CAPITULO VI EDAD MEDIA
CONCLUSIONES DE LA EDAD MEDIA
Podemos mencionar que durante este período, partiendo de la barbarie y destrucción de los sistemas de la antigüedad, inicialmente se incorporaron los valores morales del cristianismo a la medicina occidental, con el ennoblecimiento de la profesión. La organización y sistematización de la enseñanza por la medicina técnica universitaria permitió el retorno paulatino de la profesión a los laicos y la progresiva restauración del empirismo como método de adquisición de conocimiento. Se mantuvo la teoría humoral como principal teoría de la enfermedad, aunque muchas veces con la adición de supersticiosas creencias. La epistemología médica estuvo fuertemente sustentada sobre el galenismo, por todo el período, tanto en occidente como en el medio oriente.
Se inició la vigilancia de los gobiernos sobre el ejercicio de la medicina y al final de la baja Edad Media se dieron en Europa las primeras medidas de higiene pública, en parte por el impacto de la peste negra.
En la Edad Media aparecieron los hospitales, primero en Bizancio, después en los califatos árabes y en último lugar en Europa, a partir de la medicina monástica.
En la baja edad media se reinició el estudio de la anatomía descriptiva, lo que no ocurría desde los tiempos de Herófilo en Alejandría. Esta oportunidad permitió también la restauración de la cirugía intervencionista y el uso del bisturí aunque diferentes conflictos bloqueaban la aceptación universal de la cirugía por parte de los médicos.
CAPITULO VIII RENACIMIENTO INTRODUCCIÓN GENERAL AL RENACIMIENTO.
El Renacimiento fue el momento histórico de Europa Occidental que transcurrió entre los siglos XV y XVI.
Hechos transformadores marcaron esta etapa de la historia de la Humanidad: en 1453 ocurrió la caída de Constantinopla ante los turcos otomanos, en 1456 se consiguió imprimir el primer libro, facilitando la difusión del conocimiento. En 1492 se descubrió el continente americano y en 1517 se inició la reforma protestante.
El descubrimiento del papel y la brújula permitieron grandes progresos que facilitaron el intercambio comercial y el florecimiento de las bellas artes, especialmente en Italia.
En el campo de la filosofía la decadencia del Escolasticismo había permitido el surgimiento del Humanismo, doctrina que tenía al ser humano y a la humanidad como centro principal de sus estudios e interrogaciones, fundamentadas ahora por los modelos de la antigüedad clásica.
La caída de Constantinopla permitió la inmigración a Italia de todos los eruditos griegos y por ello está nación quedó convertida en una nueva Grecia, lo que permitió la traducción directa y completa de las obras del pasado clásico.
Algunas de las principales figuras en la historia de la ciencia en este período fueron Nicolás Copérnico (1473-1543) padre del modelo heliocéntrico, Tycho Brahe (1546-1601),célebre
astrónomo, maestro de Johanes Kepler y Conrad Gesner (1516-1565), sistematizador de la zoología. Según Zuñiga Cisneros, en medicina el nuevo espíritu renacentista permitió la existencia de tres mega tendencias que expresaban las contradicciones entre la teoría y la experiencia. Por una parte el predominante Galenismo conservador, cuya epistemología continuaba anclada en el escolasticismo de la Edad Media; por otra el llamado radicalismo renacentista, que buscaba negar todo el
paradigma galénico y finalmente por el llamado: “galenismo creativo”, que representaba un punto intermedio en la lucha contra el paradigma dominante, pero sin romper con la tradición establecida.
El hombre representativo del renacimiento fue Leonardo da Vinci (1452-1519). Sabio de muchos talentos, Da Vinci aplicó a la descripción del ser humano las técnicas del diseño artístico en su famoso “hombre de Cristal”, en el que idealizó un sistema de representación que parecía permitir al cadáver cobrar vida. Sin embargo, sus estudios anatómicos nunca fueron publicados y la obra solo fue apreciada por pocos privilegiados hasta que se redescubrió en 1778.
Anatomía descriptiva.
La disección anatómica se popularizó en los estados europeos en el siglo XVI. Inicialmente los anfiteatros fueron accesibles no solamente para los médicos y estudiantes, sino también para los cirujanos barberos y los artistas, que buscaban dominar los secretos estéticos del cuerpo humano. A Antonio Benivieni (1443-1502), se le reconoce como el padre de la anatomía patológica, ya que en obra póstuma, publicada en 1507, describió los estudios realizados sobre cien casos, habiendo realizado la autopsia en diez de ellos. Intentó establecer una relación entre sintomatología y hallazgos de autopsia, por lo que fue un precursor del gran Morgagni. Otro pionero de la anatomía fue Berengario de Carpi (1460-1530); considerado el principal predecesor de Vesalio, quien fue profesor de anatomía y cirugía en Bolonia y realizó numerosas disecciones, describiendo por primera vez el apéndice, la mayor capacidad de la pelvis femenina, el seno esfenoidal, la membrana timpánica, la hipófisis, la glándula pineal, plexos coroideos y junto con Vesalio las válvulas
cardiacas. Sus descripciones son las primeras basadas en investigación y observación personal desde Galeno por lo que no dudó en refutarlo, negando que el útero tuviese 7 cámaras y que en el riñón existiese el filtro de la “rete mirabile”.Como cirujano se distinguió al realizar histerectomías, inclusive por vía vaginal.
Igualmente no debemos dejar de mencionar a eminentes anatomistas franceses, como lo fueron Jacobo Dubois (1478-1555) y Gonthier d‘Andernach (1487-1574). Dubois, mejor conocido como Sylvius, era un galenista, que describió el acueducto que hoy lleva su nombre y que además se distinguió por emplear técnicas nuevas para inyecciones intravasculares para volver visibles arterias y venas.
El Coloso del Renacimiento: Andrés Vesalio.
André Van Wesele (1514-1564), mejor conocido como Andrés Vesalio, fue la figura más importante de la medicina europea después de Galeno y antes de Harvey.
Nació en Bruselas y fue hijo de un farmaceuta, Dominaba cuatro idiomas, por lo que durante su juventud, en su ciudad natal adquirió el hábito de estudiar y leer los clásicos. En 1528 entró a la Universidad de Lovaina y probablemente viajó a París en 1533, ingresando a la conservadora escuela médica de su universidad, en donde tuvo como profesores a Sylvius y a Andernach. Sylvius
había adquirido sus conocimientos con los libros y aunque ocasionalmente utilizaba órganos de animales para ilustrar sus lecciones, sostenía que cualquier estructura anatómica encontrada durante las disecciones que no concordase con las descripciones galénicas obedecía a la decadencia moral de la humanidad. En un principio Vesalio aceptó las teorías morfológicas de Galeno, pero más tarde, solo o en compañía de condiscípulos como Miguel Server, dominó la técnica de disección y visitando los cementerios y patíbulos logró formar una importante colección de huesos humanos, por lo que adquirió una importante caudal de conocimientos anatómicos que lo harían comenzar a dudar del paradigma galénico y además merecer el respeto de sus profesores. En 1536 tuvo que abandonar sus estudios y a Paris por causa de la guerra franco-alemana entre Carlos V y Francisco I. De vuelta a Lovaina allá se graduó de médico, viajando posteriormente a Venecia y a Papua, en donde se doctoró en medicina y al día siguiente después de hacer una disección pública, fue contratado como maestro de anatomía y cirugía. Es en ese ambiente progresista de libertad, que además proveía recursos financieros, que alcanzará una actividad prodigiosa.
Inició su magisterio rompiendo el sistema de enseñanza escolástico, dispensando a los ayudantes y bajando de la cátedra para disecar y enseñar a sus alumnos junto al cadáver. Como las lecciones comenzaron a ser tan concurridas dibujó y colgó de las paredes cuatro enormes diagramas anatómicos para sus demostraciones. Cuando uno de ellos fue robado, para evitar el plagio, él mismo publicó los demás juntos con tres dibujos de osteología hechos por su amigo holandés Jan Stefan, discípulo de Tiziano. Tanto estos primeros dibujos como el texto aún presentaban conceptos galénicos.
Durante los siguientes cinco años disecó en abundancia, tanto cuerpos de animales como humanos. En 1540 la Universidad de Bolonia también los reclutó como docente, en donde no tuvo reparos en demostrar que las descripciones de Galeno correspondían en realidad a monos.
Después de registrar cuidadosamente los resultados no ahorró ni tiempo, ni dinero, contratando los mejores dibujantes y xilógrafos, escogiendo como impresor a Johannes Oporinus, de Basilea. Fue así que en 1543 apareció su obra magistral: “De Humani Corporis Fabrica”, la más monumental y magnífica obra de anatomía publicada hasta entonces. Con un prólogo que dice: “Tú, Galeno, que te dejaste engañar por tus monas”, constaba de 17 dibujos de página entera, con ricas ilustraciones, comprendiendo 7 libros de una precisión nunca vista hasta entonces.
La Fabrica, palabra equivalente a edificio o estructura, corregía más de 200 errores de la anatomía antigua, entre ellos la vía de salida del conducto biliar, los cinco lóbulos hepáticos, la bifurcación del útero, la existencia de la “rete mirabile”, sin embargo en la primera edición aún se acepta la fisiología galenista que postulaba que la sangre se formaba en el hígado y atravesaba el septo interventricular: “nos admiramos del arte del Creador que hace que la sangre pase del ventrículo derecho al ventrículo izquierdo a través de poros invisibles”…
La obra, dedicada a Carlos V, comprende tres partes: sistemas constructivos del cuerpo; sistemas conectivos y sistemas impulsivos No tiene descubrimientos espectaculares, pero ha sido
considerada uno de los mayores libros científicos ya escritos, marcando un nuevo marco conceptual y el fin de la anatomía de Galeno y Mondino. Conoció 25 ediciones y numerosos plagios hasta el siglo XIX. Constaba de un compendio para estudiantes, el “Epitome”, dedicado al infante Felipe II, pero su verdadero mérito fue la retomada del método experimental en su concepción y
concretización.
Como era de esperarse, al confrontar el paradigma establecido, Vesalio recibió contundentes y fuertes críticas de los sectores conservadores. Las más importantes provinieron de su antiguo maestro Sylvius, que lo acusó de desvergonzado e impío. Sylvius continuaba apoyándose en la
presunta infalibilidad del “Galeno dixit”, Tildando a Vesalio de loco y pidiendo a Carlos V que lo castigue: “ese monstruo, ese pésimo ejemplo de ignorancia, de ingratitud, arrogancia y falta de respeto debiera ser silenciado, para que no pudiese emponzoñar con su pestilente aliento al resto de Europa…”
Bajo la amenaza de esta persecución y bajo los rumores de que la inquisición había recibido una denuncia en su contra (al afirmar que el número de costillas en hombres y en mujeres era similar) el emperador Carlos le pide que se alejara de los estudios anatómicos y se convirtiera en su médico personal en Bruselas, ocurriendo la salida de Vesalio de Padua y Bolonia en 1544.
Durante los siguientes años este genio se mantuvo como médico al servicio del emperador, viajando con él y actuando a veces como cirujano militar, pero si se encontraba próximo a escuelas de
medicina practicaba en disecciones e investigaciones.
En la segunda edición, publicada en 1555, demostró que el tabique ventricular era macizo, lo que derrumbaría también la fisiología galénica. En 1564, ya bajo el servicio de Felipe II tuvo la desdicha de iniciar la disección de un soldado español que se presumía estaba muerto, pero que aún vivía, por lo que tuvo que abandonar apresuradamente España para escapar de la inquisición, muriendo en un naufragio frente a la isla Zante al regresar de Tierra Santa. Según Sir William Osler, la Fabrica ha sido la obra de medicina más importante de todos los tiempos, pero lo cierto es que la obra de Vesalio no solo revolucionó la anatomía sino la enseñanza científica en general.
Los Posvesalianos.
Gabrielle Fallopio (1523-1562) fue, después de Vesalio, quién más contribuyó al progreso de la nueva anatomía. Su obra “Observaciones anatomicae” (1561) contiene esencialmente
complementos y perfeccionamientos de la anatomía vesaliana siguiendo el orden de la Fabrica. Describió pormenorizadamente las trompas que llevan su nombre. Son consideradas como notables sus observaciones del aparato genital femenino, del desarrollo fetal, de los músculos motores del ojo, del oído medio e interno y de los nervios craneales.
Bartolomé Eustaquio (1520-1574) En su obra “Tabulae Anatomicae” describió la anatomía del oído y la trompa que lleva su nombre. También describió las glándulas suprarrenales y la anatomía del riñón. Fue un galenista conservador y adversario del vesalismo por lo que intentó adaptar sus propios descubrimientos a la teoría galénica.
Realdo Colombo (1516-1559) En 1559 publicó su obra “De Re anatomica”, pequeño tratado de anatomía en elm que describió la circulación menor, al haberla descubierto en la vivisección de un animal.
Hieronymus Fabricius ab Aquapendente (1537-1619). Este prolífico anatomista, que duró hasta los 82 años investigando, habías sucedido a Fallopio en la cátedra en 1556. Es considerado el padre de la embriología por sus magníficas descripciones y grabados del útero y la placenta de una
embarazada. También se interesó por el tema circulatorio y fue el primero que describió las válvulas venosas, pero se equivocó al pensar que el flujo de sangre era centrífugo. Entre sus estudiantes estaba William Harvey. Su obra principal fue “Venarum Ostiolia” (1574). Promovió la construcción
de un famosos anfiteatro de anatomía famoso como modelo arquitectónico, que le dio mucho prestigio a la escuela de medicina de Padua.
Giulio Cesare Aranzi (1530-1589) Profesor de anatomía de Bolonia. Estudió y describió el útero grávido y la anatomía fetal. Confirmó la circulación menor descrita por Colombo. Dio nombre al asta de Ammon en el lóbulo temporal.
Constancio Varolio (1543-1575). Describió la Protuberancia o Puente que lleva su nombre, en la obra “Nervis Opticis”.
LA CIRUGIA
En el siglo XV la actividad quirúrgica estaba confundida con la charlatanería por la práctica de los cirujanos barberos. Estos practicantes empíricos estaban constituidos como un gremio y recibían instrucción básica en anatomía o cirugía asistiendo a lecciones de anatomía o recibiendo enseñanzas de otros cirujanos barberos a los que asistían como ayudantes. Su práctica usualmente era
ambulatoria e itinerante, una mezcla de procedimientos simples como extracciones dentarías, abertura de abscesos, extracción de uñas, sangrías, reducción de luxaciones y fracturas no
complicadas, aplicación de ventosas y cataplasmas, inmovilizaciones, suturas, curación de heridas no complicadas, etc.… Aunque tenían prohibido administrar medicamentos, lo cierto es que a veces los administraban y se amparaban también en otros recursos “mágicos” a los que adjudicaban propiedades curativas.
En el campo médico al comienzo del Renacimiento persistía la división entre clínicos y cirujanos, siendo estos últimos despreciados y hasta hostilizados por los primeros, generalmente agrupados en las facultades de medicina. En el siglo XVI, con el aparecimiento de las armas de fuego y las nuevas heridas consecuentes, surgieron los llamados “cirujanos de heridas” que eran usualmente
estudiantes de anatomía o ayudantes en hospitales, reclutados por los ejércitos para acompañar a las numerosas aventuras bélicas del período y dar asistencia en los hospitales militares.
En cuanto a técnica quirúrgica, poco se había adelantado con respecto a los viejos aforismos quirúrgicos:” cortar lo que es blando, serrar lo que es duro, coser lo que está sangrando.” Berengario de Carpi (1470-1530). Documenta y sistematiza la trepanación craneal en 1518. Pierre Brissot (1478-1522). Representa parte de la reacción renacentista a los dogmas de la
medicina árabe medieval. Profesor de la escuela de medicina de Paris, se rebeló contra la práctica de la flebotomía tradicional árabe, a favor de técnicas más acordes con la teoría hipocrática. Esto permitió que los dogmas de la teoría del pulso y la uroscopia también fueran cuestionados. Recibió tantas críticas y persecuciones que tuvo que exilarse en Portugal, de donde no pudo regresar.
Gaspar Tagliacozzi (1546-1599). Estudió y leccionó en Bolonia y se distinguió en el campo de la cirugía plástica, notablemente en la rinoplastia, que se practicaba mucho en el Sur de Italia y Sicilia. Este conocimiento había pasado de los hindúes para los árabes y de éstos para los italianos. Existían muchas mutilaciones por la guerra y las enfermedades. El transplante de piel de Tagliacozzi era a partir de la piel del antebrazo del paciente, lo que limitaba su utilización por las incomodidades que implicaba.
Ambrosio Paré (1510-1592).
Este “maestre barbier chirurgien”, destinado a ser el mayor cirujano del Renacimiento, nació en Laval y fue aprendiz de cirujano barbero de la provincia, pero a los 20 años se trasladó a Paris para completar su aprendizaje. Poco después fue nombrado interno en el hospital “Hotel Dieu”, el mayor de la ciudad, como ayudante de cirugía. Durante la campaña francesa de Italia acompaña a las tropas francesas de Francisco I como cirujano militar de 1536 a 1545, alcanzando extensa experiencia. En esa época se pensaba que las heridas por arma de fuego eran envenenadas, por esto el procedimiento era aplicarles un contraveneno: aceite de saúco hirviendo, que en realidad
empeoraba las heridas. En una de las batallas, a Paré se le agotó el aceite y resolvió aplicar un “digestivo” de yema de huevo, aceite de rosas y terebintina (esencia de pino) vendando la herida, en lugar de dejarla expuesta. Esa noche no durmió pensando en que por la mañana encontraría a los pacientes seguramente muertos, pero para su sorpresa estaban mucho mejor que aquellos que habían recibido el tratamiento tradicional con quemaduras. Aplicó el nuevo tratamiento ampliamente con gran éxito y fama y afirmó: “yo los vendé y Dios los curo”…
En 1541 recibió su licencia de cirujano-barbero y dos años más tarde se vuelve a unir al ejército para otra campaña en Bretaña. En 1545 a instancias de Giacomo Silvio publicó “Sobre el
tratamiento de las heridas de arcabuz”, obra en la que presentaba sus descubrimientos originados en la experiencia y estudio de casos, en lengua vernácula.
Sin intimidarse con las criticas en 1549 publicó “Breve colección de Anatomía”, también en francés, que se constituyó en un manual práctico para todos los que no dominaban el latín. En 1552 comenzó a practicar la sutura y la ligadura de vasos para las heridas profundas en substitución del brutal método de la cauterización.
En 1554 fue nombrado cirujano de juramento, equivalente al título de médico. Su carrera continuaba en ascenso, cada vez que retornaba a Paris, su fama crecía, tanto así que quedó designado como cirujano del Rey sirviendo a Francisco II, Enrique II y a Carlos IX. En 1561 publicó su gran tratado sobre “Anatomía Universal del Cuerpo Humano” que lo hizo famoso, pero que era la obra de Vesalio traducida y mejorada en francés. En 1575 aparece la primera edición de sus obras completas, que se reeditarían varias veces.
Murió a los 80 años, siendo considerado uno de los cirujanos más grandes de la historia de la medicina
Importancia histórica de Ambrosio Paré.
Padre de la Reforma quirúrgica que devuelve el prestigio a esta especialidad médica que se había perdido desde la antigüedad. Las obras de Paré contribuyen a tornar más práctico y accesible el conocimiento y sus contribuciones son fundamentadas en la experiencia quirúrgica y en el estudio de casos y no en dogmas preestablecidos. Su obra es fundamentalmente hipocrática ya que
reencuentra el principio de la Fuerza curadora de la naturaleza de la que el cirujano es un servidor. Fue un pionero en la descripción del uso de prótesis y aparatos ortopédicos, que constituían recursos extraordinarios e inimaginables para la época. También fue un innovador para los
procedimientos quirúrgicos de ligadura de vasos, desarticulación del codo y amputación del muslo. Desmitificó para siempre supercherías como eran: el “polvo de momia” (que no era más que “polvo de cadáveres”), cuerno de unicornio (que era un fraude porque el animal no existía) y piedra
bezoar (que no servía para nada). Esta gran figura de la medicina francesa que de un origen humilde alcanzó la cúspide de la estructura profesional de su tiempo es un ejemplo de lo que el esfuerzo