CAPITULO VI EDAD MEDIA
ANATOMIA Y CIENCIAS MORFOLOGICAS
En el campo de la embriología los estudios del microscopista Caspar Wolf (1733-1794), dieron un nuevo apoyo a la teoría de la epigénesis. Esta teoría postulaba que las nuevas estructuras se
formaban con el crecimiento del embrión, oponiéndose a la predominante teoría de la preformación, que venía desde Aristóteles y Galeno y que decía que la fertilización y posterior crecimiento del óvulo ocurría a través de cierto poder místico.
En Edimburgo la cátedra de anatomía descriptiva fue ocupada por más de un siglo por la misma familia: Alexander Monro I,II y III. El nombre de los forámenes interventriculares corresponde a Alexander Monro II. Algo similar ocurrió en la Universidad de Berlín con los Meckel, en que padre, hijo y nieto se sucedieron en la cátedra de anatomía, siendo que el tercero, Johan Meckel, fue quien descubrió el divertículo con su epónimo.
En Venecia el anatomista más famoso fue Juan Domingo Santorini, y en Pavía lo fue Antonio Scarpa, discípulo de Morgagni. En Francia, el más famoso fue Marie-Francois Xavier Bichat.
El Príncipe de los anatomistas, Giovanni Battista Morgagni.
Nacido en Forli, cerca de Bolonia, en 1682 y murió en 1771, habiendo cumplido los noventa años de edad. Como describe Benedicto Chuaqui, fue un niño talentoso que a los 14 años escribía poesías y ensayos y discutía temas de filosofía. Fue poeta, naturalista, arqueólogo, astrónomo, estudioso de la historia de la medicina y un apasionado por los clásicos. Ingresó a Bolonia a los 16 años y se graduó como médico a los 19. A los 24 años escribió su primer tratado anatómico: “Adversaria Anatómica”, obra tan erudita y completa que motivó la comprobación de su propio maestro
Antonio María Valsalva y a la que pronto seguirían otras dos. El gobierno de la ciudad de Venecia le ofreció la cátedra de anatomía de Padua que ocupó a los 29 años, la misma del gran Vesalio, en donde el 17 de marzo de 1709 pronunció su primera clase magistral sobre la síntesis del método didáctico para la enseñanza y base de su futura obra anatomopatológica. En 1717 y 1719 daría a luz cinco tomos suplementarios de su obra anatómica en lo que hizo tantos descubrimientos quizás una tercera parte del cuerpo humano llevaría su nombre. Revitalizó la fama, ya en decadencia, de la escuela de Padua y su nombre quedaría ligado a los tubérculos cuneiformes y los ventrículos de la laringe, las lagunas uretrales, los nódulos de las válvulas semilunares del pulmón, el lóbulo piramidal de la tiroides, el apéndice del mesosalpinx, el apéndice del testículo o hidátide de
Morgagni, la hiperostosis frontal interna, la cirrosis hepática, la catarata lactescente mixta ( catarata de Morgagni), el síndrome del pulso lento permanente, los cartílagos cuneiformes de la laringe, etc.. Morgagni era un trabajador incansable, sistemático, riguroso, honrado, minucioso. Era estimado por colegas de Italia y Europa, amigo de papas, senadores y patricios venecianos. Su obra cumbre fue “De sedibus et causis morburum per anatomen indagatis” (sobre la sede y las causas de las
enfermedades averiguadas mediante el arte de la anatomía) que se publicó en 1761, cuando había cumplido 80 años de edad. Considerado por ella el padre de la anatomía patológica en la misma Morgagni describe la relación entre la anatomía y la patología. Su principal axioma era: “Resulta imposible determinar la esencia y las causas de una enfermedad sin la disección del cadáver”. Aunque las autopsias se venían realizando desde hace mucho y habían existido recopilaciones como las de Théophile Bonet del propio Valsalva en el siglo XVII, se trataba de observaciones aisladas y no guardaban un orden y una correlación clínico-patológica como la que presentaba Morgagni. La obra estaba compuesta de 70 capítulos enfocados predominantemente desde el punto de vista clínico, aunque la parte esencial era la posterior demostración morfológica. Los capítulos estaban basados en 700 casos documentados de autopsias, que cubrían todo el campo de las lesiones macroscópicas. Entre ellas se destacaban las descripciones de aneurismas sifilíticos, la aortitis luética, endocarditis vegetante, gomas sifilíticas cerebrales, atrofia amarilla aguda del hígado, tuberculosis renal, lesiones posictiales, la hepatización pulmonar pos neumonía, el absceso cerebral, úlceras intestinales con esplenomegalia y tumefacción de ganglios linfáticos mesentéricos, tumores primarios y metastáticos.
A pesar de que su formación era humoralista, sus estudios le llevaron a afirmar que el proceso patológico debería localizarse en los órganos sólidos y no en la sangre. Se le llamó a esta nueva teoría de la enfermedad de “solidismo”.
La importancia de los descubrimientos de Morgagni fue enorme y afectó no solamente la teoría de la enfermedad de su época sino además a la propia Epistemología médica, ya que la anatomía patológica desplazaría a partir del siglo de las Luces a la anatomía descriptiva como base fundamental del conocimiento adquirido.
Xavier Bichat, Padre de la Histología.
Nació en Thoirette, Francia en 1771 y murió en París en 1802, a la edad de 31 años. Aunque cronológicamente ubicado en la ilustración representa en realidad una figura de transición y por el impacto de su obra debe ser ubicado también en la escuela de Paris en el Romanticismo. Le
correspondió estudiar en la época de la revolución, llegando a París en 1793, donde comenzó
asistiendo al gran cirujano Pierre Desault, médico y anatomista del Hotel-Dieu. Impresionado por su alumno Desault lo acogió y después de la muerte del cirujano, Bichat se dedicó solamente a la anatomía, la fisiología y la patología, siendo admitido en 1800 al Hotel-Dieu, en donde de dedicó a una actividad frenética de autopsias, llegando a disecar en un solo invierno 600 cadáveres de día y de noche, en áreas mal ventiladas, por lo que terminó contagiándose de tuberculosis, enfermedad que lo llevó a la muerte por neumorragia. Nicolás Corvisart diría de él: “nadie, en tan poco tiempo, ha hecho tantas cosas, y tan bien.”
Bichat fue el primer gran representante del método anátomo-clínico que iría a distinguir a la escuela francesa especialmente en la primera mitad del siglo XIX. En 1800 publicó Traité des Membranes” su obra principal y en 1801 “Anatomie Genérale”.Se le considera como el padre de la histología, ya que impuso un principio de categorización y localización todavía más específico que el anterior de Morgagni, consiguiendo a ojo desnudo distinguir 7 tejidos principales y 14 específicos. Postuló que los tejidos similares enfermaban conjuntamente por lo que habría que situar a la enfermedad no en el órgano sino en el tejido, palabra inclusive creada por él. Entre los tejidos que distinguió están el nervioso, el conjuntivo, el vascular, muscular, óseo, cartilaginoso, mucoso, seroso, sinovial, linfático, glandular etc. La doctrina fue demoledora para el vitalismo, ya que orientaba sus observaciones en las dos propiedades de los órganos vivos: sensibilidad y contractibilidad.
Los métodos utilizados por Bichat fueron la disección, la vivisección, el tratamiento con diversas sustancias químicas y condiciones físicas. De orientación sensualista confió apenas en la percepción de sus sentidos y nunca quiso utilizar la microscopía. Justo recordar que en ese campo las
aberraciones cromáticas solo fueron corregidas en 1820 y las distorsiones con el objetivo de inmersión en 1850.
Para Augusto Comte (1798-1857), el fundador del Positivismo, la obra de Bichat fue el punto de partida de la medicina positiva o científica. Esta opinión de uno de los más grandes filósofos del siglo XIX no escapa a la verdad, una vez que Bichat puede considerarse como uno de los ideólogos principales del método anátomo-patológico, que posteriormente Corvisart sistematizaría. Leamos al propio Bichat:
“la medicina ha sido rechazada del seno de las ciencias. Tendrá derecho a asociarse a ellas, por lo menos en lo tocante al diagnóstico de las enfermedades, cuando a la rigurosa observación del enfermo se agregue el examen de las alteraciones que presenten sus órganos. ¿Qué es, en efecto, la observación clínica si se ignora dónde se asienta el mal?”