de caballería, sin las obras literarias del Renacimiento o de los griegos; los ejemplos se pueden multiplicar.
Es una discusión inacabada y posiblemente no definiríamos con precisión la diferencia entre la historia y los relatos de ficción (novela, cuento, poesía épica, etcétera); hasta hace relativamente tiempo reciente, a la historia todavía se le consideraba como una variante literaria que compartía muchas técnicas con la narrativa de ficción. Los historiadores estaban sometidos a los materiales
factuales y a la veracidad personal, pero, como los novelistas, escribían detallados relatos de los acontecimientos, vivos retratos de los personajes y prestaban atención al lenguaje y al estilo literario, las complejas relaciones entre literatura e historiografía han sido y continúan provocando de serios debates.
El historiador recopila datos e interpreta y el escritor recopila datos e
interpreta, ninguno de los dos pretende hacer un simple registro de los hechos. El primero pretende objetividad y el segundo no le importa. Uno habla del pasado para comprender el presente, el otro hable del pasado, del presente, del futuro, de lo que no puede ser, de lo que jamás será.
El escritor como creador posee una absoluta libertad para interpretar y
5
novela, ella “reinventa la vida y muerte” de Iturbide. Rosa Beltrán no reinventa, más bien vuelve a narrar, a recontar la misma historia y aventuras del Emperador.
La historia y también la literatura son el registro escrito de lo que se conoce sobre las vidas y sociedades humanas, ya de manera individual, ya de forma colectiva. Ambos recurren a las mismas fuentes. La historia siempre será parcial, fragmentaria, inconclusa, inacabada; y la literatura, si se pretende ficción, es autocontenible.
Hablando un poco sobre los antecedentes de las novelas de género
histórico que se publicaron anteriormente en México, vemos que a principios del siglo salieron a la luz obras que desarrollaron temas de indole nacionalista, tales como la Inquisición, la Revolución Mexicana, la Revolución de Independencia, la Intervención Francesa, el Porfiriato, etcétera, en las que se detecta una búsqueda de carácter nacional. En este género literario las escritoras
no
fueron laexcepción, porque hubo quienes hicieron novela con tema histórico, como Dolores Bolio y Patricia Cox (sólo por mencionar dos ejemplos), que combinan hechos, protagonistas y personajes con la creación literaria y “recurren a hechos significativos del pasado no vividos directamente sino como repaso familiar,
referencia explicativa o mera curiosidad”
’.
Dolores Bolio nació en Mérida Yucatán, en la penúltima década del siglo XIX, y como representante de la llamada “casta divina” adquirió conocimientos y aprecio por la cultura universal. Escribió poesía, novelas, cuentos y ensayo, fue
6
traductora, crítica de arte y cronista. En 1917 escribió dos libros, uno de poesía y
otro de prosa, que la dan a conocer como una de las primeras escritoras del siglo
XX en México. Una de sus novelas, Una hoja del pasado, es, según la crítica Sara
Poot3, “uno de los textos mejor acabados (...) y el más representativo (...) en que
se ofrece de manera interesante y reveladora la visión de un personaje femenino
acerca de la situación de México (...) durante el gobierno de Benito Juárez”. Dofía
Edelmira, personaje protagonista de esta obra, es el que tiene “una clara visión
histórica y política y quien acepta que una etapa ha concluido, y un fin y un
principio de siglo se aproxima, diferentes y cambiantes4
En cuanto a Patricia Cox, nació en Oaxaca en 191
1,
fue autora deAlconeda, el artífice insurgente, Por los dominios del hierro, Ruta de plata, Umbral
y, la que nos interesa por abordar un acontecimiento histórico importante como lo
fue la invasión norteamericana de 1848, Batallón de San Patricio (1954) del que
Martha Robles nos dice: “Con unos cuantos datos, Patricia reconstruye aspectos
de la historia sentimental de los protagonistas principales del Batallón (...) Que al
omitir el rigor histórico en sus interpretaciones” (desafortunadamente) debilita el
relato, por que no es “ un riguroso relato de la invasión sino tentativa de recobrar
la memoria del infortunio de los irlande~es”~.
3 Sara Poot, ”Dolores Bolio: figura literaria de vuelta de sig1o”en Ana Rosa Domenella y Nora
Pasternac (comp.), Las voces olvidadas de narradoras mexicanas nacidas en el siglo XIX,
COLMEX, PIEM, México, 1991, p. 232.
4
Ibidem., p. 234.
Martha Robles, La sombra fugitiva. Escritoras en la cultura nacional, Diana, M&xico, 1989, Tomo
7 Después de la mención de estas novelas históricas escritas en la primera
mitad del siglo, retomamos a nuestra autora y comprobamos en su obra el rescate
de la historia de la mujer. En La code de los ilusos de Rosa Beltrán, el supuesto
protagonista sería Iturbide, pero la obra nos descubre al protagonista real: una
colectividad femenina. Se presenta también a un personaje histórico masculino
más real, a pesar de la ficción, y no al héroe acartonado de la historia oficial.
Como la historia ha sido generalmente narrada por hombres, el resultado en
ella es la invisibilidad de la mujer en ese pasado que sólo se protagoniza en
masculino. Por esto es que la mujer se ve precisada a unir y reconstruir “las
memorias de las mujeres”, para recuperar su pasado y hacerse vigente en este
presente con una historia que la reconozca como parte de la misma. La mujer
escribe desde sí misma, de su mundo, como también sobre otras mujeres y otros
hombres. La historia de la mujer inicia desde el mismo momento en que comienza
la del hombre.
Entonces, al lograr la mujer recuperar ese pasado, el historiador deberá
“transformar su método; no sólo ya no hacer historia sin las mujeres, sino dejar de
abordar a los hombres como género humano universal”6.
En estos capítulos no pretendo determinar la relación entre historiografía y
literatura, sino responder a las iniciales, a través del acercamiento a la biografía
6 Sylvie Van de Casteele y Danielle Voleman, “Fuentes orales para la historia de las mujeres”
8 de Rosa Beltrán, también menciono lo que la crítica ha llamado “la nueva
novela histórica” además del porqué las escritoras cultivan el género histórico
pero en menor proporción. Como parte medular de esta tesina está la
investigación, como mencioné al principio, de las fuentes y las raíces
documentales que acompañan a Rosa Beltrán en la concepción de esta novela
“Rasgarse las vestiduras ante la posibilidad de que nuestros admirados héroes puedan haber sido, en tanto que humanos, falibles, sentimentales e incluso debíles, no significa quererlos
más, al contrario representa sacarlos de su contexto, desfigurarlos y, muchas veces en el colmo del fariseismo, traicionarlos” Los pasos de López, J. Ibargiiengoitia’
I Bibliografía de Rosa Beltrán
Rosa Beltrán nació en México el 15 de marzo de 1960, es escritora, periodista y traductora. Estudió Letras Hispánicas en la UNAM y Literatura
Comparada en la Universidad de Los Angeles en California. Ejerce el periodismo cultural en La Jornada Semanal y colaboró en Vuelta. También es profesora de la Facultad de Filosofía y Letras en la UNAM.
Ha recibido becas por parte del Centro Mexicano de Escritores (novela) 1993-1 994; American Asociation of University Women, Washington, D.C 1992; Phi-Beta Kappa, University of California, 1992; CONACULTA (narrativa) 1991
-
1992; INBA beca para jóvenes narradores 1984-1985. Y recibió por Plural una mención al cuento “Vacaciones” (1 986). Su primer libro de cuentos, La espera (1987), fue publicado por la SEP-CREA y, Federico Patán lo calificb desatisfactorio y atractivo. Su novela La corte de los ilusos (1995) obtiene el
premio Planeta - Joaquín Mortiz. En 1996 publica un volumen de doce cuentos
7
10 titulado Amores que matan. Para la autora entre La corte de los ilusos y
Amores que matan existen dos puntos de contacto, el amor y el humor.’ También en 1996 publicó un libro de ensayos sobre literatura comparada, titulado América sin americanismos, editado por la UNAM.
De su novela La corte de los ilusos, Rosa Beltrán comenta, en una
entrevista realizada por periodistas, que es una obra construida con base en la información obtenida de una investigación en documentos históricos y que en ella se rescatan costumbres, expresiones y dichos de la época del imperio de lturbide (Agustín de lturbide es coronado emperador el 21 de julio de 1822 y el 19 de marzo de 1823 acaba su efímero i m p e r i ~ ) ~ .
En la portada de la novela se dice que ésta “reinventa la vida y la muerte” del emperador lturbide y narra su intento de transformar la vida social de los
mexicanos en la de una sociedad aristócrata. lturbide “trata de sacar de la nada un universo que no existia en México y para el cual, desde luego, nadie
estaba preparado””. Esta transformación se logra en la apariencia solamente (a la que la emperatriz considera de vital importancia), ya que al improvisar los trajes que usaran en la ceremonia de coronación del emperador, pretende lo del dicho popular: “hacer con el hábito al monje”. El propósito de lturbide de crear un gobierno imperialista es como una epidemia que contagia a toda la familia Iturbide y a sus amigos cercanos, quienes cegados por una ilusión se integran a la corte. Rosa Beltrán irónicamente nombra a este grupo “la corte de los ilusos” y así te da título a la novela.
X
I.eo Eduardo Mendoxa. “Amores que matan relatos de poder”. en El liniversal, (México, D.F.) Sección Cultural, 18 de
Luis Villoro. “La revolución de Independencia”, en Historia General de México I, COLMEX, México, 1987, p. 643.
marzo de 1997. p. 14.
9
10
Para la autora, la historia es el producto de actos colectivos porque “las explicaciones sobre la historia, no las construye un personaje, las construimos todos””. La historia es protagonizada por la sociedad en común y éSta no la escriben sólo los vencedores y los héroes, sino también los protagonistas marginales a los que Rosa Beltrán les da voz, como a la princesa Nicolasa, hermana mayor del emperador, o madame Henriette, la modista de origen francés. La corte de los ilusos es una novela que recrea personajes a los que
muestra con sus defectos y sus virtudes, no nos ofrece estereotipos de héroes, ni de heroínas.
Para Rosa Beltrán no sólo las batallas bélicas son parte de la historia, sino también las batallas “domésticas, las sentimentales, las batallas de los sueños””. Batallas de las que no solamente son víctimas las mujeres, sino tambi6n los hombres, por lo que les da voz a ambos géneros y los hace seres con equivocaciones y deseos.
En La corte de los ilusos podemos apreciar una perspectiva diferente de recrear la historia oficial. Esta nueva narrativa ofrece al lector otra versión de los hechos históricos a través de la desvirtualización de la construida verdad oficial y la presentación verosímil del personaje que es héroe o prócer de la historia.
Desde tiempos pasados el ser humano siempre ha indagado y tratado de decir su verdad, su modo de ver pasar el tiempo y los acontecimientos, de
hacer y decir la historia. Y no sólo es esta una característica masculina, porque
11
Pablo Espinoza. “El sueño masculino del poder tan ridículo como el de la Cenicienta”, La Jornada, (México, D. F.), 5 de
Pablo Espinoza. Ob. cit., p. 27.
marzo de 1995, p. 27.
vemos que “Una tendencia persistente en los escritos feministas contemporáneos ha sido el intento de descubrir las raíces de las formas modernas del predominio masculino en nuestro pasado más r e m o t ~ ” ’ ~ .
II La fiesta que no cesa
Debemos reconocer en primera instancia que el auge de la mujer novelista o narradora se ha convertido “en una fiesta que no cesa”I4. Porque como vemos en este fin de siglo es notoria su aparición en el circuito del canón literario que tradicionalmente fue masculino.
En un ensayo, Michelle Perrot nos señala que la historia de las mujeres ha pasado por tres etapas: la primera consistió en demostrar la opresión de la que es víctima, después el comprender por qué
lo
es y la siguiente consiste en “la determinación de mostrar en todos los niveles su papel positivo, supresencia y su participación
Cabe señalar que no son comparables el contexto histórico y social de la historia de la mujer francesa al que Michelle Perrot se refiere con el de la mujer latinoamericana, pero lo menciono en un sentido general, porque podemos hablar de una aparente “universalidad” de la subordinación femenina.
La tercera etapa en la que la mujer demuestra su presencia y su participación es aquella en la cual las escritoras a través de sus obras
l 3 Linda L. Nicholson. “Hacia un método para comprender el género” en (Carmen Ramos E. (comp.)) Ob. cit.,
p. 164.
Comlemporhnea, Universidad or Texas at El Paso, vol. I, núm. 2, enero ~ abril, 1996, p. 40.
14
Vicente Francisco Torres, “Tres lustros de novela mexicana” en Revista de Literatura Mexicana
13 descubren a la mujer del pasado. Mujer que ha sido también personaje de la Historia.
Nos dice Helene Cixous que el lenguaje “es el lenguaje del hombre y su gramática”; entonces la mujer se ve forzada a luchar contra ese lenguaje en el esfuerzo por “rehacerlo como lenguaje adecuado” a conceptos propios? Estos conceptos propios se logran a través de un conocimiento profundo y personal de ella misma. Por lo que la historia de las mujeres se llevará a cabo por medio de la reconstrucción de la memoria de sus congéneres.
Así mismo Rosa Beltrán declara que escribe no sólo desde “el lenguaje prestado”, heredado de “una tradición en donde los hombres han decidido c6mo son las mujeres”, sino que trata de “explorar todo desde (su) cuerpo y
desde (su) experiencia”, trata de escribir la verdad de la historia de la mujer desde sus propias convicciones. Su idea es crear un modelo alterno, no
contrario u opuesto, es crear “nuevos modos de decir la realidad” de México y de su historial7.
Sí la imagen de la mujer ha sido construida a partir de la visión
masculina, entonces lo que se propone nuestra autora es “que la mujer hable desde su propia realidad” y por medio de la reescritura de la historia escrita por los hombres y descubra “ lo que fue suprimido, ocultado y olvidado, llenando
así las lagunas de la historia (...) tomando la presencia de las mujeres en los
Citado por Annete Kolodny, en “Danzando en campo de minas. Algunas observaciones en torno a la teoría, ~~
14
acontecimientos históricos de los cuales muy desenfadadamente se les ha
Nueva Novela Histórica
Georg Lukács nos dice que la novela histórica “persigue como meta la
plasmación de la totalidad de manifestaciones vitales”, y el autor lo logra a
través de “la invención poética de figuras del pueblo que personalicen con
vitalidad la vida intima de éste, las principales corrientes en
Por otro lado, autores como Seymour Menton y Francisco Morales
Padrón señalan que la novela histórica es la que refleja el ambiente económico,
político y social de una época, una novela en que un suceso específico sacado
de la historia determina el desarrollo del argumento2’.
También en la novela histórica se observa una tendencia a la biografía,
porque trata de proponer un ideal humanista por medio de figuras ejemplares a
las que toma “como modelos, como precursores vivos y resucitados de las
grandes luchas”. Es el individuo que surge del pueblo para ser protagonista de
la historia y es capaz de “responder justamente a los problemas que en ese
momento conmueven profundamente la vida del pueblo”. Georg Lukács señala
que desde el siglo XVII y XVIII se escribían obras con este tema, y se podrían
“considerar como precursoras las elaboraciones de la historia antigua y de
mitos en la Edad Media y remontarse aun hasta China o la India”, pero en el
17 Leo Eduardo Mendoza, Ob. cit., p.4
I 8
15 caso de Hispanoamérica, Seymour Menton menciona el siglo XIX como el periodo en el que nace la novela histórica tradicional; momento en que surge un fervor patriótico y un gusto por el paisaje nacional2’.
A principios del siglo XX, la narrativa hispanoamericana recreó sucesos políticos y sociales como la invasión de Estados Unidos a los países
latinoamericanos o la Revolución Mexicana, sucesos que originaron la creación de un tipo de novela que mostraba una búsqueda de identidad nacional y una preocupación por
los
problemas sociales como el racismo y la explotación económica.En 1930 las novelas adquieren una tendencia a la denuncia, el novelista escudriña “la selva, el llano, el cocal, la mina, etc. Para hacer un inventario de injusticias y explotaciones (...) en el que el público lector no hallará (...) valores estéticos sino mensajes politicos y reinvidicaciones sociales”22. En la década de los cincuenta, la novela es un reflejo de hechos y situaciones sociales a través de una prosa cuidada, no hay intención de compromiso sino más bien un
propósito testimonial. Así en México a finales de los años ~ O ’ S , es publicada la primer novela sobre la ciudad de México, La región más transparente de Carlos Fuentes! con temática mítico - social.
En la década de los años setenta se origina una nueva corriente dentro del género histórico, la Nueva Novela Histórica, este nuevo género es un
desmantelamiento de la Historia a través de una visión diferente, la legitimidad
’O Seymour Menton. La nueva novela histcirica de la América Latina (1979- 1992), FCE, México, 1993, y
Francisco Morales Padrón. América en sus novelas, Cultura Hisphica, Madrid, 1983.
22 Ibidem. p. 15.
21
histórica se desvanece por la desconstrucción y degradación “de los mitos constitutivos de la nacionalidad”.
Fernando Ainsa (“La reescritura de la historia en la nueva narrativa
latinoamericana”), Alexis Márquez Rodriguez (“Raíces de la novela histórica”), Claude Fell (“Historia y ficción en Noticias del Imperio”) y Seymour Menton (La nueva novela histórica de la América latina (1979-1992)) son algunos de los autores que han realizado ensayos sobre la “Nueva novela histórica’’ (NNH’).
Alexis Márquez, en su citado ensayo, nos dice que lo que da carácter histórico a una novela es la presencia de personajes y episodios históricos, tratados de un modo tal que sufran un proceso de ficcionamiento”, es decir, “el autor no construye su relato con personajes y acontecimientos imaginarios, sino a partir de hechos históricos reales, a
los
cuales les dio un tratamiento adecuado para hacer con ellos una novela, y no una crónica o un libro de historia J23.Y Claude Fell dice que la historia y la literatura tienen numerosos puntos de contacto, sin embargo cada evento es reconstruido de diferente manera, porque: “lo referencia1 constituye, en la novela histórica tradicional, un marco adecuado para recrear un “ambiente” exótico o pintoresco, mientras el
historiador aborda el acontecimiento en su e~pecificidad”~~
Estos autores señalan que una de las características principales del
género nueva novela histórica es el rompimiento de la historia oficial por medio de una reinvención de la misma. El autor hace una “libre interpretación de la
‘A partir de aquí indicaré “Nueva novela histórica” con l a s siglas NNH.
17
historia”, ofreciendo en la NNH un contraste entre los hechos reales y la forma en que el novelista los narra, asistido de múltiples recursos narrativos que convergen en puntos de deformación, hasta llegar a lo grotesco en los personajes y acontecimientos elegidos.
El escritor rompe con el esquema tradicional de la novela histórica y centrando su atención en los héroes históricos (en la mayoría de los casos) en su trabajo narrativo trata de “establecer una nueva imagen de ese determinado hombre providencial o prócer de la historia y a través de un proceso de
carnavalización los despoja de los atributos otorgados por la leyenda, el mito y la historia oficial. El autor lleva a cabo una distorsión de la historia mediante omisiones, exageraciones y anacronismos.
Seymour Menton nos comenta que un factor importante para la creación y
publicación de la NNH fue la aproximación del quinto centenario del
descubrimiento de América (1992)25. No se le debe restar su influencia a dicho acontecimiento, pero no creo que sea determinante o el Único factor para el auge de esta corriente, por lo menos no lo es para La corte de los ilusos.
Sin embargo, creo acertada la propuesta de Fernando Ainsa acerca de que el auge de la novela histórica “se ha dado en forma paralela a la apertura de la historia a otros campos (...) y a las discusiones teóricas sobre la
naturaleza de los discursos historiográfico y ficcional”26.
Esta nueva perspectiva de ambas disciplinas ha propiciado el análisis de
los
referentes oficiales en la narrativa, y también se analizan “las estrategias24
25
26
Claude Fell, “Historia y ficción”, Noticias del Imperio, Idem., p. 29.
18
historia y la literatura ha sido el origen en la creación literaria de un género
que es una “polifonía interdisciplinaria”, en donde las posibilidades no se
agotan y en las fuentes documentales, la creación y los procedimientos
narrativos guardan relación entre sí. Sin olvidar mencionar que “toda historia se
escribe en función del presente, no sólo como lección, sino como
interpretaci~n”~~
¿Quiénes son los precursores de la NNH?
Fernando Ainsa señala que la novela histórica es un género que ha
estado en desuso, salvo las honrosas excepciones como son: N reino de este
mundo (1 949) de Alejo Carpentier, Los recuerdos del porvenir (1 965) de Elena
Garro, Zama
(1
965) de Antonio Di Benedetto, Los codejos del diablo (1 970) deGermán Espinosa, Yo, el supremo (1974) de Agusto Roa Bastos, etc.
Y menciona que la década de los ochenta es un periodo del que puede
decirse que es “auténtica y vigorosa” la “corriente de ficción histórica
latinoamericana”, proponiendo a más de 20 autores latinoamericanos como
cultores de dicho género. Entre ellos incluye a Fernando del Paso, Noticias
del imperio (1 987); Hornero Aridjis, 1942 vida y tiempos de Juan Cabezón de
Castilla (1985); Edgardo Rodriguez Julia, La noche oscura del niño
Avilés( 1984); Abel Posse, Los perros del paraíso (1 983); Jorge Ibargüengoitia,
Los pasos de López (1 982); Martha Mercader, Juanamanuela, mucha mujer
(1 980), etc. Por otra parte, Seymour Menton cita más de 100 obras editadas en
América Latina en dicha década.
L /
Alexis Márquez menciona que Fernando Ainsa propone como iniciador a Carlos Fuentes porque es “el primero en desmantelar de un modo
programático total la novela histórica tradicional” con Terra nostra (1975), con la cual la ficción a través de un tratamiento de deformación y adulteración
deliberada”28. Otro autor, señala Fernando Ainsa, que “intuyó las posibilidades literarias” de la nueva novela histórica es Alejo Carpentier quien a través de la “derrisión” de personajes históricos hace una inversión del rigor documental e informativo de la historiografía y cuenta las cosas como “debieron o pudieron haber sucedido”. En éI las anécdotas o episodios históricos son
retextos para reelaborar la historia, como ocurre en sus obras: El reino de este mundo (1 949), Concierto barroco (1 974) y El arpa y la sombra (1 979).
Un aspecto más que expone la NNH es el cuestionamiento de la
legitimidad histórica. A través de la narrativa se compensan las deficiencias de la historia la que, por la censura u otros motivos, no rescata en su totalidad a todos los protagonistas. La literatura da “VOZ a lo que la historia ha negado,
silenciado o perseguido”, así como Martha Mercader, con su novela
Juanamanuela, mucha mujer (1 980), aborda la biografía de la escritora
argentina del XIX, Juana Manuela Gorriti. También incluiríamos en la NNH, Los pasos de López (1982) de Jorge Ibargüengoitia, que reelabora, a manera de pastiche, Hidalgo: la vida del héroe (I 948) de Luis Castillo Ledón y un folletín por entregas, Sacerdote y caudillo (1 864) de Juan Mateos. Otra novela
28
importante es Noticias del lmperio (1 987) de Fernando del Paso, quien reescribe pasajes de Maximiliano de lrineo Paz, Calvario y tabor de Riva Palacio y N cerro de las campanas de Juan Mateos.
21
29
Es así como a partir de las obras ya mencionadas de Carlos Fuentes y Alejo Carpentier se inaugura la “nueva novela histórica”. Y éstas dan origen a la creación de obras que nos ofrecen un mosaico de imágenes y personajes históricos transformados y enriquecidos a través de la diversidad de los recursos narrativos. La NNH rompe con la tradición que impone la historia oficial, entonces, “la voz anónima de quienes no aspiran al
protagonismo tiene un papel tan o más relevante en la historia de los pueblos que el registro de las voces de las personalidades y las instit~ciones”~~.
111 La relación paródica entre el texto y el pretexto
Rosa Beltrán es una escritora que crea una novela con el producto de un amplio estudio histórico y de una investigación exhaustiva para lograr un equilibrio entre la información ya elaborada anteriormente por historiadores, es decir el discurso objetivo; y la creación personal, el discurso subjetivo.
analogías localizadas en ambas obras emprendí un análisis comparativo los capítulos de cada una de las obras. Es comprensible encontrar a los
24 de
mismos personajes, aunque en otras novelas de género histórico los nombres son eludidos o definitivamente son otros. Como en Los pasos de López, de Ibargüengoitia,los personajes son el Padre Periñón, Carmelita la corregidora, Diego el corregidor, Matías Chandón, etc, y sin mayor referencia por parte del autor, sabemos cuáles son sus modelos históricos. Este velado camuflaje sería un recurso y otro es el de mencionar los nombres originales, como en el caso de LCI, porque consultando las fuentes históricas tos personajes de la novela tienen nombre y apellido que corresponden a los personajes históricos. Por ejemplo, en LCI, se dice "La Emperatriz paró en seco a Joaquinita. Por más dama honoraria que fuera, la mujer del Marqués de Salvatierra era persona capaz de sacar de sus casillas al santo Job."(p. 13). "En un sillón aparte doña Ana lraeta de Mier (...) y doña Loreto de Vivanco y Vicario" (p.
25),
"Doña Ana Ozta comentó" (p. 31). Consultando a Romero de Terreros en su obra La corte de Agustin de /., emperador de México*, este dice: "su 'Camarera Mayor" la Condesa de San Pedro del Álamo, doña María Joaquina de Valdivieso (...)Seguía en categoría la "Dama primera y Guarda Mayor", doña Ana Maria lraeta de Mier. Como "Damas" figuraban las siguientes: doña Ana Ozta; (...) la
* Romero de Terreros, D. Manuel. La corte de Agustin de 1. Emperador de M&ico, Imprenta del
esta serie proporciona un amplio espectro del pensamiento crítico de nuestro tiempo".
La historiadora nos dice en el prefacio: "La meta de este libro, entonces, no es glorificar a Iturbide, pues esto no sería adecuado. El objetivo es alcanzar un entendimiento más claro de las complejas cuestiones que surgieron inmediatamente después de la emancipación política de España, cuando México por primera vez volvió su atención al problema de cómo organizarse a sí mismo como una entidad separada"33
Me pregunto si en sus fuentes históricas Rosa Beltrán incluye a la historiadora Anna Timothy, porque LC1 coincide en varias ankcdotas con el estudio histórico. Debido a esto consulté las fuentes históricas que señala la investigadora y tuve una tarea doblemente mayor, porque aumentó el número de las fuentes históricas y la correspondencia entre las mismas. AI leer los primeros capítulos de la novela, la autora nos narra en breves páginas la infancia y la adolescencia de Agustín de Iturbide, y en el capítulo final su muerte.
Estos dos capítulos fueron una introducción interesante, más que a la novela LCI, a la de la investigación histórica Ell. Después de estas primeras
33
Anna Timothy, N imperio de Iturbide, CNCNAlianza, México, 1991, p. 11. Las citas textuales de esta obra que haré en adelantelrán seguidas por el número de página entre paréntesis y
22
conjunción, la división es casi imperceptible y surge un estrecho vínculo entre la historia y la ficción.
Debía de hacer un estudio profundo y detallado si quería comprobar la veracidad de los hechos y los personajes de la novela LCI. Por lo que el
periodo histórico de lturbide lo consideré sólo como un motivo para que Rosa Beltrán creara una trama. Desafortunada o afortunadamente al leer el libro de Anna Timothy encontré lo que no creí posible: los personajes y anécdotas mencionados en LCI, tenían una correspondencia casi exacta.
Lo que me confirma lo señalado por Jorge Volpi, que "no es coincidencia
que los nombres de los personajes de Rosa Beltrán coincidan con los de
lturbide y su Corte, y que las fechas en que ocurren los sucesos correspondan con las que quedaron asentadas en los documentos de e n t o n c e ~ ' ' ~ ~ . El libro de la historiadora Anna Timothy, El imperio de /turbide(Ell*) es editado por primera vez en 1990 en la Universidad de Nebraska y posteriormente en 1991 en
México por CNCN editorial Alianza. Es un libro que pertenece a una colección llamada Los noventa de los cuales éste es el número 70, este ejemplar se sustenta en diversos libros de la época de lturbide y otros históricos. Algunas de estas fuentes me fue posible consultar y obtuve mayor información. El propósito del libro de Anna Timothy consiste en poner " al alcance de los
lectores una colección con los más variados temas de las ciencias sociales. (...)
32
documentos históricos, como el libro N imperio de Iturbide; y discurso
subjetivo+texto+La corte de los ilusos*
De su obra La corte de /os ilusos (LCII), Rosa Beltrán señala que sus
fuentes formales fueron "En un principio
los textos que están en los archivos y
en las bibliotecas, es decir las historias oficiales", y documentos de otro tipo
como el "Tratado de las obligaciones del hombre en sociedad, Catecismo del
Padre Ripalda y Haciendo Hogar (...), pretexto. Entonces trato de compaginar
todas en una historia que ante todo es ficción y tiene como prioridad la
literat~ra".~' Podemos observar que hace uso de refranes, panfletos e
inscripciones de textos públicos como introducción a cada uno de los
diecinueve capítulos de su novela, y también
los
usa como alusión a la épocadel imperio.
Con el fin de contar con información formal sobre este episodio histórico
inicié una exhaustiva búsqueda, mi intención no era indagar la precisión de los
episodios, personajes o lugares mencionados en la novela, sino solamente
encontrar la correspondencia de los personajes ficticios de la novela (si los
hubiera) con los personajes históricos. Pensé que sería difícil encontrar esta
correspondencia, ya que la novela como género literario permite la
combinación de lugares, de tiempos y de personajes. Si es bien lograda esta
* Sklodowska, Elzbieta. Texto crítico, (Jalapa, Veracruz, México), Nueva Epoca, num. 1, julio-
diciembre de 1995, pp. 1 O1 -1 07.
/os ilusos, Planeta, México, 1995.
Pablo Espinoza, Art. cit., p. 27.
A partir de aquí indicare la obra La corte de los ilusos, con las siglas LCI. Beltrán, Rosa. La corte de
25
Marquesa de Salvatierra, doña Joaquina de Estanillo; la de la Cadena, doña Loreto de Vivanco y Vicario.”(p. 21).
Entre los personajes principales se menciona el nombre completo de la emperatriz, “Ana María Josefa Ramona Huarte Muñoz y Sánchez de Tagle”, y Romero de Terreros nos indica que la emperatriz ”recibió los nombres de Ana, María, Josefa, Ramona“. También los demás nombres de los personajes fueron reales. La única excepción es Madame Henriette (que sirve como hilo
conductor de la trama) un personaje ficticio.
También el episodio del velorio de lturbide narrado en LCI, me pareció irónico y ficticio, pero en verdad, Agustín de lturbide fue “vestido con el hábito de los franciscanos,” y “velado a la luz de cuatro velas1134 Siendo la fuente histórica citada por Anna Timothy, José Ma.Bocanegra. Memorias para la
historia de México lndependiente 1822-1846. La primera fuente que consulté, me despertó un afanoso interés porque si encontré el episodio del velorio de Iturbide tal y como es narrado en la novela. Es así cómo consulté otros autores citados por la historiadora, y son:
- Carlos Ma. De Bustamante, Cuadro histórico de la Revolución Mexicana 1810.
-
José Ma. Bocanegra. Memorias para la Historia de México independiente 1822- 1846.-
Francisco Castellanos, N trueno, gloria y martirio de Agustín de Iturbide.En este libro la reseña de la cuarta de forros nos dice: "es una luz equitativa y
justiciera sobre un personaje de la Independencia Mexicana, al que el olvido y
los intereses ajenos a la investigación de la verdad se han empeñado en
privar de su auténtica dimensión". A este texto se le reconoce como una
aportación a la auténtica historia de México.
-
Manuel Rivera Cambas, Los gobernantes de México. Es un texto de historiaque conjunta una antología de biografías, y retratos de los Virreyes,
Emperadores, Presidentes y Gobernantes de M6xico.
-
Rafael F. Muñoz, Santa Anna, el dictador resplandeciente. Nos dice el autor que escribió la biografia de Santa Anna, pues "le molestaba que unánimementetodos lo repudiaran". Este libro es "un ejercicio admirable de exposición
histórica y de creación literaria, en que el autor sólo toma partido por la verdad
del personaje".
Es así como en esta consulta encontré las analogías entre LC1 y Ell.
Partiremos de que esta novela pertenece al género irónico porque
considerando que parodia es la imitación irónica o burlesca de personajes
27 de conseguir un efecto cómico. La relación que existe entre el texto (novela)
La corte de los ilusos y el pretexto (texto histórico y fuentes históricas) El
imperio de lturbide, se caracteriza por una distancia irónica que produce un
efecto cómico y de trangresión, denotando la intención paródica del autor. Y
respecto a la presencia de un texto en otro, nos remitimos a Gerad Genette que
define a la intertextualidad como: “una relación de copresencia entre dos o más
textos (...), como la presencia efectiva de un texto en otro. Su forma más
explícita y literal es la práctica tradicional de la cita”35. Forma que es señalada
por medio de comillas y que en LCI, sí hay algunas, pero no en la mayor parte
de las citas realizadas.
No puedo negar que La corte de los ilusos es un recuento disfrutable y
humorístico, totalmente documentado. Es un pastiche, un palimpsesto que,
como toda ficción, nos relata lo que pudo haber sido.
Para realizar una comparación entre el texto y los pretextos, dividiré la
obra en 3 partes que son: Coronación, que comprende los capítulos 1 al 4.
Estos son biográficos e introductorios al desarrollo del Imperio. “El Imperio y los
enemigos de Iturbide”, que abarca del capítulo 5 hasta el 15 se desarrolla el
breve imperio y salen a escena los enemigos y desertores de Iturbide. El
35 Genette, Gerard,
primero en acción es Antonio López de Santa Anna, después Fray Servando
Teresa de Mier, y dos de las mujeres más cercanas a éI, su prima Rafaela,
Marquesa de Alta Peña y su esposa Ana María, y los insurgentes Vicente Guerrero y
Guadalupe Victoria. “La Abdicación” que comprende losúltimos capítulos, del 16
al
19, parte en la que se narra el destierro y el fusilamiento.LA CORONACIóN
Para crear la escena de la ida a San Agustín de las Cuevas y de la
prueba del traje de coronación, la autora se basa en el aplazamiento de la
coronación debido a un malestar que sufre Agustín de Iturbide, por lo que sale
hacia su casa de descanso en San Agustín. Este capítulo es en tono paródico
por parte de Rosa Beltrán, porque una inchazón en la nuca es absurda,
respecto al concepto médico, en cuanto al concepto irónico la escena alude a
una deformación de las ideas de lturbide en el momento de ascender al poder.
Esta nueva experiencia para el emperador, lo hace despegar los pies de la
tierra.
La primer intertextualidad de LC1 nos dice que “lturbide enfermó de una
hinchazón en la nuca y decidió ir a reponerse a la casona” (p. 14) y la cual en
Ell aparece de la siguiente manera ”El 27 de junio se llevaría a cabo la
ceremonia de coronación (se pospuso hasta el 21 de julio debido a una breve
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Líneas más adelante en LC1 dice: “Agustín pasaba las tardes de jueves y domingo frente al mirador del Colegio de Santa Rosa, presumiendo a las educandas el uniforme de alférez (...). Desde el balcón, la joven Ana Maria Huarte (...), se asomaba a la calle a sonreír a los cadetes. Hasta que un día vio emerger de entre los uniformes la cabeza cobriza y rizada de Agustín” (p. 15). Y en líneas anteriores en la página I O , el joven cadete decidió casarse con una pupila del Colegio de Santa Rosa”. En la obra de Manuel Romero de Terreros se narra este episodio de la siguiente manera:
Por aquella época, (...). Era costumbre en aquel colegio que las tardes de los domingos y jueves saliesen al mirador del edificio las educandas que por su buena conducta hubiesen merecido tal premio, (...) se llenaba la Plazuela de las Rosas de los jóvenes vallesolitanos (...). Entre los concurrentes se distinguía por su apostura y marcial continente el rico mancebo don Agustín de lturbide, (p. 8)
Aquí Rosa Beltrán puntualiza en que Agustín de lturbide presumía su uniforme de alférez, con este comentario ironiza la importancia que le dan a la apariencia, al traje, y no como lo indica M. Romero de Terreros, que Agustín de I. “se distinguía por su apostura y marcial continente”
En LC1 se narra la reunión de la Corte en el Palacio de Moncada para dar el visto bueno al traje del Emperador, a la que no pudo asistir “doña Josefa Ortiz de Domínguez, quien había mandado decir que lo sentía muchísimo pero que no pensaba ir a la prueba ni aceptar el cargo de Dama de Honor porque quien era soberana en su casa no podía servir en casa ajena”(p. 23). En
de Domínguez, “la Corregidora”, recibió su nombramiento de Dama de
Honor, rehusó aceptarlo, diciendo al portador de éI: Diga usted que la que es
soberana en su casa no puede ser dama de una Emperatriz!”(p. 21)
En el mismo capítulo de LCI, se afirma: “Rafaela tranquilizó a Joaquinita,
o cuando menos, trató de hacerlo. Le explicó que todas las insignias juntas no
sumaban ni siete mil pesos porque, la mayoría era de imitación” (p. 47).
Y en Manuel Romero de Terreros: “Las insignias de ambos soberanos
eran iguales y no deben haber sido muy espléndidas, puesto que todas ellas
costaron poco menos de siete mil pesos” (p. 30).
En ambos textos, tanto el decir que las joyas era “de imitación” o que no
eran “muy espléndidas”, aluden a que el nuevo imperio era sólo una imitación,
algo falso y no algo auténtico y original.
Más adelante, en LCI, “Los participantes que estaban más cerca del coro
comenzaron a seguir a Cabañas en cuanto oyeron entonar las primeras notas
del Te Deum y fuera del edificio, desde un tablado, se mandó que el General
Ontibañez arrojara monedas acuñadas para la ocasión, a fin de distraer a los
revoltosos”(p. 54). Manuel Romero de Terreros, dice que “Se entonó el Te
Deum, y afuera de la Catedral, desde un tablado, arrojaron los Reyes de Armas
al pueblo las monedas que al efecto se acuñaran”(p. 32). Lo mismo aparece en
31
viva arrojando monedas al pueblo, lo mismo que en el paso señalado en el ceremonial”(p. 71). Y en Manuel Rivera Cambas: “Para el acto fueron aseadas y adornadas las calles (...) y en el día de la coronación de hora en hora, fueron arrojadas al pueblo monedas acuñadas según el diseño aprobado por el
Congreso y troqueladas, otras para enviarlas a las Cortes extranjeras”(p. 87).
En este episodio la acción de arrojar las monedas a la concurrencia coincide con otros textos, y lo que podría señalar es que la voz de la autora Rosa Beltrán se deja escuchar en, “con el fin de distraer a los revoltosos”, es decir que con esta acción el emperador compra a los individuos que no estaban de acuerdo.
En LCI: “El obispo dio por concluida la ceremonia. (...) cuando se dio cuenta de que lturbide tenía la corona algo ladeada. Se acercó al solio y, con el pretexto de dar la última bendición a los esposos, dijo:
-
Que no se caiga la corona, Señor Emperador.- Descuide, Señor Obispo- respondió el Dragón,
creyendo que Cabañas lo decía con mala leche-.
Yo cuidar4 que no se me caiga”(p. 55).mal, quizá muy chica, porque Mangino se preocupa por su estabilidad Y dice:
- No se le vaya a caer Vuestra Majestad
- Yo cuidaré que no
se me Caiga”(P. 47).Podemos observar que en los tres textos el diálogo es similar, incluso denota mayor parodia, el de Rafael Muñoz porque dice: “Debe haberle
quedado mal, quizá muy chica”,
lo
que alude que tal vez Agustín de lturbide no estaba preparado para tal nombramiento.Líneas más adelante, en la misma página de LCI, It Su alteza, Agustín de
I. decidió que no quería pasar por el mismo sitio por donde había llegado. (...),
y desviaba la ruta original de la procesión para pasar frente a la casa de la Güera Rodriguez (...) Hasta ese momento, la Emperatriz( ...) adivinó que dejarlo asistir a sus tertulias no sólo había sido mal sino pésimo”(p. 55). Manuel
Romero de Terreros en las páginas 9 y 10 en las páginas habla de este cambio de ruta pero en relación con la entrada del ejército Trigarante a la ciudad, mencionando la relación de lturbide con la Güera Rodriguez. ÉI señala que esto es de un autor anónimo de “Bosquejo de la revolución de México” y nos dice lo siguiente:
33 San Francisco y la Profesa, porque así lo quiso la dama favorecida por el caudillo de las tres garantías".
En el mismo episodio de LCI, respecto al cambio de ruta de Iturbide, la emperatriz dice: "Pésimo había sido creer ciegamente en aquella salida intempestiva de Iturbide,( ...) más tarde lo supo, ni había habido abrazo, ni había sido en Acatempan"(p. 56). Y Francisco Castellanos nos lo narra de la siguiente manera: "Pero no fue en Acatempan, imposible que ahí se verificara. Esto ha quedado ampliamente aclarado en los estudios e investigaciones que se han hecho al respecto. Acatempan no estaba en ninguna ruta que hubieran podido seguir lturbide o Guerrero para entrevistarse. (...) ¿Abrazo? No lo hubo. Esto lo confeso más adelante el propio Vicente Guerrero"(p. 89).
Este episodio es un comentario de crítica a los textos y fuentes históricas, porque incluso las propias fuentes estaban equivocadas, ya que ¿Abrazo? No lo hubo". Transforma el discurso objetivo de la historia en un discurso mítico, contesta con la verdad las mentiras.
propuesto a la Junta Provisional gubernativa, que decreta de acuerdo la
creacion de la “Orden Imperial de Guadalupe”, con la cual premiar los servicios hechos a la nación (...). Los “Grandes Cruces” pueden llegar a cien, son nada más títulos del Imperio. Los “Supernumerarios”, de número ilimitado, son nobles comunes y corrientes”(p. 43-44).
Aquí Rosa Beltrán dice que de: ”Supernumerarios: número limitado, siempre y cuando (...) no adeude ningún pago de impuestos y se disponga de crédito favorable”; y Rafael Muñoz dice que los: “supernumerarios”, de número ilimitado, son nobles comunes y corrientes”. Es decir que Rosa Beltrán ironiza al decir que cualquiera, no podía ser un aspirante a la Orden de Guadalupe, porque se debían considerar determinados requisitos de una clase social aceptable. Es una sátira a las conductas políticas.
EL IMPERIO Y LOS ENEMIGOS
35 Beltrán en el personaje de Agustín de Iturbide, que ni éI ni “ninguno de los
dos grupos estarían dispuestos a darle una visión justa de lo que ocurriera”
porque el poder ciega a cualquiera.
-
SANTA ANNARosa Beltrán nos relata en LC1 el cortejo del brigadier Santa Anna a la
Princesa Nicolasa, usando como escenario la conocida Casa de los Azulejos,
en una escena que más que erótica resulta una sátira y exageración grotesca:
El brigadier embiste con palabras, fragua planes, aprieta un poco más la mano de la Princesa. Ella lo deja apretar, lo mira dirigirse a su persona con una dulzura que no le corresponde, que es o debiera ser para otra.( ...)
ÉI baja la vista, se entrega a la contemplación de unas manos. Mira las arrugas y las manchas. Manos de vieja.( ...)
Acerca la mano, libera uno a uno los botones. Siente el paño suave entre sus dedos.
(..) Pero la mano renuncia a esta fascinación. Separa esa cortina doble con cierta
ansiedad. Algo surge amenazante; algo que se yergue y se eriza al contacto de una mano, algo que embiste y se enfrenta a la oscura y afilada mano de buitre que lo apresa”(p. 77).
En el mismo episodio de LCI, Rosa Beltrán escribe:
Cuando le avisaron que ya el Emperador estaba a punto de llegar, Santa Anna hizo gesto de comprender. Sin embargo, permaneció sentado en una banca y se puso
a limpiar sus botas hasta el momento en que tuvo a Su Alteza frente a él. Visiblemente alarmado, el Capitán de Guardia acudió a recordar al brigadier el cargo del hombre
que tenía delante. Santa Anna se disculpó de permanecer sentado frente a su Alteza.
Y Rafael Muñoz dice: Antes de marcharse de Jalapa, lturbide recibe a todos
los notables en el salón de los Esteba, para aceptar sus respetos. El destituido comandante llega a la recepción con su gran uniforme, y viendo que en torno al
emperador se aglomeran las damas y funcionarios, prefiere esperar. Ahí hay, en aquel rincón, un amplio canapé forrado de brocado rojo. Buen sitio para aguardar que S.M.1 se desocupe. Y se sienta exhalando un suspiro de descanso. (...) -Señor brigadier
Santa Anna: delante de S.M. I nadie se sienta ... Y lo hace ponerse de pie de un brinco, humillado, puesto en vergüenza delante de todo mundo. Dando traspiés, (...) llega a la
puesta y desaparece. (...) Pero vuelve a presentarse en el momento en que lturbide
sale a montar en la carroza imperial (...) Cuando el cortejo empieza a perderse en la
lejanía y (...) el brigadier se pone vertical sobre los estribos, levanta cerrado el puño
amenazante grita: -Veremos, si don Antonio López de Santa Anna puede sentarse frente a ese emperador”(p. 59).
En esta cita, la parodia es una imitación fiel de un discurso preexistente lo
que crea una distancia irónica con efectos cómicos a traves del tono lúdico que
rige a esta obra.
En LCI, “¿Recordaba Negrete que el Emperador había mandado pedir unas bestias para la familia real a Veracruz? Sí; Negrete se acordaba perfectamente. Pues cuando tuve que mandar las bestias, el alcalde de Jalapa, don Bernabé Elías, (...)
mandó decir al Emperador que lo sentía muchísimo pero que no podía
proporcionarlas. (...) Obviamente, señores, el Dragón se había visto obligado a
reaccionar. Mandó que ensillaran a Don Bernabé con una albarda. A ver si volvía a tener la idea de negarle un par de bestias” (p. 100)
AI respecto dice Manuel Rivera Cambas:
“El carácter despótico de lturbide le atrajo inmensos males. Para salir de Jalapa necesitaba acémilas que condujeran al considerable número de bagajes que llevaban éI y su comitiva; pero como los dueños de ellas eran casi todos españoles y
por lo mismo enemigos suyos, no quisieron darlas, y en consecuencia mando ponerlos presos; uno de ellos fue el Sr. Elías, persona respetable, á quien el emperador ultrajó
no solo con palabras sino poniéndole la mano en la cara. Dispuso también que los
dueños de las mulas que habían sido escondidas, condujeran por sí mismos las
cargas,” (p. 100).
Con este episodio Rosa Beltrán reitera en la conducta despótica que tuvo
37 orden de ensillar a un hombre para que realizara el mismo cargamento que
las mulas por el simple hecho de haberse negado a realizar una orden.
-
FRAY SERVANDO TERESA DE MlEREste personaje es un personaje que esta descrito como una caricatura, es
el ave de rapiña que sobrevuela el imperio, y para la prima Rafaela viuda de
Valdivielso, el dominico era como un arcángel rodeado de luz. En el capítulo
ocho de LCI, el fraile llega a la casa de lturbide y “anunciaron que el dominico
se hallaba a la puerta( ...) y esperó a ser invitado a pasar al salón donde Su
Alteza Imperial habría de recibirlo.”(p. 115). Y en Ell se nos dice que: “Tan
pronto como Mier arribó a la ciudad de México, visitó a Iturbide.”(p. 101).
En este capítulo Rosa Beltrán hace uso de un incidente para crear un
capítulo, en la entrevista muestra con ironía la superioridad intelectual de Fray
Servando, porque al hablarle en latín, al emperador señala que “En castellano
podía manejarse con bastante tino( ...)p ero sus conocimientos de latín distaban
de ser incluso suficientes, pues se había visto obligado a abandonar sus
estudios muy pronto para unirse a la carrera militar”(p. 126).
De la misma entrevista Rosa Beltrán nos dice: “Pues quiero advertir a Su
tadrones- dijo Servando”, y páginas más adelante nos dice: “- Reconozco en
usted al libertador, pero el gobierno que conviene a estas tierras es el
republicano( ...) La ofensa era clarísima: Fray Servando se había olvidado de dar a Agustín el título de Majestad.”(p. 126 y 128).
Carlos Ma. de Bustamante nos dice: ‘Sabia Iturbide, á no dudarlo y por esperiencia personal, que en el P. Mier tenia un enemigo declarado (no de su persona, pues Mier era de un corazón y candor columbino) sino de su sistema de gobierno: (..) te dio un usted por usted, y le dio rapé de su caja (...) pues se diria de éI lo que los ingleses dijeron de la de Napoleón ... Que se había ungido con el vinagre de los cuatro ladrones” (p. 59-60).
El episodio narrado por Rosa Beltrán señala que la ofensa de Fray Servando al emperador no era por sus diferencias políticas, sino porque el fraile no le había dado el título de Majestad a Iturbide. Es decir que para el emperador era más importante que el fraile reconociera su título aristocrático, la apariencia, que las diferencias de más fondo, como las ideas políticas.
En LC1 aparece en la voz del sacerdote: “- Y quiero decirle a usted y a
39 Servando Teresa de Mier “La imagen de nuestra Señora de Guadalupe no
está pintada en la tilma de Juan Diego, sino en la capa de Santo Tomás apóstol
de este reino”.
Aquí nuevamente Rosa Beltrán hace una crítica de los textos y fuentes
históricas, es un cuestionamiento sobre la originalidad de los hechos narrados
por los historiadores, incluso del poder religioso no solo de la época del imperio
sino de la época actual.
-
VICENTE GUERRERO, GUADALUPE VICTORIA Y NICOLAS BRAVO.En el capítulo catorce de LCI, aparece la noticia de que “varios desertores
estaban por firmar el Plan de Casa Mata( ...) y comenzaba a soslayarse la
posibilidad de un levantamiento en el sur, a manos de Guerrero y de Victoria”
(p. 194). En Ell, la autora nos dice que “los caudillos militares más distinguidos
del movimiento revolucionario a favor de la independencia, los generales
Vicente Guerrero y Nicolás Bravo, abandonaron calladamente la ciudad de
México para iniciar la rebelión en el sur” (p. 178). En Carlos Ma. de
Bustamante, aparece: “No fue la noticia de la fuga del P. Mier la que afligió
únicamente al emperador, sino la de los generales Bravo y Guerrero, para
hacerle la guerra en el Sur.”(p. 62). Y en Rafael Muñoz, ‘‘ los generales Vicente
40
capital el 5 de enero, con un grupo reducido de sus oficiales y emprenden la
marcha hacia las montañas del sur, donde hicieron la guerra de
independencia.”(p. 68).
En el mismo capítulo de LCI, lturbide “Mientras se hallaba en su
habitación, frente al espejo, un correo vino, jadeante, a entregar una carta de
suma urgencia a Su Alteza Imperial don Agustín de Iturbide. La carta decía que
aquello que había hecho el brigadier Santa Anna en Jalapa y que su Alteza
había interpretado como una simple falta de obediencia era, según se
rumoraba la República.”(p. 196). Y en Ell, la autora dice: “El 6 de diciembre,
Santa Anna envió a lturbide una carta personal, planteando una amplia
denuncia de su régimen. (...), Santa Anna que ahora se sentía obligado a retirar
su obediencia, porque el gobierno de Iturbide había producido males
incalculables”(p. 171). En Rafael Muñoz: “Y no quiere dejar a lturbide sin una
explicación de su conducta. Le escribe “General de la República Mexicana:
bien sabe V. Lo que trabajé y contribuí para que se coronase ( . . . ) I ’ Ahora,
considero que la libertad está reprimida, (...) “Por eso di el grito”(p. 62).
En el capítulo quince de LCI, se acusaba a Santa Anna porque “había
pactado con los españoles en San Juan de Ulúa e iniciaba una campaña contra
el
Imperio”(p. 201). Y en Ell dice: “Con el temor de que las tropas españolas41 salir del territorio mexicano se unieran a la rebelión de Santa Anna” (se les advirtió) que no ayudaran al ex general de brigada Santa Anna”(p. 172).
En el capítulo quince de LCI, lturbide dice: I‘- General: encárguese de
imprimir un bando donde prohiba la edición, difusión o lectura de cualquier publicación sediciosa”, porque antes se menciona que “Victoria, andaba de pueblo en pueblo esparciendo la nueva de que lturbide se había convertido en monarca absoluto”. En Ell se dice “Las proclamas de Guadalupe Victoria se vendían abiertamente en la ciudad el 8 de enero, lo cual provocó que se promulgara un decreto con el cual se limitaba la libertad de prensa pocos días después”(p. 176).
En el mismo capítulo de LC1 Iturbide, “Pidió un informe detallado de las personas encarceladas en los conventos de Santo Domingo, San Francisco y San Hipólito, a fin de cerciorarse de que los rebetdes aún estaban encerrados a piedra y lodo. Entre ellos se hallaba Fray Servando”(p. 202).
En Ell se dice, “Es interesante que, el 8 de diciembre de 1822, el
comandante de la plaza de la ciudad de México presentará un informe de las personas encarceladas en los monasterios de Santo Domingo, San Francisco y San Hipólito en la misma ciudad, como si se tomara cuenta de los enemigos en la capital para certificar que aún estaban encerrados a piedra y lodo. (...)
En LCI:
“el general Guerrero se quejaba de que el Emperador no había cumplido sus promesas. No le había pagado los veinte pesos que le debía, y el día de la coronación
lo había humillado al ordenarle portar la insignia imperial que éI no llevaba. Por si eso
no fuera bastante, tampoco le había permitido regresar a su mando, al sur, con el cuento de que lo necesitaba a su lado. (...) y cuando no le quedó más remedio que convidarme a un baile de esos que organizaba en su Palacio, no tardo en hacerme sentir que yo no era digno de estar allí”(p. 206).
Y en Ell Ana Timothy señala que la fuente histórica de está información es el Diario hisfórico de Carlos Ma. De Bustamante:
“Bustamante, en un intento de ilustrar qué tan pobremente les había pagado lturbide sus grandes servicios a al nación, apuntó que Guerrero había sido humillado al ordenársele portar la insignia imperial en la ceremonia de coronación en la ciudad de México; que no le había permitido regresar a su mando en el sur, bajo pretexto de que se necesitaban sus servicios en la capital; que no contaba en el palacio y era sujeto de bromas; que no se le había pagado salario, lo cual lo obligó a vender posesiones personales para sobrevivir; y que lturbide le debía 20 mil pesos.”(p. 178).
Y en el mismo capitulo quince de LCI, Rosa Beltrán nos relata sobre el
mismo personaje(Guerrer0) que:
Una noche, en el sitio de Zitácuaro, Guerrero confesó( ...) Llorando como un niño
de que el Emperador no había cumplido sus promesas(..) ¡Puros pretextos!
-
decía Guerrero, y dejaba caer un lagrimón en el pocillo donde bailaba el aguardiente- Porque el muy hijo de puta nunca fue para invitarme a entrar en su casa( ...)y cuando no le quedo más remedio que convidarme a un baile de esos que organizaba en su Palacio, no tardó en hacerme sentir que yo no era digno de estar allí. Ese día me atildé
lo mejor que pude y hasta me envolví la cabeza en una red para quitarme un poco lo
crespo del cabello que como ve lo tengo algo hirsuto ... mire ... y descolorido por el sol.
Prueba de que no ando en fiestecitas y pendejadas. Pero uno quiere quedar bien y yo
fui con un barbero que me rasuró las patillas y me untó Pomada de tricofero con linaza para acomodarme el pelo. Pero me salió contraproducente, porque la cabellera se me levantó en unos como mojones y el tiempo ya se me había echado encima. Fui al baile
43
Según la historia Vicente Guerrero era mestizo con fuerte porcentaje de raza negra, tuvo escasa instrucción y se dedicó a las actividades agrícolas y a la arriería, fue soldado insurgente que luchó por la Independencia y más tarde fue presidente de México, lo que hace Rosa Beltrán es una sátira al ridiculizar el aspecto físico del general, aparte de la imagen consagrada del militar.
-ANA MARíA HUARTE
En LCI, lturbide se siente rodeado de desertores y emprende una búsqueda de pruebas para dar con los culpables, entonces, buscando entre las cosas personales de su prima Rafaela encuentra pliegos escritos por Fray Servando. AI regresar su esposa e hijos de San Agustín de las
Cuevas, el emperador le comenta a ella de sus hallazgos. Adjudicándole una carta de la que Rosa Beltrán nos dice lo siguiente: “leyó una misiva de oscura procedencia dirigida a un tal Giménez donde alguien hablaba de su intención de mandarlo al fin del mundo. La carta, según éI, había aparecido en la caja donde Rafaela guardaba los polvos de bismuto (...) y estaba firmada por la Emperatriz.” (p. 154). Más adelante, utilizando esta carta como muestra de la mala conducta de la Emperatriz, lturbide decide
enclaustrar a su esposa, y le dice:“- Por otra parte, no me gustan los gritos ni las recriminaciones, Ana Maria. Soy yo quien decide si los demás