“Solamente el hombre familiarizado con el arte y la ciencia del pasado puede ser competente para colaborar en el progreso del futuro”.
Theodor Billroth, circa 1850.
INTRODUCCIÓN
Cuenta Arnold Toynbee, el más grande historiador del siglo XX, que cuando reiteradamente le preguntaban porque había ocupado su vida en estudiar la historia, su respuesta siempre era la misma: “for fun” (diversión) y que si volviese a nacer, volveria a empeñarla de la misma forma… Nosotros no tenemos otra respuesta sobre las razones que nos han motivado a organizar esta pequeña introducción a los estudios de la historia de la medicina para nuestros estudiantes, que tantas veces me ha sido solicitada por diversos grupos de jóvenes, confrontados con la dificultad de la baja disponibilidad local de libros de texto sobre la materia.
La historia es una ciencia en búsqueda de la verdad a través de los hechos humanos. La ciencia corresponde a un sistema organizado y estructurado de saber crítico que conduce a un conocimiento. La medicina como ciencia de la salud consiste en el arte de defender, fomentar y restituir la salud.
Frente a estas definiciones principales surgen entonces muchas interrogantes a las que se pretende dar respuesta con esta obra. La primera, repetida muchas veces por los estudiantes de medicina, es ¿por qué hay necesidad de estudiar historia de la medicina en la carrera médica? Cada autor de libro de texto ha expuesto sus razones, todas muy respetables, pero me parece a mi que la razón principal para conocer las minucias, sacrificios, heroísmos, aciertos y errores, que llevaron a nuestra maravillosa profesión médica a los patamares que ocupa hoy en día tiene que ser el desarrollo de la autoestima profesional, de ese “empoderamiento” muy íntimo en la esfera moral que recibe cada estudiante de medicina cuando se le brinda esta especial “herencia” cultural de más de 5,000 años de antigüedad, que lo hace sentir partícipe de la profesión más benemérita de todas. Pero como si esto fuera poco, la enseñanza de la historia de la medicina ofrece otros beneficios secundarios: permite asimilar el concepto del flujo contínuo del conocimiento médico y su renovación saludable; fortalece el espíritu científico al demostrar porque la medicina es una profesión científica sin dejar de ser un arte; demuestra que la medicina constituye una teoría histórica demostrada por su propia historia; permite el reforzamiento de los valores éticos y humanísticos y motiva la reflexión por sus relaciones con la historia de la ciencia, la filosofía, la antropología, la sociología y la misma filosofía de la medicina.
La segunda pregunta es ¿Qué es la historia de la medicina? Y respondemos que no es otra cosa que el conocimiento ordenado de los hechos médicos y de todos los relacionados con ellos, obtenidos a través de las edades por la rigurosidad del método histórico.
¿Quién construye la historia de la medicina? ¿Son los hombres los que hacen la historia o es la historia la que hace a los hombres? No son preguntas fáciles de responder. Existen varios determinantes históricos en el desarrollo de esta profesión. En la secuencia ordenada primero están las enfermedades, después los enfermos, los médicos, los sistemas de salud, las teorias médicas, etc. En esta obra se seguirá una cronología histórica de acuerdo a las diferentes edades establecidas por la historia universal y se mencionarán los diferentes aspectos enunciados, dándosele más protagonismo a los médicos como principales actores históricos.
¿Cómo enfocar esta disciplina? Conforme mencionamos, se dividirá la obra de acuerdo a las diferentes etapas históricas ya contempladas. Además del orden cronológico propiamente dicho, en cada época se mencionará el progreso en la epistemología o teoría del conocimiento de las respectivas civilizaciones, así como las teorías médicas predominantes y la epidemiología registrada.
Lejos de pretender desarrollar un texto completo de historia de la medicina, el estudio que ofrecemos representa antes que todo un compendio de los principales asuntos relacionados con la disciplina, extraídos de múltiples textos, libros, artículos de investigación que constan en la bibliografía final, constituyendo nuestro mérito apenas el que corresponde al nosografista del pasado y del presente: actualizar, ordenar y clasificar tan interesante y dispersa información, dándole un enfoque educacional constructivista, para facilitar el aprendizaje de aquellos a quien va especialmente dirigida: los estudiantes de pré y pos-grado de la carrera médica.
Esperamos que la lectura de esta obra pueda resultar amena e interesante para los lectores y que se puedan cumplir así los objetivos de reforzar los valores humanísticos de los que disfruten con sus páginas, recordando las palabras de Chesterton, tan repetidas por los docentes que nos han precedido: “la desventaja de los hombres que desconocen el pasado, radica en no entender el presente”.
Dr. Luis Manuel Cornejo Alemán
ETAPAS EN EL DESARROLLO HISTORICO DE LA MEDICINA.
Teniendo en cuenta el desarrollo de la teoría del conocimiento y basándonos en la clasificación de Zuñiga Cisneros, se puede dividir el desarrollo de la medicina en cuatro etapas: instintiva, empirica, sobrenatural y natural o científica.
• Etapa Instintiva. En el hombre primitivo, surgió la ayuda espontáneamente por imitación al observar las tendencias innatas de los animales. Por ejemplo: parto en cuclillas, purgas, etc…
• Etapa Empirica . Empleo de procedimientos cuya eficacia en casos similares se observó con el correr del tiempo, por observación casual-serendipia- o por tradición oral, fruto del azar, sin existir ninguna preocupación por la causa o naturaleza de la enfermedad. Los ejemplos de esta etapa abundan en la tradición chamánica: herbolaria, cataplasmas, conjuros, reducciones de fracturas, etc…
• Etapa Sobrenatural. Las enfermedades internas son producidos por dioses buenos (acto de castigo o de prueba) o por demonios (venganza) al servicio de enemigos que se valen de magia. Origina la práctica del chamanismo, sacerdote-mago o médico-sacerdote. Se fundamenta en la superstición del temor a lo desconocido, conceptualizado como fuerzas naturales extraterrenales.
• Etapa Natural o Científica . Se divide a su vez en dos períodos:
Empirico-racionalista: se fundamenta solamente en la observación y en la lógica, Pero descarta las causas sobrenaturales y solamente postula el origen natural-orgánico de
La enfermedad.Origina el quehacer técnico, que resulta del saber racional sobre lo que se hace y porqué se hace, como ejemplo: la medicina hipocrática griega.
Científico-experimental: utiliza el método científico en la caracterización, definición y
tratamiento de las enfermedades, ateniéndose al Principio de Causalidad y a la comprobación de las hipótesis. Medicina científica actual.
Resulta oportuno mencionar que estas etapas no son absolutas ni excluyentes y que en una sociedad determinada perfectamente pueden coexistir diferentes momentos de desarrollo al mismo tiempo.
MEDICINA PRETÉCNICA
Laín Entralgo categoriza como medicinas pre-técnicas a las que todavía no son formalmente técnicas, o sea que incluyen prácticas mágicas que no responden a una teoría de la enfermedad fundamentada en principios racionalistas, por lo que su práctica médica acepta el componente mágico del tratamiento sin cuestionamientos.
Pertenecen a esta categoría la medicina primitiva y las medicinas arcaicas de mesopotamia, Egipto, India, China, Japón, América Precolombina, Israel, Etruria y la medicina griega pre-racionalista.
CAPITULO I
PALEOPATOLOGIA Y MEDICINA PRIMITIVA.
Por Paleopatología se entiende principalmente el estudio de los restos de enfermedades obtenidos a partir de fósiles y momias. Incluye también el estudio de los signos relacionados con la enfermedad en objetos arqueológicos. Entendemos como Paleomedicina las huellas de una acción médica dejada en fósiles, momias y diferentes objetos arqueológicos.
Los conocimientos obtenidos de la paleopatología permiten hasta ahora deducir dos cosas importantes: primeramente que la enfermedad existe en la tierra mucho antes de la aparición del hombre. Se han encontrado cocos y diplococos en peces fósiles. Fósiles de dinosaurios muestran tumores y evidencias de infecciones óseas. En segundo lugar, se piensa actualmente que las formas principales de la enfermedad han sido esencialmente las mismas durante millones de años, aunque existen variaciones al respecto de cada enfermedad en particular, por ejemplo: aunque existen bacterias petrificadas de 500 millones de años atrás los virus probablemente son de aparición más reciente y no todos aparecieron simultáneamente, baste para esto recordar la catástrofe causada entre las poblaciones indígenas precolombinas en América que fueron devastadas por los virus de la viruela, del sarampión y la influenza, traídos por los europeos al continente americano que se había mantenido aislado de las otras rutas geográficas después del final de la edad Glacial.
Otras disciplinas auxiliares en el estudio de la paleopatología son el estudio de las enfermedades de los primates en su hábitat natural, la antropología y la arqueología.
Se han podido identificar así, anomalías congénitas (oxicefalia, asimetrías óseas), trastornos endocrinos (gigantismo, enanismo, acromegalia, síndrome de Cushing), gota, osteoatrosis, raquitismo, espondilosis, neoplasias (osteosarcomas), alteraciones dentarias y especialmente secuelas de traumas violentos como perforación del cráneo por objetos punzo cortantes.En la Edad de Bronce del periodo Neolítico la esperanza de vida difícilmente sobrepasaba los 50 años, ya que no se han encontrado restos óseos de personas mayores como evidencia significativa.
Evidentemente esto es muy comprensible por la difícil vida del hombre primitivo sujeto a
condiciones climáticas y ambientales hostiles, a los azares de la caza, a las hambrunas periódicas, a la promiscuidad sexual y a la vida nómada que caracterizó a los pueblos de cazadores-colectores. Cuando las tribus primitivas dejan de ser nómadas y se inician los primeros asentamientos humanos se iniciará la que conocemos como la primera transición epidemiológica, fenómeno por el cual las enfermedades infecto-contagiosas van a reemplazar a las enfermedades traumáticas y ambientales, que en su etapa como cazadores-colectores era la primera causa de morbi-mortalidad.
MEDICINA PRIMITIVA
En la caverna de Shanidar, en Irak, se encontró un cadáver de Homo Sapiens Neanderthalensis, que recibió sepultura ritual hace 50,000 años. En él se encontraron los primeros rastros de cuidados médicos conocidos: la costilla de un hombre de 40 años muestra una profunda incisión con un crecimiento óseo. Algo perforó el tórax de este hombre, que probablemente murió de la infección causada por una perforación pulmonar, y el arma usada permaneció varios días alojada en la herida (crecimiento óseo). Para vivir tanto el herido tuvo que haber recibido cuidados que probablemente provenían de la figura del médico de la época que era el chamán, curandero o hechicero de la tribu. Los hechiceros no eran personas comunes y corrientes. En ocasiones estaban señalados desde su nacimiento y en otras eran seleccionados por sus supuestos dones sobrenaturales. Según Zarate, algunas de las señales de nacimiento es el “velo” de nacimiento sobre la cara o la figura de una cruz de Caravaca en el cielo de la boca. El pueblo siempre les tenia mucho respeto porque creian en sus poderes y constituian un grupo al que se le tenia reserva, pues siempre se les ha asociado con un ambiente extraño y un halo de misterio, que la superstición hace crecer. Su aprendizaje era largo y dificultoso dirigido generalmente por un curandero más antiguo. Algunas condiciones particulares incluían fuerza, sabiduría, deformidad, epilepsia, castidad, gran poder para resistir el dolor,
capacidad de meditación, introversión, vestimentas características. Aunque los estudiosos los han acusado de farsantes o psicópatas lo cierto es que la investigación antropológica de los últimos 50 años ha demostrado que en promedio son tan sinceros en sus intenciones curativas como los médicos modernos. El campo de actuación del chamán no se limitaba solamente a los quehaceres propiamente relacionados con la salud sino que además intervenía en asuntos como lo eran el amor, la guerra y la caza.
En cuanto a la actividad terapéutica, la medicina primitiva se divide en: medicina empírica y medicina sobrenatural o mágica.
El empirismo estaba basado en el azar y en la observación de la conducta de los animales y constituía especialmente la práctica orientada a las enfermedades de tipo traumáticas o naturales, comprendiendo maniobras como la reducción de fracturas y luxaciones, extracción de proyectiles penetrantes, abertura de abscesos, amputaciones, circuncisión, castración, incisión con sutura de cabeza de hormigas gigantes o espinas de mimosa y especialmente la trepanación, evidencia primordial de la Paleomedicina. La trepanación craneal era ejecutada por diferentes pueblos desde el Paleolítico en las diferentes latitudes del planeta. Era emprendida con dos finalidades diferentes, a veces combinadas entre si, la quirúrgica y la mágica. La primera para evacuar material real, supuestamente acumulado en la cavidad cefálica y la segunda para dar salida a entes nocivos o espíritus maléficos que hubiesen penetrado en el cuerpo del enfermo. La existencia de callo óseo en numerosos restos de cráneos trepanados es una evidencia que en cierta cantidad de procedimientos el enfermo sobrevivía a dicha intervención.
La medicina empírica incluía además otros recursos terapéuticos y preventivos como la ingestión de vomitivos, laxantes, masajes, el baño y la cauterización. Entre las substancias derivadas de las plantas medicinales que utilizaban sobresalen el opio, acido salicílico, quinina, cocaína, efedrina, colchicina, ergot, benjuí, belladona, curare, cáscara sagrada, etc.
La medicina sobrenatural o mágica atribuía como causa fundamental de la enfermedad la acción o presencia de espíritus o fuerzas sobrenaturales. Concordamos con Zárate en que todos los pueblos primitivos tienen como base cultural médica, la religión. La creencia de que los fenómenos naturales fueran favorables o nocivos estaría determinada por la acción de entidades o fuerzas invisibles para el hombre y en esencia superiores a él. Esta acción podría ocurrir a través de la llamada ley del cuerpo extraño (algunas enfermedades internas, parasitosis), la ley de emanación (efectos buenos o malos a distancia, p.e. “mal de ojo”), la ley de continuidad (continuidad entre las producciones que se hagan a un objeto del enemigo o a su representación, p.e.: fetiches del “vudú”) y la ley de semejanza, que se refiere a la creencia de que se puede adquirir fuerza, poder u otros atributos mediante el uso de cosas de seres que poseen esas cualidades (p.e.: beber la sangre de un toro negro-fuerza-; alimentarse con criadillas -testes del toro- para aumentar virilidad.)
Zarate también se refiere a las llamadas curas por contacto, que se refieren al recurso de transmisión directa de fluidos o energías curativas a través de las manos, bastones mágicos o diferentes sustancias sobre el cuerpo o lesiones del enfermo.
El fundamento de la terapéutica consistiría, así, en alejar las enfermedades por medios mágicos que incluirían los rituales, los exorcismos, las ceremonias mágico-esotéricas, oraciones, conjuros y encantamientos. Auxiliares en este proceso serían los fetiches, amuletos y talismanes.
Dos variantes de esta medicina mágica serían la llamada “magia blanca” orientada hacia la curación y prevención de la enfermedad y la “magia negra” que originaria daño a través de emanación y continuidad.
Como conclusiones de este período podríamos mencionar: la identificación de la medicina como una actividad humana diferenciada y una de las manifestaciones más remotas de la cultura. El chamán fue quien dio inicio a la relación médico-paciente y quien pimero identificó el principio del medio terapéutico expresado a través de la sugestión como agente de cura y la farmacopea
CAPITULO II
MEDICINAS ARCAICAS
Lain Entralgo denomina formas arcaicas de la cultura a las que partiendo de las formas superiores de la cultura primitiva iniciaron la historia propiamente dicha. Muchas fueron esas culturas arcaicas y las configuraciones básicamente de una Medicina Teocrática en su seno, pero una visión universal nos obliga a dividirlas bajo dos grupos. Por una parte las culturas y medicinas de de los pueblos que tras alcanzar etapas avanzadas de la Civilización hoy están extinguidas por completo, como por ejemplo: Sumeria, Asiria y Babilonia, Egipto Antiguo, antigua Persia, antigua civilización Minoica y Fenicia. Por el otro, las correspondientes a grupos humanos que aún permanecen en la actualidad, teniendo a través de los siglos cambios substanciales en sus culturas. Entre estos podemos citar a: China, la India, Israel, el Japón, las civilizaciones de la América Precolombina y la Grecia del siglo VII a.C.
MEDICINA MESOPOTAMICA
La mesopotamia comprende la región irrigada por los ríos Eufrates y Tigris, en el actual Irak. Fue en esta región en donde surgieron los primeros asentamientos humanos, tierra fértil y mítica –lugar del Paraíso Bíblico, torre de Babel, diluvio universal…-, con abundancia de arcilla que originará tablas en donde se plasmará la escritura fonética o cuneiforme, que compartirán sumerios, acadios, babilonios, caldeos, asirios y persas en una sucesión de culturas que comienza en el año 3300 a.C. y finaliza en el año 300 a.C. con la conquista macedónica de Alejandro Magno. Es en Babilonia que se inician los primeros grandes ejércitos y el intercambio comercial a gran escala con una fuerte cultura teocrática en la que la condición humana era percibida como de una permanente sumisión a la divinidad, con costumbres que envolvían opresivamente a los hombres frente a los dioses como a quien humanamente los representaban: sacerdotes, reyes y nobleza.
Medicina Sacerdotal
Aunque la medicina egipcia y la medicina mesopotámica eran contemporáneas y similares la última tuvo un menor desarrollo con más elementos mágico-religiosos y astrológicos.
Predominaba así totalmente la figura del médico-sacerdote, influenciado por una medicina mágico-ritualista que concebía a la enfermedad como un castigo de los dioses irritados contra quien la padecía, a causa de sus pecados. El médico ocupaba al mismo tiempo el papel de sacerdote, exorcista y adivino y utilizaba la teurgia para interceder por el enfermo. La teurgia vendría a consistir en la intersección con los espíritus, divinidades o demonios a favor del alivio del enfermo. En Babilonia y Asiria existía una casta sacerdotal, celosa de su conocimiento constituyendo una sociedad esotérica, por lo que la enseñanza de los principios curativos era en los templos y solamente reservada para los iniciados.
Los médicos tenían un alto estatus social. El rey y los nobles tenían los mejores médicos, pero la gran mayoría no eran funcionarios de la corte sino que vivían de su práctica profesional; no obstante no había hospitales y los bajos estratos sociales no tenían acceso a los médicos sino solamente a los hechiceros.
El conocimiento a su vez radicaba más en la experiencia empírica que en libros de texto propiamente dichos. Los principios curativos siempre eran complementados por misticismo. El diagnóstico estaba integrado por el interrogatorio ritual para conocerse el pecado cometido y la adivinación con toda una gama de rituales mágicos, entre los que se pueden destacar: la
empiromancia (adivinación por el fuego y la llama), la lecanomancia (comportamiento de sustancias polvorientas vertidas sobre el agua de una taza), la oligomancia (interpretación de los sueños), la astrología y sobretodo la hepatoscopía. Esta última práctica adivinatoria guardaba relación con la noción de que el hígado era considerado la sede de la sangre y por lo tanto de las emociones y el intelecto, por lo que se pensaba que cada lóbulo guardaba relación con determinada parte del cuerpo humano.
Las divinidades médica curativas eran Ea y Ninchursag. Posteriormente se adoró a Ninanzu, señor de los médicos y su hijo Ningichzida, cuyo atributo era el bastón y la serpiente. La serpiente (Sachan) simbolizaba un culto fálico, pero también era considerada como diosa de la ciencia de la medicina.
Su nosología describía prácticamente enfermedades semejantes a las egipcias, pudiendo destacarse la epilepsia, la tuberculosis, la lepra, la sarna, la hidropesía (síndrome ascítico-edematoso).
Su farmacopea incluye la descripción de cerca de 250 yerbas medicinales y 120 sustancias minerales que se asociaban en forma de infusiones, cataplasmas, linimentos, fricciones,
inhalaciones o enemas. Interesante anotar que su primera Farmacopea se fundamenta en Álcalis de base para todos sus medicamentos (nitrato de potasio y cloruro de sodio), avance que se perdería en la historia hasta el descubrimiento de la morfina en 1807 por Sertuner.
El tratamiento siempre estaba influenciado por los números mágicos (3 y 7) y los materiales tenían que ser recogidos en época astrológica auspiciosa. Como se mencionó el médico babilónico nunca omitía el ingrediente místico del medicamento.
Conocieron el cauterio y en el campo de la medicina preventiva hubo segregación de pacientes con lepra.
Legislación Médica.
Se debe a la medicina babilónica la primera legislación médica de la historia, contenida en el Código de Hammurabi del año 1700 a.C., en el cual se establecían no solamente los honorarios médicos sino también sanciones y multas por lo que hoy denominamos casos de mala práctica médica.
Como conclusiones podríamos decir que la medicina mesopotámica alcanzó una etapa
exclusivamente empírico-religiosa con un cerrado sistema teúrgico. El tratamiento farmacológico estaba comprendido por ritualismos y polifarmacia, que más buscaba ahuyentar a los demonios que curar al enfermo. Primeros pasos en higiene ambiental y legislación médica.
MEDICINA EGIPCIA
La civilización egipcia vendría a florecer en el fértil valle del río Nilo, iniciándose con el reino antiguo en el año 3100 a.C. y finalizando en el año 525 a.C. con la conquista persa.
Constituyeron los egipcios una cultura de tipo insular, aislada, concentrada en sus propios intereses, la mayoría del tiempo pacífica, aunque rodeada de enemigos hostiles. Egipto fue la tierra de
agricultores, artesanos y escribas, generalmente bien administrada por los faraones, considerados reyes-dioses, cuyo despotismo era contenido por ideales de responsabilidad hacia sus súbditos. Las crecidas del río Nilo propiciaban muy buenas cosechas (hasta tres veces al año), que eran además favorecidas por un excelente sistema de irrigación.
Los egipcios no llegaron a elaborar una teoría del conocimiento científico propiamente dicha. Eran una cultura orientada hacia la resolución de problemas prácticos, por lo que se encontraban
interesados más por los resultados efectivos que por la especulación naturalista. Por esta razón en Astronomía buscaban orientar sus cosechas a través de la elaboración de calendarios, sin
preocuparse por teorías al respecto de la luna o el sol, ocurriendo lo mismo en matemática y geometría que orientaron solamente a sus monumentales construcciones y sistemas de irrigación. Este desinterés se explicaba en parte porque los sacerdotes tenían toda su atención captada en la vida después de la muerte, ya que la muerte y el destino de los restos humanos, que habría que preservar a toda costa, constituían una de las preocupaciones mayores en esta cultura. Sus principales deidades eran Osiris (Dios de la fertilidad del reino de los muertos), Isis su mujer y Horus, su hijo, cuya encarnación era el faraón reinante.
Fuentes históricas de la medicina egipcia.
La medicina fue una profesión bien diferenciada en la historia egipcia. Historiadores como Herodoto, Plinio el viejo y San Clemente de Alejandría nos han legado testimonios de la práctica médica. Igualmente tenemos aportes de la paleopatología de las momias, la arqueología y sus papiros médicos.
Herodoto en el siglo V a.C. escribe entusiasticamente al respecto de los médicos egipcios y hace énfasis en que la población que atendían era más saludable que la que había visto en otras partes. Entretanto, la más importante fuente historiográfica de la medicina de este período son los papiros médicos. Aunque existen numerosos papiros reconocidos en importancia nos detendremos
especialmente en los siguientes:
• Papiro de Edwin Smith (1600 a.C.): es quirúrgico. Mide 4 metros y describe 48 casos de patología externa, lesiones traumáticas de cabeza y tórax. Constituye la obra más científica de la medicina egipcia, todos los casos tienen título, examen, pronóstico y tratamiento.
• Papiro de Ebers (1500 a.C.): descubierto en Luxor, mide 20 metros de largo, es el texto más completo. Incluye recetas para enfermedades internas, conceptos de anatomía, fisiología, cirugía, patología. Exposición científica y ordenada, pero incluye teurgia aunque no se insiste más en lo mágico y sobrenatural. Comprende cerca de 875 recetas
• Papiro de Kahun (1900 A.C.): trata sobre ginecología, obstetricia y veterinaria. Describe al útero como un órgano móvil (error que perduraría por varios siglos en la medicina griega
posterior). Sus primeras secciones siguen un ordenamiento sistemático: síntomas, diagnóstico y tratamiento.
Si bien la arqueología ha permitido la recuperación de instrumentos, vasijas e inscripciones en paredes y columnas, la paleopatología ha sido mucho más abarcadora. La práctica de la
momificación era universal entre los egipcios; se realizaba en un templo especial llamado “Casa de la Muerte”, en donde embalsamadores realizaban primero la extracción de las vísceras de los cadáveres, posteriormente su inmersión prolongada en natrón (carbonato de sodio) y finalmente la preservación de los tejidos con resinas. La técnica para la extracción del cerebro se realizaba por medio de la perforación del seno esfenoidal, extrayéndose el material encefálico con pinzas. La momificación era, no obstante, un acto religioso y no científico que buscaba reverenciar el mito de Osiris que resurge desde la muerte, por lo que existía entre esta cultura un respeto místico con el cadáver.
Estudios contemporáneos sobre las momias egipcias han demostrado la existencia de tuberculosis ósea, tumores, artrosis, ateroesclerosis, problemas dentários, poliparasitosis en músculos y vísceras (especialmente triquinosis), calculosis, viruela y trepanación con osteogénesis.
Teoría y práctica de la medicina:
La medicina egipcia era predominantemente sacerdotal y teocrática. Su enseñanza se desarrollaba para comunidades de novicios en la llamada “Casa de la Vida” o Templo de Amón-Rá en donde se realizaba de forma oral y transmitida bajo juramento. Las escuelas principales estuvieron en Sais y Heliópolis alcanzando los médicos egipcios un elevado prestigio, aún fuera de sus fronteras. No había hospitales, pero si templos-sanatorios semejantes a los griegos. Existían tres tipos principales de médicos: el sacerdote o sachmet, el sunn o médico general laico, usualmente pagado por el estado, y el saaw o exorcista-hechicero.
Los sacerdotes debían tomar un baño dos veces al día y una vez en la noche, raparse la cabeza cada tercer día, llevar vestiduras blancas de lino y evitar comer carne de cerdo.
Las divinidades médicas eran Toth, dios de todo el saber y en el siglo VI a.C. la principal deidad era Imhotep, quién había sido médico y arquitecto del rey Zozer (3000 a.C) y se le daba un valor similar al que tendría más tarde Asclepio en la cultura griega. En el Egipto del último período Ptolemaico la principal divinidad era Serapis, que representó un sincretismo religioso greco-egipcio. A pesar de su racionalismo su teoría de la enfermedad continuaba siendo predominantemente por castigo divino o posesión demoníaca y no se descartaba el tratamiento sobrenatural. Esto puede evidenciarse especialmente por el poco desarrollo y las ideas equivocadas que tuvieron sobre la anatomía y fisiología, a pesar de la momificación, por ejemplo, dándole más importancia al corazón que al cerebro.
Tuvieron un buen desarrollo de la cirugía y como instrumentos quirúrgicos utilizaban cuchillos de piedra, de metal y de tallo de papiro, con hojas rectas o curvas, fórceps, sondas y tijeras de cirujano. Entre las técnicas que dominaron se puede mencionar la extirpación de tumores, la circunsición ritual en adolescentes varones e infundibulación en la mujer, aunque no eran obligatorias. Igualmente conocieron las suturas, la reducción de fracturas, el vendaje de las heridas, la cauterización y la craneotomía.
Su farmacopea incluía 700 drogas según los papiros y eran preparados por un manipulador: “el hombre de los ungüentos”. Los remedios eran aplicados cuatro veces, ya que los egipcios consideraban al número 4 virtudes mágicas...
Descollaron especialmente en higiene pública, que alcanzó un alto grado de progreso, primordio de una medicina social. Tenían así reglamentos detallados para los alimentos, las bebidas, higiene, construcción de viviendas y letrinas, relaciones sexuales y puericultura. Hervían el agua después de filtrarla, utilizaban el fuego para “purificar” sus instrumentos e inventaron el mosquitero. Lavaban sus manos y utensilios después de cada comida y tomaban eméticos y laxantes cada mes. Los hombres y las mujeres se depilaban por completo y se bañaban dos veces al día y dos veces durante la noche, ya que siempre existieron baños en Egipto. Sin duda su mayor hazaña fue el cuidado sanitario y dietético de los trabajadores de las pirámides (Herodoto habla de 100,000 trabajadores en la pirámide de Queops, modernamente se piensa que fueron 30,000) a los que se les suministraba una dieta rica en rábanos, ajo y cebolla para evitar el cólera, la disentería y el tifus.
Entre las otras enfermedades que los acosaban no se puede dejar de mencionar el tracoma, la malaria, la viruela, el escorbuto, la gonorrea, la lepra, la esquistosomiasis, la peste bubónica y especialmente aquellas relacionadas con la ingestión de agua insalubre.
Como conclusión se puede decir que a pesar de mantener el aspecto sobrenatural en la enfermedad, la medicina egipcia fue mucho más racional y se acercó más a un saber critico que la mesopotámica. Ofreció aportes a la ciencia sanitaria, la cirugía, la patología descriptiva y la farmacología, por lo que influyó considerablemente en la formación y el desarrollo de la posterior medicina griega. Hasta nuestros días el Dios Horus permanece representado en el simbolismo cada recetario que se completa.
MEDICINA HEBREA
La nación hebrea tiene raíces semíticas y se inició con Abraham, en el año 1900 a.C.
Complementándose más tarde con las enseñanzas de Moisés en el año 1225 a.C. Esta medicina tuvo un modelo completamente teocrático, instituido por sacerdotes de la tribu de Levi que creían
ciegamente en un principio místico de la enfermedad.
Las fuentes históricas para el estudio de la medicina hebrea son principalmente la Biblia y el Talmud, que es la versión escrita de una larga tradición oral con influencias sumerias y egipcias. Según su teoría de la enfermedad la misma siempre proviene de castigo por el pecado personal o inclusive de los antepasados hasta la cuarta generación, no creían en general en los espíritus malignos o en los demonios.
La salud, por el contrario tiene que ver con un don divino sostenido por una concepción monoteísta única en la antigüedad y que se expresa bien en Éxodo 15 26: “Soy el Señor, tu médico…”
Los sacerdotes hebreos atribuían a la sangre una mayor relación con el espíritu, pero no se admitía que el corazón y el alma estuviesen puros sin la salud del cuerpo.
Los médicos y cirujanos laicos eran extranjeros, siendo poco considerados y más bien se les apreciaba como ayudantes (Eclesiástico 38 1-15).
Los tratamientos tenían a las artes teúrgicas como base y se fundamentaban en oraciones, sacrificios personales, penitencias, reforma moral y ritualismos.
Entablillaban fracturas, aplicaban ventosas y unciones con diferentes bálsamos antisépticos y calmantes, conocieron también la mandrágora, pero apenas ensayaron cualquier desarrollo quirúrgico, a pesar que en el Talmud se describen diferentes maniobras quirúrgicas. Se mencionan las sangrías y la circunsición ritual al nacimiento (Mohel).
En cuanto a las patologías que padecieron observamos que en el libro Levítico existe una descripción de blenorragia y especialmente una magnífica descripción de la lepra (Cap. XIII).También se mencionan la hemofilia, la locura, las “plagas de Baal”, la epilepsia, la disentería, apoplejía, viruela, paludismo, difteria, frambesia (mal de Job), paperas, cáncer, poliomielitis, pénfigo, leishmaniasis, tuberculosis y una epidemia de peste bubónica entre sus enemigos los filisteos.
Higiene Pública:
La legislación sanitaria hebrea constituyó una importante contribución para las medidas higiénicas ya que tenían carácter colectivo y obligatorio. Como ejemplos podemos citar el baño purificador y las abluciones, el evitar tener contacto con cadáveres, prescripciones durante la menstruación y el puerperio, el aislamiento de los leprosos y de aquellos con blenorragia, la desinfección de objetos y ropas, el entierro de los excrementos y las normas Kosher para la selección de los alimentos de origen animal.
La Medicina teocrática hebrea tendría importancia en las influencias que recibiría la medicina de la Iatroteología cristiana en la Baja Edad Media.
Capítulo III
MEDICINA HINDÚ
La primera cultura hindú se centró en el valle del río Indo, donde se levantaron importantes ciudades como Mohenjo-Daro y Harappa entre la mitad del tercer milenio y la mitad del segundo a.C.
Mil años después ocurrió la invasión de pueblos constituidos por hombres de piel clara, los arios, que se piensa eran originarios de Asia Menor o de las estepas del Sur de la actual Rusia. Eran tribus salvajes, nómadas, con afición por la agricultura, que hacían de la familia la base de la sociedad y que dieron origen a la cultura védica.
La antigua medicina hindú conoció diversos períodos históricos que podemos agrupar de la siguiente forma:
1. Período de Mohenjo-Daro: de los estudios arqueológicos de las primeras civilizaciones hindúes se infiere la gran preocupación por la higiene urbana. Las casas poseen baño con canalizaciones individuales que desembocan en un sistema de cloacas colectoras. Estas instalaciones no se comparan con los de ningún pueblo antiguo y demuestran que la limpieza y la higiene ritual de la medicina hindú clásica tiene un origen muy antiguo.
2. Período Védico: Este período dio origen al sistema de castas y a los brahmanes, la casta superior, que se piensa que inicialmente se relacionó con un sistema de segregación racial asociado a la conquista. En el año 800 a.C. aparecen los Vedas (libros de sabiduría o ciencia sagrada), que originaron la Ayurveda, o medicina clásica de la India. Posteriormente, en el año 300 a.C. apareció el “Atharva Veda” (libro de los encantamientos) con temas de salud y enfermedad con una plataforma teúrgica semejante a la discutida anteriormente. Este conocimiento se complementó después con el propio “Ayurveda” (conocimiento de la vida) ya más específico del saber médico. Los males físicos eran atribuidos a anormalidades del comportamiento. La enfermedad era una mancha o contaminación que se apoderaba del sano y que los ritos trataban de borrar. Los Vedas incluyen ya una descripción de las enfermedades, algunos conocimientos anatómico y el germen de los que seria la doctrina nosológica basada en elementos activos.
3. Período Budista : Esta etapa que se relaciona directamente con la difusión del Budismo en la India aproximadamente en el año 600 a.C. marca el inicio de una medicina racional con principios éticos más definidos, de carácter laico.
La llamada colección de Caraka pudo haber tenido lugar entre el siglo I a.C. o el I d.C. En su obra “Caraka Samhita” trata sobretodo de medicina interna. Incluye preparados medicinales, de las fiebres, de la higiene, enfermedades y tratamiento en general. El diagnóstico juega un papel preponderante y no deja de incluir preceptos éticos: “… no por ti, no para satisfacer cualquier deseo de lucro, pero solamente por el bien de la Humanidad sufridora tratarás a tus enfermos…”
La colección de Susruta es considerada la obra más completa de la medicina hindú clásica. Recoge las enseñanzas del médico Susruta, que el mismo dejó plasmadas en su obra: “Susruta Samhita” y se cree que es ligeramente posterior a la obra de Caraka. La obra representa la enseñanza de un maestro de la antigua escuela de Benares (hoy Varanasi, cerca del río Ganges) y está dedicada principalmente a la cirugía, pero contiene además medicina interna, ginecología y obstetricia, higiene y ética médica.
Tiene seis secciones. La primera menciona instrumentos y técnicas quirúrgicas. Describe 125 instrumentos, 8 maniobras ( excisión, incisión, ablación, cauterización, legrado, punción, drenaje y sutura (P E S C A L I D)), el uso del cauterio, 14 tipos de vendajes y apósitos, indicaciones para laparotomía, uso de fórceps, craneotomía, reparación del lóbulo de la oreja, rinoplastia, cirugía de cataratas, diagnóstico de glaucoma, herniorrafia, cesárea, cateterización uretral (tubo de metal o marfil con vejiga de búfalo como perilla), nivel de amputaciones, así como sutura de hormiga para cirugía intestinal. La obra preconizaba además el uso de aguja recta para tejidos blandos, abdomen y escroto con vino como anestésico.
La segunda parte trata sobre la etiología y la descripción de las enfermedades. En ella se identifican cuatro tipos de enfermedades: las traumáticas, las físicas, las mentales y las naturales, estas últimas consideradas productos de la acción de demonios o de culpas por vidas anteriores (Karma). Las enfermedades físicas eran el resultado del desequilibrio entre tres
humores básicos (aire, bilis y moco) o de sus siete elementos: quilo, sangre, carne, grasa, hueso, médula y esperma.
Se mencionan 1,200 enfermedades, entre las que destacan: tuberculosis, lepra, diabetes, paludismo, epilepsia, tétano, fiebre puerperal, ascitis, hemorroides, calculosis, tumores, etc.… La tercera sección se refiere a los elementos de la observación clínica, comenzando por la embriología e incluyendo elementos anatómicos y el estudio de los temperamentos. En el diagnóstico se incluye el interrogatorio, el examen por los cinco sentidos (inspección, palpación, auscultación, degustación, olfacción), caracterización de la facies y palpación del pulso (mil años antes que los europeos).Como los principios religiosos prohibían la disección la anatomía se aprendía por técnica de dilución (putrefacción) en los ríos. Hubo buenas
descripciones del útero y anexos. El corazón era representado como una flor de loto, sede de los procesos intelectuales.
La cuarta parte trata sobre la terapéutica de las enfermedades y la higiene en general. Susruta menciona 770 compuestos curativos que se administraban por vía oral o en forma de catárticos, eméticos o inhalaciones. Se prescribe la flebotomía y hay innovaciones con el uso del mercurio para las enfermedades de la piel y el uso de la rauwolfia. Especial importancia se le dio a la dieta y todos los tratamientos incluían oraciones y encantamientos.
La higiene pública incluía abluciones y baños de “purificación” frecuentes, la reglamentación de las relaciones sexuales, la distribución de las habitaciones y los sistemas de aguas negras en cada casa.
En este período existía una medicina social favorecida por los principios caritativos de la religión budista, que fue la creadora de los primeros hospitales públicos de la historia con cuerpo administrativo, personal de salud, dietas especiales y desinfección de ropas.
La quinta parte es un tratado de toxicología y la sexta completa la terapéutica de las secciones precedentes adicionando conocimientos de oftalmología, otorrinolaringología y ginecología.
Enseñanza de la Medicina.
Solamente los hijos de familias de casta superiores podían aspirar a entrar a la escuela de medicina. Los estudios se propagaban de generación en generación y duraban seis años. La enseñanza era teórica práctica y a cada tutor se le encargaba de seis alumnos que debían cumplir muchas normas éticas y hacer voto de castidad durante todos sus estudios.
Los aspirantes practicaban maniobras como la extracción dental en cadáveres de animales muertos y ejercicios de técnica quirúrgica en animales, frutas, modelos de cera y vejigas llenas de agua o lodo bajo la mirada atenta del preceptor. Al final de sus estudios debían hacer un juramento semejante al hipocrático y guardar reconocimiento a sus maestros de por vida, destinando su primogénito a los estudios médicos.
Conclusiones.
La Medicina Hindú del Período Budista tuvo un principio racionalista semejante al jónico griego, con una teoría general de la enfermedad que incluía elementos naturales, pero mantenía
componentes mágicos, lo que la diferencia de las escuelas griegas de Cos y Cnidos . Fueron los hindúes los primeros realizadores de los hospitales públicos y conocieron un gran desarrollo de la cirugía siendo también los primeros en realizar rinoplastias por colgajo, razón por la cual se le considera a Susruta el padre de la cirugía plástica. Se les reconoce además por el desarrollo de los primeros psicofármacos.
La medicina racionalista hindú desapareció con la invasión mahometana (Siglo X d.C.) y cristiana (Siglo XV d.C.).
MEDICINA CHINA
La literatura médica china es muy extensa. Los inicios de la medicina se han acreditado a tres legendarios emperadores: Fu-Hsi (2900 a.C.) que inventó la filosofía fundamental del Yin y el Yang; Shen-Nung (2700 a.C.), que inventó la acupuntura y Huang-Ti (2600 a.C.),el padre de la medicina china y que se supone fue el autor del “Huang-Ti Neiching”,el más antiguo texto de medicina interna. Esta última obra explica las bases de la “medicina analógica” china que predominará hasta el siglo XIX. Su contenido tiene su origen en las tradiciones antiguas: el culto a los antepasados, demonologia y ritualismo mágico. La medicina analógica hace comparaciones entre el organismo humano y las apariencias de la vida social y la naturaleza. Comprende dos conceptos básicos derivados de la filosofía natural confuciana:
1. Un sistema de equilibrio entre el Yin (principio femenino, lado de la sombra) y el Yang (principio masculino, lado del sol).Existirían cinco elementos básicos (madera, fuego, tierra, metal y agua), asociados a cinco planetas, cinco direcciones, cinco estaciones, cinco colores, cinco sonidos y cinco órganos del cuerpo humano. La enfermedad sería una desarmonía entre los cinco órganos fundamentales, que sufre interferencias de los planetas, las estaciones, los colores y los sonidos que se corresponden con cada uno de estos órganos.
2. Fe en el Chi: se refiere al soplo de la vida, especie de aliento vital que circula por un sistema de conductos (meridianos) que une a los cinco órganos, de los que el
corazón es el más importante.
El diagnóstico se basaba principalmente en la palpación del pulso y la obervación de la lengua. El “Min-King” o teoría del pulso establece que el cuerpo humano se puede comparar a un instrumento de cuerda. El pulso se examinaba en 11 puntos diferentes, cada uno de ellos
investigándose tres veces. Se contaban más de 200 pulsos y 26 de ellos tenían un pronóstico malo. El pulso debía verificarse junto al color del rostro y al color de la lengua, determinándose 37 tipos diferentes de aspectos de la misma.
Fueron descritas enfermedades como el ántrax, la erisipela, la exoftalmia, los trastornos mentales, cefaleas, úlceras y diversas enfermedades epidémicas por estaciones, entre ellas la lepra, el cólera, la tuberculosis, la sífilis y la viruela.
El tratamiento buscaba reducir o aumentar la vitalidad del paciente actuando sobre los 12
de la inserción de agujas, acupuntura, o por la incineración de conos calientes con Artemisa o hierba de San Juan: moxibustión. Esta última reservada para pacientes debilitados o para enfermedades propiciadas por climas fríos.
Su farmacopea fue enorme, existiendo la descripción de casi 2,000 medicamentos y 70,000 recetas diferentes. Entre estos compuestos se destacan: efedrina, opio, arsénico, sulfato de sodio, ruibarbo, alcanfor, aceite de hígado de bacalao y hasta “polvo de huesos de dragón” (restos fósiles de
dinosaurios).
Su conocimiento de la anatomía y la fisiología fue muy pobre por lo que la cirugía se desarrolló muy poco a pesar de su dominio sobre la anestesia. Conocieron el uso del bisturí y la forma de tratar las heridas, pero pensaban que las mutilaciones quirúrgicas continuaban después de la muerte, lo que ciertamente no les impedía practicar la castración y la emasculación de eunucos.
Sus conocimientos de lo que hoy conocemos como rehabilitación fueron útiles, especialmente el masaje y la gimnasia.
Conocieron la medicina legal desde el siglo XIII a.C. inclusive con el uso de huellas digitales para identificación, pero la higiene pública no se desarrolló y la suciedad de las ciudades chinas era proverbial.
En el tercer Imperio Medio chino (589-1367) ocurrieron grandes cambios sociales en la medicina al crearse en el año 624 el T´ai-yi-chu, o Gran Consejo Médico, que institucionalizó la práctica de la medicina, estableció cinco grupos de especialidades: pulsología, farmacia, acupuntura, masaje y medicina mágica, así como el examen previo al ejercicio médico. Con este consejo se inicia la historia de la organización de la salud pública en Oriente. A partir de 1271 se fundan en China los primeros hospicios para ancianos y huérfanos.
Conclusiones
La medicina china desarrolló una teoría de la enfermedad con una explicación naturalista, pero al mismo tiempo fue un sistema dogmático y fundamentalista de una impresionante erudición pseudo científica, que ahogaba toda iniciativa independiente. Influyó totalmente a Corea y a Japón y prevaleció hasta el siglo XIX cuando los misioneros cristianos consiguieron hacer prevalecer la medicina científica como la conocemos, aunque en 1949 Mao Tse Tung la volvió a propagar y su influencia se percibe hoy en día en la medicina tradicionalista que se ejerce en conjunto con la científica en ese país. La medicina occidental acepta a la acupuntura como una alternativa válida en algunos padecimientos.
MEDICINA PRECOLOMBINA
Aunque se estima que las primeras migraciones humanas hacia América ocurrieron durante la última glaciación a través del estrecho de Behring hace 12,000 años la medicina pretécnica
precolombina alcanzó un auge hace 500 años. Cuando los europeos llegaron a América, la sociedad occidental se encontraba en el Renacimiento, mientras que las sucesivas oleadas de migraciones
asiáticas habían originado diferentes pueblos que igualmente habían originado diferentes tipos de medicina que variaban desde formas pretécnicas de los silvícolas hasta etapas más arcaicas ya propias de las grandes civilizaciones maya, azteca e incaica. No obstante todos estos tipos de medicina coincidían en los siguientes puntos: concepción de la enfermedad como castigo de los dioses, tratamiento teúrgico de la enfermedad y existencia de una medicina chamánica de individuos especialmente dotados para la cura o con “poderes” especiales para sanar al enfermo.
Las fuentes históricas para el estudio de la medicina precolombina son los hallazgos de la
paleopatología en momias andinas y restos preservados, las figuras de cerámica y arcilla, los relatos de los misioneros españoles y elementos de sus precarias escrituras.
Aunque existieron particularidades en Norte, Centro y Suramérica mencionaremos sumariamente las tres mayores culturas prehispánicas: los mayas, los aztecas y los incas.
Cultura Maya:
La cultura maya-quiché conoció dos períodos fundamentales: el antiguo imperio que existió del año 1000 a.C. al 600 d.C. y el nuevo imperio, que se mantuvo del año 1200 al 1300 d.C.
Como ya se ha mencionado la medicina era teocrático-sacerdotal, transmitida de padres a hijos. Los médicos se encargaban de los rituales y del culto religioso para invocar a dioses benéficos y realizaban diversos tipos de intervenciones con instrumentos de metal y suturas con cabellos. Tenían médicos muy hábiles para el manejo de las fracturas mientras las comadronas predecían y atendían el parto.
En la terapéutica se mezclaban la confesión con los ensalmos, una farmacopea superior a las 400 recetas, la sangría como desagravio por culpas, las incrustaciones de jade en los dientes, las deformaciones craneales estéticas, baños de vapor y fisioterapia.Los mayas practicaron muy poco la trepanación craneal.
Los crueles sacrificios, en los que se desollaban a las víctimas y se les arrancaba el corazón aún latiendo hacían con que los sacerdotes encargados de esta experiencia conocieran rudimentariamente la anatomía. El corazón era considerado el centro de la vida.
Estatuillas de cerámica maya muestran enfermedades comunes a todos los pueblos mesoamericanos: tumores, caquexia, parálisis facial, bubones sifilíticos. Algunas de sus obras también mencionan la bronquitis, el asma, la hematemesis, el dolor del pecho, esterilidad, impotencia, etc.
Cultura Azteca:
Alrededor del año 1200 los aztecas hicieron su aparición como tribu. En el año 1,325 fundaron Tenochtitlán en el actual valle de México, la ciudad más suntuosa de América que conocieron los españoles dos siglos después cuando allí vivían 300,000 personas.
Los aztecas fueron un pueblo con un culto sanguinario y cruel con sacrificios humanos que horrorizaron a los conquistadores europeos. Eran también un pueblo conquistador con una estructura militar bien desarrollada.
Como en la cultura anterior, el politeísmo trataba de explicar la enfermedad por causas místicas. “Xipe” era la divinidad tutelar de la medicina.
La enseñanza de la medicina ocurría en el interior de los templos y existían los médicos sacerdotes, los ayudantes o tepatis (que podían manejar la farmacopea, ser los flebotomistas o los cirujanos de fracturas). También existían los hechiceros populares o “ticita” y las comadronas.
En forma general todos debían conocer la influencia de las estrellas sobre la salud, principios de higiene y la interpretación de los sueños y augurios.
Los sacerdotes que realizaban sacrificios humanos o “teopixquis” adquirieron conocimiento especial de los huesos, las articulaciones, el corazón y los grandes vasos.
En la práctica general utilizaban bisturís de obsidiana (roca) con cabello desinfectado como sutura. Conocían rudimentos de anestesia y eran prácticos para las trepanaciones craneales, las incrustaciones para reemplazo estético dental y cirugías oftalmológicas rudimentarias. Al igual que los mayas utilizaban los baños de vapor y los medios físicos, pero desarrollaron además baños de sulfuro de mercurio para el tratamiento de la sífilis. Su farmacopea era abundante y utilizaban mucho los clísteres o enemas.
Sabían tratar muy bien las luxaciones, las fracturas y realizar amputaciones utilizando inclusive emplastos de maíz con hongos de propiedades antibióticas.
Según Laín Entralgo “el mejor homenaje que la medicina azteca pudiera recibir salió de la pluma de Hernán Cortés, al pedir al emperador Carlos V que no permitiera pasar médicos españoles a México, porque la destreza y los conocimientos de los médicos aztecas los hacían innecesarios”. En lo que respecta a las enfermedades reconocieron factores externos en la producción de las mismas, aunque siempre asociadas a dioses místicos (dioses del frío, de la embriaguez, etc.…). Se describen más de 100 enfermedades que padecían los aztecas entre las que destacan: tifus, blenorragia (gonorrea), sífilis, lepra, tuberculosis, poliparasitosis intestinales, delirios, demencias, epilepsia, hemiplejías, neuralgias y bocios.
Higiene Pública
Los aztecas tuvieron grandes adelantos en salud pública, mayores que los españoles de su época. Entre estos podemos mencionar:
• Sistemas de hospitales militares y para los indigentes. • Cuarentenas y aislamientos preventivos en epidemias
• Grandes jardines botánicos y zoológicos para obtención de medicamentos
• Sistema de acueducto para agua potable y letrinas públicas para desechos humanos.
• El baño individual diario con jabón y perfumes era muy difundido, aprovechando los vastos manantiales, la vida en medio de los lagos y las aguas termales. Crearon métodos e
instrumentos especiales para la ducha como el “temazcalli”, similar a nuestros baños saunas actuales. Acostumbraban además la autohigiene dental. Los hábitos de higiene se
transformaron con la conquista, ya que los europeos pensaban que el agua ablandaba el cuerpo y la mugre protegía y preservaba la longevidad…
Cultura Inca:
Los inicios de esta cultura se calculan en el año 1200 a.C. Siendo que su concentración en su capital, Cuzco, ocurre en el año 1460. El imperio termina con la llegada del conquistador Francisco Pizarro en 1531.
El Rey Dios simbolizaba la salud de la comunidad. Individualmente la enfermedad era asociada al castigo por el pecado y la confesión expiatoria o “ichuri” aliviaba esta carga. Además de los eruditos o “Amautas” que cuidaban de la nobleza, hubo médicos del Inca y médicos del pueblo, cirujanos o “sircak”, adivinadores y hechiceros.
El diagnóstico dependía del arte adivinatorio y el tratamiento a procedimientos mágicos. Para ellos las enfermedades no pasaron de ser nombres de síntomas ya que su saber anatómico o fisiológico era muy escaso.
Su farmacopea incluía sustancias animales, minerales (como el sulfato de cobre, antiséptico para las heridas y el sulfuro de arsénico para la leishmaniasis) y vegetales entre las que se destaca la quina, su gran legado universal, la coca y el benjuí.
Impresiona la gran cantidad de cráneos trepanados encontrados en las culturas andinas, práctica que se inició con la cultura Paracas entre el año 1000 al 200 a.C. Estas trepanaciones se hacían con instrumentos de metal y su explicación aún resulta controversial. Los sircaks eran además prácticos en la deformación craneal por elongación cónica, en la realización de amputaciones y en el uso de la “sutura de hormigas” para heridas expuestas de la pared intestinal.
Entre las enfermedades que sufrían los Incas hay amplias descripciones de gota, depresión, leishmaniasis americana o enfermedad de los Andes, sífilis, neumonía, tuberculosis (que llegó con los españoles), paludismo, reumatismo, disentería y enfermedad de Chagas.
Aunque los pueblos indígenas americanos conocían las epidemias, el contacto con los
conquistadores y colonizadores europeos fue catastrófico para todas las culturas, muchas de las cuales inclusive desaparecerán para siempre de la historia (nótese por ejemplo en Panamá la cultura Cueva) al ser diezmadas por epidemias de viruela, sarampión, varicela, tifus
exantemático, Influenza, fiebre amarilla y posteriormente malaria que llegó al continente con los esclavos negros del África. A su vez los ingleses llevaron el tabaco a Europa y los españoles difundieron por Europa la sífilis, que era endémica en América, especialmente en las Antillas y que se le reconoce históricamente como la peste del Renacimiento.
CAPITULO IV. MEDICINA GRIEGA
La cronología histórica de las diferentes etapas de la medicina griega puede observarse en el cuadro 1. 20 Cuadro -1 Cronología Histórica-Sumaria de la Medicina Griega 1. Periodo Pre-Naturalista:
Civilización Minoica (3000-1400 a.C.) Civilización Micénica (1400-1100 a.C.) Medicina y Cirugía Homéricas
Medicina Mitológica Asklepiana (500 a.C.-400 d.C.) 2. Período de la Filosofía Naturalista:
Filosofía Presocrática: Thales de Mileto, Parménides, Pitágoras, Heráclito, Demócrito, Anaxagoras.
Empedocles de Agriento
Escuela de Medicina de Crotona: Alkmeon 3. Período Hipocrático:
Escuelas de Medicina de Cos y Cnidos. Hipócrates de Cos (460-370 a.C.)
4. Período Alejandrino (Siglo III a.C.-Siglo II d.C.)
Aristóteles y el Naturalismo Filosófico (384-322 a.C.) Escuela de Medicina Alejandrina (S III a.C.): Herófilo,
Erasistrato
Escuela Empírica (S III a.C.) 5. Período de la Medicina Greco-Latina:
Escuela Metódica: Asclepiades de Bitinia y Sorano de Efeso Enciclopedismo Naturalista: (Siglo I d.C.) Aulio Cornelio Celso y
Cayo Plinio Segundo.
Escuela Neumática (Siglo I d.C.): Ateneo de Atalia
PERIODO PRE-NATURALISTA
La primera etapa, definida como período pre-naturalista, correspondió primeramente a la
en la ciudad estado de Micenas en la Grecia continental, durante las cuales se desarrollará la literatura homérica con sus referencias a la medicina de la época.
Pocos datos existen sobre la medicina Minoica y Micénica. Han llegado a nuestros días cerámicas, construcciones monumentales (acueductos con salas de baño y alcantarillados) que sugieren una buena higiene pública. Igualmente la existencia de tablillas de arcilla deja entrever una rica farmacopea. Se piensa que solamente contaron con una medicina empírica que posteriormente fue asimilada a la cultura griega cuando los cataclismos e invasiones destruyeron ambas civilizaciones. Homero fue el primero y más importante poeta europeo de la historia. Se le atribuyen los libros clásicos: la Ilíada y la Odisea. El primero trata de la guerra de Troya y el segundo del retorno del héroe Ulises a Grecia después de la destrucción de la mítica ciudad-fortaleza.
La Ilíada narra curiosas descripciones de cirujanos-soldados, con descripciones de 10 contusiones, 37 heridas no mortales y 128 heridas mortales. La muerte por una enfermedad o por un traumatismo o herida se aceptaba como natural, en tanto que la que ocurría en forma súbita se interpretaba como un flechazo de Apolo o Artemisa.
Según la historia el propio Aquiles sabía curar, gracias a las enseñanzas del centauro Quirón y además los hijos del dios Asclepio, Podalirio (deidad protectora de la cirugía) y Macaón (deidad protectora de la clinica médica) se encontraban como sanadores en la contienda.
En la Odisea, por otra parte, se observa el rito mágico del conjuro, los exorcismos y filtros. Según Lain Entralgo, las enfermedades podían obedecer a cuatro causas: traumáticas, divinas, demoníacas y ambientales.
Se describen también los estados emocionales, las convulsiones y las enfermedades mentales, especialmente la depresión.
Se concluye que tenían cierto conocimiento de anatomía quirúrgica y fisiología.
Medicina Mitológica Asklepiana.
Corresponde a un período que se inicia en el año 500 a. C. y termina en el 400 d. C.
Entre los dioses curativos debemos mencionar en primer lugar a Apolo, inventor del arte de curar. Era llamado Boedromius, que significa sanador y protector de la medicina. Artemisa, la hermana de Apolo era protectora de las mujeres y los niños. Afrodita y Pan eran los protectores de la
fecundidad. Hera, la esposa de Zeus, protegía a las parturientas, pero el personaje más interesante era el centauro Quirón. Quirón, hermano de Zeus, mitad hombre y mitad caballo tenía la cabeza y el cerebro humanos, el cuerpo y la resistencia de un animal y los cascos y la cola de un demonio. Se diferenciaba de los otros centauros por su afabilidad, inteligencia y prudencia. Había recibido los conocimientos sobre hierbas de Artemisa y fue el patrono de los maestros de la medicina, entre los que se cuentan Asclepio, Aquiles, Dionisios, Jasón y Melampo.
Quirón constituye la figura del educador por excelencia y en premio a sus esfuerzos, a su muerte Zeus lo habría convertido en la constelación de Sagitario.
Según la leyenda, Asklepio se originó como un ente subterráneo en Tesalia. Allí convivió con una serpiente, Ofiuco, fue amamantado por una cabra y lo acompañaba un perro. Hesíodo narra que fue hijo de las aventuras de Apolo, que sorprendió bañándose desnuda a la virgen Coronis, de ella se
enamoró y la embarazó. Pero su padre la obligó a casarse con su primo Ischis, con el que traicionó a Apolo. El cuervo fue el encargado de dar la mala noticia al dios, que se encolerizó y de blanco que era lo convirtió en negro. Luego mató a Ischis con sus flechas y encargó a su hermana Artemisa de hacer lo mismo con Coronis. Cuando Apolo recapacitó buscó a Coronis en la pila funeraria y se dio cuenta que el hijo aún vivía, así que le realizó una cesárea, le cedió todos sus dones curativos y lo entregó al centauro Quirón para que le enseñara medicina y los secretos de las plantas medicinales. Asklepio fue un gran médico y se casó con Epiona (la dulce), teniendo varios hijos: Macaón y Podalirio (76ya mencionados), Hygieia (la salud), Akeso, Iaso, Panakeia (la que todo lo cura). El dios es representado por una figura anciana acompañada de dos símbolos, el báculo o bastón y la serpiente.El bastón apareció unos 800 años a.C. y es una vara de cabeza nudosa, donde se enrosca la serpiente y es un símbolo de poder mágico de cura en la relación médico-paciente. La serpiente Ofiuco simbolizaba las propiedades terapéuticas de la madre tierra, que sostienen la vida, visión benévola facilitada por la ausencia de serpientes venenosas en Grecia y representa un estado permanente de alerta, estableciendo un paralelo con la conducta que deben seguir los médicos en la atención de los enfermos.La mitología atribuye a Asklepio otro hijo más, Telesforo, quien era joven y enano, dios de la convalecencia y la rehabilitación.
Con el tiempo Asklepio fue dominado por la soberbia y según otros, por la codicia y la explotación de los pacientes; abusando de sus poderes por dinero resucitó algunos muertos, por lo que Plutón, indignado por ver despoblados los infiernos, se quejó ante Zeus, que mató con un rayo a Asklepio. Apolo, herido de muerte por el dolor, le suplica a Zeus que coloque a Asklepio entre las estrellas y lo deifique. Desde entonces, el médico-dios, figura en la constelación del serpentario y en su honor su bastón, en el que va enrollada su serpiente, es la orgullosa insignia de la profesión médica.
La consecuencia de este mito fue la orden sacerdotal de los Asklepiones, que regimentaba diferentes templos en los que la orden ejercía una medicina teocrática con teurgia. Los más famosos templos fueron los de Epidauro, Atenas, Cos y Pérgamo.
Estos templos, que incorporaban todos los gustos estéticos de la arquitectura griega, eran complejas estructuras compuestas por un santuario principal o ábaton, interconectado con cámaras,
residencias, edificio de ofrendas o tesauro, construidos usualmente en áreas naturales con bosques, fuentes de aguas termales y dotados además de teatros (para la distracción de pacientes y familiares mientras esperaban por ser atendidos), gimnasios y comedores. El ábaton a su vez, estaba orientado hacia una estatua gigante de Asklepio y sus paredes estaban decoradas con exvotos (anatemas) en la forma de imágenes de las diferentes partes del cuerpo humano sanadas en oro, plata o marfil. Los enfermos acudían a los templos de curación a la manera de peregrinos, acompañados por sus familiares. Al llegar eran entrevistados, generalmente por novicios, que rechazaban a los incurables, moribundos o embarazadas, pero no a los pobres. A los aceptados se les realizaban las “estelas” que fueron las primeras historias clínicas de la historia. En ellas se anotaban los éxitos de las intervenciones y los fracasos eran atribuidos a los errores de cumplimiento o a la falta de fe del enfermo. Una vez aceptado se iniciaba un tratamiento, generalmente con plegarias, dieta, ejercicios o algún medicamento mientras el enfermo esperaba su cita para ser atendido dentro del ábaton, en lo que correspondía al “incubatio” cuando pasaría una noche en el santuario y que era el momento más importante del proceso de cura. El doliente era recostado en un diván o “cline”, se le administraba probablemente algún sedante y durante el sueño profundo el enfermo alcanzaría la cura.
Ya fuera por sugestión o por los diferentes compuestos que se les administraba, muchos enfermos llegaban a soñar con la presencia del dios, con la serpiente o con alguna deidad, mejorando de su queja o inclusive de su enfermedad.
La medicina asklepiana podría considerarse una primera medicina integral, ya que alcanzó resultados en la defensa (higiene, dietética, ofrendas y fiestas religiosas), restitución (juegos, gimnasia, teatro, ambiente, medicamentos) y fomento (rehabilitación) de la salud.
PERIODO DE LA FILOSOFIA NATURALISTA
Este período se extiende desde el siglo VIII al siglo VI a.C. Durante su vigencia en la Jonia griega (parte de la actual Turquía) surgirían los filósofos naturalistas como Thales de Mileto, Empedocles de Agriento, Anaximandro de Mileto, Leucipo de Mileto, Anaxímenes de Mileto, Heráclito de Efeso, Anaxágoras de Clazomène, Demócrito de Abdera, Parménides de Elea a los que se sumarían las influencias de Pitágoras y su escuela en el Sur de la actual Italia.
Fue Anaxágoras el que postuló la teoría sobre el poder absoluto de la Naturaleza (Physis), con la que este grupo de pensadores buscaba establecer causas naturales para los fenómenos de la naturaleza, alejadas de explicaciones mitológicas o supersticiosas.
La progresiva reflexión filosófica sobre los fenómenos naturales permitió la aparición del “Logos”, como equivalente a la racionalidad que alcanza el conocimiento a través de la búsqueda de la causa. Como expresa acertadamente Laín Entralgo: la Physis jónica aspiraba a descubrir una concepción del mundo según los principios fundamentales de los procesos naturales.
Para explicar las fuerzas naturales se recurría a la deducción analógica según la cual la similitud de dos casos se deducía por la similitud de otras dos comparaciones, por ejemplo: macrocosmos similar a microcosmos.
Aunque la influencia del pensamiento de todos estos filósofos fue importante en el desarrollo de la medicina de la época nos detendremos más en las figuras de Empédocles y de Alcmeón de Crotona.
Empédocles de Agriento:
Nació en el año 495 a.C. y murió en 435 a.C. Filósofo, físico, médico y vidente, postuló la existencia de cuatros elementos o raíces; fuego, aire, tierra y agua que estarían siempre ajustados según proporciones constantes. El cuerpo humano obedecería a esta misma concepción de los elementos. Saneó Agriento, en Sicilia, que era una zona endémica de Paludismo, al drenar un pantano próximo.
Pertenecía a la primera escuela de medicina griega, que estaba ubicada en Crotona, en el Sur de lo que hoy es Italia. La mayoría de los historiadores está de acuerdo en que tuvo influencia pitagórica. Alrededor del año 500 a.C.,Alcmeón escribió “ Sobre la Naturaleza”,el primer tratado médico de la historia occidental. Fue el primero en disecar animales y tal vez cadáveres humanos. Describió la trompa, que hoy llamamos de Eustaquio y los nervios ópticos, descubrió los nervios principales y supo distinguir entre arterias y venas. Estudió la circulación de la sangre, reconoció al cerebro como órgano del pensamiento e intentó formular una etiología de las enfermedades basada en las propiedades o cualidades de los cuatro elementos de Empédocles.
Su mayor contribución no obstante, fue el pasar del método deductivo para el inductivo; de la investigación de lo fisiológico a la investigación conducida por la observación y verificación de los signos cuya interpretación se fundamentaba en una lógica sistematización de los datos aislados. Rechazó las causas sobrenaturales de la enfermedad.
En lo que respecta a la práctica médica debemos mencionar que en esta etapa predominaban los médicos itinerantes o “periodeutas”, que abrían su oficina o “iatron” en cada ciudad que visitaban, de acuerdo a la demanda de servicios, cambiánose de ciudad, cuando las necesidades de la población ya habían sido atendidas.
PERIODO HIPOCRATICO
La etapa conocida como de Medicina Hipocrática o secular, duró aproximadamente trescientos años, desde el siglo V al II a.C., estando relacionada con la época de la Magna Grecia,
contemporánea con los grandes sistemas filosóficos de Sócrates, Platón y Aristóteles.En este período alcanzarán un gran desarrollo las escuelas de medicina de Crotona, Cnidos y Cos. Habiéndonos referido anteriormente a la escuela de Crotona, cumple reconocer en la escuela de Cnidos a la rival por excelencia de la de Cos.
La escuela de Cnidos, ubicada en la actual península turca de Rasayide, tuvo como principales figuras a Ctesias, Orispo, Heródico y Eurifonte, uno de los médicos más notables de su tiempo y que probablemente fue el autor del libro “Sentencias Cnídeas”. La escuela de Cnidos era empírica, no seguía teorías y se conformaba solo con el resultado de la experiencia. Aunque expuesto al error el plan empírico se adaptaba mejor a las necesidades de alivio sintomático del enfermo.Los cnideos eran reduccionistas y por tanto contrarios a basar el pronóstico en la patología general, insistiendo en la clasificación de la enfermedad y en su tratamiento por remedios específicos, por lo que no raramente confundían la enfermedad con los síntomas del órgano enfermo. A pesar de estas limitaciones superó a la de Cos en cirugía, pues llegaron a operar abscesos renales, realizaron paracentesis pleurales y trepanaciones.Otras de sus obras más famosas fueron “Afecciones Internas” y “Enfermedades”, en las que se pueden inferir influencias egipcias y mesopotámicas.
La escuela nunca tuvo una teoría de la enfermedad y la patología era enfocada como un hecho pasivo y circunscrito.