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ANATOMÍA DESCRIPTIVA

In document Historia de La Medicina Dr. Cornejo (página 69-75)

CAPITULO VI EDAD MEDIA

ANATOMÍA DESCRIPTIVA

La anatomía continúa teniendo un auge tremendo en esta época, favorecido además por la inyección vascular de materia cérea en cavidades y por el aparecimiento de la anatomía comparada.

Thomas Willis (1621-1675) Fue el anatomista y clínico de mayor talento del período, de origen humilde fue discípulo de Silvius y su principal aportación fue la descripción más completa de neuroanatomía en su obra “Cerebri Anatome” (1664), obra clásica hasta el S.XIX, en la que describió los pares craneales, el cerebelo, los reflejos, la irrigación arterial en la base del cerebro en el polígono que lleva su nombre, el onceavo par y fue el primero en describir la miastenia gravis y el gusto dulce de la orina diabética.

Gasparo Aselli (1581-1626) Descubrió en 1622 los vasos linfáticos en una vivisección de un perro, pero no supo interpretar su descubrimiento, pensando que transportaban la linfa intestinal de

Galeno. Solo 20 años después Juan Pecquet (1622-1674) descubrió el conducto torácico y demostró que los vasos quilíferos desembocaban en él.

Thomas Bartholin (1616-1680) Catedrático de anatomía de Copenhague, completó el descubrimiento de Pecquet y descubrió las glándulas que llevan su nombre.

Niels Stensen (1638-1686) médico naturalista y teólogo católico descubrió la función muscular el conducto de la parótida que lleva su nombre.

Federico Ruysch (1638 1731) médico holandés, alcanzó la perfección en el arte anatómico de preparar órganos y en recetas secretas para embalsamar hasta por 2 años; sus preparaciones céreas nunca fueron superadas.

Nicolas Tulp (1593-1674) Holandés, inmortalizado por Rembrandt en el cuadro la Lección de Anatomía, descubrió los vasos linfáticos en el hombre.

Reiner de Graaf (1641-1673) Descubridor de los folículos que llevan su nombre; su investigación se dirigió especialmente al aparato genital y al páncreas. Sus estudios fueron hechos en base a anatomía comparada.

Antonio María Valsalva (1666-1723) Discípulo de Malpighi y maestro de Morgagni, anatomista y cirujano, profesor de de Bolonia. En anatomía su principal contribución fue el tratado sobre el oído

humano, fundador de la Otología. En cirugía su contribución fue la renotomia y esplenectomia.También se distinguió en el trato humano hacia los enfermos mentales.

FISIOLOGIA

Sin lugar a dudas el gran avance en la fisiología del siglo XVII fue el descubrimiento de la circulación de la sangre.

Como ya se mencionó anteriormente desde la teoría circulatoria de Galeno, la circulación menor o pulmonar ya había sido esbozada por Ibn an-Nafis, Miguel Servet, Realdo Colombo y Andrea Cisalpino, quien fue el que utilizó por primera vez la palabra “circulación”.

Pero el crédito por la explicación fisiológica de la circulación pertenece al genio del inglés William Harvey (1578-1657). Harvey nació en Folkstone, hijo de un comerciante, estudió primero en

Cambridge y después en Padua, Italia en donde fue discípulo del gran Fabricius y llegó a conocer a Galileo. De retorno a Gran Bretaña abrió un consultorio en Londres, haciéndose Fellow del Royal College of Physicians y ejerciendo como médico en el hospital St. Bartholomeu. Se convirtió en médico de cámara de los reyes de Inglaterra y en médico personal y amigo del rey Carlos I, a quien inclusive dedicó su obra prima: “Exercitatio Anatomica de Motu Cordis et Sanguinis in

Animalibus”, publicada en 1628.

Aristocrático y realista, la revolución inglesa lo encontró al lado de su monarca al que sirvió con lealtad. En el campo científico además de la Fisiología se interesó además por la Embriología rebatiendo la teoría de la preformación y manifestándose partidario de la teoría de que todos los seres vivos proceden del óvulo (epigénesis).Harvey no tuvo descendencia, legó sus bienes al Royal College of Physicians.

La teoría circulatoria de Harvey tiene el mérito de que no fue apenas una teoría sino que la transformó en una demostración a través de una sólida argumentación morfológica, matemática y experimental. Puede decirse, que en la historia de la medicina fue la primera vez que el método científico se aplicó sistemáticamente en una investigación experimental cuantitativa con resultados irrefutables.

Otro aspecto lo constituyó el hecho de que Harvey solamente se interesó en demostrar el proceso mecánico de la circulación, cuidándose de cualquier otra interpretación que tuviese que ver con lo que hoy conocemos como perfusión, o nutrición, o transporte de substancias, o lo que antiguamente Galeno entendía en su teoría vitalista como la difusión de los “espíritus” vitales. Sin embargo, como dice Ackerknecht, Harvey está lejos de poder considerarse por esto un moderno científico, ya que podría considerarse Galenista y Aristotelista en muchas otras observaciones. Inclusive su interés original en el corazón se fundamentaba en que creía, como todos los Aristotelianos, que el corazón y no el cerebro, era el órgano principal del cuerpo y que la sangre tendría que transportar el principio de la vida…

No obstante las demostraciones de Harvey ocupan un sitial de honor en el método hipotético-

deductivo y solamente el hacer referencia a este gran maestro del pasado debe llenar de autoestima a cualquier médico del presente y del futuro.

Los argumentos morfológicos de harvey estaban sustentados en la disección y la vivisección de animales. Enfatizaban la estructura de las válvulas cardíacas, la dimensión de los grandes vasos de la base, la demostrada ausencia de poros en el septo, la existencia de anastomosis arteriovenosas en los pulmones de fetos natimuertos. Demostró que para poder pasar de las cámaras derechas a las cámaras izquierdas toda la sangre tiene que pasar por los pulmones. Explicó la estructura y función de las válvulas venosas, aclarando la circulación centrípeta vs. centrífuga.

Las pruebas matemáticas estaban fundamentadas en el cálculo del volumen minuto total. En su primera tesis supuso que el ventrículo izquierdo en cada contracción expulsa alrededor de un octavo de su contenido, es decir uno 6 gramos, en media hora, en que se contrae más de dos mil veces, habrá expulsado más de 12 kilos (26.4 libras), lo que constituye una cantidad muy superior a lo que podría haberse formado en el hígado de acuerdo a la teoría de galeno, por lo tanto la sangre circula.

Los argumentos experimentales tenían que ver con la ligadura de las venas cavas, que producían el vaciamiento de sangre del corazón o de la Aorta, que ocasionaba el efecto contrario, Iguales

demostraciones ocurrían al aplicarse un torniquete a las venas superficiales de las extremidades superiores o inferiores.

La demostración de Harvey no pudo presentarse como completa por el único hecho de que por no estar familiarizado con el microscopio no consiguió explicar como pasaba la sangre de las arterias a las venas, lo que solo ocurriría con el descubrimiento de los capilares por Malpighi.

La publicación de su obra naturalmente encontró violenta oposición del Galenismo conservador y eventualmente Harvey se vio forzado a dejar su práctica profesional. Inicialmente la obra no tuvo mucha repercusión porque a pesar de su sólida estructura científica se le dio poca difusión y los círculos académicos dominantes no la promocionaron. A pesar de ello, las consecuencias fueron inevitables; además de estremecer nuevamente el paradigma Galénico, surgieron utilidades prácticas como la posibilidad de la inyección endovenosa y la transfusión de sangre. La inyección intravenosa fue aplicada por primera vez por Sir Christopher Wren en 1656, y la primera

transfusión de sangre de un animal para un adolescente de 16 años, muy anémico, fué realizada en Paris en 1667 por Jean Denis. Como era de esperarse ambas prácticas resultaron llenas de

accidentes con la tecnología de la época por lo que solo se reanudaron en el siglo XIX. Las transfusiones de sangre solamente serían más seguras a partir de la segunda mitad del siglo XX.

Microscopia.

Aunque existe controversia, se sabe que Hans y Zacharias Jansen fueron los que utilizaron por primera vez un microscopio en 1590 en Middelburg, Holanda. Galileo a su vez adaptó en 1610 el telescopio a la microscopia y fue el primero en aplicar el instrumento a la investigación científica. Lo importante en la historia de la medicina no es quien inventó el microscopio, sino como se utilizó en la aplicación del método para la renovación de los conceptos en anatomía, fisiología y patología. Los microscopistas más famosos fueron Antoon van Leeuwenhoek (1632-1723) Y Robert Hooke (1635-1703).

Leeuwenhoek era un naturalista holandés que en 1666 inició sus estudios sobre la Naturaleza. Autodidacta, mantuvo contactos con muchos eruditos de su época y fue miembro de la Royal Society de Londres. Era un habilísimo tallador de lentes, que llegó a construir cerca de 200 microscopios que no serían superados hasta el siglo XIX. Pudo obtener hasta doscientos setenta aumentos, suficiente para publicar 400 trabajos y haber descubierto, independientemente de Malpighi, los eritrocitos y los capilares. También descubrió los espermatozoides, los núcleos celulares y las estrías transversales de las fibras musculares.

Hooke era un naturalista británico que empleó por primera vez la palabra “célula” para designar corpúsculos llenos de aire en pequeños trozos de tejido del corcho.

El italiano Francisco Redi (1626-1697) fue uno de los primeros a oponerse a la teoría de la generación espontánea basándose en sus estudios microscópicos.

Marcelo Malpighi (1628-1694) fue un médico y anatomista italiano de la Universidad de Boloña. Gran entusiasta de la Iatrofísica publicó en 1661 su obra “De Pulmonibus”, en la que describe la estructura de los pulmones, descubriendo los alvéolos y los capilares sanguíneos terminando por completar la teoría de la circulación de la sangre.

La obra de Malpighi fue extremadamente fecunda para la ciencia en general, ya que incluyó la embriología, inauguró la anatomía microscópica y fue uno de los iniciadores de la anatomía comparada. Entre algunos de sus descubrimientos describió por primera vez los eritrocitos, en la piel el estrato celular que lleva su nombre, las papilas gustativas, los folículos esplénicos, los corpúsculos renales, las uniones neuromusculares Sus descubrimientos morfológicos en diferentes órganos le permitieron refutar la antigua teoría Galénica del parénquima, lo que le costó no pocos sinsabores. Fue perseguido, su casa desvalijada, sus instrumentos y manuscritos destruidos y el mismo amenazado de muerte, requiriendo protección papal.

Clínica Médica

Thomas Sydenham (1624-89) considerado “el Hipócrates inglés”, es la figura más destacada de la clinica médica en los siglos XVII y XVIII.

Hijo de un hacendado puritano del Sur de Inglaterra, sirvió como militar en la guerra civil al lado de Cromwell, reiniciando sus estudios posteriormente, graduándose en Montpellier e iniciándose en la profesión a los 37 años. Se dedicó totalmente a la observación clínica, reaccionando a la

iatroquímica y a la iatrofísica con la meta del retorno a la cabecera del enfermo. De 1666 a 1689 trabajó arduamente para dejar grandes contribuciones a la ciencia médica, la principal de ellas fue sin duda el concepto ontológico de enfermedad, como entidad morbosa abstracta, abstraída de la observación metódica y sistemática de los pacientes. Sydenham era un agudo observador, seguidor de los preceptos baconianos, de manera que condicionaba su experiencia con la observación práctica rigurosa. Su atención se centralizó en lo que hoy conocemos como la historia natural de la enfermedad, es decir desde sus pródromos, hasta su epicrisis, vale la pena recalcar que provocó un cambio en la semiología clásica hipocrática, que desde la antigüedad estaba focalizada en la observación del enfermo y no sobre la enfermedad. Siendo que las enfermedades epidémicas eran las más frecuentes en su época, no es sorprendente que sus principales ideas tengan que ver con las

la teoría de una “constitución epidémica” y que sea especialmente famoso por sus descripciones magistrales al respecto de las fiebres palúdicas, la disentería, la escarlatina, la viruela, el sarampión, la sífilis y la corea menor o “mal de San Vito”, hoy llamada Corea de Sydenham. Su mejor trabajo fue una disertación sobre la Gota en 1683, que el mismo padecía. En su tratado sobre la histeria proclamó que la mitad de sus pacientes no febriles, hombres y mujeres, sufrían de lo que hoy se denominan enfermedades psicosomáticas.

Se cuenta que Boerhaave se descubría al nombrarlo, no solo por sus conceptos fundamentales en cuanto a la teoría de las enfermedades sino por su retorno a la medicina práctica sobre una base empírica sustentada por los principios hipocráticos. Sydenham basaba sus tratamientos en la

experiencia y no en las teorías en boga. Colocaba el cuidado del enfermo como el fin supremo de la medicina y su dedicación al enfermo le propició un éxito extraordinario. Fue un entusiasta de la vis medicatrix naturae, pero no por esto dejó de completar su observación de que a enfermedades específicas- medicamentos específicos. El más importante de todos estos remedios fue la corteza de Quinina o “polvo de los jesuitas”, importado del Perú en 1630.Sydenham utilizó la Quina en las fiebres intermitentes prescribiéndola en el intervalo de los accesos febriles, manipulándola en comprimidos o macerada en vino. El impacto de esta terapéutica fue tremendo, ya que por primera vez se pudo separar las fiebres de la malaria de otras patologías confirmando la tesis de la necesidad de medicamentos específicos para enfermedades específicas, afectando los tratamientos

tradicionales de los galenistas concentrados en la polifarmacia y en las “evacuaciones”

tradicionales. Otros medicamentos introducidos por este médico británico fueron el hierro en el tratamiento de la anemia y derivados opiáceos para el dolor .como el Láudano, que lleva su nombre (gotas de Sydenham).

CIRUGIA.

En este período la Cirugía no tuvo mayor desarrollo que el alcanzado durante el Renacimiento. Se destacaron especialmente Wilhem Fabricius Hildanus (1560-1634), cirujano alemán que describió el origen, diagnóstico y tratamiento de la gangrena, recomendando extender el nivel de amputación hasta la zona sana de la extremidad.

Por su parte Richard Wiseman (1622-1676) fue el mayor cirujano británico del siglo XVII y sus trabajos se centralizaron sobretodo en el perfeccionamiento de las amputaciones y a negar el “veneno del proyectil”, defendiendo la extracción inmediata de todos los fragmentos extraños que hubiesen penetrado en la herida. Fue el primero en practicar una uretrotomia externa.

OBSTETRICIA.

El obstetra más relevante del siglo XVII fue Francois Mauriceau (1637-1709), que alcanzó rica experiencia en el Hotel-Dieu, que inauguró en 1630 la primera maternidad y escuela de parteras. Describió el embarazo tubario, la fiebre puerperal y fue innovador en los procesos de asistencia al parto.

En esta época se dio a conocer el fórceps, que conocido en la época greco-romana, había

desaparecido de la historia de la medicina, hasta que fue reinventado por la familia Chamberlain, una familia de obstetras franceses, que huyendo de la persecución contra los huguenotes en Francia llegaron a Inglaterra en 1569.El padre, William, conoció el uso del Fórceps, y lo guardó como un

secreto familiar que solo compartió con su hijo Peter, que a su vez se lo transmitió a sus hijos Hugo y Paul que también fueron obstetras. Los Chamberlen hacían vendar los ojos de la parturienta y obligaban a salir de la habitación a cualquier testigo que pudiese desvelar el secreto. Finalmente Hugh trató de venderle el secreto a Mauriceau, pero finalmente lo hizo con el holandés Rogier van Roonhuyze en 1692.

EPIDEMIOLOGIA.

Los médicos italianos fueron los precursores de la salud Pública. Athanasius Kircher (1602-1680) identificó en la sangre a los “vermiculi” como agentes propagadores de la Peste.

Giovanni Maria Lancisi (1654-1720) como higienista insistió en la necesidad del drenaje de los pantanos para evitar la transmisión de las enfermedades epidémicas, que como mencionamos eran frecuentes y devastadoras. Los continuos movimientos de ejércitos provocaron muchas epidemias: malaria, tifus, tifoidea, viruela, difteria, sífilis y peste bubónica. Entre 1598 y 1602 la peste

bubónica causó cerca de 500,000 muertes en España.

El tifus se presentó como epidemia durante la guerra de los treinta años (1618-1648) y la peste bubónica resurgió de 1654 a 1665.

Hubieron una serie de innovaciones durante el Período Barroco: el italiano Bernardino Ramazzini (1633-1714) en su obra “De Morbis Artificum”, aparecida en 1700 lanza las bases de los que es la medicina del trabajo. Su sistematización fue el resultado de muchos años de investigación por lo que se le considera el Padre de la especialidad. En esta obra describió las enfermedades de los pintores (cólico saturnino e intoxicación por estaño), de los vidrieros (antimonio), de los obreros y mineros (tuberculosis), alfareros (vértigos), impresores (disturbios visuales) farmaceutas y médicos (intoxicación por mercuriales). Sus trabajos solo fueron redescubiertos y aplicados un siglo más tarde durante la revolución industrial inglesa.

En medicina legal apareció la obra del médico del Papa, Paolo Zacchia (1584-1659): “Quaestiones medico legales”, la primera codificación de las autopsias (Johan Bohn-1640-1718) y el primer tratado de medicina forense (Fortunatus Fidelis-1550-1630).

Surgió también la estadística médica con John Grant‘s en 1662 y en los que respecta a farmacología aparecen las primeras farmacopeas, la de Londres en 1618 y la de Schröder, Alemania en 1641. Aún se recetaban muchos medicamentos medievales pero aparecieron contribuciones de la química como el antimonio, el mercurio y la cochinilla,

Además de los medicamentos procedentes de América: valeriana, tabaco, quina, guaico, ipecacuana, cáscara sagrada, vainilla.

CONCLUSIONES.

Aunque existieron grandes clínicos e investigadores en el siglo XVII sus descubrimientos fueron de naturaleza individual, difundidos generalmente a través de las Academias una vez que el promedio de las Universidades aún permanecía estancada en enseñanzas de tipo escolástico, tendiendo a exhibir aprendizajes estériles en vez de conocimientos prácticos, permaneciendo indolentes ante

algunos descubrimientos y reforzando prácticas nocivas como las sangrías y purgas

indiscriminadas. Además del poligragmatismo y la polifarmacia existentes, la superstición y el temor estaban extendidos y campantes. Junto a los más diversos movimientos místicos florecía una “medicina astrológica” y hasta el “toque real” de los reyes ingleses y franceses que se utilizaba para restaurar la salud de sus súbditos.

Italia continuaba en el liderazgo de la ciencia y la medicina en Europa, a pesar de su declino económico. Francia no avanzaba, pero Inglaterra y Holanda también se estaban transformando en centros de ciencia y medicina, política y arte.

Los más grandes hitos del período fueron el descubrimiento de la circulación de la sangre por William Harvey y del microscopio por Antoon Leeuwenhoek

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