ANEXO 3
BIBLIOTECA ALFONSO BORRERO CABAL, S.J.
DESCRIPCIÓN DE LA TESIS DOCTORAL O DEL TRABAJO DE GRADO FORMULARIO
TÍTULO COMPLETO DE LA TESIS DOCTORAL O TRABAJO DE GRADO
Ejército Revolucionario del Afecto [E.R.A]: una propuesta de comunicación afectiva para la convivencia
SUBTÍTULO, SI LO TIENE
AUTOR O AUTORES
Apellidos Completos Nombres Completos
Núñez Giraldo Diana Elizabeth
DIRECTOR (ES) TESIS DOCTORAL O DEL TRABAJO DE GRADO
Apellidos Completos Nombres Completos
López Salazar José Antonio
FACULTAD
Comunicación social y lenguaje
PROGRAMA ACADÉMICO
Tipo de programa ( seleccione con “x” )
Pregrado Especialización Maestría Doctorado
Nombre del programa académico
Comunicación social con énfasis en medios audiovisuales
Nombres y apellidos del director del programa académico
Jose Vicente Arismendi
TRABAJO PARA OPTAR AL TÍTULO DE:
Comunicadora social
PREMIO O DISTINCIÓN(En caso de ser LAUREADAS o tener una mención especial):
CIUDAD AÑO DE PRESENTACIÓN DE LA
TESIS O DEL TRABAJO DE GRADO
NÚMERO DE PÁGINAS
Bogotá 2012 82
TIPO DE ILUSTRACIONES ( seleccione con “x” )
Dibujos Pinturas Tablas, gráficos y
diagramas Planos Mapas Fotografías Partituras
X
SOFTWARE REQUERIDO O ESPECIALIZADO PARA LA LECTURA DEL DOCUMENTO
Nota: En caso de que el software (programa especializado requerido) no se encuentre licenciado por la Universidad a través de la Biblioteca (previa consulta al estudiante), el texto de la Tesis o Trabajo de Grado quedará solamente en formato PDF.
N.A
MATERIAL ACOMPAÑANTE
TIPO DURACIÓN
(minutos) CANTIDAD
FORMATO
CD DVD Otro ¿Cuál? Vídeo
Audio Multimedia
electrónica Otro Cuál?
DESCRIPTORES O PALABRAS CLAVE EN ESPAÑOL E INGLÉS
Son los términos que definen los temas que identifican el contenido. (En caso de duda para designar estos descriptores, se recomienda consultar con la Sección de Desarrollo de Colecciones de la Biblioteca Alfonso Borrero Cabal S.J en el correo [email protected], donde se les orientará).
ESPAÑOL INGLÉS
Afectividad Affectivity
Comunicación Communication
Guerrero Warrior
Urbanización Urbanization
Virtualidad Virtuality
RESUMEN DEL CONTENIDO EN ESPAÑOL E INGLÉS
(Máximo 250 palabras - 1530 caracteres)
EJÉRCITO REVOLUCIONARIO DEL AFECTO (E.R.A.): UNA PROPUESTA DE COMUNICACIÓN AFECTIVA PARA LA CONVIVENCIA
La comunicación es en el ser humano el medio de interrelación más poderoso para establecer vínculos con sus semejantes. A su lado ha subsistido la afectividad, entendida como la capacidad de expresar por cualquier medio las emociones que existen en la persona frente al Otro.
Es entonces desde esta tesis que exploraremos la relación entre comunicación y afectividad: (1) Para reconocer que la afectividad es la base de las relaciones sociales. (2) Que es el Otro, entendido como el entorno, los semejantes y la cultura, lo que motiva la afectividad y posibilita la comunicación multidimensional. (3) Que para lograr una comunicación afectiva capaz de crear nuevos paradigmas de relación interpersonal es necesario conocer en su tiempo, espacio y virtualidad a ese Otro por transformar.
A partir de estos elementos, se formula una propuesta que haga de la comunicación afectiva una herramienta pedagógica y cotidiana, lo cual es al mismo tiempo, optar por una visión de vida que reconoce a la persona, no sólo como el centro de la atención del Estado y de la sociedad.
AFFECTION REVOLUTIONARY ARMY (A.R.A.):
A PROPOSAL FOR COEXISTENCE BASED ON AFFECTIVE COMMUNICATION
Communication is, for human beings, the most powerful way of interaction to build links with others. By its side, affection (understood as the ability to somehow express existing emotions, from one individual to the Other) has survived.
It is when, throughout this thesis, we will explore the relationship between communication and affection: (1) to recognise affectivity as the basis of social relationships. (2) to know that it is the Other, agreed as the environment, peers and culture, what motivates and enables multidimensional communication affectivity. (3) and, that in order to be able to achieve affective communication, capable of creating new interpersonal relationship paradigms, it is necessary to know the time, space and virtuality of the Other we are about to transform. Based on these elements, a proposal has been elaborated. One capable of making out of affective communication, a pedagogic and quotidian tool, which is at the same time, choosing a vision of life that recognises the individual, not only as the centre of attention for the State and society.
EJÉRCITO REVOLUCIONARIO DEL AFECTO [E.R.A]
Una propuesta de comunicación afectiva para la convivencia
DIANA ELIZABETH NUÑEZ GIRALDO TRABAJO DE GRADO
Presentado para optar por el
título de profesional en comunicación social
Pontificia Universidad Javeriana Facultad de Comunicación y Lenguaje
PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA
FACULTAD DE COMUNICACIÓN Y LENGUAJE
CARRERA DE COMUNICACIÓN SOCIAL CON ÉNFASIS EN MEDIOS AUDIOVISUALES
RECTOR DE LA UNIVERSIDAD
Joaquín Emilio Sánchez García, S.J.
DECANO ACADÉMICO
Jose Vicente Arismendi
DIRECTOR DEL DEPARTAMENTO DE COMUNICACIÓN Y LENGUAJE
Antonio Roveda Hoyos
DIRECTORA DE LA CARRERA DE COMUNICACIÓN SOCIAL
Patricia Bernal
DIRECTOR DEL TRABAJO DE GRADO
Artículo 23 de la resolución No. 13 de julio de 1946:
“La universidad no se hace responsable por los conceptos emitidos por sus
alumnos en sus trabajos de tesis, sólo velará porque no se publique nada
contrario al dogma y a la moral católica, y porque las tesis no contengan
ataques o polémicas puramente personales, antes bien se vea en ellas el anhelo
Agradecimientos
A Dios.
A mi Padre Jorge Núñez Hernandez, quien ha hecho de la No violencia y el
amor una actitud ante la vida, a él por ser ejemplo y cosechar en mí
herramientas para vivir, por las largas horas que dedicó para hacer realidad
este sueño, por su incondicionalidad y apoyo. A él a quien amo, por ser la
semilla, tronco y follaje del árbol que representa E.R.A.
A mi madre Luz Helena Giraldo al ser la demostración más natural y bella de
la comunicación afectiva que aquí se promulga. A mis hermanos Alejandro y
Laura, quienes son siempre el magneto vital para darle vida a lo cotidiano.
A los compañeros de viaje que me han acariciado y a los que me han atacado
haciéndome más fuerte.
A mi asesor, José López, por poner mis pies sobre tierra solida y creer en
E.R.A desde el comienzo.
Finalmente, a mi lugar de trabajo, Fundación Centro de Fe y Culturas por ser
un campo de paz y conocimiento. A mis compañeros de trabajo por su mano
cariñosa cada día. Al Padre Horacio Arango, S.J., Camila Posada, Gustavo
Ramírez y María Victoria Restrepo quienes han liderado mi proceso de
práctica desde la generosidad al obsequiarme tiempo libre cada vez que lo
necesité para estudiar.
TABLA DE CONTENIDO
INTRODUCCIÓN 1
CAPÍTULO 1 5
Marco Teórico 5
Bases en la comunicación 6
Desarrollo moderno del lenguaje 5
La afectividad: una necesidad básica y primaria del ser humano 8
La afectividad en relación a la comunicación 10
CAPÍTULO 2
La afectividad: Base de las relaciones interpersonales 13
CAPITULO 3
El otro: Lo que motiva la afectividad 21
El cerebro afectivo 21
Etapas del desarrollo 24
Confianza vs. Desconfianza 24
Autonomía vs. Vergüenza y duda 25
Iniciativa vs. Culpa 26
Laboriosidad vs. Inferioridad 27
Identidad yoica vs. Confusión de roles 28
Intimidad vs. Aislamiento 29
Generatividad y Absorción 30
Integridad vs. Desesperación 31
La relación del yo y el Otro 32
CAPÍTULO 4 40
La territorialidad de la comunicación: sus cambios en el tiempo 40
CAPÍTULO 5
Afectividad y virtualización 46
CONCLUSIONES
Manual del guerrero del afecto 51
Las Armas del Guerrero del Afecto. 52
La Formación del Guerrero 55
La Caricia 55
La Prudencia 56
La Eficacia 56
El Grupo de Fuego 57
Sorpresa 58
Conocimiento del Terreno 59
Depósito de Armas 59
¿Para qué ser parte del ERA? 62
BIBLIOGRAFÍA 63
Anexo1.La no violencia como respuesta a la violencia 66
Anexo2. Los actos Lingüísticos Básicos 72
INDICE DE TABLAS
Tabla I. El afecto 16
Tabla II. Etapas del Desarrollo 24
INTRODUCCIÓN
Esta tesis trata sobre la relación existente entre la comunicación y la afectividad. Dos hechos propios de la conducta humana que hasta el momento han sido examinados por separado. La comunicación ha sido analizada en general desde sus elementos estructurales: el emisor, el mensaje, el canal y el receptor. La afectividad, a su vez ha sido vista especialmente desde la perspectiva psicológica. En los capítulos en los que se desarrolla el cuerpo del presente trabajo se dará cuenta de los puntos de encuentro que existen entre estos dos grandes componentes propios a la naturaleza del Ser humano.
Motivó realizar esta investigación el hecho de que aunque tenemos un techo normativo constitucional que convoca a la tolerancia, nuestra vida cotidiana sigue estando marcada por profundas raíces de dominio y desconocimiento del otro. Un esquema de opresión corroe nuestras entrañas y desde los espacios más simples: el hogar, la cuadra, el barrio, la escuela, la iglesia, el trabajo, el municipio, la región y la nación, ejercemos, sin conciencia alguna, sutiles o abiertas formas de subyugación sobre los demás que se ponen de presente en los circuitos o redes de relación interpersonal.
Fue a mi padre, en sus conferencias, a quien empecé a oír hablar del lenguaje del
afecto. Un día tropecé en su biblioteca con el texto “La caricia esencial” de Robert
Shinyashiki, y luego de su lectura surgieron las conversaciones, los hallazgos, las intuiciones, y las búsquedas bibliográficas que hoy llegan a este punto.
En un principio, mi intensión era difundir por medio de un taller para jóvenes, técnicas de comunicación que contribuyeran a una manifestación eficaz del afecto. Aplicándolas de manera experimental en espacios de construcción de valores y conductas como los son, la escuela y los núcleos familiares. Sin embargo, en el proceso de construcción de mi tesis acepté con entusiasmo que para llegar a ello era necesario, primero, hacer una investigación exhaustiva sobre el tema.
Siendo así y para darle cuerpo conceptual a la búsqueda de una nueva forma de comunicación que llamaría la comunicación afectiva, apareció ante mis ojos el libro
“Ontología del lenguaje”, de Rafael Echeverría, con su tesis del lenguaje generativo. Esto sería el punto de partida de la posterior construcción y que se encuentra recogida en un primer capítulo como marco teórico, en donde desfilan importantes autores como Baruc Spinoza, y su definición de la afectividad como la capacidad de afectar y ser afectado, al igual que otros no menos relevantes como Humberto Maturana yJohn B. Thompson para tratar el concepto de comunicación.
En un segundo capítulo desarrollo la idea de que la afectividad es la base de las relaciones interpersonales para demostrar cómo la interrelación del individuo con otros crea especiales condiciones biológicas para la constitución de su sentido de comunidad y sociabilidad.
En un tercer capítulo, siguiendo los iluminadores conceptos del profesor Miguel de
Zubiría Samper en su texto “La afectividad humana” se desarrolla la idea de que la
propuestas por Erik Erikson, cuenta con varias facetas y se comunica con los tres mundos por medio de la comunicación multidimensional.
Así como el Otro se desenvuelve en el tiempo, también actúa en un espacio determinado, lo cual será examinado en un cuarto capítulo, en el que se muestra cómo los procesos de urbanización y la aparición y desarrollo de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TICs) van generando nuevas formas de interrelación, nuevos estilos
de vida, nuevos escenarios llamados “no lugares” por algunos antropólogos.
Finalmente, en un quinto capítulo se da cuenta del impacto de la virtualización de la afectividad y los peligros, tensiones y oportunidades que ello representa.
A manera de conclusión y en una estructura propositiva se da a conocer el Manual del Ejército Revolucionario del Afecto [E.R.A] como una metáfora de guerra que recorre toda la tesis, bajo los postulados del amor y la No-violencia.
Movida por la convicción de que en un mundo, y en un país como el nuestro, que vive hace décadas, desde la intimidad del hogar en una guerra intensa de mordiscos a la dignidad del ser humano se decide crear el Ejército Revolucionario del Afecto [E.R.A]. Su pertinencia brota como un imperativo ético de lucha e indignación al ver la dolorosa realidad en que vivimos, reflejada en la violencia intrafamiliar, el manoteo escolar, la opresión de niños en labores inhumanas, la agresión a las mujeres, el desprecio por el otro, la intolerancia, la injuria, la calumnia, la exclusión, las desapariciones, el abandono de niños y ancianos. Es entonces, en la búsqueda de mejorar el diario vivir, que se convoca a una gran cruzada, desde la comunicación afectiva, y cada espacio tradicional posible (hogar, escuela, barrio, oficina) hasta los medios de comunicación masivos para desde allí crear un nuevo mundo de convivencia en un clima de humanismo profundo y extenso.
CAPÍTULO 1
Marco teórico
El tema de la afectividad a pesar de su gran influencia en la vida cotidiana, presenta una variedad de opiniones y tesis científicas no sólo distintas, sino muchas veces contrarias. Tal vez esto sea deba a varios motivos:
a) El dominio de lo Racional como fundamento de explicación de la mayoría de los fenómenos humanos y el carácter secundario y hasta peyorativo que se concede a la
emoción como parte esencial de la vida: “No le pongamos sentimentalismo al análisis”, es
un criterio común que se expresa en círculos académicos y empresariales.
b) La novedad que el tema representa en el universo de las investigaciones ¿Cuál es su origen? ¿En qué consiste? ¿Qué función desempeña la afectividad en la vida humana, en particular en el desarrollo de la racionalidad?
c) La pluralidad de enfoques con que se lo puede analizar al punto de considerar que por tratarse de aspectos que tiene que ver con la subjetividad, se cree que el tema es sólo de competencia de la sicología y no de otras áreas del saber.
Ya en la vida cotidiana, tanto en el ámbito familiar, como laboral y social descubrimos el valor de la afectividad y, al mismo tiempo, el carácter problemático de los fenómenos afectivos. (M.P. González et al., 1998). En el mundo de la filosofía el tratamiento del tema de la afectividad se hace aún más complejo. A este respecto dice el
profesor Antonio Malo en La Enciclopedia filosófica online (“Teorías sobre las emociones”, 2007)
Sin embargo, la importancia del tema no es sólo académica. En la actualidad a través de los medios de comunicación masivos se informa, día a día, sobre situaciones de violencia intrafamiliar, abuso a los niños, suicidios, asesinatos, aumento de los índices de pobreza y desempleo. Dicha información noticiosa recurrente, termina por generar una aceptación de tales prácticas como fenómenos naturales que se instalan sin cuestionamiento alguno en nuestra cotidianidad y en nuestros imaginarios. Esta realidad, abordada por distintos investigadores: economistas, antropólogos, sociólogos, psicólogos, tiene una pluralidad de causas siendo entre ellas los déficits afectivos y comunicativos en los hogares una importante variable explicativa al problema y su solución.
Bases en la comunicación
La comunicación humana es un fenómeno objeto de estudio desde disciplinas como la anatomía, la neurología, la moderna psicolingüística generativa de Noam Chomsky, la filosofía del lenguaje de Ludwing, Wittgenstein, por mencionar algunos. Sin que sus planteamientos sean el foco teórico relevante en esta tesis, y más por considerar un referente valioso en una ampliación posterior de este tema merece mencionarse las teorías del ruso Lev Semiónovich Vygotsky, consignadas en su texto “Pensamiento y lenguaje”.
Para este autor la función primaria del lenguaje es la comunicación, el intercambio social, constituyendo un instrumento regulador y controlador de los intercambios comunicativos. Aunque este autor destaca la comunicación como la función principal del lenguaje, también señala otra serie de funciones básicas del mismo. Así, a partir de la interacción social y del lenguaje el ser humano desarrolla las funciones psicológicas superiores; en una primera instancia de forma interpsicológica, para posteriormente, después del correspondiente proceso de reflexión, de una forma intrapsicológica, asentando y profundizando el desarrollo de dichas funciones. Todo esto lo explica a partir de su conocida "Ley de la doble formación de los procesos psicológicos superiores".
A mediados de la década de 1970 surgió una nueva perspectiva en el estudio del lenguaje conocida como la Pragmática, la cual fue ganando aceptaciónposterior.Entendida como el estudio en que el contexto influye en la interpretación del significado del mensaje, esta teoría admite la existencia y la interdisciplinariedad del conocimiento (antropología, psicología, filosofía) como una vía para comprender la función y eficacia de la comunicación. Sobre ella, Coca Izaguirre en su Monografía “La Pragmática y sus generalidades” dice:
A pesar de que algunos niegan la existencia de un campo propio y coherente de la Pragmática, sin embargo, autores tan destacados como Herbert E. Brekle, János S. Petöfi o Teun A. Van Dijk, hablan de ella como una disciplina que debe investigar las relaciones que se establecen entre las expresiones de lengua y sus condiciones de uso para producir actos de habla. Por su parte, Eugenio Coseriu, en un artículo publicado en el número VII de Romanistiches Jahrbuch se refería a la necesidad de inaugurar una nueva teoría que contemplara la lengua como actividad, es decir, reivindicando así una "Lingüística del hablar".
Según estudios realizados, la Pragmática, actualmente ya establecida y reconocida como una disciplina crecientemente empírica, incluye en sus análisis los factores sociales, psicológicos, culturales, literarios, que determina la estructura de la comunicación verbal y sus consecuencias. En esta se relacionan la semántica y la sintaxis: la semántica hace abstracción de los usuarios y la sintaxis expresa la relación entre los signos sin tener en cuenta a los usuarios; sintetizando todo el proceso en el estudio del qué se dice y lo que literalmente se quiere decir.
Según este modelo explicativo, las descripciones lingüísticas no pueden limitarse a analizar el sistema independientemente de los sujetos concretos que lo usan y del contexto en el que lo hacen. De esta forma, la pragmática se incorporó a las investigaciones sobre el lenguaje.
Aprender a comunicarse supone también aprender a anunciar la intención y aprender a compartir un tema con un interlocutor y comentar sobre él. De la Pragmática, se destacan los aspectos instrumentales del lenguaje, de tal manera que aunque se conozcan bien las reglas de funcionamiento del mismo, si no se sabe cómo se utilizan, resulta prácticamente imposible su uso.
En esta tesis se acoge lo planteado en materia de comunicación por John B.
Thompson en su libro “Los media y la modernidad” (1998), donde señala que la
tener como objeto de investigación la comunicación afectiva, nuestro concepto de comunicación no es visto sólo desde lo simbólico, entendiéndose como el poder de construir lo dado por la enunciación. Aclaramos que no negamos el poder generativo de las palabras, como si estuvieran sobrecogidas por una especie de energía capaz de crear múltiples acciones en el destinatario o en el emisor, pero ¿son en realidad los símbolos
elementos principales de “integración social”?.
Igualmente en esta tesis se toman consideraciones teóricas hechas por Humberto Maturana en su texto “Emociones y lenguaje en educación y política” (1997, p. 20), quien ve lo simbólico como algo secundario del lenguaje, ya que la fuerza que tiene la comunicación está en la coordinación de acciones no necesariamente lingüísticas. En la misma dirección de Maturana, Rafael Echeverría, en su texto “Ontología del lenguaje”
(2005) cuando le da al lenguaje un papel generativo, creativo o interpelativo de la realidad. Es decir, es a partir del lenguaje que se crean mundos o nuevas realidades Desde este autor, aceptamos sustituir la antigua interpretación descriptiva del lenguaje por lo que llamamos la interpretación generativa
Debido a que el lenguaje no es pasivo; que el lenguaje es acción, éste genera permanentemente nuevas realidades. Nosotros, los seres humanos, vivimos en mundos lingüísticos y nuestra realidad es una realidad lingüística. Creamos el mundo con nuestras distinciones lingüísticas, con nuestras interpretaciones y relatos y con la capacidad que nos proporciona el lenguaje para coordinar acciones con otros (Echeverría, 2005, p. 60)
La cuestión está en que el uso de la comunicación y la expresión de las emociones a través de ella es generalmente espontáneo e inconsciente. Esto explica un tanto el por qué se ha dejado en segundo plano la importancia de la afectividad como una dimensión humana definitiva para lograr mejores niveles de bienestar individual y colectivo, y más cuando día a día el ruido de la cotidianidad y el frenesí las actividades diarias, propias de una sociedad que le rinde culto a la velocidad, ocupan nuestra agenda dominantemente que poco tiempo disponemos para dedicarnos a reflexionar y conocernos a nosotros mismos.
No es entonces común preguntarnos ¿cómo nos comunicamos? y ¿cómo afectamos y somos afectados a través de la comunicación? El redescubrir esa concepción humanista que vuelve a colocar a la persona en el centro de la atención de lo social y lo económico, en contraposición a la tendencia, hoy por hoy, dominante que percibe al individuo como consumidor, es redescubrir nuevas rutas educativas, pedagógicas y políticas en diferentes partes del mundo Ya hay quienes piensan y escriben señalando el afecto es esencial para el desarrollo integral del ser humano, (De Zubiría, 2007, p.20) y en segundo lugar, quienes creemos que se puede direccionar el uso de la comunicación en función de la afectividad como nuevo elemento generador de cambios conductuales de fondo para la vida personal y social.
La afectividad: una necesidad básica y primaria del ser humano.
Desde que su nacimiento el recién nacido necesita de Otro para suplir las necesidades básicas que le permitirán sobrevivir como lo son: calor, alimento, atención, entre otras. La dependencia en Otros, asegura su existencia. No es posible pensar en un niño de dos días de nacido autoalimentándose o limpiándose el pañal. Sin ayuda de otros, un individuo no logrará sobrevivir.
Cuando decimos habitualmente que el ser humano necesita afecto para su bienestar, nos estamos refiriendo, en realidad, al hecho de que necesita la ayuda y la cooperación de otros seres humanos para sobrevivir. Es decir, la necesidad de ayuda social la expresamos como necesidad de afecto o necesidad afectiva. De ahí que el afecto sea considerado algo esencial en la vida de todo ser humano. Dar afecto significa ayudar al otro, procurar su bienestar y su supervivencia. Efectivamente, el afecto, entendido como ayuda o cooperación para la supervivencia (Barrull et al., 1998)
Damos afecto para asegurar nuestra supervivencia. Es el caso del padre que acaricia la cabeza de su hijo, de manera sincera, pero a su vez en el fondo se están estableciendo vínculos estrechos que asegurarán el amor del hijo hacía el padre, posiblemente para toda la vida. Tanto así, que si el padre llega a la vejez, su hijo no lo abandonará.
Relacionado con la comunicación se puede notar que el afecto es “una interacción social entre uno o más individuos” (Barrull et al., 1998) interacción que tiene movimiento y se traslada.Proceso el cual requiere un esfuerzo, ya que al dar afecto estoy realizando un trabajo en beneficio del otro sin esperar remuneración a cambio. Entonces, el afecto es una energía que se comunica de diferentes formas y por diferentes medios.
Por otro lado, la palabra afecto viene de (pathema) lo cual dice que es una pasión del ánimo, con la que el alma afirma una fuerza de existir de su cuerpo (Spinoza, 1980) Dicha fuerza de existir se afirma con la relación que tenemos con los factores externos, a lo
cual Spinoza llamaría “potencia de acción”. Particularmente, Spinoza explica como
sabemos nombrar cada sentimiento y sus características. Ahora, en cuanto a la definición de afecto, el determina que la base para ella son los sentimientos de felicidad y tristeza.
Volviendo a Spinoza, la afectividad es algo que tiene que ver con la capacidad de afectar y ser afectado. Lo cual se expresa a manera de sentimientos, que pueden ser derivados de la felicidad o de la tristeza. Dicha capacidad viene de la interacción con el mundo externo y con el mundo interno. Para ejemplificar, algo que es no necesariamente una persona puede afectarme, digamos, un reloj, al ver que voy tarde puedo estresarme y hasta ser agresivo con las personas que están a mi alrededor, por la situación de estrés en la que me encuentro. Entonces, se necesita de condiciones externas armónicas que me permitan potencializar mi capacidad de actuar. También diferentes cuerpos pueden generar los mismos afectos. Claro ejemplo de ello es la persona que da mucha atención a su mascota, tanto así que parece quererla tal como si fuera una persona. Algo, que más adelante será entendible debido a que un perro, por ejemplo, puede a veces dar más afecto, que ni una misma persona. Continuando con Spinoza, en su hipótesis de presentar la afectividad como la capacidad de afectar y ser afectado, clarificamos los tres puntos que el expone como:
• Un cuerpo no tiene porque ser un “cuerpo humano”. Se trata más bien de una esencia que persevera en su ser. Pueden ser cosas, sentimientos, recuerdos, animales, entre otros.
• Distintos cuerpos son capaces de los mismos afectos.
• Los cuerpos no son conscientes de la totalidad de cuerpos de los que reciben afectos y a los que ellos afectan; no obstante, si un cuerpo es afectado por otro tiene dos modos de composición: o bien se componen: aumentando la potencia de ambos y sintiendo alegría; o bien se descomponen: decreciendo la potencia de ambos y sintiendo tristeza (Spinoza, citado en Alfama, Bona y Callén, 2005, p.4).
La afectividad en relación a la comunicación
Justo, cuando el ser humano sale de su cápsula, de su individualismo, y se conecta con su entorno, es cuando se inaugura o surge el mundo que denominaremos, el mundo de la afectividad. En ese contacto o enganche con el entorno (el Otro) están las bases, los cimientos, los fundamentos de esa nueva realidad.
Pero antes de desarrollar este cambio cualitativo del sentir una emoción a expresarla, que es la piedra angular de esta tesis, precisemos algo en relación con la corporeidad, como uno de los dominios que constituyen el ser al lado de la emocionalidad y el lenguaje. Se trae a colación lo dicho por uno de los autores que hemos seguido en esta
apunta a describir la relación que existe entre el cuerpo, la emocionalidad y el lenguaje, que es un aspecto que se estima valioso para poder la comunicación afectiva.
Dice el profesor Echeverría:
Observando los estados de ánimo desde el subdominio de la corporalidad Todos podemos admitir que siempre estamos en una u otra postura física (de hecho, no podemos evitarlo). Esta postura física se relaciona con el estado emocional en que nos encontramos. La conexión entre nuestras posturas corporales y nuestra vida emocional es tan fuerte que podemos darnos cuenta del estado de ánimo de una persona por el mero hecho de observar la postura de su cuerpo. También podemos predecir las posturas físicas que adoptarán las personas si sabemos en qué estado emocional se encuentran.
Podemos decir que alguien se encuentra excitado o defraudado observando la forma en que cruza una habitación, la forma en que está sentado o parado. Las artes visuales utilizan esta conexión permitiéndonos observar los estados de ánimo de las personas a partir de sus posturas corporales. Al mirar, por ejemplo, «El Pensador» de Rodin podemos descubrir su estado de ánimo. Asimismo, cuando observamos «La Pietá» de Miguel Ángel podemos describir el estado de ánimo de María. Los retratos de Goya son un excelente ejemplo de lo que señalamos pues nos revelan magistralmente cuanto nos dice la corporalidad sobre los estados emocionales de los seres humanos. Los actores también sacan provecho de la conexión entre posturas corporales y estados de ánimo. Pensemos en Greta Garbo, Humphrey Bogart o James Dean. La forma en que cada uno se movía, o «sus posturas», daban vida a distintos estados de ánimo.
Cuando cambian nuestros estados de ánimo, comúnmente también lo hacen nuestras posturas corporales. Lo interesante es que muchas veces, cambiando nuestra postura corporal podemos también cambiar nuestro estado de ánimo. Un ejemplo claro de esto es el efecto del ejercicio físico (salir a caminar, trotar, jugar tenis) u otras prácticas físicas, como el bailar o el yoga, sobre nuestro estado de ánimo (2005, p. 165)
Sin entrar a detenerse en la idea de la interrelación que existe entre el cuerpo, la emoción, y el lenguaje que es muy valiosa, enfaticemos que la expresión de ese pathos, de ese instinto, de esa emoción es lo que definitivamente hace que la afectividad surja como un nuevo estado de relación entre el yo y el Otro a través de lo que hemos llamado una comunicación multidimensional.
En el punto de clarificar el alcance de la idea del Otro resultó inmensamente valioso el aporte hecho por el profesor De Zubiría en su texto: “La afectividad humana”, donde dice “Pero, ¿es posible que alguien sienta genuino afecto por las plantas, o los animales, o la lingüística, o la física? ¿Conviene utilizar el término afecto, y por ende la palabra afectividad al referirse a esos campos no interpersonales. Las dos preguntas son esenciales
Sin dudas que sí. La afectividad desborda el dominio interpersonal. Los seres humanos además de amarse entre sí-que lo hacen- también proyectan sus afectos, intereses y pasiones a muchos otros campos o dominios no humanos. Idea relevante que pongo a consideración es que la afectividad humana supera las interacciones personales”. (De Zubiría, 2007, p.112)
(“Etapas del desarrollo Erik Erikson”, 2010) así como los estudios hechos por otros investigadores sobre el desarrollo de las ciudades en el mundo moderno, buscando así comprender como operan las comunicaciones en los nuevos espacios de la llamada sociedad posindustrial.
Para entender la estructura de las comunicaciones existentes hoy en las grandes ciudades nos apropiamos de algunas lecturas, “Acerca de las comunicaciones en las
grandes ciudades” (Piccini, 1996, p. 27) con lo que se logra entender como los nuevos equipamientos, (metros, transmilenios), y las Tecnologías de la Información (TV, Internet, Blackberrys), propias del creciente urbanismo trae aparejado fenómenos como el desmoronamiento de lo social y de la vida pública, el resurgimiento del individualismo y el afianzamiento de la vida privada, entre otros.
Este urbanismo, al lado circuitos conversacionales cotidianos que se dan en la familia, la escuela, el trabajo, entre otros, trae a su vez el surgimiento de otros espacios o
“no lugares” (Marc Augé, 1993), y las llamadas “autopistas audiovisuales” “No es
aventurado señalar que las nuevas culturas audiovisuales, como dispositivos múltiples de redes, redefinen en buena medida los trazados modernos de conexión con el mundo desde
la intimidad surgen nuevos territorios” (Piccini, 1996, p. 33).
En esos singulares “no lugares” se da todo un nuevo estilo de vida, donde la percepción del espacio y el tiempo cambia en escala y plantea todo un nuevo fenómeno como es la relación entre virtualidad y afectividad (Alfama, Bona y Callen, 2005, p. 4) que obliga a partir de ahí ver cómo se puede contribuir a un manejo humanístico de la afectividad para superar la mercantilización de la misma
CAPÍTULO 2
La afectividad: Base de las relaciones interpersonales
Como bebés, antes de modular los primeros sonidos y construir las primeras palabras, nos comunicamos con el mundo a través del lenguaje del cuerpo. Los gestos faciales, en especial la sonrisa, se convierten en nuestro mejor medio para captar la atención de quienes están cerca de nosotros. Sonrisas y pucheros que van y vienen de un lado a otro, manitas y pies en constante movimiento hacen de nuestro cuerpo un emisor de mensajes. La gestualidad aparece entonces como un lenguaje universal, capaz de ser interpretado por adultos con distintos idiomas y culturas. Sin embargo, estos rituales primarios de comunicación de nuestros más puros estados de emoción, no lograron ganar la atención de los estudiosos de la conducta humana. Es como si esas formas de expresividad, cargadas de la sensibilidad nítida del bebé, propia de nuestros primeros años de contacto con el mundo extrauterino, fueran vistas como simples actos instintivos, reflejos carentes de valor en la comprensión de la arquitectura y el funcionamiento del ser humano.
Ese espontáneo acto de establecer vínculos con los familiares cercanos y extraños, es el arte de involucrarse con otras personas. No obstante, esta forma de comunicación primaria con toda su naturalidad fue dejándose a un lado al sobrevalorarse el lenguaje como la más importante forma de comunicación entre los seres humanos.
dimensión corporal y todas sus formas de expresividad: los gestos, el tacto, las caricias, el abrazo, las miradas, entre otros.
Sería entonces el racionalismo el pensamiento dominante en Occidente desde el siglo XVI, hasta mediados del siglo XX. Sin embargo, surgieron inquietudes entre algunos pensadores, incluso, el mismo Descartes admitiría la existencia de la dimensión corporal en su libro “Tratado de las pasiones del alma” (1649).
Profundizaría más el tema a finales del siglo XIX el naturalista británico Charles Darwin en su texto “La expresión de las emociones en el hombre y los animales” (1872) En su trabajo Darwin trataría sobre la manera en que los humanos y los animales principalmente pájaros y mamíferos expresan sus emociones. Allí, Darwin diría: “Los jóvenes y los adultos de razas muy distintas, tanto humanos como animales, expresan similares estados mentales con los mismos movimientos”.
En otro fragmento del precitado texto, Darwin señalaría también:
Si admitimos que nuestros antecesores semihumanos adelantaban sus labios cuando estaban un poco irritados o de mal humor, como lo hacen actualmente los monos antropoides, nada hay de inexplicable en que nuestros hijos, bajo la influencia de análogas impresiones, nos presenten vestigios de la misma expresión, al mismo tiempo que una tendencia a emitir ciertos sonidos. Esto no es más que un hecho curioso. No es raro, en efecto, ver a los animales retener de un modo más o menos perfecto durante su edad juvenil, para perderlos más tarde, ciertos caracteres que en su origen pertenecieron a sus antecesores adultos y que todavía se encuentran en otras especies distintas(Wikipedia)
Aunque Darwin no contó de entrada con los aplausos de la comunidad científica sino por el contrario, encontró la crítica y el desprecio, para esos mismos días en la primavera de 1872, cuando apenas había terminado su tratado sobre la expresión de emociones, otro libro titulado “Anatomía y fisiología de la expresión” describía los músculos faciales como “obras de un creador divino, destinadas a expresar los exquisitos
sentimientos del hombre” (Wikipedia)
Estos antecedentes remotos de una nueva mirada para comprender la conducta humana vulnerarían criterios como el de Coeficiente Intelectual (CI) como parámetro para medir las competencias de las personas para lograr el éxito. En este punto, quien encabezaría la rebelión sería el señor Howard Gardner quien en 1983, con su libro
como la capacidad de resolver problemas o elaborar productos que sean valiosos en una o más culturas, de tal manera en Occidente llegaba a su fin la preferencia por la inteligencia racional cognitiva, al decir de algunos.
Gardner propuso una nueva clasificación de la inteligencia en ocho categorías: lingüística, musical, lógico-matemática, espacial, corporal-cenestésico, intrapersonal, interpersonal y naturalista, las cuales permitieron de alguna manera ampliar el horizonte en la comprensión de la conducta humana, como sería el reconocer que la inteligencia de las personas se puede dar en tres niveles: analítico, creativo y práctico. Sin embargo, sería el periodista y ensayista norteamericano Daniel Goleman, quien propondría en 1995, en su libro “Inteligencia emocional” que la inteligencia se refleja y pude potenciarse alrededor de cinco capacidades: conocer las emociones y sentimientos propios, manejarlos, reconocerlos, crear la propia motivación, y gestionar las relaciones.
Con estos avances se estaban sentando las bases para redescubrir el valor de la afectividad como un componente esencial en la conducta humana que había sido relegado al cajón del olvido en las investigaciones, pero que siempre había estado dándole sentido, brillo y color al comportamiento individual y colectivo del ser humano.
En esta dirección de precisar el concepto de la afectividad como una dimensión humana especial, y posterior a la propuesta de Goleman, en Europa, un grupo de investigadores interdisciplinario, desde una perspectiva biopsicosocial, en el año 2000, formuló propuestas orientadas a precisar la naturaleza del afecto. Su idea inédita se centró en algo realmente novedoso al ver el afecto como una necesidad primaria e inherente al ser humano.
Los autores luego de precisar el concepto de “necesidad primaria”, establecieron
diferencias entre la concepción tradicional y una nueva visión de la afectividad que, por su utilidad didáctica, se transcribe:
[image:28.612.108.499.202.321.2]Para clarificar la situación, expresamos las dos alternativas en el siguiente cuadro:
Tabla # 1
El afecto (amor, cariño, amistad, etc.) es ...
definición tradicional definición biológica
Un hecho espiritual (no material) de difícil explicación que se manifiesta en nuestras emociones.
Todo acto (comportamiento) de ayuda, protección, cuidado, etc., que contribuya a la supervivencia de otro ser vivo.
Una definición que no aclara (ni
define) nada. Una definición precisa, de hechos reconocibles, observables y objetivos.
Nuestra tradición nos inclina a pensar de un modo poético acerca del afecto, pero, a pesar de que pueda ser muy agradable (o “elevado”) pensar así, nos conduce a ninguna parte. No nos ayuda a comprender su naturaleza y, sobretodo, nos sume en un mar de confusiones y problemas increíbles para manejar correctamente nuestras relaciones afectivas.
Por el contrario, si somos capaces de “bajar de las nubes” y reconocer que lo que experimentamos como afecto son todos los actos (hechos, comportamientos) por los cuales una persona ayuda a otra, de la forma que sea, proporcionándole protección y conocimientos, resolviéndole problemas, apoyándole en los momentos difíciles, etc., habremos dado un paso de gigante hacia la comprensión y el dominio de los fenómenos afectivos.
Porque la clave está en reconocer que el afecto es un hecho físico, real, material y no espiritual. Si somos capaces de ver esto, podemos empezar a analizar los hechos afectivos, a contabilizarlos, medirlos y a establecer hipótesis acerca de sus manifestaciones. De lo contrario, seguiremos en la oscuridad, en las “nubes”, y no haremos otra cosa que hacer poesía de dudosa calidad. (Barrull, Gonzalez y Marteles, 2000)
Los autores darían otros pasos al indicar que la afectividad es la base de la vida social. “Para ello, debemos plantearnos por qué vivimos en grupos, por qué formamos
familias, grupos de amigos, empresas, clubes, asociaciones, sociedades y organizaciones estatales, ciudades, etc. Es decir, por qué siempre vivimos agrupados o por qué no vivimos como los osos o los mosquitos, cada uno por su lado. Nos estamos preguntando, en
definitiva, por qué somos una especie social”. (Barrull, González y Marteles, 2000)
Inteligencia Emocional como un importante logro al relevar el autoconocimiento de las personas como un presupuesto esencial del logro de la felicidad y enfatizaría la importancia de las relaciones interpersonales como otro de los fundamentos de la afectividad.
Para lograr esta nueva visión, De Zubiría propone una arquitectura conceptual valiosa y novedosa que expone el valor de la afectividad humana, y trae como tesis
principal el hecho de que “Es más sustantivo aprehender a compartir con otros seres
humanos y consigo mismo que aprehender trigonometría, cálculo, biología, historia, etc.”
(p.19).
Esta tesis zubiriana resulta pertinente y oportuna, hoy por hoy, al descubrir que en nuestro país, considerado como uno de los más violentos del mundo, urge construir caminos fundados en los principios del respeto a la vida, la tolerancia y el cuidado del medio ambiente. De ahí que en esta tesis se asuma con sentido de militancia no sólo la comprensión del problema, reflejado en familias que se extinguen y apagan; padres y madres que renuncian a ser tutores afectivos y delegan sus responsabilidades a instituciones educativas; niños y ancianos abandonados y desprotegidos por sus familias o el Estado; jóvenes solos, quienes no encuentran sentido a su vida y son afectados por las enfermedades de la modernidad (depresión, estrés, esquizofrenia, etc.); predominio de una cultura de consumidores hedonista y superficial que sobrevalora el poder de adquisición sobre el poder de realización personal. Frente a esos cuadros de crisis, se proponen alternativas transformadoras a partir de la militancia.
Esta militancia que adquiere la forma metafórica de un “Ejército Revolucionario del Afecto” que desde la disciplina, la perseverancia y el trabajo en equipo, apunta a responder de manera no violenta a situaciones de violencia (ver anexo #1“La No violencia como respuesta a la violencia) en espacios de cercanía (familia, colegio, barrio, trabajo) con la herramienta de la comunicación afectiva en tanto se asume que el lenguaje verbal y no verbal tiene un poder transformador.
Las reflexiones hechas por estos autores nos llevan a preguntarnos ¿cómo se establece el contacto del yo y las otras personas?, ¿cómo se genera esa relación que hace posible que podamos vivir agrupados? y la respuesta se encuentra en el ejercicio y la aplicación de la comunicación, o dicho de otra manera: sólo la comunicación facilita el intercambio de ideas, pensamientos, y sentimientos. Pero sólo cuando esa comunicación se hace atendiendo al respeto del otro, surge un nivel de interacción más cálido que es la comunicación afectiva.
Atendiendo a John B. Thompson en su libro “Los media y la modernidad” (1998), la comunicación es una actividad que implica la producción, transmisión y recepción de formas simbólicas, y que compromete la materialización de recursos de varios tipos. Al tener como objeto de investigación la comunicación afectiva, nuestro concepto de comunicación no es visto sólo desde lo simbólico, entendiéndose como el poder de construir lo dado por la enunciación. No negamos el poder generativo de las palabras, como si estuvieran sobrecogidas por una especie de energía capaz de crear múltiples acciones en el destinatario o en el emisor, pero ¿son en realidad los símbolos elementos principales de
“integración social”? A lo anterior, nos apoyamos en parte de Humberto Maturana (1998, p.20), quien ve lo simbólico como algo secundario del lenguaje, ya que la fuerza que tiene la comunicación está en la coordinación de acciones no necesariamente lingüísticas.
En este orden de ideas, se entiende la comunicación no sólo desde la concepción estructural que formula que ésta se da a partir de la existencia de los conceptos emisor, receptor, canal y mensaje. En lo que compete a este trabajo, la comunicación va más allá de ser un fenómeno estructural para entenderse como un fenómeno multidimensional al permitir la interactuación con el entorno, consigo mismo y la cultura. Valga aclarar que llamaremos a estos tres dominios externos al ser humano como “el Otro”, al considerar que tanto los objetos, como la cultura y las voces interiores comunican. Este concepto de multidimensionalidad es el nuevo punto de referencia obligado de la comunicación para este trabajo y lo desarrollaremos en los capítulos posteriores.
papel generativo, creativo o interpelativo de la realidad. Es decir, es a partir del lenguaje que se crean mundos o nuevas realidades (2005, p.29):
Sustituimos la antigua interpretación descriptiva del lenguaje por lo que llamamos la interpretación generativa. Debido a que el lenguaje no es pasivo; debido a que el lenguaje es acción, éste genera permanentemente nuevas realidades. Nosotros, los seres humanos, vivimos en mundos lingüísticos y nuestra realidad es una realidad lingüística. Creamos el mundo con nuestras distinciones lingüísticas, con nuestras interpretaciones y relatos y con la capacidad que nos proporciona el lenguaje para coordinar acciones con otros.
Desde esta última línea de reflexión, aunque el hecho de nombrar al sujeto o todo aquello que nos rodea, lo haga existir, es la afectividad la que viene a determinar desde las fibras más internas del sujeto su existencia, y en el mejor de los casos, desde el amor. No es un secreto que una mano cariñosa de la madre acariciando la cabeza de su hijo, es más efectiva que el acto de decir “mejórate, porque te quiero” (ver anexo # 2 “Los actos
lingüísticos básicos”).
“El abrazo de sus papás le devolvió a la vida”: titulares similares a este aparecieron alrededor del mundo para contar la historia de un bebé recién nacido, quien murió al nacer a pesar de los intentos de los médicos por revivirlo. Fue entregado a sus padres envuelto en una manta para que se despidieran. La madre le quitó la manta y se quitó su bata, puso al bebé sobre su pecho para sentir su piel. Por largo tiempo, el padre y la madre abrazaron fuertemente al niño muerto y le hablaron al odio palabras de amor. De un momento a otro, el bebé suspiró y revivió (Ramos).
Dichas acciones afectivas se remontan a nuestra época primitiva. Antes del surgimiento del lenguaje, nuestros ancestros trabajaban y vivían en grupos comunicándose por medio del lenguaje no verbal. Poder conservarse y constituirse como especie dominante fue posible gracias a la capacidad de interactuar recurrentemente. Fue la emoción primaria de sentirse en compañía, trabajando conjuntamente, lo que dio origen a la máxima y más significativa expresión de la afectividad. Desde este momento histórico en la línea del tiempo del desarrollo de la especie humana, nos fundamos como seres sociales.
CAPÍTULO 3
El Otro: lo que motiva la afectividad
“El que conoce a los demás es inteligente
El que se conoce a sí mismo es iluminado, El que vence a los demás es fuerte,
El que se vence a sí mismo es la fuerza” Lao Tse
El cerebro afectivo
Desde distintas vertientes de pensamiento cada vez adquiere más fuerza la tesis formulada por Charles Darwin en su libro “El origen del hombre y la selección en relación al sexo” (1871) de que la empatía ha sido una poderosa herramienta para el desarrollo y la supervivencia de la especie humana. La empatía, entendida como ese estado emocional primitivo a cada persona que se dispara o se contrae sin que para ello participe nuestra racionalidad, ese “caerse bien o mal”, ese tener química con alguien o por algo, y que fuese
tenido en la gaveta del olvido de los investigadores de la conducta humana, por fortuna ha sido abierta y reconocida como importante en las relaciones con los otros, es justamente el escenario para desplegar la afectividad.
La presencia de sentimientos empáticos de ternura, bondad, altruismo, entusiasmo, complacencia, admiración, veneración, alegría, amor, piedad, agradecimiento, esperanza, cuidado y solidaridad, contribuyen positivamente al desarrollo de estados de convivencia entre las personas. En el otro polo, la existencia de una afectividad negativa reflejada en el mal humor, el odio, el desprecio, el desdén, los celos, la envidia, la desesperanza, la melancolía, la tristeza, el horror1, son caldo de cultivo no solo para estados patológicos de enfermedades físicas y emocionales sino combustible para los desencuentros, las incomodidades, los alejamientos, los incidentes y, finalmente, las guerras.
Por otra parte, Daniel Goleman en su libro “Inteligencia social” (2006, p. 87) da cuenta de investigaciones hechas entre primates en estado libre que indican que cuanto más
1 La enumeración hecha ha sido tomada libremente del enunciado hecho por René Descartes en su texto “Tratado de las
sociables son, tienen menos niveles de hormonas de estrés, una función inmune más fuerte y lo más importante mejor capacidad para acercarse. Esta cercanía conductual entre nuestros antepasados remotos y los homínidos que somos, llevó a muchos investigadores a estimar que existían elementos biológicos comunes entre las dos especies. Esta concepción de unidad de procesos fisiológicos entre los animales superiores y los seres humanos ha dominado durante mucho tiempo la psicología y la fisiología en lo concerniente a definir qué es y cómo se producen las emociones, los afectos, las pasiones.
De igual manera, el descubrimiento de los dos hemisferios cerebrales permitió reconocer la parcial división entre el comportamiento racional y emocional. Por un lado, se encuentra en el hemisferio derecho la creatividad, las emociones, la música, el color, las imágenes desempeñando un determinante rol en la capacidad para construir relaciones sociales y redes afectivas. Adicional a lo anterior, el descubrimiento de la amígdala cerebral, clarificó el lugar en donde se encuentran los centros de la afectividad.
El papel de la amígdala como centro de procesamiento de las emociones es hoy incuestionable. Pacientes con la amígdala lesionada ya no son capaces de reconocer la expresión de un rostro o si una persona está contenta o triste. Los monos a las que fue extirpada la amígdala manifestaron un comportamiento social en extremo alterado: perdieron la sensibilidad para las complejas reglas de comportamiento social en su manada. El comportamiento maternal y las reacciones afectivas frente a los otros animales se vieron claramente perjudicados.
Hoy la psicofisiología ha hecho mayores aportes para ubicar el lugar en donde se
encuentra el sistema neurológico de la afectividad. Así lo reseña el ensayo “Hacia una psicofisiología de la afectividad humana y la motivación” de Pedro Ortiz C (1997, p. 45-56), profesor de la Universidad de Lima, al cual se remite.
En esa misma dirección también escribió Daniel Goleman en su texto de la
“Inteligencia social” ya citado, y el que enriquece su anterior concepción de la Inteligencia Emocional, al agregar a la conciencia de uno mismo, la conciencia social, la empatía primaria, la precisión empática, la escucha, la sincronía y el manejo de las relaciones, entre otras.
Igualmente Goleman aporta en su texto la referencia al concepto de Protoconversaciones”, tomado de los ensayos del profesor inglés Colwyn Trevarthen, profesor emérito de Psicología infantil en la Universidad de Edimburgo (2006, p. 55). A comienzos de los años noventa, este catedrático inglés reforzó la importancia de la intersubjetividad humana (relación del yo con el otro), la comunicación de experiencias y emociones desde la infancia, no sólo como una terapia para un desarrollo integral del infante al potenciar su capacidad de expresarse sino también de la madre, el padre y quienes participan del arte musical de dicho tipo de conversación (gestos, sonidos, toques, guiños, señales no lingüísticas), lo que a su vez se convierte en un aporte importante para una propuesta pedagógica sobre el valor de la comunicación afectiva desde los primeros años
Existen, pues, diferentes aportes que fundamentan la importancia de este diálogo silencioso de los sentimientos y las emociones en la base de todos los encuentros interpersonales que se desarrollan en el ciclo vital. Sin embargo, el valor de esta comunicación no se reduce a la fase de la infancia. El desarrollo creciente del infante a otras etapas como la adolescencia, la juventud, la madurez, la adultez y la ancianidad va planteando requerimientos nuevos en la medida en que en cada fase hay expectativas, tensiones y responsabilidades individuales y colectivas diferentes.
El Otro en las etapas de la vida
La importancia de esto equivale a saber cómo la afectividad es esencial en las ocho etapas distintas que desarrolla Erik Erikson. Además, dependiendo de la terminación triunfante de cada etapa, se puede llegar a una personalidad e interacción con los demás sana y si, por el contrario, se fracasa al completar cada etapa, las siguientes vendrían a tener inconvenientes, pues generarían una personalidad e identidad menos sana. Ahora, los desatinos que se pueden presentar, pueden remediarse para asegurar el éxito a futuro.
[image:36.612.104.509.257.442.2]Tomamos de referencia la siguiente tabla (“Etapas de desarrollo (Erik Erikson)”, 2010)
Tabla # 2
Etapas del desarrollo
1. Confianza vs. Desconfianza
esta etapa da lugar a múltiples actitudes negativas, que expondrán al niño a una sensación constante de inseguridad hacia el mundo.
La ELDS (Encuesta Nacional de Demografía y Salud), da cifras preocupantes “250
mil niños en Colombia son producto de embarazos no deseados. Solo el 48 por ciento de los nacimientos de los últimos cinco años han sido deseados, el 30 por ciento lo quería,
pero más tarde, y el 23 por ciento reportó como “francamente no deseado” (El Heraldo.co, 2011).
Dada la responsabilidad que un hijo implica especialmente para la madre, desear el bebé juega un papel determinante a la hora de dar afecto. Depende de ello si se desarrolla positiva o negativamente la identidad del bebé. Una madre guerrera del afecto comprenderá el valor del cuidado y el cariño para asegurar su propia supervivencia. Sí la madre obra negando su rol en la vida del bebé, probablemente en el futuro su hijo será una carga que hará de sus días un tormento.
2. Autonomía vs. Vergüenza y duda
Sebastián ya tiene dos años. Su entorno se ha empezado a poblar de otros rostros, de otras voces. Ya su madre no es la única figura representativa. La de su padre, sus tíos, tías, sus hermanos mayores, según el caso aparecen en su escena cotidiana. Empieza a sentir que no está solo y que comparte el mundo con otros. La comunicación se amplia y desde su individualidad y autonomía empieza a participar desde su gestualidad creciente en la construcción de un universo de expresiones. Algunas veces con su dedo selecciona la ropa que quiere usar después de ser bañado por su madre, igualmente sabe decidir qué quiere comer y qué no quiere. Su madre lo ve quizás como una pataleta y ante aquella situación tiene dos posibles respuestas en donde los gestos y el tono expresivo aparecen como importantes herramientas de comunicación para facilitar el vínculo afectivo.
Segunda respuesta: le explica cariñosamente que son nutritivas y su sabor es bueno, ella las come mientras se saborea y motiva al niño a hacerlo. Repite esta actitud con la paciencia necesaria durante días hasta que Sebastián accede a hacerlo. Esto siembra herramientas en el niño para sentirse más seguro frente a su capacidad de supervivencia y decisión frente al mundo.
3. Iniciativa vs. Culpa
Alrededor de los tres años y hasta los seis, el microuniverso del infante se consolida en sus imágenes, ya tiene un círculo de interacciones y expresividades que identifica y con las que se expresa espontáneamente. Podríamos decir, en condiciones de un desarrollo normal, no disfuncional, que tiene una familia. En ese escenario los niños expresan sus decisiones con más frecuencia (piden que los carguen, que los mimen, que les den alimentos, objetos). Si se les atiende y facilita la oportunidad, pueden desarrollar iniciativa, actitudes de liderazgo y confianza. Pero, si se les frustra su relación negándoles una respuesta positiva a su comunicación primaria con los demás, y a cambio se les pega, se les hacen gestos toscos, se les grita, se les mira y no se les atiende, se construye en el infante un sentimiento inicial de culpabilidad, que con el tiempo se convertirá en creencias y reglas
de conductas: “eso no es bueno”, “es malo”, “eso fastidia”. Desde allí, desde una
comunicación cargada de afectividad negativa, se verá truncado el desarrollo de una personalidad sana y se construirá a un ser tímido e inseguro.
Una vivencia personal en mis años de infancia al comenzar mis estudios escolares me permite comprender lo significativo que resulta poder superar situaciones complejas en esta fase.
monedas que me daban para el colegio. Le dije mientras lloraba “En el colegio dicen que me robo las moneditas de la profesora para comprar la comida en el
descanso, entonces yo ya no compro mecato”. Gina, cariñosamente, me explicó la situación y me dio fuerzas para enfrentar a los tres niños y contarle a la profesora.
La conversación sostenida, en momentos críticos, con tonos de afecto, contribuyen a crear estados de ánimo y conductas de seguridad que permiten que surja el coraje como una virtud.
4.Laboriosidad vs. Inferioridad
Los niños desde los seis años a la pubertad entran en un mundo de relaciones nuevas pues salen del espacio de su casa, a pisar la calle, la esquina, la escuela, a relacionarse con un mundo de cosas nuevas, de voces nuevas, de rostros nuevos. En este punto, como ejemplo, resulta ilustrador lo dicho por Gabriel García Márquez en su texto autobiográfico
“El abuelo era para mí la seguridad completa. Sólo con él desaparecía la zozobra y me sentía con los pies sobre la tierra y bien establecido en la vida real”, “A cualquier hora del día el abuelo me llevaba de compras al comisariato suculento de la compañía bananera. Allí conocí los pargos y por primera vez puse la mano sobre el hielo y me estremeció el descubrimiento de que era frío” (“Vivir para contarla”, 2002, p. 108)
En esta fase de contacto con el mundo exterior es importante una expresión de la afectividad que genere seguridad, búsqueda, autoconfianza, deseo de alcanzar logros, tener metas, proyectos y tareas que animen el diario vivir. Recibir el reconocimiento de los padres y la aceptación de los amiguitos es motivo para seguir adelante. Es en este momento de la vida en donde los cuidadores y los profesores desempeñan un papel fundamental en la conformación de la identidad.
En un pueblo petrolero, llamado Barrancabermeja, era medio día, hacía 40 grados centígrados en un salón de clase con 35 estudiantes. Allí, cursando el primer año de bachillerato estaba Hugo, un adolescente. Hugo, era el más preguntón de todos: ¡no paraba de preguntar! “¿Para qué aprendemos algebra?” “¿Por qué Dios es malo y
bueno al mismo tiempo?” “¿Cómo se hacen los abortos?” Un día la profesora
preguntaba y sus amigos lo apodaron “Juanito preguntón”. Hugo no encontró la manera de decirle a su madre. Entonces durante todo el año, se preparó para ir a clase, pero antes de llegar al colegio, se detenía en la cancha de arena que quedaba cerca y se quedaba allí, esperando que se acabara la hora de clase. Cada vez faltaba a más clases que dictaba la profesora que lo castigó, y en las demás clases se volvió tímido y dejó de preguntar.
Su mamá no se enteró de su inasistencia sino hasta finales de año. Su reacción fueron los golpes y el castigo, en vez de la escucha y la comprensión. Hugo, después de haber sido el niño más brillante, se volvió tímido, callado y tonto para expresarse. La falta de expresividad ante los suyos y en el colegio bloqueó sus facultades y lo condujo a construir un mundo de soledades y silencios. No encontró espacio para la libertad de sus inquietudes y sí un ambiente de miedos que obstaculizaron el desarrollo de su personalidad social. Se sembró en él un ambiente hostil, un sentido de incompetencia, entonces quedó viviendo dentro de su trauma para siempre.
5. Identidad yoica vs. Confusión de roles
El comienzo de la adolescencia, comprendida entre los 12 y los 19 años, es una
etapa crucial. Es la fase de la integración social en grupos, barras, “galladas”, “patotas”, “combos”, “equipos”. Se profundiza en la personalidad social y es en el grupo en donde ésta encuentra su desarrollo. Allí, el individuo empieza a construir fronteras entre su yo, el ellos y el nosotros. Guarda su distancia o se disuelve en el colectivo. Se define como líder o miembro de la manada. Determina sus roles de género y de ubicación en los grupos. Surgen metas a término futuro. Partiendo desde el terreno de posibilidades que se han concebido desde sus exploraciones, la mirada se fija en la familia, las relaciones, el estudio, los grupos. Si esta búsqueda de sentido se ve obstaculizada, se genera una sensación de angustia y confusión frente al rol en el mundo.
compraron polvo facial, labiales de distintos colores, vestidos elegantes, aretes diferentes a los mismos que siempre usaban (los primeros dientes de leche que se les cayeron enchapados en oro). Su madre no les enseñó cómo ser mujeres vanidosas.
Entonces, enfrentadas a estas carencias, actuaron robando la plata de su madre para comprar los aretes de moda y usaban sus cremas para el cuerpo y cosméticos a escondidas. En el colegio recibían, de niñas más grandes, labiales, cremas para el cuerpo y algunas veces una de esas niñas más grandes tenían intensiones homosexuales y tocaban sus partes íntimas a cambio de regalarles el maquillaje.
Lastimosamente, por su inocencia, las tres fueron violadas en diferentes circunstancias por hombres abusivos. Nadie supo en su casa, su madre nunca se enteró, guardaron el secreto hasta la adultez, lo cual les costaría una personalidad insegura para el resto de sus vidas.
6. Intimidad vs. Aislamiento
Entre los 20 a los 25 años, el círculo de relaciones sociales está expandiéndose constantemente y los amigos y colegas asumen un rol importante. A esta altura del desarrollo de la personalidad ya se han adquirido destrezas para interpretar señales provenientes de la interacción con los otros, ordenar esos datos percibidos y actuar. Para algunos investigadores el desarrollo psicológico está impregnado por las relaciones sociales (Hinde y Stevenson, citado en De Zubiría, 2007, p. 130).
Es en esta etapa cuando se buscan vínculos afectivos fuertes con personas diferentes a un miembro de la familia. La habilidad para notar y establecer distinciones entre otras personas, y en particular la capacidad de sus estados de ánimo, motivaciones e intenciones resulta definitiva en la determinación de una personalidad social o individualista. Las conversaciones resultan una excelente herramienta para lograr una u otra forma de relación.
espacios de afectividad que se quieran transformar. El saber abordar y resolver conversaciones es una tarea pedagógica valiosa en la operatividad comunicacional afectiva.
En contraparte, algunas personas evitan los contactos sociales, el participar en grupos, el abrirse a los diálogos, y más en las grandes ciudades en donde el síndrome del extraño aparece como una constante que bloquea la comunicación espontánea y en la que se abren preferiblemente formas de comunicación que no comprometen la presencia física a través de la internet o los celulares, por ejemplo. Esta distorsión de una real comunicación afectiva trae consigo enfermedades modernas como la exclusividad, el aislamiento o la depresión.
Silvia se siente una mujer libre, se dedica a cuidar de su cuerpo excesivamente, es muy atractiva, tiene varios pretendientes y usa el sexo como una herramienta para lograr que le compren ropa y paguen sus cuentas. Aparentemente es feliz, pero constantemente se queja “los hombres son todos iguales”, “solo quieren
comerme”, “en ellos no se puede confiar”. Una sensación de sin sentido agobia su diario vivir. Ella en su inconsciente espera un hombre que la valore y se comprometa.
7. Generatividad vs. Autoabsorción
Entre los 25 y los 50 años, el ser humano busca constantemente establecer su vida, equilibrarse y ser feliz. No podríamos decir que en esta fase se llega al climax de los logros personales, pero sí que es definitivamente la fase de la consolidación o rechazo de creencias, afectos y roles. Se conforma la familia, se ejerce la profesión o se escoge en qué trabajar. Además, nos identificamos con actividades en comunidad, hacemos parte de grupos, clubes, equipos, tenemos proyectos y objetivos.