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(Título En la espera de ser pensado)

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Academic year: 2020

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(Título en la espera de ser pensado)

Sergio Alejandro Poveda Ramírez Código: 20141016005

Asesor: Juan Fernando Cáceres

UNIVERSIDAD DISTRITAL FRANCISCO JOSÉ DE CALDAS FACULTAD DE ARTES ASAB

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Agradezco a Alejandra, a Erwin, a Tatiana, a Nats, a Teff, a Laura la antropóloga, a Claudia, a Libardo, a José Niño, a cuanto fulanito y menganito

me crucé en el camino, y a aquellos que por algún motivo están ausentes per acompañaron el proceso y por supuesto, al afamado tutor por apoyar estas

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Posicionamiento para no perder el horizonte.

Pág.

Prefacio, Introducción, Bienvenida, Presentación, Punto de partida… 10

Exordio desde un habitar. 14

I. Primeros pasos hacia el escape. 17

II. El umbral hacia el Silencio. 21

III. Silencio. 26

IV. Embriaguez de creatividad. 30

V. El proyecto de grado vacío que habita en la nada. 37

VI. Ideas inconclusas (que en realidad son palabras para no dar más vueltas). 45

Epílogo, Conclusión, Despedida, Cierre, Punto final… 48

Listado que intenta validar al proyecto de grado vacío que habita en la nada, el cual puede que fracase pero lo intenta. 54

Anexos: Anexo 1: Discurso de bienvenida. 60

Anexo 2: Discurso de bienvenida para la primera tutoría. 68

Anexo 3: Setenta y cinco maneras de decir una frase. 71

Anexo 4: La imposibilidad. 73

Anexo 5: El tedio. 75

Anexo 6: Copiando al maestro. 77

Anexo 7: Invitados de honor. 81

Anexo 8: Instrucciones para instrucciones. 83

Anexo 9: Revisitando el pasado. 84

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Antes de dar inicio a la lectura del trabajo de grado que encontrarán en las siguientes páginas, me gustaría manifestar lo siguiente: Este proyecto, con el cuál están a punto de entrar en diálogo, no busca encontrar soluciones sino que, debido a la forma en como fue escrito y planteado, tiene la intención de crear más preguntas que respuestas. Es posible que la primera pregunta que les surja sea similar a la que mi mamá se hizo cuando se enteró de lo que iba a realizar: “Mijito, ¿por qué no pintó algo, por qué no hizo uno de esos monachitos que sabe hacer?”. Y he de aceptar que esa, junto con otras preguntas, fueron unos de los tantos motivos por los cuales decidí tomar este camino.

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académico y lo no-académico por decisión propia, pero que, aun así, tiene bastante influencia de la academia para así poder hablar de ella misma. Tautología, seguramente.

Si bien es cierto que lo que acabo de decir se puede tomar como si, a través del trabajo de grado, intentara ironizar a todo aquel que considera que cumple con un perfil de artista (como si esto fuera un logro excelso e independientemente de si es un estudiante o un docente) y también a quien pertenece a un contexto de academia, no significa que deba estar ausente de características propias de lo académico y, por lo tanto, no maneje un nivel de seriedad. De hecho, me atrevo a decir que posee de ambas partes, pero la gran mayoría del tiempo intenta ser serio con lo que plantea. La única diferencia que habría entre este trabajo y un trabajo que surge de una posición completamente académica, es que el contenido que aquí se desarrolló se hizo a partir de una contradicción generada con intención, con el fin de evidenciar aquel lugar lleno de sinsentido y absurdo que mencionaba en el párrafo anterior. Es por esta razón que, para hacer evidente esto, opté por dejar de lado aquello que comúnmente se creería como un requisito con el cual se deben seguir algunos parámetros, para así enfocarme en hacer todo lo contrario y en todo aquello que genera confusión, que crea desazón, que invoca a la incomodidad, pero que también hace parte del proceso de elaboración del trabajo de grado (así la gran mayoría de estudiantes lo nieguen para no quedar mal frente a sus maestros). Cabe aclarar que este proceso se realiza sin dejar de lado la figura del artista y que, por lo tanto, se tiene en cuenta el ego que como tal este tipo de personas pueda poseer.

Así que, las palabras que aquí encontrarán nacen de la arrogancia y necedad de un artista confundido que constantemente se contradice, que evade sus ideas y a sí mismo y que, por más que realice una crítica al proceso académico, se valdrá de la academia misma para hablar de ella. Cabe aclarar también que este tipo de actitudes solo fueron evidenciadas de mi parte durante este proceso, aunque no hay que negar que en cualquier contexto dentro de la misma carrera se puedan encontrar reflejadas en distintas personas las características que mencioné anteriormente.

Solo queda por decir que, como lo mencioné al inicio de este breve prefacio, lo que están a punto de leer no dará respuestas a lo que puede ser el arte o el proyecto de grado, sino que solo mostrará una de las múltiples posibilidades que pueden existir dentro de las prácticas académicas y artísticas. Es por esto que se encontrarán con una introducción en donde, como autor, planteo el tono con el que a lo largo del texto desarrollaré la idea, seguido de un primer capítulo titulado Primeros pasos hacia el escape, en el que, como artista, delimito al tipo de personas que están propensas a realizar un trabajo como este y que, por más que lo niegue, terminan describiéndose a sí mismos.

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punto intermedio, para llegar a un lugar de adentro, a un lugar de academia. Es por esta razón que en este capítulo se invoca a las palabras de aquellos que pueden tener sus conocimientos validados, para así formar un discurso propio a partir de ellos y lograr ser validado en aquel adentro. Ya habiendo pasado por esta etapa, se llega al momento en el que, a través del capítulo El proyecto de grado vacío que habita en la nada, se intenta plantear una idea, en este caso, una idea de proyecto, en el que se tiene en cuenta lo que sucedió en capítulos anteriores. Pero es tanta la confusión y la incertidumbre, que se termina por aceptar a la contradicción, la incoherencia, la redundancia y al error como parte del proceso de escritura. También es un capítulo en el que se intenta darle un orden a las ideas y por eso se recurre al uso de listados de instrucciones.

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Estando. Simplemente estando. No importa el lugar ni el tiempo. Lo único que aparentemente tiene validez es el estar. Pero, ¿para qué estar y por qué se menciona lo otro si no importa? Tal vez el estar es fundamental para adquirir consciencia de todo aquello que nos rodea y hace parte de nuestro existir. Aunque realmente estoy empezando a creer que es más por temor a dejar de pensar en algo y así evadir un silencio inevitable. Así mismo, se recurre a pensar en todo aquello que hace parte de la acción de estar, solo para no exprimir los pensamientos que sobre este tema pueden surgir.

Esta labor de invocar la postergación o de pensar en el estar siempre permanecerá inundada de palabras que aparentemente no se manifiestan pero que aun así se presentan de alguna manera. Siempre nuestros pensamientos, por más que estén acompañados de imágenes, se desarrollarán a partir de diálogos que van asignando significaciones a las ideas que fluyen dentro de aquel discurrir interno que intenta encontrar una explicación (a veces no tan lógica) de la experiencia que se está habitando. Palabras que en ocasiones son expresadas por medio de una voz o de una escritura que intentan reflejar la intención del pensamiento pero que en ocasiones solo recurre a sonidos o letras inconexas y tachones para dar a conocer aquello que inmediatamente es inefable.

Pero es esta misma incapacidad de asignación lingüística la que siempre genera complicaciones al habitar y a todas las acciones que surgen de aquel estar, dejándonos en una situación en la que sentimos que ya no existen más palabras por expresar, haciéndonos experimentar una sensación de vacío. Sensación recurrente cuando nos exponemos al acto creativo (a fin y al cabo, el uso de la voz y de la palabra ya es un acto de creación en sí).

Es por esta razón que, durante el proceso de habitar la elaboración de un proyecto de creación, es natural que se llegan a manifestar de manera recurrente las sensaciones de vacío y se llegue a experimentar poco flujo creativo, en especial si se trata de un trabajo de grado. En situaciones como estas, se opta más por callar aquella ausencia de espíritu creativo en vez de manifestarlo, ya que se da por hecho que un estudiante de arte tiene la habilidad de dar respuestas por medio de la creación de algo, omitiendo así la naturaleza humana de este ser y las falencias que este tiene con el acto de realizar algo estructurado y fundamento. Se da por hecho que todo aquel que escoge el camino de las artes está constantemente poseído por un alma llena de soluciones creativas. Pero, ¿qué sucedería si se afronta la realidad de que este ente que suministra la creatividad se ausenta casi que de manera permanente?

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existen, se estaría quedando en ridículo, creando así un ambiente de inutilidad y falto de aptitudes. ¿Por qué afirmo esto? Porque cuando se suele pensar en el proceso de creación, en especial la elaboración de un proyecto de grado, se tiene en mente cosas como por ejemplo la constancia en el desarrollo de este, la pertinencia, la claridad en los conceptos que se están trabajando y la propiedad que se tiene al manejar el tema que se eligió. Pero cuando la labor que se está desempeñando tiene ausencia de todo esto que acabo de mencionar, suele catalogarse al trabajo en cuestión como poco serio y a aquel que lo ejecutó se le asigna la etiqueta de mediocre y perezoso.

Así que he de ser sincero, durante mi proceso transcurrido durante el pregrado como en el de realización de proyecto de grado, he carecido de cualquier pizca de pensamiento académico y de toda intencionalidad de seriedad, inundándome así en constantes sensaciones de vacío, habitando así en una nada que me impide cualquier pensamiento creativo. Es por esta misma razón que el proyecto1, con el cual los lectores y espectadores están por tropezarse, no abordará algún concepto que ocasionalmente se puede encontrar dentro de la práctica artística. Este proyecto de grado será sobre el proyecto de grado en sí mismo, pero más específicamente desde la experimentación del vacío y nada que enunciaba anteriormente.

Partiré de aquellas manifestaciones que dieron nacimiento al vacío que suelo sentir, como lo son la ausencia de creatividad, la confusión y las dudas, el anhelo del silencio para así no justificar nada, la incoherencia, la contradicción, el pesimismo y la evasión, sobre todo la evasión. Es posible que sea impertinente hablar de este tipo de cosas en la etapa culminante de un proceso académico, pero lo que busco no es justificar ni presumir nada, sino simplemente dar a conocer la presión que se puede llegar a sentir durante el trabajo de grado. Es posible que existan coincidencias con lo que enuncio en el proyecto, o eso supongo; como puede que solo sea una necedad egoísta que carece de cualquier necesidad de demostración y se encuentre inundada de planteamientos absurdos, tales como el hecho de llegar a considerar como práctica artística la elaboración de un discurso de bienvenida para una muestra de proyectos de grado (anexo2 1). Tal parece que me he desviado, es mejor iniciar con el primer paso para adentrarnos a las ideas que este texto puede contener.

1 Conservo este nombre tal vez por una leve necesidad y deseo de aceptación por parte de aquellos a quienes intento evadir, aunque es posible que durante el proceso le cambie de nombre, también como es posible que no lo haga.

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I.

Primeros pasos hacia el escape.

Se cambia de ideas como de corbatas; Pues toda idea, todo criterio viene de lo exterior, de las configuraciones y de los accidentes del tiempo.

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Es común que en algún momento de nuestras vidas hayamos intentado huir de situaciones en las que se le haya dado origen a percepciones dirigidas hacia el miedo, aburrimiento o alguna otra sensación que vulnere aquellos rincones de nuestro pensamiento. Situaciones en las que procuramos mantenernos alejados del contacto con el exterior y que, por lo tanto, nos impulsan a desear una ausencia temporal. Por eso es frecuente escuchar expresiones tales como “Me da pena hablarle a (insertar nombre aquí) porque no sé qué decirle”, “No quiero ver clase con (insertar apellido de profesor) porque me dijeron que es una clase muy mamona”, “Me crucé con (inserte nombre aquí) y me hice el distraído para no saludarlo”, “Casi no voy a (insertar nombre de clase) porque es una clase en la que no se hace nada”, “(Insertar nombre de estudiante de artes) hace solo performance y arte conceptual porque no sabe pintar o dibujar3”, “Mejor (insertar acción/verbo pensado en futuro) más tarde o mañana”, y podría seguir con más frases de este estilo. A lo que iba es que este tipo de manifestaciones son ejemplos de lo que podría entenderse como intentos de huir, como evasión, y, a pesar de que escuchamos este tipo de cosas con frecuencia, no son lo suficiente como para identificar a alguien con personalidad evasora. Son gestos sencillos que no se utilizan en todas las ocasiones.

En ese orden de ideas, ¿cómo se identificaría a alguien que constantemente usa la evasión al momento de enfrentarse a aquel exterior con el que interactúa? Considero que no tengo los criterios suficientes para catalogar a alguien como evasor, pero sí puedo hablar desde lo que he percibido al momento de interactuar con el otro. Por lo tanto, podría decir que una persona que constantemente evade todo se caracteriza porque procura evitar cualquier contacto con una persona desconocida; intenta no dar a conocer aquello que siente al igual que aquello que piensa; se siente incómodo al hablar con otras personas; preferirá las conversaciones en chat que una conversación en persona; sentirá atracción e interés hacia personas que, al igual que el aliento que se escapa de un silbido o la confianza inspirada por una armonía melancólica, solo con percibirlas lo reconfortan, por más que no haya entrado en contacto directo con ellas; no encuentra gusto al contacto visual con el otro porque se siente de alguna manera intimidado o hasta invadido; debido a su miedo evitará cualquier contacto con las fuerzas públicas o militares, en especial si lleva más de cuatro años evitando su responsabilidad como hombre mayor de dieciocho años que tiene su deber con su país; cuando se siente comprometido a dar su opinión, intenta desviarse del tema o por lo menos intenta decir la menor cantidad de palabras de las cuales no se avergüence por haberlas mencionado; casi no se siente a gusto con

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nada; rechazará estar en espacios concurridos o con multitudes y no aceptará trabajar en una oficina debido a su inquietud, a pesar de que es consciente de que puede que esa sea su única salida económica en el incierto futuro que le espera.

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como suele ser, empezará a realizar actividades que le ayudarán a postergar toda responsabilidad, en vez de tomar al toro por los cuernos, como suele decirse. Como por ejemplo, para evadir su única obligación que es el trabajo de grado (anexo 4), no vacilará más de una vez al ver ofertas de seminarios y talleres que lo ayuden a escapar, en especial si son eventos organizados por grupos de teatro, y mucho mejor si el evento realizado lleva por nombre cosas relacionadas con conceptos como Estética y Mal. El evasor sentirá gran atracción hacia esto porque de alguna manera se le otorgará una libertad que el proyecto de grado no le ofrece4: la libertad de aburrir a los demás a causa de su capricho y diversión (anexo 5). También está el caso en el que el evasor, con tal de huir de cualquier presión, se obligará a asistir a lugares en donde el fracaso sea bienvenido y donde se le permita realizar copias de copias, con tal de satisfacer su necedad de escapar (anexo 6) y de su impulso por realizar una imitación de la metodología de evaluación ejecutada en la clase que podría considerársele como El coco5 o también como el patito feo6 del pregrado de artes plásticas y visuales, con el único fin de querer dar a entender que los juicios que nacen de la práctica artística también hacen parte del acto creativo, en especial si es en un espacio académico.

Como pudimos notar, la persona que toma el camino de la evasión se empieza a caracterizar por su impulso a la ausencia, por su fascinación al vacío y por su atracción hacia la nada. No se conforman con nada, se sienten vacíos al tomar algunas decisiones y es allí cuando deciden huir. Una persona así, sería descrita, en palabras de Cioran (1980), como:

Iconoclasta despechado, de vuelta de la paradoja y de la provocación, en busca de la impersonalidad y de la rutina, semiprosternado, maduro para el tópico, abdica de su singularidad y se une de nuevo a la turba. Ya no tiene nada que derribar, más que así mismo: último ídolo para combatir.

Una persona así, que decide huir pero que de alguna manera siempre termina llegando a otro lugar, no solo fue construido por sus evasiones, sino que su exterior se encargó de rechazarlo constantemente y volverlo un nómada sin más opción que escapar y pertenecer a la nada. Una persona así, se acostumbrará a estar en un constante umbral, se sentirá a gusto de habitar la constante transición, sin la necesidad estar adentro ni afuera al mismo tiempo.

Creo que si sigo desarrollando esto que he venido mencionando, recaeré en obviedades y clichés descriptivos que se recargan de excesos de identificación, los cuales son innecesarios en este punto. Así que para empezar a distraerme un poco, iniciaré creyendo que necesito pensar en la manera en cómo habito este existir

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En realidad esto nadie lo sabe, es posible que exista la posibilidad de aplicar este tipo de libertades en el proyecto pero se suelen omitir o negar para evitar cualquier presencia de falta de seriedad.

5 Figura de la cultura popular con la cual suelen asustar a muchos niños cuando no suelen obedecer, o simplemente para hacerles alguna broma y asustarlos solo con invocarlo. En este caso, el coco hace referencia a la primera parte del taller integral, clase que algunos estudiantes de semestres avanzados utilizan para asustar a los estudiantes de las nuevas generaciones, debido al nivel de constancia y exigencia que se presenta en dicha clase.

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II. El umbral hacia el Silencio.

El centro es una ausencia, de punto, de infinito y aun de ausencia y sólo se lo acierta con ausencia.

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Necesidad de estar, ¿en qué momento la instauré en mi habitar y en qué instante el estar adquirió esa urgencia de conseguir algo, de alcanzar algo? Es posible llegar a pensar que el existir acarrea con sus propias responsabilidades o propósitos, los cuales, según mi opinión, pueden llegar a ser múltiples y rizomáticos7 por más que la naturaleza de estos sea crear una estructura y orden a la vida. Es por esto mismo que considero a la necesidad de estar como un suceso un poco confuso, ya que de alguna manera está direccionando al habitar hacia un solo objetivo, un solo deseo, los cuales omiten la existencia de los otros acontecimientos que suceden en el acto de vivir. Partiendo de esta idea, me es inevitable no pensar que la realización de un proyecto de grado, en su fondo, no es una necesidad del estar, porque el proceso de elaboración de este no está marcado ni delimitado por una sola dirección, así se intente imponer la idea de que el proceso de investigación que este trabajo conlleva debería canalizarse en un solo objetivo.

Así que, al estar escribiendo estas palabras y al mismo tiempo darles una intencionalidad, no quiere decir que estén formando la totalidad del habitar un proceso creativo. De alguna manera la sensación de pereza, de no encontrar sentido alguno a lo que se está realizando, junto con inundaciones abundantes en postergación y distracciones tales como ver series en Netflix durante casi un día entero, jugar en la Play durante ocasiones constantes en vez de alimentar y editar el presente texto y ponerse a cantar canciones de Radiohead o los Beatles o cualquier otra banda que inspire más al cantar que al plasmar mis ideas también. Todo esto que acabo de mencionar también hace parte del proceso de elaboración de un proyecto. Solo que para aquellos que consideran un proyecto como algo unidireccional, se verían en la necesidad de aconsejarme sobre la importancia de estar enfocado y de otorgarle a este proceso el carácter de prioridad que al parecer este merece. Gracias a esta actitud, o por lo menos a la suposición que tengo de ella, desearía estar ausente de cualquier proceso creativo y, he de aceptarlo, evadir cualquier pulsión de recurrir a cualquier manifestación que haga evidente algún manejo técnico o habilidad plástica de la cual presumir el día de la inauguración de la muestra de proyectos de grado. Pero, ¿cómo podría lograrlo?

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No sé cómo, pero de un momento a otro comencé a tener una sensación de obligación. Era como si me encontrara en un punto intermedio en donde toda tranquilidad tiene la opción de preservarse pero que aun así sabe que será aniquilada, ya que de un instante para otro se empieza a sentir el peso que ejerce presión sobre este habitar, obligándolo a huir hacia algún extremo. Aunque, ¿cuál es el afuera o el adentro de todo esto, es más, qué es todo esto? No lo sé realmente, posiblemente una responsabilidad inducida, o algo que en algún momento dije que me interesaba pero no causa inspiración alguna. Si todo esto se tratara de un afuera o un adentro, estaría más afuera que adentro, porque la sensación de lo ajeno siempre me invade, haciéndome sentir que no pertenezco a un adentro. Aunque también estoy más adentro que afuera, porque no quisiera salir de aquel lugar que parece ser una zona llena de comodidad, influenciada por la pereza que me invita a la nada.

La verdad es que nada está claro. Sin darle importancia a algo, preferiría admitir que estar en un punto intermedio, en el umbral de la puerta que marca un afuera y un adentro innecesarios es el lugar con más neblina en el cual se puede habitar, más sin embargo, esto no significa que sea de total desagrado ni incomodidad. De hecho, llegaría al punto en el que podría analizar todo aquello que está afuera y todo lo que no. Estaría en lo que algunos llamarían frontera, en donde podría tomar atributos o hasta defectos de ambas partes para que así identifiquen este lugar. Pero creo que lo mejor es aclarar qué es lo que está afuera y qué adentro, no solo para no confundir más a todo aquel que lea esto, sino también para no llegar a confundirme y crear más contradicciones de las que ya he elaborado. No siendo más, iniciaré.

He de aclarar algo antes de iniciar. Lo que he mencionado y lo que he escrito a continuación tiene la intención de fijar su foco en el acto creativo. Es por esto mismo que, desde mi opinión, el afuera es todo aquello que no está relacionado con los procesos de creación que se encuentran inscritos dentro de la práctica artística. Lo que está afuera suele considerarse como innecesario, decoroso, impertinente, incoherente, y en fin, todo tipo de adjetivos despectivos que asesinan cualquier intento de demostrar una pizca de creatividad. Es por eso que lo que está afuera sería la poesía, la música, la actuación, lo dramático, lo indiferente, la pereza, la vagancia, la falta de productividad, lo poco creativo, la copia, el plagio, y entre otras cosas demonizadas por aquellos que enseñan las artes de la creación dentro de las artes plásticas, valga la redundancia (porque sí, la gran mayoría de estas palabras giran y habitan un contexto dentro de las artes plásticas, se supone). Es por eso que se implanta la creencia de que existe algún tipo de puerta sellada e inaccesible para que nadie se descarríe. Lamentablemente o afortunadamente, no sabría cómo llamarlo la verdad, perdí mi rumbo desde hace tiempo y por eso hablo de esto. Me gustaría decirles que todo lo que leerán de aquí en adelante será acerca de cómo volví al carril correcto, pero es mejor serles sinceros y aconsejarles que no sigan leyendo algo que demuestra a un ser que no se contenta con andar en un solo camino y que seguirá descarriado sin saber hasta cuándo8.

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Así como lo de afuera es lo perverso y lo que se evita constantemente, lo de adentro es lo sacro y lo pulcro. Se puede considerar todo aquello que incite a la responsabilidad, a la creatividad a flor de piel, a la verdad, a los temas y lugares comunes, a aquello que siga parámetros al pie de la letra, a las críticas que giren en torno a todo aquello que no pertenece al arte tradicional, al presumir la habilidad artística y discursiva, al elaborar un discurso para acompañar al objeto o manifestación creada, a reconocer al personaje que resalta los errores y no los tolera, al creer en que la imagen debe hablar por sí sola, al asistir a inauguraciones para apoyar9 y reconocer el trabajo artístico de los demás, a la técnica, a lo limpio, a lo original como ejemplos dignos de lo que está adentro. Si en algún momento uno de estos valores o actitudes se llegaran a encontrar en una situación de vulnerabilidad, de un solo puntapié manifestado por medio de palabras, se enviaría al afuera todo aquello que irrumpa dentro de tan sacro terreno. Es más, puede pasar todo lo contrario, si ese mismo personaje, que tiene aquel don de sacar a las patadas a todo aquel perezoso impío, decide llevar algo de afuera hacia adentro, se le llega a reconocer como un artista novedoso y creativo, pero si es otra persona el que hace ese mismo acto, merece estar más afuera que adentro10.

Así que una vez más, afirmo mi postura de permanecer en un punto intermedio, ya que aquí puedo percibir la práctica artística como una forma de expresar cualquier inconformidad, incomodidad, inquietud, inconsistencia e incoherencia por medio de gestos que ocasionalmente podrían considerarse innecesarios, inadecuados e inaceptables dentro de un proceso de aprendizaje académico; en este umbral podría pensar en posibilidades de creación diferentes al aparatoso proceso de elaboración de objetos artísticos, como lo puede ser la realización de acciones performáticas. Acciones que, en dirección contraria a lo que un ambiente académico propone, no necesariamente acudirían a la neutralidad emocional ni el uso al límite del cuerpo, ni que sean vías de escape solo porque no se tiene destreza como hacedor (como podrían decir algunos detractores de esta forma de manifestarse), sino que serían gestos que surgen a partir del cuestionamiento de aquellos factores que habitan al cuerpo y pueden tener un potencial a nivel performático, como puede serlo la voz, las emociones (o la ausencia de estas), el aliento, las acciones cotidianas (como lo puede ser hablar, comer y por qué no, fumar) y el uso de las palabras y el lenguaje en sí. Me atrevo a afirmar esto ya que algunas acciones tienen la intención de “demostrar la capacidad de representación de las palabras y la importancia que tienen estas al momento de ser usadas en la práctica artística, entendiéndolas no como un que para alguien que lea esto, sienta que sea otro evento desafortunado más el tener que leer un proyecto poco claro y poco serio.

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En realidad, lo que quería denotar con el uso de estas palabras era la idea de que se asiste a este tipo de eventos con la intención de crear críticas, a veces no tan constructivas, acerca de lo que allí se encuentra. En caso de que aquella persona que pertenece al adentro que estoy describiendo en la estructura principal de este texto, llegase a sentir cierta pulsión de desprecio hacia la manifestación que está observando, es muy probable que opte por transformar su actitud y empiece a lanzar comentarios poco sutiles y llenos de argumentos cliché, como si fueran colmillos cargados del veneno más potente, solo para dejar muy claro que aquello que ve no es arte y que nunca podrá serlo, por más que si lo sea.

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soporte o una ayuda para fortalecer un trabajo, sino como el trabajo en sí.” (Poveda11, 2017). Algo en común que puede llegar a percibirse de este tipo de acciones es la búsqueda que tiene la persona que ejecuta estos gestos para entablar un diálogo con aquel espectador que se encuentra percibiendo lo que allí sucede y que, de una forma u otra, está habitando un mismo instante de manera simultánea al accionista. Se establecen este tipo de relaciones entre las distintas formas de habitar, sin necesidad de generar necesariamente sensaciones de agrado o aceptación dentro de estos vínculos que aparentemente son efímeros. Aunque pensándolo mejor, después de desviarme en tecnicismos no tan técnicos y retomando la idea de la que estaba hablando al inicio de esta sección, estar en este lugar de indefiniciones y significaciones poco sólidas, el cual está difuminado tanto con el adentro como con el afuera, requiere de una capacidad de adaptarse a ambos habitares, creando así más y más presión de usar más y más palabras innecesarias para así lograr justificar y convencer al otro de que lo que se está haciendo no está tan mal, por más que en ocasiones se tome el papel de un camaleón que solo se camufla para sobrevivir y evitar cualquier comentario y cruce de palabras.

A fin de cuentas, creo que lo mejor sería crear un umbral hacia abajo, en el cual preferiría estar y en donde podré ocultarme. Un espacio al cual recurriría siempre que aplicara cualquier tipo de evasión en el cual, en medio de mi soledad, no tendría la necesidad de justificar nada, ni pensar en la solución de ningún problema o pregunta, ni recibir la aceptación de otro ensimismado a lo que él quiere, ni hacer objetos solo por hacer y en donde tampoco tendría que pronunciar ni una sola palabra, ya sea para entrar en contacto con alguien o para intentar vanamente de inspirarle algún convencimiento.

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III. Silencio.

Hago lo que puedo, pero estoy a punto de fracasar otra vez.

No me importa nada fracasar, me gusta, sólo que quisiera callarme. No como acabo de hacerlo, para escuchar mejor.

Sino apaciblemente como vencedor, sin reservas mentales.

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Solo, en mi habitar. Me creo confundido, pero al mismo tiempo me pienso decidido. Inicialmente desconozco en donde me encuentro, pero de alguna manera sé lo que debo hacer. Salto hacia el abismo al cual me enfrento. Medirijohacia algún lugar que creo desconocer más en comparación del sitio de dónde vengo, aunque, sin saber por qué, ya he estado aquí en contadas ocasiones. Es posible que por el constante deseo de huir haya olvidado todo lo que alguna vez estuvo relacionado con esta sensación de expectativa que ahora experimento. Aunque tal vez sea porque inconscientemente doy mis pasos por aquí, o ya sea porque hay ocasiones en las queinevitablemente me siento atraído hacia todo vacío, haciendo así que mis percepciones sientan que ameritan ser lanzadas a estas ausencias de suelo o soporte alguno. Este deseo de quedar suspendido durante una caída, huyendo así de cualquier superficie firme pero también anhelando evitar cualquier impacto cuando se llegue al fondo, suele ser experimentado sólopor aquellos que en la mayoría de su tiempo habitan emociones como el aburrimiento, el temor, la pereza, la impotencia, la resignación, la cobardía o el desconocimiento. Así mismo, este tipo de seres suelen conocer a mayor profundidad ese lugar que no tiene un nombre en específico y que puede ser llamado de múltiples maneras. Para evitar cualquier tipo de confusión aquí, optaré por llamarlo Silencio. Son los comportamientos que algunos catalogarían como “negativos” los que se podrían tomar como un tipo de auto-censura, dentro de la cual, la ausencia de palabra alguna significa un ahogamiento. Estas son las acciones que caracterizan este tipo de lugar lleno de ausencias, lleno de alientos agotados y desafinados por los deseos frustrados de querer aventurarse hacia lo desconocido.

Si bien es cierto que se considera como silencioso todo aquello que posee una ausencia temporal de lenguaje o cualquier otra cosa, también hay que aceptar que no siempre es necesario evadir las palabras para lograr habitar el silencio. Hasta la más pequeña acción cotidiana presenta estos abismos entre palabra y palabra. Entre frase y frase. Entre texto y texto. Entre conversación y conversación. Entre mirada y mirada. Entre aliento y aliento. Entre tedio y tedio. Solo el vacío perdura más que aquello que se ha dicho. Por lo tanto, cuando el viento se lleva a cada palabra, nos obsequia al más profundo de los silencios.

Es ciertoque en ocasiones creemos, o nos hacemoscreer, que es más válido aquello que se dice que lo que se deja por decir. Si esta suele ser nuestra postura frente al silencio, no podremos reconocer un habitar en él. Por otro lado, aquellos que solemos frecuentar esta ausencia,

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mientras estemos en contacto constante con el otro. Solo queda aceptar la presencia de constantes suspiros inspirados por la pérdida del aliento que se avecina. Suspiros que se renuevan cada vez que es atravesado por los silbidos que el viento en desconocidas ocasiones decide obsequiarle.

Aunque he de aceptarlo: nunca he comprendido y creo que nunca comprenderé el por qué existe esa necesidad de demostrar algo, por pequeño que sea, recurriendo al uso de la palabra y la argumentación. No le encuentro sentido alguno a ese pavonearse que solo busca sobresalir sobre el otro. Por más que esto suela presenciarse en cualquier aspecto de la vida, es algo que siempre sucede en los espacios académicos, en especial en el espacio académico al cual decidí inscribirme (y aún me sigo preguntado por qué lo hice). Siento que ya debería empezar a enfocarme en esto. Hasta donde conozco, en las muestras de resultados académicos nunca se da la oportunidad de permanecer en silencio. El silencio es tomado como falta de atención, de ignorancia o hasta como una falta de respeto; cuando en realidad lo que se ignora es el deseo de querer callar y no dar a conocer aquello que transcurre en el enigma del pensamiento (tan misterioso como la creación del sonido más bello por medio del aliento y como el origen de lo bello a partir de la belleza), como también puede ser un método para evitar cualquier choque innecesario de egos, porque ¡vaya!, al parecer debe mantenerse un ego bien alimentado para poder ser artista. Y la única manera de hacerlo es presumiendo más y más palabras (y también habilidades, pero las palabras a veces suelen representar mejor al orgullo de alguien).

Pero imaginemos lo siguiente, si preservar el silencio en una situación común puede resultar ofensivo, durante el proceso final que intenta demostrar la profesionalización a la cual se aplicó, sería considerado como un sacrilegio y una falta de respeto tanto con la academia como consigo mismo. Lo cual considero algo exagerado y bastante falso, pero eso solo es una percepción. No conozco ninguna experiencia que relate una historia de silencio durante una sustentación de proyecto de grado. Me gustaría decir que aplicaría lo que aquí menciono para así hacer parte de ese relato, pero me temo que este no será mi caso, ya sea por resignación o por falta de espíritu creativo-impulsivo por lo cual no me atrevo a lanzarme a este abismo. Aunque loquesí hice fue ponerme la soga al cuello, ya que entre capricho y capricho, alcancé mi necedad de permanecer en silencio durante la muestra de proyectos. Es así que en la inauguración solamentehablaron tres personas (anexo 7) que se encargaron de crear juicios a partir de lo que ven. Personas que, a pesar de que tenían la instrucción de hablar y catalogar cada trabajo como lo que es, como una práctica artística y no una obra, estaban en la libertad de permanecer en silencio o expresarse de otras maneras que no pertenecieran necesariamente a la críticadel arte. A fin de cuentas, el arte no solo se hace para un contexto artístico, sino que también se realiza para aquel espectador desprevenido y descontextualizado que surge de cualquier lugar de la vida. Aunque me contradigo un poco, como raro, ya que las tres personas hacen parte de un contexto artístico: uno es estudiante de artes y profesor, otra es estudiante de escénicas y actriz ylaotra es estudiante de música y flautista12. Surgió un diálogo entre las múltiples percepciones de la

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vidasobre un solo objetivo: los proyectos de grado. En cuanto a la sustentación, puede que me haya dedicado solo a enunciar palabras, las cuales fueron pre-realizadas, evitándome así la presión de crear y crear más palabras que no puedan llegar al caso. Aunque esta sensación

absurda causó en mí cierta sensación de diversión, sinceramente hubiera deseado lanzarme al vacío y así evitar estar presente durante aquel acto, pero no sé qué tan preparado me encuentre para enfrentar aquel abismo…

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IV. Embriaguez de creatividad.

Well, you can imitate everyone you know Yes, you can imitate everyone you know.

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Desilusionado, reconsiderando las opciones de lo que voy a hablar sobre mi proyecto y así, habitando cada pequeño pero eterno instante del cual intento recuperarme de aquel estado silencioso del que nunca desee escapar, me encuentro enfrentado a un callejón sin salida, el cual no me deja más opción que beber y beber palabras para así poder escapar de él. Algo que al principio me parecía un acto innecesario y hasta lo catalogaba como un comportamiento tóxico, aunque no debo negarlo, siempre me he visto tentado a recurrir a aquel elixir lingüístico y creativo del que algunos huyen y otros pocos lo saborean pero niegan que lo hacen. En mi caso, me negaba a probarlo por miedo a contaminarme de ideas que podrían considerarse como desechos dentro de mi constante pensar, hasta que decidí tomar el primer sorbo de aquella bebida innombrable por los más aplicados. Es increíble lo que una pequeña prueba pudo lograr en mí. Al haber tomado este impulso del cual huía, comprendí que el pensamiento estaba estructurado por palabras prestadas. Siempre creemos tener la idea de que aquello que decimos y hacemos solo nos pertenece a nosotros, los espíritus creativos, negando así que aquello que estoy expresando ya lo pudo haber hecho alguien más. Desde aquel primer salto, aquel primer sorbo que no puede ser nombrado, comprendí que aquello que las mentes creativas siempre quieren alcanzar, aquel estado creativo que deciden nombrarlo como originalidad, no es más que una vaga ilusión de querer poseer algo ajeno, ilusión de llenar la nada con un contenido nunca antes visto, cuando en realidad aquella nada seguirá siempre vacía.

Es por eso que desde entonces, mi manera de pensar se ha atrofiado y ha hecho de mí un discurseador que se avergüenza de articular, un fantoche alucinado constantemente alimentado por el hastío13, como puede que tenga algo de lo que algunos llaman razón, pero mi manera de discurrir se empezó a ver embriagada por aquellos préstamos de ideas que realmente no han

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nacido de mí. Puede que hasta estas mismas palabras que estoy escribiendo en estos instantes ya hayan sido escritas o mencionadas por alguien más. No tengo ni la menor idea de eso, como hay instantes en los que sí, pero la gran mayoría de tiempo desconozco el origen de las ideas que tomo en condición de préstamo. Puede que para algunos pensadores tradicionales y creativos, esta manera de proceder sea catalogada por ellos bajo el nombre de plagio, o hasta podría llamársele apropiación, ya que esta etiqueta puede resultar un poco más sutil y un poco menos hiriente a diferencia del otro rótulo. Es por esto que prefiero darle el nombre de préstamo, ya que la publicación de las palabras que algunos autores deciden compartir, no tienen la intención de aclarar alguna propiedad sobre ellas. O por lo menos eso es lo que creo. Puede que viva en el engaño creado por personas que se dejaron llevar por deseos de reconocimiento, vanidad y de querer tener propiedad sobre palabras que nunca le han pertenecido a nadie.

Ya teniendo clara mi postura frente esta evasión impuesta del silencio, recurriré a las diferentes voces de Rilkes que aconsejan a Isauras; Pessoas junto con sus equipos de trabajo; Ciorans que identifican a Claudias; Heideggers, Kierkegaards, Camuses, Sartres con sus visiones existenciales; Sergios que inevitablemente encuentra inspiraciones14 en Grahams y Ferrers; Mujicas y Juarrozes propagando sus enseñanzas; Calvinos que acompañan a los pasos por la ciudad; Becketts sembrando inspiraciones en Maladreses y por lo tanto a Cácereses; Hesses musicalizados con Reeds; Goethes, Borgeses, Pizarniks, Pazes, Rimbauds, Baudelaires que desembocan en Yorkes; Levinases y Bartheses pensando al ritmo de Starrs, Lennons, McCartneys y Harrisons; Tzaras y Schwitterses fascinados con Ranaldos; Beuyses que apadrinan Libardos y a Josés Niños; Tolkiens yendo de la mano de Mustaines; Massiels encontrando simpatías con los camaleónicos Bowies; Ceratis que ponen en duda a lo poético; profesores artistas15 que indirectamente inspiran a Lópezes, Escárragas y ¿Saenzes?; y entre otras, para así preparar la bebida compuesta de los préstamos adecuados e inducirme en un estado de aparente creatividad. Aunque ya no creo tener marcha hacia atrás, empiezo a creer en la sensación de que Yo también quiero tener un millón de amigos, para así poder cantar más fuerte Come Together16.

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Por más que desee no recostarme en las acciones realizadas por algún u otro artista reconocido para así validar mi quehacer creativo, he de aceptar que si me gusta recurrir a ellos en búsqueda de algún cultivo que me alimente. Si bien es cierto que una fuente principal es aquella que ha alimentado a estas palabras con tutorías (de hecho es evidente en casi todo el esqueleto de esto que llamamos investigación), hay que aceptar que existen otras formas de alimentar la inspiración, como por ejemplo con performances que hablan de performances (Esther Ferrer y El arte de la performance) y acciones basadas en el discurso pero que buscan crear distracciones en el desarrollo de este (Dan Graham y Performer/Artist/Mirror). La tautología y las distracciones de la atención son mejor alimento para la creatividad que la misma búsqueda de la originalidad y el disciplinamiento. ¡Que vivan las palabras que se describen a sí mismas y las explicaciones que son un círculo del eterno retorno!

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Con esto no me refiero solamente a algunos profesores del pregrado, como lo pueden ser los maestros Juan Fernando Cáceres, Marcela Córdoba, John Castles y Umberto Casas (estos nombre no surgieron del azar), sino que también hago referencia al Profesor artista de Oscar Salamanca, personaje irreverente que siempre en su apariencia y actitud toma elementos del punk para acompañar sus acciones. De hecho, sus vídeos están musicalizados con canciones de punk relacionadas con la institucionalidad en el arte.

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Acepto que me desespero porque el boli no me ayuda a escribir lo que quiero17, dejándome en una situación en donde no sé si el norte está arriba, abajo o al frente18. Sí, tengo que aceptarlo: aún sigo anhelando esa soledad que era una ausencia del tiempo19, pero ahora estoy inundándome para adaptarme y sobrevivir a este tedio, estando con la sensación de deseo por algo que mira por todas las ventanas, hasta dentro o afuera. Algo que pasa por todas las puertas, hacia afuera o adentro20. Así que no nos engañemos, no hay por qué ocupar los espacios vacíos. Los espacios vacíos son más necesarios que los espacios llenos21. Las personas a Yo solo quiero junto con la más reconocida y trillada canción del Abbey Road. Siento que hace una representación exacta a aquella sensación de supervivencia social cuando se sale de una temporada de silencio y soledad. Y al igual que todo contacto con el otro después de estos momentos, está llena de incoherencias, ya que no se puede tener tal cantidad de vínculos amistosos ni mucho menos ponerlos de acuerdo de que canten algo de los Beatles. De hecho no sería la primera vez que esta banda dice una incoherencia. De hecho estoy empezando a creer que está poseída por el espíritu llamativo de Dadá. Aunque tal vez sea una ilusión mía, ya que suelo ver Dadá en todo. 17 Al igual que el título de la canción de Konsumo Respeto, Me desespero, al enfrentarme al hecho de intentar concentrarme al escribir aquello que pienso y de alguna manera quiero expresar. En especial cuando creo buscar la inspiración en cosas pequeñas, como lo es un esfero o un boli, las cuales generan la ilusión de alimentar los procesos del actuar de manera creativa, cuando lo único que logran realmente es ayudar a evadir esa necesidad de plasmar un algo en cualquier tipo de soporte. Buscar la inspiración no deja más que solo desesperación.

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En medio de mis viajes a canciones en busca de aquella inspiración que a fin de cuentas solo son semillas de más y más desesperación, y por lo tanto cuna de presentes y futuras evasiones, noté que Konsumo Respeto, de alguna manera, ha influenciado las palabras de las cuales puedo tomar préstamos y así poder acompañar mis pensamientos con letras de una banda punk rock española. En esta ocasión fue la canción Como un papel la que me ayudó a describir la sensación de desorientación espacial. Pero en este caso no me refiero a un lugar en concreto con puntos cardinales concretos, sino a un espacio metafísico, tomando al norte como aquella dirección que se puede tomar al tener claridad de aquello que se desea, de aquello que se está pensando y que se quiere pensar. Pero cuando se carece de cualquier brújula que pueda ayudar, no queda más que tener la sensación de estar perdidos y simplemente andar a la deriva, sin dirección alguna, estando acompañado de la duda y la ausencia de toda certeza.

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Esta frase decidí tomarla de Emmanuel Levinas. Cualquiera que conozca su trabajo se preguntará por qué decidí escoger estas palabras en vez de algunas que estuvieran directamente relacionadas con uno de los grandes temas trabajado por él: la otredad. Y de alguna u otra forma esta frase sí está en relación. No existiría la Soledad sin la noción de un otro que impida la existencia de esta. Aunque si tomamos en cuenta lo que esta frase nos dice, la otredad se ve representada en el tiempo. Es posible que esto se dé, ya que la noción de tiempo suele tomarse en referencia con algo exterior al yo, ya sea por una persona, un ente o factor externo que dé existencia a una temporalidad. Aunque es cierto que estando en soledad también existe tiempo, pero es un tiempo controlado por el yo, un tiempo que puede llegar a ser nulo si no se compara con el tiempo del otro. Es por eso que la soledad es una ausencia del tiempo, porque no se puede tener una temporalidad neutra cuando el otro está ausente.

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Es cierto que los maestros son aquellas personas que de alguna forma u otra nos han aportado y alimentado con sus palabras y quehaceres durante nuestro proceso de formación, ya sea a nivel personal o como personas que pretenden vivir de una profesión, así se desconozca el cómo. Lo que a veces no comprendemos es que aquellos autores que con sus palabras logran inscribirse dentro de nuestra manera de pensar, también son considerados maestros. En mi caso, uno de los grandes maestros en relación con el vacío ha sido el poeta Roberto Juarroz, autor de esta frase. Extraída del poema número 3, por más paradójicos que lleguen a sonar los versos que allí se encuentran, se quiere dar a entender que la comprensión del ser no está en un afuera o un adentro, está en el umbral, el punto intermedio desde el cual se puede contemplar aquello que hace parte de un todo, sin irse a los extremos. Solo se puede ser conscientes de un todo cuando se habita el vacío. Lo que más prevalece es el acto de mirar por la ventana o pasar por la puerta, mientras que el afuera y el adentro solo terminan siendo asuntos totalmente secundarios.

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que se encargan al acto creativo lo tienen presente, ya que el artista no crea o no escribe para llenar un vacío, escribe para mantenerlo abierto, lo crea o lo escribe sin verborragia, como en filigrana: lo dice sin acallarlo22. Creo que es por esto mismo que no debo negar que ya estoy empezando a sentir los efectos al inducirme con esta herramienta salvavidas, salvavoces, pero su doble filo no solo me está dando una, dos y hasta tres vueltas, sino que en los cortes que me ha causado están siendo tratados con la sal de la incoherencia. ¿Acaso sirve de algo la coherencia?

Ob-la-di ob-la-da life goes on, brah! lala how the life goes on23.

Lo más cercano que llegué a estar a lo que conocemos como coherencia, ha sido en los instantes de duda, como en los momentos en los que aseguraba que iba a describir este blanco de palabras, los lienzos de líneas y pinceladas en exceso llamativas, las habitaciones de cosas que realmente no son necesarias, los pensamientos de ideas prestadas que no tienen nada que ver con la vida que se está habitando; todo eso por el deseo de no tener que preocuparse por llenar y llenar de más cosas y por el miedo de tener que lidiar con la ausencia de aquello que no necesita estar. Irónicamente, para que un espacio vacío sea llenado, debe existir una atracción hacía él. Es por eso que las personas siempre sentiremos que el vacío nos llama, pero solo pocas de ellas están en la capacidad de comprender lo que este llamado quiere transmitir, mientras que la gran mayoría pasa por encima de este llamado y pisotea la esencia del espacio vacío llenándolo. Es como cuando la interacción social con otro pisotea el tan valioso silencio.

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Si Juarroz es considerado por mí como un gran maestro del Vacío, Hugo Mujica más que un gran maestro, es un guía que me enseñó los caminos que puedo tomar al andar por estas tierras y por el silencio. En la introducción de su poemario Paraíso vacío, liga la sensación de vacío y al acto creativo del poeta. Pero no revisa a la figura del poeta como aquel que solo escribe poesía, sino como aquel ser que es capaz de crear a partir desde aquel acto de nombrar algo, sin cubrirlo ni negar lo que es. Es por eso que un poeta también puede ser un artista plástico, un músico o cualquier persona que se dedique a la creación artística. Es por esto mismo que lo que Mujica nombra como poeta, no toma la tarea de crear solo para llenar vacíos, porque, al igual que Juarroz, el vacío llama al acto creativo, con la única diferencia de lo que se crea no se hace con la intención de preservar aquello con lo que se llenó una página en blanco, sino todo lo contrario, se busca preservar aquella página, aquel silencio.

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proyecto, situaciones en las que me inundaba una especie de vacío que intentaba darle orden a todo aquello que me rodeaba, si es que puede decirse que estaba rodeado de algo que se pudiera controlar. Pero todo cambiaba cuando llegaban los instantes que se contraponían a esta sensación de llevar un orden claro. En los momentos en los que, por alguna u otra razón debía hablar, emitir de mí cualquier palabra o expresión, se abrían las puertas de un lugar que siempre he evitado. Allá, donde los caminos se borran, donde acaba el silencio, invento la desesperación24, e instantáneamente le doy nacimiento a la incoherencia. Es posible que todos esperen de mí algo de sentido común para lograr entablar una relación comunicativa de comprensión aceptable. Pero lo que no saben es que la presión solo deja caos, y el caos solo trae repulsión por medio de la incoherencia, y la incoherencia solo me desvía cada vez de hablar de aquello que dije que iba a hablar pero no lo estoy hablando por más que haya dicho que lo haría.

Ya no soporto más, usar tantas palabras me hace marear. Solo quiero escapar. Escupir. Y.

Hasta

esculpir

pero

preferiría

vomitarhastadeshacermedetodo. Respirar. Hondo.

Hastaelmomentoenelquepueda

escapar

esconder

huir

y

postergar

todo

aquelloque

en

causa

pereza

. Para… Luego… Tomarme… Un… Descanso… y…

terminardeexpulsarhastalaúltimaletraquedemicabezanazcausocsafoalguikalepzamikbzaistaznsa brkedsirizolostadisindokozaskenotienncntidonimushhhomnostienrlaxiónkonlkontnidodesteproi ectixzolostoiziendounpinshenxioikprishoxostoisindorptitifoalpuntodabuuurrriralkestaliendostoi hastapuedkenikomprendakestasuxedindito.

Vamos a pegar con pega-stick el Titanic y ponemos a Diomedes de capitán25.

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Es posible que Octavio Paz con estas palabras haya tenido una intención totalmente diferente al sentido que les doy en este compendio de ideas sueltas, pero, de alguna manera, describe la sensación que produce la presión de tener que llenar todo como acto de la desesperación, sembrando un deseo irremediable de un vacío que tanto se anhela, un vacío que guía a estados de tranquilidad por los caminos del silencio. Una vez borrado todo aquello que conduzca a este estado que tanto se espera, solo queda volver a dibujar una vez más el largo trayecto pero con una gran carga encima: la carga causada por el exceso de palabras escuchadas, pronunciadas, leídas y escritas.

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Sabía que este atiborramiento solo me causaría más peso y una sensación de desagrado. No tenía más opción que saturar la mente y hablar, solo por hablar, ideas que van naufragando26. Ahora tan solo quiero un refugio, pero supongo que toca enfocarme de nuevo. Voy a hablar sobre mi proyecto.

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V. El proyecto de grado vacío que habita en la nada.

Recuerda y anuncia, anuncia y oculta, encuentra y pierde la pérdida que engendra lo encontrado. Misterio creador, o creación de un misterio al que sólo se le avecina la contradicción.

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Un proyecto de grado es, palabras más, palabras menos, un deber académico que evidencia el resultado o planteamiento temático realizado por el aspirante al título profesional al cual decidió aplicar. Por lo tanto, lo que en cualquier muestra de proyectos lograrán encontrar son evidencias de aquellos procesos de demostración de aquel conocimiento adquirido durante el proceso de desarrollo de pregrado para adquirir específicamente el título profesional de Maestro en Artes Plásticas y Visuales. Es cierto que esta definición parezca limitada y un tanto desacertada de lo que un proyecto de grado en artes plásticas puede llegar a ser, al igual que el inicio de este apartado y en especial, similar al inicio de este proyecto, algo tosco, redundante y poco elaborado al tratarse de un texto relacionado con un asunto como lo es un proyecto de grado. Aunque, a fin de cuentas, lo que acabo de mencionar, está dentro de las diversas maneras de describir un trabajo de esta magnitud.

Es tan amplio el espectro de comprensión de los proyectos de grado que ni siquiera la organización de cuarenta y cinco eventos de esta naturaleza han sido suficientes como para dar una descripción relativamente concreta acerca de lo que es un trabajo de grado en artes plásticas de la Facultad de Artes, ASAB, de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas. Son tantas las ideas que surgen a partir de lo que es y lo que no puede ser un proyecto, que resulta siendo similar la diversidad de opiniones con la cantidad de mensajes que se envían diariamente a un grupo de Whatsapp que intenta organizar un evento al cual nunca le darán un orden y en donde solo terminarán destacando las diferencias personales y los choques de egos que surgieron entre algunos de los integrantes de la conversación, como las diferencias que hay entre un estudiante y otro acerca de lo que para cada uno es el concepto de arte. Siendo imprudente, me atrevería a decir que es tan amplia la percepción de lo que un trabajo de grado puede ser, que algunas personas han optado por asignarles múltiples nombres, como lo pueden ser: una entrega más, un boleto de entrada para el mundo profesional, la carta de presentación para entrar en el campo del arte, y el más usado por la gran mayoría: La Tesis. Esta última palabra que mencioné es la que más confusión carga a sus espaldas, ya que es muy común que suceda esto cuando se le asignan tantos nombres a una sola idea. Tal vez esto ocurra porque los estudiantes se sienten llenos de duda por el título que obtendrán al momento de presentar el proyecto de grado. Es posible que crean que al graduarse como Maestros en Artes Plásticas, el nombre del proceso que están realizando sea igual al de los postulados de maestrantes que están en el proceso de Maestría.

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sus aparentes primeros pasos en el circuito artístico, sino que también se descubrirá lo que hay detrás de cada uno de estos ejecutores de ideas artísticas: desde la figura del yo por el paso en la sociedad con la que convive, pasando por la figura del artista con problemas de identidad, recalcando temas como la cotidianidad de los objetos, la expansión del arte para personas en condición de discapacidad, las representaciones constantes del conflicto armado, la creación subjetiva de símbolos para explicar alguna condición o trauma, la búsqueda de la femineidad o masculinidad dentro de alguna representación artística, la exaltación de una postura relacionada con los discurso de género, la experiencia emocional que algún vínculo creo, la contante relación entre arquitectura, espacio urbano y arte, la vana recuperación de técnicas tradicionales dentro de la academia, la valoración y exposición de pensamientos ancestrales, y hasta la manifestación de las consecuencias de una crisis creativa causada por una responsabilidad como esta. En ese orden, es posible llegar a pensar que la repetición está presente en este tipo de trabajos. Repetición que solo será evidente para aquellos que se encuentran en la capacidad de identificar las características y temáticas de un objeto o creación artística y que, por lo tanto, puede pasar por desapercibido para un espectador común (el cuál se supondría que es a aquel a quien va dirigido estos proyectos. Aunque no es para nada sorprendente el notar que los productos de un aprendizaje artístico apunte solo a un público perteneciente al mundo del arte). Sin embargo, como el maestro Salamanca (2018) diría:

“Un trabajo de grado en artes busca la creación, es decir producir algo nuevo que no sé, o no estoy seguro, que sea nuevo conocimiento del todo, ya que crear algo nuevo en nuestro tiempos implica el pensamiento collage y como es bien sabido dicho pensamiento recoge todo lo anterior en medio de múltiples apropiacionismos27.”

Por lo tanto, es acertado decir que un proyecto de grado puede llegar a ser repetitivo. Es cierto que puede tomarse como un comentario peyorativo, pero al reconocer que nos encontramos en un contexto donde la creación de algo realmente nuevo y original es casi que imposible, lograremos reconocer en esas palabras cierta sinceridad al aceptar que recalcan nuestra realidad apropiacionista.

No les puedo asegurar que al salir de este tipo de eventos se descubra lo que es un Proyecto de Grado. Se podría necesitar otras cuarenta y cinco muestras (porque sí, ese es el número de muestras que se han realizado hasta el momento, incluyendo la muestra en la que lo que aquí surja hará parte) o hasta más para llegar a comprenderlo, pero por el momento es preferible que se siga con la duda de lo que es o podría llegar a ser algo que pueda pertenecer a un espacio como estos.

Pero si la paciencia se llega a limitar y se preferiría obtener la información atravesada por un proceso de desglosamiento, existe la siguiente opción que puede facilitar la comprensión de lo

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que un trabajo de grado puede llegar a ser. Para ello, recurriré a la elaboración de una lista de instrucciones a seguir para ejecutar la realización de un proyecto de grado.

-Instrucciones para realizar un proyecto de grado (enfocado en la creación):

1. Inscríbase en un pregrado de artes plásticas y visuales.

2. Motívese por estar inscrito en un programa académico que escogió por gusto y bajo la creencia de que es algo que lo hace feliz.

3. Empiece a adquirir los conocimientos necesarios para considerarse un conocedor de arte, así sea a un nivel muy aficionado.

4. Si se siente atraído por el mundo del arte y sus circuitos, siga las siguientes instrucciones. Si no, prosiga a la instrucción número 10.

5. Visite frecuentemente exposiciones e inauguraciones artísticas para ir alimentando su banco de referentes, reconocer lo que se está realizando en la actualidad artística y aprender hábitos característicos del circuito, como por ejemplo, ir a una inauguración para tomar vino y hablar con la gente.

6. Tome como punto de partida la instrucción anterior y aplique su conocimiento adquirido tanto en el pregrado como en los ambientes artísticos para realizar críticas a las producciones artísticas a las cuales se enfrenta, ya sean de compañeros como pueden ser de artistas en circulación.

7. Alimente su ego con la acumulación de conocimientos y la expulsión excesiva de críticas.

8. Comparta sus críticas con aquellas personas con las que más empaticen con sus opiniones.

9. Incite a sus colegas a que visiten ciertas exposiciones para que tengan un criterio similar al suyo.

10.A mediados de quinto semestre, o lo que podría considerarse como mitad de carrera, empiece a sentir un leve malestar hacia aquello que usted no considera como arte. 11.Lleve esa leve molestia a otro nivel y sienta un leve disgusto hacia la percepción que

tienen del arte en su pregrado.

12.Manifieste su malestar a sus compañeros más cercanos.

13.En caso de que no se haya sentido identificado con las tres últimas instrucciones, omítalas y prosiga.

14.Asista y sobreviva a las clases que están destinadas para la elaboración del anteproyecto de grado (En el caso de la ASAB, serían los dos niveles de Taller Integral).

15.Alimente la inconformidad causada por el espacio mencionado en la anterior instrucción y repita con mayor frecuencia las instrucciones número 11 y 12.

16.Cuando haya alcanzado el 80% de su pregrado, inscriba la materia de Proyecto de grado, porque sí, es una materia. Cabe aclarar que esta instrucción es posible también si tiene el 75%. La única condición es haber cumplido la instrucción número 14.

17.Indígnese y resígnese por la asignación de su tutor. En caso de que con usted no haya ocurrido eso, omita esta instrucción.

18.Escoja un tema con el cuál se sienta identificado y el cual sienta que no lo puede llegar a aburrir o defraudar.

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21.Una vez aprobado, realice los ejercicios prácticos y correcciones pertinentes propuestas por su tutor.

22.Confúndase y dude de lo que está realizando. 23.Desee culminar ya todo su proceso académico. 24.Manifiésteselo a sus compañeros de carrera.

25.Realice comentarios irónicos y absurdos sobre su proceso en el pregrado y en sus avances de proyecto de grado.

26.Continúe postergando la elaboración de su proyecto repitiendo las cuatro últimas instrucciones de manera constante.

27.Distráigase con actividades que no aportan nada al desarrollo de su trabajo de grado. 28.Cuando sienta que deba cambiar de tema, repita todo desde la instrucción número 18. 29.En el instante en que se entere de las fechas de entrega y exposición, acepte o resígnese

con el tema que está trabajando en ese instante.

30.Si se siente bajo presión, empiece a realizar un texto en el cual justifique y argumente el tema que decidió trabajar de manera aparentemente profunda y creativa. Tenga en cuenta que el texto intentará validar lo que vaya a crear como una práctica enmarcada en el campo de las artes plásticas.

31.Al elaborar el texto, intente incluir referentes tanto teóricos como artísticos para crear coherencia con las ideas a plantear. Tampoco olvide incluir de manera sutil su experiencia en el pregrado y en la academia de artes.

32.Si así lo desea, elabore de manera simultánea la propuesta plástica dentro de la cual se supone que aplica lo que ha aprendido.

33.Intente buscar una manera de ejecutar su proyecto de tal manera que no juzguen la veracidad de su práctica ni la cataloguen como algo externo a la práctica artística.

34.No olvide entablar un diálogo entre lo que escribió y elaboro plásticamente.

35.En caso de sentirse en desacuerdo con las instrucciones 30, 31, 32, 33 y 34, busque la manera de inscribirse dentro de un proceso académico sin necesariamente seguir estos parámetros.

36.En caso de que sienta que el tiempo no le alcanza, solicite una prórroga. En caso contrario, omita esta instrucción.

37.Espere la aprobación de su proyecto por parte de su tutor.

38.Una vez aprobado, prepárese para el montaje y la inauguración en la que participará su proyecto.

39.Para lograr cumplir la instrucción anterior, simule hacer un proceso de gestión de espacios en conjunto con sus compañeros y el coordinador de proyectos de grado de turno.

40.Resígnese al espacio asignado por el gestor de turno encargado de la muestra de proyectos de grado

41.Una vez inaugurada la muestra, presuma su trabajo de grado como si fuera su opera prima.

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