La figura de Claudio Galeno (129-210) representa la cumbre de la medicina greco-latina. Nacido en Pérgamo (la actual Anatolia en Turquía), el griego Galeno era hijo del arquitecto y terrateniente Nicón. Niño prodigio, a los 16 años dominaba la filosofía antigua y a esa edad comenzó a estudiar medicina con los maestros Sátiro, Estratonico, Eficiano y Escrión. Posteriormente emprendió viajes de estudios a Esmirna, donde robusteció sus conocimientos anatómicos y fisiológicos con Pélope, ahondando además en los escritos hipocráticos. Tras su estancia en Esmirna partió a Corinto donde conoció a Numisiano al que finalmente siguió a Alejandría. El ambiente alejandrino lo impactó especialmente por la preparación de sus matemáticos, físicos y astrónomos. Cita como su maestro a Euclides, conoce la astronomía de Aristarco, de Eratóstenes y de Hiparco.
La precisión y el respaldo de conocimientos matemáticos le sirvieron como modelos para las
demostraciones de su ciencia médica. De acuerdo a Ballester su deseo se concentrará en trasladar la seguridad de su método demostrativo al diagnóstico y al pronóstico, bases del prestigio social médico griego. El modelo metodológico de la geometría sería extendido por Galeno al pensamiento metodológico en general, basándose en la experiencia acumulada y la capacidad reflexiva y lógica del hombre.El instrumento que permitiría este rigor sería la lógica aristotélica.
De regreso a Pérgamo en el año 157 permaneció allí por cinco años, en donde clinicó y fue médico de gladiadores, lo que le dio oportunidad de perfeccionarse en los distintos terrenos terapéuticos (dietético, farmacológico y quirúrgico). A los 28 años se mudó para Roma, la capital del Imperio, donde gano fama como polemista, erudito y buen médico, por lo que fue favorecido con una clientela de la corte y la nobleza imperial.
Durante esta primera estancia mantuvo también una actividad febril y escribió diversas obras, entre ellas “Sobre los procedimientos anatómicos” y “Sobre el uso de las partes”, que fueron las que más influencia ejercieron en la historia de la medicina. Incluyendo sus obras anteriores y posteriores el “Corpus Galenicum” cuenta con un total de más de 100 libros, en 400 volúmenes.
En plena gloria, dejó Roma en el 166 para volver a Pérgamo. No están claras las razones de su precipitada salida, pero tal vez influyese el ambiente cada vez más hostil que le dedicaban los demás médicos o las alarmantes noticias sobre la peste.
En el invierno del año 168-169 los emperadores Marco Aurelio y Lucio Vero lo llamaron a
Pérgamo para que se uniera a ellos en Roma. Fue en sea época, después de la muerte de Lucio Vero, que se consolidó la amistad entre Galeno y el emperador-filósofo Marco Aurelio, que se expresaba de Galeno como “el primero de los médicos y el único de los filósofos”. Hasta el año 180 en que murió Marco Aurelio, su vida transcurrió dedicada a las funciones de médico de la corte, a la práctica de la medicina, la enseñanza y la redacción de sus más importantes obras médicas y filosóficas. Galeno era incansable, ejercía, estudiaba, experimentaba, escribía y enseñaba. Su
carácter era arrogante y apasionado, considerándose a si mismo el continuador de Hipócrates. No tuvo discípulos directos, pero sistematizó los conocimientos existentes con sus experiencias y experimentos, incorporándolos al pensamiento hipocrático. Este gran médico murió en Roma y fue un gran defensor de la cultura griega, llegando a afirmar en una de sus obras más importantes: “No he escrito mi libro para germanos u otro pueblo bárbaro y salvaje, ni para osos, leones u otros animales salvajes, sino para griegos o para bárbaros con mentalidad griega.”
Su Obra:
Sus escritos incluyen los más variados temas. Los principales son: anatomía, fisiología, patología, diagnóstico, terapéutica e higiene.
Como en Roma no se permitía la disección del cuerpo humano, sus estudios anatómicos fueron en realidad realizados en monos, cerdos y otros animales. Hay excelentes descripciones del sistema nervioso y el aparato locomotor con una diferenciación precisa entre arterias, venas, nervios y tendones. Dividió el tubo digestivo en la forma actualmente aceptada y su descripción del ojo solo sería superada en el siglo XVII.
La base de su sistematización era la teleología aristotélica, por lo que fue un gran innovador al describir siempre la anatomía desde un punto de vista funcional. Fue el último anatomista de Occidente por espacio de mil años.
Su fisiología se apoyaba en la existencia de tres factores nutritivos sostenedores de la actividad vital dependiente del Pneuma o alma: “Pneuma Psíquicon” o espíritu vital, cuyo centro seria el cerebro y se distribuiría por los nervios.”Pneuma Zóoticon”, o espíritu animal, que proveniente de la
respiración sería distribuido por el corazón a los vasos y calentaría todo el cuerpo y el ”Pneuma Physicon” o espíritu natural, cuyo asiento era el hígado y teniendo la sangre como vehículo cumpliría una función nutritiva.
Según Galeno la sangre se produciría en el hígado por la elaboración del quilo, transportado desde el intestino. Desde el hígado la sangre llegaba a la aurícula derecha, desde la cual seguía tres cursos: una parte se distribuía a los órganos por las venas cavas, otra parte pasaba al ventrículo izquierdo a través de poros del tabique ventricular y otra parte llegaba a los pulmones a partir del ventrículo derecho, en donde se impregnaba del espíritu animal y volvía al corazón. Arterias y venas tenían funciones diferentes: las venas tenían sangre con substancias nutritivas y las arterias sangre con espíritu natural.
En lo que respecta a la etiopatogenia, Galeno reconoce tres causas generales: las remotas, que se refieren a los problemas ambientales y de higiene, las predisponentes que se encuentran dentro de la patología constitucional hipocrática, y las próximas o desencadenantes: embriaguez, enfriamiento, indigestión. Su teoría de la enfermedad es la humoral hipocrática, aunque le agrega la doctrina de los temperamentos (mezclas de cualidades, humores y estructuras orgánicas) que determinarán el estado de “krasis” o equilibrio-salud, que se pierde cuando los desequilibrios promueven la “dyskrasía” (enfermedad). Al igual que Hipócrates, Galeno rechazó cualquier explicación sobrenatural de la enfermedad, que a la vez limita a la naturaleza orgánica del cuerpo humano. Reconoce la nosografía hipocrática, ampliándola y profundizándola, pero también haciéndola más prolija, confusa y dogmática.
Al genial médico se le debe el concepto patológico de la relación entre lesión de un órgano y alteración de su función.
El diagnóstico fue una de sus fortalezas. Conoció y aplicó el método hipocrático, pero además le incorporó el rigor de la lógica aristotélica. La plataforma de su sistema médico reposaba sobre la base del razonamiento y la experiencia, el interés permanente por el aprendizaje y la novedad. Distinguió la pleuresía de la bronconeumonía, describió los aneurismas, el cáncer y la tuberculosis, a la que reconoció como contagiosa.
En lo que respecta a la terapéutica se mantiene hipocrático al considerar al esfuerzo sanador de la naturaleza como primer elemento de la curación. Sitúa la terapéutica en una base racionalista, separando el tratamiento definitivo del tratamiento preventivo (que elimina las causas y promueve la higiene) y del sintomático. Todos sus tratamientos se apoyan en la teoría humoral: regulación de la forma de vida; tratamiento con fármacos (que tiende a la polifarmacia de acuerdo al principio de”contraria contrariis”) y la eliminación de los humores dañinos. Aunque Galeno, como médico de gladiadores, tuvo mucha experiencia con cirugía abdominal por heridas de arma blanca, pero solo recomendó pequeñas cirugías.
En referencia a la Ética médica preconizaba maneras corteses y calidas. Dejó palabras para la posteridad:
“Quien estima en más la riqueza que la virtud, y quien estudia su arte para amontonar dinero y no por el bien de la Humanidad, no marchará hacia el fin que se propone la medicina; y hay médicos que se han enriquecido antes que nosotros hayamos alcanzado la meta hacia la cual tiende aquel arte. No se puede, en efecto, apetecer la riqueza y la mismo tiempo cultivar dignamente la medicina, que es un arte tan noble. Si uno se aferra con ardor a la una, descuidará ciertamente la otra...”
En neurología experimental fue el primero en estudiar lesiones cerebrales provocadas en animales. Provocó afasia por la sección del nervio recurrente. Demostró que la lesión de un hemisferio produce efecto contralateral y que la sección de los nervios del plexo escapular produce parálisis correspondiente.
Fue también el primero en explicar el mecanismo de la respiración, concluyendo brillantemente que el principal elemento en el aire que respiramos es también el que se muestra activo en la
combustión.
Para silenciar a los pneumáticos sus experimentos también demostraron que al cortar una arteria de gran calibre de un cabrito vivo y colocar en ella un tubo de vidrio se visualizaba que la sangre entraba por un extremo y salía por el otro sin interrumpir su curso, como en el caso de las venas no había aire y si sangre…
CONCLUSIONES: POR QUE GALENO PERDURÓ POR TANTOS SIGLOS?
Seiscientos años separaron al genio de Hipócrates del de Galeno. Este último siempre propugnó ser el continuador del Padre de la medicina, manteniendo el método y la doctrina hipocrática, pero agregándoles la experimentación y la creencia en su infalibilidad. Galeno partía de un principio
empírico básico, según el cual no se podía hacer ninguna afirmación que no pudiese ser comprobada experimentalmente, dentro de una visión racionalista del fenómeno estudiado.
Galeno discursó sobre toda la materia médica de su época en la mejor tradición griega: el pensamiento hipocrático, a través de una sistematización, en la que a veces expresaba sus opiniones en forma dogmática y hasta jactanciosa. Se declaró monoteísta y creyente en el alma (aunque siempre se cuidó de definirla) lo que aunado a la estructura aristotélica de sus escritos le ganó las simpatías de los judíos, árabes y cristianos por más de mil años. Fue un gran propagandista y un gran observador, por lo que de acuerdo con Pérgola su figura descollante resulta ser un hito imprescindible para interpretar todo aquello que le sigue: la medicina medieval, el renacimiento y la ilustración. Para tenerse una idea la traducción de sus obras nos pisa los talones en el año 2000… Termina con él la historia de la medicina racionalista de la edad antigua. A pesar de que como dijimos algunos de sus conceptos tienden a la especulación, debido a teorías precipitadas por su estilo arrogante y dogmático, su gran influencia posterior se debió a la profundidad de su obra y las simpatías religiosas que despertó. Fue el más grande representante de la medicina experimental hasta el siglo XVII.
Campo de la práctica médica.
La enseñanza de la medicina conoció varios períodos y evolucionó desde el pater familias hasta el método helénico del siglo I a.C al siglo I d.C. y hasta la enseñanza pública establecida por el emperador Adriano a través de su ateneo del año 117 al 138. Finalizado los estudios el médico recibía el título de “arquiatra”.
En el año 46 a.C., Julio César les dio la ciudadanía romana a los médicos. Existían diversas categorías profesionales entre las que podemos mencionar al médico del emperador: “arquiatra de “arjo” (primero). Otros médicos eran encargados de regular el ejercicio profesional y la higiene pública. Existían arquiatras municipales para tratamiento gratuito a los pobres, también médicos prácticos de ejercicio libre, médicos de gladiadores, especialistas (entre ellos los dentistas), médicos militares (24 cirujanos por legión), médicos encargados de los “valetudinarri”. Aunque no existieron hospitales en Roma, estas últimas eran instalaciones para esclavos soldados y gladiadores. Una de sus variantes fue el “valetudinaria castrensis”, un tipo de hospital militar que se inició con César Augusto, que inicialmente fueron móviles en tiendas de campaña y posteriormente en edificios ligeros que contaban con apoyo de ambulancias, farmacólogos y enfermeros militares. Tenían baños e inodoros, sistemas de calentamiento y contaban con 60 cuartos, cada uno para 8 enfermos.
Los médicos utilizaban el griego en las recetas y contaban con instrumentos quirúrgicos bien elaborados, semejantes a los modernos, lo que se evidenció en la casa del cirujano de Pompeya, en donde se recuperaron más de 200 instrumentos quirúrgicos, entre ellos el fórceps. Existía además el apoyo de comadronas bien entrenadas, enfermeros y masajistas (frictores).
Hubo asociaciones semejantes a los seguros médicos de la actualidad y también gremios médicos organizados. En la etapa de la decadencia, hacia el siglo III la población se volvió nuevamente hacia el culto de Esculapio y sus templos sanatorios.
La legislación médica romana fue muy avanzada y rigurosa para ordenar la vida de sus ciudadanos, así como la higiene pública, la construcción y el ejercicio de la prostitución.
Entre otra pueden mencionarse la Ley Regia, la Aquilia y la Cornelio, que castigaban lo que hoy se conoce como mala práctica
Higiene y Salud Pública.
En Roma ocurrirá el inicio de una higiene pública verdaderamente organizada y reglamentada por el estado.
Ya entre el siglo I a.C. y el siglo I d.C. Varro, Columella y Vitruvius, el gran arquitecto de Augusto habían avanzando en la desecación de los pantanos bajo la hipótesis de que la malaria se producía por pequeños insectos que venían de los pantanos. También se procedió a la evacuación de las aguas negras hacia el Tiber (Cloaca Magna) y al entierro de los cadáveres en catacumbas, fuera de la ciudad. El azufre se utilizaba como fumigación para casas infectadas.
Las viviendas debían ser construidas en lugares con sol y ediles vigilaban el expendio de los alimentos vendidos en los mercados.
Pero lo verdaderamente descollante fueron la hidroterapia y los acueductos. Roma contaba con abundancia de agua por la magistral arquitectura de sus 14 acueductos, que permitieron la existencia de baños, termas y 150 retretes públicos. Los romanos contaban con 500 litros de agua por persona por día (compárese con los 250 lts. por persona de la ciudad de Panamá en el año 2000). En la orgullosa capital del imperio existieron 15 termas y 800 baños públicos, para el deleite de los ciudadanos. La higiene individual comprendía además la gimnasia y el baño diario. Como no conocían el jabón se friccionaban aceite para su limpieza de la piel.
Irónicamente los acueductos pudieron también ser nocivos para su salud, ya que las tuberías eran de plomo y constantes descripciones contemporáneas a la decadencia romana registran cuadros de parálisis similares a los encontrados en el saturnismo. La posible contaminación de algunas de estas fuentes tanto en la capital imperial como en las provincias romanas podría explicar el porque la ingestión de alcohol era alta, ya que se calcula que el consumo promedio de vino por persona era de 3 litros diarios.
En el siglo I. a.C., una malaria muy virulenta infectó los distritos pantanosos de los alrededores de Roma, produciendo una gran epidemia en el 79 d.C. Se cree que la endemia quedó circunscrita a Italia, pero causó estragos en varias ciudades y muchas muertes en Campania. La tasa de
nacimientos de los ítalo-romanos cayó abruptamente en un momento en que los territorios
conquistados aumentaban. Esto, sin duda, se debió a la malaria, que definitivamente jugó un papel en la decadencia general de la vitalidad y el empuje de la sociedad romana.
Conclusiones
Sintéticamente podemos mencionar que además de la obra de Galeno, la medicina romana agregó tres contribuciones fundamentales a la medicina griega: los hospitales militares, su avanzado saneamiento ambiental y una legislación para la práctica y enseñanza de la medicina.
En el cuadro número tres puede observarse el cronograma histórico de los grandes médicos del Período Greco-latino.
CAPITULO VI