Miscelánea humanística
Presentación del Fondo Editorial Prólogo
I. Introducción a la cinesiología
La palabra escrita, la palabra hablada y la palabra actuada Cine, cinema y emblema
Epresión oral y mo!imiento corporal "i Flora #a!is leyese el presente escrito Innaticidad de las epresiones $aciales %onas epresi!as
Protrusión labial &ibliogra$ía mínima II. Introducción a la teratología
Eordio 'Monstrum( Monstruo
Lo monstruoso como de$ecto biológico El monstruo como creación $antástica )preciación psicológica
'La bella y la bestia( *tem más
III. Introducción a la ludología
Consideraciones etimológico+semánticas Escase bibliográ$ica
El -uego, segn /uiinga Primera de$inición "egunda de$inición 0ercera de$inición El -uego, segn Caillois
Clasi$icación de los -uegos Principales clases de -uego
Las categorías ldicas no son 1uímicamente puras 'Ludus( y 'paidia(
2bser!ación $inal
I3. Erich Fromm y el dogma de Cristo 4) 1u5 se re$iere la in!estigación6
7na $antasía colecti!a con $uncionalidad triple 4) 1ui5nes atra-o el mensa-e cristiano primiti!o6
Los primeros cristianos y la cristología de la primera comunidad El cambio de la creencia primigenia y su por1u5
)tanasio y )rrio contro!ierten
La signi$icación etrateológica del con$licto )preciación crítica
3. La elección de pare-a La primera comprobación 48 sin enamoramiento6
El por1u5 de tanta e1ui!ocación 7na incapacidad desconcertante 9aturalea y arti$icialea
/allago sensacional Con$esión $inal
3I. Prostitución al aire libre Las 'pampayrunas( Factores
La inmediate
La desrutiniación de la !ida seual El atracti!o del peligro
El atracti!o de lo ba-o La baratura
3II. El E$ecto Colón
La atracción de la no!edad La $amiliariación
E-emplo etraseual del E$ecto Colón El E$ecto Colón en el terreno seual 4Cómo solucionar el E$ecto Colón6 El E$ecto Colón y el amor
9ormalidad patente del E$ecto Colón Palabras $inales de )natole France
3III. 3o bella de algunos persona-es, o por lo menos !o muy agradable: además, e-emplario de otras clases de !o
;scar <ilde =>?@A+>BD
/enri de 0oulouse+Lautrec =>?A+>B>D oseph Goebbels =>?BH+>BA@D
Coda
I. Muerte y !alentía El caso de Mussolini
El acabamiento esperable de Lope de )guirre Francisco de Car!a-al
Gonalo Piarro Leoncio Prado
La muerte e-emplar del Mar1u5s Gobernador 7n caso de !alentía etraordinaria
J2h, precipitarse en la hogueraK
La terminación piro$órica de Calcuchímac . Los escritores y los burdeles
García Már1ue )lberti
Cioran
El 1ue esto escribe Fellini 29eill Flaubert Mora!ia )mado 3argas Llosa "il!a 0uesta "ánche More Macera Chá!e Peralta Fuentes
I. Necuerdos huati1ueros
0etos multiautorales concernientes a /uatica Luis )lberto "ánche
Nal "errano Castrillón "o$ocleto OLuis Felipe )ngellD Pompilio Inglesi #)ccico #omingo 0amari Lcar Manuel &entín #ie Canseco )lberto Massa Gál!e Carlos )lberto "eguín Luis Millones
Mario 3argas Llosa Eloy áuregui
uan Gargure!ich Negal 9icomedes "anta Cru 9ota $inal
II. 3ia-e macro$alosomial
9oticias y comentarios sobre la dimensión genital masculina magnitud mayor
El macro$alo homicida Nosendo y los otros
Casuística macro$alosomial Magnitud normal Magnitud subnormal El $alo di!ino Ne$erencias Coda
III. 4Cuántas horas diarias es soportable un ser humano6 Coda
Fuentes
I3. La Iglesia Católica y la pena de muerte 4#e$ensa insólita6
Espelunantes matanas bíblicas 7na orden di!ina realmente increíble
La misma Iglesia podría imponer la pena de muerte 7n de$ensor insigne de la pena de muerte
3. Los celos
4Por 1u5 no se mencionabanantiguamente los celos6 Celos y sociedad
Propiedad seual y celos Monogamia y celos )mor y celos 'El arreglito(
4"on modi$icables los celos6 3I. Gestos masculinos
3II. Pesante e impesante
&orges y la solide o macice de los antiguos globos terrá1ueos Magnitud y pesante
Globos y globitos
La $acilidad con 1ue se $ormanglobos, globitos y globaos Los naturales de Passau
3III. 'El in$ierno son los otros( Coda
2-os luteranos 2-os balacianos 2-os hitlerianos I. 'La mantida readora(
. 7n h5roe inesperado y algunas canoniaciones singulares Carta a Martha /ildebrandt
Entre!ista a Marco )urelio #enegri )utor
El libro está di!idido en !einte bre!es capítulos y como anota el título Q misceláneaQ aborda di!ersos temas en donde gra!itan aspectos 1ue tienen 1ue !er con la psi1uis humana. 8 no solo asuntos 1ue obligan a plantearnos grandes preguntas, sino tambi5n sobre respuestas con las 1ue tropeamos a diario sin darnos cuenta. Ruiás esa sea la mayor !irtud de este libro escrito con anonadante erudición, pero al mismo tiempo, con un lengua-e de cua-o. Por un lado, con una in$ormación selecta, bibliográ$icamente hablando, y por otro, testimonial 1ue, para ser más $amiliar, muchas !eces está en primera persona.
Marco Aurelio Denegri
Marco Aurelio Denegri
Miscelánea humanística
Miscelánea humanística
Obras escogidas - 0 Obras escogidas - 0
Título srcinal: Miscelánea humanística Marco )urelio #enegri, S> Editor Lucas La!ado
Ilustración Pierre Clayette Neto1ue de cubierta #h)+A> Editor digital #h)+A> ePub base r>.S
Presentación del Fondo Editorial
Presentación del Fondo Editorial
La lectura es para nosotros una iniciadora cuyas llaves mágicas nos abren en el fondo de nosotros mismos la puerta de lugares a los cuales no hubiéramos sabido llegar.
=Marcel Proust OSAT sobre la lectura. &s. )s., Libros del %oral, p. AAD
La intención fundamental de quien hace la bibliografía le eige un triple respeto: hacia las personas a quienes se dirige! hacia los autores citados y hacia sí mismo.
=Paulo Freire O>BBBT La importancia de leer y el proceso de liberación. >UV Ed. M5ico, #. F., "iglo I, p. AHD
Marco )urelio #enegri es un humanista a 1uien debemos mucho los peruanos, por su encomiable pasión por la lectura, la in!estigación y la di$usión de las ciencias, las tecnologías y las humanidades, en la ltima mitad del siglo y lo 1ue !a de este siglo.
Por sus puntos de !ista heterodoos, sus críticas sin concesiones a la mediocridad, sus urticantes opiniones y análisis de cuanta publicación importante aparece en nuestro medio, se ha ganado no pocos silencios y !anos desdenes, 1ue no han hecho sino agigantar su presencia y !alía como animador cultural en el Per.
"us in!estigaciones y su !ocación dialógica dieron $orma a "áscinum O>BHS+>BHUT, re!ista de cultura seual, 1ue con desen$ado y sol!encia acad5mica intentó abrir nuestras entendederas al $ascinante mundo de la seualidad, con una perspecti!a contemporánea y menos pro!inciana.
Pero Marco )urelio #enegri es más 1ue la precursora "áscinum y sus libros publicados. #esde >BHU es !i!a parado-a de la tele!isión nacional, donde brega por la cultura, entendida no solo como sinónimo de poesía, no!ela y ob-etos de museo Qsin un ápice de menoscabo a su !alorQ sino tambi5n como apertura al mundo de la ciencia, la tecnología y las humanidades, con !isión cosmopolita y pleno sentido de responsabilidad y honestidad intelectual.
En La función de la palabra, su programa tele!isi!o, en el Canal H, no solo di$unde las publicaciones aparecidas en nuestro medio sino 1ue hace crítica proli-a e imparcial de ellas. Igual dedicación da a los temas 1ue presenta y a las entre!istas, 1ue realia con estilo sui géneris, donde las preguntas y opiniones $luyen como resultado de la re$leión sistemática.
Este libro Miscelánea humanística, de Marco )urelio #enegri, no de-ará indi$erente a ningn espíritu abierto al conocimiento y a la re$leión. El Fondo Editorial de la 7ni!ersidad Inca Garcilaso de la 3ega lo pone en manos de los lectores como testimonio de !aloración a un humanista 1ue se dedica a tiempo completo en $a!or del buen gusto literario y de las propuestas $undadas en el e-ercicio de la raón a la lu del conocimiento, la ciencia y la cultura.
Lucas La!ado
Prólogo
Prólogo
Este libro es continuación del 1ue publi1u5 en el S y 1ue se agotó en menos de seis meses=WD: agotamiento del 1ue no me !anaglorio, por haber sido tan corta la tirada,
apenas mil e-emplares. En e$ecto, y ciX5ndome a Lima, ciudad teniente de unos die millones de habitantes, comprobar 1ue sólo mil han ad1uirido mi libro no es algo 1ue me enorgulleca. 2curre, sin embargo, 1ue estamos !i!iendo en plena !ideocracia, o me-or dicho, la estamos su$riendo, y el hecho de 1ue actualmente mil urbícolas an compren y lean libros es casi milagroso.
El gobierno de la imagen no !a -untamente con el gobierno de la inteligencia y la abstracción. La lectura, lectio, 1ue es una $orma de pensar, no se a!iene con la imago o imagen. El hombre 1ue piensa es unanimal mental, pero el hombre 1ue nicamente mira es un animal ocular . 9os lo dice "artori y yo concuerdo con 5l. La Era #igital es la del homo vídens, no la de l homo légens , ni mucho menos la del homo sápiens . La Era #igital genera al homo ínsipiens, al hombre 1ue no sabe, al ignorante.
La obra 1ue hoy entrego a la consideración de unos cuantos urbícolas es o pretende ser lecturable. "iempre procuro el logro de este $in en todos mis escritos.
Con!iene distinguir lo legible de lo lecturable . La legibilidad de una publicación depende de una serie de !ariables $ormales: por e-emplo, tinta e impresión: tamaXo y cuerpo de letra: interlineados y espaciados: tamaXo de los márgenes: etc5tera. Lo legible $acilita la lectura, La legibilidad es un $acilitati!o lectural y concierne a la forma de la publicación. Lo lecturable concierne al contenido. Cuando 5ste es interesante, nutriti!o, di!erso y no!edoso, y cuando además ha sido bien prosado por el autor, con $luide y elegancia: cuando la obra tiene las cualidades antedichas, entonces es lecturable. Espero 1ue la presente Miscelánea #umanística sea lecturable. #eclaro sinceramente esta esperana, aun1ue s5 muy bien 1ue el 1ue !i!e de esperanas muere en ayunas.
Marco Aurelio Denegri H unio S>
I Introducción a la cinesiología
I Introducción a la cinesiología
La ciencia de los mo!imientos Qo el tratado de ellosQ se llama cinesiología, o cinésica, como dice &irdYhistell, pero de ninguna manera cinesis, como dice la traductora del libro de Flora #a!is, La $omunicación no %erbal, 1ue además nos endilga &ine y &inema, y resulta así greciante por ignorancia=WD.
Como el neologismo cinésica no ha tenido acogida ni di$usión, 1ued5monos con el !ocablo cinesiología' del griego &inesis, o sea cinesis, !ale decir, mo!imiento, y (logia, esto es, ciencia, tratado O(logia es la $orma su$i-a del griego lógos, palabra, pensamiento, raónT.
La cinesiología es la ciencia de la epresi!idad humana. Podemos decir 1ue en general e1ui!ale a lo 1ue antes se llamaba psicología del gesto, es decir, psicología de los mo!imientos del rostro, de las manos o de otras partes del cuerpo con 1ue se epresan di!ersos a$ectos del ánimo.
La alabra escrita! la alabra hablada " la alabra a
La alabra escrita! la alabra hablada " la alabra actuada
ctuada
#ecía Goethe 1ue la palabra escrita es simple substituto de la palabra hablada: y es cierto. Pero habría 1ue preguntarse si la palabra hablada es mani$estación cabal de todo lo 1ue realmente 1ueremos decir. 9o parece 1ue con la sola palabra hablada podamos decir todo lo 1ue 1ueremos. 9ecesitamos, pues, para completar nuestro decir, de gestos y ademanes, mo!imientos y actitudes, muecas, !isa-es y mohines, guiXos y seXas. Cuando la palabra hablada tiene toda esta para$ernalia gestual y ademánica, entonces se con!ierte en palabra actuada.
"abido es 1ue hay pueblos más epresi!os y comunicantes 1ue otros. Por gesticulatorios y ademánicos, los italianos epresan y comunican más 1ue los alemanes o los ingleses, por e-emplo.
El europeo, en general, se mue!e y gesticula poco al hablar, y por eso, cuando !a al Z$rica, aun cuando conoca la lengua del pueblo 1ue !isita, -amás logra ser cabalmente entendido por los nati!os, cuya epresi!idad somática es opima y hasta espectacular. Para ellos hablar no es solamente pronunciar, sino una concertación cin5tica de la corporeidad toda. )sí ocurre en 9igeria, segn in$orma el gran in!estigador del continente negro, Leo Frobenius.
El negro es ritmo, acción, histrionismo. El sacerdote negro del /arlem neoyor1uino 1ue predica el sermón del #omingo de Namos y cuenta 1ue ess entró en erusal5n, caballero en un asno, se monta en el plpito y remeda mara!illosamente la cabalgada. ) un predicador blanco no se le ocurriría nunca hacer eso, raón por la cual
sentimos des!italiada y escasamente atracti!a su pr5dica, por hu5r$ana de esa teatralidad inherente a la negritud.
#ine! cinema " emblema
#ine! cinema " emblema
La cinesiología distingue el cine o mo!imiento apenas perceptible, del cinema o mo!imiento mayor o más signi$icante.Los norteamericanos tienen cincuenta o sesenta cinemas para todo el cuerpo, de los cuales treinta y tres corresponden a la cara y la cabea. 3a de suyo 1ue más cinemáticos 1ue los gringos son los bachiches, y más 1ue 5stos, los abetunados compadres de 9igeria, y muchísimo menos 1ue 5stos, los nipones.
)hora bien cincuenta o sesenta cinemas representan sólo una mínima parte de los mo!imientos corporales.
)*n realidad (escribe +avis(! cada cultura otorga un significado a unos cuantos movimientos anatómicamente posibles para el cuerpo humano. Los ,cinemas- son a veces intercambiables: se puede substituir uno por otro sin alterar el significado. i nos limitamos a las ce/as! un simple al0amiento bilateral epresa a menudo una duda o acent1a una interrogación! pero también puede emplearse para dar énfasis a una palabra dentro de la oración.2
Es !erdad cinesiológica, aun1ue haya por ahí alguna ecepción, y tal !e más de una, 1ue la cultura norma los mo!imientos corporales de ambos seos. "i en nuestra cultura las mu-eres mue!en más las caderas 1ue los hombres y parpadean más lentamente, lo hacen por aprendia-e, no por determinación biológica. Los árabes cierran los o-os como nuestras mu-eres, despacio y sua!emente, y por esto solo seríamos capaces de tildarlos de a$eminados, ya 1ue el cierre ocular pando es, segn creemos, impropio de la !aronía.
Impropiedad relati!a, claro está. /ace más de cien aXos 1ue la antropología nos lo !iene enseXando. 8 el mismo 3oltaire, 1ue no era antropólogo, pero sí perspica, culto y desen$adado, lo sabía muy bien. El parisiense, decía 3oltaire, se sorprende al enterarse de 1ue los hotentotes cortan un testículo a sus pe1ueXuelos: pero los hotentotes se sorprenderían más si supieran 1ue en París se conser!a a los niXos los dos testículos.
)3arece ser (escribe +avis( que las mu/eres! al menos en el laboratorio! miran más que los hombres! y una ve0 que han establecido contacto visual! lo mantienen por más tiempo.
)También hay otras diferencias más sutiles.
)Tanto los hombres cuanto las mu/eres miran más cuando alguien les resulta agradable! pero los hombres intensifican el tiempo de la mirada cuando escuchan! mientras que las mu/eres
lo hacen cuando son ellas las que hablan.2
Llámase emblema, en cinesiología, el mo!imiento corporal 1ue tiene signi$icado preestablecido, como el ademán del deg[ello o el ademán del !ia-ante en auto4stop, lo 1ue !ulgarmente se conoce como)tirar dedo2.
En este terreno se echa de !er tambi5n la relati!idad cultural: !erbigracia, consid5rase mala educación sacar la lengua en 2ccidente, pero en el sur de la China,
sacarla denota turbación: en el 0ibet, cort5s de$erencia: y los isleXos de las Mar1uesas la sacan para negar.
En Ceilán, segn Chau!elot, mo!er la cabea de derecha a i1uierda no signi$ica, como entre nosotros, negación, sino lo contrario a$irmación.
E$resión oral "
E$resión oral " mo%imiento cororal
mo%imiento cororal
)$ada ve0 que una persona habla (observa +avis(! los movimientos de sus manos y dedos! los cabeceos! los parpadeos! todos los movimientos del cuerpo coinciden con ese compás.
)5esulta interesante saber que este ritmo compartido se altera cuando hay algunas enfermedades o trastornos cerebrales. Los esqui0ofrénicos! los ni6os autistas! las personas afectadas por el mal de 3ar&inson! epilepsia leve o afasia! y los tartamudos! están fuera de sincronía consigo mismos.
)La mano i0quierda puede seguir el ritmo del discurso! mientras que la derecha está completamente desfasada. *l resultado! tanto en la vida real cuanto en las películas! es una fuga0 impresión de torpe0a! una sensación de que algo no funciona en la forma en que se mueve el individuo.2
)rritmia cin5tica 1ue por otra parte impide la sincronía interaccional.
)La sincronía interaccional (dice +avis( resulta difícil de creer hasta que no se la ve en películas! puesto que en la vida real se produce generalmente en forma demasiado velo0 y sutil para ser captada.
)e produce continuamente cuando se conversa. 7unque puede parecer que el que escucha está sentado perfectamente quieto! el microanálisis revela que el parpadeo de los o/os o las aspiraciones del humo de la pipa están sincroni0ados con las palabras del que habla.
)$uando dos personas conversan! están unidas no sólo por las palabras que intercambian! sino por ese ritmo compartido. *s como si fueran llevadas por una misma corriente.2
&i Flora Da%is le"ese el resente escrito
&i Flora Da%is le"ese el resente escrito
Estas noticias y muchas más las presenta Flora #a!is con estilo llano y sencille periodística en su libro La $omunicación no %erbal . #esde luego, si hubiese sido más culta la autora y mayor su espíritu crítico, entonces tendría su obra el adereo y enri1uecimiento 1ue no tiene. Pari$ico inmediatamente.
Cuando #a!is se ocupa de la desaprobación 1ue merece en todas las culturas la mirada directa, $i-a y sostenida, no menciona el hecho, por1ue lo ignora, de 1ue tal desaprobación tiene origen mágico, ya 1ue de antiguo se ha temido el ao-o o $ascinación, el in$lu-o mal5$ico 1ue una persona puede e-ercer sobre otra mirándola. )hora bien el srcen mágico de la desaprobación es una eplicación cultural del hecho, pero el !erdadero srcen es natural, o me-or dicho, la a!ersión a la mirada directa, $i-a y sostenida, nos esconnatural, es una conducta de fábrica,
innata. Entre los gorilas es igual, y así lo asegura 1uien los conoce me-or 1ue nadie, #ian Fossey. #ice esta notable in!estigadora lo siguiente )3ara ellos =para los gorilasD, al igual que ocurre a menudo en el hombre! la mirada fi/a y directa significa una amena0a.( O#ian Fossey, 8orilas en la 9iebla. &arcelona, "al!at Editores, ". )., >B?@, >>.T
Pobretón el no!eno capítulo, dedicado a los ademanes. /a creído la autora 1ue E$ron di-o la ltima palabra sobre el particular. #ebió haber consultado la obra de <alter "orell, The tory of the #uman #and.
#ebió tambi5n haberse preguntado por 1u5 las mu-eres son tan mediocres como oradoras. Lo son, entre otras cosas, por1ue tienen gesto manual des!aído, carecen de energía ademánica: carencia 1ue estaríamos tentados de atribuir a la cultura, pero he a1uí 1ue en casi todas las culturas los ademanes $emeninos son sua!es y eiguos, sal!o en la cultura mundugumorense, por e-emplo, donde se han !iriliado mucho las mu-eres.
)Las mu/eres realmente elocuentes! las que accionaban bien! que yo he conocido (dice Mara6ón en su libro La Evolución de la Sexualidad y los Estados Intersexuales(! tenían
estigmas netos de virilidad' o los adquirieron más tarde. *l valor de la mano en la epresión es un carácter de adquisición tardía en la evolución ontogénica y filogénica! y por eso más propio del varón.2
En el capítulo sobre el saludo, contráese nuestra autora a la interpretación etológica, 1ue me parece bien y en principio acepto: pero si el lector 1uisiese leer algo -ugoso y penetrante, entonces no !acilaría en recomendarle la 'Meditación del saludo(,
de os5 2rtega y Gasset, donde abundan las consideraciones en torno al apretón de manos y su sentido primigenio: punto interesante al 1ue Flora #a!is no dedica ni una sola línea.
)demás, contrariamente a lo 1ue ella supone, no siempre es reprochable la insalutación, y aludo a la de despedida: antes bien, puede llegar a ser práctica admisible y hasta fashionable, como ocurrió en Francia, en el siglo3II, cuando se puso de moda no
despedirse de nadie al abandonar una reunión. Eso era lo propio y lo 1ue eigía la eti1ueta, al paso 1uedespedirse era $alta de educación.
Por ltimo, en el segundo capítulo !enían al pelo las obser!aciones de Nollo May sobre los mon-es de )thos y el !alor de la polaridad seual: pero #a!is, segn parece, no ha leído el libro de su ilustre paisano, *l 7mor y la %oluntad.
"i Flora #a!is leyese el presente escrito, entonces me pro$esaría desamor: sin raón, por supuesto, o sea muy $emeninamente. "in raón, digo, por1ue su obra es recomendable, a pesar de las críticas reci5n epuestas.
Innaticidad de las e$resiones 'aciales
Innaticidad de las e$resiones 'aciales
Las epresiones básicas del rostro humano son innatas. Estas epresiones son nue!e, a saber
>T)legría ST0ristea
UT0emor ATEno-o @TNechao TIncomodidad HTPerple-idad ?T#esconcierto BT)dmiración
(onas e$resi%as
(onas e$resi%as
>TLa ona de la frente. STLa ona de lasce/as. UTLa ona del entrece/o. ATLa ona de loso/os.
;La 0ona de la base de la nari0. <;La 0ona del labio superior. =;La 0ona del labio inferior.
>;La 0ona del con/unto de los labios. ?;La 0ona de las comisuras labiales.
Protrusión labial
Protrusión labial
Carlos #omíngue, el conocido $otógra$o, alias 'El Chino(, tiene, entre sus muchísimas $otogra$ías, una muy buena 1ue le tomó a Pepe 3ás1ue, en la 1ue 5ste hace una protrusión labial. 3rotrusión es la acción y e$ecto de protruir , o sea empu-ar hacia adelante, y en este caso, desplaar los labios hacia adelante, proyectarlos, haciendo 1ue sobresalgan de sus límites normales. O$f . #omíngue, Los 3eruanos, H.T La protrusión de 3ás1ue es más notoria por la bembonería. Los negros son bembones, o be0udos, como dice la )cademia: tienen los labios gruesos y pronunciados.
2tro e-emplo Omás !ariadoT de epresi!idad labial lo o$rece la artista colombiana "o$ía 3ergara, 1ue hace con sus labios lo 1ue 1uiere. Los rebordes eteriores carnosos y mó!iles de su boca tienen una gran plasticidad. OCf . 8atopardo, 9o. @U, =S@[email protected]
) propósito de los labios, hoy son muchas las mu-eres 1ue se los hacen agrandar y resultan así bembonas artificiales. 4) 1u5 se debe esta práctica6 4Por 1u5 1uieren las mu-eres lucir grandes labios, carnosos y pronunciados6
E!identemente, por1ue 1uieren intensificar una seXal seual. "e trata de una vulvari0ación labial. Los labios de la boca se vulvari0an, es decir, duplican biológicamente los labios genitales.
05ngase presente, sin embargo, 1ue el seXalamiento seual de los labios de la boca $emenina, no signi$ica 1ue la mu-er 1ue hace ese seXalamiento sea ardiente y de una ri-osidad copulatoria desbordante. 9o. 9o hay correspondencia entre lo uno y lo
otro. Incluso puede ocurrir Qy ocurreQ 1ue la bembona arti$icial sea un $iasco en la cama. En el mundo del seo no con!iene guiarse por las apariencias.
)ibliogra'ía mínima
)ibliogra'ía mínima
=>D )MICI", Edmundo de. @deas sobre el 5ostro el Lengua/e . Madrid, )gustín ubera, Editor, >??B.=SD #)N<I9, Carlos N=obertoD. La *presión de las *mocion es en el #ombre y en
los 7nimales. 3alencia, F. "empere y Ca., Editores, =s. a. Ocirca >BTD, S tomos.
=UD #)3I", Flora. La $omunicación no %erbal . "eta edición. Madrid, )liana Editorial, ". )., >B?S.
=AD EI&L+EI&E"FEL#0, Iren\us. *l #ombre 3reprogramado . Cuarta edición. Madrid, )liana Editorial, ". )., >B?U. 0ercera parte 'Nituales del !ínculo(, capítulos > y S, concernientes al saludo.
=@D F)"0, ulius. *l Lengua/e del $uerpo . 7nd5cima edición. &arcelona, Editorial ]airós, >BBS.
=D I9F)90E #7N)M), Isabel. *l Lengua/e del 5ostro y de los 8estos . Madrid, Ediciones iberoamericanas R72N7M, ". )., >B?.
=HD M)N)^;9, Gregorio. $rónica y 8esto de la Libertad . &uenos )ires, Librería /achette, ". )., >BU?. c. S 'Psicología del gesto.(
=?D M2N)G)", erónimo de. La *presividad #umana . &arcelona, Editorial Labor, ". )., >B@.
=BD 2N0EG) 8 G)""E0, os5. Abras $ompletas. Madrid, Ne!ista de 2ccidente _ )liana Editorial, >BA+>B?U, >S tomos. 3II, S>+=SUSD 'Meditación del saludo.(
=>D "2NELL, <alter. The tory of the #uman #and . Londres, <eiden$eld and 9icolson, >B?.
=>>D <2LFF, Charlotte. La Mano y su Lengua/e . 0ercera edición. &arcelona, Editorial Luis Miracle, ". )., >BS.
II Introducción a la teratología
II Introducción a la teratología
E$ordio
E$ordio
Teratología es !o de origen griego 1ue signi$ica tratado o estudio de los monstruos: de teras! teratos, monstruo, y logos, tratado.
Par5ceme muy opinable 1ue siga !igente la restricción semántica en cuya !irtud la teratología concierne nicamente a las anomalías y monstruosidades del organismo animal o !egetal. 9o se ad!ierte 1ue los monstruos biológicos de la teratología con!encional son mucho menos importantes 1ue los 1ue ha imaginado, ideado y creado el hombre desde 1ue era ca!ernícola. #espu5s, cuando aparentemente de-ó de serlo Odigo aparentemente por1ue el ser humano sigue comportándose, en muchos sentidos, con a$iedad paleolíticaT: cuando despu5s, repito, el hombre de-ó de ser ca!ernícola Oeso dicenT, la teratogenia $ue desen!ol!i5ndose con pretensión epansi!a mani$iesta y el More Tenebrarum a!anó indetenible, hasta hoy: incluidos, claro está, los ltimos
monstruos electrónicos y computariados.
)Bo soy el ,antiasno- ,par ecellence-! y por tanto! un monstruo en la historia universal' yo soy! dicho en griego! y no sólo en griego! el ,7nticristo-C2
OFriedrich 9ietscheT
ugo, pues, inaceptable 1ue la teratología no se ocupe de los monstruos del Mare Tenebrarum, todos ellos facticios Ono ficticiosT. Franenstein, por e-emplo, es producto facticio, es decir, no natural La teratología ha !enido ocupándose solamente de los monstruos naturales' !erbigracia, una criatura ac5$ala. 4Por 1u5 esta restricción a todas luces !itanda6 Insisto para mí es inadmisible.
8 bien como eordio, basta.
),*l verdadero problema-! como decía 5imbaud! ,consiste en hacer monstruosa el alma-. A sea! no horrible! sino prodigiosa.2
O/enry MillerT
*Monstrum+
*Monstrum+
En latín, monstrum signi$ica prodigio, mara!illa, rarea, cosa singular, portento, $enómeno, cosa admirable, sorprendente y pasmosa. Monstra narrare es re$erir cosas prodigiosas: ymonstra dícere, decir cosas increíbles.
Monstrum signi$ica tambi5n, y 5sta es la acepción secundaria, calamidad, desgracia, aote, plaga, cosa $unesta, crimen. Cuando Ruintiliano dice 1ue se han
cometido crímenes contra el Estado, usa el t5rmino monstra, esto es, monstruos, para re$erirse a esos crímenes.
Pero la signi$icación primaria de monstrum, en latín, y 1ue nuestro idioma conser!a, es la de prodigio y mara!illa.
an @sidoro decía que monstruo significa )lo que es digno de ser mostrado! lo que merece ehibirse2. )+e modo que los monstruos (escribe avater( son ,lo espectacular- por antonomasia: se definen por constituir en sí mismos un espectáculo.2 D"ernando avater! +iccionario "ilosófico! s. v. )Monstruos2.;
)*l que no tiene la suerte de ser un monstruo en un ámbito cualquiera! incluso el de la santidad! inspira desprecio y envidia.2
OEmile Michel CioranT
Monstruo
Monstruo
Enumero a continuación las siete acepciones 1ue tiene la palabra monstruo en castellano.
>TProducción contra el orden regular de la naturalea. ST"er $antástico 1ue causa espanto.
UTCosa ecesi!amente grande o etraordinaria en cual1uier línea. ATPersona o cosa muy $ea.
@TPersona muy cruel y per!ersa.
TPersona de etraordinarias cualidades para desempeXar una acti!idad determinada.
HT3ersos sin sentido 1ue el maestro compositor escribe para indicar al libretista dónde ha de colocar el acento en los cantables. O35anse, al respecto, las obser!aciones de )l$onso Neyes en La *periencia Literaria, >H+>HH. Parece 1ue ya nadie escribe esta clase de !ersos.T
)#acia el monstruo sentimos miedo o repulsión! pero también un etra6o y salva/e afecto. *l monstruo nos repele! aunque tambi én nos atrae! es decir! ,nos tienta- . Lo monstruoso del monstruo! sea Macbeth o una tarántula gigante! es que representa nuestra tentación.2OFemando "a!aterT
Lo monstruoso como de'ecto biológico
Lo monstruoso como de'ecto biológico
Lo monstruoso, como de$ormidad insólita y gra!e, como alteración biológica notoria, no lle!a consigo, aun1ue nos lo pareca, la suma $ealdad como distinti!o o nota esencial. La monstruosidad, propiamente considerada, no es $ea, sino repugnante. 7n niXo con tres braos y dos cabeas, repugna. #e suerte 1ue lo contrario de lo monstruoso no es lo bello.
)Lo monstruoso (dice Artega y 8asset( es un defecto biológico y! por consiguiente! anterior al plano de discernimiento estético. Lo opuesto a ,lo monstruoso- no es ,lo bello-! sino ,lo normal-.2 DE. A. y 8.! O. C.! @@! F=! n.;
Eso tambi5n lo sabía, y muy bien, #on Rui-ote.
)Bo! ancho (dice +on Gui/ote(! bien veo que no soy hermoso! pero también cono0co que no soy disforme' y bástale a un hombre de bien no ser un monstruo para ser bien querido! como tenga las dotes del alm a que te he dicho.2 D$ervantes! El Ingenioso Hidalgo Don Quiote de la Manc!a ! 3arte @@! c. >.;
)7diós! pobre y querida Musa' c1rate. Te abra0o. )Tu MA9T5HA.2
OCarta de Gusta!e Flaubert a Louise Colet, H de abril de >[email protected]
El monstruo como creación 'antástica
El monstruo como creación 'antástica
Nespecto al monstruo, no ya como $enómeno biológico, sino como creación $antástica, hemos de tener en cuenta dos cosas en primer lugar, la magnitud, y en segundo lugar, lacombinación de especies.
La monstruosidad puede ser por de$ecto o por demasía. 7n gorila, por e-emplo, tiene, poco más o menos, la estatura del hombre: pero ]ing ]ong, 1ue no es un simio normal, sino un monstruo, mide 1uince metros de alto. Es un monstruo por eceso. Pero un gorila de diecisiete centímetros de alto sería tambi5n monstruoso, sólo 1ue por de$ecto: y desde luego ya no daría miedo, sino risa, o lo 1ue es peor, lástima. O) propósito 3oltaire decía, con mucha raón, 1ue es me-or dar en!idia 1ue lástima.T
Generalmente, cuando hablamos de monstruos, nos re$erimos a los monstruos por eceso, por demasía, a los monstruos de gran magnitud: !erbigracia, )1ueronte, el monstruo 1ue menciona &orges en su Manual de Ioología "antástica, 1ue era tan grande como una montaXa y en cuya boca podían entrar tran1uilamente nue!e mil personas.
7na constante, pues, en la historia de las criaturas monstruosas, es el gigantismo o titanismo, el sobredimensionamiento de las producciones teratológicas.
Monstruos los ha habido desde la más remota antig[edad, desde 1ue el hombre primiti!o, aterroriado por las $ueras de la 9aturalea, las personi$icó en seres desmesurados y colosales. Este patente colosalismo se echa de !er en los bestiarios y en general en la teratología.
Para mo!er, dice /omero, la roca 1ue está ante la cue!a del cíclope Poli$emo Qel monstruo 1ue tiene un solo o-o en la $renteQ, no habrían bastado )mil y dos carretas! altas de cuatro ruedas2.
La otra constante teratológica es la combinación de especies. El hibridismo monstruoso es tan impresionante como los mismos monstruos.
El grifo, por e-emplo, era un animal 1ue tenía la parte superior de águila y la in$erior de león, con larga cola de reptil. Combinaba tres especies. Pero cuando ya no era simplemente gri$o, sino hipogrifo, sumaba a las tres especies dichas, el caballo, de
modo 1ue el hipogri$o era la combinación de cuatro especies. El hipogri$o era mitad caballo y mitad gri$o.
La esfinge tenía cabea y busto de mu-er, y cuerpo y garras de león, y además era alada.
El dragón tenía cuerpo de serpiente, garras de león y alas de águila. Era $iero y !ora, y despedía olor pestí$ero.
El minotauro era mitad toro y mitad hombre, se alimentaba de carne humana y residía en el Laberinto de Creta.
Las arpías tenían cabea humana, ore-as de oso y cuerpo de a!e de rapiXa. Eran las encargadas de lle!ar las almas de los muertos al otro mundo.
Los monstruos son, pues, colosales, en muchos casos, y en otros, híbridos impresionantes. El colosalismo y el hibridismo son dos constantes teratológicas.
Areciación sicológica
Areciación sicológica
Cirlot, en su +iccionario de ímbolos , al tratar de los monstruos, dice 1ue 5stos aluden a las potencias in$eriores constituyentes de los estratos más pro$undos de la geología espiritual, )desde donde pueden reactivarse (como el volcán en erupción( y surgir por la imagen o la acción monstruosa2. Lo cual ocurre cuando el hombre primiti!o se
apodera del timón del alma.
)*l hombre primitivo (decía te&el( nos acecha todo el día para apoderarse del timón del alma.2 DJilhelm te&el! Cartas a una Madre ! K>F.;
Ese hombre primiti!o=>D es nuestro )hermano tenebroso2, el mister /yde 1ue todos
lle!amos dentro, )la ombra2 1ue ung mienta en sus escritos, tanto más negra y espesa cuanto menos incorporada en nuestra !ida consciente. Mani$i5stase, por e-emplo, en la proter!ia y !ilea, en los arran1ues col5ricos y en los arrebatos estrepitosos de la ira, en la conducta ruin y miserable, en la roXería y me1uindad, en la ignominia y ba-ea.
Neptase a ung por primer aplicante de la !o sombra a la realidad psicológica reci5n descrita. Ignoro si 5l creyó serlo, pero s5 positi!amente 1ue muchísimos aXos antes 3íctor /ugo $ue usuario del mismo nombre y con pare-o propósito, segn mención de )micis en el retrato 1ue nos ha de-ado del incomparable autor de Los Miserables.
)Tiene (dice( fa0 leonina. $uando abre la boca parece que va a salir de allí un rugido! y cuando levanta el robusto pu6o parece que no ha de ba/arlo más que para triturar alguna cosa. *n aquellos momentos se lee en su semblante la historia de todas sus luchas y todos sus dolores! la tenacidad férrea de su naturale0a! los negros fantasmas de su imaginación! sus for0ados! sus féretros! sus iras! sus odios' toda ,la sombra-! como diría él! todo ,el lado negro- de sus obras.N
D*dmundo de 7micis! @deas sobre el 5ostro y el Lengua/e! OO<4OO=.;
La "ombra es un hecho psicológico incontro!ertible, y por consiguiente, tambi5n los monstruos.
Los monstruos no nos son etrínsecos, sino intrínsecos. 3er la monstruosidad en la casa del !ecino sin !erla primero en la nuestra, o personi$icarla en el $orastero o en el etraXo a la tribu, es pi$ia considerable de malísimas consecuencias.
Erich 9eumann ha sostenido, $undadamente, 1ue todo ser humano tiene una $unción de in$erioridad y una "ombra, y 1ue es tarea muy necesaria, aun1ue de notable arduidad, aceptar la propia imper$ección: lo sólito es inaceptarla, !ale decir, imposibilitar la conducta integrada y coherente.
) los inaceptantes, 1ue son legión, les puede ocurrir 1ue un buen día, a eso de las tres de la maXana, un ser de$orme, de mirada $i-a y o$ensi!a, los despierte !iolentamente y, tomándolos por la garganta, les diga eclamati!o y $iero
)PBo también quiero formar parte de tu vidaQ2
Ese !isitante nocturno es el Monstruo, el in1uilino al 1ue no lo 1ueremos saber in1uilino y al 1ue no podemos, sin embargo, desahuciar.
)í (declara convencid o 8uillermo +ía043la/a(' el mundo de los monstruos está con nosotros. 9os persigue' forma! acaso! las raíces más profundas de nuestra civili0ación. Más a1n: nos es consustancial. 9os atreveríamos a decir que el ,Mare Tenebrarum- lo llevamos todos dentro del alma. A! a1n más! si queréis: el monstruo somos nosotros mismos.2 D8uillermo +ía04 3la/a! Los Monstruos y Atras Literaturas! R4R<.;KO
8 a mayor abundamiento
)Sier&egaard había oído contar a su padre la historia del bandido generoso. e quedó muy impresionado. 7l subir a su cuarto se miró al espe/o. Le entró una gran crisis de angustia. Gué vio Sier&egaard en el espe/oU *l monstruo que todos llevamos dentro! la posibilidad de convertirse en criminal.2 DEuan Eosé Lópe0 @bor! 5asgos 9euróticos de 9uestro Tiempo! R4' véanse también las páginas >O! OV>4OV?.;
) 1uienes les pareca ecesi!o o completamente inadmisible reconocerse monstruos, les recomiendo 1ue lean el siguiente pasa-e de los*nsayos de Montaigne
)Lo que nosotros llamamos "onstruos ! no lo son a los o/os de +ios! quien ve en la inmensidad de su obra! la infinidad de formas que comprendió en ella. *s de presumir que esta figura que nos sorprende Kel monstruo se relacione con alguna del mismo género! desconocida para el hombre! y que se fundamente en ella. +e la infinita sabiduría divina no emana nada que
no sea bueno! natural y conforme al orden! pero nosotros no vemos la correspondencia ni la relación.2 DMontaigne! *nsayos! Libro egundo! c. FV.;
En resumidas cuentas, los monstruos no son monstruosos para #ios. )h, este Montaigne=UD`
*La bella " la bestia+
*La bella " la bestia+
Madame Leprince de &eaumont escribió 'La &elle et la &te(, cuento $antástico, lleno de simbolismo y en el 1ue gracias al amor de la &ella, compasi!a, la &estia recobra su $igura !erdadera la de un hermoso príncipe. O $f . . ). P5re+Nio-a, +iccionario de ímbolos y Mitos! s. v. '&ella y el Monstruo, La(.T
Es la redención por el )mor. El )mor triun$a de todas las cosas, 7mor vincit omnia, el )mor lo !ence todo, incluso la monstruosidad. )sí como el )lighieri idealió a &eatri y #on Rui-ote creó a #ulcinea, muchas bellas podrían idealiar a no pocos monstruos de la realidad, habida cuenta de 1ue 5stos tengan hermosa el alma: teni5ndola, podrán, al cabo, por obra del amor, con!ertirse, como el protagonista del cuento, en príncipes $abulosos. Me parece 1ue 5sta es la lectura 1ue debe hacerse de la redención por el amor de seres monstruosos. Pero 1ue el solo amor pueda redimir a seres monstruosos de cuerpo y alma, lo -ugo menos con!incente.
,tem más
,tem más
El psicópata #a!id /eroYit, alias 'El /i-o de "am(, mató en >BHH, en 9ue!a 8or, a seis mu-eres. Lograron prenderlo, $elimente, y lo recluyeron en el ]ings Country /ospital neoyor1uino. 0enía a la saón !einticuatro aXos. "e le tildó inmediatamente de monstruo' sin embargo de lo cual, o me-or dicho, a causa de lo cual, resultó monstruosamente atracti!o para muchas mu-eres.
En el amor, o lo 1ue $uere, no s5, por1ue ya el amor, concepto amplísimo, o no signi$ica nada, o signi$ica todo, y por lo tanto desir!e para indicar algo preciso: el amor, decía, o el prurito erótico del momento, o la compasión $ácil, o el simple atracti!o de lo inusual, o, en $in, tantas cosas: bueno QprosigoQ, el amor Oy esto ya se ha repetido hasta el cansancioT, no conoce de barreras ni distingos, atraca con todo, hasta con el /i-o de "am.
)+iariamente (refiere el asesino( recibo cartas de simpáticas /ovencitas que me profesan su amor. Hna de las 1ltimas dice así: ),Tengo veinte a6os pero no soy como el resto de
chicas de mi edad. iento que la prensa te está utili0ando como artículo de consumo' para ellos no eres más que un producto comercial basado en fantasías que no comprenden. Guiero ser tu amigaC y algo más. 7unque me da vergWen0a decírtelo! creo que te
amo.-)La 1ltima carta que pienso responder es la de una muchacha muy atractiva que se llama 7lice y que me mandó su foto. +ice:
),*n un principio tu caso me pareció muy etra6o. %erdaderamente te tenía miedo. $uando te apresaron comencé a tenerte lástima y! posteriormente! simpatía. *res un bicho raro y hasta diría que muy interesante. 3ara que tus días no sean tan grises! te propongo intercambiarnos dibu/itos. Ternura va! ternura vieneC 7lgunos a6os más! y sales ba/o fian0aC Hn beso! te quiere mucho!
7lice.-)Me fascina (confiesa +avid #er&oXit0( tener pendiente a medio mundo de mis declaraciones.2
En resumidas cuentas, presumo 1ue si hay algo más interesante 1ue un monstruo, entonces debe de ser otro monstruo, pero más monstruoso.
III Introducción a la ludología
III Introducción a la ludología
)*staba K3ablo 9eruda centrado en lo l1dico de la eistencia. eguía siendo un ni6o! tenía /uguetes en su dormitorio' muchas veces lo acompa6é a comprar /uguetes! perdía horas con /uguetes.2
Oorge EdYards, en una con!ersación con )l$redo &arnechea, incluida en el libro de 5ste, 3eregrinos de la Lengua. $onfesiones de los grandes autores latinoamericanos.T
#onsideraciones e
#onsideraciones etimológico-semán
timológico-semánticas
ticas
Por /uego se entiende, normalmente, una acti!idad o e-ercicio recreati!o, por lo general sometido a reglas, en el cual se gana o se pierde. Eugar , dice el #iccionario, es hacer algo por espíritu de alegría y con el solo $in de entretenerse o di!ertirse.
El !ocablo /uego procede del latín iocus, di!ersión, chana, burla. locari, en latín, signi$ica chancearse, di!ertirse, burlarse, bromear. Por eso decimos /ocoso de lo 1ue es di!ertido y gracioso: y al 1ue antiguamente Qpor dineroQ di!ertía al pueblo con sus cantos, bailes y -uegos, se le llamaba /uglar , y /uglar se decía tambi5n del 1ue, por estipendio o dádi!as, recitaba poesías tro!adorescas para recreo de reyes y magnates. Eocoso y /uglar son deri!ados de iocus, broma, chiste, -o!ialidad, $iesta, di!ersión, recreo.
En latín, para signi$icar /uego no se decía iocus, sino ludus' y l1dere Qno iocari( denotaba /ugar . Cierto 1ue l1dere tenía secundariamente el signi$icado 1ue primariamente tenía iocari. L1dere !alía -ugar, entregarse a un e-ercicio, hacer o practicar e-ercicios corporales: !alía tambi5n escribir cosas ligeras, componer, cantar, desempeXar un papel. )demás, segn di-e, la denotación accesoria de l1dere era distraerse, solaarse, entretenerse, entregarse a los placeres de los sentidos.
Palmaria relación hay entre lo di!ertido y lo ldico, pero en lo antiguo nombrar lo ldico no comunicaba a un tiempo OhogaXo es igualT lo di!ertido Ohabía otro !ocablo para eso, iocariT: por eso Cicerón, cuando 1uiere indicar 1ue está hablando en broma, no se limita a decir )per ludum2, sino )per ludum et /ocum2.
) pesar de 1ue l1dere era el !erbo propio para signi$icar /ugar , el 1ue pasó a las lenguas románicas $ue iocari. 8 así tenemos, en $ranc 5s, /ouer' en italiano, giocare' en portug5s, /ogar' en rumano, yuca' y lo mismo las !oces correspondientes en catalán y pro!enal.
El ludus latino está presente en una serie de !oces nuestras: !erbigracia, preludio! interludio! eludir! coludir! ludibrio' pero ludir , en el sentido recto de /ugar , no consta en el #iccionario de la )cademia, el cual, por otra parte, solamente en su !ig5sima edición de >B?A, acogió el ad-eti!o l1dico, deri!ado de ludo, castellaniaron de ludus, y de uso bastante general entre gente culta. La )cademia 1uería 1ue di-5semos l1dicro, 1ue nadie
dice, y 1ue como seXala Corominas es un latinismo crudo 1ue entró en el leicón o$icial en >BUB.
El estudio, tratado, discurso, doctrina o ciencia del -uego se llama ludología.
Escase bibliográ'ica
Escase bibliográ'ica
9o obstante ser el -uego tema de gran inter5s y mucha importancia, el material bibliográ$ico correspondiente es ralo, al menos en espaXol. En !arios aXos de recolección, he logrado allegar unos cincuenta títulos, los más de ellos, artículos de enciclopedias y diccionarios, estudios sueltos, ensayos, ensayículos y ensayetes, y capítulos de libros cuyo asunto principal no es el -uego: pero escasean las obras dedicadas eclusi!amente a 5ste: habrá cuatro o cinco, de las cuales sólo dos son !erdaderamente estimables.
En primer lugar, la $amosa obra de ohan /uiinga, publicada en >BU?, #omo Ludens, es decir, #ombre Ludiente! #ombre Eugante. 8 en segundo lugar, la obra de Noger Caillois, publicada !einte aXos despu5s de la /uiinga y 1ue se titula Teoría de los Euegos.
El .uego! seg/n uiinga
El .uego! seg/n uiinga
Mal haríamos si no reconoci5semos lo 1ue tiene de srcinal e in$ormati!o el aporte ldico de /uiinga: pero tambi5n es opinable: lo cual, por supuesto, resulta insorprendente. En ciencia, y en general en los tratados y ensayos relati!os a cual1uier materia, toda contribución es en principio discutible, y si no se la discute es por1ue no ha sido leída o por1ue ha sido leída por un ignorante.
#omo Ludens es discutible, entre otras cosas por1ue su autor se ocupa principalmente del -uego agonal, 1ue es una de las clases de -uego.
La !erdad es 1ue este ilustre pro$esor de Leyden se enamoró del tema y llegó a considerar 1ue el -uego era como #ios, presencia ubicua, realidad di$luente, o como se dice en ing l5s, pervading, o an más en$áticamente, all4pervading. El -uego es all4 pervading, segn /uiinga.
El -uego se aprecia en la religión, en la msica, en la poesía, en el uso de la peluca, en todo. 8 el -uego no es, para /uiinga, producto cultural: antes bien, la cultura surge en $orma de -uego: la cultura, al principio, se -uega. La competición y la ehibición no emergen de la cultura como di!ersiones, sino 1ue más bien la preceden. 8 al paso 1ue para la cultura el -uego agonal es $ecundo, siente /uiinga 1ue el indi!idual, el 1ue -uega el indi!iduo nicamente para sí, no lo es.
9o una sino !arias !eces de$ine /uiinga el -uego, adecuando en cada caso la de$inición al punto en 1ue está en$rascado. Las de$iniciones, si bien distintas, no lo son completamente: conser!an elementos comunes. 3eámoslas.
Primera de'inición
Primera de'inición
)+esde el punto de vista de la forma! se puede definir el /uego! en breves términos! como una acción libre! sentida como ficticia y situada al margen de la vida cotidiana' capa0! sin embargo! de absorber totalmente al /ugador' una acción desprovista de todo interés material y de toda utilidad! que acontece en un tiempo y en un espacio epresamente determinados! se desarrolla seg1n reglas establecidas y suscita en la vida las relaciones entre grupos que! deliberadamente! se rodean de misterio o acent1an mediante el disfra0 su etra6e0a frente al mundo habitual.2
"i sostu!i5ramos, como se acaba de decir, 1ue el -uego es acción despro!ista de todo inter5s material y de toda utilidad, entonces ecluiríamos de un plumao los -uegos de aar y las apuestas. Menuda eclusión.
)demás, si bien es cierto 1ue el -uego, cuando es cenacular, puede rodearse de misterio y secreto, no todos los -uegos son así los hay pblicos, ostentosos y espectaculares.
Por ltimo, la de$inición de /uiinga sólo con!iene a los -uegos en 1ue la acción se desen!uel!e como si' el niXo 1ue -uega a los detecti!es como si $uera detecti!e, o el 1ue se monta en un palo y lo cabalga como si $uera un caballo: etc5tera. Pero no en todos los -uegos actan los -ugadores como si.
&egunda de'inición
&egunda de'inición
)*l /uego es una acción o una actividad voluntaria! reali0ada dentro de ciertos límites fi/os de tiempo y lugar! seg1n reglas libremente consentidas! pero absolutamente imperiosas'
acción que tiene su fin en sí misma! acompa6ada de un sentimiento de tensión y /1bilo y de la conciencia de ser de otro "odo que en la vida real2
En la primera de$inición había dicho /uiinga 1ue el -uego era acción libre: en la segunda dice 1ue es !oluntaria. 0al !e haya 1uerido signi$icar lo mismo, por1ue aparentemente se re$iere a la libertad de la !oluntad. )hora bien, en este sentido, la libertad es la propiedad 1ue tiene la !oluntad de no estar determinada en sus actos, ni desde dentro ni desde $uera. )l acto libre precede una deliberación en la cual el entendimiento pesa los moti!os 1ue puedan inclinar a la !oluntad en un sentido o en otro. En todo acto libre es necesario 1ue la !oluntad se decida sin estar determinada irresistiblemente por ningn moti!o, por1ue si no el acto no sería libre.
"abido es 1ue los deterministas admiten la in$luencia irresistible de los moti!os y niegan por eso la libertad, por1ue suponen 1ue la !oluntad obra siempre determinada por algn moti!o.
/abría 1ue preguntarse, sin embargo, con respecto al -uego in$antil, si los niXos someten el acto de -ugar a pre!ia deliberación, para a!eriguar si !an a -ugar o no. ersild, especialista en psicología in$antil, mani$iesta sobre el particular lo siguiente
)*l /uego del ni6o es una ocupación seria. 8ran parte del traba/o de la infancia se hace por medio del /uego' ésta es una actividad que reali0a el ni6o #or$ue la necesita ! porque es
suficiente y remuneradora por sí misma.2
"i el niXo -uega porque necesita /ugar , entonces su acción ldica no es libre, ya 1ue está determinada por la necesidad, o sea por un impulso irresistible 1ue hace 1ue las cosas obren in$aliblemente en cierto sentido.
Consciente /uiinga de esta ob-eción, sostiene 1ue el niXo y el animal -uegan por1ue encuentran gusto en ello, y en esto consiste precisamente su libertad . Con lo cual hace consistir la libertad en el e$ecto placentero de su acción, desentendi5ndose sagamente de la determinación o indeterminación de 5sta.
Por otra parte, conocemos el caso de -ugadores 1ue no pueden de-ar de -ugar, 1ue están en!iciados con el -uego y 1ue son capaces de -ugarse hasta la camisa. El gran #ostoie!si era un -ugador así. Nen5 F[lop+Miller publicó al respecto un estudio titulado Dostoie%s&i a" 'oulette D+ostoievs&i en la 5uletaT.
Estos -ugadores, e!identemente, no son libres, por la imperiosa necesidad 1ue los acicatea a -ugar: el suyo no sería, pues, -uego, ni ellos -ugadores, puesto 1ue lo 1ue hacen está, no simplemente determinado, sino !iolentamente determinado. Podríamos tildarlos de neuróticos compulsi!os: pero, desde luego, tanto el patologiarlos cuanto el trámite epediti!o de eliminarlos del área ldica, se prestan a mucha discusión.
)l no mencionar /uiinga, en su segunda de$inición del -uego, la despro!isión, atribuida en la primera, de todo inter5s material y de toda utilidad, admite tácitamente los -uegos de aar y las apuestas.
Por otra parte, 1ue la acti!idad ldica se desen!uel!a dentro de ciertos límites espacio+temporales y segn reglas, esto !ale naturalmente para muchos -uegos, pero es inaplicable a otros: por e-emplo, el -uego de la cometa, las palabras cruadas, el rompecabeas, el sube y ba-a, el tobogán, el hula+hula, el bolero, etc5tera.
1ercera de'inición
1ercera de'inición
)*l /uego es una acción que se desarrolla dentro de ciertos límites de tiempo! espacio y sentido! en un orden visible! seg1n reglas libremente aceptadas y fuera de la esfera de la utilidad o de la necesidad material. *l estado de ánimo que corresponde al /uego es el arrebato y entusiasmo! ya sea de tipo sagrado o puramente festivo! seg1n que el /uego sea! a su ve0! una consagración o un regoci/o. La acción se acompa6a de sentimiento de elevación y de tensión y conduce a la alegría y al abandono.2
/uiinga reintroduce, en esta de$inición, la supuesta despro!isión de lo utilitario, ecluyendo, por consecuencia, los -uegos de aar y las apuestas. 3uel!e a cometer, pues, el error cometido en la primera de$inición e incometido en la segunda.
Finalmente, es cierto 1ue en algunos -uegos el -ugador se arrebata y entusiasma: pero en otros no, como el a-edre, 1ue es un -uego 1ue llamaremos cerebral, de recogimiento y concentración.
El .uego! seg/n #aillois
El .uego! seg/n #aillois
El ludólogo $ranc5s Noger Caillois de$ine el -uego de la siguiente manera )*l /uego es una actividad: ; Li(re) a la cual el /ugador no podría obligarse sin que el /uego pierda en seguida su naturale0a de diversión atractiva y alegre' O; Se#arada) circunscrita
a límites de espacio y tiempo precisos y fi/ados de antemano' F; Incierta) cuyo desarrollo no podría determinarse! ni conocerse previamente el resultado! pues cierta lentitud en la necesidad
de inventar debe obligatoriamente de/arse a la iniciativa del /ugador' R; I"#roductiva) que no crea bienes! ni rique0a! ni elemento nuevo de ninguna clase' y! salvo despla0amiento de propiedad en el seno del círculo de /ugadores! acaba en una situación idéntica a la del comien0o
de la partida' ; 'egla"entada) sometida a convenciones que suspenden las leyes ordinarias y que instauran una legislación nueva! que es la 1nica que cuenta' <; *icticia) acompa6ada de una conciencia específica de realidad segunda o de franca irrealidad en relación con la vida corriente.2 D$aillois! +eor,a de los -uegos ! O4OO.;
) -uicio de Caillois, la acti!idad ldica no es reglamentada y $icticia, sino reglamentada o $icticia. Muchos -uegos no permiten reglas. Para -ugar a las muXecas no hay reglas $i-as ni rígidas: tampoco para -ugar a los soldaditos, a los ladrones y celadores, a los bandidos, etc5tera. Estos -uegos suponen libre impro!isación y atraen sobre todo por la permisión 1ue tiene uno de desen!ol!erse en ellos como si, esto es, $ingiendo. #ice al respecto Caillois 1ue la $icción, el sentimiento de como si, reemplaa a la regla y cumple eactamente la misma $unción.
Más ordenado y cuidadoso 1ue /uiinga, a 1uien por lo demás ha criticado con $undamento, Caillois no tiene ningn incon!eniente en reconocer 1ue su propia de$inición de -uego es inaplicable a ciertos -uegos, o en todo caso sólo imper$ectamente aplicable: aludo, entre otros, al acerti-o, el solitario, el tio!i!o, el crucigrama y el columpio.
#lasi'icación de los .uegos
#lasi'icación de los .uegos
Caillois o$rece tambi5n una clasi$icación de los -uegos. Consciente de la di$icultad 1ue encierra seme-ante tarea, el ilustre ludólogo no pretende 1ue reputemos por clasi$icación de$initi!a la suya=WD. )precie el lector lo arduo del designio, leyendo las
consideraciones siguientes de Caillois
)La multitud y variedad infinita de los /uegos nos resultan a primera vista desesperantes cuando queremos descubrir un principio de clasificación que permita repartirlos en un peque6o n1mero de categorías bien definidas.
)7demás! presentan tantos aspectos diferentes como m1ltiples son los puntos de vista. *l vocabulario corriente muestra bastante hasta qué punto el espíritu queda vacilante e incierto' de hecho! emplea varias clasificaciones concurrentes.
)9o tiene sentido oponer los /uegos de cartas a los de destre0a! ni oponer los /uegos de salón a los de estadio. *n efecto! en un caso se elige como criterio de distribución el instrumento
del /uego! en el otro la cualidad principal que eige! en un tercer caso el n1mero de los /ugadores y el ambiente de la partida! y! en fin! en el 1ltimo! el lugar donde se disputa la prueba.
)7demás! y esto es lo que complica todo! hay /uegos a los que se puede /ugar solo! o con otros. Hn mismo /uego puede eigir varias cualidades a la ve0! o no necesitar de ninguna. *n un mismo lugar se puede /ugar a /uegos muy diferentes: el tiovivo y el diábolo! ambos son /uegos al aire libre' pero el ni6o que disfruta pasivamente del placer de verse movido por las vueltas que dan los caballitos! no está en el mismo estado de espíritu que el que se emplea a fondo para recoger correctamente su diábolo.2
#e los -uegos reci5n dichos, in$ormemos 1ue el tiovivo es recreo $erial consistente en una má1uina giratoria 1ue arrastra caballitos de madera en los 1ue se montan los niXos: y el diábolo, un -uguete en $orma de carrete 1ue se arro-a al aire imprimi5ndole un mo!imiento muy rápido de rotación.
)3or otra parte (agrega $aillois(! muchos /uegos se /uegan sin instrumentos ni accesorios. 7 lo cual se a6ade el que un mismo accesorio puede servir para funciones dispares seg1n el /uego considerado: las bolas son en general instrumento de un /uego de destre0a! pero uno de los /ugadores acaso pretenda adivinar el n1mero par o impar de bolas que contiene la mano cerrada de su adversario! y entonces se convierten en el instrumento de un /uego de a0ar.2
Princiales clases de .uego
Princiales clases de .uego
Caillois distingue cuatro clases principales de -uego
>T agón: son los -uegos de competición, los -uegos agonales o agonísticos, de en$rentamiento y lucha. Necu5rdese, a este propósito, 1ue la agonía es la lucha de la !ida contra la muerte.
Los -ugadores son ri!ales: antagonian y contienden. Cuando el ludólogo /uiinga dice, en #omo Ludens , 1ue el -uego arrebata y electria, está pensando, indudablemente, en esta clase de -uego.
ST álea: !o latina con 1ue se designan generalmente los -uegos de aar, y particularmente el -uego de dados.
El -uego agonal es rei!indicación de la responsabilidad personal: el -uego de aar, dimisión de la !oluntad, abandono al destino. El -ugador no hace más 1ue aguardar, preocupado y tenso, la sentencia de la suerte. 9o trata, como el agonista, de !encer a un ad!ersario: espera solamente ser $a!orecido por la $ortuna.
UT mimicry: palabra del idioma ingl5s con 1ue se designa el mimetismo, principalmente de los insectos. Mimicry es la acción y e$ecto de to mimic, simular, imitar, copiar, $ingir, hacer como si.
Mimicry! mimetismo! mimo, deri!an del griego mimesis, y 5ste de mimeomai, imitar, remedar.
0odo -uego supone la aceptación temporal, si no de una ilusión, de un uni!erso cerrado, con!encional y, en ciertos aspectos, $icticio.
Entrar en el -uego es una ilusión, al menos etimológicamente, puesto 1ue ilusión signi$ica entrada en -uego in4lusio. &ien dice /uiinga 1ue -ugar es ser de otro modo 1ue en la !ida real. El -uego es un par5ntesis en la cotidianidad.
El -uego puede consistir, no en desplegar una acti!idad O agónT, o esperar pasi!amente el !eredicto del destino O áleaT, sino en con!ertirse uno mismo en un persona-e ilusorio y obrar en consecuenciaDmimicry;.
El 1ue -uega, lo hace creyendo o haciendo creer a los demás 1ue 5l es distinto de sí propio: se despo-a pasa-eramente de su personalidad y $inge otra. Para lo cual se dis$raa, se ma1uilla, se pone una máscara, una peluca, barba y bigote, un tra-e de !a1uero o el atuendo de un ma$ioso: en $in, se des+$igura y se re+$igura e interpreta un persona-e. Comiena entonces a actuarcomo si.
El niXo, por e-emplo, $inge ser soldado, policía, pirata, marciano: hace como si $uera un a!ión etendiendo los braos e imitando el ruido del motor. Etc5tera.
Pero los -uegos de mimicry no se limitan al mundo in$antil. 0ambi5n los adultos los -uegan, cuando !an a un baile de dis$races. Finalmente, la representación teatral entra por derecho propio en este grupo.
AT ilin: !o griega 1ue signi$ica torbellino o remolino de agua: deri!ación de ilin es ilingos, !5rtigo.
Los -uegos de esta clase son !ertiginosos y en muchos casos de gran riesgo: su propósito es destruir la estabilidad de la percepción e in$ligir a la conciencia lcida una especie de pánico !oluptuoso. Por el !5rtigo se trata de acceder a una suerte de espasmo o trance, a un aturdimiento 1ue ani1uila la realidad bruscamente.
La turbación 1ue pro!oca el !5rtigo se ha buscado de antiguo. &aste citar a los der!iches girantes, 1ue en e-ercicio orgiástico dan !ueltas sobre sí mismos, con rapide creciente, segn !aya intensi$icándose el batir del tambor, 1ue llega a ser precipitadísimo. Mo!imiento de rotación $ren5tico 1ue culmina en el 5tasis.
"aben muy bien los niXos, por lo demás, 1ue dando !ueltas sobre sí mismos alcanan un estado centrí$ugo de huida y escapada, tras el cual sólo lentamente !uel!e el cuerpo a encontrar su posición, y la percepción su nitide. Es acti!idad ldica emborrachante y placentera.
Pro!ocan sensaciones parecidas el tobogán, el sube y ba-a, el columpio, el tio!i!o, el ascensor, el desliamiento, la !elocidad, la aceleración.
El es1uí, por e-emplo, es ilin, y tambi5n conducir el automó!il a cien ilómetros por hora, y despu5s a ciento cincuenta y por ltimo a doscientos. Lo 1ue cuenta es la !ertiginosidad y la turbación, el rapto y el trance, o para decirlo de una !e, el orgasmo, el gratísimo deli1uio o desconcierto $eli.
En e l ilin, el -ugador desconcierta a la conciencia, escapa a la tiranía de la percepción, destruye transitoriamente la estabilidad y el e1uilibrio de su cuerpo.
Las categorías l/dicas no son 2uímicamente uras
Las categorías l/dicas no son 2uímicamente uras
Estas cuatro categorías ldicas no son, desde luego, puras. 7gón, por e-emplo, se relaciona con mimicry y tiene así mismo componente de !5rtigo. /ay una serie de combinaciones. Cuando #ostoie!si -ugaba a la ruleta O áleaT, lo hacía a$anoso de asomarse a los abismos OilinT. %Yeig ha dicho, y muy -ustamente, 1ue lo 1ue buscaba #ostoie!si en la ruleta era una intensa embriague ner!iosa, una angustia pánica. )ntes 1ue dinero, 1uería $renesí.
*Ludus+ " *aidia+
*Ludus+ " *aidia+
Cuando el -uego se institucionalia y, sometido a reglas, resulta $ructí$ero para la cultura, con!iene a 5l, propiamente, segn Caillois, el t5rmino ludus. Pero hay otras mani$estaciones ldicas anteriores, de carácter espontáneo y 1ue satis$acen una necesidad de distracción, rela-ación y $antasía. "on mani$estaciones ldicas impro!isadas, $uente de entretenimiento y recreo.
El gato enredado con la made-a y el bebe 1ue -uega con la sona-a son las primeras mani$estaciones identi$icables de esta acti!idad, 1ue traduce una agitación inmediata y desordenada, espontánea, natural, como son las cabriolas, las !olteretas, los brincos y la batahola. Constituyen, en $in, la clase de -uegos 1ue Caillois llama paidia Odel griego paidós, niXoT.
#e estas mani$estaciones ldicas incon!encionales se pasa a las con!encionales, como son el -uego del escondite, la gallina ciega, las muXecas, la cometa: en todos ellos hay 1ue !encer ya una di$icultad: a1uí comiena agón y empiea mimicry' se -uega a los soldaditos, a la guerra, a los bandidos.
Es interesante notar 1ue los -uegos de aar y los de !5rtigo suelen tener mala prensa. 9o se les considera constructi!os ni ci!iliadores.
En el caso de álea, por1ue álea es escarnio del traba-o: en el de ilin, por1ue ilin introduce el torbellino y la obnubilación, el bullicio y el trance, un principio de orgía, la anulación del yo circunspecto: introduce la intensidad desestabiliadora del placer: y de todo esto se recela en nuestra almidonada cultura, por1ue se atisba en ello un desa$ío a lo raonable y con!encional, la presencia in1uietante de la contracultura y la heterodoia.
Obser%ación 'inal
Obser%ación 'inal
9ingn ludólogo, ni /uiinga, ni Caillois, nadie ha o$recido hasta ahora una de$inición absolutamente con!incente del -uego. "e le puede de$inir, poco más o menos, por la $orma, pero cuando se intenta aprehender el $ondo substancial del -uego, $racasa el intento. Parece 1ue la esencia del -uego no es de$inible. 9o hay de$inición 1ue pueda comunicarnos lo más puro, $ino y acendrado del -uego, su íntima naturalea, su
aut5ntica principalía. El -uego es, pues, como la religión, la poesía o la !ida misma inde$inible.
I3 Erich Fromm " el dogma de #risto
I3 Erich Fromm " el dogma de #risto
*l +ogma de $risto, publicado por primera !e en )lemania en >BU, es un ensayo 1ue pertenece al período estrictamente $reudiano del autor. Fromm ad!ierte 1ue hoy son distintas sus opiniones concernientes al asunto, pero 1ue a pesar de ello se ha resistido a alterar el contenido de su escrito, entre otras cosas por haberle sido imposible estudiar íntegramente el copioso material histórico publicado en los ltimos treinta aXos.
"in embargo, el tema es tan interesante y tan sugerente la interpretación, 1ue su eposición está plenamente -usti$icada. Cuanto más por1ue obras tan estimables como las de <erner y &randon, le-os de desmentir la interpretación del psicólogo de Franc$ort, la con$irman parcialmente e indirectamente la apoyan. O)ludo al libro de M. <erner, The "ormation of $hristian +ogma , y al de ". G. F. &ra ndon, Eesus and the Iealots.T
4A 2u5 se re'iere la in%estigación6
4A 2u5 se re'iere la in%estigación6
)La presente investig ación (escribe "romm( se refiere a un problema de psicología social estrechamente limitado! a saber! la cuestión concerniente a los motivos que condicionan la evolución de los conceptos acerca de la relación entre +ios 3adre y Ees1s desde los comien0os de la cristiandad hasta la formulación del credo de 9icea en el siglo T%.2
7na 'antasía colecti%a con 'uncionalidad trile
7na 'antasía colecti%a con 'uncionalidad trile
Con la eplicitud 1ue suele, y antes de entrar propiamente en materia, nuestro autor caracteria la religión mani$estando 1ue es una satis$acción 1ue se obtiene en el reino de la $antasía: es la más antigua de las satis$acciones $antaseadas colecti!amente. 8 esta $antasía colecti!a tiene tres $unciones
O>T Es un consuelo para toda la humanidad $rente a las pri!aciones de la eistencia.
OST 7n estímulo 1ue permite a la mayoría de seres humanos hacer más lle!adera la aceptación emocional de su situación de clase.
OUT 7n ali!io para el sentimiento de culpa 1ue causa a la clase dominante el su$rimiento de los dominados.
"entimiento de culpa 1ue, como todos saben, no es muy grande. )n más generalmente no eiste.
)+ios (dice "romm( es siempre el aliado de los dorminadores. $uando estos 1ltimos! que siempre son personalidades reales! se ven epuestos a la crítica! pueden apoyarse en +ios! quien! en virtud de su irrealidad! se limita a desde6ar la crítica y con su autoridad confirma la autoridad de la clase dominante.2
4A 2ui5nes atra.o el
4A 2ui5nes atra.o el mensa.e cristiano rimiti%o6
mensa.e cristiano rimiti%o6
) los pobres, al proletariado de erusal5n, a los labradores, al grupo 1ue !eía negadas )las oportunidades de vida2 de 1ue habla Ma <eber. Esta masa anal$abeta, los 7m #a4aret0 Oliteralmente, )gente de la tierra2; , sentía odio pro$undo por los $ariseos, y
era por supuesto recíprocamente despreciada por esta ciudadanía urbana media. Cuando la opresión romana llegó a ser insoportable, este mo!imiento $ue cobrando mayores proporciones y hubo de mani$estarse en intentos políticos de re!uelta y liberación, y en toda clase de mo!imientosreligioso4mesiánicos.
Eistía, pues, una indudable con!ulsión social y las masas se iban tornando cada !e más etremistas: particularmente los sicarios desarrollaron una !erdadera acti!idad terrorista: eran el ala i1uierda de los celotes o )celosos2 Opor el gr an celo con 1ue pro$esaban sus principiosT y usaban un puXal o sica y se les conocía por eso como )hombres4pu6al2=WD
, segn apunta Fla!io ose$o en sus 7ntigWedades Eudaicas. OEn latín, sicarius procede de sica, puXal, y 5ste de secare, cortar, hender, ta-ar.T
)5aras veces (dice Sauts&y( el odio de clases del proletariado moderno ha alcan0ado formas tales como las que alcan0ó el odio del proletariado cristiano.2
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comunidad
comunidad
Fromm seXala de pasada el carácter $raterno y democrático de los primeros cristianos: )el comunismo de amor2, como lo llama /arnac.
)Los primeros cristianos (escribe "romm( constituían una hermandad de entusiastas oprimidos social y económicamente! que se mantenían unidos por un la0o de esperan0a y odio.24Ru5 era lo 1ue distinguía a los primeros cristianos de los demás campesinos y proletarios en su lucha contra Noma6 9o su actitud psí1uica, ciertamente, pues era la misma: todos, en e$ecto, odiaban a la clase dominante y deseaban su caída y ani1uilación.
)La diferencia entre ellos (eplica "romm( no residía ni en los presupuestos ni en la meta y dirección de sus deseos! sino en la esfera en que procuraban cumplirlos.2
E$ecti!amente, mientras los celotes y sicarios 1uerían !er cumplidos sus deseos en la realidad política, los primeros cristianos lle!aron estos mismos deseos al campo de la $antasía. )La epresión de esto Qdice FrommQ fue la primitiva fe cristiana! en especial la primera idea cristiana referente a Ees1s y a su relación con el +ios 3adre.2